Hay enfermedades que avanzan silenciosamente y encuentran en el desconocimiento, los prejuicios y el temor a la consulta médica algunos de sus mayores obstáculos.

El cáncer de próstata es una de ellas. Hablar de esta enfermedad significa acercarnos a una realidad que involucra la salud masculina, la prevención, el diagnóstico oportuno y, sobre todo, la responsabilidad de cuidar la vida.

En el hombre, el cáncer de próstata constituye una de las neoplasias malignas de mayor incidencia y representa una importante causa de mortalidad por cáncer. Su aparición está relacionada con diferentes factores, entre ellos la edad, los antecedentes familiares y determinadas condiciones metabólicas. A medida que los hombres envejecen, también pueden experimentar un crecimiento benigno de la próstata, conocido como hiperplasia prostática benigna, una afección frecuente que requiere valoración médica y seguimiento, pues comparte algunos síntomas con otras enfermedades urológicas.

Desde la Atención Primaria de Salud se desarrolla una labor esencial en la prevención, la identificación de factores de riesgo y el seguimiento de la población masculina. En Cuba, el Programa de Prevención, Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer de Próstata establece acciones dirigidas a fortalecer la pesquisa, orientar a los pacientes y facilitar el acceso a los servicios especializados, con especial atención a quienes presentan mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad.

El cáncer de próstata puede evolucionar durante un tiempo sin manifestaciones clínicas evidentes. Cuando aparecen síntomas urinarios, es importante prestarles atención: levantarse repetidamente durante la noche para orinar, experimentar ardor o dificultad al hacerlo, presentar un chorro débil o interrumpido, sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga o presencia de sangre en la orina. La sangre en el semen también constituye una manifestación que requiere evaluación médica. Asimismo, la elevación del antígeno prostático específico (PSA) puede orientar al especialista durante el estudio del paciente, aunque por sí sola no confirma un diagnóstico de cáncer.

La edad constituye uno de los principales factores de riesgo. Por ello, los hombres mayores de 50 años deben conversar con su médico sobre la conveniencia de realizarse evaluaciones periódicas. También requieren especial atención quienes tienen menos de 50 años y presentan antecedentes familiares de cáncer de próstata, particularmente cuando se trata de familiares de primera línea. La obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la resistencia a la insulina y otras alteraciones metabólicas forman parte de las condiciones que deben considerarse en la valoración integral de la salud masculina.

El examen físico, la determinación del antígeno prostático específico, el ultrasonido y, cuando existe indicación médica, la biopsia prostática, son procedimientos que permiten avanzar en el proceso diagnóstico. Cada paciente necesita una valoración individualizada, de acuerdo con sus antecedentes, características clínicas y resultados de los estudios realizados.

Sin embargo, detrás de cada consulta existe también una dimensión humana que merece nuestra atención. En ocasiones, los hombres llegan a los servicios médicos después de convivir durante meses con molestias que prefirieron ocultar, aplazando la búsqueda de ayuda por temor al diagnóstico o por prejuicios asociados a la masculinidad. Para algunos, someterse a determinados exámenes continúa siendo motivo de preocupación, mientras que otros enfrentan con incertidumbre la posibilidad de recibir una noticia que transforme sus proyectos de vida.

En ese camino, la familia, los profesionales de la salud y las redes de apoyo desempeñan un papel fundamental. La información confiable, el acompañamiento emocional y la comunicación con los equipos médicos ayudan a comprender la enfermedad, asumir los tratamientos y encontrar nuevas maneras de continuar adelante. Un diagnóstico de cáncer de próstata necesita atención especializada, decisiones oportunas y apoyo humano durante cada etapa del proceso.

La doctora Neivys González Aranda, especialista de primer grado en Medicina General y Oncología Médica, comparte dos mensajes que resumen el sentido de esta jornada de sensibilización. Sus palabras llegan a quienes todavía tienen pendiente una consulta y a quienes ya conocen su diagnóstico, como una invitación a mantener la confianza y aprovechar las posibilidades que ofrece la atención médica.

Para quienes aún no han acudido a consulta, expresa:

«Hay una vida más allá tras el diagnóstico del cáncer; no pierda las esperanzas y las oportunidades».

Y para quienes conviven con la enfermedad, han iniciado sus tratamientos y asumen cada día el desafío de seguir adelante, comparte otra reflexión:

«No flaquee ante las dificultades, contamos con su esencia y seguimos en busca de mejores opciones, para que vivir sea su expectativa cada día».

En este Noviembre Azul, desde el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez, la invitación es a conversar sobre la salud masculina, acudir a los servicios médicos, conocer los factores de riesgo y mantener una relación responsable con el autocuidado. La prevención comienza con la información, se fortalece con la confianza en los profesionales y encuentra en el acompañamiento una de sus expresiones más valiosas.

Porque cuidar la salud también significa aprender a hablar de aquello que durante mucho tiempo permaneció en silencio, vencer los prejuicios y comprender que cada consulta oportuna puede abrir nuevas oportunidades para la vida.

Tomado del perfil en Facebook del Hospital Faustino Pérez de Matanzas

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