Desde 1890 Limonar contó con el Instituto La Encarnación, una institución educativa de singular historia.
En Guamacaro, actual municipio Limonar, existió el Ingenio Laguna de Palos, también llamado Rosario, Nuestra Señora del Rosario y Martínez. Fueron sus dueños los hermanos Basilio y Encarnación Martínez González. Esta última murió en París, Francia, el 14 de junio de 1879, y, al no tener descendencia, los bienes que dejó fueron heredados por sus hermanos y sobrinos. Entre estos estaba su hermano Basilio, quien ideó una propuesta para que el nombre de Encarnación quedara para siempre vinculado con la tierra a la que debió toda su riqueza.
El testamento
Basilio Martínez González hizo testamento el 16 de marzo de 1880. Seis años después, Basilio Martínez falleció en París, el 3 de abril de 1886. A ese documento le había agregado un codicilo, donde expresó:
“—El anterior producto y remanente del caudal se destinará a fundar una Escuela de niños de ambos sexos y de todos colores un cada uno de los pueblos de Limonar y Marianao (Cuba) que tendrán por denominación La Encarnación”.
Esto permitiría
“…educar niños pobres de ambos sexos y colores en los pueblos de Marianao y Limonar en la Isla de Cuba en la forma que acuerde su albacea con el Presidente o Director que entonces fuere de la Sociedad Económica do Amigos del País de la Habana”.
Ambos colegios debían llevar el nombre de “Instituto La Encarnación”, en homenaje a su fallecida hermana. Para sostener financieramente esas escuelas, Basilio Martínez legó los siguientes bienes: el ingenio Nuestra Señora del Rosario, antes Laguna de Pablo; cuatro casas de su propiedad en la calle Teniente Rey, dos en la calle del Sol, otra en la calle Águila y otra en la calle San Lázaro, todas en La Habana; la Quinta de San Antonio, el potrero San Nicolás, el efectivo procedente de valores realizados en Boston, así como bienes pendientes de gestiones judiciales y valores procedentes de sociedades y empresas que se hallaban en liquidación.
El 11 de junio de 1889 la Gaceta de La Habana publicó la disposición pertinente del Gobierno General. Esta apareció bajo el rubro de la Sección de Administración en su Negociado de Beneficencia. El texto legal planteó:
“El Exmo. Sr. Gobernador General se ha servido autorizar la constitución del Instituto «La Encarnación» que comprende dos escuelas primarias, una en Marianao y otra en el Limonar, declarándolas de carácter particular, bajo el patronato del Excmo. Sr. D. José Ramón de Betancourt, conforme a lo estatuido por su fundador D. Basilio Martínez y González”.
José Ramón de Betancourt y Betancourt (1823-1890) se destacó como jurista, escritor y político. Fue diputado y senador en las Cortes españolas. Como escritor su principal obra fue la novela Una feria de la caridad en 183… (1858). Establecido en La Habana, llegó a ser director del Liceo Artístico y Literario de esa ciudad. Vivió varios años en Francia y España, donde conoció y acogió en su casa al joven José Martí. Fue una personalidad muy respetada en su época.

Tiempo de fundación
Al parecer la idea inicial era que se educaran 24 niños pobres, 12 de cada sexo. El primer Instituto La Encarnación se inauguró en Marianao, el 14 de junio de 1889. El 28 de agosto de 1889 la prensa habanera, específicamente el Diario de la Marina, informó sobre los pasos iniciales para fundar el Instituto La Encarnación en Limonar:
“…quedará también en breve establecida por tener ya elegido terreno para fabricar de planta el edificio que ha de servir para que se cumpla en todas sus partes la filantrópica idea de D. Basilio Martínez y González”.
La construcción se hizo de forma rápida y eficiente. Menos de un año después, el 22 de marzo de 1890 el Diario de la Marina destacó que todo estaba listo:
“Colegio «La Encarnación. Terminada la edificación de la casa, que por legado del benefactor D. Basilio Martínez y González, ha hecho construir en el Limonar su albacea testamentario, nuestro querido e ilustrado amigo particular el Excmo. Sr. D. José Ramón Betancourt, el 25 del actual se efectuará la solemne inauguración de la escuela primaria gratuita y mixta a que se destina el edificio. Atentamente invitados al acto por el Sr. Betancourt, tendremos la satisfacción de concurrir al mismo”.
