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	<title>Manuel J. Presas archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>Manuel J. Presas archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>Las aguas minero-medicinales de Matanzas en un libro de 1866</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 13:24:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[aguas minero-medicinales]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Barmet]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Fabián de Aenlle]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace 160 años el químico Joaquín Fabián de Aenlle publicó una obra clásica sobre las...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/aguas-minero-medicinales-matanzas/">Las aguas minero-medicinales de Matanzas en un libro de 1866</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace 160 años el químico Joaquín Fabián de Aenlle publicó una obra clásica sobre las aguas minero-medicinales de Cuba.</strong></p>
<p>El libro <em>Apuntes para el estudio de las aguas minero-medicinales de la isla de Cuba y relación de todos los análisis que de las mismas se han practicado hasta la fecha</em>, fue publicado por Joaquín Fabián de Aenlle en 1866. 160 años después, aún se considera el estudio más profundo y serio acerca de las aguas minerales y medicinales de Cuba, un recurso natural que debería ser más aprovechado en la actualidad.</p>
<p><strong>Biografía</strong></p>
<p>Su autor, Joaquín Fabián de Aenlle y Monjioti, nació Jibacoa, cerca de La Habana, el 20 de enero de 1825. Fue discípulo del destacado químico español José Luis Casaseca. Estuvo entre los primeros graduados de farmacia en la Universidad de La Habana. Alcanzó el título de licenciado en farmacia en 1847 y el de doctor un año después. Desde entonces se desempeñó como catedrático de la especialidad y profesor de Farmacia Químico-Inorgánica.</p>
<p>También fue profesor en el Colegio San Pablo, dirigido por Rafael María de Mendive, donde impartió clases a José Martí. Estuvo entre los fundadores de la Real Academia de Ciencias Físicas, Médicas y Naturales de La Habana, el 19 de mayo de 1861. Integró además la Sociedad Económica de Amigos del País y el Liceo Artístico y Literario de La Habana. Se destacó como editor de revistas científicas.</p>
<p>Fue un destacado masón. Estuvo entre los creadores de la logia Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA), en la que ocupó el segundo puesto en su jerarquía. Conspiró en los preparativos de la Guerra de los Diez Años. Debido a sus problemas de salud no pudo incorporarse a la lucha revolucionaria y murió meses después de iniciada la contienda, el 1 de agosto de 1869.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="bT2G2kD3Nw"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/joaquin-fabian-de-aenlle-quimico-y-mason-cubano/">Joaquín Fabián de Aenlle, químico y masón cubano</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Joaquín Fabián de Aenlle, químico y masón cubano» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/joaquin-fabian-de-aenlle-quimico-y-mason-cubano/embed/#?secret=b4NZ6LMgTX#?secret=bT2G2kD3Nw" data-secret="bT2G2kD3Nw" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Presencia de Matanzas</strong></p>
<p>El libro <a href="https://bnedigital.bne.es/bd/card?oid=0000127228&amp;site=bdh"><em>Apuntes para el estudio de las aguas minero-medicinales de la isla de Cuba y relación de todos los análisis que de las mismas se han practicado hasta la fech</em>a</a>, comenzó precisamente por la jurisdicción de Matanzas, al exponer las características de las aguas de los baños de San Miguel:</p>
<blockquote><p>“En el caserío de San Miguel, perteneciente al partido de Guamacaro, distante treinta y seis quilómetros de la cabecera, existe un manantial minero-medicinal, situado en terrenos de la Sra. Condesa de Rondón. Tiene su nacimiento al Norte de dicho caserío y a cincuenta metros próximamente de la última casa. Se recomiendan sus aguas, hace infinidad de años, como muy eficaces en los infartos crónicos, en las enfermedades de la piel, en el reuma y en algunos casos de parálisis. Su temperatura, aunque a preciada valiéndole de instrumentos no muy exactos, se la considera en la localidad enteramente igual a la de la atmósfera, y como la de esta variable en las distintas estaciones, y aún en las distintas horas del día. Se dice por algunos facultativos médicos de la jurisdicción, que dichas aguas son sulfuro-ferruginosas, iguales en un todo a las de Madruga, pero con la ventaja sobre aquellas de ser su caudal mucho más abundante”.</p>
<p>“Los baños se hallan en muy buen estado, construidos de buen material, enlosados sus fondos con piedra de San Miguel, y cubiertos con una buena casa de tabla y tejas, con dos separaciones denominadas la Paila y el Templado; dicha casa tiene piso de tabla, su barandaje con escalera para bajar a los baños, y un cuarto convenientemente arreglado para vestirse las personas que a ellos concurren: trabajos todos llevados a cabo a expensas de los bañistas. La época de la temporada comienza en primero de mayo y termina a mediados de junio, salvo los casos en que suelen interrumpirse por el exceso de las lluvias”.</p></blockquote>
<p>Le siguió después la descripción de los “baños de la Siberia o de Santa Rosa”, de la jurisdicción de Cárdenas. Ese fragmento planteó:</p>
<blockquote><p>“En el caserío de Camarioca, a diez y seis quilómetros de la cabecera, y en terrenos de los Sres. Jimeno, existen dos manantiales, distantes próximamente el uno del otro, como unos cien metros, denominados de la «Siberia» o de «Santa Rosa» Ignórase la temperatura de ambos, pero sí se asegura por los que han tenido la oportunidad de frecuentarlos, y aun por algunos profesores de medicina de la jurisdicción, consultados al efecto, que son algo calientes, que uno de ellos contiene una cantidad notable de chapapote y que el otro es sulfuroso. Vienen aplicándose, se dice que con éxito, para la curación de las enfermedades sifilíticas y algunas del sistema nervioso, particularmente el último. La temporada comienza en general a principios de julio y termina a fines de septiembre. Hasta el presenta nada ha hecho en ellos la mano del hombre para el mejor aprovechamiento de sus aguas, si se exceptúa la barraca de guano que se construye anualmente para cubrirlos”.</p></blockquote>
<p>El libro de Joaquín Fabián de Aenlle mencionó un tercer manantial de aguas minero-medicinales. Aunque no aparece con su nombre, se trató de los conocidos “baños de Menéndez”, en el actual municipio de Martí. En este caso se expresó:</p>
<blockquote><p>“Existe, además, en el partido de Guamutas de la misma jurisdicción, en terrenos del ingenio Santa Isabel y en dirección hacia la playa, otro manantial, cuyas aguas gozan del concepto de medicinales, y que, según la opinión del Subdelegado de Farmacia de la cabecera, llamado a emitir su parecer en el asunto, son hidro-sulfurosas, no obstante manifestar al mismo tiempo, no haberle sido posible determinar su composición por la falta de aparatos químicos necesarios al efecto”.</p></blockquote>
<p><strong>Aporte de Presas</strong></p>
<p>Una vez publicado el libro de Joaquín Fabián de Aenlle, se emitieron valoraciones críticas acerca de su contenido. Todas elogiosas por la información científica que aportó al conocimiento de las aguas minero-medicinales cubanas. Entre ellos estuvo un artículo escrito por el joven médico y naturalista matancero Manuel J. Presas Morales. Se publicó en la revista <em>Liceo de Matanzas</em>, el 15 de octubre de 1866. Se trató de una nota presentada el 9 de ese mismo mes en una sesión de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas, de la cual Presas era socio fundador.</p>
<p>Al valorar el libro publicado por Joaquín Fabián de Aenlle, socio corresponsal de la propia institución, Manuel J. Presas escribió:</p>
<blockquote><p>“Este trabajo, interesante y necesario por su objeto y bien redactado como obra de su autor, nos da una noticia detallada del estado de los manantiales y de su clasificación hidrológica, de sus propiedades medicinales y de su análisis químico, así como de la época en que acuden los dolientes a buscar en las aguas el alivio de sus males. El Dr. Aenlle ha llenado una verdadera necesidad terapéutica con la obrita que acaba de dar a la luz”.</p></blockquote>
<p>Añadió que los análisis publicados</p>
<blockquote><p>“…revelan patentemente la abundancia en nuestra isla de manantiales preciosos, de propiedades curativas bien comprobadas por la experiencia; pero que también manifiestan el abandono en que hasta ahora han estado esos baños, y el poco aprecio con que la generalidad, y aun los ahombres científicos, han mirado esos veneros de riqueza terapéutica. Leyendo el opúsculo del Dr. Aenlle se convence uno del error que padecieron muchos informantes, atribuyendo a ciertas aguas principios mineralizadores de que carecían, y juzgando de su íntima composición por sus caracteres físicos. El autor, en estos casos, ha prestado el eminente servicio de combatir los errores ya establecidos; lo que vale tanto como descubrir una verdad”.</p>
<p>“La lectura de ese trabajo nos demuestra que los manantiales sulfurosos, fríos y termales, son muy comunes y que se encuentran, aunque en menor número, salinos, ferruginosos, etc., así como excelentes aguas potables”.</p></blockquote>
<p>Señaló Manuel J. Presas la necesidad de aprovechar las aguas minero-medicinales de Cuba, como un recurso importante que debía ponerse en función de la salud y la recreación del pueblo. Al respecto hizo propuestas concretas:</p>
<blockquote><p>“Montando en esta Isla establecimientos de baños como los de Norte América y Europa, podríamos contar con una nueva fuente de prosperidad, y los enfermos encontrarían multitud de estaciones veraniegas donde se les brindase solaz y alivio a sus dolencias. Hoy pocos pueblos ofrecen algunas comodidades en sus baños minerales, sin embargo, de lo cual se ven concurridísimos. Testigos de San Diego, Madruga, San Miguel, la Siberia, donde anualmente se recaban maravillosas curaciones, y donde faltan muchas mejoras que los bañistas podrían aprovechar. Entre ellas, y cuéntese que no hacemos más que apuntar algunas ideas, se necesitan edificios de mampostería con grandes tanques para el público de ambos sexos, y con departamentos pequeños, reservados, y espaciosos salones de descanso”.</p>
