Desde el 1 de septiembre del pasado año, el pago a  jubilados recibió un tratamiento especial con la intención de facilitar el cobro de sus pensiones a los mayores de la casa.

El incremento hasta 1528 pesos a todos los que recibían pensiones  inferiores a los 4000 pesos y el pago íntegro de las mismas, entre otras medidas, coadyuvaron a mejorar la economía de muchos y eliminar dificultades en la extracción del dinero.

Sin embargo, a pocos meses de tales mejorías, el recrudecimiento del bloqueo con su consecuente estampida de precios, empobrece el efecto benefactor de las medidas.

De igual modo, la coyuntura energética y su afectación a las conexiones y demás instrumentos de la bancarización, agrava el escenario para la extracción de los fondos correspondientes.

La creación de grupos por edades para la programación de los días de cobro, la participación administrativa en la organización de las colas y la utilización del pago electrónico para agilizar  los procesos, son de las medidas, que en las nuevas circunstancias intentan palear las dificultades. Empero no siempre alcanzan para erradicarlas.

Esta situación, que puede ser traumática en algunas unidades,  generan airados comentarios en las redes sociales, los que muchas veces traspasan las normas del respeto y la denuncia correcta de las  irregularidades, ajustados a la situación concreta de cada caso.

A pesar de dichos comentarios y las dificultades reales que suelen presentarse, es justo reconocer la existencia de buenos ejemplos factibles de ser imitados.

Estoy pensando ahora mismo en el banquito de Contreras, como le llaman a la sucursal 3412 del Banco Popular de Ahorro de  la ciudad yumurina. La mejor evidencia de lo anterior la aporta el incremento sostenido de los públicos. Corrida la voz sobre sus buenas prácticas, cada mes acuden a la unidad más jubilados para recibir sus prestaciones.

Allí, un gerente dispuesto a atender personalmente a los usuarios, llama al orden a los congregados y ofrece la información disponible respecto a las dificultades presentes y las posibles vías para aminorarlas. Entonces recoge los carnés de identidad de los clientes para su revisión y reporte de los montos a cobrar.  Poco después  devuelve a cada usuario el carné con la notificación personal y escrita del monto correspondiente.

En una jornada compleja como la de este jueves 19 de febrero, sin electricidad y sin conexión, mediante gestión personal se hizo valer de un generador de energía (ecoflow) y encaró la situación. A pesar de la severa afectación, antes de las 9 de la mañana salían de la sucursal los primeros usuarios, dinero en mano y con una sonrisa agradecida.

Algunos saben pelear a distancia con las dificultades, las enfrentan y hallan la vía alternativa para asegurar su mejor servicio. Que suerte contar con ellos. ¡Si pudiéramos multiplicarlos!

 

 

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