La revista Cuba y América dedicó a Matanzas el número que publicó el 5 de mayo de 1900.
Cuba y América se fundó en la ciudad de Nueva York, en 1897, por el escritor y político cubano Raimundo Cabrera. Tras el fin de la dominación española su redacción se trasladó a La Habana, donde se publicó hasta su desaparición. Aunque trató cuestiones generales, en ocasiones editó números completos sobre un tema específico. Así sucedió con el número mensual de septiembre de 1903, número 19 del año VI, que se dedicó por entero a Matanzas. Tres años antes, el 5 de mayo de 1900, también había consagrado un número a la Atenas de Cuba.
El homenaje de la revista Cuba y América a la ciudad de Matanzas en 1903
El número
Dentro del sexto volumen de Cuba y América, el número 82, correspondiente al 5 de mayo de 1900, se consagró a Matanzas. Desde la portada, con una viñeta alegórica al escudo de la ciudad, todo estuvo vinculado a la ciudad natal de los puentes. El sumario fue el siguiente:
“Matanzas desde 1512, por F. Javier de la Cruz.—Historia de un nombre, por Nicolás Heredia,—Zenón de Elea, poesía, por Nicanor A. González—Matanzas, humorada… etimológica, por José A. Rodríguez García.—Teatros de Matanzas.—La imprenta en Matanzas (periódicos), por Francisco Jimeno.—Antonio Guiteras, por Guillermo Sehweyer.—El General Wilson.—El clamor de la humanidad, poesía, por Emilio Blanchet.—Las Bibliotecas Públicas en Matanzas.—En la muerte del comandante del E. C. Domingo Mujica, poesía, por Juan Jorge.—Población de Matanzas en diferentes épocas, por Francisco Jimeno.—Matanceros distinguidos.—Advertencia—De Sports, Sección redactada por el Dr. Andrés Segura y Cabrera.—Ilustraciones.—Anuncios &c , &c”.
La “Advertencia”, que aparece al final del número, destacó que el número estaba
“…destinado a rendir el homenaje de nuestra admiración y simpatía a la bella ciudad de los dos ríos, patria de Milanés y de tantos varones eminentes en las ciencias y las letras…”.
Destacó, además, que se habían recopilado gran cantidad de materiales, que quedaron sin publicar, por lo cual se publicarían en otro número posterior, “…que resultará no menos interesante que el presente”. Por último, la dirección de Cuba y América dio las gracias al historiador y bibliógrafo Carlos M. Trelles,
“…por la actividad, inteligencia y eficacia con que ha sabido preparar y confeccionar este número, correspondiendo a la invitación que le dirigimos, y en su nombre las damos a las distinguidas personas que le han prestado su valiosísimo concurso”.

Historia
En el número de la revista Cuba y América del 5 de mayo de 1900, dedicado a Matanzas, predominaron los artículos de corte histórico. Algunos de ellos como “Matanzas desde 1512”, de Francisco Javier de la Cruz, verdaderos clásicos de la historiografía local que habían sido publicados décadas antes. Se publicó por vez primera en 1850, por la revista habanera La Prensa y después en 1881 por el semanario matancero El Club de Matanzas. Este geógrafo e historiador defendió que fue
“….el corral de Matanzas, [el] que probablemente dio nombre al río, a la bahía, y, por consecuencia, después a la ciudad, por las matanzas de reses que en él y otros vecinos se hacían entonces…”.
Además, describió el lugar de asentamiento que denominó Yucayo, como debió ser antes de la llegada de los españoles, y rememoró la fundación de la ciudad. En el último párrafo, tras señalar que se había perdido la vegetación original del lugar, destacó que
“…se alzan bellos edificios, se ven plazas simétricas, cuatro ferro-carriles valiosos, puentes, muelle, iglesias con bonitas torres, hoteles, colegios donde se educa perfectamente la niñez de ambos sexos, sociedades de recreo e instrucción en que se goza de los placeres que brinda la civilización y la paz. El comercio y la agricultura, la industria y el saber, y otras mil cosas propias de los países cultos”.
A este trabajo le siguió “Historia de un nombre”, redactado por el ilustre escritor y político Nicolás Heredia. Se trata de un extenso comentario en el que presentó la célebre mención a Matanzas que hizo Bernal Díaz del Castillo en el libro Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España. Aquí se expuso la versión acerca del origen del nombre de la región y ciudad yumurina, por su relación con el asesinato de españoles por los aborígenes del lugar.
