Diferente por completo al desenlce de los dos primeros duelos de la final en la 64 Serie Nacional de Béisbol, resultó el guion del tercer choque entre los Cocodrilos de Matanzas y los Leñadores de Las Tunas.

Con la mejor concurrencia de esta instancia desde las gradas del neutral Estadio Latinoamericano, los tuneros salieron diferentes en busca de recortar diferencias y saldar deudas en un estilo de juego muy cambiado al que mostraron en la etapa clasificatoria, cuando lideraron sin muchos contratiempos.

Un fly de sacrificio de Yosvani Alarcón permitió la primera carrera en el comienzo del enfrentamiento, luego de boleto y jit ante el joven abridor matancero Brian Reyes. El novato apenas pudo sostenerse en el montículo, al salir tras un inning con dos rayas a su cuenta.

Racimo de cuatro hachazos produjo la tanda de los bicampeones en el segundo acto, ya frente a los envíos del relevista Noelvis Entenza. El diestro sacó apenas dos outs, y fue a las duchas con tres anotaciones en contra, incluido vuelacercas de dos anotaciones por la firma de Yudier Rondón.

No obstante, Silvio Iturralde llegaría a la colina de los suspiros para aplacar las tensiones del bull pen rojo. Un sólido trabajo monticular de cinco episodios, donde admitió par de cohetes, ponchó a dos bateadores y regaló seis bases por bolas, garantizó mantener a flote al conjunto reptiliano.

Con la tanda ofensiva de los bicampeones bajo su dominio, tocaría el turno a los Saurios madero en ristre. A cuenta gotas el marcador cerraría su muestra, en buena medida por los aportes de Eduardo Blanco y Esteban Terry, protagonistas de soberbios palos de vuelta completa. Entre ambos remolcaron cuatro carreras, para sobresalir como los más eficaces del rivalizado duelo.

Armando Ferrer, ya abrazado el empate a la pizarra, eligió al veloz Armando Dueñas para los últimos compases. A base de rectas y dominio de la zona de strike, redujo las posibilidades orientales al mínimo, que vieron cómo Matanzas aprovechó su último chance.

Frente a uno de los mejores relevistas de toda la contienda, Keniel Ferráz, Terry ancló en la inicial por jit a la pradera derecha. Sería entonces el poder de Yurisbel Gracial quien cambiaría los designios del partido. Una bola en zona alta del relevista llegó hasta el graderío del jardín izquierdo para dejar tendido a un conjunto tunero irreconocible en la Gran Final.

Nunca antes la discusión del trono nacional ha sido revertida después de una ventaja de tres sonrisas. Los Cocodrilos esculpen la garra de chamarretas antológicas, por lo que saldrán concientes de que la corona está más cerca que nunca. En el cajón opuesto, los Leñadores conocen deficiencias y debilidades, las que convierten a ese plantel en uno de los más estables del último lustro. Dentro de una final casi definida, sólo toca aguardar por los designios del veleidoso terreno.

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