<p>“También se resienten esos establecimientos de la falta de médicos especiales, encargados del orden y régimen en el tratamiento hidroterápico, y con estudios prácticos de los baños que regenteen”.</p>
<p>“La urgencia de estas modificaciones, en que deben tomar parte muy principal los respectivos Ayuntamientos como representantes de la cosa pública, no se había hecho sentir porque fue imposible hasta ahora conocer a punto fijo el número y la naturaleza de las aguas minerales que teníamos en Cuba. Pero la publicación del Dr. Aenlle ha dado la voz de alerta; ella nos ha demostrado que en el número de manantiales analizados los hay excelentes y nos hace esperar que perseverando el autor en sus investigaciones, podamos contar más tarde con una obra completa de Hidrología cubana, en que se fijen las análisis y se deslinden las propiedades curativas de las aguas, así como sus verdaderas indicaciones, circunstancias todas muy interesantes para que los médicos de nuestro país puedan enviar sus enfermos con pleno conocimiento de causa, y no permanezcan, como hasta aquí, en brazos del empirismo ciego y de las tradiciones populares, erróneas tan a menudo”.</p></blockquote>
<p>Llamó la atención Manuel J. Presas de la ausencia, en el libro de su profesor y amigo Joaquín F. de Aenlle, de otros manantiales minero-medicinales matanceros. Destacó, además, el estudio que se realizaba de sus propiedades, y exhortó a sus lectores a colaborar en esas investigaciones. He aquí sus palabras:</p>
<blockquote><p>“Muchas aguas medicinales quedan aún por analizar. Entre ellas estaban las del Ojo de agua de esta ciudad, que de hoy más quedan apreciadas debidamente en su justo valor medicinal, merced al estudio que [ha] hecho nuestro socio el Lcdo. D. Joaquín Barnet. También se ocupará nuestro co-socio el Sr. Barnet del análisis de varias aguas minerales de la jurisdicción de Matanzas; entre ellas se encuentran las de San Miguel, San Pedro de Belismelis, Bello y un manantial frío del Valle de Yumurí. Con este motivo suplicamos a los señores que tengan noticias de aguas medicinales en esta jurisdicción se sirvan remitirnos algunas botellas con una nota de su procedencia y demás particularidades, para que esta Sección por medio de su entusiasta miembro el Sr. Barnet pueda proporcionar a la ciencia y al público el conocimiento verdadero de las aguas minerales, medicinales o no, que brotan en el círculo de nuestra jurisdicción”.</p></blockquote>
<p>Tras este artículo de Manuel J. Presas, en el mismo número de la revista <em>Liceo de Matanzas</em>, apareció el trabajo de Joaquín Barnet acerca de “Baños del ojo de agua”. Este fue leído por su autor en la Sección de Ciencias el 26 de septiembre de 1866. Vale conocer lo que escribió sobre este lugar de la ciudad:</p>
<blockquote><p>“Los baños del Ojo de agua, situados dentro de la misma población de Matanzas, y muy conocidos por la frialdad de sus aguas, son el recurso de todos para mitigar el efecto de la temperatura ardiente del verano”.</p></blockquote>
<p>Añadió, que en su infancia escuchó que “…a la sal de nitro se debía la baja temperatura de ella, y dudando que tal fuera el principio salino que tan útiles las torna por su frialdad…”, se propuso hacer un análisis químico detallado de las mismas. Tras exponer los resultados obtenidos, concluyó que sus aguas no tenían</p>
<blockquote><p>“…uso provechoso como medicinales, ni exterior ni interiormente empleadas, porque sus componentes no son los que aplica la medicina en tales casos”.</p>
<p>“Sin embargo, la temperatura de ellas es un carácter importante de que muchas veces se saca partido; y si es cierto que sus sales disueltas no tienen importancia médica, no lo es menos que las aguas prestan grandes servicios en todas las circunstancias en que el frío sea un medio excelente para recuperar la salud, o cierta energía que a ella conduzca”.</p>
<p>“El Ojo de agua no es el lugar menos visitado de Matanzas; en todas épocas, y en la actual principalmente, acuden todos, enfermos y sanos, a gozar de sus beneficios; unos procurando la salud que han perdido, otros en busca de un estimulante que vigorice las fuerzas extenuadas por el trabajo o por la influencia de nuestro clima de fuego”.</p>
<p>“Creo que lo dicho es suficiente para conocer claramente lo que son estas aguas, y lo que de ellas puede esperarse”. (ALH)</p></blockquote>
<figure id="attachment_103230" aria-describedby="caption-attachment-103230" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-103230 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/s-l1600d-300x170.webp" alt="" width="300" height="170" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/s-l1600d-300x170.webp 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/s-l1600d-150x85.webp 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/s-l1600d-768x435.webp 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/s-l1600d.webp 800w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-103230" class="wp-caption-text">Hotel del Balneario de San Miguel de los Baños a inicios del siglo XX. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Evocación de dos excursiones científicas al Pan de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Aug 2025 11:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan C. Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[Juan S. Michelena]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
		<category><![CDATA[Pan de Matanzas]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En dos oportunidades científicos matanceros exploraron el Pan de Matanzas durante el siglo XIX.</strong></p>
<p>El Pan de Matanzas es un cerro en forma de mogote, que forma parte inseparable de la historia de la ciudad. El español Sebastián de Ocampo, encargado del bojeo a Cuba en 1508, fue el primer europeo en avistarlo. Se le denomina de esa forma desde 1570, por una carta formada por el Gobernador de Cuba, donde informó a la Metrópoli la instalación de atalayas para vigilar las costas desde el Mariel hasta el Pan de Matanzas. En 1762 la armada inglesa se orientó por el Pan durante la toma de La Habana.</p>
<figure id="attachment_88651" aria-describedby="caption-attachment-88651" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-88651 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/50875380_2315673498713068_9119037183766822912_n-1-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/50875380_2315673498713068_9119037183766822912_n-1-300x169.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/50875380_2315673498713068_9119037183766822912_n-1-150x84.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/50875380_2315673498713068_9119037183766822912_n-1-768x432.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/50875380_2315673498713068_9119037183766822912_n-1.jpg 795w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-88651" class="wp-caption-text">Vista actual del Pan de Matanzas. Foto tomada de Facebook.</figcaption></figure>
<p>Desde 1828, el Pan de Matanzas forma parte del escudo de armas de la ciudad. Esta elevación, de 381 metros de altura, fue lugar favorito para cimarrones y palenques durante décadas. En la zona operó el Regimiento de Infantería del Ejército Libertador Tiradores de Maceo y el general <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Betancourt">Pedro Betancourt</a>. Ha sido motivo de inspiración para poetas como <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Heredia">José María Heredia</a>, quien lo mencionó en “Himno del desterrado”:</p>
<blockquote><p>“A lo lejos descúbrase un monte…/ Le conozco. Ojos tristes, llorad. / Es el Pan…”.</p></blockquote>
<p>El Pan de Matanzas ha sido investigado para conocer los recursos naturales que atesora. Esto ha sucedido desde el siglo XIX, sobre todo en dos excursiones científicas que lo exploraron.</p>
<p><strong>En 1865</strong></p>
<p>Fueron los naturalistas <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel Jacinto Presas</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> los primeros, hasta donde se conoce, que exploraron el Pan de Matanzas. Sucedió en 1865 y el objetivo principal fue la recolección de ejemplares de la fauna local, sobre todo moluscos. Esta actividad estuvo enmarcada en las acciones investigativas desarrolladas por la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, primera institución científica yumurina.</p>
<figure id="attachment_88646" aria-describedby="caption-attachment-88646" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Manuel-J.-Presas-en-1865.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88646 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Manuel-J.-Presas-en-1865-300x148.jpg" alt="" width="300" height="148" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Manuel-J.-Presas-en-1865-300x148.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Manuel-J.-Presas-en-1865-150x74.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Manuel-J.-Presas-en-1865.bmp 683w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-88646" class="wp-caption-text">Inicio del artículo de Manuel J. Presas en 1865. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En la revista habanera <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em> se publicó, ese mismo año, el reporte “Moluscos terrestres y fluviales encontrados por Gundlach y Presas, en una excursión de Ceiba Mocha al Pan y al Palenque”. Lo redactó Manuel J. Presas y contiene la relación de todas las especies de caracoles encontrados en el periplo.</p>
<p>Fueron en total 38 especies, de 11 géneros diferentes, lo cual destaca la riqueza malacológica de la zona. De ellas, cinco especies eran desconocidas por la ciencia, las cuales “…fueron nombradas por el Dr. Gundlach, infatigable observador de la naturaleza…”. Estas fueron <em>Cyclostoma Presasianum</em>, <em>Macroceramus Palenquensis</em>, <em>Cylindrella scaeva</em>, <em>Cylindrella fortis</em> y <em>Cylindrella fumosa</em>. Además, ambos científicos precisaron que dos especies, el <em>Cyclostoma irradians</em> y la <em>Cylindrella Rugeli</em>, eran exclusivas de la región.</p>