La edición del Diario de la Marina, correspondiente al miércoles 26 de marzo de 1890, recogió la noticia sobre la fundación:
“Colegio La Encarnación. A las once de la mañana de ayer, martes, se efectuó en el pueblo del Limonar, provincia de Matanzas, el acto solemne de la bendición del edificio destinado a escuela primaria y mixta, por el legado del benefactor D. Basilio Martínez y González, y de su digna hermana Da. Encarnación. Sin tiempo hoy para dar los pormenores que deseamos respecto de ese importante acto, al que que prestaron realce con su presencia el Sr. Gobernador Civil de Matanzas, con una comisión de la Junta Provincial de Beneficencia y el Sr. Director del Instituto de dicha ciudad, y varias personas de esta capital, entre ellas el Sr. González de Mendoza, aplazamos su descripción para el próximo número, y sólo consignaremos que nuestro ilustrado y respetable amigo particular el Excmo. Sr. D. José Ramón Betancourt tuvo el privilegio de mantener pendientes de sus labios, durante veinte minutos, la atención general, con un notable y sentido discurso en honor de los benefactores, y haciendo la historia de dicha piadosa institución”.
Más detallada fue la información que se presentó a los lectores del Diario de la Marina el 28 de marzo, con todo lo relativo a la bendición e inauguración del plantel. Así lo describió el corresponsal:
“Con la instalación de esa escuela, en casa propia, construida expresamente para ella, con arreglo a los planos que trazó con la inteligencia de un verdadero arquitecto el joven abogado D. Melchor Batista y Varona, y la que desde hace un año existe en Marianao, en la antigua y espléndida quinta de Larrazábal, se completa la voluntad de los que, al morir, consagraron su fortuna a la obra loable de propagar la enseñanza en la población donde residieron largo tiempo, o tuvieron sus fincas”.
Acerca del inmueble se señaló:
“El edificio que ocupa La Encarnación en el pueblo del Limonar, se halla levantado en un solar que donó al efecto el Ayuntamiento de ese pueblo, simpatizando con una obra tan útil como meritoria. Tiene en frente un espacioso jardín y está rodeado de una elegante verja. Como se trata de una escuela mixta, tiene salones espaciosos y ventilados a ambos lados, el de la derecha para niñas y el de la izquierda para varones. Posee además habitaciones para los profesores y espacio sobrado para la comodidad e higiene de los alumnos. El mueblaje es sencillo y elegante”.
Sobre la inscripción que se colocó a la entrada del edificio se dice:
“Una lápida, en el pórtico, sostenida por hermosas columnas, dice sencillamente el nombre y objeto del establecimiento, y los de los que lo donaron y proveyeron con su fortuna a su sostenimiento”.
Esta lápida aun se conserva y dice:
“La Encarnación. Instituto gratuito primario y mixto. Fundado por el Sr. D. Basilio Martínez y González. 1890”.

La presencia de distinguidas personalidades se resaltó en la reseña:
“El acto fue realzado por la presencia del Sr. D. Enrique Capriles, Gobernador Civil de Matanzas, a cuya provincia corresponde el Limonar, Sres. director del Instituto del Segunda Enseñanza de dicha ciudad, D. Eduardo Díaz, D. Eugenio Lusarreta y D. Carlos E. Ortiz, representantes de su Junta provincial de Instrucción. Numerosas personas de la localidad concurrieron al acto, figurando desde luego dignamente entre ellas los Sres. alcalde Municipal, Juez Municipal, tenientes de alcalde y regidores de aquel Ayuntamiento. El respetable Cura párroco del Limonar, Pbro. D. Miguel Llópiz, bendijo con las ceremonias de ritual el edificio y la escuela. Después, pasando a la sala de la Dirección, la joven Srta. Da. Rosa Calleja, directora del departamento de niñas, leyó un sentido e inspirado soneto del venerable D. Claudio J. Vermay, que no pudo concurrir al acto, como se prometía”.
