En la revista La Edad de Oro José Martí mencionó uno de los libros más célebres de Bartolomé de las Casas.
Uno de los artículos más conocidos de la revista La Edad de Oro, que José Martí publicó en Nueva York en 1889, se tituló “El padre Las Casas”. Apareció en el tercer número de esta publicación, que vio la luz en el mes de septiembre. En este trabajo medular sobre Bartolomé de las Casas se mencionó en dos ocasiones uno de sus libros más célebres.
Estas son las referencias:
“Cuatro siglos es mucho, son cuatrocientos años. Cuatrocientos años hace que vivió el Padre las Casas, y parece que está vivo todavía, porque fue bueno. No se puede ver un lirio sin pensar en el Padre las Casas, porque con la bondad se le fue poniendo de lirio el color, y dicen que era hermoso verlo escribir, con su túnica blanca, sentado en su sillón de tachuelas, peleando con la pluma de ave porque no escribía de prisa. Y otras veces se levantaba del sillón, como si le quemase: se apretaba las sienes con las dos manos, andaba a pasos grandes por la celda, y parecía como si tuviera un gran dolor. Era que estaba escribiendo, en su libro famoso de la Destrucción de las Indias, los horrores que vio en las Américas cuando vino de España la gente a la conquista. Se le encendían los ojos, y se volvía a sentar, de codos en la mesa, con la cara llena de lágrimas. Así pasó la vida, defendiendo a los indios”.
“El rey le daba audiencia, y hacía como que le tomaba consejo; pero luego entraba Sepúlveda, con sus pies blandos y sus ojos de zorra, a traer los recados de los que mandaban los galeones, y lo que se hacía de verdad era lo que decía Sepúlveda. Las Casas lo sabía, lo sabía bien; pero ni bajó el tono, ni se cansó de acusar, ni de llamar crimen a lo que era, ni de contar en su Destrucción las «crueldades», para que el rey mandara al menos que no fuesen tantas, por la vergüenza de que las supiera el mundo. El nombre de los malos no lo decía, porque era noble y les tuvo compasión. Y escribía como hablaba, con la letra fuerte y desigual, llena de chispazos de tinta, como caballo que lleva de jinete a quien quiere llegar pronto, y va levantando el polvo y sacando luces de la piedra”.
En la segunda referencia el título de este libro aparece como Descripción, lo cual se considera un error y se sustituye por Destrucción.

El libro
Los datos de portada de una de las ediciones de este libro son los siguientes:
Breve relación de la destrucción de las Indias Occidentales. Presentada á Felipe II. Siendo Príncipe de Asturias. Por Don Fray Bartolomé de las Casas, Del Orden de Predicadores, Obispo de Chiapa. Impresa en Sevilla, reimpresa en Londres, y ahora en Filadelfia. Por Juan F. Hurtel, No. 126, Calle Segunda. 1821.
El autor

Bartolomé de las Casas (1474-1566) fue un fraile dominico, cronista y teólogo español. En 1502 viajó por vez primera a América y recibió una encomienda en La Española (Santo Domingo). En 1510 se ordenó sacerdote y llegó a Cuba en 1512. Descontento con la situación de los aborígenes a manos de los conquistadores, viajó a España para entrevistarse con el Rey Fernando el Católico y con el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, después de lo cual fue nombrado Protector de los Indios en 1516. Trató de poner en práctica sus teorías en Cumaná, Venezuela, pero fracasó. De regreso a España se incorporó a la orden de los dominicos en 1520.
En 1535 se trasladó de nuevo a América e implantó un sistema de colonización pacífica en Guatemala. Visitó España en 1540 y gracias a sus gestiones se promulgaron en 1542 las Leyes Nuevas de Indias, que recogen su pensamiento humanista. En 1543 fue nombrado obispo de Chiapas. Volvió definitivamente a España en 1547. Sostuvo en Valladolid, entre 1550 y 1551 una célebre polémica con Juan Ginés de Sepúlveda sobre la conquista y colonización de las Indias. Entre sus obras se destacan Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1542) e Historia general de las Indias (1559).
