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	<title>Juan Cristóbal Gundlach archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>El Museo Zoológico Cubano de Gundlach</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Nov 2025 19:41:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[Museo Zoológico Cubano]]></category>
		<category><![CDATA[museología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Museo Zoológico Cubano creado por Juan Cristóbal Gundlach, el más importante que ha existido...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-museo-zoologico-cubano-de-gundlach/">El Museo Zoológico Cubano de Gundlach</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El Museo Zoológico Cubano creado por Juan Cristóbal Gundlach, el más importante que ha existido en Cuba, tuvo sus inicios en Matanzas.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> (1810-1896) nació en Marburgo, Alemania. Desde muy joven se interesó por la naturaleza y se especializó en taxidermia. En 1837 se graduó de doctor en Filosofía. Al llegar a Cuba en 1839 se dedicó a los estudios zoológicos y realizó extensos viajes de exploración por todo el archipiélago. Visitó Francia y Alemania y también viajó a Puerto Rico. Dedicó su vida a estudiar la fauna cubana, sobre todo las aves. Legó obras imprescindibles sobre insectos y tetrápodos cubanos.</p>
<p><strong>Itinerario de un museo</strong></p>
<p>Una vez en Cuba, Juan Cristóbal Gundlach realizó las primeras observaciones en territorio matancero, en la zona de Canímar y Punta de Maya. En 1841 se estableció cerca de Cárdenas, en el cafetal San Juan. En marzo de 1844, hizo un descubrimiento trascendental en esa zona. Observó un ave diminuta que llamó su atención y pudo capturar. De esta forma entraba en la historia como el primero que describió el zunzuncito cubano, el ave más pequeña del mundo. Esta colecta marcó el inicio de su propia colección zoológica, que con el tiempo llegó a ser la más importante de Cuba.</p>
<figure id="attachment_93757" aria-describedby="caption-attachment-93757" style="width: 220px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-93757 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Gundlach.png" alt="" width="220" height="262" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Gundlach.png 220w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Gundlach-126x150.png 126w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /><figcaption id="caption-attachment-93757" class="wp-caption-text">Juan Cristóbal Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tres años después, en 1847, Juan Cristóbal Gundlach pasó a residir a la estancia El Refugio junto a la familia que lo acogía. En ese lugar, también cercano a Cárdenas, abrió las puertas de su museo zoológico al público, que poco a poco fue ganando fama por sus colecciones, que no paraban de crecer. Sobre esta institución escribió el poeta <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Clemente_Zenea">Juan Clemente Zenea</a> en 1861:</p>
<blockquote><p>“…Gundlach hizo construir en este nuevo domicilio una sala para depositar sus colecciones dando entrada franca al público con objeto de estimular al estudio de las ciencias naturales y según aparece de un libro en que fue recogiendo los nombres de los que lo visitaban, entraron en su Museo más 3,200 personas en el espacio de cuatro anos atraídas por la curiosidad, el interés o la admiración. Desde entonces se difundió por todo el país la grata nueva de que existía en Cárdenas un sabio naturalista alemán y como el mismo Gundlach nos ha informado, desde aquella época ha encontrado posteriormente en sus excursiones por la parte oriental alguna que haya visto su museo”.</p></blockquote>
<p>En 1864, tras la muerte de su amigo Carlos Booth, Juan Cristóbal Gundlach se trasladó al ingenio La Fermina, cerca de Bemba, actual Jovellanos, propiedad de Simón de Cárdenas. Allí expuso las piezas de su museo zoológico, que radicó en ese lugar hasta 1892. Sobre la visita que realizó a este lugar señaló Juan Clemente Zenea:</p>
<blockquote><p>“Basta entrar en el museo de Gundlach para sorprenderse de todo lo que ha podido hacer un hombre amigo del estudio. Sus obras salen perfectas de sus manos: su sistema de disecar es el más moderno y el que se prefiere en Europa con algunas modificaciones que le son propias: cuando conserva un ave lo hace con todas las apariencias de la vida: peina la pluma, extiende los músculos, imita la actitud que más le place, arregla el cuello, dirige la mirada, asegura la garra en un ramo, y el espectador espera que abra el pico y cante: tiene el secreto de animar los cadáveres: posee el arte de dar gracia y elegancia a un objeto inmóvil. Tal es la riqueza de sus colecciones que en el ramo de las mariposas solamente cuenta por centenares los individuos: los insectos diferentes, las conchas y los caracoles suman miles: parece que los campos habrán quedado desiertos, que muchas plantas estarán silenciosas por la falta de tanto viviente que se refugiaba en sus hojas, que muchas flores estarán tristes porque extrañan la visita matinal, crepuscular o nocturna de los amigos zumbadores de la vegetación. Todo cubano debe acercarse alguna vez a contemplar el cuadro variado que ofrece este extranjero querido y examinando lo que él ha acumulado y oyendo sus explicaciones luminosas, nos gozaremos en saber lo bello y lo grande que encierran los tres reinos de nuestra naturaleza”.</p></blockquote>
<p>Varios ejemplares de este museo se expusieron en la Exposición Universal de París en 1867. Se presentaron siete colecciones completas de animales cubanos. Juan Cristóbal Gundlach participó como delegado por Cuba del gobierno español y fue premiado con una medalla de plata. Al mismo tiempo, recibió la Orden de Carlos III por el éxito alcanzado. En el <em>Catálogo general de la Sección Española</em> (1867), apareció una descripción de lo expuesto:</p>
<blockquote><p>“Estas colecciones de Historia natural cubana, fruto de 27 años de trabajo, son las más completas que existen en el orbe, a saber: Todos los mamíferos indígenas, incluso el solenodon del Bayamo y 20 especies de murciélagos; 254 especies de aves, (cuantas se conocen), ejemplares de machos, hembras y jóvenes con huevos y nidos; todos los reptiles y batracios; los crustáceos, en número de 150; 120 especies de arácnides. Todos los órdenes de insectos, en número de 4000 especies, representadas por un número más crecido de individuos. Además, una colección (la más completa que existe) de moluscos terrestres de la isla de Cuba, comprendiendo unas 600 especies y numerosas variedades. Otra de espongiarios, que cuenta 54 especies y 78 individuos. Las tres últimas puede decirse que son únicas, porque son las primeras que se han formado de su especie y están en su mayor parte sin clasificar; por lo cual ofrecen vasto campo al estudio de los sabios naturalistas que acudan a la Exposición. Los entomólogos encontraran en la colección de insectos de los 7 órdenes, presentada por el Sr. Gundlach, una de las más completas que existen, gran número de especies nuevas para la ciencia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_93758" aria-describedby="caption-attachment-93758" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class="wp-image-93758 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-768x543.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor.jpg 906w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93758" class="wp-caption-text">Ala derecha del Museo Zoológico Cubano de Gundlach en 1897. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A finales de los años ochenta el ingenio La Fermina fue demolido y la familia que acogió a Gundlach debió abandonarlo. Ante el temor de perder sus colecciones y el deseo de ayudar a sus protectores, el naturalista decidió vender su museo al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, lugar donde lo depositó de forma provisional el 2 de febrero de 1891. El expediente fue remitido a Madrid el 22 de abril de 1890 y dos años después se recibió la aprobación de la compra en ocho mil pesos oro. Fue la mejor forma de preservar ese valioso tesoro. Hay que agregar que Gundlach entregó esa suma de dinero a la familia Diago-Cárdenas, para ayudar a quienes lo habían acogido en La Fermina.</p>
<figure id="attachment_93759" aria-describedby="caption-attachment-93759" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-93759 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x211.jpg" alt="" width="300" height="211" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x211.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-150x105.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-768x540.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor.jpg 909w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93759" class="wp-caption-text">Ala izquierda del Museo Zoológico Cubano de Gundlach en 1897. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1890, los doctores Joaquín Lastres y <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Vilar%C3%B3_D%C3%ADaz">Juan Vilaró</a> redactaron un informe sobre el Museo Zoológico Cubano de Gundlach, previa comisión del gobierno, como criterio científico acerca de la viabilidad de la compra. Ambos destacaron la necesidad de preservar esas colecciones en Cuba y que no fueran a ningún otro país. Al respecto plantearon:</p>
<blockquote><p>“…no se debe consentir que un tesoro de tanta valía, sin por aquende ni allende, vaya a engrandecer, a glorificar alguna nación extranjera, que fijó en él sus miradas, y apronta ya su bolsa generosa…”.</p></blockquote>
<p>A esto se añadió, en el periódico habanero <em>La Unión Constitucional</em>, que era necesario efectuar la transacción por el gobierno</p>
<blockquote><p>“…ya que no por el interés de la enseñanza, por decoro nacional, para que no salga de la tierra española, el Museo Zoológico Cubano, más completo que humanos conocieron”.</p></blockquote>
<p>El 25 de agosto de 1895, Juan Cristóbal Gundlach escribió una carta a Fernando Reinoso, director del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde le agradeció sus gestiones para la adquisición del Museo Zoológico Cubano:</p>
<blockquote><p>“Días de verdadera angustia fueron para mí aquellos en que, demolido el ingenio Fermina y arrendado para potrero, se hizo imposible la permanencia en él del Museo que con tanto cuidado y en tantos años yo había formado. No sabía que hacerme. Trasladar las colecciones a la Habana no me era posible, ¿dónde llevarlas que no me ocasionaran gastos que me eran imposible pagar, porque yo carezco de bienes y no tenía ningún sueldo? No sabía cómo salir del apuro. Temía que las colecciones fuesen vendidas por separado, o que las comprase alguno que se las llevara de Cuba, siendo mi deseo que de aquí no salieran, y que pudieran servir para estudios de naturalistas y de aficionados”.</p>
<p>“Por fortuna, usted había visto mi Museo en la Fermina, y como siempre encuentra bueno llevar mejoras al Instituto, me había encargado algunas colecciones para el establecimiento, eso nos puso en relaciones, y por eso tuvo usted noticia de la situación en que yo me encontraba”.</p>
<p>“Desde este día empezó usted una verdadera lucha: primero para proporcionarme un local que no me costara dinero, y donde mis colecciones pudieran estar arregladas y no expuestas a descomponerse, las que fueron colocadas en unos cuartos donde estaban resguardadas. También usted me propuso comprarlo para el Instituto, y yo me alegré de esta proposición”.</p>
<p>“Todas las cosas que usted tuvo que hacer desde que quedamos convenidos hasta que se hizo la compra, hacen una historia muy larga, porque presentaba muchas dificultades que usted con paciencia y perseverante voluntad supo hacer desaparecer, y mientras conseguía la aprobación del Rectorado, de la Junta Superior de Instrucción, del Gobierno General, y mientras el expediente iba a Madrid, todo esto necesitó mucho tiempo, como usted lo había previsto, y por eso proporcionó local interinamente a mis colecciones, si el Gobierno no hubiera aceptado, ellas quedaban en mi poder sin sufrir descomposición”.</p>