Esta primera parte, relacionada con los orígenes matanceros, en particular lo relativo al nombre de la ciudad, cerró con “Matanzas (Humorada… etimológica)”, del publicista y pedagogo José A. Rodríguez García. Este autor expuso las tres teorías existentes sobre el tema: los españoles muertos en medio de la bahía, el origen canario de la denominación dada por los fundadores y el sacrificio masivo de ganado en la zona. Acerca de esta última exclamó:
“¿cómo vamos los matanceros a permitir que se vulgarice etimología tan prosaica y fea?”.
Fiel al contenido humorístico del texto, pasó entonces a exponer su propia teoría:
“Creo yo que la voz Matanzas procede (para decirlo pronto) de que las matanceras matan con el tierno mirar de los lindos ojos: si bien, por dicha, suele tener el muerto resurrección gloriosa, cuando a nueva vida pasa, prestada la consiguiente y mutua promesa, ante ara consagrada, de hacerse felices de por vida, la matadora y la víctima”.
“Y cuantos duden de la afirmación mía, visiten a Matanzas, y presto me darán la razón. Respecto a los que de la hermosa ciudad sean o en ella hayan estado, sé yo que habrán de reconocer que mi etimología es la única aceptable, y la sola que, como toda verdad, está destinada a prevalecer sobre las demás hasta que éstas desaparezcan, dicho sea, naturalmente, con la modestia debida”.
Apareció después el texto “Teatros”, con la aclaración de que fue tomado “De la Historia de Matanzas por José Mauricio Quintero. 1878”, relevante obra histórica sobre la ciudad. Lo mismo sucedió con “De la obra «Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba», de Mitjans”, en el que se reprodujeron noticias acerca de los inicios de educación escolarizada matancera.

El historiador y naturalista matancero Francisco Jimeno también estuvo representado en este número de Cuba y América. Figura imprescindible en el recuento de la historiografía local, fueron reproducidos dos trabajos suyos. El primero “La imprenta en Matanzas (periódicos)”. Este fue un resumen de su trabajo “Apuntes para la historia de Matanzas. La imprenta de 1813 á 1834”, que publicó en 1880 el Diario de Matanzas.
También de Francisco Jimeno se reprodujeron varias tablas estadísticas en el artículo “Población de Matanzas en diferentes épocas”, que originalmente formaron parte de sus “Apuntes para la historia de Matanzas. Su población en diversas épocas”, que dio a conocer el Diario de Matanzas en 1878. Es muy probable que la síntesis de ambos trabajos haya sido realizada por Carlos M. Trelles.
De Guillermo Schweyer se insertó el trabajo biográfico “Antonio Guiteras”, dedicado a un insigne educador matancero, director del célebre Colegio La Empresa. Acerca de este maestro, quien aún vivía al momento de publicarse este número de Cuba y América, escribió su autor:
“Honor a don Antonio Guiteras. Su nombre está grabado en millares de corazones, y aunque un destino adverso le alejara de nosotros para que quedase detrás de sus pasos estela de espumas—de vacío que ninguno se atreve a llenar todavía,—su obra fructificadora queda aquí; y Matanzas, que deplora su ausencia hoy, bendice su nombre agradecida y le invoca; porque el ilustre anciano, que quiere envolverse allá en Barcelona, bajo el manto de un modesto olvido, sepa a lo menos que nació en un país donde el agradecimiento no dejará morir jamás la memoria que nos ha dejado el educador matancero”.
Sobre “Las Bibliotecas Públicas de Matanzas” trató otro artículo histórico incluido en este número dedicado a Matanzas. Aunque apareció sin firma es muy probable que su autor haya sido Carlos M. Trelles. En él, comentó el devenir de esa institución matancera y destacó las mejoras alcanzadas desde 1899, lo que la convertiría, según auguró, en una de las mejores de Cuba. También Trelles fue con seguridad el autor de “El General Wilson”, laudatorio trabajo que dedicó a quien se desempeñaba como gobernador de Matanzas en ese momento.
