Desde hace un par de semanas, los habitantes de la provincia de Matanzas mantienen una preocupación respecto a algunas enfermedades, unas típicas de la temporada y otras que permanecen vigentes en el tiempo.

Para indagar sobre el tema, actualizar sobre la situación epidemiológica del territorio y precisar los pormenores de los preparativos para la temporada de arbovirosis, un equipo del periódico Girón entrevistó al director del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, el Dr. Andrés Lamas Acevedo.

—¿Qué situación epidemiológica presenta actualmente la provincia?

—Con las enfermedades respiratorias agudas este año no hemos tenido grandes problemas. En enero hubo un alza, pero ahora hay estabilidad. En cuanto a las diarreicas agudas, a pesar de la situación higiénica existente en la ciudad, no ha habido aumento.

“Sí existen casos de hepatitis en la provincia, al igual que en el resto del país. Tenemos en la ciudad de Matanzas, en Versalles, en la zona de Plácido, La Cumbre, y casos aislados en todos los municipios, ya bastante controlados.

“Cuando se enferma un grupo de personas concentradas en determinada área, como es el caso de Plácido, tenemos que cerrar establecimientos, entre ellos, la guarapera, las cafeterías que expenden líquidos preparados, como café y jugo; porque no hay evidencia de que sean seguros. Estos fueron lugares clausurados momentáneamente para evitar la transmisión, pues la gente va ahí a consumir.

“Los casos de transmisión de hepatitis que hay en la provincia han sido propagados de persona a persona, no hídrica, como hace 20 años atrás tuvimos en Versalles. Realmente, han sido pocos casos”.

—En cuanto a la hepatitis, ¿qué cuidados debe tener la población matancera?

—Es una enfermedad compleja, porque se comienza a transmitir 10 días antes de presentarse los síntomas y hasta 15 días después. Por lo tanto, yo puedo tenerla ahora, sentirme bien y estar propagándola. De ahí el valor de la higiene ambiental y personal, especialmente, del agua; lo más importante en esta enfermedad es hervir o clorar el agua y la inocuidad de los alimentos.

“Una mosca que vaya a un vertedero donde existan heces fecales de un enfermo y después se pose encima de un pedazo de pan, dulce o caldo que haya en una casa, pues ahí deja el virus.

“Por nuestra parte, estamos tratando de incentivar más que haya cloro en las farmacias. Todo el mundo no tiene forma de hervir el agua, ya sea porque no posee gas o debe poner el carbón. Debido a ello, hay que estimular que los ciudadanos tengan acceso en todas las farmacias al hipoclorito.

“En estos momentos se ha puesto, por ejemplo, en los lugares donde hay más casos de hepatitis. Sin embargo, debe extenderse a todas las farmacias de los municipios, para que haya un acceso directo al producto”.

—¿Cómo se está preparando la provincia para la temporada de arbovirosis?

—Ya comenzó mayo y, junto a él, las lluvias, el calor y los mosquitos. A partir de este mes vamos a hacer dos cosas novedosas para enfrentar el alza del mosquito, sobre todo del Aedes Aegypti, que es el transmisor del dengue, el chikungunya, la fiebre amarilla y el zika. Esta consiste en abatizar el 100 % del universo urbano de la provincia en dos meses, una mitad en mayo y otra en junio.

“El abate al 1 % es el producto utilizado en los depósitos de agua para impedir al mosquito poner sus huevos. Más del 70 % de los criaderos se encuentran dentro de las viviendas, y de los depósitos de agua limpia. Por lo tanto, si se abatiza el 100 % del universo urbano, evitamos una gran proliferación de dichos insectos, al menos de esta especie.

“Desde hace un tiempo, este tipo de acción no se realizaba en la provincia o el país. Las personas necesitan saber que, cuando se deposite el abate en el tanque, no deben botar esa agua; sí pueden rellenar el tanque, pero no desechar el abate, si no, se pierde el efecto. Esta no debe utilizarse para beber, pero sí para cocinar, lavar, fregar y limpiar.

“Ya tenemos una parte del producto en la provincia y la otra debe estar llegando en los próximos días. Su distribución se hará hacia todos los municipios, según el universo urbano que tenga.

“La segunda variante, que es muy novedosa y nunca se ha utilizado, incluso, en Cuba, consiste en usar las bazucas con un dispositivo comprado en el extranjero. En lugar de mezclar el pesticida con petróleo, este último se sustituye por agua.

“De esta forma, le ahorramos el combustible al país, pues cada equipo utiliza un litro de este líquido. Además, este modelo no expulsará el humo que tradicionalmente las personas ven; pero sí vaporiza y es muy efectivo. Ya tenemos 15 armadas en la provincia y nos llegará una decena más en los próximos días. Es decir, habrá 25 bazucas en función de la campaña antivectorial.

“En cuanto a la fuerza laboral para combatir el vector, se encuentra en un 50 % disponible en la provincia; pero vamos a movilizar personas dentro y fuera del sector de la Salud, así como grupos de estudiantes de Medicina”.

—¿Cuáles otras iniciativas estarán empleando?

—Entre las acciones a emplear durante la campaña antivectorial de este año, se encuentra la creación de un grupo temporal de trabajo. Ahí estarán los organismos de Recursos Hidráulicos, Salud Pública, Comunales, Educación, los consejos populares, los delegados y otros sectores que tributan a estas tareas.

“Otra de las labores en que estaremos inmersos es la estratificación del riesgo. Desde el punto de vista epidemiológico, sabemos por dónde comienza la etapa de la arbovirosis en la provincia, que generalmente es por la zona de Colón-Jagüey Grande (Centro-Sur). Ya en septiembre-octubre se propaga al norte de la provincia, desde Cárdenas hasta Martí.

“También tenemos que vigilar donde siempre hay explosiones de transmisión de arbovirosis, y ante esa situación comenzamos por esos lugares de mayor riesgo. En el municipio yumurino, por ejemplo, sabemos que la zona de Contreras siempre inicia la temporada.

“Hoy no existe transmisión de dengue ni chikungunya, pero hay que esperar a que comience el alza del mosquito, porque es un país tropical y todos los años va a haber algún tipo de estas enfermedades”.

“Con respecto al chikungunya, que vivimos un año muy malo, cuando una persona se enferma, se le crea inmunidad de por vida. Muchas personas la tuvieron; es decir, se espera que haya casos, pero no la epidemia del año anterior; afortunadamente para los matanceros y para el resto del país.

“Otro elemento importante de la arbovirosis es la vigilancia en fronteras o control sanitario internacional que hace el Centro Provincial de Higiene para evitar la introducción de enfermedades no presentes en Cuba; por ejemplo, la fiebre amarilla, que está vigente hoy en Sudamérica y que se transmite por el mosquito Aedes Aegypti.

“La fuerza de la campaña vectorial hay que utilizarla para el tema técnico; o sea, es el personal que va a su casa, a ver el ‘visto’, revisar el patio, y prevenir a la población sobre los lugares donde se puedan originar los criaderos. Por lo tanto, vamos a hacer también una campaña de promoción de salud, para que las personas conozcan cómo disminuir la posibilidad de que haya mosquitos en su casa. Si todo el mundo sanea su vivienda, la provincia va a estar mejor preparada que otros años”.

Beatriz Mendoza Triana/ Periódico Girón 

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