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	<title>ciencia matancera archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>La Flora Cubana de Sebastián Alfredo de Morales en su tiempo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Apr 2026 18:37:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la botánica]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Alfredo de Morales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Flora cubana, del botánico Sebastián Alfredo de Morales, fue la obra científica más ambiciosa...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/flora-cubana/">La Flora Cubana de Sebastián Alfredo de Morales en su tiempo</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La <em>Flora cubana</em>, del botánico Sebastián Alfredo de Morales, fue la obra científica más ambiciosa concebida en Matanzas.</strong></p>
<p>Los días 13 y 14 de abril de 1858, el naturalista <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián Alfredo de Morales</a> publicó en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em>, cuál era el plan que seguiría para conformar y publicar una <em>Flora cubana</em>. El artículo que redactó apareció como una misiva al director del diario matancero, ante una interrogante al respecto. Aunque ya hacía varios años que Morales estaba dedicado a la botánica, este fue el punto de partida de la que sería la obra de su vida, la que marcaría todo su desempeño científico posterior.</p>
<p>Sebastián Alfredo de Morales comenzó la misiva con una referencia a la obra que encontró entre los papeles de su padre, el botánico habanero Sebastián María de Morales. Su título era “Ensayos descriptivos de algunas plantas de esta Isla que crecen espontáneas en las inmediaciones de la Habana”, donde, según aclaró se describían 400 especies. Según reconoció, con una velada referencia a su fracaso como conspirador por la independencia, estos apuntes</p>
<blockquote><p>“…fueron el origen de mi «Flora cubana»; pues de la afición pasé al amor y de este surgió el deseo de ser útil a Cuba, ya que por otro camino no pude serlo”.</p></blockquote>
<p>Según destacó, sus primeros trabajos botánicos, en los que elevó a 700 las especies estudiadas, estuvieron basados en el sistema de clasificación de Linneo. Tras sus viajes como desterrado político por Asia y África, en los que estudió la flora de diferentes países y regiones, comprendió que este era un sistema defectuoso y asumió entonces el propuesto por el francés Antoine Laurent de Jussieu, con las modificaciones propuestas por otros estudiosos. Por esta razón reconoció que</p>
<blockquote><p>“…he debido casi volver a comenzar mi Flora, y que adoptando mi sistema Jussiano tuve que empezar por donde debí concluir en el supuesto de haber seguido mi obra bajo el método Linneano”.</p></blockquote>
<p>Tras comentar las ventajas del método que se proponía seguir, Sebastián Alfredo de Morales reconoció lo que debía enfrentar para culminar su empeño:</p>
<blockquote><p>“Bien sabes tú las dificultades que nuestro país ofrece hoy a la formación de una obra de esta especie, a aquellas personas que por su situación se hallan en inmediato contacto con los individuos del reino vegetal”.</p></blockquote>
<p>Con palabras premonitorias, añadió:</p>
<blockquote><p>“…pocos son los que hoy se dedican a estudios de las ciencias naturales, y por eso el observador de los admirables misterios de la creación se halla aquí rodeado continuamente de indiferencia y frialdad, y tú sabes que el desaliento mata”.</p></blockquote>
<p>Acerca de las características de la <em>Flora cubana</em> que se proponía escribir, Sebastián Alfredo de Morales, argumentó:</p>
<blockquote><p>“Esta obra no es de fantasía y necesita tiempo, auxilio, estudio y meditación. No es como aquellas obras que pueden concluirse en el mismo bufete en donde se comenzaron: es preciso errar con ella de bosque en bosque, de monte en monte y de pueblo en pueblo”.</p>
<p>“Tan pronto hay que interrogar al curioso como al sabio y al ignorante, es preciso invocar las tradiciones, los usos y las lecciones de esa terapéutica popular a veces más sabia que la misma ciencia. No es, pues, obra de un día porque la deben de acompañar la pluma y el pincel, la comparación analógica y la constante consulta”.</p></blockquote>
<p>Según sus cálculos, Sebastián Alfredo de Morales consideró que en Cuba existían más de dos mil especies vegetales, muchas de ellas no descritas. Añadió, además, que</p>
<blockquote><p>“Una obra de esta clase necesita además de la parte descriptiva a toda Flora, y así un libro como este no es barato. ¿Crees tú que nuestro país protegerá suficientemente esta obra?”.</p></blockquote>
<p>Por último, destacó Sebastián Alfredo de Morales la importancia de la obra que se proponía conformar. Para él, sería algo esencial para el desarrollo agrícola cubano:</p>
<blockquote><p>“La Flora Cubana debe ser el prólogo de la agricultura de nuestro país, cuya ciencia es el porvenir de Cuba. Nosotros necesitamos estudiar y crear: la creación impulsa, el estudio crea y la creación impulsa la felicidad”.</p>
<p>“Nuestra isla en fecunda en recursos, y precisamente todos los recursos están atados al carro de la agricultura. Para nosotros es mejor el arado que la lira del poeta, sin que por esto la última deje de ser útil”.</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="DtYU0vAaJn"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/sebastian-alfredo-de-morales-nuestro-botanico-patriota-y-poeta/">Sebastián Alfredo de Morales, nuestro botánico, patriota y poeta</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Sebastián Alfredo de Morales, nuestro botánico, patriota y poeta» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/sebastian-alfredo-de-morales-nuestro-botanico-patriota-y-poeta/embed/#?secret=9emyO6oJFS#?secret=DtYU0vAaJn" data-secret="DtYU0vAaJn" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Evidencias</strong></p>
<p>Existen numerosas evidencias que demuestran que Sebastián Alfredo de Morales trabajó de forma intensa en la conformación de la <em>Flora cubana</em> por varias décadas. En la revista <em>Cuba Literaria</em> publicó la parte que dedicó a la “Familia Synanthereas”, fechada en Matanzas en 1962. En esta oportunidad escribió:</p>
<blockquote><p>“…me he propuesto hacer de esta Flora un libro útil a todas las clases de nuestra sociedad, pues no es mi ánimo formar una obra más de lujo, ni menos una colección de descripciones científicas de plantas sin aplicacion y en que a vueltas de un tecnicismo pedantesco ostente una vana erudición sin provecho para los que me lean”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_104072" aria-describedby="caption-attachment-104072" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-21.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-104072 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-21-300x107.jpg" alt="" width="300" height="107" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-21-300x107.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-21-150x53.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-21.bmp 538w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-104072" class="wp-caption-text">Inicio del artículo «Monografía de las Ampelídeas de Cuba”. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La “Monografía de las Ampelídeas de Cuba” fue presentada por él en la <em>Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana</em> el 10 de agosto de 1862, a propósito de ser electo académico corresponsal, primero con esa condición en Matanzas y en la historia de la institución. Este ensayo formaba parte de la <em>Flora cubana</em>. Además, en el<em> Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, publicado en 1866, dio a conocer los trabajos “Coloración y olor de las hojas y las flores de los vegetales” y “Seiba”. Aunque estos no fueron sobre sistemática vegetal, en ellos en evidente el estrecho vínculo con su obra mayor.</p>
<p>Sin embargo, los tiempos no fueron propicios a la culminación de la <em>Flora cubana</em>. Después de 1868, cuando los cubanos se lanzaron a la guerra por la independencia, Sebastián Alfredo de Morales, comprometido con esa causa, volvió al destierro. Eso le costó la pérdida de sus bienes, aunque logró resguardar las colecciones de herbario que poseía y los manuscritos de la obra en casa de sus hermanas.</p>
<p>No sería suficiente. En 1870, los días 7 y 8 de octubre, un gran huracán azotó Matanzas, dejando una estela impresionante de muerte y destrucción. Los fuertes vientos y la gran inundación que provocó causaron la muerte a 189 personas en Matanzas. Además, la intensa lluvia dañó de forma irreparable lo que existía de la <em>Flora cubana</em>. Sebastián Alfredo de Morales perdió de esta forma, el trabajo realizado durante 20 años.</p>
<p><strong>El reinicio</strong></p>
<p>Ante ese contratiempo Sebastián Alfredo de Morales debió comenzar de nuevo. Así lo hizo cuando regreso del exilio después de 1878. Nuevamente comenzó a publicar parte de la Flora cubana. Así lo hizo con “La ayúa”, artículo que insertó en la revista habanera <em>La Enciclopedia</em> en 1885. Al año siguiente remitió a la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el extenso trabajo “Flora arborícola de Cuba”, en realidad una monografía de la familia de las Rosifloras o Rosáceas, que apareció en el tomo 23 de los Anales de la institución.</p>
<p>Este trabajo estuvo precedido de una carta a <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Mestre_Dom%C3%ADnguez#:~:text=M%C3%A9dico%20legista%2C%20Pediatra%20y%20pensador,de%20conducta%20para%20los%20m%C3%A9dicos.">Antonio Mestre</a>, secretario de la Real Academia, donde Morales le planteó que trataba de</p>
<blockquote><p>“…llenar el vacío que me ocasionara la pérdida de mi antigua Flora, perecida en la inundación que afligió a Matanzas el año de 70”.</p></blockquote>
<p>Consideró que su Flora cubana era un “…pequeño monumento a Cuba…”. Además, agregó:</p>
<blockquote><p>“Espero obtener la protección de nuestros dignísimos coacadémicos, la del país y la de las demás corporaciones que como la nuestra, muy respetable, se interesan por el progreso de las ciencias y de la agricultura. Estoy seguro de que no habré de verme en el triste caso de ir a mendigar auxilio al extranjero para que ampare mi obra, que, encerrando más de 1500 árboles y arbustos, algo deberá encerrar útil y aplicable a las industrias, a la farmacia y a la terapia.</p>
<p>“Estoy ya en la XXXI familia, que completa la «Rosiflora cubana»: he menester el apoyo de nuestra Corporación y la del país entero; si puedo subir más, escalaré el último peldaño de esta trabajosa escala; si no, caeré con ella y mi trabajo y tendré que cerrar con dolor estas páginas en que expongo a Cuba los tesoros que su rica silvia encierra”.</p>
<p>“¿Cree Ud., mi apreciable amigo, que lograré el aplauso de nuestros compañeros y su protección?”.</p></blockquote>
