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	<title>museología archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>El Museo Zoológico Cubano de Gundlach</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Nov 2025 19:41:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cristóbal Gundlach]]></category>
		<category><![CDATA[Museo Zoológico Cubano]]></category>
		<category><![CDATA[museología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Museo Zoológico Cubano creado por Juan Cristóbal Gundlach, el más importante que ha existido...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-museo-zoologico-cubano-de-gundlach/">El Museo Zoológico Cubano de Gundlach</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El Museo Zoológico Cubano creado por Juan Cristóbal Gundlach, el más importante que ha existido en Cuba, tuvo sus inicios en Matanzas.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> (1810-1896) nació en Marburgo, Alemania. Desde muy joven se interesó por la naturaleza y se especializó en taxidermia. En 1837 se graduó de doctor en Filosofía. Al llegar a Cuba en 1839 se dedicó a los estudios zoológicos y realizó extensos viajes de exploración por todo el archipiélago. Visitó Francia y Alemania y también viajó a Puerto Rico. Dedicó su vida a estudiar la fauna cubana, sobre todo las aves. Legó obras imprescindibles sobre insectos y tetrápodos cubanos.</p>
<p><strong>Itinerario de un museo</strong></p>
<p>Una vez en Cuba, Juan Cristóbal Gundlach realizó las primeras observaciones en territorio matancero, en la zona de Canímar y Punta de Maya. En 1841 se estableció cerca de Cárdenas, en el cafetal San Juan. En marzo de 1844, hizo un descubrimiento trascendental en esa zona. Observó un ave diminuta que llamó su atención y pudo capturar. De esta forma entraba en la historia como el primero que describió el zunzuncito cubano, el ave más pequeña del mundo. Esta colecta marcó el inicio de su propia colección zoológica, que con el tiempo llegó a ser la más importante de Cuba.</p>
<figure id="attachment_93757" aria-describedby="caption-attachment-93757" style="width: 220px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-93757 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Gundlach.png" alt="" width="220" height="262" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Gundlach.png 220w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Gundlach-126x150.png 126w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /><figcaption id="caption-attachment-93757" class="wp-caption-text">Juan Cristóbal Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tres años después, en 1847, Juan Cristóbal Gundlach pasó a residir a la estancia El Refugio junto a la familia que lo acogía. En ese lugar, también cercano a Cárdenas, abrió las puertas de su museo zoológico al público, que poco a poco fue ganando fama por sus colecciones, que no paraban de crecer. Sobre esta institución escribió el poeta <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Clemente_Zenea">Juan Clemente Zenea</a> en 1861:</p>
<blockquote><p>“…Gundlach hizo construir en este nuevo domicilio una sala para depositar sus colecciones dando entrada franca al público con objeto de estimular al estudio de las ciencias naturales y según aparece de un libro en que fue recogiendo los nombres de los que lo visitaban, entraron en su Museo más 3,200 personas en el espacio de cuatro anos atraídas por la curiosidad, el interés o la admiración. Desde entonces se difundió por todo el país la grata nueva de que existía en Cárdenas un sabio naturalista alemán y como el mismo Gundlach nos ha informado, desde aquella época ha encontrado posteriormente en sus excursiones por la parte oriental alguna que haya visto su museo”.</p></blockquote>
<p>En 1864, tras la muerte de su amigo Carlos Booth, Juan Cristóbal Gundlach se trasladó al ingenio La Fermina, cerca de Bemba, actual Jovellanos, propiedad de Simón de Cárdenas. Allí expuso las piezas de su museo zoológico, que radicó en ese lugar hasta 1892. Sobre la visita que realizó a este lugar señaló Juan Clemente Zenea:</p>
