La anexión y la colonia son amenazas, no soluciones para Cuba

Edwin González Vázquez,l Delegado de la Misión de Puerto Rico en La Habana

Esa narrativa, que busca debilitar la soberanía y la resistencia del pueblo cubano, halló contrapunto en la voz del Delegado de la Misión de Puerto Rico en La Habana, Edwin González Vázquez, quien en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias declaró su respaldo a la firmeza de La Habana frente a las presiones externas.

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Desde la experiencia histórica de su país, González Vázquez expone cómo la anexión y el colonialismo han significado dependencia, crisis y pérdida de identidad, y advierte que esos modelos no representan soluciones reales para los pueblos caribeños y latinoamericanos.

Recuerda la propia fuente que la invasión de 1898 marcó el inicio de una relación colonial que aún persiste. Para él, aquel hecho no impidió que el pueblo puertorriqueño desarrollara una identidad nacional propia, forjada en resistencia frente a los intentos anexionistas de Washington.

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“Hemos defendido nuestra cultura, nuestra lengua y nuestra conciencia como país”, afirma con convicción.

Al referirse al Estado Libre Asociado (ELA) instaurado en 1952, lo describe como “el disfraz principal de la colonia». Explica que fue presentado como mecanismo de autonomía, pero en realidad nunca otorgó verdadera soberanía.

“No somos un estado federado, tampoco somos libres; seguimos bajo la autoridad económica y política de Estados Unidos”, señala, subrayando que esa fórmula ha perdido legitimidad en el ámbito internacional y ha demostrado ser un fracaso económico para Puerto Rico.

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La economía, añade, se ha convertido en una vitrina artificial, pues se consume lo que no produce, y todo está diseñado para mostrar prosperidad vinculada a EE.UU.

Sin embargo, esa vitrina se ha derrumbado: el modelo ha generado crisis, desempleo y dependencia estructural. “Hoy todo el mundo ve que este estado no funciona”, sentencia.

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En ese contexto, la lucha por la independencia se reafirma como defensa de la nación. González Vázquez insiste en que, a pesar de las presiones coloniales, el pueblo puertorriqueño ha mantenido su identidad y su resistencia.

“La independencia es necesaria para superar el fracaso del ELA y construir un futuro soberano”, asegura.

Agrega que la lucha por la independencia no es un hecho aislado ni del pasado: “se manifiesta todos los días”, para él, su nación combate de manera constante contra el colonialismo, y esa resistencia se expresa tanto en el terreno político como en el cultural.

“La potencia administradora siempre busca transculturizar, desaparecer la identidad nacional; pero en Puerto Rico esa batalla la hemos estado ganando”, afirma.

Recuerda también los intentos de las décadas de 1940 y 1950 de imponer el inglés como lengua de enseñanza en las escuelas. “Fue un fracaso rotundo”, explica, porque los propios maestros eran puertorriqueños y no dominaban el idioma. Ese episodio, dice, demuestra la fuerza de la identidad nacional y cultural que se mantiene viva en la isla.

«Somos una nación caribeña y latinoamericana, y lo reafirmamos cada día”.

La guerra cultural, añade, ha sido intensa. Estados Unidos ha intentado influir en la música, en las instituciones y en la vida cotidiana, pero la riqueza cultural de Puerto Rico ha prevalecido. “Nuestra vida cultural es muy rica, muy identificada con la nación, muy valorosa”, señala.

Un total de 550,421 personas emigraron desde Puerto Rico hacia Estados Unidos entre los años 2011 y 2020 mientras que la cantidad de emigrantes fue mayor luego del paso del huracán María.

Como ejemplo reciente menciona el fenómeno de Bad Bunny, un artista que, desde la cultura popular, proyecta la fuerza de la identidad boricua frente a la dominación colonial, es una manera muy particular de denunciar y batallar, creando un ambiente positivo a favor de Puerto Rico como territorio latinoamericano y caribeño.

En el plano económico, González Vázquez rememora la presencia de la Junta de Control Fiscal, un organismo impuesto por la Casa Blanca que decide el presupuesto del país y pasa por encima de las autoridades electas.

“Son siete individuos que toman las decisiones principales económicas del país”, denuncia, y esas decisiones repercuten directamente en los resultados sociales, políticos y económicos de la isla. Para él, la Junta es la expresión más clara de cómo el colonialismo sigue imponiéndose en la vida cotidiana de Puerto Rico.

Finalmente, destaca el papel de Cuba como aliado histórico en esa causa. La Misión en La Habana, dice, constituye un símbolo de solidaridad y hermandad entre ambos pueblos. “Desde aquí seguimos denunciando la condición colonial y reafirmando el derecho de Puerto Rico a la autodeterminación”, concluye.

Las reflexiones del delegado desmontan la idea de que la anexión o la condición colonial puedan ser alternativas de desarrollo para Cuba, Puerto Rico es la prueba viva de que esos caminos conducen a la subordinación política y al fracaso económico.

Frente a las amenazas y presiones de EE .UU., el entrevistado reafirma que la única salida digna es la independencia y la soberanía plena, acompañada de la integración regional y la solidaridad latinoamericana.

Desde la capital cubana, la Misión de Puerto Rico se convierte en un símbolo de resistencia compartida, recordando que la libertad no se concede: se defiende y se conquista cada día.

Henry Omar Pérez/ ACN


 

 

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