<p>“Todavía usted hizo más en favor del Museo Zoológico: después de autorizado y celebrado el contrato de la venta a favor del Instituto, pensó en darle mejor colocación, y volviendo a trabajar con constancia consiguió autorización para construir, además del salón para la nueva Biblioteca, otro igual tan hermoso, sobre aquel, para el Museo”.</p>
<p>“Así por el esfuerzo de su buena voluntad, mi trabajo de 50 años se ha salvado, y hoy se encuentra muy bien, en un salón hermoso, con armarios también preciosos, cubiertos de grandes cristales que permiten ver las especies allí contenidas y servir para el estudio, como era mi deseo cuando lo formé”.</p></blockquote>
<p>En carta a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Torralbas_Manresa">José I. Torralbas</a>, en agosto de 1895, añadió Gundlach:</p>
<blockquote><p>“Habiendo concluido de arreglar el citado Museo el día 16 de julio del corriente año, resolví celebrar mis natales en aquel local para mí tan estimado, en que al cumplir 85 años veía terminarse mi deseo, y al efecto cité para el acto mi familia adoptiva de Cuba, la mayor parte de ella acudió”.</p>
<p>“Once años hacía que ellos no veían las colecciones,—desde que se retiraron de la Fermina—. Se admiraron del estado en que se conservan, y todos reconocieron con placer la hermosura de la instalación y el lucimiento que en ella han adquirido las colecciones”.</p></blockquote>
<p>No fue sólo la compra de Museo Zoológico Cubano lo que debe agradecerse a Fernando Reinoso. También logró, siempre con los fondos del propio Instituto de Segunda Enseñanza, construir encima de la biblioteca del centro un local para el museo, que aportó el espacio para exponer cómodamente las colecciones en estantes y vidrieras adecuados, con la protección e iluminación necesarias. El conservador sería el propio Gundlach.</p>
<figure id="attachment_93760" aria-describedby="caption-attachment-93760" style="width: 248px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93760 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor.bmp 471w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93760" class="wp-caption-text">Fernando Reinoso. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Allí, en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, permaneció Juan Cristóbal Gundlach como celoso guardián de su Museo Zoológico Cubano, hasta su muerte el 14 de marzo de 1896. En esta institución estuvo situada su extensa colección, hasta que después del triunfo de la Revolución se trasladó al Instituto de Biología de la Academia de Ciencias de Cuba. Hoy se encuentra en el Instituto de Ecología y Sistemática, que pertenece al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.</p>
<p><strong>Piezas relevantes</strong></p>
<p>De acuerdo al <em>Catálogo</em> elaborado por Pedro Valdés Ragués en 1914, el Museo Gundlach estaba conformado por 38 ejemplares de mamíferos embalsamados, 13 de reptiles y 96 peces. Había 84 ejemplares de reptiles y 10 de anfibios conservados en alcohol. Además, 69 cajas de crustáceos, 36 de moluscos y 237 cajas de insectos de diferentes familias. Además, dos merostomas y 30 zoófitos (esponjas y corales). Sobresalía la colección de aves con 580 ejemplares, 213 huevos, 19 nidos y una urna de colibríes. Además, dos cráneos de cocodrilos, y la boca de un tiburón.</p>
<figure id="attachment_93761" aria-describedby="caption-attachment-93761" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93761 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x225.jpeg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x225.jpeg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-150x113.jpeg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpeg 636w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93761" class="wp-caption-text">Ejemplar de jutía conga del Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se destacó la presencia, entre los mamíferos, de un ejemplar albino y otro negro de jutía conga. Otros casos de albinismo en el Museo Zoológico Cubano eran una jutía carabalí, un ratón y un guayabito. Además, habían dos ejemplares de almiquí y 24 de murciélagos. En este último caso, estaban representadas 22 especies. Se exhibía en alcohol un guayabito que tenía un incisivo prolongado por enfermedad.</p>
<figure id="attachment_93762" aria-describedby="caption-attachment-93762" style="width: 226px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93762 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-226x300.jpg 226w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpg 514w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /><figcaption id="caption-attachment-93762" class="wp-caption-text">Nido colgante de un solibio en el Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre las aves del Museo Zoológico Cubano, escribió Juan Cristóbal Gundlach en la introducción de su obra magna <em>Ornitología cubana</em> (1893):</p>
<blockquote><p>“Las personas que quieran conocer todas las especies de aves descritas en este tratado pueden verlas en el Instituto de Segunda Enseñanza, en el Museo zoológico cubano de Gundlach, donde ninguna falta, Allí están también muchos nidos, los más curiosos y los huevos que he podido colectar”.</p></blockquote>
<p>Entre ellas, sobresalían tres ejemplares del pájaro mosca o zunzuncito, entre ellos el capturado de 1844, que Gundlach consideró el fundador de su colección. Acerca de zunzuncito rememoró Gundlach en 1894:</p>
<blockquote><p>“Esta es la especie de las aves cubanas que para mí tiene más interés que ninguna otra, pues además de ser especie que yo di a conocer a la ciencia, resulta ser la especie de aves más chica del mundo, y el primer ejemplar que yo maté en marzo 1844 ser el primer objeto que yo reservé para mí y siendo así, el fundador del Museo zoológico cubano que he formado en los años posteriores. Este individuo existe aún en este Museo en perfecta conservación. Este Museo es ahora propiedad del Instituto de 2ª Enseñanza de la Habana”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_93763" aria-describedby="caption-attachment-93763" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93763 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x237.jpeg" alt="" width="300" height="237" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x237.jpeg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-150x119.jpeg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpeg 636w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93763" class="wp-caption-text">Ejemplar de guacamayo cubano del Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>También era relevante la presencia del guacamayo cubano, ave que ya a finales del siglo XIX se consideraba extinta debido a la depredación humana. Aunque siempre existió un único ejemplar en el Museo Zoológico Cubano, en el artículo “Las guananas observadas en Cuba” (1894), Gundlach declaró que, en un recorrido por el hato Zarabanda, cerca de la ciénaga de Zapata, había cazado varios especímenes. Lamentablemente, este ejemplar único que existía en Cuba fue robado en 2008 y hoy se encuentra desaparecido.</p>
<figure id="attachment_93764" aria-describedby="caption-attachment-93764" style="width: 215px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93764 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-215x300.jpg 215w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-107x150.jpg 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.bmp 582w" sizes="auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93764" class="wp-caption-text">Carpintero real con el pico deformado en el Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Del carpintero real, bella ave cubana posiblemente extinta desde hace pocos años, el Museo Zoológico Cubano tuvo tres ejemplares. De ellos, una hembra con una deformación en el pico. Este raro ejemplar de carpintero real lo capturó Gundlach en el hato Zarabanda en 1849, tras conocer la noticia de su existencia en el monte, con una paja permanente en el pico. Acerca de este hecho, escribió:</p>
<blockquote><p>“La noticia del carpintero con la paja en el pico resultó ser un fenómeno muy curioso, pues el pico superior creció por enfermedad y en curva de 12 pulgadas. Este ejemplar está en mi Museo Cubano Zoológico, que hoy es propiedad del Instituto de 2a enseñanza de la Habana”.</p></blockquote>
<p>Se mostraban al público, además, siete ejemplares de aves afectadas, en mayor o en menor grado, por el albinismo. También un coco colorado y un pato inglés, que son aves migratorias. De la célebre paloma viajera o migratoria, un ave extinta desde 1914, se contaban dos ejemplares. Además, estaban representadas todas las especies de gavilanes cubanos.</p>
<figure id="attachment_93766" aria-describedby="caption-attachment-93766" style="width: 216px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93766 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor-216x300.jpg 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpg 496w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption id="caption-attachment-93766" class="wp-caption-text">Nido de un bobito en el Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tras la muerte de Juan Cristóbal Gundlach en 1896, el puesto de conservador del Museo Zoológico Cubano lo ocupó José I. Torralbas. Este fue sustituido en 1901 por Pedro Valdés Ragués. Tras su compra y apertura al público el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana publicó un <em>Catálogo numérico del Museo Zoológico Cubano</em> (1895). Veinte años después, Valdés Ragués editó <em>Museo Cubano Gundlach. Catálogo general</em> (1914). Gracias a estas obras es posible conocer la inmensa riqueza que acumuló el naturalista alemán en sus estudios por los montes cubanos.</p>
<p><strong>En la actualidad</strong></p>
<p>Las piezas de la colección del Museo Zoológico Cubano de Gundlach, clasificada como histórica, se localizan en el Instituto de Ecología y Sistemática del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente. Allí están al servicio de los investigadores, cubanos y extranjeros, interesados en el estudio de la fauna cubana. La valoración más reciente acerca de este tesoro aparece en <em>Colecciones de historia natural, su conservación y manejo en Cuba</em> (2024), libro editado por Nayla García, Jans Morffe y Juan F. Ley. En esta obra se destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“La gran riqueza de este conjunto patrimonial de la fauna cubana puede ser constatada en la colección entomológica y particularmente en el grupo de los lepidópteros; en la malacológica integrada por moluscos terrestres, marinos y fluviales. Particularmente relevante es la colección herpetológica, donde los anfibios y reptiles se conservan en sus frascos originales, sumergidos en aguardiente, preservante utilizado por Gundlach, y suspendidos de flotadores de vidrio. La muestra ornitológica, la más significativa del conjunto, la conforman aves de Cuba y de Puerto Rico. Algunos ejemplares se encuentran montados y otros en piel, casi todos etiquetados con los datos que Gundlach como curador les adjudicó. Se hallan representadas más de la mitad de las aves que en la actualidad se conocen, incluyendo algunas especies altamente amenazadas, también nidos y huevos”. (ALH)</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-museo-zoologico-cubano-de-gundlach/">El Museo Zoológico Cubano de Gundlach</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Juan Cristóbal Gundlach: defensor de la fauna cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Jul 2025 15:52:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[educación ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Cristóbal Gundlach constató, quizás como ningún otro científico de la época, la necesidad de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-cristobal-gundlach-defensor-de-la-fauna-cubana/">Juan Cristóbal Gundlach: defensor de la fauna cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Cristóbal Gundlach constató, quizás como ningún otro científico de la época, la necesidad de defender y proteger la fauna cubana.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> publicó numerosos textos en los que expuso los resultados de las investigaciones que realizó sobre la fauna cubana. En todos pueden encontrarse criterios sobre la necesidad de protegerla. Así lo hizo en uno de los primeros artículos que se dio a conocer en Cuba sobre esta problemática. Dirigido a la defensa de la fauna cubana, se tituló “Rehabilitación de algunos animales cubanos perseguidos y maltratados por preocupación vulgar”. Apareció, el 30 de septiembre 1882, en la revista matancera <em>El Álbum</em> y un año después en el <em>Boletín de la Sociedad Cubana Protectora de Animales y Plantas</em>.</p>
