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	<title>poesía cubana archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>poesía cubana archivos - TV Yumurí</title>
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	<item>
		<title>Los poemas mambises al boniato y la jutía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Jan 2026 14:14:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra del 68]]></category>
		<category><![CDATA[José M. Izaguirre]]></category>
		<category><![CDATA[poesía cubana]]></category>
		<category><![CDATA[poetas de la guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón Roa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dentro de la poesía mambisa cubana sobresalen, por curiosos, los poemas dedicados a la jutía...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-poemas-mambises-al-boniato-y-la-jutia/">Los poemas mambises al boniato y la jutía</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Dentro de la poesía mambisa cubana sobresalen, por curiosos, los poemas dedicados a la jutía y el boniato.</strong></p>
<p>En el siglo XIX el pueblo cubano luchó treinta años por su independencia. Fueron tres guerras, numerosos intentos armados fallidos y sacrificios sin cuento. Durante el tiempo en que estuvo alzado en armas, fueron muchas las formas en que se las ingenió para sobrevivir a la dura campaña militar. Existen dos poemas que reflejan este aspecto, dedicados a dos de los alimentos más utilizados por los mambises: el boniato y la jutía.</p>
<p><strong>Oda al boniato</strong></p>
<p>El autor del poema “El boniato” fue el patriota y maestro bayamés José María Izaguirre. Participó en el alzamiento de la Demajagua, integró la Asamblea de Guáimaro, fue electo a la Cámara de Representantes y formó parte del gobierno de Carlos M. de Céspedes. Se destacó como educador. “El boniato” se publicó sin fecha en el libro <em>Asuntos cubanos. Colección de artículos y poesías</em> (1896), volumen donde Izaguirre recopiló diversos materiales, escritos por él y otros autores cubanos y latinoamericanos. El texto de este poema dice:</p>
<blockquote><p>“El boniato”</p>
<p>“Oh tú! fecunda planta</p>
<p>que en nuestras tierras criollas</p>
<p>tu fruto desarrollas</p>
<p>con sin igual vigor!</p>
<p>Permite que te cante,</p>
<p>pues tu virtud admira,</p>
<p>en su inacorde lira</p>
<p>un pobre trovador.</p>
<p>Tú tiendes por el suelo</p>
<p>Con tinte de esmeralda</p>
<p>exuberante falda</p>
<p>de hoja, bejuco y flor.</p>
<p>Y escondes en la tierra</p>
<p>con interés prolijo,</p>
<p>como la madre al hijo,</p>
<p>tu fruto seductor.</p>
<p>En la mesa del pobre</p>
<p>suculento y asado,</p>
<p>eres, con miel mezclado,</p>
<p>la gloria del hogar;</p>
<p>Y en la opulenta mesa,</p>
<p>servido en gran vajilla,</p>
<p>con rica mantequilla,</p>
<p>solaz del paladar.</p>
<p>Mientras la dulce caña,</p>
<p>la yuca feculante,</p>
<p>y el plátano sonante</p>
<p>de producción sin par,</p>
<p>Negaban al patriota</p>
<p>en alimento sin tacha,</p>
<p>tronchados por el hacha</p>
<p>del rudo militar.</p>
<p>Tú sólo generoso</p>
<p>que hambriento le veías,</p>
<p>ufano le ofrecías</p>
<p>el fruto de tu amor.</p>
<p>El bárbaro soldado</p>
<p>segaba tu follaje,</p>
<p>sin ver que tal ultraje</p>
<p>te daba más vigor.</p>
<p>A veces por el hambre</p>
<p>vagando atormentado,</p>
<p>tu hallazgo afortunado</p>
<p>mi situación salvó.</p>
<p>Y entonces el tormento</p>
<p>la pena inconcebible</p>
<p>que causa el hambre horrible,</p>
<p>con rapidez pasó.</p>
<p>Allá en Santo Domingo,</p>
<p>cuando la guerra hacían,</p>
<p>la jíquima comían</p>
<p>que el suelo les brindó:</p>
<p>Y sin ceder un paso,</p>
<p>y jíquima comiendo,</p>
<p>y al español batiendo,</p>
<p>por fin se libertó.</p>
<p>Así mi pueblo amado</p>
<p>que gime bajo el yugo</p>
<p>de un bárbaro verdugo,</p>
