El 26 de septiembre de 2026 se cumplieron cien años de la muerte del doctor Armando Carnot Veulens.

Armando Carnot recibió la primera educación el Colegio El Siglo, en Matanzas. Estudió en la Universidad de la Habana, donde recibió un premio con el tema “Histología natural de la boca”. Se graduó del doctor en cirugía dental en 1905 y de doctor en medicina y cirugía el 24 de junio de 1907. Se desempeñó en el cargo de alumno interno y dentista del hospital número uno de la Habana, después Hospital Calixto García. Posteriormente, fue médico interno del Hospital Civil de Matanzas y ayudante del Dr. Julio Ortiz Coffigny. También fue inspector de sanidad en toda la república.

Se desempeñó como catedrático de calistenia en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. En abril de 1914 reemplazó al doctor Antonio Font Cuesta como médico titular de la Asociación de Estibadores de Matanzas. Fue electo alcalde de Matanzas en 1916, cargo que ocupó hasta 1921. Fue conocido como el “médico de los pobres” por su compromiso y dedicación hacia las capas más desfavorecidas de la sociedad matancera.

Armando Carnot, el Médico de los pobres

Primeros trabajos

El primer artículo científico de Armando Carnot que ha sido localizado es “Método de Bier”, que se publicó en la revista Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana en 1909. El objetivo de este trabajo, fechado el 30 de mayo de 1909, era dar a conocer dos casos de tratamiento mediante la “hiperemia artificial”, en los que había alcanzado un “buen éxito”. Al comenzar, aclaró en qué consistía ese proceder médico:

“La hiperemia artificial, provocada ya por «ligadura elástica de un miembro», la aspiración por medio de ventosas o la «acción del aire sobre calentado» es de gran éxito en el tratamiento de enfermedades inflamatorias. Constituyendo ese tratamiento el llamado método de Bier, en honor al célebre cirujano de Bonn, profesor Ag. Bier, que ha publicado notables trabajos sobre la hiperemia y su acción terapéutica”.

En el primer caso que presentó, Armando Carnot señaló que se trataba de un paciente de Matanzas, de 19 años de edad, cuyos antecedentes hereditarios y personales no guardaban relación con su padecimiento. Describe la enfermedad como una gran inflamación en la articulación del codo, provocada por una caída, que le afectaba hasta el tercio medio del brazo y el antebrazo.

Acerca del tratamiento expresó que le colocó una venda elástica, la cual enrolló en el tercio superior del brazo, de forma tal que hiciera “…una compresión lo suficientemente enérgica para interrumpir la circulación de retorno…”. Esta venda se aplicó durante tres horas durante quince días consecutivos. Tras este período, habían desaparecido los trastornos físicos y funcionales de la región afectada. Según Carnot, el resultado fue “verdaderamente maravilloso”, pues la rodilla afectada se encontraba en igualdad de condiciones física y funcionales que su homóloga.

El segundo caso descrito poseía reuma como antecedente. La dolencia consistía en una inflamación de la rodilla izquierda, que ningún remedio había podido mejorar. El tratamiento consistió en colocar una venda elástica por 25 días en el tercio superior del muslo según lo aconsejado por Bier: “en el sitio más lejano de la lesión”. Destacó, además, que en ambos casos y en otros que había tratado de forma similar:

“…pasado quince minutos después de la aplicación de la venda cesaban los dolores y se facilitaban los movimientos articulares. Notándose también rápido impulso a la curación pasados los cinco primeros días”.

Por último, resaltó la exitosa aplicación del método de Bier en Matanzas:

“Aquí en esta ciudad, un compañero para nosotros muy querido, el doctor Julio Ortiz, director y cirujano del Hospital Civil, ha empleado también con éxito el tratamiento de Bier en algunas afecciones inflamatorias”.

Caricatura de Armando Carnot en la revista Médica. Archivo del autor.

Otro trabajo científico de Armando Carnot fue “Un caso de embarazo extrauterino” (1911), también publicado en la Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana. En esta oportunidad, aclaró que no diría “…nada nuevo de embarazo ectópico…”. Sólo expondría las particularidades del caso de una mujer de 64 años de edad, que tuvo un feto “…sepultado en el abdomen durante 12 años”. Se trataba de una mujer negra de Limonar, Matanzas.

Sobre los antecedentes hereditarios, expresó que no eran relevantes. En los antecedentes personales expuso lo relativo a la vida menstrual de la paciente. Después, describió los trastornos que está sufrió tras la menopausia, en especial un episodio de 1898, durante el cual pensó que estaba embarazada. Además, consignó que había tenido dos partos normales.

Añadió Armando Carnot que la paciente ingresó en el Hospital Civil de Matanzas el 30 de agosto de 1910, debido a un absceso en el abdomen. Tras el diagnóstico de un flegmón abdominal, fue operada por el doctor Julio Ortiz Coffigny, aunque Carnot también participó en la operación. En el transcurso del proceder quirúrgico se detectó un “…cuerpo duro en la cavidad abdominal…”, que fue extraído meses después, el 8 de octubre. Se trataba, curiosamente, de

“…las partes óseas de un feto de 7 meses, implantadas entre el peritoneo y la masa intestinal, cubierta esta de una fuerte membrana como sirviendo esta de fondo a la «sepultura feto-abdominal»”.

En Matanzas

Tuvieron que pasar varios años para que Armando Carnot volviera a publicar un artículo científico. O, al menos, no se ha localizado otro entre 1912 y 1923. En esto quizás influyó su dedicación por entero a la política, pues se desempeñó como alcalde de Matanzas entre 1916 y 1921. Aunque algunas fuentes señalan que también publicó el trabajo “Prophylaxie de la tuberculose” (1910), no ha sido hallado. Es posible que se trate de un comentario bibliográfico sobre el libro del mismo título, publicado en 1907 por el médico francés Pierre Jousset.