<p>En la obra “Catálogo de los Moluscos terrestres y fluviales de la Isla de Cuba” (1866), de <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Arango_Molina">Rafael Arango y Molina</a>, aparecen referencias estas especies estudiadas por Gundlach en el Pan de Matanzas. Al morir Presas en 1874, su maestro <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> reconoció que</p>
<blockquote><p>“Enriqueció la [colección] de los moluscos cubanos con frecuentes excursiones en un radio no poco extenso alrededor de Matanzas, y es de los pocos que, con este objeto, han visitado el Pan hasta su cima”.</p></blockquote>
<p><strong>En 1887</strong></p>
<p>La otra excursión científica relevante al Pan de Matanzas la realizaron en 1887 los naturalistas Juan Santiago Michelena y Miguel Rodríguez Maribona. El primero profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas y el segundo conservador de su Museo de Historia Natural. Los pormenores del recorrido y los resultados obtenidos fueron descritos por ambos investigadores en el artículo “Excursión científica del Pan de Matanzas”, publicado en la revista <em>Ciencias y Letras</em> en 1894.</p>
<figure id="attachment_88647" aria-describedby="caption-attachment-88647" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88647 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Juan-S.-Michelena-y-Miguel-Rodriguez-Maribona-300x167.jpg" alt="" width="300" height="167" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Juan-S.-Michelena-y-Miguel-Rodriguez-Maribona-300x167.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Juan-S.-Michelena-y-Miguel-Rodriguez-Maribona-150x83.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-de-Juan-S.-Michelena-y-Miguel-Rodriguez-Maribona.jpg 717w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-88647" class="wp-caption-text">Inicio del artículo de Juan S. Michelena y Miguel Rodríguez Maribona en 1894. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El recuento comenzó con ideas acerca de la importancia de las excursiones científicas:</p>
<blockquote><p>“Para el que estudia, en el vasto campo de la Historia Natural, son necesarias las excursiones a las distintas localidades del país, que opinamos que sin ellas no puede nadie, por estudioso y trabajador que sea, hacer su labor provechosa”.</p>
<p>“No es posible que sin formar por sí mismo colecciones, llegue el naturalista a completar el estudio de una fauna o flora”.</p>
<p>“…hay que recoger con mano propia el caracol en la grieta de la piedra o en el tronco del árbol, el área mariposa sobre el cáliz de la flor: el ave, allí en el bosque que le brinda alimento y protección. A la flor hay que arrancarle sus secretos en la florida campiña y umbroso bosque, el seco herbario que poseemos no puede nunca facilitarlos los datos que necesitaos, como la planta viva”.</p></blockquote>
<p>El objetivo de la excursión era localizar los moluscos descritos por Gundlach y Presas en su recorrido de hacía más de veinte años. Realizan los autores la descripción de todo el recorrido realizado, los lugares visitas y las personas que los acompañaron. Llaman la atención acerca de los lugares lejanos que es posible observar desde la cima del Pan.</p>
<figure id="attachment_88649" aria-describedby="caption-attachment-88649" style="width: 191px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88649 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Santiago-Michelena-191x300.png" alt="" width="191" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Santiago-Michelena-191x300.png 191w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Santiago-Michelena-95x150.png 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Santiago-Michelena.png 253w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /><figcaption id="caption-attachment-88649" class="wp-caption-text">Juan S. Michelena. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre la colecta realizada destacó los ejemplares obtenidos de jutía, solibio, torororo y cartacuba. También varios ejemplares de mariposas diferentes, así como hermosos mancaperros. Señalan que</p>
<blockquote><p>“El acopio de moluscos fue bastante bueno, pues trajimos casi todas las especies que Gundlach y Presas encontraron cuando llevaron a cabo el viaje mencionado al principio de este trabajo”.</p></blockquote>
<p>Al final, declararon Michelena y Maribona la importancia de estas actividades científicas:</p>
<blockquote><p>“Si esas pequeñas porciones de terreno que fueron investigadas, proporcionaron tan buen acopio, cómo no se sería este si todas aquellas personas que sienten inclinarse sus aficiones al estudio de la fauna o flora de nuestro país, bien en estrecha unión o separadamente, explorasen, aunque fuera sólo en territorio de nuestra Provincia”.</p></blockquote>
<p>Estas excursiones científicas el Pan de Matanzas, realizadas en el siglo XIX, demuestran la importancia que los naturalistas matanceros le otorgaron. Reconocen, además, la riqueza de la fauna en la zona y la necesidad de investigarla y protegerla. En esto radica el aporte de aquellos hombres de ciencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/evocacion-de-dos-excursiones-cientificas-al-pan-de-matanzas/">Evocación de dos excursiones científicas al Pan de Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>El Anuario de la Sección de Ciencias: una revista científica matancera en 1866</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Aug 2025 13:55:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián A. de Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La primera revista científica matancera: el Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La primera revista científica matancera: el <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, se publicó en 1866.</strong></p>
<p>El 2 de noviembre de 1864 se fundó la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas. Esta fue la primera institución científica del territorio matancero. En 1866 sacó a la luz su propio órgano de prensa: el <em><a href="https://archive.org/details/anuariodelasecc00natugoog">Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</a>. </em>En esta revista divulgó sus actividades y los resultados de las investigaciones que realizaban.</p>
<p>Los fundadores de la Sección de Ciencias fueron personalidades insignes de la ciencia matancera. El director fue <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián Alfredo de Morales</a>, médico, botánico y eterno luchador por la independencia de Cuba. <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel Jacinto Presas</a>, naturalista, médico y secretario de la Sección, fue el primero en escribir una historia de la ciencia cubana y un mártir de la medicina, al ofrendar su vida con 29 años contagiado al curar enfermos de difteria. Otra figura ilustre fue el químico Joaquín Barnet, también mártir de la ciencia, pues murió víctima de una explosión mientras realizaba un experimento. Por último, sobresalió el erudito Francisco Jimeno, naturalista, historiador e ilustre coleccionista.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="wvyihhB5n6"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/a-160-anos-de-la-seccion-de-ciencias-del-liceo-de-matanzas/">A 160 años de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«A 160 años de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/a-160-anos-de-la-seccion-de-ciencias-del-liceo-de-matanzas/embed/#?secret=aK1LLCuJtC#?secret=wvyihhB5n6" data-secret="wvyihhB5n6" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Surge una revista</strong></p>
<p>Según lo estableció en su reglamento, en 1866 la institución publicó su propio órgano de prensa, el <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, en un primer y único tomo de 274 páginas. Sobre el origen de los artículos que lo conformarían, Joaquín Barnet escribió que se había</p>
<blockquote><p>“…establecido que sus socios lean mensualmente un trabajo original sobre cualquier punto o cuestión interesante bajo algún concepto, cuyos trabajos reunidos a fin de año se imprimirán en un volumen, el cual formará periódicamente un Anuario&#8230;”.</p></blockquote>
<p>Este importante acontecimiento encontró eco en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em>, donde se adelantó, el 15 de diciembre de 1865, que:</p>
<blockquote><p>“Con este título se publicará en enero del año próximo una obra que, según noticias fidedignas contendrá importantes capítulos, debidos a la pluma de los Sres. Poey, Morales, Vilaró, Arango, López Benavides, Presas y otros. El precio de la suscripción, 2 pesos 1 real, es bien módico si se compara con muchas obras inútiles que valen mucho más y de cuyo contenido no se saca ningún provecho. El libro que intenta publicar la Sección de Ciencias dará una idea de que entre nosotros hay hombres que se ocupan de trabajar en el adelanto de sus conciudadanos. No dudamos que la obra ideada por el Dr. Morales obtenga una crecida suscripción, pues sin esos antecedentes positivos no se lanzarían a publicarla, temerosos de un fracaso económico”.</p></blockquote>
<p>Sin embargo, no vio la luz en enero por diversas causas, sobre todo económicas. A fin de mes se informó que</p>
<blockquote><p>“&#8230;la entusiasta Sección de Ciencias prepara la publicación de un Anuario en que dará cuenta de todos sus trabajos”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_88380" aria-describedby="caption-attachment-88380" style="width: 201px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88380 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9-201x300.jpg" alt="" width="201" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9-201x300.jpg 201w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9.bmp 408w" sizes="auto, (max-width: 201px) 100vw, 201px" /></a><figcaption id="caption-attachment-88380" class="wp-caption-text">Portada del Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La salida del primer número de la revista se produjo finalmente en mayo de 1866, según informó la <em>Aurora del Yumurí</em> el día 10 de ese mes:</p>