También hizo uso de la palabra José Ramón Betancourt, quien había llevado a afecto el deseo de Encarnación y Basilio Martínez. Según el corresponsal su discurso fue “expresivo y elocuente”. Mencionó a los fallecidos benefactores, agradeció la presencia de representantes del gobierno y agradeció el apoyo que había recibido. En relación con el fin de la nueva escuela, afirmó:
“Dado el carácter de la enseñanza primaria y mixta, he buscado en los señores director y profesores de Marianao y el Limonar, más moralidad que ciencia, más don de enseñanza que multiplicidad de estudios, más sentido práctico de nuestro modo de ser social que prestigio de gran imaginación. Aspiro a que de aquí salgan hombres laboriosos y honrados, que todo lo esperen de su propio esfuerzo, su buena conducta y constante trabajo, antes quo eruditos a la violeta o sabios de lugar. Deseo ver a estas niñas convertidas en ángeles del hogar, compañeras inseparables de la familia en faenas, alegrías o infortunios, antes que en estrellas pasajeras de nuestro cielo”.
Muy temprano comenzó el perfeccionamiento del funcionamiento del Instituto La Encarnación, bajo la atenta mirada de la Sociedad Económica de Amigos del País. Así se dio a conocer el 21 de agosto de 1891, en el Diario de la Marina, a un año y meses de su fundación:
“Instituto La Encarnación, del Limonar. Fundada esta benéfica institución por el Sr. D. Basilio Martínez, para educar gratuitamente niños y niñas pobres del Limonar y de Marianao, recibirá en breve notables reformas, merced a la celosa gestión de la Real Sociedad Económica. Por lo que hace a la escuela del Limonar, a propuesta del Dr. Valdés Rodríguez, informando a la meritoria sección de Educación y Beneficencia, ha acordado esta aumentar el número de niños y niñas que hayan de recibir educación gratuita en el Instituto. En este concepto, los padres de familia pueden acudir a la Dirección del Colegio para verificar la matrícula, aumentándose por esto medio y hasta donde sea posible, el beneficio que está llamada a realizar en el pueblo tan simpática y humanitaria institución”.
En 1893, el discurso de inauguración del curso en la Universidad de La Habana, que tituló “Enseñanza de la botánica en Cuba durante los últimos tres lustros”, el doctor Alfredo Bosque Reyes, valoró la enseñanza que se recibía en el colegio de Limonar:
“…es floreciente el estado del «Instituto La Encarnación» del pueblo en que nacimos: suma ya setentisiete alumnos de ambos sexos que adelantan hoy de un modo prodigioso en virtud del plan de Johonnot, recorren las cercanías reconociendo y cogiendo hojas y ramos, reciben lecciones inolvidables a la sombra de corpulentos y frondosos árboles, y comienzan a componer el «Museo de Historia Natural» de la escuela, que de antemano cuenta con los cuadros murales de Wilson y Calkins y las tarjetas de Hachette y Ca. En el Limonar tenemos, por consiguiente, una novísima escuelita de Henslow: sus discípulos, tal vez, resolverán mañana en los bancos universitarios, cuestiones irresolubles para muchos compañeros, porque la facultad de observación de éstos no se ejercita actualmente en los albores de su vida”.

Un colegio
Con la República el nombre del plantel cambió a Colegio La Encarnación. Para el curso 1907-1908, tenía como directora a María Luisa Moral de Martí, quien era sustituida provisionalmente por Engracia Fernández, a cargo de las estudiantes niñas. El director de los varones era el reconocido pedagogo Hildebrando Martí y como sirviente trabajaba Fernando Ramos. Estaban matriculados 51 alumnos, 26 niños y 25 niñas. De ellos seis y siete, respectivamente, clasificados como “de color”.
Sobre las características docentes y organizativas del colegio de varones se planteó en una memoria que presentó Ramón Meza a la Sociedad Económica de Amigos del País el 9 de enero de 1908:
“Este Colegio está dividido en tres grados: el primero y segundo comprenden dos secciones; el tercero, una sola. El primer grado consta de 12 alumnos, el segundo de 11, el tercero de 3. Al terminar el curso pasado siete alumnos componían este grado tercero”.