<p>se quiere libertar.</p>
<p>Y sin ceder un paso,</p>
<p>tu fécula comiendo,</p>
<p>y al español batiendo,</p>
<p>tendrá su libertad.</p>
<p>Bendita tú mil veces</p>
<p>¡oh planta generosa!</p>
<p>que en nuestra tierra hermosa</p>
<p>produces tanto bien.</p>
<p>El cielo te proteja,</p>
<p>cual tu bejuco triste,</p>
<p>que a veces se reviste</p>
<p>con tonos de laurel.</p>
<p>Vendrán mejores tiempos</p>
<p>en que mi Cuba hermosa</p>
<p>te mostrará gozosa</p>
<p>su inmensa gratitud:</p>
<p>Cuando en el cielo tienda,</p>
<p>cual limpia luminaria,</p>
<p>la estrella solitaria</p>
<p>su esplendorosa luz,</p>
<p>Te rendirán coronas,</p>
<p>y ver podrás entonces,</p>
<p>en mármoles y bronces</p>
<p>eternizar tu acción.</p>
<p>Admite mientras llega</p>
<p>tan suspirado día,</p>
<p>el himno que te envía</p>
<p>mi amante corazón”.</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="us1Q9acTnJ"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-maria-izaguirre-un-maestro-en-la-asamblea-de-guaimaro/">José María Izaguirre: un maestro en la Asamblea de Guáimaro</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«José María Izaguirre: un maestro en la Asamblea de Guáimaro» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-maria-izaguirre-un-maestro-en-la-asamblea-de-guaimaro/embed/#?secret=2xPL0UKpVK#?secret=us1Q9acTnJ" data-secret="us1Q9acTnJ" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Canto a la jutía</strong></p>
<p>Más conocido es “La jutía”, poema escrito por Ramón Roa. Nacido en La Habana, se incorporó a la Guerra de los Diez Años, donde participó en varios combates, alcanzó el grado de teniente coronel y fue ayudante de Ignacio Agramonte. Formó parte del Comité Revolucionario del Centro, creado en 1878 para el acuerdo y firma del Pacto del Zanjón. El poema a la jutía lo escribió Roa en Camagüey en 1877, estando en campaña, aunque no se conoce dónde se publicó por vez primera.</p>
<figure id="attachment_98416" aria-describedby="caption-attachment-98416" style="width: 170px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-98416 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/3.5.61.jpg" alt="" width="170" height="253" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/3.5.61.jpg 170w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/3.5.61-101x150.jpg 101w" sizes="(max-width: 170px) 100vw, 170px" /><figcaption id="caption-attachment-98416" class="wp-caption-text">Ramón Roa. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se hizo célebre al ser mencionado por José Martí en el discurso conocido por el nombre de “Con todos y para el bien de todos”, pronunciado en el Liceo de Tampa el 26 de noviembre de 1891. Tras esta alusión se desató una polémica que involucró a José Martí y Enrique Collazo, principalmente. La causa fue la crítica que realizó el Apóstol al libro <em>A pie y descalzo</em> (1890), donde Roa narró las vicisitudes de su vida en la manigua mambisa. El párrafo que José Martí le dedicó fue el siguiente:</p>
<blockquote><p>“¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? ¡Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo:—«Mienten»”.</p></blockquote>
<p>El poema “Jutía”, “La jutía”, o “A la jutía”, como también se le conoció, dice lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“¡Oh trópico iracundo do se encierra,</p>
<p>formando cataratas,</p>
<p>la lluvia torrencial que cubre el suelo,</p>
<p>y manda al extranjero en esta tierra</p>
<p>—si viene con bravatas</p>
<p>que el viaje emprenda chapuzando al cielo!</p>
<p>Presta a mi voz la fuerza prepotente</p>
<p>del huracán que ruge entre los mares,</p>
<p>y así la escuche atónita la gente</p>
<p>del Polo al Mediodía,</p>
<p>porque quiero entonar desde mis lares</p>
<p>un canto de loor a la jutía!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No la veis?. . . Ahí está!. . . Árbol coposo</p>