<blockquote><p>“Ya está completamente concluida la impresión del Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas, de la que es director nuestro amigo y colaborador D. Sebastián A. de Morales, y en breve se repartirá a los señores suscriptores ese interesante tomo, perfectamente impreso en excelente papel y nuevos tipos. El Anuario es un libro digno de figurar en la biblioteca de toda persona ilustrada, y estamos seguros que obtendrá por su indisputable mérito la aceptación más favorable. Los concienzudos trabajos que contiene, debidos a los ilustrados Sres. Poey, Morales, Arango, Gundlach, Riera, Presas, Barnet, López Benavides y Vilaró y Díaz le hacen una obra de mucho mérito; y los amantes del saber, los que se enorgullecen con la instalación en el Liceo de la Sección científica, deben apresurarse a poseer el libro de los trabajos verificados por ella en el año que acaba de transcurrir. El precio del Anuario, excesivamente módico atendido al magnífico papel en que se halla impreso y el número de páginas que contiene, es sólo $2.12 1/2 Cts., y se hallará de venta en el Liceo y demás lugares de costumbre”.</p></blockquote>
<p><strong>Los objetivos</strong></p>
<p>Se inició el <em>Anuario de la Sección de Ciencias</em> con un “Prólogo”, escrito por Sebastián A. de Morales, al que siguió una nota de la redacción sobre la publicación de dos trabajos en sus páginas. Después apareció el “Informe de los trabajos verificados por la Sección desde su instalación hasta 30 de diciembre de 1865”, por Manuel J. Presas. Esta parte “oficial” concluyó con la relación de todos los socios facultativos, corresponsales y agregados de la Sección, así como con la información de los miembros de las mesas facultativas (directivas) de los años 1864, 1865 y 1866.</p>
<p>Como parte del prólogo, escribió Sebastián A. de Morales:</p>
<blockquote><p>“No es <em>un libro más</em> el que ahora publicamos, es sí un libro científico en cuyas páginas hay algo que aprender, pues que para esto lo damos a la prensa pública, deseosos de manifestar que la «Sección de ciencias del Liceo de Matanzas» quiere cooperar al progreso intelectual de esta sociedad que felizmente se agita hoy en medio de las aspiraciones más nobles que la encaminan a realizar su feliz y deseada evolución. La ciencia es una necesidad de la civilización del espíritu humano, ella inicia los adelantos purificando las doctrinas, pues bajo el manto augusto de la sabiduría caben todos los hombres y todos los pueblos. Nosotros nos hemos reunido para construir, no para destruir: nuestros esfuerzos todos se dirigen a crear para la patria una era de adelanto, a la manera que en otros países lo han hecho asociaciones análogas a esta que tenemos el honor de dirigir”.</p></blockquote>
<p>Después de dedicar largo espacio a defender la ciencia y la divulgación de los conocimientos científicos, concluyó con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“No es nuestro ánimo presentar en este libro un completo tratado de la Naturaleza, sino más bien una muestra de los trabajos fructíferos que nuestra Sección ha verificado durante el corto período de su existencia. Mucho hemos tenido que eliminar para no hacer más costosa y dilatada la obra, y para no sobrecargar con mayores gastos los intereses de nuestro querido Liceo, que tan generosa y espontáneamente ha acogido esta publicación, aunque por otro lado estamos seguros de que la suscrición cubrirá muy luego el total importe de la impresión”.</p>
<p>“Si el público tuviese la bondad de recibir con agrado este primer esfuerzo nuestro, manifestaremos nuestra gratitud ofreciéndole el año venidero los trabajos de esta Sección, que serán más interesantes por el nuevo giro que esperamos darle con la ampliación de nuestro reglamento especial, con la instalación del Museo, y con la ingresión de nuevos adeptos de los que cultivan las ciencias físicas y naturales”.</p></blockquote>
<p>Por su parte, en el informe leído por Manuel J. Presas, se destacó que la idea de publicar el <em>Anuario</em> había sido del director de la Sección. Así lo expresó:</p>
<blockquote><p>“…para que quedase consignado que hemos trabajado, el Sr. Morales concibió el proyecto de publicar un Anuario. Esta idea, acogida de todos con fervor y que llevaremos adelante si logramos arbitrar los elementos pecuniarios que demanda, será la mejor prueba que podremos dar de los deseos que nos animan”.</p></blockquote>
<p><strong>Contenido de ciencia</strong></p>
<p>Tras esta primera parte, el Anuario de la Sección de Ciencias publicó 18 artículos científicos. Estos estuvieron divididos en ocho partes: Cosmografía, Meteorología, Física, Química, Mineralogía, Biología, Botánica y Zoología. Todos eran el resultado del quehacer científico investigativo de sus autores.</p>
<p>En Cosmografía se incluyó el “Informe sobre el reloj cosmográfico de Garrell”, escrito por Joaquín Barnet. A su vez, la sección correspondiente a Meteorología dio a conocer “Un fenómeno meteórico del Mar Rojo”, donde Sebastián A. de Morales describió un suceso que contempló durante su viaje por aquella región. Le continuó el “Extracto de las observaciones físico-meteorológicas practicadas en el Instituto de Segunda Enseñanza y Estudios de Aplicación de Santiago de Cuba durante el año de 1865”, realizadas por Benito José Riera. Lo acompañó, además, de unas “Notas” y de una tabla con las “Temperaturas mensuales extremas, observadas en Santiago de Cuba durante el año de 1865”.</p>
<figure id="attachment_88382" aria-describedby="caption-attachment-88382" style="width: 187px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88382 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1-187x300.png" alt="" width="187" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1-187x300.png 187w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1-94x150.png 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1.png 340w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-88382" class="wp-caption-text">Sebastián A. de Morales (1818-1900), director de la Sección de Ciencias y de su Anuario. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Lo relativo a Física incluyó otra experiencia vivida por Sebastián A. de Morales, que se tituló “Fenómeno dióptrico del desierto de Suez (espejismo o mirage)”. José López Benavides fue autor, en la parte dedicada a Química, de un “Tratado de análisis calitativo por la vía húmeda”, mientras que, en Mineralogía, Joaquín Barnet dio a conocer “Análisis de un cuarzo jaspe de la mina Santa María de Begoña”, informe que había siso debatido antes por la Sección. Uno de los trabajos más reconocidos de <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>, “Sistematización biológica”, se publicó en la sección Biología. Lo relativo a Botánica incluyó cuatro artículos. Tres fueron escritos por Sebastián A. de Morales: “Monografía de las ampelídeas de Cuba”, “Coloración y olor de las hojas y las flores de los vegetales” y “Seiba”. De Manuel J. Presas se publicó “Metamorfosis vegetal. Una rosa verde”.</p>
<p>Zoología, la parte más representada en el <em>Anuario</em>, con siete trabajos, se inició con “Apuntes zoológicos”, por <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Vilar%C3%B3_D%C3%ADaz">Juan Vilaró</a>, texto dirigido a los estudiantes de la Universidad de La Habana. Le siguió “Chimaera monstrosa”, donde Felipe Poey dio a conocer el descubrimiento de esta especie en la bahía de Matanzas. Sobre la “Recolección de moluscos”, trató <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Arango_Molina">Rafael Arango</a>. Un curioso fenómeno fue descrito por <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> en “Separación y restitución del rabo de los moluscos y prolongada vitalidad de la parte separada”. “Mariposas” y “Notas malacológicas”, fueron los trabajos incluidos por Manuel J. Presas. Por último, en “Euryale asperum Lamark”, Sebastián A. de Morales trató sobre este raro equinodermo.</p>
<p><strong>En la historia</strong></p>
<p>Aunque en 1867 se hicieron esfuerzos para editar un segundo tomo del <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, no fue posible. Este primer y único ejemplar del <em>Anuario</em> quedó como la evidencia más palpable de la existencia de la institución matancera. Como revista, formó parte de la Sección Española durante la Exposición Universal de París en 1867.</p>
<p>Para el historiador Ricardo V. Rousset fue “…uno de los trabajos más notables que se han publicado en la Isla…”. El bibliógrafo <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Carlos M. Trelles</a>, quien consideró que poseía un “prólogo notable», la elogió como una de las mejores publicaciones científicas de su tiempo. En las páginas del <em>Anuario</em>, primera revista científica matancera, quedó recogido lo fundamental de aquel esfuerzo realizado por hombres que, a despecho de las condiciones de la época, fundaron la ciencia en la Atenas de Cuba.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-anuario-de-la-seccion-de-ciencias-una-revista-cientifica-matancera-en-1866/">El Anuario de la Sección de Ciencias: una revista científica matancera en 1866</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Felipe Poey y las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 May 2025 12:30:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Poey]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1851 y 1858 el naturalista cubano Felipe Poey publicó, en dos tomos, las Memorias...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Entre 1851 y 1858 el naturalista cubano <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> publicó, en dos tomos, las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>.</p>
<p>La publicación de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>, se consideró un hecho trascendente en la historia de la ciencia cubana. Fue un acontecimiento relevante que resaltó el estado de las investigaciones sobre la naturaleza cubana, en particular acerca de la fauna del país.</p>
<p><strong>Portada del primer tomo de las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</strong></p>
<p>Es muy probable que en su aparición haya influido la <em>Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba</em> que por entonces publicaba en Francia el español <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón de la Sagra</a>. Una de de las críticas que recibió La Sagra fue la ausencia de científicos cubanos entre los autores de esta obra. <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José Antonio Saco</a>, quien reconoció que era “…la más extensa y lujosa de cuantas se han publicado en castellano sobre la isla de Cuba”, señaló en este sentido:</p>