<figure id="attachment_87689" aria-describedby="caption-attachment-87689" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87689 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rehabilitacion-1-300x236.jpg" alt="" width="300" height="236" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rehabilitacion-1-300x236.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rehabilitacion-1-150x118.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rehabilitacion-1.bmp 521w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-87689" class="wp-caption-text">Inicio del artículo “Rehabilitación de algunos animales cubanos perseguidos y maltratados por preocupación vulgar”. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En <em>Rehabilitación</em>…, Juan Cristóbal Gundlach contribuyó a la conformación de una tradición ambientalista en Cuba. Estuvo enfocada no sólo a la conservación de especies, sino también dirigida a la protección del ambiente natural, el aprovechamiento racional de estos recursos y la educación de la población. Este último aspecto fue su objetivo declarado, pues pretendía</p>
<blockquote><p>“…convencer al público de la injusticia conque en nuestra sociedad se persigue y extermina a ciertos animales reputados por dañinos, cuando en verdad no lo son…”.</p></blockquote>
<p>Las ideas que sustentó en torno al tema, las expresó desde el primer párrafo:</p>
<blockquote><p>“Muchas personas consideran los animales, las plantas y hasta los mismos minerales, como objetos creados para utilidad especial o para exclusivo recreo del género humano. Esto suele ser muy común entre los que no se paran jamás a contemplar las obras de la Naturaleza en su verdadero valor. ¿Para qué sirve este o aquel animal, aquella planta sin flores vistosas ni frutas comestibles, y ese pedazo de piedra sin brillo ni belleza alguna? Pregunta es esta que parece envolver una gran dosis de orgullo humano, y hasta olvido de que nada hay en la creación universal que no esté destinado a cumplir un fin especial”.</p></blockquote>
<p>El ejemplo inicial que presentó Juan Cristóbal Gundlach correspondió a un insecto, sobre el cual aún existen falsas creencias populares en Cuba:</p>
<blockquote><p>“…ciertas mariposas nocturnas conocidas del vulgo con el nombre de Brujas, especies de <em>Esphinges</em> las más de ellas, a veces de bellos colores, se ven perseguidas por la preocupación inveterada de que traen las desgracias a las habitaciones donde vienen a posarse atraídas por la luz, o a guarecerse de la agresión de otros animales que las persiguen para que les sirva de alimento, o ya bien para reposar de su afanoso vuelo”.</p></blockquote>
<p>Más adelante, destacó las causas de la actitud arrogante de los seres humanos hacia la naturaleza, que propician el maltrato de los animales:</p>
<blockquote><p>“De que una planta o un animal no presenten al mundo de los curiosos sus fines utilitarios, no se deduce sino que el hombre no ha indagado todavía sus virtudes, y por tanto, no es llegado el caso de reconocer su utilidad; toca pues mas bien a la humanidad el descubrimiento, y de ninguna manera a la especie en cuestión el deber de revelar sus virtudes, puesto que aún ni voluntad posee. De estas preocupaciones entrañadas en el vulgo, ora por causa de una deficiente educación, resultan graves errores que quisiéramos ver destruidos para que no se interfiriesen esos injustos males a ciertas especies, que en verdad más utilidad prestan que daño causan”.</p></blockquote>
<p>Juan Cristóbal Gundlach reconoció los aislados esfuerzos que se acometían en la sociedad cubana de aquella época para proteger los animales. No obstante, criticó su limitado alcance. Sobre la Sociedad Cubana Protectora de Animales y Plantas, señaló que “…es hasta hoy solamente local y más bien dedicada a proteger los animales domésticos…”. En relación con la Ley de Caza, lamentó que “…aún no se encuentra en todo su vigor para hacerse respetar”.</p>
<p>Es importante conocer las ideas de Juan Cristóbal Gundlach sobre la protección de la fauna cubana. De esta forma será posible corresponder a los desvelos de este científico alemán que hizo de Cuba su segunda patria y de nuestra naturaleza el amor de su vida.</p>
<p><strong>Anfibios: “no son especies dañinas”</strong></p>
<p>En las obras sobre la herpetología cubana, Juan Cristóbal Gundlach destacó la utilidad de varias especies de anfibios. Esto le permitió enfatizar la necesidad de su protección. También estableció un estrecho vínculo entre la protección de estas especies y la aclaración de ciertos mitos que las rodeaban. Combatir estas falsas creencias le posibilitó abogar por evitar el maltrato a que eran sometidas comúnmente. Sobre estos populares y maltratados animales, expresó en el artículo de 1882:</p>
<blockquote><p>“Las ranas y los sapos que tanto horror causan a muchas personas tímidas, tampoco son especies dañinas, pues como se crían en el agua cazan los gusarapos o larvas de los mosquitos; y aún después de pasados de su período pisciforme continúan su vida cazadora alimentándose de insectos. Es cierto que estos animales son asquerosos y repugnantes a la vista y que tienen la piel bañada de un líquido viscoso y algo irritante; pero nada dañoso”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87690" aria-describedby="caption-attachment-87690" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rana-platanera-Osteopillus-septentrionalis-la-mas-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87690 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rana-platanera-Osteopillus-septentrionalis-la-mas-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba-300x195.jpg" alt="" width="300" height="195" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rana-platanera-Osteopillus-septentrionalis-la-mas-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba-300x195.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rana-platanera-Osteopillus-septentrionalis-la-mas-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba-150x97.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Rana-platanera-Osteopillus-septentrionalis-la-mas-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba.bmp 569w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87690" class="wp-caption-text">Rana platanera (<em>Osteopillus septentrionalis</em>), la más común en Cuba. Fuente: libro Biodiversidad de Cuba.</figcaption></figure>
<p>En el caso de los anfibios, Juan Cristóbal Gundlach destacó la utilidad de este grupo de animales y de cada especie cuando fue necesario. Sobre esta base se dedicó a combatir las creencias erróneas que los rodeaban, causantes muchas de ellas de una persecución implacable por parte de los seres humanos. Muchas de estas ideas infundadas, así como el odio irracional contra las ranas, persisten aún en la actualidad, lamentablemente.</p>
<p><strong>Reptiles: “son animales inocentes”</strong></p>
<p>El camaleón, especie cubana de reptil, “…injustamente perseguido hasta por los muchachos…”, fue defendido por Juan Cristóbal Gundlach en 1882. Con sólidos argumentos, rebatió algunas de las falsas creencias prevalecientes:</p>
<blockquote><p>“…acúsasele de que su mordedura da calentura; pero en verdad que si se observa atentamente este saurio se verá que no tiene dientes cortantes ni agudos, y por tanto resulta infundada la acusación. Nuestro camaleón, por otro lado, no ataca, al contrario de esto, huye cuando se le acerca alguna persona; alimentándose de frutas algunas veces, y generalmente de insectos: sus parientes las lagartijas también sufren persecución constante, aunque son animales inocentes”.</p></blockquote>
<p>Acerca de las especies cubanas de ofidios, o sea, culebras y majases, escribió:</p>
<blockquote><p>“…han llevado el estigma de la reprobación a la manera de la serpiente del Paraíso: me refiero a ciertas especies de reptiles, y en particular a las que pertenecen a la herpetología cubana: afortunadamente en nuestra isla no existen hasta hoy, que sepamos, ninguna especie de culebra venenosa…”.</p></blockquote>
<p>Apuntó entonces Juan Cristóbal Gundlach, que eran animales “…tan apacibles que a mi jamás me han mordido por mucho que los haya manoseado”. Reconoció entonces que, a pesar de “…ser tan inofensivos estos reptiles a que me refiero, el vulgo los persigue y mata cual si fuesen venenosos o devastadores”. Dedicó seguidamente un amplio espacio a defender a nuestra mayor especie de serpiente:</p>
<blockquote><p>“Llegamos al rey de las culebras cubanas, o sea al majá de Santa María, y es al que deseo defender con insistencia, pues mis propias observaciones y la opinión del vulgo lo declaran inofensivo, y además provechoso por ser uno de los enemigos más acérrimos de los ratones; y suplico no se me objete que hace estragos en los palomares y gallineros, pues a este concepto opondré, que el beneficio que reporta a los depósitos y a las siembras de maíz, a los calabazales, boniatales y yucales, es muy superior al número de gallinas, pollos, palomas, etc. que pueda destruir…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87691" aria-describedby="caption-attachment-87691" style="width: 205px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maja-de-Santa-Maria-Epicrates-angulifer-la-mayor-serpiente-de-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87691 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maja-de-Santa-Maria-Epicrates-angulifer-la-mayor-serpiente-de-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maja-de-Santa-Maria-Epicrates-angulifer-la-mayor-serpiente-de-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba-205x300.jpg 205w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maja-de-Santa-Maria-Epicrates-angulifer-la-mayor-serpiente-de-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba-103x150.jpg 103w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Maja-de-Santa-Maria-Epicrates-angulifer-la-mayor-serpiente-de-Cuba.-Fuente-libro-Biodiversidad-de-Cuba.bmp 293w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87691" class="wp-caption-text">Maja de Santa María (<em>Epicrates angulifer</em>), la mayor serpiente de Cuba. Fuente: libro Biodiversidad de Cuba.</figcaption></figure>
<p>Llamó entonces a utilizar esta especie de forma sostenible:</p>
<blockquote><p>“Hemos visto en algunas fincas de campo donde había maizerías y otros depósitos de granos, aprovechar el majá como centinela cazador de ratones y ratas, y tal ha sido su utilidad, que desde luego aquellos perniciosos roedores han desaparecido, los unos huyendo del boa, y los otros devorados por él”.</p>
<p>“Rara vez hará mucho estrago este reptil a algún gallinero o palomar sin ser sorprendido, pues como queda largo tiempo en estado de letargia por causa del fenómeno fisiológico de la digestión, muy luego es apresado. Pero nuestros campesinos no se conforman con llevar al majá lejos; nada de esto; al punto lo matan como si fuera un sanguinario asesino, y cierto que bien podrían educarlo para que sirviese de destructor de los ratones que tanto pululan en las habitaciones campestres y en las siembras de maíz. Algunos, es verdad, aprovechan con aplicaciones medicinales la manteca de este boa cubana, y muchos hay que de la piel forman cinturones para los dolores de cintura o lumbago; para confeccionar tabaqueras, chinelas, etc”.</p></blockquote>
