El médico español Juan Norberto Casanova publicó en 1865 un testimonio médico sobre el célebre caso de Enriqueta Faber.
En 1865 el médico español Juan Norberto Casanova publicó en Londres el libro Physiology and Medical Jurisprudence: a contribution to the prospective reformation of several erroneous doctrines in relation to human reproduction. Esta fue su última obra y en ella recogió múltiples experiencias médicas, relacionadas, sobre todo, con la medicina legal en su aplicación a la reproducción humana.
Un médico del mundo
Juan Norberto Canavova nació en Pontevedra, Galicia, en 1801. Muy joven viajó a Cuba donde se graduó de bachiller en medicina en la Universidad de La Habana. Hacia 1826 estaba radicado en Santiago de Cuba y al año siguiente en Matanzas. En esta ciudad desarrolló una ardua labor en la aplicación de la vacuna contra la viruela, en coordinación con el célebre médico cubano Tomás Romay. Poco después volvió a España y alcanzó el título de doctor en medicina y cirugía en el Real Colegio de Medicina y Cirugía de Cádiz.
A partir de 1830 Juan Norberto Casanova inició un periplo alrededor del mundo, que lo llevó a conocer diferentes países y culturas. Primero viajó a Asia y fue médico en islas Mauricio, Filipinas y la India. En todos esos lugares dejó huellas de su quehacer científico, con varios trabajos investigativos y la participación en asociaciones que agrupaban a los médicos allí radicados. Se trasladó a Europa en 1835 y obtuvo el grado de doctor en medicina en la Universidad de París.
Poco dado a establecerse de forma definitiva en algún lugar, en 1836 Juan Norberto Casanova estaba en Chile. En este país también se distinguió como médico y profesor de mineralogía. Tras la estancia chilena, visitó Estados Unidos, donde se convirtió en seguidor de la medicina homeopática. Pasó después a Perú, donde logró que se le reconociera su titulación como médico en 1844. También introdujo varios inventos en ese país, como el telégrafo de Morse, y fue empresario del algodón.

Tras los varios años que pasó en América, Juan Norberto Casanova volvió a Europa. En 1851 estaba en Madrid, donde fue suscriptor de la revista de la Sociedad Hahnemanniana Matritense. Después se trasladó a Londres y, con el objetivo de mejorar la salud de su esposa, permaneció un tiempo en la colonia de El Cabo, en África del Sur. Allí se empeñó en divulgar los principios y métodos de la medicina homeopática.
Al regresar a Inglaterra, vivió en las islas de Guernsey y Man, y también en Southport, Lancashire. Durante varios inviernos pasó temporadas en localidades del sur de Francia. Aprovechó estas estancias para estudiar el clima de cada zona y las características de las aguas medicinales que se encontraban en ellas. También profundizó en su uso terapéutico y el impacto sobre la salud de los enfermos, sobre lo cual dio a conocer varios trabajos. Establecido finalmente en Brighton, tras una agitada vida que dedicó a la ciencia, Juan Norberto Casanova falleció en 1871.
En su obra se destacan tres libros. El primero, General observations respecting cholera-morbus (1834), lo dedicó a Tomás Romay. Dio a conocer su experiencia como empresario peruano en Ensayo económico-político sobre el porvenir de la industria algodonera fabril del Perú y demostración de las ventajas que puede tener a su favor sobre la de los Estados Unidos de Norte-América, mediante la debida protección del gobierno a la cual es acreedora (1849). Por último, publicó Physiology and Medical Jurisprudence: a contribution to the prospective reformation of several erroneous doctrines in relation to human reproduction (1865).
Enriqueta Faber
En este último libro, Juan Norberto Casanova insertó su testimonio médico en relación con el caso de Enriqueta Faber. Conocida como la célebre “médico mujer”, la vida de Faber ha rozado la leyenda. Se conoce que, al morir su esposo, se disfrazó de hombre para estudiar medicina. Alcanzado ese título, estuvo en el ejército de Napoleón y después estuvo en prisión. Llegó a Cuba sobre 1818 y al año siguiente contrajo matrimonio en Baracoa con Juana de León Hernández, residente en ese lugar.

Después de haber obtenido las autorizaciones legales para ejercer como médico, en 1823 Juana de León interpuso una denuncia contra Faber por ser en realidad una mujer disfrazada de hombre. Se le sometió entonces a un proceso legal y, tras el examen médico, se le declaró oficialmente mujer. Se le condenó a diez años de prisión, sus bienes fueron confiscados y debió pagar daños y perjuicios a la engañada esposa. Tras cumplir la sentencia, que fue reducida a cuatro años, se determinó su destierro a la ciudad de Nueva Orleáns.