<blockquote><p>“Basta entrar en el museo de Gundlach para sorprenderse de todo lo que ha podido hacer un hombre amigo del estudio. Sus obras salen perfectas de sus manos: su sistema de disecar es el más moderno y el que se prefiere en Europa con algunas modificaciones que le son propias: cuando conserva un ave lo hace con todas las apariencias de la vida: peina la pluma, extiende los músculos, imita la actitud que más le place, arregla el cuello, dirige la mirada, asegura la garra en un ramo, y el espectador espera que abra el pico y cante: tiene el secreto de animar los cadáveres: posee el arte de dar gracia y elegancia a un objeto inmóvil. Tal es la riqueza de sus colecciones que en el ramo de las mariposas solamente cuenta por centenares los individuos: los insectos diferentes, las conchas y los caracoles suman miles: parece que los campos habrán quedado desiertos, que muchas plantas estarán silenciosas por la falta de tanto viviente que se refugiaba en sus hojas, que muchas flores estarán tristes porque extrañan la visita matinal, crepuscular o nocturna de los amigos zumbadores de la vegetación. Todo cubano debe acercarse alguna vez a contemplar el cuadro variado que ofrece este extranjero querido y examinando lo que él ha acumulado y oyendo sus explicaciones luminosas, nos gozaremos en saber lo bello y lo grande que encierran los tres reinos de nuestra naturaleza”.</p></blockquote>
<p>Varios ejemplares de este museo se expusieron en la Exposición Universal de París en 1867. Se presentaron siete colecciones completas de animales cubanos. Juan Cristóbal Gundlach participó como delegado por Cuba del gobierno español y fue premiado con una medalla de plata. Al mismo tiempo, recibió la Orden de Carlos III por el éxito alcanzado. En el <em>Catálogo general de la Sección Española</em> (1867), apareció una descripción de lo expuesto:</p>
<blockquote><p>“Estas colecciones de Historia natural cubana, fruto de 27 años de trabajo, son las más completas que existen en el orbe, a saber: Todos los mamíferos indígenas, incluso el solenodon del Bayamo y 20 especies de murciélagos; 254 especies de aves, (cuantas se conocen), ejemplares de machos, hembras y jóvenes con huevos y nidos; todos los reptiles y batracios; los crustáceos, en número de 150; 120 especies de arácnides. Todos los órdenes de insectos, en número de 4000 especies, representadas por un número más crecido de individuos. Además, una colección (la más completa que existe) de moluscos terrestres de la isla de Cuba, comprendiendo unas 600 especies y numerosas variedades. Otra de espongiarios, que cuenta 54 especies y 78 individuos. Las tres últimas puede decirse que son únicas, porque son las primeras que se han formado de su especie y están en su mayor parte sin clasificar; por lo cual ofrecen vasto campo al estudio de los sabios naturalistas que acudan a la Exposición. Los entomólogos encontraran en la colección de insectos de los 7 órdenes, presentada por el Sr. Gundlach, una de las más completas que existen, gran número de especies nuevas para la ciencia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_93758" aria-describedby="caption-attachment-93758" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class="wp-image-93758 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-768x543.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-derecha-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor.jpg 906w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93758" class="wp-caption-text">Ala derecha del Museo Zoológico Cubano de Gundlach en 1897. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A finales de los años ochenta el ingenio La Fermina fue demolido y la familia que acogió a Gundlach debió abandonarlo. Ante el temor de perder sus colecciones y el deseo de ayudar a sus protectores, el naturalista decidió vender su museo al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, lugar donde lo depositó de forma provisional el 2 de febrero de 1891. El expediente fue remitido a Madrid el 22 de abril de 1890 y dos años después se recibió la aprobación de la compra en ocho mil pesos oro. Fue la mejor forma de preservar ese valioso tesoro. Hay que agregar que Gundlach entregó esa suma de dinero a la familia Diago-Cárdenas, para ayudar a quienes lo habían acogido en La Fermina.</p>
<figure id="attachment_93759" aria-describedby="caption-attachment-93759" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-93759 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x211.jpg" alt="" width="300" height="211" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-300x211.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-150x105.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor-768x540.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ala-izquierda-del-Museo-Gundlach-en-1897.-Archivo-del-autor.jpg 909w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93759" class="wp-caption-text">Ala izquierda del Museo Zoológico Cubano de Gundlach en 1897. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1890, los doctores Joaquín Lastres y <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Vilar%C3%B3_D%C3%ADaz">Juan Vilaró</a> redactaron un informe sobre el Museo Zoológico Cubano de Gundlach, previa comisión del gobierno, como criterio científico acerca de la viabilidad de la compra. Ambos destacaron la necesidad de preservar esas colecciones en Cuba y que no fueran a ningún otro país. Al respecto plantearon:</p>