<p>Al defender las diferentes especies de reptiles cubanos, Juan Cristóbal Gundlach destacó los aspectos relacionados con su utilidad y llegó a proponer cómo podían ser aprovechados con sostenibilidad, con lo cual se adelantó a su época. También, como en otros casos, insistió en rebatir falsos criterios que favorecían una actitud agresiva de los seres humanos sobre estas inofensivas y bellas especies.</p>
<p><strong>Aves: “más útiles que dañinas”</strong></p>
<p>Como ornitólogo preocupado por la avifauna cubana, Juan Cristóbal Gundlach dedicó un amplio espacio a la defensa de estos animales. Al igual que en los otros grupos zoológicos, lo hizo sustentado en su aprovechamiento racional por los seres humanos, aunque también resaltó el goce estético que producen. En 1882, defendió de forma enfática la lechuza, sobre la cual escribió lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“…el vulgo, creyéndola maléfica o de mal augurio, la conjura con la ya conocida frase de: sola vayas o mal acompañada; frase muy usada en nuestros campos y que repiten todos los presentes en un velorio cuando el animal aparece o se posa sobre los tejados de la morada en que hay algún enfermo grave; pero en verdad esta ave sin embargo de ser perseguida hasta en sus mismos dormitorios por otras aves, es más útil que dañina, porque ataca a los ratones que les sirven de alimento, como puede verse por las osamentas de esos roedores que se encuentran en sus guaridas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87692" aria-describedby="caption-attachment-87692" style="width: 225px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87692 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-109.jpg" alt="" width="225" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-109.jpg 225w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-109-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-87692" class="wp-caption-text">Lechuza (<em>Tyto alba</em>), un ave conocida en Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre una de las justificaciones más utilizadas para perseguirlas, Juan Cristóbal Gundlach agregó:</p>
<blockquote><p>“Muy rara vez se envicia una lechuza y ataca a las gallinas sacadas o con pollos, o se lanza a merodear en los palomares; mas este daño es de poca importancia comparado con el que causan los centenares de ratones que estas aves destruyen. Recuerdo que en una ocasión cogí un pichoncito de lechuza, implume, y habiéndolo encerrado en una jaula que colgué en el jardín de mi residencia, observé que los padres acudían al reclamo del hijo trayéndole alimento: conté pues en una sola noche desde el crepúsculo hasta las 11, nueve ratoncitos sobrantes de los traídos por los padres, pues acaso el polluelo no pudo engullir tantos como aquellos acarreaban”.</p></blockquote>
<p>Entonces, recomendó: “Acá en las Antillas donde las ratas causan tanto estrago a las plantaciones de caña de azúcar, debiérase buscar un modo de aumentar las crías en lugar de destruirlas”.</p>
<p>En el quehacer investigativo de Juan Cristóbal Gundlach, las aves ocuparon un lugar de preferencia. Durante más de 50 años se dedicó a observarlas, razón principal de la calidad y profundidad de sus obras sobre este grupo de animales. Pero, al igual que hizo con los caracteres morfológicos, estudiar sus hábitos y relaciones con el medio, le permitió proponer la necesidad de protección y cuidado, al comprender su condición de parte inseparable del patrimonio natural cubano.</p>
<p><strong>Mamíferos: “son animales muy útiles”</strong></p>
<p>En las obras que publicó sobre los mamíferos cubanos, Juan Cristóbal Gundlach incluyó un análisis de la importancia de los murciélagos para el ser humano. En el artículo de 1882, insistió en la necesidad de su protección. Duele comprobar que, todavía en la actualidad, los murciélagos son especies maltratadas con métodos que el naturalista alemán describió hace más de 100 años:</p>
<blockquote><p>“…el vulgo les teme considerándolos como especies dañinas, y de aquí que los persiga y los destruya sin piedad; muchas veces sucede que tan luego como uno de estos mamíferos volátiles se entra en las habitaciones haciéndose temer por sus aleteos como si se tratase de un trasgo o duende venido de regiones misteriosas, es perseguido por todos los de la casa, y si el pobre animal tiene la desgracia de ser cogido o apresado, vemos que a la vez todos se dedican a crucificarlo, siempre que por pronta providencia no lo arrojen a las garras del gato; y no ha de faltar quien se entretenga en clavarlo por las alas sobre las puertas poniéndole en la boca un cigarrillo encendido, con lo cual se va lentamente asfixiándose al animal por falta de libre respiración. A veces algún niño se apodera del pobre murciélago, que otro daño no infirió sino el de destruir los mosquitos de su habitación, y atándolo de un hilo largo se divierte en hacerlo volar, concluyendo después por arrastrarlo por el suelo, con cuyos martirios termina el murciélago su vida inofensiva”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87693" aria-describedby="caption-attachment-87693" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Murcielago-casero-Molossus-molossus-una-especie-moy-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Mamiferos-de-Cuba.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87693 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Murcielago-casero-Molossus-molossus-una-especie-moy-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Mamiferos-de-Cuba-300x257.jpg" alt="" width="300" height="257" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Murcielago-casero-Molossus-molossus-una-especie-moy-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Mamiferos-de-Cuba-300x257.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Murcielago-casero-Molossus-molossus-una-especie-moy-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Mamiferos-de-Cuba-150x128.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Murcielago-casero-Molossus-molossus-una-especie-moy-comun-en-Cuba.-Fuente-libro-Mamiferos-de-Cuba.bmp 381w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87693" class="wp-caption-text">Murciélago casero (<em>Molossus molossus</em>), una especie muy común en Cuba. Fuente: libro Mamíferos de Cuba.</figcaption></figure>
<p>En defensa de estos mamíferos alados, añadió:</p>
<blockquote><p>“Y todo este martirio, ¿por qué? El inocente animal vive casi de insectos, si bien algunas especies también se alimentan de frutas dulces y maduras, tales como sapotes, jagüeyes, yabas, etc. Nadie ignora que la mayor parte de los insectos que pululan en los campos y en los contornos de nuestras habitaciones, son dañinos, y que por esto mismo causan estragos en la agricultura, en los jardines, etc. Según nuestra opinión es preferible al aleteo del murciélago en nuestras habitaciones, al zumbido y a las picadas de los mosquitos”.</p>
<p>“Considerando que un murciélago debe matar un número superior de insectos para alimentarse, debemos calcular también los millares de estos vivientes, incluso los molestos mosquitos, que destruirán tantos millares de murciélagos como vuelan durante la noche en un solo distrito”.</p></blockquote>
<p>Llamó entonces a promover el aprovechamiento de las utilidades que proporcionan los murciélagos:</p>
<blockquote><p>“Por otro lado no es este solo el beneficio que estos animales nos reportan; también sus excrementos son un valioso tesoro para el abono de las tierras: la agricultura, la jardinería y la horticultura los aprovecha a la par del mejor guano del Perú. Muchas cuevas, por ejemplo, la del Yumurí cerca de Matanzas, contienen en su pavimento espesas capas de estos despojos, que ya la industria humana viene explotando cual rico venero. Quede pues admitido que los murciélagos son animales muy útiles, y además interesantes para el naturalista, por sus formas variadas”.</p></blockquote>
<p>Juan Cristóbal Gundlach se destacó por la defensa de los mamíferos cubanos, sobre todo los murciélagos. Los esfuerzos que realizó fueron precursores y no deben ser olvidados en la actualidad, cuando la protección de la biodiversidad es un objetivo de primer orden.</p>
<p><strong>El legado de Gundlach</strong></p>
<p>La protección de la fauna cubana fue una de las principales preocupaciones de Juan Cristóbal Gundlach. Legó un ejemplo trascendente que formó parte de su contribución a la ciencia cubana. El artículo “Rehabilitación de algunos animales cubanos perseguidos y maltratados por preocupación vulgar”, es muestra fehaciente de las ideas que defendió.</p>
<p>Debido a su profunda y sistemática experiencia enriquecedora con la naturaleza del archipiélago, el legado ambientalista de Juan Cristóbal Gundlach rebasó el tradicional conservacionismo de su época. Continuar educando a los cubanos en la necesidad de proteger la fauna del país es ser consecuentes con los esfuerzos de este científico alemán, que hizo del estudio de la naturaleza cubana el sentido de su vida. Alguien que destacó sentirse satisfecho, si podía, como declaró en 1882:</p>
<blockquote><p>“…contribuir en algo a indultar de las persecuciones mencionadas a los animales que he venido defendiendo…”.</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="q9vGzXEUEc"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/gundlach-sabio-aves/">Gundlach, el sabio de las aves</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Gundlach, el sabio de las aves» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/gundlach-sabio-aves/embed/#?secret=M0f4zzWUk1#?secret=q9vGzXEUEc" data-secret="q9vGzXEUEc" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-cristobal-gundlach-defensor-de-la-fauna-cubana/">Juan Cristóbal Gundlach: defensor de la fauna cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<item>
		<title>Felipe Poey y las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 May 2025 12:30:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Poey]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1851 y 1858 el naturalista cubano Felipe Poey publicó, en dos tomos, las Memorias...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Entre 1851 y 1858 el naturalista cubano <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> publicó, en dos tomos, las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>.</p>
<p>La publicación de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>, se consideró un hecho trascendente en la historia de la ciencia cubana. Fue un acontecimiento relevante que resaltó el estado de las investigaciones sobre la naturaleza cubana, en particular acerca de la fauna del país.</p>
<p><strong>Portada del primer tomo de las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</strong></p>
<p>Es muy probable que en su aparición haya influido la <em>Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba</em> que por entonces publicaba en Francia el español <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón de la Sagra</a>. Una de de las críticas que recibió La Sagra fue la ausencia de científicos cubanos entre los autores de esta obra. <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José Antonio Saco</a>, quien reconoció que era “…la más extensa y lujosa de cuantas se han publicado en castellano sobre la isla de Cuba”, señaló en este sentido:</p>
<blockquote><p>“Si bien me alegro de la publicación de esta obra, siento que casi toda sea fruto de plumas extranjeras; y lo siento, porque creo que a las nacionales hubiera cabido mas parte, si se las hubiese convidado. En Cuba misma no falta naturalista de bastante fuerza para escribir alguno de los ramos que componen esa obra: y al hacer esta alusión, bien claro es que me refiero al Catedrático de Zoología de la Universidad de la Habana, a mi condiscípulo y amigo Don Felipe Poey”.</p></blockquote>
<p><strong>Una obra grandiosa</strong></p>