Más tarde, de acuerdo con algunos autores y evidencias, ingresó en la orden religiosa de las Hijas de la Caridad. Sin embargo, como otros aspectos de su agitada y singular vida, esto no ha sido comprobado documentalmente. Así sucede con muchos aspectos de la vida de Enriqueta Faber, que ha sido motivo de múltiples acercamientos históricos y también de numerosas historias de ficción.
Pueden mencionarse las novelas Enriqueta Faber: ensayo de novela histórica (1894), de Andrés Clemente Vázquez; Don Enriquito (1895) y Un casamiento misterioso (Musiú Enriquito) (1897), ambas de Francisco Calcagno. Más recientemente se publicó Mujer en traje de batalla (2001), de Antonio Benítez Rojo. De Julio C. González Pagés es el Por andar vestida de hombre (2012) y de James J. Pancrazio Enriqueta Faber: travestismo, documentos e historia (2008), que aportan gran cantidad de información a los interesados. Incluso, el dramaturgo José Ramón Brene le dedicó a Faber la obra de teatro Escándalo en la trapa (2008). En 2018 se filmó la película Insumisas, que también abordó esta historia.
El testimonio de Casanova
En el capítulo número 13 de la obra, Juan Norberto Casanova se refirió a diferentes casos de “Reproducción anormal”. Este se dedicó, según su autor, a:
“Describir los fenómenos naturales en la reproducción de nuestra especie, conocidos como Lusus Naturæ y Hermafroditismo; y mostrar las producciones espurias que participan de la organización irracional, resultantes de la gratificación antinatural del apetito sexual, como las monstruosidades derivadas de la bestialidad, es el objetivo del presente capítulo”.
Entre los trastornos mencionados Casanova prestó especial atención al hermafroditismo. En la época en que se publicó Physiology and Medical Jurisprudence… existían muchos tabúes y mitos sobre ese tema, aunque hay que destacar que Casanova lo trató con criterio científico y respeto. Esta condición ha sido muy estudiada y discutida. Hoy se define que la persona hermafrodita es aquella que posee tejido testicular y ovárico en sus gónadas, lo cual origina anomalías somáticas que le dan la apariencia de reunir ambos sexos.
Al respecto expuso Casanova en este libro:
“Los lusus naturæ son aquellos trastornos o rarezas de la naturaleza que muestran una conformación deformada o antinatural de cualquier parte del cuerpo que no pertenece a ningún otro tipo o especie animal, excepto al ser humano. Tal deficiencia, u órganos supernumerarios, y ambigüedad de sexo llamada hermafroditismo, se distinguen de esas producciones espurias llamadas monstruos en esto: que estos últimos participan de algún tipo de ser irracional, mientras que los primeros no”.
“Los hermafroditas son aquellos individuos de nuestra especie cuyos órganos genitales parecen ser una mezcla de los de ambos sexos. Existen numerosos relatos de casos de este tipo registrados en obras de literatura médica, así como muchos especímenes y modelos conservados en diversos museos anatómicos de Europa y América, que confirman la existencia de este tipo de lusus naturae. La parte médico-legal, en lo que respecta al matrimonio o la herencia, debe resolverse mediante el examen de las partes, constituidas de la siguiente manera:
1. Hermafroditismo masculino: cuando el hombre muestra signos de sexo femenino, siendo sus características las de un varón.
2. Hermafroditismo femenino: cuando la mujer presenta apariencias o partes que se asemejan a las del sexo masculino, siendo sus características las de una mujer”.
Al mencionar los tipos de hermafrodistismo, comentó además que
“El hermafroditismo neutro se da cuando el hombre o la mujer poseen una conformación en sus órganos genitales que dificulta la determinación de sus características o sexo. Este tipo de hermafroditas se denomina epiceno, ya que es común a ambos sexos y es el que presenta mayor dificultad para determinar su característica o propiedad sexual predominante”.