<p>que el ángulo delinea de una Y griega,</p>
<p>es su albergue dichoso</p>
<p>do el jíbaro famélico no llega</p>
<p>con ansias de clavar agudo el diente;</p>
<p>por eso ella sonríe, ajena de congojas,</p>
<p>aspirando a sus anchas el ambiente,</p>
<p>y deja al padre sol que allí le envíe</p>
<p>sus tibios rayos entre verdes hojas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Su amante compañera,</p>
<p>dueña y señora del cupey vecino,</p>
<p>frenética la llama, y al responder vivaz y zalamera,</p>
<p>sin contar los abrojos del camino,</p>
<p>pasa de rama en rama,</p>
<p>hasta adormirse en plática amorosa,</p>
<p>olvidando que a veces la fortuna,</p>
<p>voltaria y caprichosa,</p>
<p>si presto no se advierte,</p>
<p>con la envidia malévola se aduna,</p>
<p>y al que tiene más vida le da muerte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya llega el cazador infatigable,</p>
<p>que el árbol trepa de arrogancia lleno;</p>
<p>ya corren, saltan, rugen y se agitan</p>
<p>desafiando la suerte ineluctable;</p>
<p>mas todo en vano, que el follaje ameno</p>
<p>impídeles la fuga; al fin se irritan cual fieras acosadas,</p>
<p>y al volverse sin tino, amenazando</p>
<p>matarle a dentelladas,</p>
<p>el rudo cazador, con gran destreza,</p>
<p>las va en tierra sin vida derribando</p>
<p>al golpe de machete en la cabeza;</p>
<p>mientras que abajo el gozo <em>jutíero</em>,</p>
<p>sin vanos artificios,</p>
<p>se encrespa y gruñe como tigre fiero,</p>
<p>celoso de alcanzar los desperdicios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mas no mueres, jutía! Porque entonces</p>
<p>nace tu eterna fama,</p>
<p>la fama voladora,</p>
<p>más firme que los mármoles y bronces,</p>
<p>con que el tenaz cubano te proclama</p>
<p>de Cuba salvadora! . . .</p>
<p>Contestadme de hinojos, desgraciados,</p>
<p>que pizca no tenéis de sentimiento, ¿qué fuera de estos ínclitos soldados,</p>
<p>en ancho valle, en espesura ignota,</p>
<p>si a faltarles llegara el alimento</p>
<p>que les diera vigor en la batalla?</p>
<p>¿Ni quién subyuga al férvido patriota</p>
<p>que en el bosque mil veces centenario</p>
<p>encuentra su vitualla,</p>
<p>sin costos ni dispendios al Erario,</p>
<p>al par que su enemigo el altanero, para nutrir las filas de su tropa,</p>
<p>en busca de dinero</p>
<p>revuelve los mercados de la Europa?</p>
<p>Por falta de calzado,</p>
<p>en las breñas que erizan el camino,</p>
<p>¿cuánto pie delicado no privara a su dueño del divino</p>
<p>laurel que simboliza la victoria,</p>
<p>si artesano afanoso</p>
<p>la piel de la jutía no curtiera</p>
<p>y zapatos le diera</p>
<p>para salir avante en la jornada?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Del gastado armamento, ¿qué sería,</p>
<p>si no fuera en sus piezas restregada</p>
<p>la reluciente grasa de jutía?</p>
<p>A prueba de ciclones,</p>
<p>para en salvo llevar las municiones,</p>
<p>la curtida canana, ¿a quién se debe?</p>
<p>Un pigmeo ha de ser, mísero idiota,</p>
<p>no de estirpe cubana,</p>
<p>quien no sabe encumbrarte, o no se atreve,</p>
<p>¡oh jutía! que ofreces al patriota</p>
<p>alimento y calzado, arma y canana!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo admiro ese taller donde se curte</p>
<p>tu codiciada piel con la corteza</p>
<p>de que amable nos surte la próvida y feraz Naturaleza;</p>
<p>las rústicas canoas, el adobo,</p>
<p>y el curtidor paciente</p>
<p>que se reclina a ratos indolente</p>
<p>bajo el verde dosel de un algarrobo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bien recuerdo, de goces extasiado,</p>
<p>que al ángel bello de mi amor bendito,</p>
<p>por haberse en la danza columpiado,</p>
<p>le vi, por dicha mía,</p>
<p>el breve pie, minúsculo y bonito,</p>
<p>calzado con chapines de jutía.</p>
<p>Y la guitarra, en fin, cubana orquesta,</p>