<p>Tras esta publicación, Sebastián Alfredo de Morales dio a conocer otras partes de la <em>Flora cubana</em>. Fue el caso de <em>Flora arborícola de Cuba, aplicada</em> (1887) y <em>Plantas textiles cubanas</em> (1893). Para la primera publicación fue vital el apoyo que recibió de la benefactora Marta Abreu.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Eqp9FUbVsZ"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/marta-abreu-benefactora-de-la-ciencia-cubana/">Marta Abreu: benefactora de la ciencia cubana</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Marta Abreu: benefactora de la ciencia cubana» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/marta-abreu-benefactora-de-la-ciencia-cubana/embed/#?secret=w5nnHdGRo1#?secret=Eqp9FUbVsZ" data-secret="Eqp9FUbVsZ" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Fue en el “Prólogo del catálogo científico y razonado de la Flora de Cuba existente en el Museo Botánico del Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana”, que dio a conocer en la <em>Revista Cubana</em> en 1892, donde Sebastián Alfredo de Morales mencionó nuevamente la obra que intentaba acometer. En este escrito, que tiene como fecha el 31 de enero de 1892, estimó que la flora cubana debía abarcar unas 5 mil o 6 mil especies e hizo mención a “…la Flora que sigo escribiendo…”.</p>
<p>Acerca del contenido de este museo y la relación que tenía con la obra de su vida, resaltó que organizaba los ejemplares de modo que fuera más fácil en caso de necesitarlos</p>
<blockquote><p>“…para nutrir las páginas de mi Flora, libro o monumento (según queráis), cuyas manifestaciones pertenecen todas juntas al dominio vegetal de nuestro suelo que una eterna primavera anima con sus soplos germinales. Por eso se verá también que cada tarjeta clasificativa tiene su correspondencia a la Flora de Cuba que vengo formando, así averiguada la familia, el género y la especie, también se podrán averiguar la historia, la descripción y las aplicaciones del ejemplar comprendido en su correspondiente número de orden, y el mismo libro de la Flora podrá ser aplicable a la enseñanza de nuestra vegetación regional”.</p></blockquote>
<p>Después de declarar todos los datos que quedarán recogidos en las fichas de clasificación de cada ejemplar del herbario, añadió:</p>
<blockquote><p>“De modo que glosando rodas estas tarjetas en un solo cuerpo o volumen, podrá tenerse la Flora de Cuba en compendio”.</p></blockquote>
<p>Así fue en efecto. Según mencionan algunos historiadores, en 1893 estaban listos los cuatro tomos de la flora de Sebastián Alfredo de Morales, ahora con el título de “Flora de Cuba”. Añaden que el cuarto volumen trata de textiles y filamentos y que en 1895 la Real Academia de Ciencias de la Habana acordó publicarla cuando terminara la impresión de las obras de <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>.</p>
<p>La obra máxima de Sebastián Alfredo de Morales, ahora con el título de <em>Flora general de Cuba</em> en tres volúmenes, fue premiada en la Exposición Universal de Paris de 1900. Así aparece en el catálogo publicado con motivo de ese evento. Este fue el colofón de la obra científica que marcó la vida de este botánico y patriota matancero. Muchos motivos impidieron que fuera publicada, entre ellos la muerte de Morales el 23 de abril de 1900. No pudo ve el triunfo de su obra mayor, pero en la ciencia cubana quedó como ejemplo de perseverancia y amor a la investigación. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/flora-cubana/">La Flora Cubana de Sebastián Alfredo de Morales en su tiempo</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Santiago de la Huerta, un matancero en la ciencia cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 16:27:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[geociencias en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago de la Huerta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De apellidos ilustres, el matancero Santiago de la Huerta fue una personalidad relevante de la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>De apellidos ilustres, el matancero Santiago de la Huerta fue una personalidad relevante de la ciencia cubana.</strong></p>
<p>En los genes llevó Santiago de la Huerta y Ponce de León la pasión por la ciencia. Su padre, del mismo nombre, era tío de los destacados naturalistas Carlos y Salvador de la Torre y Huerta, quienes fueron sus primos. Por parte de su mamá era familia de dos relevantes profesores universitarios: el médico José Leopoldo Yarini y Ponce de León y su hermano, el relevante odontólogo Cirilo Yarini.</p>
<p><strong>Joven promesa</strong></p>
<p>Santiago de la Huerta nació en la ciudad de Matanzas el día 6 de abril de 1870 y se educó en la Habana. Desde muy joven sobresalió por una inteligencia notable, que se expresó en todos los reconocimientos que obtuvo siendo estudiante. Primero en el Colegio Gran Antilla y después en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde alcanzó premios en la asignatura Historia Universal en 1885 y en Historia Natural y Agricultura, al año siguiente.</p>
<figure id="attachment_103521" aria-describedby="caption-attachment-103521" style="width: 248px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103521 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-de-la-Huerta-en-1898.-Archivo-del-autor.jpg" alt="" width="248" height="294" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-de-la-Huerta-en-1898.-Archivo-del-autor.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-de-la-Huerta-en-1898.-Archivo-del-autor-127x150.jpg 127w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /><figcaption id="caption-attachment-103521" class="wp-caption-text">Santiago de la Huerta en 1898. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se graduó de Bachiller en 1890 y matriculó en la Universidad para estudiar Ciencias Naturales y en este centro tuvo igualmente una carrera brillante. En 1887, alcanzó premio en la asignatura Anatomía general, primer curso, junto a <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Antiga">Juan Antiga</a>. Ambos coincidieron nuevamente en 1889 con el premio en Terapéutica. Además, Santiago de la Huerta recibió en esa misma fecha, premios en las asignaturas Anatomía y fisiología vegetal, Mineralogía y Anatomía y fisiología animal. En 1890 fue premiado en Fitografía y Geografía botánica, y en 1891 en Anatomía comparada e Histología normal.</p>
<p>Santiago de la Huerta se graduó de licenciado en 1890 у de doctor en 1891. Obtuvo los premios extraordinarios por oposición en ambas carreras. La tesis para obtener el grado de Doctor en Ciencias Naturales, leída por su autor el 19 de septiembre de 1891, se tituló <em>Estudio comparativo de los Colaptes antillanos y norte-americanos. Contribución a la teoría de Wagner</em> (1896). Con esta tesis recibió el premio extraordinario que se otorgaba a los mejores graduados.</p>
<p>Entre 1890 y 1897 Santiago de la Huerta trabajó como asistente en el Museo de Historia Natural de la Universidad. En el año de 1892 se graduó de doctor en Medicina. Ejerció como profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara en el año de 1893. En 1895 fue nombrado como profesor de Historia Natural en la Universidad de La Habana, responsabilidad que desempeñó hasta agosto de 1898.</p>
<p><strong>Profesor y geólogo</strong></p>
<p>Según el plan Varona de 1900, Santiago de la Huerta asumió como catedrático de Mineralogía general y descriptiva, Cristalografía y Docimasia, en la Universidad de La Habana. Fue profesor, además, de Paleontología estratigráfica. También, asumió la asignatura de Histología en la Escuela de Medicina. Estuvo entre los profesores que impartieron clases en las diferentes Escuelas Normales de Verano realizadas para la superación de los maestros de las escuelas públicas cubanas. Los contenidos que impartió estuvieron vinculados a la historia natural y la geografía.</p>
<p>Participó en el Congreso Geológico Internacional que sesionó en México en 1906. Se le designó, por el presidente <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Estrada_Palma">Tomás Estrada Palma</a>, para participar en este evento, en representación de Cuba, junto a <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>. Estuvo presente en la sección X y fue nombrado uno de los vicepresidentes del cónclave. Fue comisionado, en 1911, junto al ingeniero Pablo Ortega, para</p>
<blockquote><p>“…catalogar todos los trabajos relativos a la geología, mineralogía e hidrología de Cuba que se hayan efectuado hasta el presente, ordenándolos y formado con ellos una completa bibliografía”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103522" aria-describedby="caption-attachment-103522" style="width: 189px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103522 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/384352839_474741614-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/384352839_474741614-189x300.jpg 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/384352839_474741614-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/384352839_474741614.jpg 340w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /><figcaption id="caption-attachment-103522" class="wp-caption-text">Portada de la tesis de Santiago de la Huerta para el doctorado en Ciencias Naturales. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1907 Santiago de la Huerta fue vocal del comité ejecutivo de la Sexta Conferencia Nacional de Beneficencia y Corrección, celebrada en Cienfuegos. La misma responsabilidad asumió al año siguiente, durante la séptima Conferencia, realizada en Cárdenas, y en 1910, en la octava, que sesionó en Sagua la Grande.</p>
<p>Pronunció, en 1927, el tradicional discurso de apertura del curso 1927-1928 en la Universidad. Formó parte, en 1935, de los tribunales creados para celebras los concursos de oposición para cubrir las plazas vacantes en los Institutos de Segunda Enseñanza. A Santiago de la Huerta le correspondió el correspondiente a la Cátedra F. Introducción a la Biología, Historia Natural y Agricultura. Este lo presidió <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Tom%C3%A1s_Roig">Juan Tomás Roig</a> y los otros miembros fueron Felipe Mencia, Luis Cuní y Víctor Rodríguez.</p>
<p>También integró, en 1936, la comisión de Museos de la Universidad de La Habana, creada por el Comisionado Universitario. También fue miembro de los tribunales para la incorporación de títulos. Estas acciones se enmarcaron en el proceso de reorganización del alto centro de estudios llevado a cabo en esos años. Al año siguiente, 1937, sustituyó de forma interina al doctor Víctor Rodríguez Torralbas, en el cargo de decano de la Escuela de Ciencias.</p>
<p><strong>La obra escrita</strong></p>
<p>Santiago de la Huerta fue vicepresidente de la Sociedad Cubana de Historia Natural <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> y director de su sección de Mineralogía y Geología. En las <em>Memorias</em> de esta asociación publicó varios trabajos. Estos fueron “Las piritas cristalizadas de Pinar del Río” (1918), “Extracto de la nota necrológica acerca del profesor Henry Shaler Williams” (1921) y “Sobre procedimientos de enseñanza de la cristalografía geométrica” (1921). Además, la Sociedad Cubana de Historia Natural Felipe Poey recibió, de su autoría, comunicaciones acerca de arenisca de Capdevila (1916) y sobre la cubanita (1917).</p>
<p>En el <em>Boletín de Minas</em> publicó, junto a Pablo Ortega, el trabajo “El carbón de piedra, el petróleo, el asfalto, los betunes y el gas natural de Cuba” (1919). También redactó los informes “La formación de los terrenos calcáreos en Cuba” (1914) y “El petróleo crudo en México y Cuba” (1914).</p>