<blockquote><p>“Si bien me alegro de la publicación de esta obra, siento que casi toda sea fruto de plumas extranjeras; y lo siento, porque creo que a las nacionales hubiera cabido mas parte, si se las hubiese convidado. En Cuba misma no falta naturalista de bastante fuerza para escribir alguno de los ramos que componen esa obra: y al hacer esta alusión, bien claro es que me refiero al Catedrático de Zoología de la Universidad de la Habana, a mi condiscípulo y amigo Don Felipe Poey”.</p></blockquote>
<p><strong>Una obra grandiosa</strong></p>
<p>Las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> estuvieron conformadas por dos volúmenes. Los artículos que contenía, además de escritos en español, traían los acostumbrados sumarios en latín y, además, resúmenes en francés. Aparecieron en este último idioma pues Poey, con un elevado sentido de modernidad, lo considero más beneficioso para la divulgación de su contenido entre los naturalistas del mundo.</p>
<figure id="attachment_84791" aria-describedby="caption-attachment-84791" style="width: 197px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84791 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.bmp 419w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84791" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se acompañaron de 53 láminas litografiadas, 17 de ellas impresas a color y acabadas a mano. Estos dibujos fueron realizados por el propio Felipe Poey y parte de la litografía por <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Mialhe">Federico Mialhe</a>, reconocido litógrafo francés del siglo XIX que trabajó en Cuba. Sobresalen, de este último, las que realizó acerca del almiquí y las distintas especies de jutías conocidas en aquel momento.</p>
<p>Acerca de los motivos que influyeron en la publicación de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>, señaló Felipe Poey en la “Introducción general”:</p>
<blockquote><p>“Dos consideraciones principales me han movido a publicar estas memorias: 1º. la novedad de las producciones de la Isla de Cuba, las cuales en el Reino animal son mayormente exclusivas de su suelo; 2º. la ventaja que me proporciona mi residencia en la Isla, en cuanto a representar con sus colores naturales los objetos que se alteran con la muerte, ya conservados en aguardiente, ya remitidos en pieles o en herbarios, como son los reptiles, los peces, las larvas de los insectos, las flores que sirven de gala a los vegetales &amp;c. a lo que deben agregarse el estudio de las costumbres de los animales y las descripciones anatómicas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_84783" aria-describedby="caption-attachment-84783" style="width: 200px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84783 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-200x300.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.jpg 411w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /><figcaption id="caption-attachment-84783" class="wp-caption-text">Lámina sobre jutías en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La mayoría de los trabajos que aparecieron en las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> abordaron temas relacionados con la descripción de nuevas especies de peces, moluscos e insectos, sobre todo mariposas. Estos eran los temas predilectos de Poey como investigador. Todos los escritos que aparecen son de la autoría del naturalista habanero, excepto “Molluscorum species novae”, que se incluyó en el segundo tomo y fue redactado por <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>.</p>
<p>En el <a href="https://archive.org/details/memoriassobrelah00poey/page/n5/mode/2up">primer tomo</a> de esta importante obra se publicaron verdaderos ensayos sobre la fauna cubana, que pueden considerarse clásicos de la historia de la ciencia en Cuba. Es el caso de “El Almiquí”, “Historia de la Abeja de la tierra” y “El Anobio de las bibliotecas, insecto destructor”. También entran en esa consideración “El Jején, <em>Oecacta furens</em> Poey, Insecto Díptero, furibundo habitador de playas”, “El Manjuarí, <em>Lepidosteus Manjuari</em>, Poey” y “Circulación del cocodrilo”.</p>
<p>Sobre el almiquí, curioso mamífero insectívoro de la zona oriental cubana, ya había escrito Poey en la revista <em>El Plantel</em> en 1838. Además de la historia de su descubrimiento y de la descripción de su anatomía, agregó en esta oportunidad una disertación con el objetivo de “…investigar el nombre primitivo impuesto por los indios de Cuba y de Haití”. En “Historia de la Abeja de la tierra” comentó ampliamente acerca de las características de esta especie e hizo mención a su utilidad económica.</p>
<figure id="attachment_84784" aria-describedby="caption-attachment-84784" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84784 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-300x195.jpg" alt="" width="300" height="195" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-300x195.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-150x97.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-768x498.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.jpg 791w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-84784" class="wp-caption-text">Lámina sobre el almiquí en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>“El Anobio de las bibliotecas, insecto destructor” y “El Jején, <em>Oecacta furens</em> Poey, Insecto Díptero, furibundo habitador de playas” son dos célebres trabajos de Poey. En el primero destacó una especie que causaba serios daños en los libros de las bibliotecas de La Habana. Al respecto dejó este párrafo esclarecedor:</p>
<blockquote><p>“Si los libros no se visitan, no se sacuden, no se leen; si los herbarios no caen en sujetos entendidos, ni en manos laboriosas, ¿de qué sirven al mundo? Tanto vale quitarlos del medio; y para esto acuden los insectos, que nos dan una lección saludable, declarando la guerra a la pereza y a la ostentación, prontos a retirarse delante de la vigilancia del hombre, ya en las ciencias, ya en el comercio”.</p></blockquote>
<p>Al escribir acerca de “El Jején” en las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>, Felipe Poey hizo gala una vez más de sus cualidades como hombre de ciencia. Sobre las dificultades para estudiar este diminuto animal, señaló:</p>
<blockquote><p>“La pequeñez de este insecto, lejos de ser para mí un motivo de aversión, me ha empeñado con frecuencia en su estudio, deseoso de vencer la dificultad que presenta su anatomía externa a los ojos armados de aparatos microscópicos, y he creído que los aficionados a la entomología, agradecerían mis esfuerzos…”.</p></blockquote>
<p>Sobre un conocido refrán cubano, añadió:</p>
<blockquote><p>“¿Quién podrá decir donde se cría la Larva, y quién dará su descripción? Hay un dicho entre nosotros que expresa la dificultad de este descubrimiento; pues para ponderar el alcance de un hombre sabichoso, se dice que sabe dónde el Jején puso el huevo”.</p></blockquote>
<p>También “El Manjuarí” es otro escrito de Poey con celebridad reconocida. En él destacó las excepcionales características anatómicas de esta especie, en particular del esqueleto de su cabeza. Incluso, formuló ideas relacionadas con el posible origen de esa armadura natural:</p>
<blockquote><p>“…ya que este habitante de las aguas dulces es un hijo sobreviviente de las primeras edades del globo terrestre, comprendo el fin de su tegumento catafractado”.</p></blockquote>
<p>Más de treinta años después, fue muy grande la dicha que sintió al escuchar la opinión que sobre el tema formuló su discípulo <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>. Fue a propósito de la incorporación del joven matancero a la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, el 12 mayo de 1889. Su discurso de ingreso trató sobre “Consideraciones anatómicas acerca de los manjuaríes”. Correspondió a su maestro Felipe Poey pronunciar el discurso de contestación, durante el cual declaró:</p>
<blockquote><p>“Mucha satisfacción me ha causado ver de esta suerte rectificada por mi discípulo mi opinión particular y la del profesor Agassiz, en la determinación de seis huesos de la cabeza del Manjuarí. El acierto con que aplica a esta cuestión los conocimientos adquiridos en Filosofía Zoológica, lo ponen tan alto en mi concepto, que no temo ser tachado de adulación diciendo que se ha labrado a sí mismo una corona, donde el coro de los naturalistas inscriba su nombre”.</p></blockquote>
<p>La circulación sanguínea en el cocodrilo, un tema apasionante para los naturalistas de la época, también fue abordado por Poey. Al respecto, aportó información sobre las investigaciones realizadas en Francia. Igualmente, presentó los resultados de las propias indagaciones realizadas por él. Cabe mencionar que agradeció a los estudiantes de la Universidad de La Habana que lo ayudaron en “…la disección de los vasos arteriales y venosos…” de un ejemplar de cocodrilo. Estos fueron, los después reconocidos escritores habaneros <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Manuel_Mestre">José Manuel Mestre</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Rodr%C3%ADguez_Hern%C3%A1ndez">José Ignacio Rodríguez</a>, y el matancero Gavino Barnet.</p>
<p>Además de estos trabajos, en el primer tomo de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> aparecen otros dedicados a temas relacionados con la nomenclatura zoológica. En ellos, Felipe Poey demostró un amplio dominio de las reglas de la sistemática biológica. En este sentido pueden mencionarse “Sistema alano de los Insectos, o nomenclatura de las nervuras y células” y “Régimen alimenticio, sirviendo de base a la nomenclatura de los insectos”. También están en ese caso “De la especie en general, y con relación a los Moluscos” y “Aforismo. Descriptio manca etc”.</p>