<p>el alma de la fiesta,</p>
<p>que poblaba los aires de armonía,</p>
<p>muda hubiera yacido y silenciosa,</p>
<p>si mano generosa</p>
<p>no la armara con cuerdas de jutía.</p>
<p>¡Oh, jutía inmortal! Al mismo Homero</p>
<p>el genio no bastara,</p>
<p>discantando tu gloria,</p>
<p>para soñar siquiera cuan preclara</p>
<p>por siempre habrás de ser ante la Historia!</p>
<p>Yo sólo sé que cuando triunfe Cuba</p>
<p>y su bandera a las almenas suba</p>
<p>—porque palma y laurel orlen su frente— ,</p>
<p>la amada patria mía pondrá sobre su escudo: —«¡Independiente</p>
<p>por la gracia de Dios y la jutía!»”.</p></blockquote>
<p>Esta versión del poema de Ramón Roa la incluyó el médico y coronel Matías Duque en el libro <em>Nuestra patria</em> (1925), donde planteó que la conservaba “inédita” el bibliógrafo e historiador Domingo Figarola Caneda. No coincide del todo con la que insertó Raúl Roa en el segundo tomo <em>de Con la pluma y el machete</em> (1950), compendio de las obras poéticas de su abuelo Ramón Roa. Incluso, en el libro de Duque apareció una estrofa, la que comienza “¿Ni quién subyuga al férvido patriota…”, que no está en el poema editado en 1950. Según Raúl Roa lo acompañaba una nota que decía:</p>
<blockquote><p>“Pensada un día en que estaba enfermo, y conservada en la memoria, hasta que hallé papel para escribirla, algunos días después en el Rancho de los Cisneros”.</p></blockquote>
<p>“Al boniato” y “Jutía, no fueron incluidos en la antología <em>Los poetas de la guerra</em> (1893). La compiló Serafín Sánchez con prólogo de José Martí y notas de varios autores, entre ellos el propio Martí. Sin embargo, son dos ejemplos que describen lo que escribió el Apóstol al presentar a los lectores este libro sublime:</p>
<blockquote><p>“Su literatura no estaba en lo que escribían, sino en lo que hacían. Rimaban mal a veces, pero sólo pedantes y bribones se lo echarán en cara: porque morían bien”.</p></blockquote>
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			</item>
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		<title>El sabio en su patria: un poema de Luisa Pérez de Zambrana</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-sabio-en-su-patria-un-poema-de-luisa-perez-de-zambrana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2025 18:07:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[El sabio en su patria]]></category>
		<category><![CDATA[Luisa Pérez de Zambrana]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres poetas]]></category>
		<category><![CDATA[poesía cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dentro de la obra escrita por la cubana Luisa Pérez de Zambrana, sobresalió un poema...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Dentro de la obra escrita por la cubana Luisa Pérez de Zambrana, sobresalió un poema de tema social: “El sabio en su patria”.</strong></p>
<p>Una de las más grandes poetisas cubanas fue <a href="https://www.ecured.cu/Luisa_P%C3%A9rez_de_Zambrana">Luisa Pérez Montes de Oca</a>, quien nació en El Cobre, el 25 de agosto de 1835. Se educó en el seno familiar y antes de cumplir quince años escribió los primeros poemas. Colaboró en varias revistas y periódicos de Santiago de Cuba, La Habana y Trinidad. También se incorporó a la Sociedad Filarmónica y realizó veladas literarias. El primer libro que publicó <a href="https://www.google.com.cu/books/edition/Poesias_de_la_se%C3%B1orita_D_Luisa_P%C3%A9rez_y/41WY_vxrI70C?hl=es&amp;gbpv=1&amp;dq=Poes%C3%ADas+de+la+Se%C3%B1orita+Da.+Luisa+P%C3%A9rez+y+Montes+de+Oca&amp;pg=PR1&amp;printsec=frontcover"><em>Poesías de la Señorita Da. Luisa Pérez y Montes de Oca</em></a> (1856), motivó una relación afectiva, por correspondencia, con el médico y profesor <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_Zambrana_Vald%C3%A9s">Ramón Zambrana</a>, que terminó en matrimonio.</p>