<p>Las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> estuvieron conformadas por dos volúmenes. Los artículos que contenía, además de escritos en español, traían los acostumbrados sumarios en latín y, además, resúmenes en francés. Aparecieron en este último idioma pues Poey, con un elevado sentido de modernidad, lo considero más beneficioso para la divulgación de su contenido entre los naturalistas del mundo.</p>
<figure id="attachment_84791" aria-describedby="caption-attachment-84791" style="width: 197px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84791 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.bmp 419w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84791" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se acompañaron de 53 láminas litografiadas, 17 de ellas impresas a color y acabadas a mano. Estos dibujos fueron realizados por el propio Felipe Poey y parte de la litografía por <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Mialhe">Federico Mialhe</a>, reconocido litógrafo francés del siglo XIX que trabajó en Cuba. Sobresalen, de este último, las que realizó acerca del almiquí y las distintas especies de jutías conocidas en aquel momento.</p>
<p>Acerca de los motivos que influyeron en la publicación de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>, señaló Felipe Poey en la “Introducción general”:</p>
<blockquote><p>“Dos consideraciones principales me han movido a publicar estas memorias: 1º. la novedad de las producciones de la Isla de Cuba, las cuales en el Reino animal son mayormente exclusivas de su suelo; 2º. la ventaja que me proporciona mi residencia en la Isla, en cuanto a representar con sus colores naturales los objetos que se alteran con la muerte, ya conservados en aguardiente, ya remitidos en pieles o en herbarios, como son los reptiles, los peces, las larvas de los insectos, las flores que sirven de gala a los vegetales &amp;c. a lo que deben agregarse el estudio de las costumbres de los animales y las descripciones anatómicas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_84783" aria-describedby="caption-attachment-84783" style="width: 200px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84783 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-200x300.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-jutias-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.jpg 411w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /><figcaption id="caption-attachment-84783" class="wp-caption-text">Lámina sobre jutías en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La mayoría de los trabajos que aparecieron en las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> abordaron temas relacionados con la descripción de nuevas especies de peces, moluscos e insectos, sobre todo mariposas. Estos eran los temas predilectos de Poey como investigador. Todos los escritos que aparecen son de la autoría del naturalista habanero, excepto “Molluscorum species novae”, que se incluyó en el segundo tomo y fue redactado por <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>.</p>
<p>En el <a href="https://archive.org/details/memoriassobrelah00poey/page/n5/mode/2up">primer tomo</a> de esta importante obra se publicaron verdaderos ensayos sobre la fauna cubana, que pueden considerarse clásicos de la historia de la ciencia en Cuba. Es el caso de “El Almiquí”, “Historia de la Abeja de la tierra” y “El Anobio de las bibliotecas, insecto destructor”. También entran en esa consideración “El Jején, <em>Oecacta furens</em> Poey, Insecto Díptero, furibundo habitador de playas”, “El Manjuarí, <em>Lepidosteus Manjuari</em>, Poey” y “Circulación del cocodrilo”.</p>
<p>Sobre el almiquí, curioso mamífero insectívoro de la zona oriental cubana, ya había escrito Poey en la revista <em>El Plantel</em> en 1838. Además de la historia de su descubrimiento y de la descripción de su anatomía, agregó en esta oportunidad una disertación con el objetivo de “…investigar el nombre primitivo impuesto por los indios de Cuba y de Haití”. En “Historia de la Abeja de la tierra” comentó ampliamente acerca de las características de esta especie e hizo mención a su utilidad económica.</p>
<figure id="attachment_84784" aria-describedby="caption-attachment-84784" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84784 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-300x195.jpg" alt="" width="300" height="195" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-300x195.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-150x97.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1-768x498.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-el-almiqui-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-1.jpg 791w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-84784" class="wp-caption-text">Lámina sobre el almiquí en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>“El Anobio de las bibliotecas, insecto destructor” y “El Jején, <em>Oecacta furens</em> Poey, Insecto Díptero, furibundo habitador de playas” son dos célebres trabajos de Poey. En el primero destacó una especie que causaba serios daños en los libros de las bibliotecas de La Habana. Al respecto dejó este párrafo esclarecedor:</p>
<blockquote><p>“Si los libros no se visitan, no se sacuden, no se leen; si los herbarios no caen en sujetos entendidos, ni en manos laboriosas, ¿de qué sirven al mundo? Tanto vale quitarlos del medio; y para esto acuden los insectos, que nos dan una lección saludable, declarando la guerra a la pereza y a la ostentación, prontos a retirarse delante de la vigilancia del hombre, ya en las ciencias, ya en el comercio”.</p></blockquote>
<p>Al escribir acerca de “El Jején” en las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em>, Felipe Poey hizo gala una vez más de sus cualidades como hombre de ciencia. Sobre las dificultades para estudiar este diminuto animal, señaló:</p>
<blockquote><p>“La pequeñez de este insecto, lejos de ser para mí un motivo de aversión, me ha empeñado con frecuencia en su estudio, deseoso de vencer la dificultad que presenta su anatomía externa a los ojos armados de aparatos microscópicos, y he creído que los aficionados a la entomología, agradecerían mis esfuerzos…”.</p></blockquote>
<p>Sobre un conocido refrán cubano, añadió:</p>
<blockquote><p>“¿Quién podrá decir donde se cría la Larva, y quién dará su descripción? Hay un dicho entre nosotros que expresa la dificultad de este descubrimiento; pues para ponderar el alcance de un hombre sabichoso, se dice que sabe dónde el Jején puso el huevo”.</p></blockquote>
<p>También “El Manjuarí” es otro escrito de Poey con celebridad reconocida. En él destacó las excepcionales características anatómicas de esta especie, en particular del esqueleto de su cabeza. Incluso, formuló ideas relacionadas con el posible origen de esa armadura natural:</p>
<blockquote><p>“…ya que este habitante de las aguas dulces es un hijo sobreviviente de las primeras edades del globo terrestre, comprendo el fin de su tegumento catafractado”.</p></blockquote>
<p>Más de treinta años después, fue muy grande la dicha que sintió al escuchar la opinión que sobre el tema formuló su discípulo <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>. Fue a propósito de la incorporación del joven matancero a la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, el 12 mayo de 1889. Su discurso de ingreso trató sobre “Consideraciones anatómicas acerca de los manjuaríes”. Correspondió a su maestro Felipe Poey pronunciar el discurso de contestación, durante el cual declaró:</p>
<blockquote><p>“Mucha satisfacción me ha causado ver de esta suerte rectificada por mi discípulo mi opinión particular y la del profesor Agassiz, en la determinación de seis huesos de la cabeza del Manjuarí. El acierto con que aplica a esta cuestión los conocimientos adquiridos en Filosofía Zoológica, lo ponen tan alto en mi concepto, que no temo ser tachado de adulación diciendo que se ha labrado a sí mismo una corona, donde el coro de los naturalistas inscriba su nombre”.</p></blockquote>
<p>La circulación sanguínea en el cocodrilo, un tema apasionante para los naturalistas de la época, también fue abordado por Poey. Al respecto, aportó información sobre las investigaciones realizadas en Francia. Igualmente, presentó los resultados de las propias indagaciones realizadas por él. Cabe mencionar que agradeció a los estudiantes de la Universidad de La Habana que lo ayudaron en “…la disección de los vasos arteriales y venosos…” de un ejemplar de cocodrilo. Estos fueron, los después reconocidos escritores habaneros <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Manuel_Mestre">José Manuel Mestre</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Rodr%C3%ADguez_Hern%C3%A1ndez">José Ignacio Rodríguez</a>, y el matancero Gavino Barnet.</p>
<p>Además de estos trabajos, en el primer tomo de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> aparecen otros dedicados a temas relacionados con la nomenclatura zoológica. En ellos, Felipe Poey demostró un amplio dominio de las reglas de la sistemática biológica. En este sentido pueden mencionarse “Sistema alano de los Insectos, o nomenclatura de las nervuras y células” y “Régimen alimenticio, sirviendo de base a la nomenclatura de los insectos”. También están en ese caso “De la especie en general, y con relación a los Moluscos” y “Aforismo. Descriptio manca etc”.</p>
<figure id="attachment_84785" aria-describedby="caption-attachment-84785" style="width: 192px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84785 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-192x300.jpg 192w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-96x150.jpg 96w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-caracoles-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.jpg 513w" sizes="auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px" /><figcaption id="caption-attachment-84785" class="wp-caption-text">Lámina sobre caracoles en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro escrito de Poey de singular importancia, que está en este primer tomo, es “Apuntes sobre la fauna de Isla de Pinos”. Lo escribió sin haber visitado el lugar, pero basado en los informes de su gran amigo Juan Cristóbal Gundlach. Esto le permitió considerarla</p>
<blockquote><p>“…uno de los puntos más dignos de ser reconocidos por personas versadas en las ciencias naturales, principalmente en la Geología, Botánica y Malacología”.</p></blockquote>
<p>El <a href="https://archive.org/details/memoriassobrelah02poey/page/n5/mode/2up">segundo tomo</a> de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> no fue tan rico en variedad de temas como el primero, pero también incluyó materiales interesantes. Se cuentan en este caso un “Apéndice sobre los Lepidósteos y Cocodrilos” y otro “Apéndice sobre la Abeja de la tierra”, vinculados al tomo primero. Además, está “Los colores”, valioso escrito de Felipe Poey, donde reflexionó de forma filosófica acerca de los colores en el reino Animal.</p>
<figure id="attachment_84786" aria-describedby="caption-attachment-84786" style="width: 191px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84786 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-191x300.jpg 191w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Lamina-sobre-peces-en-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.jpg 513w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /><figcaption id="caption-attachment-84786" class="wp-caption-text">Lámina sobre peces en las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Célebre fue su artículo “Peces ciegos”, donde describió las especies de estos interesantes animales, habitantes de las cuevas cubanas. Realizó a propósito reflexiones interesantes alrededor de las causas que provocaron la ausencia de ojos en ellos, lo cual relacionó con el hecho de que no eran necesarios para las condiciones en las cuales vivían. Es evidente, en este artículo, cómo iban aflorando en Poey las dudas en relación con el carácter inmutable de las especies.</p>