<p>Santiago de la Huerta falleció en La Habana el 19 de julio de 1941. Contaba al morir con 71 años. Tiempo después se le rindió homenaje al darle su nombre al Departamento de Mineralogía del Edificio Poey, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/santiago-de-la-huerta-un-matancero-en-la-ciencia-cubana/">Santiago de la Huerta, un matancero en la ciencia cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Elogio de la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2025 17:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[José Augusto Escoto]]></category>
		<category><![CDATA[revistas literarias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1916 y 1917 se publicó en Matanzas la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/elogio-de-la-revista-historica-critica-y-bibliografica-de-la-literatura-cubana/">Elogio de la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1916 y 1917 se publicó en Matanzas la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>.</strong></p>
<p>La <a href="https://books.google.com.cu/books/about/Revista_historica_cr%C3%ADtica_y_bibliogr%C3%A1f.html?id=pDxWAAAAYAAJ&amp;redir_esc=y"><em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em></a> fue una publicación trimestral no fechada, de la cual aparecieron solamente cuatro números. Se comenzó a editar en la Imprenta de Tomás González, calle Manzaneda número 43, en Matanzas. En el último número se consigna que, a partir de la página 113, el primer y único tomo de la revista fue impreso en la casa Quirós y Estrada, Independencia 59. Se agregó que fue terminado el día 17 de abril de 1917. Por tanto, si la frecuencia fue trimestral, es muy probable que el primer número saliera de las prensas en abril de 1916.</p>
<h3><strong>Propósitos de una revista</strong></h3>
<p>El director de la revista fue el historiador, bibliógrafo y erudito matancero <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Augusto_Escoto">José Augusto Escoto</a>. En “Nuestro propósito”, texto introductorio al primer número, explicó los fines que se proponía:</p>
<blockquote><p>“Quienquiera que trate de escribir la historia de la literatura de un pueblo ha de disponer en primer término de los materiales para realizarla, contando con la colección de las obras de los autores nacionales, estudiadas lo más detalladamente posible la vida de aquellos, ilustrados los períodos porque la misma ha pasado, conocidas las relaciones que ha de tener con otras literaturas extrañas y sabida la historia del pueblo que con sus letras contribuyera al trabajo, penetrando en sus costumbres hasta dar con los rasgos más salientes de su vida espiritual. Podrá haber quien acometa esta obra sin dichos elementos, no lo negamos, pero de seguro no responderá a las exigencias de la crítica actual, comprobándose este aserto con la diferencia que existe entre el repertorio bio-bibliográfico de Ticknor sobre la historia literaria de España, compuesto sin los recursos acabados de indicar y los trabajos sobre la misma debidos a Menéndez Pelayo y sus discípulos.”</p>
<p>“Y el caso viene oportunamente para hacer observar que en idénticas circunstancias se encontraría quien hoy pretendiese llevar a cabo la historia literaria de Cuba, contando como fuente indispensable la labor hecha por nuestros eruditos, a la que, no obstante su mérito, mucho le falta todavía para llegar a reunir los mismos elementos que han utilizado el maestro aludido y quienes secundan su empresa.”</p>
<p>“Considerando el asunto desde este punto de vista, tan adelantado como razonable, y con el objeto de ir preparando hasta donde podamos, la mayor cantidad posible de los materiales que la obra demanda, emprendemos la publicación de esta revista”.</p>
<p>“Un ligero bosquejo de los asuntos que trataremos en ella dará idea de nuestro propósito, Con objeto de que se vaya haciendo lo más completa posible la colección de nuestros más notables autores, iremos publicando los trabajos inéditos que de estos se conservan; lo mismo haremos con sus escritos olvidados en impresos antiguos hoy raros, escogiendo los que hayan de presentarles bajo un aspecto apenas estudiado y a veces ignorado y por donde pueda llegar a formarse el más acabado concepto del autor y su obra; reproduciremos también algunas críticas, que han corrido la misma suerte, mereciéndolo por el acierto de sus observaciones sobre el libro o el escritor a que se refieren. Daremos a conocer cuantas cartas inéditas contengan noticias de nuestros escritores y detalles de la época en que florecieron. Valiéndonos de todos los medios de investigación usuales, ilustraremos la biografía de los mismos. Buscaremos penetrar el secreto que tienen en su vida nuestros grandes poetas, por donde hemos de saber el motivo de la inspiración de sus versos; dedicaremos especial cuidado al estudio de uno de los más interesantes aspectos históricos de la literatura cubana, cual es el de la influencia. que en nuestros escritores han ejercido las letras extranjeras y la orientación que por ellas han tomado, e igual interés mostraremos por las escuelas formadas en la misma, dando a conocer las polémicas doctrinales que aquellas provocaron. No olvidaremos tampoco, las ideas estéticas ni el concepto de cada escritor sobre la filosofía, la religión, la moral, la política y la expresión de estas ideas en sus obras. Y por último nos ocuparemos de la historia de los establecimientos de enseñanza, en la parte que han contribuido al desarrollo de la cultura intelectual de la nación, sin olvidar la de algunos diarios y revistas por la participación que también en esta labor han tenido. De todo lo expresado trataremos, procurando traer siempre un nuevo dato que agregar a lo conocido, o una idea que pueda servir para ampliar un juicio ya formado o rectificarlo si es posible.”</p>
<p>“La lectura de este programa pudiera hacer creer que prometemos demasiado, llevados de una vana presunción; y no es así. El estudio histórico de nuestras letras da para esto y mucho más; y lo que pudiera aparecer osadía de nuestra parte, no es más que un entusiasmo generosamente sentido, penetrados como estamos de la importancia que ha de tener el desarrollo intelectual de Cuba, una vez que se conozca en toda su extensión e interesantes pormenores.”</p>
<p>“Para terminar, debemos decir, que explicado como queda nuestro propósito, la revista tiene que cerrar sus páginas a toda clase de controversia; no obstante, quien lo estime conveniente, puede indicar la enmienda de cualquier error que se deslice en algún trabajo de los que en ella aparezca; pues nuestro criterio es el de la más amplia investigación de la verdad de los hechos que se han de relatar.”</p>
<p>“En cambio, tratando de que la revista llegue a ser una obra de labor común a todos los que cultiven la clase de estudios a que está dedicada, ofrece sus páginas a las personas que quieran ayudarlas con su colaboración.”</p></blockquote>
<h3><strong>De Escoto y otros autores</strong></h3>
<p>Del propio José Augusto Escoto se publicaron varios trabajos en la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>. Fue el caso de “Estado intelectual de los cubanos en siglo XVI” y “La vuelta a Cuba de <a href="https://www.ecured.cu/Miguel_Teurbe_Tol%C3%B3n">Miguel T. Tolón</a> y su muerte”, ambos en el primer número.  También en este número publicó la reseña “<a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Blanchet_Bitt%C3%B3n">Emilio Blanchet</a>”, con motivo del fallecimiento del destacado escritor y maestro matancero. Otros dos trabajos de Escoto aparecieron en el segundo número. Estos fueron “Albores de la poesía en Cuba en el siglo XVI” y “<a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Agust%C3%ADn_Caballero">José Agustín Caballero</a> reformador de los estudios históricos en Cuba”.</p>
<p>De la tercera salida de la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>, son “<em>El Pensador</em>. Primer periódico literario de Cuba. Época e ideas que alcanza” y “Los primeros estudios de Heredia”. Además de estos, en el último número vieron la luz otros dos trabajos suyos: “Apuntes para la historia literaria de Matanzas. El Dr. José Ignacio González de la Barrera” y “Félix Manuel Tanco adversario de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a> en la polémica sobre el Eclecticismo”. Hay que destacar que algunos de estos artículos son considerados clásicos de la historiografía cubana.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="GEnOOP2fFk"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-augusto-escoto-memoria-de-un-bibliografo-matancero/">José Augusto Escoto: memoria de un bibliógrafo matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«José Augusto Escoto: memoria de un bibliógrafo matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-augusto-escoto-memoria-de-un-bibliografo-matancero/embed/#?secret=aPXs7mY6wE#?secret=GEnOOP2fFk" data-secret="GEnOOP2fFk" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Varias personalidades de la cultura cubana también estuvieron presentes en la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>. En el primer número, el pedagogo matancero Miguel Garmendía publicó “Milanés como crítico”. También fue autor, en el segundo, de “Bryant y Heredia”. “Una composición inédita de Plácido”, contiene la información que el habanero Félix L. Cervantes envió a Escoto en una carta.</p>
<p>Del español Ponciano Nieto fueron los trabajos dedicados a comentar sobre nuevos libros. Bajo el título de “Notas críticas de Literatura Moderna”, dio a conocer interesantes ediciones para la literatura cubana. Fue el caso, en el segundo número, de <em>Bibliografía Cubana del siglo XIX</em>, tomo VIII, de <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Carlos M. Trelles</a>; <em>Poesías</em>, de <a href="https://www.ecured.cu/Nieves_Xenes">Nieves Xenes</a> y el primer tomo de <em>Obras completas</em> de <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Hern%C3%A1ndez_Miyares">Enrique Hernández Miyares</a>. Además, en el cuarto y último número comentó los volúmenes <em>De mis recuerdos</em>, de Luis del Valle, y <em><a href="https://www.ecured.cu/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda">Gertrudis Gómez de Avellaneda</a>. Cartas inéditas y documentos</em>, de José A. Escoto.</p>
<h3><strong>Presencia de Matanzas</strong></h3>
<p>La presencia de Matanzas en la<em> Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em> fue notable. La vida y obra de personalidades relevantes de la historia literaria yumurina fue abordada en todos los números de la publicación. En este sentido constituyó una publicación que aportó un valioso caudal de información a sus lectores y a los actuales investigadores que escudriñan sus páginas.</p>
<p>El poeta <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Jacinto_Milan%C3%A9s">José Jacinto Milanés</a> fue mencionado de manera frecuente en la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>. En los cuatros números apareció, por partes, la “Correspondencia de José Jacinto Milanés. Cartas de José Zacarias González del Valle”. Fueron publicadas un total de 17 cartas a José Jacinto y otras dos a su hermano Federico. En muchas ocasiones estas cartas traen insertadas notas al pie, de seguro escritas por Escoto, así como fragmentos de las cartas que el poeta matancero le envió al amigo habanero.</p>