<blockquote><p>“…no se debe consentir que un tesoro de tanta valía, sin por aquende ni allende, vaya a engrandecer, a glorificar alguna nación extranjera, que fijó en él sus miradas, y apronta ya su bolsa generosa…”.</p></blockquote>
<p>A esto se añadió, en el periódico habanero <em>La Unión Constitucional</em>, que era necesario efectuar la transacción por el gobierno</p>
<blockquote><p>“…ya que no por el interés de la enseñanza, por decoro nacional, para que no salga de la tierra española, el Museo Zoológico Cubano, más completo que humanos conocieron”.</p></blockquote>
<p>El 25 de agosto de 1895, Juan Cristóbal Gundlach escribió una carta a Fernando Reinoso, director del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde le agradeció sus gestiones para la adquisición del Museo Zoológico Cubano:</p>
<blockquote><p>“Días de verdadera angustia fueron para mí aquellos en que, demolido el ingenio Fermina y arrendado para potrero, se hizo imposible la permanencia en él del Museo que con tanto cuidado y en tantos años yo había formado. No sabía que hacerme. Trasladar las colecciones a la Habana no me era posible, ¿dónde llevarlas que no me ocasionaran gastos que me eran imposible pagar, porque yo carezco de bienes y no tenía ningún sueldo? No sabía cómo salir del apuro. Temía que las colecciones fuesen vendidas por separado, o que las comprase alguno que se las llevara de Cuba, siendo mi deseo que de aquí no salieran, y que pudieran servir para estudios de naturalistas y de aficionados”.</p>
<p>“Por fortuna, usted había visto mi Museo en la Fermina, y como siempre encuentra bueno llevar mejoras al Instituto, me había encargado algunas colecciones para el establecimiento, eso nos puso en relaciones, y por eso tuvo usted noticia de la situación en que yo me encontraba”.</p>
<p>“Desde este día empezó usted una verdadera lucha: primero para proporcionarme un local que no me costara dinero, y donde mis colecciones pudieran estar arregladas y no expuestas a descomponerse, las que fueron colocadas en unos cuartos donde estaban resguardadas. También usted me propuso comprarlo para el Instituto, y yo me alegré de esta proposición”.</p>
<p>“Todas las cosas que usted tuvo que hacer desde que quedamos convenidos hasta que se hizo la compra, hacen una historia muy larga, porque presentaba muchas dificultades que usted con paciencia y perseverante voluntad supo hacer desaparecer, y mientras conseguía la aprobación del Rectorado, de la Junta Superior de Instrucción, del Gobierno General, y mientras el expediente iba a Madrid, todo esto necesitó mucho tiempo, como usted lo había previsto, y por eso proporcionó local interinamente a mis colecciones, si el Gobierno no hubiera aceptado, ellas quedaban en mi poder sin sufrir descomposición”.</p>
<p>“Todavía usted hizo más en favor del Museo Zoológico: después de autorizado y celebrado el contrato de la venta a favor del Instituto, pensó en darle mejor colocación, y volviendo a trabajar con constancia consiguió autorización para construir, además del salón para la nueva Biblioteca, otro igual tan hermoso, sobre aquel, para el Museo”.</p>
<p>“Así por el esfuerzo de su buena voluntad, mi trabajo de 50 años se ha salvado, y hoy se encuentra muy bien, en un salón hermoso, con armarios también preciosos, cubiertos de grandes cristales que permiten ver las especies allí contenidas y servir para el estudio, como era mi deseo cuando lo formé”.</p></blockquote>
<p>En carta a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Torralbas_Manresa">José I. Torralbas</a>, en agosto de 1895, añadió Gundlach:</p>
<blockquote><p>“Habiendo concluido de arreglar el citado Museo el día 16 de julio del corriente año, resolví celebrar mis natales en aquel local para mí tan estimado, en que al cumplir 85 años veía terminarse mi deseo, y al efecto cité para el acto mi familia adoptiva de Cuba, la mayor parte de ella acudió”.</p>
<p>“Once años hacía que ellos no veían las colecciones,—desde que se retiraron de la Fermina—. Se admiraron del estado en que se conservan, y todos reconocieron con placer la hermosura de la instalación y el lucimiento que en ella han adquirido las colecciones”.</p></blockquote>