<figure id="attachment_84785" aria-describedby="caption-attachment-84785" style="width: 192px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84785 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-192x300.jpg 192w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-96x150.jpg 96w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.jpg 513w" sizes="auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px" /><figcaption id="caption-attachment-84785" class="wp-caption-text">Lámina sobre caracoles en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro escrito de Poey de singular importancia, que está en este primer tomo, es “Apuntes sobre la fauna de Isla de Pinos”. Lo escribió sin haber visitado el lugar, pero basado en los informes de su gran amigo Juan Cristóbal Gundlach. Esto le permitió considerarla</p>
<blockquote><p>“…uno de los puntos más dignos de ser reconocidos por personas versadas en las ciencias naturales, principalmente en la Geología, Botánica y Malacología”.</p></blockquote>
<p>El <a href="https://archive.org/details/memoriassobrelah02poey/page/n5/mode/2up">segundo tomo</a> de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> no fue tan rico en variedad de temas como el primero, pero también incluyó materiales interesantes. Se cuentan en este caso un “Apéndice sobre los Lepidósteos y Cocodrilos” y otro “Apéndice sobre la Abeja de la tierra”, vinculados al tomo primero. Además, está “Los colores”, valioso escrito de Felipe Poey, donde reflexionó de forma filosófica acerca de los colores en el reino Animal.</p>
<figure id="attachment_84786" aria-describedby="caption-attachment-84786" style="width: 191px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84786 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-191x300.jpg 191w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.jpg 513w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /><figcaption id="caption-attachment-84786" class="wp-caption-text">Lámina sobre peces en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Célebre fue su artículo “Peces ciegos”, donde describió las especies de estos interesantes animales, habitantes de las cuevas cubanas. Realizó a propósito reflexiones interesantes alrededor de las causas que provocaron la ausencia de ojos en ellos, lo cual relacionó con el hecho de que no eran necesarios para las condiciones en las cuales vivían. Es evidente, en este artículo, cómo iban aflorando en Poey las dudas en relación con el carácter inmutable de las especies.</p>
<p>“Peces ciegos” se relacionó con las cartas cruzadas entre Felipe Poey y <a href="https://www.ecured.cu/Tranquilino_Sandalio_de_Noda">Tranquilino Sandalio de Noda</a> sobre este particular. Estas aparecen en el libro <em>La ciencia en Cuba</em> (1928) con el título “Acerca de un pez ciego en Cuba”. También pueden leerse en <em>Obras</em> (1999), donde se incluyeron como “Cartas de Don Tranquilino Sandalio de Noda y de Don Felipe Poey, acerca de un pez ciego de la isla de Cuba, 1858”.</p>
<p>En “Peces ciegos”, Poey hizo una profesión de fe sobre su paulatino acercamiento al evolucionismo:</p>
<blockquote><p>“Yo no soy de ninguna escuela, sin embargo de que mis convicciones más firmes son por las creencias de Cuvier; pero he encontrado tanta filosofía en las doctrinas de la escuela contraria, que me he dejado arrebatar por ella de un movimiento simpático. Y como busco ingenuamente la verdad, he tomado el partido de quedarme con Cuvier, siempre que la fuerza de los hechos bien observados no me obliguen a apartarme de las lecciones de tan ilustre maestro”.</p></blockquote>
<p>Por último, hay que resaltar la inclusión en las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> de trabajos curiosos. Uno de ellos se tituló “Historia de un ofidio que vivió en un estómago humano”, que está en el primer tomo. En él Poey analizó un extraño caso sucedido en La Habana en el ano 1853. En el segundo tomo está “La Avispa de la Jía”, dirigido a la aclaración de un viejo mito acerca de una planta que se creía nacida de una especie de avispa.</p>
<figure id="attachment_84787" aria-describedby="caption-attachment-84787" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84787 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-300x147.jpg" alt="" width="300" height="147" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-300x147.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-150x73.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.bmp 755w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84787" class="wp-caption-text">Anuncios de 1865 sobre las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Partes de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> volvieron a ser editadas en las <em>Obras literarias de Felipe Poey</em> (1888) y en sus <em>Obras</em> (1999). Se hizo en la sección denominada “Memorias sobre la historia natural de la isla de Cuba. Artículos varios y fragmentos”. Estos fueron “Los Pinares y las Auras”, “El Pescador”, “Los Guajacones”, “El Anobio de las Bibliotecas” y “El Jején”. También “La avispa de la Jía”, “La Abeja”, “Historia de las Abejas en la formación de una colonia” y “Las Tériades”.</p>
<p><strong>Ciencia cubana</strong></p>
<p>Al momento de ser publicadas las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> tuvo una favorable acogida. Así lo destacó José Manuel Mestre al escribir que</p>
<blockquote><p>“…la atención del lector se ve a cada paso despertada por un agradable desorden, cuyo encanto, nosotros, volubles hijos de los trópicos, podemos comprender mejor que nadie…” (…) “El cuadro luce variados matices, y su contemplación no puede menos de ser muy grata para los amigos de recrearse en las Maravillas de la Naturaleza…”.</p>
<p>“…sus memorias son, por lo tanto, resultado bien maduro y dirigido de pacientísima tarea: él ha enriquecido los catálogos con multitud de especies desconocidas por los sabios naturalistas de Europa, y ha procurado disipar, y disipado no pocas veces, la oscuridad en que se encontraba la ciencia sobre algunos interesantes particulares…”.</p>
<p>“…más de una vez le vemos apartar la vista del microscopio, abandonar el escalpelo para filosofar con tino sobre los fenómenos que observa, y remontando, y no en alas de Ícaro, por los espacios de las especulaciones en pos de las causas finales”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_84788" aria-describedby="caption-attachment-84788" style="width: 216px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84788 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor-216x300.jpg 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor.bmp 381w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84788" class="wp-caption-text">Anuncio en Diario de la Marina, 14 de julio de 1925. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Para Manuel J. Presas, las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> fueron una evidencia del desarrollo de las ciencias naturales en el país. En su ensayo “La historia natural en Cuba”, publicado en 1865, las elogió de la siguiente forma:</p>
<blockquote><p>“…hay Memorias que versan sobre la filosofía de la Ciencia, consideraciones originales sobre clasificación y nomenclatura, como son el <em>Sistema alario de los insectos y su distribución por el régimen alimenticio</em>; hay trabajos nuevos, puramente anatómicos, sobre la respiración y circulación del Cocodrilo, y sobre los huesos que entran en la composición de la cabeza del pez llamado vulgarmente Manjuarí, perteneciente al género Lepidósteo. Hay artículos instructivos y amenos, al alcance de todos los lectores, como son los titulados <em>Culebrita de la crin</em> y <em>Avispa de la Jia</em>; hay palabras nuevamente introducidas, cuya importancia es mayor de lo que a primer aspecto se piensa, una de ellas es la denominación de ostiacinos, dada a los moluscos de agua salobre en la desembocadura de los ríos. No debemos pasar en silencio dos aforismos, sobre materias controvertidas, formulados en latín con una precisión Linneana, necesaria para que puedan ir a la posteridad. (…) Últimamente, llamamos la atención sobre una idea original acerca de los colores, que tiene sólida aplicación a las causas finales y a las creaciones sucesivas de Lamarck”.</p></blockquote>
<p>Acerca de las descripciones de peces, añadió:</p>
<p>“Las descripciones de Poey en las referidas Memorias son bastante completas. Ha introducido en ellas un dato constante, frecuentemente omitido por los autores que le han precedido, y es la indicación del tamaño del pez descrito, sin lo cual es en extremo dificultoso reconocer un pez; porque muchos caracteres varían con la edad, principalmente el tamaño y posición relativa de los ojos y de la boca”.</p>
<p>En relación con el trabajo acerca del jején, destacó que Poey</p>
<p>“…hizo brillantes estudios microscópicos que han elevado el jején, de las marismas donde habita, a las lucidas regiones de la Historia natural”.</p>
<p>La publicación por Felipe Poey de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> es considerado un hecho relevante de la ciencia cubana. Puso en conocimiento del mundo la riqueza de la fauna cubana. Demostró con creces la profundidad de las investigaciones realizadas por su autor y otros naturalistas cubanos. Fue un peldaño importante en la conformación e independencia de la ciencia cubana.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/felipe-poey-y-las-memorias-sobre-la-historia-natural-de-la-isla-de-cuba/">Felipe Poey y las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>La ciencia matancera en el Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Apr 2025 11:02:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Poey]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
		<category><![CDATA[Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[revistas científicas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2025 se cumplen 160 años del inicio de la publicación de la revista científica...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-matancera-repertorio-fisico-natural-isla-cuba/">La ciencia matancera en el Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 2025 se cumplen 160 años del inicio de la publicación de la revista científica <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>.</strong></p>