<figure id="attachment_82121" aria-describedby="caption-attachment-82121" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82121 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-1-300x277.jpg" alt="" width="300" height="277" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-1-300x277.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-1-150x139.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-1.bmp 533w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82121" class="wp-caption-text">Sumario del primer número de la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Además, en el tercer número se publicó “<em>Los Tropicales</em> por D. José Z. González del Valle”, reseña crítica que Milanés dio a conocer en el <em>Diario de La Habana</em>, el 15 de noviembre de 1841. Sobre este aspecto poco conocido de la obra de Milanés trató “Críticas de José Jacinto Milanés”, trabajo que se incluyó en el cuarto número de la revista y dio a conocer tres artículos de ese corte. Estos fueron “El pilluelo de París”, publicado en la <em>Aurora de Matanzas</em>, el 15 de diciembre de 1837; “Escenas de la vida en Cuba por Teodemósfilo”, que apareció en el mismo periódico el 29 de julio de 1841, y “Las Memorias del Diablo”, publicado igualmente en la Aurora el 17 de octubre de 1842. Todos se relacionaban con el artículo de Garmendía ya mencionado.</p>
<p>Quizás el documento histórico más célebre y conocido que se reprodujo en la revista fue “El secreto de la vida de Milanés”. Publicado en el tercer número, contiene el testimonio de Federico Milanés, hermano del conocido poeta yumurino, acompañado de una carta de Lola María de Ximeno, esposa de Escoto, firmada con el pseudónimo X. Se reprodujo en los <em>Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras</em> en 1927.</p>
<figure id="attachment_82123" aria-describedby="caption-attachment-82123" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-secreto.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82123 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-secreto-300x193.jpg" alt="" width="300" height="193" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-secreto-300x193.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-secreto-150x97.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-secreto.bmp 628w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82123" class="wp-caption-text">Primera parte del artículo «El secreto de la vida de Milanés». Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La otra gran figura en las páginas de la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em> fue <a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Del_Monte">Domingo del Monte</a>. Esto se debió, sin dudas, a la destacada influencia que tuvo en la historia de Matanzas. De ello da fe “Un escrito de Domingo del Monte en defensa de la Academia Cubana de Literatura”, publicado en el primer número. En el tercero se incluyeron “Dos cartas inéditas de <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> a Domingo del Monte”. A su vez, “Cartas de Domingo Del Monte a <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Gener_Bohigas">Tomás Gener</a>” y “Cartas de Tomás Gener a Domingo del Monte”, formaron parte del cuarto número.</p>
<figure id="attachment_82122" aria-describedby="caption-attachment-82122" style="width: 284px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-2.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82122 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-2-284x300.jpg" alt="" width="284" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-2-284x300.jpg 284w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-2-142x150.jpg 142w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-2.bmp 567w" sizes="auto, (max-width: 284px) 100vw, 284px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82122" class="wp-caption-text">Sumario del segundo número de la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Heredia">José María Heredia</a> se publicaron varios documentos. “Una obra inédita del teatro de Heredia. El Campesino espantado”, puede leerse en el primer número. La “Correspondencia de José María Heredia. Cartas del poeta a Domingo del Monte”, apareció en el segundo. Y, por último, en la cuarta presentación de la revista se incluyó “Una nueva obra del Teatro de José María Heredia. Eduardo 4º., o el usurpador clemente”.</p>
<p>Además de las mencionadas, otras personalidades literarias vinculadas con Matanzas también se vieron reflejadas en las páginas de la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>.  Es el caso de “Tres cartas inéditas de <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Mar%C3%ADa_de_Mendive">Rafael María de Mendive</a>”, reunidas en el primer número. En ellas se muestra la relación del maestro y poeta habanero con la familia Milanés. En “Una polémica de <a href="https://www.ecured.cu/Gabriel_de_la_Concepci%C3%B3n_Vald%C3%A9s">Plácido</a> relegada al olvido”, publicada en el segundo número, se retomaron textos de la <em>Aurora del Yumurí</em>, fechados entre febrero y marzo de 1837.</p>
<p>Además, en el tercer número se reeditaron dos escritos de singular valor en la historia literaria matancera. El primero “Una visita a Longfellow”, de <a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Guiteras_Font">Eusebio Guiteras</a>, que se reprodujo, según nota al pie, por “(…) por el juicio que contiene de <a href="https://www.ecured.cu/Henry_Wadsworth_Longfellow">Longfellow</a> sobre Milanés (…)”. Fue tomado de la revista <em>El Liceo de Matanzas</em>, número de octubre de 1866. El segundo fue “Estudio sobre la locura de Don Quijote de la Mancha”, de Manuel J. Presas, publicado por su autor en 1866, para optar al título de Socio Facultativo de la Sección de Literatura del Liceo de Matanzas.</p>
<h3><strong>Otros temas</strong></h3>
<p>Además de los temas vinculados a Matanzas, la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em> también trató otros aspectos de la historia literaria cubana.</p>
<figure id="attachment_82124" aria-describedby="caption-attachment-82124" style="width: 251px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-3.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82124 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-3-251x300.jpg" alt="" width="251" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-3-251x300.jpg 251w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-3-126x150.jpg 126w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-3.bmp 582w" sizes="auto, (max-width: 251px) 100vw, 251px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82124" class="wp-caption-text">Sumario del tercer número de la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el primer número de la publicación se incluyó el “Elogio del Dr. D. Nicolás Calvo y O&#8217;Farrill”, por José Agustín Caballero. Por su parte, en el segundo apareció la reseña crítica “<a href="https://www.ecured.cu/Manuel_de_Zequeira_y_Arango">Manuel de Zequeira y Arango</a>”, publicada en 1856 por <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Lorenzo_Luaces">Joaquín Lorenzo Luaces</a> en la revista <em>Floresta Cubana</em>. Este mismo número contiene el trabajo “Juicio de la Literatura Cubana a mediados del Siglo XIX”, que copia lo que apareció al respecto en la <em>Enciclopedia moderna. Diccionario universal de literatura, ciencia, arte, agricultura, industria y comercio</em> (1857), editada por Francisco de P. Mellado.</p>
<p>“Una obra inédita de la Literatura Cubana del siglo XVIII. Testamento de D. Jacinto Joséf Pita. Obra que a imitación del de Parra hizo el Presbítero D. Rafael Velásquez de la Habana”, forma parte del tercer número. También incluyó el texto “Autobiografía y poesías escogidas”, de Isaac Carrillo y O’Farril. El “Estado de la cultura intelectual y social de la Habana al finalizar XVII”, de <a href="https://www.ecured.cu/Buenaventura_Pascual_Ferrer">Buenaventura Pascual Ferrer</a>, es otro texto histórico que se reprodujo en la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>, esta vez en su cuarto número. También de este cuarto y último número es “El periodismo, causa del atraso de las letras en Cuba”, escrito por <a href="https://www.ecured.cu/Cirilo_Villaverde">Cirilo Villaverde</a> en 1846.</p>
<figure id="attachment_82125" aria-describedby="caption-attachment-82125" style="width: 226px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-4.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82125 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-4-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-4-226x300.jpg 226w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-4-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sumario-numero-4.bmp 555w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82125" class="wp-caption-text">Sumario del cuarto número de la Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em> cumplió con creces los objetivos que se planteó. Sólo tuvo cuatro números y, aunque no existen investigaciones al respecto, las causas de su interrupción deben haber sido, esencialmente, de tipo económico. Existió gracias al empeño individual de su director, José Augusto Escoto. La riqueza de lo publicado destaca la significación de esta publicación matancera para lo que se ha denominado como “la matanceridad”. Fue un esfuerzo intelectual que merece ser recordado. (LLOLL)</p>
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		<title>La Avellaneda y Gundlach: literatura y ciencia en una mariposa cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Mar 2025 12:41:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[fauna cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Gertrudis Gómez de Avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[mariposa cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1865 el nombre de la poetisa camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda quedó unido para...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/avellaneda-gundlach-literatura-ciencia-mariposa-cubana/">La Avellaneda y Gundlach: literatura y ciencia en una mariposa cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1865 el nombre de la poetisa camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda quedó unido para siempre al del naturalista alemán Juan Cristóbal Gundlach.</strong></p>
<p>La <em>Phoebis avellaneda</em> es una bella especie de mariposa endémica de Cuba. La descubrió el naturalista alemán radicado en Cuba, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> (1810-1896). Su nombre científico hace referencia a <a href="https://www.ecured.cu/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda">Gertrudis Gómez de Avellaneda</a> (1814-1873), relevante figura de las letras cubanas. Esta historia refleja la estrecha relación entre literatura y ciencia.</p>