<p>“Peces ciegos” se relacionó con las cartas cruzadas entre Felipe Poey y <a href="https://www.ecured.cu/Tranquilino_Sandalio_de_Noda">Tranquilino Sandalio de Noda</a> sobre este particular. Estas aparecen en el libro <em>La ciencia en Cuba</em> (1928) con el título “Acerca de un pez ciego en Cuba”. También pueden leerse en <em>Obras</em> (1999), donde se incluyeron como “Cartas de Don Tranquilino Sandalio de Noda y de Don Felipe Poey, acerca de un pez ciego de la isla de Cuba, 1858”.</p>
<p>En “Peces ciegos”, Poey hizo una profesión de fe sobre su paulatino acercamiento al evolucionismo:</p>
<blockquote><p>“Yo no soy de ninguna escuela, sin embargo de que mis convicciones más firmes son por las creencias de Cuvier; pero he encontrado tanta filosofía en las doctrinas de la escuela contraria, que me he dejado arrebatar por ella de un movimiento simpático. Y como busco ingenuamente la verdad, he tomado el partido de quedarme con Cuvier, siempre que la fuerza de los hechos bien observados no me obliguen a apartarme de las lecciones de tan ilustre maestro”.</p></blockquote>
<p>Por último, hay que resaltar la inclusión en las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> de trabajos curiosos. Uno de ellos se tituló “Historia de un ofidio que vivió en un estómago humano”, que está en el primer tomo. En él Poey analizó un extraño caso sucedido en La Habana en el ano 1853. En el segundo tomo está “La Avispa de la Jía”, dirigido a la aclaración de un viejo mito acerca de una planta que se creía nacida de una especie de avispa.</p>
<figure id="attachment_84787" aria-describedby="caption-attachment-84787" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84787 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-300x147.jpg" alt="" width="300" height="147" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-300x147.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor-150x73.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-de-1865-sobre-las-Memorias-sobre-la-Historia-Natural-de-la-Isla-de-Cuba.-Archivo-del-autor.bmp 755w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84787" class="wp-caption-text">Anuncios de 1865 sobre las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Partes de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> volvieron a ser editadas en las <em>Obras literarias de Felipe Poey</em> (1888) y en sus <em>Obras</em> (1999). Se hizo en la sección denominada “Memorias sobre la historia natural de la isla de Cuba. Artículos varios y fragmentos”. Estos fueron “Los Pinares y las Auras”, “El Pescador”, “Los Guajacones”, “El Anobio de las Bibliotecas” y “El Jején”. También “La avispa de la Jía”, “La Abeja”, “Historia de las Abejas en la formación de una colonia” y “Las Tériades”.</p>
<p><strong>Ciencia cubana</strong></p>
<p>Al momento de ser publicadas las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> tuvo una favorable acogida. Así lo destacó José Manuel Mestre al escribir que</p>
<blockquote><p>“…la atención del lector se ve a cada paso despertada por un agradable desorden, cuyo encanto, nosotros, volubles hijos de los trópicos, podemos comprender mejor que nadie…” (…) “El cuadro luce variados matices, y su contemplación no puede menos de ser muy grata para los amigos de recrearse en las Maravillas de la Naturaleza…”.</p>
<p>“…sus memorias son, por lo tanto, resultado bien maduro y dirigido de pacientísima tarea: él ha enriquecido los catálogos con multitud de especies desconocidas por los sabios naturalistas de Europa, y ha procurado disipar, y disipado no pocas veces, la oscuridad en que se encontraba la ciencia sobre algunos interesantes particulares…”.</p>
<p>“…más de una vez le vemos apartar la vista del microscopio, abandonar el escalpelo para filosofar con tino sobre los fenómenos que observa, y remontando, y no en alas de Ícaro, por los espacios de las especulaciones en pos de las causas finales”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_84788" aria-describedby="caption-attachment-84788" style="width: 216px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84788 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor-216x300.jpg 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-14-de-julio-de-1925.-Archivo-del-autor.bmp 381w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84788" class="wp-caption-text">Anuncio en Diario de la Marina, 14 de julio de 1925. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Para Manuel J. Presas, las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> fueron una evidencia del desarrollo de las ciencias naturales en el país. En su ensayo “La historia natural en Cuba”, publicado en 1865, las elogió de la siguiente forma:</p>
<blockquote><p>“…hay Memorias que versan sobre la filosofía de la Ciencia, consideraciones originales sobre clasificación y nomenclatura, como son el <em>Sistema alario de los insectos y su distribución por el régimen alimenticio</em>; hay trabajos nuevos, puramente anatómicos, sobre la respiración y circulación del Cocodrilo, y sobre los huesos que entran en la composición de la cabeza del pez llamado vulgarmente Manjuarí, perteneciente al género Lepidósteo. Hay artículos instructivos y amenos, al alcance de todos los lectores, como son los titulados <em>Culebrita de la crin</em> y <em>Avispa de la Jia</em>; hay palabras nuevamente introducidas, cuya importancia es mayor de lo que a primer aspecto se piensa, una de ellas es la denominación de ostiacinos, dada a los moluscos de agua salobre en la desembocadura de los ríos. No debemos pasar en silencio dos aforismos, sobre materias controvertidas, formulados en latín con una precisión Linneana, necesaria para que puedan ir a la posteridad. (…) Últimamente, llamamos la atención sobre una idea original acerca de los colores, que tiene sólida aplicación a las causas finales y a las creaciones sucesivas de Lamarck”.</p></blockquote>
<p>Acerca de las descripciones de peces, añadió:</p>
<p>“Las descripciones de Poey en las referidas Memorias son bastante completas. Ha introducido en ellas un dato constante, frecuentemente omitido por los autores que le han precedido, y es la indicación del tamaño del pez descrito, sin lo cual es en extremo dificultoso reconocer un pez; porque muchos caracteres varían con la edad, principalmente el tamaño y posición relativa de los ojos y de la boca”.</p>
<p>En relación con el trabajo acerca del jején, destacó que Poey</p>
<p>“…hizo brillantes estudios microscópicos que han elevado el jején, de las marismas donde habita, a las lucidas regiones de la Historia natural”.</p>
<p>La publicación por Felipe Poey de las <em>Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</em> es considerado un hecho relevante de la ciencia cubana. Puso en conocimiento del mundo la riqueza de la fauna cubana. Demostró con creces la profundidad de las investigaciones realizadas por su autor y otros naturalistas cubanos. Fue un peldaño importante en la conformación e independencia de la ciencia cubana.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/felipe-poey-y-las-memorias-sobre-la-historia-natural-de-la-isla-de-cuba/">Felipe Poey y las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>La Avellaneda y Gundlach: literatura y ciencia en una mariposa cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Mar 2025 12:41:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[fauna cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Gertrudis Gómez de Avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[mariposa cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1865 el nombre de la poetisa camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda quedó unido para...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/avellaneda-gundlach-literatura-ciencia-mariposa-cubana/">La Avellaneda y Gundlach: literatura y ciencia en una mariposa cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1865 el nombre de la poetisa camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda quedó unido para siempre al del naturalista alemán Juan Cristóbal Gundlach.</strong></p>
<p>La <em>Phoebis avellaneda</em> es una bella especie de mariposa endémica de Cuba. La descubrió el naturalista alemán radicado en Cuba, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> (1810-1896). Su nombre científico hace referencia a <a href="https://www.ecured.cu/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda">Gertrudis Gómez de Avellaneda</a> (1814-1873), relevante figura de las letras cubanas. Esta historia refleja la estrecha relación entre literatura y ciencia.</p>
<figure id="attachment_80839" aria-describedby="caption-attachment-80839" style="width: 230px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80839 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda-230x300.jpg 230w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda-115x150.jpg 115w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda.bmp 412w" sizes="auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80839" class="wp-caption-text">Gertrudis Gómez de Avellaneda. Ilustración que aparece en el libro Poesías de la excelentísima señora Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda de Sabater (1850). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Poemas a la mariposa</strong></p>
<p>En abril de 1838 Gertrudis Gómez de Avellaneda, dando muestras de una exquisita sensibilidad por la naturaleza, escribió un primer poema titulado “A una mariposa”. Apareció en el volumen <em>Poesías de la señorita Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda</em> (1841), publicado en Madrid:</p>
<blockquote><p> “Fugaz mariposa,</p>
<p>Que de oro y zafir</p>
<p>Las alas ostentas,</p>
<p>Alegre y feliz.</p>
<p>¡Cual siguen mis ojos</p>
<p>Tu vuelo gentil,</p>
<p>Que al soplo desplegas</p>
<p>Del aura de abril.</p>
<p>Ya rauda te lanzas</p>
<p>Al bello jardín,</p>
<p>Ya en rápidos giros</p>
<p>Te acercas a mí.</p>
<p>Del sol a los rayos</p>
<p>Que empieza a lucir,</p>
<p>¡Con cuanta riqueza</p>
<p>Te brinda el pensil!</p>
<p>Sus flores la acacia</p>
<p>Desplega por ti,</p>
<p>Y el clavel fragante</p>
<p>Su ardiente rubí.</p>
<p>Abre la violeta</p>
<p>Su seno turquí,</p>
<p>La anémona luce</p>
<p>Su vario matiz.</p>
<p>Ya libas el lirio,</p>
<p>Ya el fresco alelí,</p>
<p>Ya trémula besas</p>
<p>El blanco jazmín.</p>
<p>Mas ¡ay! cuan en vano</p>
<p>Mil flores y mil,</p>
<p>Por fijar se afanan</p>
<p>Tu vuelo sin fin!&#8230;.</p>
<p>Ay! que ya te lleva</p>
<p>Tu audaz frenesí</p>
<p>Do ostenta la rosa</p>
<p>Su puro carmín.</p>
<p>Temeraria, tente!</p>
<p>¿Do vas infeliz ?&#8230;.</p>
<p>No ves las espinas</p>
<p>De punta sutil?</p>
<p>Torna a tu violeta,</p>
<p>Torna a tu alelí,</p>
<p>No quieras, incauta,</p>
<p>Clavada morir”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80840" aria-describedby="caption-attachment-80840" style="width: 217px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80840 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be-217x300.jpg 217w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be.jpg 413w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /><figcaption id="caption-attachment-80840" class="wp-caption-text">Portada del libro Poesías de la señorita Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda (1841). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En este mismo libro puede leerse, además, el poema “A una mariposa. Soneto”, escrito un año después, en 1839. También ha sido citado en la bibliografía sobre la relación de Gertrudis Gómez de Avellaneda con Gundlach, aunque no volvió a ser incluido en las obras de la escritora. El contenido de este segundo poema es el siguiente:</p>
<blockquote><p> “Hija del aire, nívea mariposa,</p>
<p>Que de luz y perfumes te embriagas,</p>
<p>Y del jazmín al amaranto vagas,</p>
<p>Como del lirio a la encendida rosa;</p>
<p>Tú que te meces cándida y dichosa</p>
<p>Sobre mil flores que volando halagas,</p>
<p>Y una caricia por tributo pagas</p>
<p>Desde la más humilde a la orgullosa;</p>
<p>Sigue, sigue feliz tu raudo vuelo,</p>
<p>Placer fugaz, no eterno, solícita,</p>
<p>Que la dicha sin fin solo es del cielo:</p>
<p>Fijar tu giro vagaroso evita,</p>
<p>Que la más bella flor que adorna el suelo</p>