Relató entonces Juan Norberto Casanova la experiencia que vivió como uno de los médicos que examinó a Enriqueta Faber. Así dijo al respecto:
“Durante mi estancia en Cuba, conocí a una persona de esta última clase, cuya historia relataré en pocas palabras, pues es extraordinaria. Madame Henriquette Faber, nacida en Suiza, viuda del señor Faber, cirujano del ejército francés durante la época de Napoleón I, se vistió con ropa de hombre poco después de perder a su marido y se marchó a la isla de Cuba. Aprobó sus exámenes de cirujana por la junta médica de La Habana y se estableció en la ciudad de Baracoa como médica general, donde pronto desarrolló una extensa práctica, demostrando gran habilidad en su profesión y generosidad con los pobres. Tras residir allí durante algunos años, contrajo matrimonio con otra mujer (a quien siempre se hacía pasar por hombre). La unión matrimonial se llevó a cabo, y ella le reveló confidencialmente a su compañera su verdadero sexo, ante lo cual esta hizo un solemne juramento de secreto. Vivieron felices juntas durante un tiempo, hasta que Madame Faber se vio obligada a ausentarse de su casa por motivos de trabajo durante un breve periodo. Durante su ausencia, su compañera enfermó gravemente y, según los preceptos de su religión (era católica), se vio obligada a confesarse, revelando así su secreto al sacerdote. Aquel indigno ministro de la iglesia, en contra de los sagrados deberes de sus votos eclesiásticos, denunció el caso ante el magistrado, quien inmediatamente emitió una orden de arresto contra el supuesto esposo, Madame Faber. Pronto fue arrestada y juzgada; el matrimonio, por supuesto, fue anulado; sus bienes, confiscados; y condenada a vivir en un convento el resto de su vida”.
“Mientras estuvo en prisión, asistí al examen médico realizado por los médicos designados para tal fin, mediante el cual se determinó que ella era de ambos sexos en todos los aspectos; pero la decisión de los examinadores fue que pertenecía al sexo femenino. Este célebre caso tuvo lugar en el año 1822-1823”.
Tras finalizar este testimonio, Casanova agregó la siguiente información en una nota al pie:
“El clítoris con forma de pene solo se observó tres veces entre miles de prostitutas examinadas por Duchatelet. «Prostituta en la ciudad de París», citado por el Dr. Casper, l. c, página 252, nota al pie. Yo mismo he visto tres en distintos países, además del de Madame Faber. Uno de ellos, muy recientemente (junio de 1863), en una joven de catorce años, internada en un colegio de Inglaterra, que lo utilizaba en concubinato con otras chicas del mismo internado, y fue expulsada por ello. Propuse amputarle el órgano, pero no conseguí el consentimiento de sus padres, aunque ella estaba dispuesta a someterse a la operación”.
Para los temas y debates relacionados con Enriqueta Faber este testimonio es interesante. Según Casanova, Faber era hermafrodita y fue difícil determinar su sexo real. Añadió, además, que poseía una hipertrofia del clítoris, o clitoromegalia, que le hacía parecer un pene. Por último, expuso una versión de la relación entre Faber y su esposa, que no coincide totalmente con la que aparece en los escritos acerca de esta célebre historia. Corresponde a los historiadores seguir indagando en búsqueda de la verdad. (ALH)

Hola conozco la historia del medico Juan Norberto Casanova y los otros dos que hicieron la revisión de su caso. Su practica durante el juicio fue tomada como un mal ejemplo por su falta de ética. Sus teorías de hermafrodita para la figura de Enriqueta Favez fueron rechazadas por sus desconocimientos de «tipos y formas de clítoris». De este tema hay un amplio expediente en el Museo de Historia de la Ciencias de Cuba que leí en la década del noventa (1993) cuando comenzaba la investigaciones que derivaron en diferentes ediciones del libro «Por andar vestida de hombre» (2006, 2011, 2017). Científicos celebres del siglo XIX y XX escribieron libros médicos que perpetúan criterios discriminatorios para las mujeres incluido el ilustre medico español Gregorio Marañón y el investigador cubano Luis Montané Dardé. Me llama la atención como las paginas dedicada a la historia de las ciencias reproducen artículos médicos fuera de contexto y no aclaran la posterior revisión de sus teorías. También como ponen el nombre de Enriqueta Favez con el error del siglo XIX como Faber después de una investigación paleográfica y lingüística llevada en el Archivo Nacional de Cuba ANC en el año 2003. Pero para escribir algo de rigor se necesita tiempo y verificación de fuentes, algo que la inmediatez del periodismo muchas veces pasa por alto. Suerte con su trabajo y lo invito este viernes 20 de marzo como parte de la Jornada de la Francofonía que se presenta el libro «Favez» (Valencia, 2025) en la Fabrica de Arte Cubano FAC, a las 7.00 p.m. acompañado del filme «Insumisa» dedicado a Enriqueta y dirigido por Fernando Pérez y Laura Cazador.