<figure id="attachment_80839" aria-describedby="caption-attachment-80839" style="width: 230px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80839 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda-230x300.jpg 230w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda-115x150.jpg 115w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Avellaneda.bmp 412w" sizes="auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80839" class="wp-caption-text">Gertrudis Gómez de Avellaneda. Ilustración que aparece en el libro Poesías de la excelentísima señora Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda de Sabater (1850). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Poemas a la mariposa</strong></p>
<p>En abril de 1838 Gertrudis Gómez de Avellaneda, dando muestras de una exquisita sensibilidad por la naturaleza, escribió un primer poema titulado “A una mariposa”. Apareció en el volumen <em>Poesías de la señorita Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda</em> (1841), publicado en Madrid:</p>
<blockquote><p> “Fugaz mariposa,</p>
<p>Que de oro y zafir</p>
<p>Las alas ostentas,</p>
<p>Alegre y feliz.</p>
<p>¡Cual siguen mis ojos</p>
<p>Tu vuelo gentil,</p>
<p>Que al soplo desplegas</p>
<p>Del aura de abril.</p>
<p>Ya rauda te lanzas</p>
<p>Al bello jardín,</p>
<p>Ya en rápidos giros</p>
<p>Te acercas a mí.</p>
<p>Del sol a los rayos</p>
<p>Que empieza a lucir,</p>
<p>¡Con cuanta riqueza</p>
<p>Te brinda el pensil!</p>
<p>Sus flores la acacia</p>
<p>Desplega por ti,</p>
<p>Y el clavel fragante</p>
<p>Su ardiente rubí.</p>
<p>Abre la violeta</p>
<p>Su seno turquí,</p>
<p>La anémona luce</p>
<p>Su vario matiz.</p>
<p>Ya libas el lirio,</p>
<p>Ya el fresco alelí,</p>
<p>Ya trémula besas</p>
<p>El blanco jazmín.</p>
<p>Mas ¡ay! cuan en vano</p>
<p>Mil flores y mil,</p>
<p>Por fijar se afanan</p>
<p>Tu vuelo sin fin!&#8230;.</p>
<p>Ay! que ya te lleva</p>
<p>Tu audaz frenesí</p>
<p>Do ostenta la rosa</p>
<p>Su puro carmín.</p>
<p>Temeraria, tente!</p>
<p>¿Do vas infeliz ?&#8230;.</p>
<p>No ves las espinas</p>
<p>De punta sutil?</p>
<p>Torna a tu violeta,</p>
<p>Torna a tu alelí,</p>
<p>No quieras, incauta,</p>
<p>Clavada morir”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80840" aria-describedby="caption-attachment-80840" style="width: 217px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80840 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be-217x300.jpg 217w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/23fcfe63-87c0-46e2-a9b8-5042dfafc1be.jpg 413w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /><figcaption id="caption-attachment-80840" class="wp-caption-text">Portada del libro Poesías de la señorita Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda (1841). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En este mismo libro puede leerse, además, el poema “A una mariposa. Soneto”, escrito un año después, en 1839. También ha sido citado en la bibliografía sobre la relación de Gertrudis Gómez de Avellaneda con Gundlach, aunque no volvió a ser incluido en las obras de la escritora. El contenido de este segundo poema es el siguiente:</p>
<blockquote><p> “Hija del aire, nívea mariposa,</p>
<p>Que de luz y perfumes te embriagas,</p>
<p>Y del jazmín al amaranto vagas,</p>
<p>Como del lirio a la encendida rosa;</p>
<p>Tú que te meces cándida y dichosa</p>
<p>Sobre mil flores que volando halagas,</p>
<p>Y una caricia por tributo pagas</p>
<p>Desde la más humilde a la orgullosa;</p>
<p>Sigue, sigue feliz tu raudo vuelo,</p>
<p>Placer fugaz, no eterno, solícita,</p>
<p>Que la dicha sin fin solo es del cielo:</p>
<p>Fijar tu giro vagaroso evita,</p>
<p>Que la más bella flor que adorna el suelo</p>
<p>Brilla un momento y dóblase marchita”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80841" aria-describedby="caption-attachment-80841" style="width: 257px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80841 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839-257x300.jpg" alt="" width="257" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839-257x300.jpg 257w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839-128x150.jpg 128w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1839.bmp 405w" sizes="auto, (max-width: 257px) 100vw, 257px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80841" class="wp-caption-text">“A una mariposa. Soneto”, poema escrito en 1839. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sin embargo, en la edición titulada <em>Poesías de la excelentísima señora Dª. Gertrudis Gómez de Avellaneda de Sabater</em> (1850), que se editó también en Madrid, sólo apareció el primero de los poemas anteriores. Lo mismo sucedió con <em>Obras literarias de la señora Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda. Colección completa</em> (1869-1871), que contó con cinco tomos. En el primero, que tiene como fecha 1869, apareció únicamente la composición de 1838.</p>
<figure id="attachment_80842" aria-describedby="caption-attachment-80842" style="width: 211px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80842 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7-211x300.jpg 211w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ucm.5325074594-seq_7.jpg 419w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /><figcaption id="caption-attachment-80842" class="wp-caption-text">Tomo primero de Obras literarias de la señora Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda. Colección completa (1869). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En este caso, al igual que en la edición póstuma <em>Poesías líricas de la señora Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda</em> (1877), la autora hizo numerosas modificaciones al poema original, que quedó de la siguiente forma:</p>
<blockquote><p> “Fugaz mariposa,<br />
Que de oro y zafir<br />
Las alas despliegas,<br />
gozosa y feliz.</p>
<p>¡Cuál siguen mis ojos<br />
Tu vuelo gentil,<br />
Cuando reina te alzas<br />
Del bello jardín!</p>
<p>Si le dan riquezas<br />
La aurora y Abril<br />
—De albores y aromas—<br />
Todo es para ti.</p>
<p>Te rinde la dalia<br />
Su vario matiz;<br />
Su altiva hermosura<br />
Te presenta el lis.</p>
<p>Perfumes la viola<br />
—Que evita el lucir—<br />
Te manda en las alas<br />
Del aura sutil.</p>
<p>Ya libas el lirio,<br />
Ya el fresco alhelí,<br />
Ya trémula besas<br />
El blanco jazmín.</p>
<p>¡Mas, ¡ay!, cuan en vano<br />
Mil flores y mil<br />
Por fijar se afanan<br />
Tu vuelo sin fin!&#8230;</p>
<p>¡Ay!, que ya te lleva<br />
Tu audaz frenesí,<br />
Do ostenta la rosa<br />
Su puro carmín.</p>
<p>¡Temeraria, tente!<br />
¿Do vas, infeliz?&#8230;<br />
¿No ves las espinas<br />
Punzantes salir?</p>
<p>¡Torna a tu violeta!<br />
¡Torna a tu alhelí!<br />
No quieras ¡incauta!<br />
Clavada morir”.</p></blockquote>
<p>A estas poesías hay que agregar que en el poema “A él”, aparecen unos versos también dedicados a la mariposa que se sacrifica hasta morir, en este caso a causa de la luz:</p>
<blockquote><p>“Así vi a la mariposa</p>
<p>Inocente, fascinada,</p>
<p>En torno a la luz amada</p>
<p>Revolotear con placer.</p>
<p>Insensata se aproxima,</p>
<p>Y le acaricia insensata,</p>
<p>Hasta que la luz ingrata</p>
<p>Devora su frágil ser”.</p></blockquote>
<p>Al igual que “A una mariposa”, poema de 1838, en las ediciones de 1869 y 1877 ambas estrofas fueron modificadas, hasta quedarse en sólo dos versos:</p>
<blockquote><p>“¿Y quién no ha mirado gentil mariposa</p>
<p>Siguiendo la llama que la ha de abrasar?&#8230;.”.</p></blockquote>
<p>Estos poemas, así como las múltiples menciones a la mariposa en la obra de Gertrudis Gómez de Avellaneda, destacan la utilización de la belleza de ese insecto como recurso literario.</p>
<p><strong>La nueva especie de mariposa</strong></p>
<p>Durante uno de los viajes de exploración que realizó por el Oriente de Cuba, Juan Cristóbal Gundlach descubrió una nueva especie de mariposa cubana. Esto sucedió en 1857. En 1865 el entomólogo alemán August W. Herrich-Schäffer la dio a conocer al mundo, con el nombre científico de <em>Callidryas avellaneda</em>, propuesto por Gundlach.  En 1929 esta especie fue ubicadadentro de otro género y se estableció la denominación actual: <em>Phoebis avellaneda</em>.</p>
<p>Un hecho fortuito había ocurrido en 1860, que determinó que el naturalista alemán dedicara su hallazgo a la escritora camagüeyana. Durante un baile de recepción, celebrado en el Palacio de los Capitanes Generales de La Habana, se habían conocido Gertrudis Gómez de Avellaneda y Juan Cristóbal Gundlach. Los presentó el botánico y economista español <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón de la Sagra</a>, en aquel momento de visita en Cuba, donde había residido décadas atrás.</p>
<p>Es imposible saber los detalles del encuentro, pero es evidente que la Avellaneda impresionó gratamente a Gundlach. Pudieron influir el vestido que ella lucía, sus corteses maneras y hasta su belleza. No obstante, es muy probable que su fama bien ganada de mujer voluntariosa y decidida, motivó el homenaje que recibió por parte del científico alemán.</p>
<figure id="attachment_80843" aria-describedby="caption-attachment-80843" style="width: 214px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80843 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924-214x300.jpg" alt="" width="214" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924-214x300.jpg 214w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924-107x150.jpg 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1678898824924.jpg 360w" sizes="auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px" /><figcaption id="caption-attachment-80843" class="wp-caption-text">Óleo de Juan Cristóbal Gundlach, obra del pintor Federico Sulroca. Se expone en la sede de la Academia de Ciencias de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre la descripción de esta mariposa, escribió Gundlach en el primer volumen de <em>Contribución a la entomología cubana</em> (1881):</p>
<blockquote><p>“Esta especie parece ser propia de la Isla de Cuba, y es muy rara en la parte occidental, pero común en la oriental, pues la he encontrado en 1857 abundante en la jurisdicción de Bayamo. En la parte occidental la he observado en Limonar, en la jurisdicción de Colon en el ingenio Fermina, y en la Ciénaga de Zapata”.</p>
<p>“Nada sé sobre su transformación. El insecto perfecto tiene las mismas costumbres que la especie precedente. Ambos sexos difieren mucho en ambas caras. El macho es por encima amarillo, con un punto negro en la nervura que cierra la célula discoidal de las alas anteriores; entre éste y la base hay una mancha irregular acarminada. Las alas posteriores reciben, cuanto más hacia el borde externo, tanto más marcado el color acarminado, siendo el mismo borde de un color rojizo. La hembra se parece en todo a la hembra de la especie precedente; pero el fondo de las alas anteriores es más amarillo. Por debajo no solamente difieren ambos sexos, sino que no tienen ni semejanza con la especie precedente. Kirby está, pues, en un error, habiéndola marcado con el mismo número».</p>
<p>«El macho es rojizo, con una mancha larguita transversa, oscura, con dos puntos plateados, tres manchitas oscuras en el borde anterior apical, una faja o línea interrumpida en el medio y en zig-zag; dos líneas transversas y unas manchitas que indican una tercera línea en las alas posteriores también oscuras. En estas alas se ven dos manchitas plateadas centrales. La hembra es por debajo casi unicolor ferruginoso-rojo, con un borde ancho algo gris por átomos blancuzcos. Se ven indicados los puntos y fajas que tiene el macho, y los puntos o manchitas plateadas centrales son bien claros y más visibles. Entre las alas 100 mil”.</p></blockquote>