<p>No fue sólo la compra de Museo Zoológico Cubano lo que debe agradecerse a Fernando Reinoso. También logró, siempre con los fondos del propio Instituto de Segunda Enseñanza, construir encima de la biblioteca del centro un local para el museo, que aportó el espacio para exponer cómodamente las colecciones en estantes y vidrieras adecuados, con la protección e iluminación necesarias. El conservador sería el propio Gundlach.</p>
<figure id="attachment_93760" aria-describedby="caption-attachment-93760" style="width: 248px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93760 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fernando-Reinoso.-Archivo-del-autor.bmp 471w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93760" class="wp-caption-text">Fernando Reinoso. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Allí, en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, permaneció Juan Cristóbal Gundlach como celoso guardián de su Museo Zoológico Cubano, hasta su muerte el 14 de marzo de 1896. En esta institución estuvo situada su extensa colección, hasta que después del triunfo de la Revolución se trasladó al Instituto de Biología de la Academia de Ciencias de Cuba. Hoy se encuentra en el Instituto de Ecología y Sistemática, que pertenece al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.</p>
<p><strong>Piezas relevantes</strong></p>
<p>De acuerdo al <em>Catálogo</em> elaborado por Pedro Valdés Ragués en 1914, el Museo Gundlach estaba conformado por 38 ejemplares de mamíferos embalsamados, 13 de reptiles y 96 peces. Había 84 ejemplares de reptiles y 10 de anfibios conservados en alcohol. Además, 69 cajas de crustáceos, 36 de moluscos y 237 cajas de insectos de diferentes familias. Además, dos merostomas y 30 zoófitos (esponjas y corales). Sobresalía la colección de aves con 580 ejemplares, 213 huevos, 19 nidos y una urna de colibríes. Además, dos cráneos de cocodrilos, y la boca de un tiburón.</p>
<figure id="attachment_93761" aria-describedby="caption-attachment-93761" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93761 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x225.jpeg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x225.jpeg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-150x113.jpeg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-jutia-conga-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpeg 636w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93761" class="wp-caption-text">Ejemplar de jutía conga del Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se destacó la presencia, entre los mamíferos, de un ejemplar albino y otro negro de jutía conga. Otros casos de albinismo en el Museo Zoológico Cubano eran una jutía carabalí, un ratón y un guayabito. Además, habían dos ejemplares de almiquí y 24 de murciélagos. En este último caso, estaban representadas 22 especies. Se exhibía en alcohol un guayabito que tenía un incisivo prolongado por enfermedad.</p>
<figure id="attachment_93762" aria-describedby="caption-attachment-93762" style="width: 226px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93762 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-226x300.jpg 226w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-colgante-de-un-solibio-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpg 514w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /><figcaption id="caption-attachment-93762" class="wp-caption-text">Nido colgante de un solibio en el Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre las aves del Museo Zoológico Cubano, escribió Juan Cristóbal Gundlach en la introducción de su obra magna <em>Ornitología cubana</em> (1893):</p>
<blockquote><p>“Las personas que quieran conocer todas las especies de aves descritas en este tratado pueden verlas en el Instituto de Segunda Enseñanza, en el Museo zoológico cubano de Gundlach, donde ninguna falta, Allí están también muchos nidos, los más curiosos y los huevos que he podido colectar”.</p></blockquote>
<p>Entre ellas, sobresalían tres ejemplares del pájaro mosca o zunzuncito, entre ellos el capturado de 1844, que Gundlach consideró el fundador de su colección. Acerca de zunzuncito rememoró Gundlach en 1894:</p>