<p>Radicada en La Habana, desarrolló una activa vida literaria y comenzó a ser conocida como Luisa Pérez de Zambrana. Escribió poemas y novelas, frecuentó las tertulias de <a href="https://www.ecured.cu/Nicol%C3%A1s_Azc%C3%A1rate">Nicolás Azcárate</a> y se destacó en actos sociales. La muerte inesperada de Zambrana en 1866 la sumió en la miseria, junto a sus cinco hijos. Vivió el dolor de que todos fallecieran, lo cual tornó su poesía aún más sentida y dolorosa. Poco antes de morir, el 25 de mayo de 1922, recibió un homenaje nacional, organizado por el Ateneo de La Habana.</p>
<p><strong>Un poema social</strong></p>
<p>Uno de los pocos poemas de temática social que escribió Luisa Pérez de Zambrana fue “El sabio en su patria”. Es probable que se haya inspirado en un proverbio árabe que tiene variantes: “El sabio en su patria es como el oro en su mina”, “El sabio en su patria es como el oro en el interior de la mina” y “El oro en el interior de la mina es como el sabio en su patria”. En él, Luisa Pérez de Zambrana reconoció, y criticó, la indiferencia social hacia los hombres dedicados al estudio y la investigación.</p>
<figure id="attachment_89396" aria-describedby="caption-attachment-89396" style="width: 198px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/libro-de-1856.bmp"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-89396 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/libro-de-1856-198x300.jpg" alt="" width="198" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/libro-de-1856-198x300.jpg 198w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/libro-de-1856-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/libro-de-1856.bmp 392w" sizes="(max-width: 198px) 100vw, 198px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89396" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Poesías de la Señorita Da. Luisa Pérez y Montes de Oca</em> (1856). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Apareció por vez primera en <em>Poesías de la Señorita Da. Luisa Pérez y Montes de Oca</em> (1856). Después, se incluyó en la compilación <em>Cuba poética. Colección escogida de las composiciones en verso de los poetas cubanos desde Zequeira hasta nuestros días</em> (ediciones de <a href="https://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000104900&amp;page=1">1858</a> y <a href="https://ufdcimages.uflib.ufl.edu/AA/00/07/63/99/00001/AA00076399_00001.pdf">1861</a>). Se publicó también, en una segunda versión, en el primer tomo de <a href="https://archive.org/details/nochesliterarias01azcuoft"><em>Noches literarias en casa de Nicolás Azcárate</em></a> (1866).</p>
<p>Estuvo entre los poemas de Luisa Pérez de Zambrana incluidos en <a href="https://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5Qae07PGfw0cfITL470wVOh0XQcN8yaTTUIRwzKqzTMR-o4KoztVgVf9bjAFJpFBtTk34QlIO4RylusACwB6GsAee8urI_vlO-l_TwGgSchP5kwn5SFKnrFsW7VCzChsIlW1Dp0ZeXG27WxsNkfTDIWC14009zRp9Rm6QE0XI0IxZqy7_aJYHfVuGJdHCPWN01TGa8WPHGqCr0Whc1n5jwK-LdRMmbzCMRk2wYtNOQrNbKkhSKlIwQ3jTEs_D4kovoHtbWqUIMY6PMtlotVi9PS8Hp2hQbGg8i7UPkNp-QF53zR-ng4M"><em>América poética: poesías selectas americanas con noticias biográficas de los autores </em></a>(1875), coleccionadas por el chileno José Domingo Cortés y en el tomo segundo de <a href="https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=nyp.33433000011969&amp;seq=7"><em>América literaria: producciones selectas en prosa y verso</em></a> (1890), coleccionadas y editadas por el argentino Francisco Lagomaggiore.</p>