<p>La mariposa no fue el único insecto cubano que motivó el genio poético de Gertrudis Gómez de Avellaneda. En agosto de 1861, mientras se encontraba en la ciudad matancera de Cárdenas, escribió otro poema de inspiración entomológica. Lo tituló “A un cocuyo” y se publicó ese mismo año en la revista habanera <em>Cuba Literaria</em>. También concibió, en este caso vinculadas a especies de aves, las poesías “A un ruiseñor” y “A mi gilguero”, lo que demuestra su vocación por la naturaleza.</p>
<figure id="attachment_80844" aria-describedby="caption-attachment-80844" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80844 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mariposa-phoebis-avellaneda.jpg" alt="" width="300" height="296" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mariposa-phoebis-avellaneda.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mariposa-phoebis-avellaneda-150x148.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80844" class="wp-caption-text">Sello de correos de una emisión dedicada a mariposas cubanas (1982), con la imagen de la Phoebis avellaneda. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Una mariposa cubana, de exquisita belleza y singular rareza, fue el motivo que unió literatura y ciencia en dos figuras relevantes de la historia de Cuba. De esta forma quedaron unidos para siempre los nombres de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Juan Cristóbal Gundlach. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/avellaneda-gundlach-literatura-ciencia-mariposa-cubana/">La Avellaneda y Gundlach: literatura y ciencia en una mariposa cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>José Antonio Cortina y la Revista de Cuba</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-cortina-revista-cuba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Mar 2025 10:37:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Cortina]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo científico]]></category>
		<category><![CDATA[Revista de Cuba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El matancero José Antonio Cortina sobresalió por su condición de fundador de la Revista de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-cortina-revista-cuba/">José Antonio Cortina y la Revista de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El matancero José Antonio Cortina sobresalió por su condición de fundador de la <em>Revista de Cuba</em>, una publicación que hizo historia.</strong></p>
<p>En el caserío de Guanajayabo, que después fue el pueblo de Recreo y más tarde se llamó <a href="https://www.ecured.cu/M%C3%A1ximo_G%C3%B3mez">Máximo Gómez</a>, nació <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Cortina">José Antonio Cortina Sotolongo</a> el 19 de marzo de 1853. Parte de su infancia transcurrió en Colón. Cursó la enseñanza primaria en Cárdenas a partir de 1860, en el Colegio de D. Isidro Beoto y en el Colegio El Progreso, de Carlos Arteaga. Se graduó de bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, el 30 de julio de 1867.</p>
<p>Comenzó a estudiar en la Universidad de La Habana, donde cursó la Ampliación y el primer año de Leyes. Al mismo tiempo, asistió a las clases superiores en el Colegio El Santo Ángel, de Esteban Sotolongo. Viajó a España el 15 de julio de 1869, donde se graduó de Licenciado en Derecho Administrativo en la Universidad de Barcelona el 12 de marzo de 1872. También alcanzó el grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, en la Universidad de Madrid, el 17 de marzo de 1873. El 12 de diciembre del propio año obtuvo el título de doctor, también Barcelona.</p>
<p>Durante sus estudios viajó por diversos países europeos y perfeccionó el dominio del francés, el inglés y el italiano. Regresó a Cuba el 12 de febrero de 1874 y se consagró al trabajo en su bufete. Obtuvo un sonado éxito como abogado en una causa sobre billetes falsificados del Banco Español de La Habana. En 1876 viajó con su esposa a los Estados Unidos y en 1878 visitó España.</p>
<p><strong>Los méritos de una obra</strong></p>
<p>Una vez en La Habana, José Antonio Cortina desarrolló una labor política y cultural digna de elogios. Presidió la Sociedad Benéfica y de Recreo “La Caridad del Cerro”, dedicada a la difusión del saber. En ella pronunciaron conferencias destacados intelectuales cubanos como <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Jos%C3%A9_Varona">Enrique José Varona</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Jos%C3%A9_Varona">Rafael Montoro</a>. También formó parte del Ateneo de La Habana y del Liceo de Guanabacoa. Llegó a ser Socio de Mérito y vicesecretario de la Sociedad Económica de Amigos del País.</p>
<p>Fue miembro de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, donde integró de la Comisión de Publicaciones y fue Archivero-bibliotecario. El 2 de junio y el 4 de agosto de 1878 leyó un discurso en esta sociedad, sobre un trabajo presentado por el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Santos_Fern%C3%A1ndez_Hern%C3%A1ndez">Juan Santos Fernández</a>. El análisis que realizó se publicó, con el título de “Patología ocular etnológica”, en la <em>Revista de Cuba</em> en 1881 y en el <em>Boletín de la Sociedad Antropológica</em> en 1887. Dirigió la filial en Cuba de la Sociedad Abolicionista Española y fue reconocido como un acérrimo enemigo de la esclavitud.</p>
<figure id="attachment_80748" aria-describedby="caption-attachment-80748" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Patologia-ocular-etnologica-1881-Revista-de-Cuba.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80748 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Patologia-ocular-etnologica-1881-Revista-de-Cuba-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Patologia-ocular-etnologica-1881-Revista-de-Cuba-300x200.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Patologia-ocular-etnologica-1881-Revista-de-Cuba-150x100.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Patologia-ocular-etnologica-1881-Revista-de-Cuba.bmp 621w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80748" class="wp-caption-text">Inicio del discurso de José A. Cortina sobre «Patología ocular etnológica», publicado en la Revista de Cuba en 1881. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se vinculó activamente a la política desde 1878 y fue un destacado líder del Partido Liberal Autonomista, donde llegó a integrar su Junta Central desde el 15 de febrero de 1879. Participó activamente en las campañas políticas de esta agrupación, en las cuales se destacó como orador elocuente y apasionado. En 1881 llegó a ser electo diputado a las Cortes españolas.</p>
<p>Consolidó su prestigio en 1877, cuando logró la absolución del periodista Genaro Valdés, director de <em>El Palenque Literario</em>. Este fue acusado por declarar, en unas efemérides, que el poeta Plácido, condenado a muerte y ejecutado en 1844, era inocente. En el proceso judicial que se le siguió, José Antonio Cortina actuó como abogado defensor.</p>
<p>Estuvo entre los encargados de la publicación, en 1883, de la <em>Historia de la esclavitud de los indios en el Nuevo Mundo</em>, escrita por <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José Antonio Saco</a>, que había quedado inédita tras la muerte del escritor bayamés. Primero lo hizo por partes en la <em>Revista de Cuba</em> y después apoyó su edición en forma de libro.</p>
<p>Ese mismo año escribió la “Introducción” a las obras de la poetisa Rosa Kruger. Dejó inédito un volumen de poesías, titulado <em>Ecos perdidos</em>, que fue publicado por <a href="https://www.ecured.cu/Luis_A._de_Arce">Luis A. de Arce</a> en 1953. Entre sus creaciones se destacó el poema épico “Las Ruinas del Coliseo”. También sobresalió como traductor.</p>
<p>Considerado un radical dentro del autonomismo, José Antonio Cortina gozó de la amistad de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Sanguily">Manuel Sanguily</a> y otras figuras defensoras del independentismo. No dudó, incluso, en definir como “inmortal y gloriosa” la obra de los hombres de Yara, al hacer referencia a la Guerra de los Diez Años.</p>
<figure id="attachment_80750" aria-describedby="caption-attachment-80750" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Republica-Cubana-12-noviembre-1896.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80750 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Republica-Cubana-12-noviembre-1896-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Republica-Cubana-12-noviembre-1896-210x300.jpg 210w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Republica-Cubana-12-noviembre-1896-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Republica-Cubana-12-noviembre-1896.bmp 640w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80750" class="wp-caption-text">Portada del periódico independentista La República Cubana, del 12 de noviembre de 1896, que rindió homenaje a José A. Cortina. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Enamorado de la libertad y amante del progreso científico, José Antonio Cortina sobresalió como defensor de la educación popular y por sus esfuerzos en favor de la divulgación del conocimiento científico. Siempre confió en la ciencia como factor esencial para la libertad humana. Así lo demostró en esta frase:</p>
<blockquote><p>“Día llegará en que, atravesada nuestra Cuba por canales, ferrocarriles y telégrafos; transformadas sus ciudades por el refinamiento del arte; animados sus grandes puertos por el vapor y la electricidad; engrandecidos sus planteles de educación, y regenerado su gobierno, pueda decir al extranjero que ya en su seno no se miran «En el grado más alto y profundo, Las bellezas del físico mundo, Los horrores del mundo moral»”.</p></blockquote>
<p><strong>Una revista histórica</strong></p>
<p>La principal realización de José Antonio Cortina fue la publicación, en 1877, de la <em>Revista de Cuba</em>, “Periódico quincenal de Ciencias, Derecho, Literatura y Bellas Artes”. Lo hizo a pesar de tener en contra, desde esos inicios, la suspicacia de los censores gubernamentales. Al respecto, José Martí escribió en 1892 este testimonio:</p>