<blockquote><p>“Esta es la especie de las aves cubanas que para mí tiene más interés que ninguna otra, pues además de ser especie que yo di a conocer a la ciencia, resulta ser la especie de aves más chica del mundo, y el primer ejemplar que yo maté en marzo 1844 ser el primer objeto que yo reservé para mí y siendo así, el fundador del Museo zoológico cubano que he formado en los años posteriores. Este individuo existe aún en este Museo en perfecta conservación. Este Museo es ahora propiedad del Instituto de 2ª Enseñanza de la Habana”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_93763" aria-describedby="caption-attachment-93763" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93763 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x237.jpeg" alt="" width="300" height="237" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-300x237.jpeg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-150x119.jpeg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ejemplar-de-guacamayo-cubano-del-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpeg 636w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93763" class="wp-caption-text">Ejemplar de guacamayo cubano del Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>También era relevante la presencia del guacamayo cubano, ave que ya a finales del siglo XIX se consideraba extinta debido a la depredación humana. Aunque siempre existió un único ejemplar en el Museo Zoológico Cubano, en el artículo “Las guananas observadas en Cuba” (1894), Gundlach declaró que, en un recorrido por el hato Zarabanda, cerca de la ciénaga de Zapata, había cazado varios especímenes. Lamentablemente, este ejemplar único que existía en Cuba fue robado en 2008 y hoy se encuentra desaparecido.</p>
<figure id="attachment_93764" aria-describedby="caption-attachment-93764" style="width: 215px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93764 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-215x300.jpg 215w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor-107x150.jpg 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carpintero-real-con-el-pico-deformado-en-el-Museo-Gundlach.-Archivo-del-autor.bmp 582w" sizes="auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93764" class="wp-caption-text">Carpintero real con el pico deformado en el Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Del carpintero real, bella ave cubana posiblemente extinta desde hace pocos años, el Museo Zoológico Cubano tuvo tres ejemplares. De ellos, una hembra con una deformación en el pico. Este raro ejemplar de carpintero real lo capturó Gundlach en el hato Zarabanda en 1849, tras conocer la noticia de su existencia en el monte, con una paja permanente en el pico. Acerca de este hecho, escribió:</p>
<blockquote><p>“La noticia del carpintero con la paja en el pico resultó ser un fenómeno muy curioso, pues el pico superior creció por enfermedad y en curva de 12 pulgadas. Este ejemplar está en mi Museo Cubano Zoológico, que hoy es propiedad del Instituto de 2a enseñanza de la Habana”.</p></blockquote>
<p>Se mostraban al público, además, siete ejemplares de aves afectadas, en mayor o en menor grado, por el albinismo. También un coco colorado y un pato inglés, que son aves migratorias. De la célebre paloma viajera o migratoria, un ave extinta desde 1914, se contaban dos ejemplares. Además, estaban representadas todas las especies de gavilanes cubanos.</p>
<figure id="attachment_93766" aria-describedby="caption-attachment-93766" style="width: 216px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93766 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor-216x300.jpg 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nido-de-un-bobito-en-el-Museo-Zoologico-Cubano-de-Gundlach.-Archivo-del-autor.jpg 496w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption id="caption-attachment-93766" class="wp-caption-text">Nido de un bobito en el Museo Zoológico Cubano de Gundlach. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tras la muerte de Juan Cristóbal Gundlach en 1896, el puesto de conservador del Museo Zoológico Cubano lo ocupó José I. Torralbas. Este fue sustituido en 1901 por Pedro Valdés Ragués. Tras su compra y apertura al público el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana publicó un <em>Catálogo numérico del Museo Zoológico Cubano</em> (1895). Veinte años después, Valdés Ragués editó <em>Museo Cubano Gundlach. Catálogo general</em> (1914). Gracias a estas obras es posible conocer la inmensa riqueza que acumuló el naturalista alemán en sus estudios por los montes cubanos.</p>
<p><strong>En la actualidad</strong></p>