Esquema que Armando Carnot publicó en el artículo “Monstruo doble parasitario tipo heteradelfo”. Archivo del autor.

Fue en la revista matancera Médica que Armando Carnot publicó otros artículos científicos. El primero fue “Monstruo doble parasitario tipo heteradelfo” (1924). En este trabajo, el médico matancero presentó un caso de malformación congénita ocurrido en Matanzas. Se trató de un feto doble fusionado o parasitario, que nació en esa ciudad del 30 de noviembre de 1930.

Relató Carnot el arduo trabajo de parto que hubo de realizar para poder facilitar la salida del cuerpo fetal, que era una niña y nació viva. Destacó entonces las principales conclusiones del caso. Primero, que se debía comprobar los dobles focos de los latidos cardíacos antes de asegurar que se trataba de un embarazo gemelar. Además, que siempre se debía esperar por la expulsión natural del feto, antes de cualquier intervención “cruenta”. Y, por último, que se debía pedir permiso a los familiares para sacar fotografías, pues estas “…dicen mucho más que lo que hacen mis humildes observaciones”.

A este escrito le siguió otro, también de 1924, que tituló “Una operación en el Hospital Civil. Así se da una clínica en Matanzas”. En él, Armand Carnot describió una operación realizada en el Hospital Civil de Matanzas por el doctor Julio Ortiz Coffigny, quien fue, sin lugar a dudas, una personalidad que influyó mucho en su vida. Al inicio, Carnot destaca que él había estado ese día, en la mañana, atendiendo enfermos en Santoyo, lugar próximo al Pan de Matanzas.

La operación quirúrgica que realizó Julio Ortiz fue una histerectomía vaginal por prolapso uterino. Los auxiliares fueron el doctor Luis Tapia y el propio Carnot. La descripción es precisa:

“Previa anestesia clorofórmica dada por el internista, el joven e inteligente galeno Dr. López Luis, el Dr. Ortiz traza su corte en la pared vaginal anterior, toma en sus manos el prolapso, lo lleva hacia arriba, separa la pared vaginal posterior, dos pinzas de ligamento ancho en el lado derecho, dos en el izquierdo, dos tijeretazos en cada lado y terminada la operación, total «diez minutos» sin ningún accidente ni operatorio. La enferma no pierde ni una gota de sangre”.

A continuación, Armando Carnot recordó una conferencia que impartió el médico mexicano Ernesto S. Rojas, el 16 de noviembre de 1923, en la Asociación Médica Franco-Mexicana. Esta disertación se publicó en la revista Archivos Médicos Hispano Americanos, en abril de 1924. Destacó Carnot el modo en que Rojas describió una operación en la Clínica Ginecológica del Hospital Broca, en Paría, Francia.

La conferencia, que se tituló “Así se da una Clínica en París”, presentó una operación de histerectomía abdominal por fibroma. Carnot presentó, paso por paso, todo el proceder quirúrgico, con lo cual demostró que lo realizado por el doctor Ortiz Coffigny en Matanzas, era lo mismo que se hacía en París. Con esto, demostró amor por su tierra natal y su convicción de que la medicina matancera estaba al mismo nivel que la europea. Por esta razón concluyó:

“Doce minutos han bastado para realizar toda la operación y como nosotros hemos visto hacer también operaciones por fibromas, de la manera antes indicada, y aunque no hemos tenido suerte de pasar por Paría, posemos exclamar, parangoneando la frase del ilustre colega mexicano, cuando asistamos a una intervención en nuestro Hospital o lugar análogo y esta se realice de una manera irreprochable: «Así se da una Clínica en París»”.

Caja de inyecciones de bismutado de quina. Archivo del autor.

El último artículo científico de Armando Carnot que se ha localizado es “Úlcera gástrica sifilítica. Casos tratados con el yodo bismutado de quina” (1925), también aparecido en Médica. Aquí, presentó dos casos tratados por él, en los que obtuvo éxito. Para desarrollar el tratamiento tuvo en cuenta, primero, el criterio de autores extranjeros y cubanos, que habían escrito acerca de la sífilis gástrica o avariosis gástrica.

Reconoce que es una afección rara y propone tratarla con inyecciones de yodo bismutado de quinina Fraise. Describió con precisión cada uno de los casos, con aplicación exhaustiva del método clínico. Este lo combinó, en el primero, con pruebas radiológicas y con una reacción Wasserman, prueba de anticuerpos para la sífilis desarrollada en 1906. En el segundo, no pudo realizar la prueba de laboratorio, pero igual el tratamiento fue efectivo.

La conclusión de este trabajo destacó la intención de Armando Carnot por garantizar un diagnóstico adecuado, como condición para la cura del paciente:

“Así como el examen del quimismo gástrico, la misma radiografía o radioscopía hechas por verdaderos expertos no nos permiten a veces precisar o diferenciar la naturaleza de una afección del estómago y hay que recurrir al serodiagnóstico, ¿por qué no se ha de exigir que en TODOS LOS GÁSTRICOS, antes de instituir un tratamiento, se haga una reacción Wasserman?”.

Armando Carnot Veulens fue, además de todo lo que ya se conoce, un hombre de ciencia. Aunque su bibliografía no fue extensa, los trabajos que publicó dan fe de una aplicación consecuente del método científico. También demuestran un sólido dominio del método clínico y de los adelantos de la medicina. Son, además, un reconocimiento del nivel de la medicina matancera, que sobresalía por el rigor y la dedicación de sus profesionales. Por estas razones, Armando Carnot también debe ser recordado, cien años después de su muerte.

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