<blockquote><p>“«¡Pues la publicaré!» decía José Antonio Cortina en su bufete de la calle de Cuarteles a un redactor de <em>Patria</em>, entonces viajero incógnito en la isla, enseñándole el prospecto de la <em>Revista de Cuba</em>, todo cruzado de las tachas del censor. Y levantaba por el aire el papel, y echaba atrás en ademán de desafío la cabeza hermosa. ¡Ya se venía abajo la guerra, y el mismo que había podido vivir en la ciudad bajo ella, fundaba la <em>Revista de Cuba</em> para continuarla!”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80751" aria-describedby="caption-attachment-80751" style="width: 223px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-evista-de-Cuba.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80751 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-evista-de-Cuba-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-evista-de-Cuba-223x300.jpg 223w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-evista-de-Cuba-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-evista-de-Cuba.bmp 438w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80751" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de la Revista de Cuba (1877). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En sus inicios, la <em>Revista de Cuba</em> tuvo una periodicidad quincenal, que fue mensual a partir del tercer número. Además de Cortina, su director, el también matancero <a href="https://www.ecured.cu/Ricardo_del_Monte_y_Roc%C3%ADo">Ricardo del Monte</a> mantuvo una destacada labor como redactor, junto al habanero Julián Gassié. Más tarde se incorporaron <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Gov%C3%ADn_y_Torres">Antonio Govín</a>, Enrique José Varona, <a href="https://www.ecured.cu/Vidal_Morales_Morales">Vidal Morales</a> y Antonio Bachiller y Morales.</p>
<p>En el “Prefacio”, que apareció en el primer número, se lee:</p>
<blockquote><p>“(…) la <em>Revista</em> se expondría a presentarse escasa de interés y de utilidad, si no se propusiera también seguir con curiosidad y reflejar con exactitud, en la medida de sus débiles fuerzas, el asombroso movimiento científico y literario de la época, consignando el resultado de las múltiples y profundas investigaciones de otros pueblos que, adelantándose a nosotros a gran distancia en saber y cultura, debemos tomar por lumbrera y guía”.</p>
<p>“Conocidos nuestros propósitos, sólo nos falta brindar las páginas de la <em>Revista</em> a todos los que piensan y estudian. A todos pedimos su concurso sin distinción, que la ciencia no reconoce sectas; de todos esperamos colaboración y benevolencia: que cuando la degradación de los caracteres y el escepticismo desenfrenado nos empujan a un abismo insondable, deber es de todos ayudar a combatir el mal, a levantar el nivel moral de su época; y esto sólo puede conseguirse por medio de la Ciencia, cuyo título más glorioso no es la vana curiosidad, sino ese sublime ministerio que siempre ha ejercido en la educación de los pueblos, esa alta misión de atajar la decadencia de los espíritus y de elevar sus aspiraciones, purificándolas por el amor y el cultivo de lo bueno, lo bello y lo verdadero”.</p></blockquote>
<p>Dentro de las secciones que mantuvo la <em>Revista de Cuba</em> estuvieron “Reimpresiones y obras inéditas”, “Biografía”, que se dedicó a personalidades históricas de la cultura cubana, “Jurisprudencia”, “Literatura general”, “Historia, antigüedades y estudios americanistas”, “Filosofía y ciencia”, “Política” y “Miscelánea”.</p>
<p>La sección “Reimpresiones y obras inéditas”, dio a conocer textos de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Agust%C3%ADn_Caballero">José Agustín Caballero</a>, José Antonio Saco, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>, entre otros. Las dedicadas a la ciencia prestaron atención a los avances de esta rama del conocimiento a nivel mundial, en especial a las nuevas ideas que se abrían paso en el campo de la biología, la psicología y la antropología. Sostuvo, en todo momento, la defensa del evolucionismo darwiniano.</p>
<figure id="attachment_80752" aria-describedby="caption-attachment-80752" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Buscapie-PR-6-mayo-1877.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80752 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Buscapie-PR-6-mayo-1877-300x202.jpg" alt="" width="300" height="202" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Buscapie-PR-6-mayo-1877-300x202.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Buscapie-PR-6-mayo-1877-150x101.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Buscapie-PR-6-mayo-1877.bmp 356w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80752" class="wp-caption-text">Anuncio de la Revista de Cuba publicada en El Buscapié, Puerto Rico, 6 de mayo de 1877. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En la <em>Revista de Cuba</em> se publicaron, por primera vez, las “Conferencias filosóficas” de Enrique José Varona, en sus series correspondientes a “Lógica”, “Psicología” y “Moral”. Según <a href="https://www.ecured.cu/Cintio_Vitier">Cintio Vitier</a>, estos “cursos libres dictados en la Academia de Ciencias de La Habana de 1880 a 1882, constituyeron el suceso cultural más importante de este período en la Isla”.</p>
<p>Como una derivación de la <em>Revista de Cuba</em>, Cortina organizó reuniones literarias conocidas como “Veladas de la Revista de Cuba”, donde se realizaron serios debates filosóficos. En ellas participaron, además de Cortina, Ricardo del Monte, Rafael Montoro, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Fornaris">José Fornaris</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Sell%C3%A9n">Francisco Sellén</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Figarola_Caneda">Domingo Figarola Caneda</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Esteban_Borrero">Esteban Borrero</a>, Manuel Sanguily y otros escritores.</p>
<p>La <em>Revista de Cuba</em> fue premiada en la Exposición de Matanzas, celebrada en 1881. También alcanzó Medalla de Oro en la Exposición de Ámsterdam, Holanda, de 1883. Se le consideró una de las mejores de América en su tiempo.</p>
<p>La influencia de la <em>Revista de Cuba</em>, durante los años en que se publicó, fue notable. Significó un impulso para el desarrollo intelectual cubano, tanto en los finales de la Guerra de los Diez Años, como en la época que se inauguró después de su terminación. Sobre este hecho, expresó Ricardo del Monte:</p>
<blockquote><p>“Al estímulo que partió de la Revista debieron su nacimiento las Veladas Literarias que inauguró y mantuvo Cortina en la Redacción. A esta siguieron poco después la creación de la Sociedad Antropológica de la Habana, destinada a recoger grandes cosechas en campos vírgenes todavía, luego las conferencias del Liceo de Guanabacoa, con extraordinario lucimiento iniciadas y presididas por D. <a href="https://www.ecured.cu/Nicol%C3%A1s_Azc%C3%A1rate">Nicolás Azcárate</a>, y más tarde las tertulias literarias de Cortina y del doctor Céspedes y las brillantes conferencias de “La Caridad del Cerro”, hasta generalizarse en las Sociedades de Recreo de la capital y de casi todas las poblaciones de la Isla la afición a este nuevo género de enseñanza popular y de culto entretenimiento”.</p></blockquote>
<p>Durante los siete años en que existió, la publicación de la <em>Revista de Cuba</em> fue costeada, casi únicamente, por José Antonio Cortina. Para Manuel de la Cruz, mantener la <em>Revista de Cuba</em>, con tantos obstáculos que debió enfrentar, fue “…un esfuerzo titánico…”. A pesar de la fortaleza física y la juventud que lo animaban, Cortina enfermó y, aunque los médicos se consagraron a salvar su vida, no fue posible. Falleció en La Habana el 14 de noviembre de 1884.</p>
<figure id="attachment_80753" aria-describedby="caption-attachment-80753" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80753 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-300x246.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-150x123.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina.jpg 496w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80753" class="wp-caption-text">Esquela por la muerte de José A. Cortina, publicada en el Diario de la Marina. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La muerte de José Antonio Cortina, a los 31 años, significó también el fin de la <em>Revista de Cuba</em>. El tomo 16, cuyo último número estuvo consagrado por completo a la memoria de su fundador y director, marcó su cese definitivo. Las sentidas manifestaciones de duelo en La Habana quedaron recogidas en el libro <a href="https://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5QadnK_ljAWu7-rMJ1hvH5_cJeTNwgCzAJc9VZLzXJ9AY4wwWJewHuhXNOOGYW8ozkLQmA6lk37M94gI8nA0c47-yq9UyRxy29uV3wj9bo6EAr610m_ZggSPHhatR9p3gc_oyd4MoDg0y0-a9sMtfh_1A-0rUsufN6bDiMvEGG7BF4I5WmyITd8221qnbrHE2_Ms2W9E8EKYaiEjj9vceLPFhm0ZWlidzqRU8hMADvquB1CThzA7hPO7keWkwirwzbFNOcKWYgqAbAPeTtbI1HZg_tcKoMDZwLlfzZULuW3ScxKMuXOQ"><em>Corona fúnebre literaria en honor del ilustre cubano don José Antonio Cortina. Biografía. Homenaje de la prensa. Flores y lágrimas </em></a>(1884).</p>
<figure id="attachment_80756" aria-describedby="caption-attachment-80756" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Ilustracion-Cubana-enero-1885-Barceloma.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80756 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Ilustracion-Cubana-enero-1885-Barceloma-300x257.jpg" alt="" width="300" height="257" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Ilustracion-Cubana-enero-1885-Barceloma-300x257.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Ilustracion-Cubana-enero-1885-Barceloma-150x128.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Ilustracion-Cubana-enero-1885-Barceloma.bmp 518w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-80756" class="wp-caption-text">Grabado del cortejo fúnebre de José A. Cortina al pasar por la Plaza Isabel II, en La Habana. Publicada en La Ilustración Cubana, Barcelona, en enero 1885. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Meses después,<em> La Ilustración Cubana</em>, revista que se publicaba en Barcelona, expresó sobre José Antonio Cortina y su mejor obra, la <em>Revista de Cuba</em>:</p>
<blockquote><p>“Recuérdanse aún sus trabajos para la abolición de la esclavitud, las grandes sumas invertidas en la <em>Revista de Cuba</em>, los esfuerzos hechos en pro de su partido, sus <em>Veladas</em> y los trabajos que hizo con el deseo de que Cuba ocupase en el mundo un lugar brillante, cual merece por el talento y esfuerzos de sus hijos que desean alcanzar el nivel superior de la cultura en todas las ramas de las ciencias y artes”. (ALH)</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-cortina-revista-cuba/">José Antonio Cortina y la Revista de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Juan C. Oxamendi: un médico fundador</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Oct 2024 04:26:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Calixto Oxamendi]]></category>
		<category><![CDATA[medicina cubana]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Considerado uno de los grandes de la medicina cubana, el matancero Juan Calixto Oxamendi debe...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-c-oxamendi-un-medico-fundador/">Juan C. Oxamendi: un médico fundador</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Considerado uno de los grandes de la medicina cubana, el matancero Juan Calixto Oxamendi debe ser recordado en el 195 aniversario de su nacimiento.</strong></p>
<p>El 14 de octubre de 1829 fue la fecha en que nació, en la ciudad de Matanzas, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Calixto_Oxamendi">Juan Calixto Oxamendi Deprez</a>. Se educó en el Colegio San Cristóbal de Carraguao en La Habana. En 1847 obtuvo el título de bachiller en ciencias en la Universidad de La Habana.</p>