<figure id="attachment_89397" aria-describedby="caption-attachment-89397" style="width: 194px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-1866.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89397 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-1866-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-1866-194x300.jpg 194w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-1866-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-1866.bmp 436w" sizes="auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89397" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Noches literarias en casa de Nicolás Azcárate</em> (1866). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La idea que se expresó en “El sabio en su patria”, había sido esbozada por Luisa Pérez de Zambrana en el poema “Al sol”, que escribió en octubre de 1855 y cuyos fragmentos aparecieron en el libro de 1856. Ante la posibilidad de subir a la “sublime cumbre” del sol y contemplar el mundo con “serena mirada”, destacó el espectáculo negativo que observaría. Además de guerras, dolores y maldades, vería</p>
<blockquote><p>“…al fuerte despojando al débil,</p>
<p>Burlando el necio al respetable sabio</p>
<p>Y el libertino la virtud manchando</p>
<p>Que en vano busca generoso apoyo</p>
<p>¡Socorro! a gritos con dolor clamando.</p>
<p>Y allí los ricos persiguiendo indignos</p>
<p>A la honrada pobreza que debieran</p>
<p>Gustosos proteger&#8230;. ¿pero qué digo?</p>
<p>Acaso en ellos protección alguna</p>
<p>Halló nadie jamás?&#8230; Artes y letras,</p>
<p>Inteligencia, aplicación o genio</p>
<p>les movió alguna vez&#8230;? de hambre y miseria</p>
<p>Ven al sabio expirar sin que tiranos</p>
<p>Sientan estremecerse ni una fibra</p>
<p>Del corazón empedernido y fiero.</p>
<p><em>Venid; decidlo, desdichado Taso,</em></p>
<p><em>Cervantes infeliz, Dante sublime  </em></p>
<p><em>Y más que todos, desgraciado Homero!</em>”</p></blockquote>
<p>El “El sabio en su patria” no pasó inadvertido para los contemporáneos de Luisa Pérez de Zambrana. En la revista madrileña <em>La América</em>, en el número correspondiente al 27 de noviembre de 1866, el crítico español E. de Villena, destacó que en ese poema,</p>
<blockquote><p>“…Luisa Pérez de Zambrana exhala su justa indignación contra el mundo que paga con ingratitudes los beneficios debidos al genio…”.</p></blockquote>
<p>En el <em>Diccionario biográfico cubano</em> (1878), <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Calcagno">Francisco Calcagno</a> citó un fragmento, al tratar la vida del olvidado maestro José Cornelio Días. También planteó que Alejandro Mantici, italiano radicado en La Habana que dio a conocer varias composiciones de poetas cubanos, lo tradujo a su idioma natal. Fue mencionado por <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_de_la_Cruz">Manuel de la Cruz</a> en “Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba”, escrito para servir de introducción a la compilación <em>América </em>literaria (1890), como parte de la “…florida guirnalda&#8230;” de la poetisa. Para <a href="https://www.ecured.cu/Aurelio_Mitjans">Aurelio Mitjans</a>, autor del <em>Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba</em> (1890), fue “un amargo lamento” de su autora.</p>
<p>Según expresó la filóloga Laura Mestre en 1923:</p>
<blockquote><p>“La lira de Luisa Pérez de Zambrana no carece de acentos graves y solemnes, como se expresan en «El sabio en su patria», amarga queja de la indiferencia del vulgo por el valor moral de los hombres buenos y sabios…”.</p></blockquote>
<p><strong>El poema y sus dos versiones</strong></p>
<p>La primera versión del poema “El sabio en su patria”, según lo publicado en 1856, 1858, 1861 y 1875, fue la siguiente:</p>
<blockquote><p>“Le ves pasar, y con nativo orgullo</p>
<p>Su frente grave y majestuoso paso</p>
<p>Al extranjero envanecido enseñas</p>
<p>Y tú no le haces caso”.</p>
<p>“Le ves gemir en la indigencia amarga</p>
<p>Que intensa abruma su cabeza augusta,</p>
<p>Y con profunda indiferencia dices</p>
<p>Que la patria es injusta”.</p>
<p>“Que es digno, clamas, a la faz del mundo</p>
<p>De eterna gloria y de constante aprecio,</p>
