En la institución educativa Abel Santamaría Cuadrado, ubicada en el Consejo Popular La Isabel, de Jovellanos, se desarrolló una jornada de promoción de los libros Había una vez y La Edad de Oro.
La actividad contó con la participación activa de niños, bibliotecarias y la promotora cultural del territorio. Cada educando tuvo la oportunidad de sumergirse en los relatos de estas obras clásicas de la literatura infantil cubana. Como expresión de su comprensión y sensibilidad, cada niño realizó un dibujo sobre el cuento de su preferencia entre los textos leídos.
Los pequeños artistas plasmaron en sus creaciones los personajes y escenas que más les cautivaron, desde las fábulas de Había una vez hasta los versos y consejos martianos de La Edad de Oro.
De esta manera demostraron su capacidad de interpretación y su vínculo emocional con la lectura. La actividad, que combinó el disfrute estético con el aprendizaje, contó con el acompañamiento de las bibliotecarias, quienes guiaron la selección de los textos. La promotora cultural, por su parte, estimuló la imaginación de los niños durante el proceso creativo.
Este encuentro, celebrado en el corazón de la comunidad rural La Isabel, no solo incentivó el hábito de la lectura entre los más pequeños, sino que también propició un espacio de creación colectiva donde el arte y la literatura se dieron la mano.
La elección de La Edad de Oro, en particular, cobra especial significado al recordar el legado de José Martí. El Apóstol soñó con una infancia educada en valores y belleza, y sus textos siguen vigentes para despertar conciencias. Hoy, esos ideales se extienden por cada rincón del municipio jovellanense en estas iniciativas.
De esta manera, la institución educativa y el sistema de Cultura del municipio reafirman su compromiso con la formación integral de las nuevas generaciones. Llevan los libros y el estímulo artístico a cada Consejo Popular del territorio, sin dejar a nadie atrás.
Iniciativas como esta demuestran que al unir la palabra escrita y la expresión plástica el aprendizaje se vuelve una aventura inolvidable. Los niños descubren que leer y dibujar son dos caminos para contar su propia historia desde su comunidad. (ALH)
