El presidente ruso, Vladímir Putin, se reúne este lunes con su homólogo chino, Xi Jinping, en Biskek, la capital de Kirguistán, en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

Putin destacó que la cooperación entre Rusia y China se desarrolla con éxito en todos los ámbitos y aseguró que Moscú está dispuesta a colaborar con Pekín para que el régimen de exención de visados ​​entre ambos países sea permanente. Al mismo tiempo, el líder ruso expresó sus condolencias por las inundaciones en Nepal y la región china del Tíbet.

La reunión fue anunciada la semana pasada por el asesor del presidente ruso, Yuri Ushakov. Según la información proporcionada por el alto funcionario, los dos líderes abordarán el proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia 2.

“Se abordarán los temas de actualidad relacionados con el desarrollo de la cooperación bilateral, así como las cuestiones internacionales más importantes”, agregó Ushakov.

Tras la visita de Putin a China en mayo de 2026, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, informó que había avances en torno a Fuerza de Siberia 2, pero que las partes aún no habían llegado a la fase final de los acuerdos.

Otros detalles sobre la cumbre

En la cumbre de la OCS Putin también tiene previsto reunirse con el primer ministro indio, Narendra Modi; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian; y el jefe del Gobierno armenio, Nikol Pashinián.

Tras la cumbre, el jefe del Kremlin responderá a las preguntas de los periodistas antes de partir hacia el Lejano Oriente ruso la noche del 1 de septiembre.

La gran cita de Eurasia: ¿qué esperar de un encuentro llamado a tener eco mundial?

Esta semana, los líderes de los países de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), uno de los principales organismos de seguridad de Eurasia, se reunirán en Kirguistán, cuando la organización celebra su 25.º aniversario.

Se espera que los representantes de más de 20 países debatan medidas concretas para avanzar hacia la creación de un sistema de pagos independiente y del Banco de Desarrollo. Otro de los objetivos importantes de la cumbre será acordar una posición común sobre Irán.

¿Quién participará en la cumbre?

La reunión se celebrará en Biskek, capital de Kirguistán, entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre bajo el lema ’25 años de la OCS: juntos hacia una paz, un desarrollo y una prosperidad sostenibles’.

En ella participarán líderes de más de 20 países, entre los que figuran los 10 miembros de pleno derecho de la organización y varios Estados socios.

Han confirmado su asistencia, entre otros, el presidente ruso, Vladímir Putin; el presidente chino, Xi Jinping; el primer ministro indio, Narendra Modi; el presidente iraní, Masoud Pezeshkian; y el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan. A los líderes mundiales también tiene previsto sumarse el secretario general de la ONU, António Guterres.

Según informó Yuri Ushakov, asesor del presidente ruso, Putin mantendrá conversaciones con Xi Jinping y se reunirá además con los líderes de Irán, Kirguistán, Mongolia, Tayikistán y Turquía, así como con los primeros ministros de Armenia y la India.

¿Qué estará sobre la mesa?

Entre los principales documentos que se espera aprobar en la cumbre figura la Declaración de Biskek, dedicada al 25.º aniversario de la organización, así como un conjunto de acuerdos sobre distintas áreas de cooperación.

En particular, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, anunció a finales de julio que se prevé crear el Centro Universal para Combatir los Nuevos Desafíos y Amenazas y el Centro de Lucha contra los Delitos relacionados con las Drogas.

Además, Vladímir Yevséyev, jefe del Departamento de Integración Euroasiática y Desarrollo de la OCS del Instituto de los Países de la CEI, señaló que una parte importante de la agenda de Biskek estará centrada en la creación del Banco de Desarrollo y del sistema de pagos independiente de la OCS.

De organización regional a actor global

El politólogo y publicista Gueorgui Dibrov considera que la cumbre puede convertirse en un importante factor de estabilización en un momento marcado por prolongados conflictos geopolíticos en Eurasia.

La celebración de reuniones de alto nivel con la participación de los principales líderes de los Estados supone posibles puntos de inflexión en la política exterior de los países miembros de la OCS a corto y medio plazo», señaló.

“En un cuarto de siglo, la organización ha pasado de ser una estructura local a convertirse en un organismo regional que dispone de todas las capacidades necesarias para avanzar hacia un nivel global de toma de decisiones, cuyas consecuencias podrían sentirse a ambos lados del Atlántico”.

La superficie conjunta de los países de la OCS ronda los 36 millones de kilómetros cuadrados, equivalentes aproximadamente al 65 % del territorio de Eurasia. Su población conjunta supera los 3.400 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, y continúa creciendo.

“Estos factores consolidan la percepción de que la influencia y la importancia de la OCS están aumentando tanto en la región como a escala mundial”, subrayó Dibrov.

La multipolaridad llevada a la práctica

Daria Saprýnskaya, investigadora del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia, destacó que la organización representa en la práctica la idea de un mundo multipolar.

“Para Rusia, al igual que para los demás participantes, la OCS encarna la idea de la multipolaridad: un orden mundial en el que no manda uno solo, sino muchos. Este formato demuestra de manera concreta cómo puede construirse un sistema mundial no centrado en Occidente, donde Irán tenga los mismos derechos que China o Rusia”, afirmó.

Al mismo tiempo, cada país interpreta de manera diferente el concepto de multipolaridad, por lo que uno de los principales retos de la cumbre será encontrar puntos de encuentro entre sus miembros.

“En la reunión actual, los líderes de los Estados euroasiáticos deberán no solo hacer balance, sino también encontrar un equilibrio común en su comprensión de la multipolaridad”, indica la experta.

“Para la OCS es fundamental demostrar hoy que su peso político puede transformarse en capacidad real de actuación”.

“Precisamente por eso, el principal criterio para medir actualmente la eficacia de la OCS es su capacidad de convertir gradualmente el consenso en instrumentos que funcionen, es decir, trasladar la cooperación de un plano puramente político a uno institucional”, concluyó. (ALH)

Tomado de Cubadebate

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