<p>Brilla un momento y dóblase marchita”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80841" aria-describedby="caption-attachment-80841" style="width: 257px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80841 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839-257x300.jpg" alt="" width="257" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839-257x300.jpg 257w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839-128x150.jpg 128w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839.bmp 405w" sizes="auto, (max-width: 257px) 100vw, 257px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80841" class="wp-caption-text">“A una mariposa. Soneto”, poema escrito en 1839. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sin embargo, en la edición titulada <em>Poesías de la excelentísima señora Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda de Sabater</em> (1850), que se editó también en Madrid, sólo apareció el primero de los poemas anteriores. Lo mismo sucedió con <em>Obras literarias de la señora Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda. Colección completa</em> (1869-1871), que contó con cinco tomos. En el primero, que tiene como fecha 1869, apareció únicamente la composición de 1838.</p>
<figure id="attachment_80842" aria-describedby="caption-attachment-80842" style="width: 211px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80842 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7-211x300.jpg 211w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7.jpg 419w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /><figcaption id="caption-attachment-80842" class="wp-caption-text">Tomo primero de Obras literarias de la señora Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda. Colección completa (1869). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En este caso, al igual que en la edición póstuma <em>Poesías líricas de la señora Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda</em> (1877), la autora hizo numerosas modificaciones al poema original, que quedó de la siguiente forma:</p>
<blockquote><p> “Fugaz mariposa,<br />
Que de oro y zafir<br />
Las alas despliegas,<br />
gozosa y feliz.</p>
<p>¡Cuál siguen mis ojos<br />
Tu vuelo gentil,<br />
Cuando reina te alzas<br />
Del bello jardín!</p>
<p>Si le dan riquezas<br />
La aurora y Abril<br />
—De albores y aromas—<br />
Todo es para ti.</p>
<p>Te rinde la dalia<br />
Su vario matiz;<br />
Su altiva hermosura<br />
Te presenta el lis.</p>
<p>Perfumes la viola<br />
—Que evita el lucir—<br />
Te manda en las alas<br />
Del aura sutil.</p>
<p>Ya libas el lirio,<br />
Ya el fresco alhelí,<br />
Ya trémula besas<br />
El blanco jazmín.</p>
<p>¡Mas, ¡ay!, cuan en vano<br />
Mil flores y mil<br />
Por fijar se afanan<br />
Tu vuelo sin fin!&#8230;</p>
<p>¡Ay!, que ya te lleva<br />
Tu audaz frenesí,<br />
Do ostenta la rosa<br />
Su puro carmín.</p>
<p>¡Temeraria, tente!<br />
¿Do vas, infeliz?&#8230;<br />
¿No ves las espinas<br />
Punzantes salir?</p>
<p>¡Torna a tu violeta!<br />
¡Torna a tu alhelí!<br />
No quieras ¡incauta!<br />
Clavada morir”.</p></blockquote>
<p>A estas poesías hay que agregar que en el poema “A él”, aparecen unos versos también dedicados a la mariposa que se sacrifica hasta morir, en este caso a causa de la luz:</p>
<blockquote><p>“Así vi a la mariposa</p>
<p>Inocente, fascinada,</p>
<p>En torno a la luz amada</p>
<p>Revolotear con placer.</p>
<p>Insensata se aproxima,</p>
<p>Y le acaricia insensata,</p>
<p>Hasta que la luz ingrata</p>
<p>Devora su frágil ser”.</p></blockquote>
<p>Al igual que “A una mariposa”, poema de 1838, en las ediciones de 1869 y 1877 ambas estrofas fueron modificadas, hasta quedarse en sólo dos versos:</p>
<blockquote><p>“¿Y quién no ha mirado gentil mariposa</p>
<p>Siguiendo la llama que la ha de abrasar?&#8230;.”.</p></blockquote>
<p>Estos poemas, así como las múltiples menciones a la mariposa en la obra de Gertrudis Gómez de Avellaneda, destacan la utilización de la belleza de ese insecto como recurso literario.</p>
<p><strong>La nueva especie de mariposa</strong></p>
<p>Durante uno de los viajes de exploración que realizó por el Oriente de Cuba, Juan Cristóbal Gundlach descubrió una nueva especie de mariposa cubana. Esto sucedió en 1857. En 1865 el entomólogo alemán August W. Herrich-Schäffer la dio a conocer al mundo, con el nombre científico de <em>Callidryas avellaneda</em>, propuesto por Gundlach.  En 1929 esta especie fue ubicadadentro de otro género y se estableció la denominación actual: <em>Phoebis avellaneda</em>.</p>
<p>Un hecho fortuito había ocurrido en 1860, que determinó que el naturalista alemán dedicara su hallazgo a la escritora camagüeyana. Durante un baile de recepción, celebrado en el Palacio de los Capitanes Generales de La Habana, se habían conocido Gertrudis Gómez de Avellaneda y Juan Cristóbal Gundlach. Los presentó el botánico y economista español <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón de la Sagra</a>, en aquel momento de visita en Cuba, donde había residido décadas atrás.</p>
<p>Es imposible saber los detalles del encuentro, pero es evidente que la Avellaneda impresionó gratamente a Gundlach. Pudieron influir el vestido que ella lucía, sus corteses maneras y hasta su belleza. No obstante, es muy probable que su fama bien ganada de mujer voluntariosa y decidida, motivó el homenaje que recibió por parte del científico alemán.</p>
<figure id="attachment_80843" aria-describedby="caption-attachment-80843" style="width: 214px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80843 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924-214x300.jpg" alt="" width="214" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924-214x300.jpg 214w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924-107x150.jpg 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924.jpg 360w" sizes="auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px" /><figcaption id="caption-attachment-80843" class="wp-caption-text">Óleo de Juan Cristóbal Gundlach, obra del pintor Federico Sulroca. Se expone en la sede de la Academia de Ciencias de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre la descripción de esta mariposa, escribió Gundlach en el primer volumen de <em>Contribución a la entomología cubana</em> (1881):</p>
<blockquote><p>“Esta especie parece ser propia de la Isla de Cuba, y es muy rara en la parte occidental, pero común en la oriental, pues la he encontrado en 1857 abundante en la jurisdicción de Bayamo. En la parte occidental la he observado en Limonar, en la jurisdicción de Colon en el ingenio Fermina, y en la Ciénaga de Zapata”.</p>
<p>“Nada sé sobre su transformación. El insecto perfecto tiene las mismas costumbres que la especie precedente. Ambos sexos difieren mucho en ambas caras. El macho es por encima amarillo, con un punto negro en la nervura que cierra la célula discoidal de las alas anteriores; entre éste y la base hay una mancha irregular acarminada. Las alas posteriores reciben, cuanto más hacia el borde externo, tanto más marcado el color acarminado, siendo el mismo borde de un color rojizo. La hembra se parece en todo a la hembra de la especie precedente; pero el fondo de las alas anteriores es más amarillo. Por debajo no solamente difieren ambos sexos, sino que no tienen ni semejanza con la especie precedente. Kirby está, pues, en un error, habiéndola marcado con el mismo número».</p>
<p>«El macho es rojizo, con una mancha larguita transversa, oscura, con dos puntos plateados, tres manchitas oscuras en el borde anterior apical, una faja o línea interrumpida en el medio y en zig-zag; dos líneas transversas y unas manchitas que indican una tercera línea en las alas posteriores también oscuras. En estas alas se ven dos manchitas plateadas centrales. La hembra es por debajo casi unicolor ferruginoso-rojo, con un borde ancho algo gris por átomos blancuzcos. Se ven indicados los puntos y fajas que tiene el macho, y los puntos o manchitas plateadas centrales son bien claros y más visibles. Entre las alas 100 mil”.</p></blockquote>
<p>La mariposa no fue el único insecto cubano que motivó el genio poético de Gertrudis Gómez de Avellaneda. En agosto de 1861, mientras se encontraba en la ciudad matancera de Cárdenas, escribió otro poema de inspiración entomológica. Lo tituló “A un cocuyo” y se publicó ese mismo año en la revista habanera <em>Cuba Literaria</em>. También concibió, en este caso vinculadas a especies de aves, las poesías “A un ruiseñor” y “A mi gilguero”, lo que demuestra su vocación por la naturaleza.</p>
<figure id="attachment_80844" aria-describedby="caption-attachment-80844" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80844 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mariposa-phoebis-avellaneda.jpg" alt="" width="300" height="296" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mariposa-phoebis-avellaneda.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mariposa-phoebis-avellaneda-150x148.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80844" class="wp-caption-text">Sello de correos de una emisión dedicada a mariposas cubanas (1982), con la imagen de la Phoebis avellaneda. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Una mariposa cubana, de exquisita belleza y singular rareza, fue el motivo que unió literatura y ciencia en dos figuras relevantes de la historia de Cuba. De esta forma quedaron unidos para siempre los nombres de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Juan Cristóbal Gundlach. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/avellaneda-gundlach-literatura-ciencia-mariposa-cubana/">La Avellaneda y Gundlach: literatura y ciencia en una mariposa cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Gundlach, Pfeiffer y Otto: tres jóvenes naturalistas alemanes en Matanzas</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/gundlach-pfeiffer-y-otto-tres-jovenes-naturalistas-alemanes-en-matanzas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Jan 2025 15:48:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Otto]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Pfeiffer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En enero de 1839 tres jóvenes naturalistas alemanes llegaron a Matanzas. Este hecho sería trascendental...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En enero de 1839 tres jóvenes naturalistas alemanes llegaron a Matanzas. Este hecho sería trascendental para la ciencia cubana.</strong></p>
<p>El 4 de enero de 1839 se acerca a La Habana el bergantín Augustus et Julius. A bordo, tres jóvenes alemanes contemplan el paisaje. Estaban ansiosos por desembarcar, sin sospechar siquiera la significación que tendría, para ellos y para Cuba, el arribo a esta isla del Caribe.</p>
<p>Al día siguiente, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>, Luis Pfeiffer y Eduardo Otto, caminaban por las calles habaneras junto al matancero Carlos Booth y Tinto. El 10 de enero Gundlach y Pfeiffer toman el vapor General Tacón y se trasladan a Matanzas, quedaba marcada una fecha singular para la ciencia en territorio yumurino.</p>
<p>En la idea del viaje coincidieron varios factores. Booth invitó a Pfeiffer y a su vez, este propuso a Gundlach para que los acompañara. Este último, había sido comisionado por la Sociedad de Historia Natural de Cassel para que viajara a coleccionar animales en Surinam. En el caso de Otto, el gobierno alemán pagó algunos gastos del viaje y le encargó varias tareas como miembro de la expedición.</p>
<p>Una vez llegados a Matanzas, mientras Otto permaneció en La Habana encargado de la documentación oficial, Gundlach y Pfeiffer realizaron colectas y observaciones en el Valle de Yumurí. Volvieron a reunirse días después, en el cafetal San Antonio o Fundador, propiedad de Booth, situado en la orilla derecha de río Canímar.</p>
<p>Deslumbrados ante la belleza del paisaje, cada uno de estos jóvenes naturalistas se ocupó de su rama preferida. Otto colectó plantas, Pfeiffer moluscos y Gundlach cazó aves e insectos. El 16 de enero visitaron Punta de Maya y estudiaron los huesos de un cetáceo.</p>