<p>Más tarde se trasladó a la Universidad de Madrid para realizar estudios de medicina y allí se graduó de Licenciado. Continuó su formación en la Universidad de París, donde alcanzó el grado de Doctor en Medicina con la tesis titulada <em>De l&#8217;emploi des purgatifs en Medecine </em>(1856). De regreso a Cuba revalidó ese título en la Universidad de La Habana en 1859.</p>
<p>Estuvo entre los miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1861. En ese mismo año se le asignó el puesto de bibliotecario, que desempeñó hasta 1867. En esta institución integró las comisiones de Medicina y Cirugía y de Trabajos y Estudios Anatómicos y Fisiológicos.</p>
<p>Fue un reconocido traductor, debido a su dominio de varios idiomas, en especial el alemán. Así lo hizo con el <em>Vademecum terapéutico de enfermedades de niños con las recetas más usuales</em> (1864), de Richard Hager. También tradujo el <em>Libro terapéutico de bolsillo con recetas para las enfermedades de mujeres y niños según la escuela de Viena</em> (1877), de Emilio Dillnberger.</p>
<p>Publicó artículos en los Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Investigó, sobre todo, las propiedades medicinales de la flora cubana. Puede mencionarse: “Memoria sobre el agua destilada de las hojas de la yuca agria, que puede reemplazar en la isla de Cuba, la comúnmente usada de laurel cerezo que nos viene de Europa” (1870).</p>
<blockquote><p>Defendió con vehemencia la utilización de productos naturales cubanos, en vez de los importados de otros países. Al respecto señaló: “(…)solo la rutina que seguimos de no emplear más que lo que nos viene de Europa, aunque sea caro y malo, es la causa de que muchos productos que tenemos aquí superabundantes no hayan sido ya reemplazados por otros añejos que nos vienen de lejos”.</p></blockquote>
<p>Sobre el tema también publicó “Agua destilada de la semilla del mamey colorado” (1871), “Cardol vesicante (sobre las propiedades de la semilla del marañón)” (1871), “Latín en las recetas. Acción de las zarzaparrillas” (1873) y “Aceite de nogal de la India (1873)”. Otros de los trabajos que dio a conocer fueron “De la resina del guaguasí y sus propiedades fisiológicas y terapéuticas” (1881) e “Indicaciones sobre propiedades terapéuticas del maní” (1881).</p>
<p>Aunque radicó en La Habana, todos los años volvía a su ciudad natal varios meses, en los cuales seguía desarrollando su labor asistencial. Fue el médico de cabecera del Historiador y Naturalista Francisco Jimeno, a quien le unió una gran amistad.</p>
<blockquote><p>Juan Calixto Oxamendi falleció en La Habana, el 24 de junio de 1885. Al ocurrir este triste acontecimiento, la revista <em>La Enciclopedia</em> expresó: “La Academia de Ciencias ha perdido uno de sus más antiguos y laboriosos miembros, la sociedad un médico inteligente y filántropo y sus hijos un padre amante y cariñoso. Lamentamos tan sensible pérdida…”.</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-c-oxamendi-un-medico-fundador/">Juan C. Oxamendi: un médico fundador</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Domingo L. Madan, médico y benefactor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Sep 2024 01:26:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo L. Madan]]></category>
		<category><![CDATA[Fiebre Amarilla]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[oftalmología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 24 de agosto de 1898, en plena guerra de cubanos y estadounidenses contra España,...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/ciencia/domingo-l-madan-medico-y-benefactor/">Domingo L. Madan, médico y benefactor</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El 24 de agosto de 1898, en plena guerra de cubanos y estadounidenses contra España, falleció en Matanzas el médico Domingo L. Madan. Debido a la obra científica realizada y la bondad que le caracterizaba, el duelo fue general.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Madan_Bebelagua">Domingo L. Madan Bebeagua</a>, nacido en Matanzas el 5 de septiembre de 1856, creció en una de las familias ilustres de la sociedad yumurina. Estudió medicina en la Universidad de La Habana, con éxitos notables.</p>
<p>Ejerció la profesión en la Atenas de Cuba, donde se destacó por poseer un carácter noble y una dedicación sin límites a la atención de personas desvalidas. Creó, junto a otros médicos, un dispensario para niños pobres que fue el primero de Cuba. También promovió la fundación de asilos para ancianos y niños desamparados, entre otras obras filantrópicas que mantenía de su peculio.</p>
<p>Aunque sobresalió como médico oftalmólogo, también abarcó otros temas de la medicina. Aportó varias investigaciones sobre aspectos controvertidos de la fiebre amarilla, principal problema de salud de la sociedad cubana en aquella época.</p>
<p>Integró numerosas asociaciones científicas, entre ellas la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. El 26 de abril de 1891 fue nombrado corresponsal en Matanzas de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana.</p>
<p>Colaboró con el Laboratorio Histobacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica de La Habana. En coordinación con este centro realizó varios trabajos junto a un grupo de médicos matanceros. El 15 de marzo de 1895 aplicó por vez primera, a una niña matancera, el suero antidiftérico en Cuba.</p>
<p>Colaboró en las revistas <em>El Progreso Médico</em>,<em> Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em>, <em>Ciencias y Letras</em>, y los <em>Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana</em>. Se plantea que dejó inédita una <em>Historia de la medicina en Cuba</em>.</p>
<p>Entre las obras que publicó sobresalen los libros <em>Consideraciones acerca de la ambliopía alcohólica</em> (1888) y <em>El paludismo como complicación. (Estudio clínico)</em> (1891). Fueron muy elogiados sus estudios <em>La fiebre amarilla considerada como enfermedad de la infancia en los focos antillanos</em> (1894) y <em>La fiebre amarilla en el niño cubano</em> (1895).</p>
<p>Con los médicos matanceros Félix de Vera y Eduardo Díaz publicó <em>La marcha invasora del paludismo urbano en sus relaciones con la fiebre tifoidea</em> (1897). Junto a otro matancero, <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Coronado_Interi%C3%A1n">Tomás V. Coronado</a>, dio a la luz el texto <em>Pirexias de la Isla de Cuba</em> (1896).</p>
<p>Al morir, a los 41 años, amigos y colegas de profesión publicaron el libro <em>En honor del Dr. Domingo L. Madan</em> (1898), donde recogieron todas las expresiones de duelo publicadas con motivo del triste suceso.</p>
<p>En su célebre libro de memorias, la matancera <a href="https://www.ecured.cu/Lola_Mar%C3%ADa_Ximeno_Cruz">Lola María Ximeno</a> describió el funeral del querido médico con estas palabras: “En aquellos días en que estábamos solos, separados del resto del universo bordeado el litoral de los grandes cruceros yanquis, de las poderosas unidades, cruzó su entierro por nuestras calles. Aquella multitud famélica se disputaba el ataúd, que fue conducido desde el Liceo, convertido el salón en capilla ardiente —triste contraste de los pasados y alegres días— un ataúd que flotaba sobre las cabezas de innumerables seres, en masa compacta, sin orden ni concierto; flotaba el sarcófago que el oleaje humano conducía a la eternidad, donde todos sin excepción alguna, creíamos con él alcanzar”.</p>
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		<title>Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jun 2024 22:13:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[bibliografía cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Manuel Trelles]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia matancera]]></category>
		<category><![CDATA[historia matancera]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hijo ilustre de Matanzas, Carlos Manuel Trelles Govín aportó obras relevantes a la cultura cubana....</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/">Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hijo ilustre de Matanzas, Carlos Manuel Trelles Govín aportó obras relevantes a la cultura cubana. Sus compilaciones bibliográficas aún son de consulta obligada para los investigadores.</strong></p>
<p>Al fallecer el 1 de junio de 1951, <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Trelles</a> era considerado una gloria de Cuba, además de una personalidad destacada de la historia de Matanzas. Había nacido en la ciudad de los puentes el 15 de febrero de 1866 y su vida fue un permanente esfuerzo creador.</p>
<p>Realizó los primeros estudios en los colegios “Los Normales” y «La Unión», en Matanzas. Se graduó de bachiller en ciencias y letras en 1880, tras lo cual comenzó la carrera de medicina en la Universidad de La Habana, pero no llegó a graduarse. Desde muy joven colaboró en revistas y periódicos matanceros.</p>
<p>Estuvo entre los protagonistas de la fundación, en 1886, del Círculo de la Juventud Liberal de Matanzas, institución que agrupó a jóvenes de ideas progresistas. Fue un activo conspirador y defensor de la independencia de Cuba. Después de iniciada la guerra del 95 se estableció en Tampa, donde participó en la creación del Club Revolucionario Pedro Betancourt.</p>
<h3><strong>Una vida de pensamiento</strong></h3>
<p>En 1898 regresó a Matanzas y fue nombrado director de la Biblioteca Pública. En 1923 asumió como bibliotecario de la Cámara de Representantes, cargo que desempeñó por largos años. Por su labor intelectual fue electo miembro de la Academia de la Historia de Cuba, la Academia Nacional de Artes y Letras, la Academia Cubana de la Lengua, entre otras instituciones.</p>
<p>Fue reconocido como socio de honor de la Sociedad Económica de Amigos del País desde 1917. En 1950, un año antes de su muerte, recibió la Orden Nacional de Mérito Carlos Manuel de Céspedes.</p>
<p>Escribió varios libros de tema histórico: Los ciento cincuenta libros más notables que los cubanos han escrito (1914), El progreso (1902-1905) y el retroceso (1906-1922) de la República de Cuba (1923). También publicó El sitio de La Habana y la dominación británica en Cuba (1925) y Contribución de los médicos cubanos a los progresos de la medicina (1926).</p>
<p>También se destacó por sus estudios acerca de la historia matancera, con textos como: Matanzas en la independencia de Cuba (1928), Ojeada histórica del Liceo de Matanzas. 1859-1929 (1929), El historiador Antonio José Valdés (1930), y Matanzas y su puerto desde 1508 hasta 1693 (1932), entre otros.</p>
<h3><strong>Su obra mayor</strong></h3>
<p>Sin embargo, la mayor contribución de Carlos Manuel Trelles Govín estuvo en el área de la bibliografía cubana. Es considerado el principal continuador de la obra de Antonio Bachiller y Morales en el siglo XX.</p>
<p>Vale destacar las compilaciones tituladas: Bibliografía de la segunda Guerra de Independencia y de la Hispano-Yankee (1902.), Bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII (1927), Bibliografía cubana del siglo XIX (1911-1915, en ocho tomos). También se mencionan, por su importancia, los textos Biblioteca científica cubana (1918-1919, en dos tomos) y Biblioteca geográfica cubana (1920). (CMB)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/">Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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