“Las asignaturas que actualmente se enseñan, son: Lectura y Escritura simultáneas, Caligrafía, Dibujo, Lecciones de cosas, Lenguaje, Gramática con práctica de la ortografía y composición, Geografía de Cuba y nociones de la Universal, Aritmética elemental y superior, Higiene e Inglés. Los métodos y procedimientos aplicados en la enseñanza de las precitadas asignaturas, están acordes con los progresos de la Pedagogía moderna, por lo que hemos procurado dar a cada una un carácter eminente práctico”.
“La disciplina del Colegio es suave, pero enérgica, basada en la persuasión y el afecto. El año escolar y los registros de asistencia son los mismos que los señalados para las Escuelas Públicas”.
Sobre la educación de las niñas se planteó:
“La organización es idéntica; los métodos y procedimientos son los mismos. Está dividida en dos grados: el primero, subdividido en dos secciones. Excepción hecha del inglés, las asignaturas son las mismas, pero reciben además la clase de labores”.
En 1910, la Sociedad Económica de Amigos del País, en un informe de la Sección de Educación, destacó sobre el Colegio La Encarnación:
“A este colegio que sigue confiado al Sr. Hildebrando Martí, se le suprimió un aula, cumpliendo acuerdo de año anterior, con cuya variación ha seguido llenando los fines que se propuso su fundador”.
Sin embargo, un año después la situación de la institución no tenía nada de halagüeña:
“Este colegio, cuya matrícula y condiciones materiales dejan bastante que desear, está en período de reorganización total. Se practican las reparaciones del edificio y el plan de estudios, estando suspendidas las clases mientras las obras duren y en suspenso los correspondientes capítulos del presupuesto, menos el sueldo del director Sr. H. Martí, ausente con licencia. La Sección se propone reorganizar pronto el colegio y hacerlo digno de los propósitos de su fundación”.
También de 1911 es otra noticia, que apareció en la memoria oficial de la Octava Conferencia Nacional de Beneficencia y Corrección. En este caso se expuso lo siguiente:
“«Encarnación» del Limonar, tiene matriculados 33 alumnos de ambos sexos. Se inauguró en 30 de junio de 1891. El edificio está convenientemente levantado por su frente y mucho más por el fondo a consecuencia del declive del terreno, está fabricado en el centro de éste. Jardines y patio limpios, 2 aulas con capacidad suficiente para más alumnos de los que concurren. Ventilación e iluminación por los cuatro vientos. Aljibe. El mobiliario moderno. Dos fosas mouras. El horario escolar se observa fielmente. Director y auxiliar”.

Noticias en la Marina
Varias noticias acerca del Colegio La Encarnación pueden leerse en el Diario de la Marina, uno de los periódicos de más circulación en el país. El 3 de noviembre de 1929 una delegación de La Habana visitó el colegio. Así lo recogió:
“En el Colegio La Encarnación. Para estudiar las importantes obras que han de realizarse en el Colegio La Encarnación, de la propiedad de la Sociedad Económica de Amigos del País, llegaron a esta villa hoy, los miembros de esa decana sociedad doctores Fernando Ortiz, La Puente, Luciano Martínez y doctor Aparicio, encargado actualmente del plantel y varios ingenieros que son los que harán el proyecto y dirigirán las obras”.
Al año siguiente ya eran palpables las mejoras en el edificio de la institución. Así lo recogió el Diario de la Marina en su edición del 15 de septiembre de 1930. La nota, firmada por Julia, dice:
“Escuela La Encarnación. El día 6, al inaugurar el nuevo curso escolar, dieron comienzo también las clases en la Escuela La Encarnación, institución creada por la Sociedad Económica de Amigos del País. Sufrió dicho plantel una transformación asombrosa, dotaron las aulas de los mayores adelantos y al hacer la reedificación, tomaron en cuenta todo lo más necesario para asegurar la comodidad e higiene para los niños”.
“El señor Bernabé Aparicio, director de dicha escuela, y su distinguida esposa, maestra también, desean hacer presente que los niños recibirán una educación esmerada y todas las atenciones necesarias para que sus alumnos se sientan felices y contentos en sus aulas. Así lo creemos al conocer el amable trato de tan distinguidos profesores”.