<p>Una de las grandes realizaciones que la ciencia cubana debe al sabio naturalista <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>, es la publicación, a partir de abril 1865 y hasta 1868, de la revista <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>. En ella fue fundamental la presencia de científicos matanceros, que contribuyeron con varios artículos.</p>
<p><strong>Un proyecto común</strong></p>
<p>Existen múltiples evidencias que demuestran que la participación matancera fue decisiva para la publicación del <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>. Todo parece indicar que la idea fue propuesta a Felipe Poey por el joven yumurino <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel Jacinto Presas</a>, su discípulo predilecto en la Universidad de La Habana.</p>
<p>La gestación de la nueva revista científica coincidió con el surgimiento de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, primera institución científica del territorio. El día de su fundación, 2 de noviembre de 1864, se trató el tema de la próxima aparición del <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>. En el acta de esa sesión inaugural se lee que</p>
<blockquote><p>“El Sr. Jimeno manifestó a los Sres. miembros lo adelantada que se hallaba la idea de un periódico de ciencias naturales bajo el título de «Repertorio físico natural de la Isla de Cuba» dirigido por nuestro eminente naturalista D. Felipe Poey, con la colaboración de distinguidos escritores entre los que figuran en primera línea los Sres. Gundlach, Fernández de Castro y Morales. Como no todos los concurrentes estaban enterados del asunto, el Sr. Jimeno hizo la historia del proyecto concebido y llevado adelante por el Sr. Presas. El infrascrito Secretario dio las gracias al Sr. Jimeno por los términos lisonjeros en que de él se ocupaba, y prometió traer muy pronto a la mesa el prospecto, cuya publicación se deberá a la generosidad y amor a las ciencias del Sr. Jimeno”.</p></blockquote>
<p>En el periódico matancero <em>Aurora del Yumurí</em> se publicó, el 15 de febrero de 1865, el prospecto del <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>. Entre las personalidades que lo firmaron estuvieron cuatro fundadores de la Sección de Ciencias: Richard J. Cay, Francisco Jimeno, Sebastián A. de Morales y Manuel J. Presas. Aparecieron, además, las firmas de seis corresponsales de la Sección de Ciencias: Joaquín F. de Aenlle, Rafael de Arango, <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Fern%C3%A1ndez_de_Castro_y_Suero">Manuel Fernández de Castro</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan C. Gundlach</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Andr%C3%A9s_Poey_Aguirre">Andrés Poey</a>, además del propio director de la revista, Felipe Poey. En 1866 el <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em> tenía como colaboradores, además de los citados, a otros miembros de la institución matancera: Félix García Chávez, Rafael Madrigal, Benito J. Riera, <a href="https://www.ecured.cu/Fern%C3%A1ndo_Vald%C3%A9s">Fernando Valdés Aguirre</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Vilar%C3%B3_D%C3%ADaz">Juan Vilaró</a> y Charles Wright, todos corresponsales de la Sección.</p>
<figure id="attachment_81464" aria-describedby="caption-attachment-81464" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81464 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Condiciones-300x290.jpg" alt="" width="300" height="290" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Condiciones-300x290.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Condiciones-150x145.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Condiciones.bmp 502w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-81464" class="wp-caption-text">Condiciones de la suscripción a la revista Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba. Archivo de autor.</figcaption></figure>
<p>Debe destacarse que Sebastián A. de Morales fue el encargado de recoger las suscripciones a la nueva revista en Matanzas. En el caso de Manuel J. Presas, cuya contribución financiera fue decisiva para la materialización de este proyecto de la comunidad científica habanero-matancera, hay que agregar que estuvo encargado de la correspondencia y fue secretario de la redacción. En 1874, Felipe Poey escribió que Presas</p>
<blockquote><p>“&#8230;fue mi principal colaborador en la publicación del <em>Repertorio Físico Natural</em> <em>de la isla de Cuba</em>, que bajo mi dirección alcanzó dos tomos por los años de 1865 a 1868. Cuando vio que la suscripción decaía, entró conmigo en la sociedad, más bien para aliviarme en las pérdidas que para aprovechar las ganancias”.</p></blockquote>
<p>En total, los científicos matanceros publicaron doce artículos en esta revista. De ellos, diez contenían resultados de investigaciones desarrolladas por sus autores. Por esta razón, el <em>Repertorio Físico Natural</em> <em>de la isla de Cuba</em> fue uno de los órganos de divulgación de la Sección de Ciencias. Así lo afirmó el químico y naturalista Joaquín Barnet, al expresar que había permitido “&#8230;dar publicidad a sus tareas científicas”.</p>
<p><strong>El primer tomo</strong></p>
<p>En el <a href="https://archive.org/details/repertoriofisico118651866poey">primer tomo</a> del <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>, aparecieron seis trabajos escritos por científicos matanceros. Fue publicado por entregas entre abril de 1865 y agosto de 1866, a un costo de 30 centavos cada una. Se insertó un “Prólogo”, con parte del “Prospecto”, que quizás fue escrito por el matancero Manuel J. Presas. En el se expresó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Mucha falta ha hecho hasta ahora a la Isla de Cuba una publicación especial, destinada a revelar al mundo científico sus tesoros naturales. Privadas de este recurso, las personas que se han dedicado al cultivo de la ciencia, se han visto obligadas a remitir sus escritos a periódicos extranjeros, o a conservarlos manuscritos sin esperanzas de lograr el fruto de sus desvelos. El <em>Repertorio físico-natural</em> que damos a la prensa, será para ellos una grata nueva y un aliciente en medio de sus trabajos. Los artículos que salgan a luz, serán producciones originales de sus autores; sin perjuicio de reproducir algunos de los que interesen altamente a la Isla de Cuba, y se hallan esparcidos en compilaciones de costosa adquisición”.</p>
<p>“El <em>Repertorio</em> se presenta hoy como un núcleo alrededor del cual se agruparán los descubrimientos e ideas útiles; y no dudamos de que la constancia de los colaboradores, favorecida por el público ilustrado, llegue a levantar un monumento digno de ser consultado por todos los sabios que se ocupen de los fenómenos físicos de Cuba y de sus riquezas naturales”.</p></blockquote>
<p>El primero de los trabajos científicos publicado en el <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>, fue “La Historia Natural en Cuba”, de Manuel J. Presas. Tuvo como objetivo caracterizar el desarrollo histórico de las ciencias naturales en Cuba, desde la llegada de los españoles hasta 1865. Está considerada la primera historia de la ciencia nacional escrita por un cubano.</p>
<p>En los dos primeros párrafos, Manuel J. Presas expresó con claridad la intención de este ensayo:</p>
<blockquote><p>“El <em>Repertorio</em> necesitaba una «Introducción», y ninguna era más natural que un artículo dedicado a dar a conocer el desenvolvimiento, en otros términos, la historia de las ciencias naturales en la Isla de Cuba. Esta es la causa de que este trabajo venga a ocupar las primeras páginas del periódico; a esto, y no a otro motivo, se debe que mi firma aparezca antes de las distinguidas de Poey y de Gundlach, de Morales y de Fernández de Castro”.</p>
<p>“La Historia Natural de Cuba entra en una nueva era con la publicación de este periódico; y justo es manifestar a sus lectores cómo nacieron, cómo se desarrollaron y cómo llegaron a su virilidad las Ciencias naturales entre nosotros; o tributando al mismo tiempo a cada uno el honor que merece por haber llevado la Ciencia por sendas de rápido adelanto”.</p></blockquote>
<p>Este trabajo del matancero Presas ha sido elogiado desde su publicación. Recogió para la historia numerosas referencias a los inicios en el país de las ciencias encargadas del estudio de la naturaleza. La significación que tuvo, fue señalada por Poey al morir Presas de forma inesperada en 1874:</p>
<blockquote><p>“Las primeras cincuenta y seis páginas de este periódico están ocupadas por un trabajo notable de Presas, titulado «La Historia Natural en Cuba», abrazando los tiempos pasados y presentes, nombrando y apreciando en su justo valor las obras que se han escrito sobre la historia natural de esta isla, no sólo en ella sino también en el extranjero, por los sabios de todas las naciones. Esta brillante introducción de un joven de veinte años justifica todos mis elogios”.</p></blockquote>
<p>Sobre botánica se publicaron dos artículos de Sebastián Alfredo de Morales, titulados “El corojo. <em>Gastrococos armentalis</em>” y “Monografía de las ampelídeas de Cuba”. El primero se dedicó a rectificar la nomenclatura científica de esta especie de palma cubana. Según Morales, la descripción de esta planta es era “…imperfecta, muy escasa, y de dudosa justificación”. Por tanto, la consideró “…defectuosa…”, lo cual le hizo acometer la publicación de este trabajo.</p>
<figure id="attachment_81466" aria-describedby="caption-attachment-81466" style="width: 207px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81466 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-1-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-1-207x300.jpg 207w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-1-104x150.jpg 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-1.bmp 397w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81466" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de la revista Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La “Monografía de las ampelídeas de Cuba” formó parte de la <em>Flora de Cuba</em>, obra mayor de Sebastián A. de Morales. Una parte de esta misma monografía se publicó en el tercer tomo de los <em>Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana</em> (1866). Morales había sido nombrado corresponsal de la Real Academia en Matanzas, el 4 de abril de 1862. De acuerdo con el historiador José López Sánchez, este fue el “…aporte de mayor valor científico…”, del célebre botánico matancero.</p>