<p>La estancia de Pfeiffer en Matanzas duró dos meses. Otto estuvo hasta septiembre explorando otras zonas de Cuba. Gundlach se quedó definitivamente, después que desistió de viajar a Surinam. ¿Quiénes eran estos jóvenes alemanes? ¿Qué significó este viaje para ellos, para Matanzas y para la ciencia cubana?</p>
<p>Luis Pfeiffer, su nombre completo era Ludwig Karl Georg Pfeiffer (1805-1877), fue un destacado Médico, Botánico y, sobre todo, Malacólogo alemán. Estudió Medicina en Gottinga y Marburgo, graduándose en 1825. Se dedicó al estudio de los moluscos, de los cuales describió 20 nuevos géneros y especies. Alcanzó tal autoridad en esa ciencia, que se le conoció como el “Príncipe de la Malacología”.</p>
<p>Durante la visita a Cuba en 1839 estudió 60 especies de caracoles de Canímar y de la zona de Coliseo. Al regresar a Berlín, fundó la revista Hola malacozoológicas, la publicación especializada en moluscos más relevante de su época. En ella Pfeiffer describió numerosas especies cubanos.</p>
<p>Eduardo Otto (Carl Friedrich Eduard Otto, 1812-1885) se especializó como botánico desde muy joven. Viajó por Inglaterra, Escocia e Irlanda, para realizar investigaciones acerca de la flora de esos países. Fue ayudante del Jardín Botánico de Berlín.</p>
<p>Permaneció en Cuba hasta septiembre de 1839. Además de colectar plantas en Matanzas y Cárdenas, también lo hizo en La Habana, Artemisa y Trinidad. La colección de plantas cubanas que formó alcanzó las 328 especies.</p>
<p>Viajó además a Estados Unidos y Venezuela. Regresó a Berlín en 1841. Se dedicó entonces al estudio del material colectado en América y a dar a conocer las nuevas especies descubiertas. Desde 1844 trabajó en el Jardín Botánico de Hamburgo y dos años después fue nombrado “Inspector de jardines”.</p>
<p>Juan Cristóbal Gundlach (Johannes Christoph Gundlach, 1810-1896) nació en Marburgo. Desde muy joven se interesó por la naturaleza y se especializó en Taxidermia. En 1837 se graduó de Doctor en Filosofía. Al llegar a Cuba se dedicó a los estudios zoológicos. En El Refugio, Cárdenas, creó un museo de historia natural con sus colecciones, que después trasladó a La Fermina, Jovellanos.</p>
<p>Realizó extensos viajes de exploración por toda Cuba. Visitó Francia y Alemania. También viajó a Puerto Rico. Dedicó el resto de su vida a estudiar la fauna cubana, sobre todo las aves. Legó obras imprescindibles sobre insectos y tetrápodos cubanos. Recibió múltiples reconocimientos por su obra científica, entre ellos la condición de Socio de Mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.</p>
<p>La labor de estos tres jóvenes naturalistas alemanes favoreció que la naturaleza cubana fuera conocida en Europa. Gracias a las investigaciones que realizaron se generó un fuerte movimiento científico, dirigido al estudio de las especies de plantas y animales existentes en Cuba. Varios cubanos siguieron la senda que ellos abrieron y se despertó el interés de otros estudiosos extranjeros.</p>
<p>Por esta razón el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_%C3%81lvarez_Conde">José Álvarez Conde</a> los denominó como “…pioneros de la investigación sistemática en nuestra patria”. Además, consideró que con ellos se iniciaron “…los verdaderos estudios de la flora y fauna de la isla de Cuba”.(LLOLL)</p>
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		<title>Matanzas en la Exposición Universal de París de 1867</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2024 10:57:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Exposición Universal de París]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francia fue sede, en 1867, de un singular evento mundial: la Exposición Universal de París. Cuba...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Francia fue sede, en 1867, de un singular evento mundial: la Exposición Universal de París. Cuba participó en ese certamen y Matanzas tuvo una amplia representación.</strong></p>
<p>La Exposición Universal en París se inauguró oficialmente el 1 de abril de 1867 y se clausuró el 31 de octubre. Fue una demostración de grandeza por parte del emperador Napoleón III y se desarrolló en un gigantesco edificio ovalado construido en los campos de Marte.</p>
<p>Como parte de la sección española, Cuba envió numerosas muestras de  recursos naturales y productos de su economía. Matanzas figuró de forma brillante en el evento.</p>
<p>La principal representación matancera la ostentó el naturalista Francisco Jimeno. Dentro de los fósiles cubanos presentados estuvieron dos ejemplares de erizos del género Asterostoma de su colección, que fueron estudiados y clasificados como especies nuevas para la ciencia.</p>
<p>A los visitantes les llamó la atención su colección de maderas, formada por 199 piezas. Además, aportó 25 ejemplares de peces, 30 de esponjas, la fotografía de una madrépora encontrada de la bahía de Matanzas y varios ejemplares de moluscos marinos.</p>
<p>También expuso su herbario, con 2500 especies de plantas cubanas y un muestrario de 71 ejemplares de plantas textiles y diez de lanas vegetales. Estos obtuvieron una mención honorífica.</p>
<p>El naturalista alemán <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>, radicado en Matanzas y emisario del gobierno español en la Exposición, presentó siete colecciones completas de animales de Cuba. Fue premiado con una medalla de plata.</p>
<p>Una amplia gama de productos químicos y farmacéuticos, entre los que sobresalía su célebre vino de zarzaparrilla, fue enviada por el boticario Ambrosio Sauto. Además, expuso objetos naturales con aplicación en la farmacia y cincuenta y cuatro ejemplares de frutas cubanas imitadas en cera.</p>
<p>El químico matancero Joaquín Barnet presentó 15 muestras de féculas obtenidas de frutos y raíces de plantas cubanas. Mientras que José María Morales mostró ron y aguardiente de los alambiques de San Luis.</p>
<p>Manuel Santos Parga, descubridor de las <a href="https://www.ecured.cu/Cuevas_de_Bellamar">Cuevas de Bellamar</a>, envió un ejemplar de estalactita cristalizada de ese lugar emblemático de la ciudad. También los Escolapios de Guanabacoa, en su colección de rocas, incluyeron una de cal carbonatada romboédrica procedente del mismo sitio.</p>
<p>Entre las publicaciones expuestas estaba el primer número del Anuario de la Sección de Ciencias del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, editado en 1866. También los libros Historia de la conquista de la Habana (1856) e Historia de la isla de Cuba (1865-1866), en dos tomos, de <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Jos%C3%A9_Guiteras_Font">Pedro José Guiteras</a>.</p>
<p>Fueron admirados productos de varios ingenios azucareros matanceros. Entre ellos el Ácana, que obtuvo medalla de oro. También los ingenios Babiney, reconocido con medalla de bronce; Nuestra Señora del Carmen y Teresita. Llamaron la atención, además, los planos de los ingenios Socorro, Alcancía y Las Cañas.</p>
<p>Esta última fábrica, junto a su dueño Juan Poey, fue protagonista en la Exposición. Entre los varios productos obtenidos en Las Cañas que se exhibieron estuvo una muestra de fécula de maranta, semillas de indigofera, colmenas y bolsas de miel, además de ejemplares de cañas de azúcar.</p>
<p>Igualmente, se expusieron naranjas y toronjas cosechadas en ese ingenio, que obtuvieron medalla de plata. Por último, también se presentó una colección metódica de productos y procedimientos de fabricación, que fue galardonada con medalla de oro. (ALH)</p>
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		<title>Gundlach, el sabio de las aves</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Mar 2024 10:22:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[zoología]]></category>
		<category><![CDATA[zunzuncito]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nacido en Alemania, Juan Cristóbal Gundlach realizó la mayor parte de su obra en Cuba....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Nacido en Alemania, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> realizó la mayor parte de su obra en Cuba. Enamorado de la fauna del archipiélago, en especial de sus aves, legó un ejemplo enaltecedor de dedicación a la investigación científica en el campo de la zoología.</p>
<p>En los inicios del año 1839 tres jóvenes alemanes arribaron a Cuba. Dos de ellos, Eduardo Otto, después reconocido botánico, y Luis Pfeiffer, quien se destacaría como malacólogo, estuvieron poco tiempo. El tercero, Juan Cristóbal Gundlach, dedicó el resto de su vida a conocer la naturaleza cubana.</p>
<p>Los primeros años</p>
<p>Realizó las primeras observaciones en territorio matancero, sobre todo en la zona de Canímar y Punta de Maya. Desde 1841 se estableció cerca de Cárdenas, donde poco tiempo después creó un museo zoológico que se hizo célebre. Este museo fue trasladado por Gundlach al ingenio Fermina, en Jovellanos, donde radicó hasta 1892.</p>
<p>Entre sus hallazgos más relevantes estuvo la colecta, en 1844, del zunzuncito o pájaro mosca, especie endémica considerada el ave más pequeña del mundo. Este ejemplar aún se conserva, como parte de las valiosas colecciones del Museo Oscar María de Rojas, en Cárdenas.</p>
<p>Viajó a Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, en 1853, con el objetivo de estudiar su fauna. Lo mismo hizo entre 1855 y 1858, al explorar la ciénaga de Zapata y otras regiones cubanas. También visitó Puerto Rico en varias oportunidades con la misma intención.</p>
<p><strong>Una obra gigantesca</strong></p>
<p>Consagrado a la ciencia, Gunldach se dedicó a estudiar la fauna cubana. Aunque sus esfuerzos investigativos se dedicaron sobre todo a las aves, realizó valiosas contribuciones en la investigación de las especies de anfibios, reptiles y mamíferos existentes en el país.</p>
<p>Fiel a su espíritu de hombre de ciencia, también describió moluscos, insectos y crustáceos cubanos. Además, recopiló notas sobre especies de plantas que observó en sus exploraciones, de las cuales recogió sus nombres vulgares y aplicaciones.</p>
<p>Fue uno de los primeros científicos en Cuba que alertó acerca de la necesidad de proteger la fauna, en particular las especies endémicas.</p>
<p>Su obra mayor fue Ornitología cubana ó Catálogo descriptivo de todas las especies de aves tanto indígenas como de paso anual o accidental observadas en 53 años, que publicó en 1893 y es considerada un clásico.</p>
<p>Fue miembro de mérito de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana desde 1861. También integró, como socio corresponsal, la Sección de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas, primera institución científica en el territorio yumurino.</p>
<p>Integró además la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana y las sociedades de Historia Natural de Madrid, Boston y Montreal.</p>
<p><strong>Legado de ciencia</strong></p>
<p>En 1892, con el objetivo de ayudar a la familia que lo había acogido en Cuba, vendió su extensa colección zoológica al gobierno español. Esta pasó al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y Gundlach fue nombrado su conservador. En este puesto, con un prestigio bien ganado y hasta muy avanzada edad, continuó sus investigaciones.</p>
<p>Los ejemplares colectados y conservados por Gundlach constituyen una de las colecciones históricas más importantes del país. Se conservan en el Instituto de Ecología y Sistemática, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Entre las piezas más significativas aparece el único ejemplar en el mundo del extinto guacamayo cubano.</p>
<p>Juan Cristóbal Gundlach había nacido el 17 de julio de 1810 y falleció en La Habana el 15 de marzo de 1896. Legó a la posteridad un ejemplo de ciencia comprometida con el país que lo acogió como a un hijo. Al respecto escribió en 1861: “Esta tierra de Cuba me abrió sus brazos: y mis afecciones y mi agradecimiento se identifican con ella”. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/gundlach-sabio-aves/">Gundlach, el sabio de las aves</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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