En la sección “Matanceras”, del Diario de la Marina, el corresponsal en Matanzas, Manolo Jarquín, elogió este colegio el 27 de febrero de 1931:
“La Encarnación. Título de una escuela. Escuela modelo que es orgullo de ese vecino poblado de Limonar, tan cercano a nuestra población. La sostiene la Sociedad Económica de Amigos del País, con el legado que hiciera a ese objeto don Basilio Martínez y González, benefactor cubano que hizo su fortuna en una finca de aquella comarca. Amplias aulas, ventilación excelente, servicios sanitarios espléndidos y una organización inmejorable caracterizan a ese plantel educacional donde reciben el plan de la instrucción gratuita, numerosos muchachos de aquel poblado”.
“Al frente de La Encarnación se hallan como director el señor Bernabé Aparicio y figura entre el profesorado la señora Onelia Fernández Cárdenas, educadores que pertenecen a la Sociedad de Amigos del País, que como es sabido, no es solo este establecimiento el que costea en Cuba. Ocho instituciones a más de una Escuela de Artes y Oficios distribuidas en la Habana y Marianao tiene la Sociedad Económica de Amigos del País, contribuyendo patrióticamente a la instrucción de nuestro pueblo. ¿Cómo no señalar complacido el hecho, y particularmente tocante a la Escuela de Limonar enclavada en nuestra provincia”.
Sobre “Reparto de diplomas a los alumnos del Colegio Encarnación de Limonar”, se escribió en el Diario de la Marina el 2 de junio de 1931:
“Ante distinguidos elementos de nuestra sociedad se verificaron hoy los exámenes y reparto de Diplomas a los alumnos del colegio «La Encarnación» de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la que son profesores los distinguidos esposos Onelia Fernández de Aparicio y Bernabé Aparicio. Formaron el jurado los miembros de la Institución doctores Eligio de la Puente, Rafael Fernández, Antonio García y José Antonio Gelavert, nuestra primera autoridad municipal señor Evasio Martínez, el Tesorero Rabre, el Juez Municipal doctor Pola, doctor Buzo, Reverendo Padre Viera. Amenizó el hermoso acto la Banda Municipal dirigida por su profesor Rogelio Dihigo, terminando el acto con un discurso el doctor García Hernández, quien tuvo frase de elogio para las autoridades, los profesores y los asistentes y de estímulo para los alumnos. Los asistentes fueron obsequiados”.
El 8 de junio de 1932, la noticia “Terminó el curso la Escuela La Encarnación de Limonar”, informó a los lectores del Diario de la Marina:
“Con un brillantísimo examen terminó el curso de la Escuela Encarnación de este pueblo, que patrocina la Sociedad Económica de Amigos del País, dirigida por los profesores Odelia Fernández de Aparicio y Bernabé Aparicio. Formaban el jurado los miembros de esta sociedad doctores Antonio Eligio de la Puente, presidente; Antonio García, presidente de la Sección de Educación; Rafael A. Fernández, secretario; José A. Gelabert y las profesoras de la Escuela Zapata de esa capital, señoritas María Luisa Rolando y María García de Stincer”.
“Asistieron las autoridades civiles y representaciones sociales. Terminado el acto pronunciaron elocuentísimos discursos el presidente de la Sección de Educación y el juez doctor Pola González Llorente, enalteciendo labor de los profesores y estimulando a los alumnos. La banda municipal, cedida por el alcalde señor Evaristo Martínez, amenizó el acto tocando el Himno Nacional y otro dedicado al benefactor de la escuela señor Basilio Martínez González, que fueron cantados por los alumnos desfilando ante la bandera nacional, siendo muy aplaudidos”.
Legado
El edificio del Instituto La Encarnación aún conserva en Limonar su legendaria majestuosidad. Cumplió como escuela hasta finales del pasado siglo, ahora con el nombre de Inti Peredo. Después se ubicó en sus salas el Museo Municipal, que aún permanece allí. Sin embargo, todo recuerda su origen, desde la verja de entrada hasta la gigantesca referencia a la Sociedad Económica de Amigos del País. Quizás pocos recuerden a Encarnación y Basilio Martínez, pero es indudable que el deseo de estos benefactores se ha mantenido más allá del tiempo.