<p>Dedicado a la geología se incluyó “Análisis de un cuarzo jaspe de la mina Santa María de Begoña”, escrito por el químico y farmacéutico yumurino Joaquín Barnet. Este trabajo recogió las conclusiones finales de la primera investigación desarrollada en colectivo por la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas. Se trataba de un debate sobre la composición química de este mineral, hallado en la mina de Santa María de Begoña, en Rancho Veloz, Sagua la Grande. Para dilucidar la polémica se le encomendó a Joaquín Barnet estudiar la muestra, quien comprobó que no contenía cobre, avalando su criterio con las pruebas químicas realizadas. Este informe inicial se publicó, junto a consideraciones de Presas, en la revista <em>El Liceo</em>. Después, ante algunas dudas, Barnet hizo nuevos análisis y reconoció la presencia de sesquióxido de hierro hidratado.</p>
<p>Vinculados a la malacología fueron incluidos dos trabajos, ambos escritos por Manuel J. Presas. El primero, que llevó por título “Descripción de una especie nueva de molusco terrestre cubano”, contiene los detalles característicos del caracol <em>Cylindrella garciana</em>, descubierto por Charles Wright en el potrero Palmasola, cerca de Carbonera, en Matanzas. El segundo, “Moluscos terrestres y fluviales encontrados por Gundlach y Presas en una excursión de Ceiba Mocha al Pan y al Palenque”, presentó los resultados de esta expedición científica a un conocido lugar cerca de la ciudad yumurina.</p>
<p><strong>El tomo segundo</strong></p>
<p>Un <a href="https://archive.org/details/repertoriofisico218661868poey">segundo volumen</a> del <em>Repertorio Físico Natural de la Isla de Cuba</em> comenzó a repartirse por entregas en septiembre de 1865. La última llevó como fecha junio de 1868. Fue el tomo final de esta revista, de gran importancia en la historia de la ciencia cubana.</p>
<figure id="attachment_81467" aria-describedby="caption-attachment-81467" style="width: 190px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-2.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81467 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-2-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-2-190x300.jpg 190w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-2-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tomo-2.bmp 384w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81467" class="wp-caption-text">Portada del segundo tomo de la revista Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los aportes matanceros comenzaron en esta oportunidad con “Análisis cuantitativa de varios frutos y raíces amiláceas pertenecientes a la flora cubana”. En este trabajo Joaquín Barnet analizó la composición química de las raíces o frutas de 15 especies de plantas, muchas de ellas cultivadas por el hombre, como el sagú, la papa, ñame, yuca, calabaza y boniato. Declaró además que se proponía “&#8230;ir determinando paulatinamente otros frutos y raíces (&#8230;) hasta completar este interesante capítulo&#8230;”. Estas muestras fueron exhibidas en la Exposición Universal de París de 1867.</p>
<p>Otros tres trabajos de científicos matanceros también trataron sobre las posibilidades económicas de plantas cubanas. Los dos primeros tenían como autor al botánico Sebastián A. de Morales. Se titularon: “Flora cubana. Vegetales que producen resinas y gomo-resinas, útiles a la industria y a la medicina” y “Flora cubana. Vegetales que producen aceites útiles a la industria, a la medicina y a la economía doméstica”. En ambos casos se trata de ejemplos de la labor investigativa de Morales.</p>
<p>Acerca de la continuidad de estos trabajos, señaló:</p>
<blockquote><p>“Al terminar este capítulo de nuestro trabajo, debemos de advertir que no le consideramos completo, pues aún faltan muchas especies productoras de la materia que lo motiva; empero no siendo otro nuestro ánimo que el de dar a conocer las más importante de nuestra Flora, nos hemos limitado a enumerar las conocidas, las productibles, las aplicables”.</p></blockquote>
<p>El tercer trabajo sobre la flora cubana y sus aplicaciones, fue “Maderas de las islas de Cuba y Santo Domingo”, escrito por Manuel J. Presas. Se presentó en la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas el 20 de agosto de 1867. En esta memoria se rectificó la clasificación de las plantas estudiadas por el coronel de Ingenieros Nicolás Valdés Fernández en el libro <em>Maderas de las Islas de Cuba y Santo Domingo.</em> <em>Espresiones esperimentales de sus resistencias en todos sentidos </em>(1866), publicado en Madrid. Este trabajo de Presas fue analizado por el botánico Francisco A. Sauvalle en el tomo cuatro (1868) de los <em>Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana</em>, en el artículo “Flora cubana” ,donde rectificó errores en el uso de varios nombres vulgares de árboles cubanos.</p>
<figure id="attachment_81469" aria-describedby="caption-attachment-81469" style="width: 237px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maderas.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81469 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maderas-237x300.jpg" alt="" width="237" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maderas-237x300.jpg 237w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maderas-118x150.jpg 118w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maderas.bmp 461w" sizes="auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81469" class="wp-caption-text">Portada del libro de Nicolás Valdés analizado por Manuel J. Presas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los últimos escritos relacionados con científicos matanceros en el segundo tomo del <em>Repertorio Físico Natural de la Isla de Cuba</em>, fueron “Noticias zoológicas. Insectos” y “Diptera cubensia”. En ambos casos el autor fue Manuel J. Presas. Estuvieron dedicados a ofrecer información acerca de las últimas obras, publicadas en Europa y los Estados Unidos, donde se describían especies de insectos cubanos.</p>
<p>También es este tomo hay que resaltar el escrito “Liceo de Matanzas”, de Felipe Poey. Es una nota del director de la revista, acerca de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas, donde elogió sus esfuerzos en favor de la ciencia y conocimiento. Entre otras cuestiones, expresó el sabio cubano:</p>
<blockquote><p>“Hay en Matanzas una corporación científica que hace honor al país por los interesantes trabajos que realiza, y por los excelentes resultados que ha conseguido en el corto tiempo que lleva de instalada. Nos referimos a la Sección de Ciencias físicas, naturales y matemáticas del Liceo de Matanzas; Sociedad bien conocida de todos los que cultivan las ciencias y las letras en nuestra Isla”.</p>
<p>“Hace unos dos años que varios amantes de la Naturaleza, se reunieron por primera vez; y de esa Junta surgió la Sección que más tarde ha ido aumentando el número de sus miembros, y ha ido amplificando y dando cima a su programa. No son lisonjeras esperanzas, ni halagadoras teorías las que nos presenta esta Sección; ella gira en el campo de la realidad, y lleva al terreno de los hechos, uno a uno y acertadamente, los asuntos de su programa”.</p></blockquote>
<p>Después de destacar algunos de los logros de la institución, concluyó:</p>
<blockquote><p>“Nos congratulamos de haber encontrado esta oportunidad para manifestar a la Sección de Ciencias de Matanzas nuestra humilde aprobación”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_81470" aria-describedby="caption-attachment-81470" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Redactores-y-colaboradores.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81470 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Redactores-y-colaboradores-300x284.jpg" alt="" width="300" height="284" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Redactores-y-colaboradores-300x284.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Redactores-y-colaboradores-150x142.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Redactores-y-colaboradores.bmp 566w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81470" class="wp-caption-text">Redactores y colaboradores de la revista Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otros científicos cubanos muy vinculados a Matanzas como el alemán Juan Cristóbal Gundlach y el habanero Juan Vilaró, además de Felipe Poey, también publicaron trabajos en el <em>Repertorio Físico Natural de la Isla de Cuba</em>. Esta reseña ha querido destacar a los que estuvieron estrechamente relacionados, como socios numerarios, a la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas. Ellos prestigiaron con sus escritos las páginas de esta emblemática revista cubana.</p>
<p>Después de 1868 no volvió a publicarse el <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em>. Diversas razones, sobre todo el inicio de la Guerra de los Diez Años, hicieron imposible que apareciera un tercer tomo. La revista no contó con apoyo financiero y se sostuvo gracias a las contribuciones de los redactores, en especial Felipe Poey y Manuel Presas. Lamentablemente no se cumplió parte de lo expresado por Presas en el ensayo «La Historia Natural», cuando señaló que la revista</p>
<blockquote><p>«&#8230;por contener constantemente trabajos originales sobre los intereses científicos de la Isla de Cuba, alcanzará protección, no lo dudamos, no solamente de los que hacen de estas materias sus estudios favoritos, sino también de los que lanzados a otras especulaciones, den su óbolo en favor de una empresa que puede traer honra y provecho a la patria».</p></blockquote>
<p>El joven naturalista y médico matancero sí acertó en la última idea: la revista <em>Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</em> fue de mucha «honra y provecho» para Cuba. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-matancera-repertorio-fisico-natural-isla-cuba/">La ciencia matancera en el Repertorio Físico-Natural de la Isla de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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