<p>Mientras que tú con insolente orgullo</p>
<p>Solo le das desprecio”.</p>
<p>“Ves que el estudio y el insomnio ardiente</p>
<p>Su faz marchitan venerable y seria,</p>
<p>Ves que trabaja sin cesar y siempre</p>
<p>Vejeta en la miseria”.</p>
<p>“Ves de sus obras la grandeza, miras</p>
<p>De asombro ante ellas las naciones mudas</p>
<p>Y al apóstol sublime, al hombre grande</p>
<p>Ni aun siquiera saludas”.</p>
<p>¿Y es esa, acaso, la brillante gloria,</p>
<p>El estrellado y luminoso cielo</p>
<p>Que debiera esperar la frente ilustre</p>
<p>Que marchitó el desvelo?”.</p>
<p>“¿Es esa, acaso, la corona de oro</p>
<p>Con que debieran adornar sus sienes?</p>
<p>¿Son esos ¡ay! de su fatiga en premio</p>
<p>Las flores y los bienes?”.</p>
<p>“¿Es ese, pues, el patrimonio rico</p>
<p>Que el mundo ofrece con placer siniestro</p>
<p>De cien naciones y ciudades cultas</p>
<p>Al sublime maestro?”.</p>
<p>Y ese el tributo que la patria brinda</p>
<p>Al que gloria le diera, honor y lustre,</p>
<p>Y ese el respeto que los hombres deben</p>
<p>Al desgraciado ilustre?”.</p>
<p>“¿Mas no fue tal el pago que á los sabios</p>
<p>Dio siempre el mundo estúpido y severo?</p>
<p>No fue ese el premio que Colón obtuvo</p>
<p>Y ese el que obtuvo Homero?”.</p>
<p>¡¡Patria!! nombre querido cuanto hermoso;</p>
<p>Pero que trata con fatal dureza</p>
<p>Al ser augusto que gimiendo guarda</p>
<p>Un mundo en la cabeza”.</p>
<p>“Al hombre heroico que la hiel apura</p>
<p>Por dar páginas bellas a su historia,</p>
<p>Al noble mártir que sonriendo muere</p>
<p>Por inundarla en gloria”.</p>
<p>“Al que estudiando envejeció su frente,</p>
<p>Al que llorando consumió sus años,</p>
<p>Y al que bajara hasta la tumba misma</p>
<p>Probando desengaños”.</p>
<p>“¡Oh patria injusta! si en lugar de acíbar</p>
<p>Al que otros mundos en la frente encierra,</p>
<p>Le dieses noble protección, tendrías</p>
<p>Un Dios sobre la tierra”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_89398" aria-describedby="caption-attachment-89398" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89398 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1856.-Archivo-del-autor-300x185.jpg" alt="" width="300" height="185" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1856.-Archivo-del-autor-300x185.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1856.-Archivo-del-autor-150x93.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1856.-Archivo-del-autor.bmp 445w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-89398" class="wp-caption-text">Primera estrofa de»El sabio en su patria» en la versión de 1856. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el libro <em>Noches literarias en casa de Nicolás Azcárate</em> (1866) se publicó otra versión de este poema. También apareció en la revista madrileña <em>La América</em>, en el número correspondiente al 27 de noviembre de 1866. Esta fue la nueva versión de “El sabio en su patria”:</p>
<blockquote><p>“Le ves pasar y en su semblante noble</p>
<p>escrita va su adversidad augusta,</p>
<p>y tú desdén, indiferencia amarga,</p>
<p>le das ¡oh patria injusta!”.</p>
<p>“Ves que el estudio y el insomnio ardiente</p>
<p>su faz marchitan venerable y seria,</p>
<p>ves que trabaja sin cesar,</p>
<p>y siempre vejeta en la miseria”.</p>
<p>“Ves de sus obras la grandeza, miras</p>
<p>de asombro ante ellas las naciones mudas</p>
<p>y al profeta sublime, al genio excelso,</p>
<p>¡ay! apenas saludas”.</p>
<p>“¿Y es esa acaso la brillante gloria,</p>
<p>el estrellado y luminoso cielo</p>
<p>que debiera esperar la frente ilustre</p>
<p>que marchitó el desvelo?”.</p>
<p>“¿Es esa acaso la corona de oro</p>
<p>con que debieran adornar sus sienes?</p>
<p>¿son esos ¡ay! de su fatiga en premio</p>
<p>las flores y los bienes?”.</p>
<p>“¿Es ese, pues, el patrimonio rico</p>