Además de estos trabajos, en dos lugares de este número de Cuba y América se insertaron breves cronologías relativas a la fundación de instituciones matanceras o la construcción de obras de ingeniería. Fueron las siguientes:
En la página 10:
“El Acueducto Burriel, se fundó en 1872; Parque de Pueblo Nuevo, 1871; Liceo de Matanzas, 1878; Calzada de San Luis, 1861; Puente provisional de Bailén, 1871; Puente de la Concordia, 1878; Puente de San Luis, 1834; Sociedad Las Delicias, 1884; Gimnasio Normal, 1862”.
En la página 13
“El Palacio de Gobierno se fundó en 1853; Teatro Esteban, 1863; Iglesia Parroquial de San Carlos, 1846; Administración de Rentas (edificio), 1826; Cuartel de Santa Cristina, 1828; Colegio de Niñas Pobres, 1847; Cuartel de Caballería, 1844; Asilo de San Vicente de Paul, 1866; Hospital de Santa Isabel, 1846; Iglesia de Pueblo Nuevo, 1832; Sucursal del Banco, 1868; Casino Español, 1862; Ermita de Monserrat, 1875; Cuartel de Bomberos Municipales, 1871; Iglesia de Versalles, 1870”.
Por último, la parte histórica cerró con una amplia relación de “Matanceros distinguidos”. Esta comprendió 25 poetas, entre ellos dos mujeres: Belén Cepero y Luisa Molina. Tres naturalistas, un químico y un dentista iniciaron esa lista. Además, tres pintores, cuatro ingenieros y cinco educadores. Los músicos incluidos fueron tres, a los que acompañan siete oradores y dos benefactores.
Los militares, todos miembros del Ejército Libertador, son 15, de ellos 10 generales. Bajo el rótulo general de “Patriotas” hay 14 nombres y dos en la categoría de “Hombres notables de la raza de color”. Los abogados suman 13 y los literatos son nueve. Aparecen también nueve médicos, con cinco historiadores y un bibliófilo.
Además de ausencias notables, como la de Martín Morúa Delgado entre los negros notables, Federico Gálvez como médico y el historiador Pedro Antonio Alfonso, sobresalen inclusiones que son errores graves. Por ejemplo, los casos del historiador Ramón Roa y el abogado Leopoldo Berriel.
Poesías e imágenes
Unido a lo anterior, el número del 5 de mayo de 1900 de la revista Cuba y América incluyó tres poesías. La primera se tituló “Zenón de Elea, escrita por el periodista Nicanor A. González. Le siguió “El clamor de la humanidad, poesía de Emilio Blanchet. Una tercera fue “En la muerte del comandante del E. C. Domingo Mujica”, cuyo autor fue Juan Jorge. Esta última, compuesta en 1895, merece ser conocida:
“Hace cuatro centurias que el tirano
A Cuba hiere con su férrea planta.
En sangre tinto sus victorias canta
Y oro recoge su insaciable mano!
Hace cuatro centurias que al cubano
Tiene puesto el dogal en la garganta,
Que ¡fusilar! es su palabra santa
Y se huelga de noble y de cristiano!
Ha doblado el patriota la cabeza:
Ved cómo goza el déspota orgulloso,
Mientras Cuba se cubre de tristeza
Y a la vista del cuadro lastimoso
Protestan a la vez Naturaleza
Y el Genio de este siglo generoso!”.
Este número dedicado a Matanzas estuvo integrado, además, por varias imágenes, sobre todo fotografías. La primera, junto al machón de la publicación, fue del reconocido patricio Benigno Gener. Después aparecieron el general Pedro Betancourt, en ese momento gobernador provincial; Nicolás Heredia, Juan Guiteras, Bonifacio Byrne, Eliseo Cartaya, Juan Arnao y el general Wilson. Otros que pueden verse son Domingo L. Madan, Eusebio Hernández, Francisco Figueras y Carlos M. Rojas.

Entre los lugares de la ciudad que fueron fotografiados está la entrada del Cementerio de San Carlos, el Teatro Esteban, que ya desde 1899 se denominaba oficialmente Teatro Sauto, y el Castillo de San Severino, acompañado de una foto donde se ven cuatro patriotas prisioneros. No faltaron el Valle del Yumurí y el río Canímar. Una excelente fotografía de la sala de lectura de la Biblioteca Pública ofrece una imagen de la magnificencia del lugar. Llama la atención el inmenso mueble librero que se observa al fondo, el cual aún puede admirarse en el actual Archivo Histórico Provincial.