<p>que el mundo ofrece con placer siniestro</p>
<p>de cien y cien generaciones cultas</p>
<p>al sublime maestro?”.</p>
<p>“¿Y ese el tributo que la patria brinda</p>
<p>al que gloria le diera, honor y lustre?</p>
<p>¿Y ese el respeto que los hombres deben</p>
<p>al desgraciado ilustre?”.</p>
<p>“Mas ¿no fue tal en las naciones todas</p>
<p>del genio augusto el doloroso empleo?</p>
<p>¿No fue ese el premio que le dio la Italia</p>
<p>a Tasso y Galileo?”.</p>
<p>“¿No fue ese el pago que en terribles días</p>
<p>al gran apóstol que en Oriente asoma,</p>
<p>al espléndido sol de los gentiles</p>
<p>dio la sangrienta Roma?”.</p>
<p>“¡Patria! ¡sueño de amor! tu dardo siempre</p>
<p>con ingrato rigor abrasa y quema</p>
<p>la regia sien que coronó el Eterno</p>
<p>con celestial diadema”.</p>
<p>“El sabio heroico que la hiel apura</p>
<p>por dar páginas bellas a su historia,</p>
<p>el noble mártir que sonriendo muere</p>
<p>por inundarla en gloria”.</p>
<p>“El que estudiando envejeció su frente,</p>
<p>el que llorando consumió sus años</p>
<p>y el que bajara hasta la tumba misma</p>
<p>probando desengaños”.</p>
<p>“¡Oh patria injusta!—Si en lugar de acíbar</p>
<p>al que otros mundos en la frente encierra</p>
<p>le dieses noble protección, tendrías</p>
<p>un Dios sobre la tierra”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_89399" aria-describedby="caption-attachment-89399" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1866.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89399 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1866.-Archivo-del-autor-300x255.jpg" alt="" width="300" height="255" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1866.-Archivo-del-autor-300x255.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1866.-Archivo-del-autor-150x128.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-estrofa-de-El-sabio-en-su-patria-en-la-version-de-1866.-Archivo-del-autor.bmp 456w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89399" class="wp-caption-text">Primera estrofa de «El sabio en su patria» en la versión de 1866. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Con respecto a la primera versión, esta nueva tenía 13 estrofas, una menos que en 1856. De ellas, sólo cinco eran idénticas en ambos poemas, el resto tenía algún cambio parcial o total. <a href="https://www.ecured.cu/Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n">Cristóbal Colón</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Homero">Homero</a>, mencionados en la versión inicial, son sustituidos en 1866 por el astrónomo y físico <a href="https://www.ecured.cu/Galileo_Galilei">Galileo Galilei</a> y el poeta <a href="https://www.ecured.cu/Torquato_Tasso">Torquato Tasso</a>. La inclusión de Galileo, un científico, se debió, con seguridad, a la influencia de su esposo, el destacado médico y académico Ramón Zambrana, autor de un libro de lectura para las escuelas primarias, titulado <em>La bóveda celeste</em> (1859). También se incluyó una mención a Jesús de Nazaret.</p>
<p>“El sabio en su patria” fue uno de los pocos poemas de tema social escritos por Luisa Pérez de Zambrana. El lamento que contiene recogió una preocupación legítima. En él, destacó que los hombres de pensamiento no tenían el reconocimiento que merecían por parte de la sociedad de su tiempo. Con seguridad, sus recelos de 1856 se vieron corroboradas tras la muerte de Ramón Zambrana, su amado esposo. Precisamente, la segunda versión de esta composición vio la luz en el mismo año en que ocurrió el luctuoso hecho, que marcó su vida para siempre.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-sabio-en-su-patria-un-poema-de-luisa-perez-de-zambrana/">El sabio en su patria: un poema de Luisa Pérez de Zambrana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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