<p>Las piezas de la colección del Museo Zoológico Cubano de Gundlach, clasificada como histórica, se localizan en el Instituto de Ecología y Sistemática del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente. Allí están al servicio de los investigadores, cubanos y extranjeros, interesados en el estudio de la fauna cubana. La valoración más reciente acerca de este tesoro aparece en <em>Colecciones de historia natural, su conservación y manejo en Cuba</em> (2024), libro editado por Nayla García, Jans Morffe y Juan F. Ley. En esta obra se destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“La gran riqueza de este conjunto patrimonial de la fauna cubana puede ser constatada en la colección entomológica y particularmente en el grupo de los lepidópteros; en la malacológica integrada por moluscos terrestres, marinos y fluviales. Particularmente relevante es la colección herpetológica, donde los anfibios y reptiles se conservan en sus frascos originales, sumergidos en aguardiente, preservante utilizado por Gundlach, y suspendidos de flotadores de vidrio. La muestra ornitológica, la más significativa del conjunto, la conforman aves de Cuba y de Puerto Rico. Algunos ejemplares se encuentran montados y otros en piel, casi todos etiquetados con los datos que Gundlach como curador les adjudicó. Se hallan representadas más de la mitad de las aves que en la actualidad se conocen, incluyendo algunas especies altamente amenazadas, también nidos y huevos”. (ALH)</p></blockquote>
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		<title>Un Museo de Historia Natural en el Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Mar 2025 15:01:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Museo de Historia Natural]]></category>
		<category><![CDATA[museología]]></category>
		<category><![CDATA[museos en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La creación de un Museo de Historia Natural estuvo entre las realizaciones más significativas de...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La creación de un Museo de Historia Natural estuvo entre las realizaciones más significativas de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas.</strong></p>
<p>El proyecto más importante que tuvo la Sección de Ciencias, desde su fundación el 2 de noviembre de 1864, fue el establecimiento de un Museo de Historia Natural. Así quedó reflejado en el Artículo 30, Capítulo V, del <em>Reglamento de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas</em>, donde se planteó:</p>
<blockquote><p>“La Sección formará un Museo de Historia Natural, un Gabinete de Física, un Laboratorio de Química y un Observatorio meteorológico según lo vayan permitiendo los recursos de que pueda disponer”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80036" aria-describedby="caption-attachment-80036" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80036 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-300x103.jpg" alt="" width="300" height="103" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-300x103.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-150x51.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-768x263.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor.jpg 837w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80036" class="wp-caption-text">Artículo 30, Capítulo V, del Reglamento de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas (1866). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<blockquote><p>La Junta Directiva del Liceo de Matanzas estuvo de acuerdo con la idea y pidió la formación de una comisión. Esta estuvo integrada por Manuel Presas y Francisco Jimeno. Sin embargo, en diciembre de 1865 no se había“(&#8230;)podido llevar adelante tan laudable idea, porque la Directiva carecía de los medios pecuniarios suficientes a la preparación del local necesario para realizar el proyecto tantas veces iniciado(&#8230;)”.</p>
<p>Según expresó Manuel Presas en un informe de 1865, era necesario contar en la Sección de Ciencias con socios que ayudaran a “…crear un Museo de Historia Natural…”. También Sebastián A. de Morales, director de la Sección, reconoció que entre las metas para 1866 estaba “…la instalación del Museo…”, y dio a conocer que la directiva para ese año, había</p>
<p>“&#8230;ordenado su pronta instalación en uno de los locales más amplios del Liceo, costeando de los fondos generales de este el importe de los estantes y demás utensilios necesarios, según el plano y cómputo presentados por esta Sección&#8230;”.</p></blockquote>
<p>En enero de 1866 se informó en las páginas del diario <em>Aurora del Yumurí</em>, que la Sección de Ciencias, “&#8230;se ocupaba en los preparativos para la formación de un Museo, cuyos estantes encerrarán bien pronto una verdadera riqueza&#8230;”. El 9 de marzo de 1866 se acordó invitar a los socios de la Sección y del Liceo en general, para que remitieran donaciones, siempre especificando la localidad de donde procedían los objetos naturales y el nombre del donante. Debían enviarse al museo particular de Francisco Jimeno, en Conteras no.34.</p>
<p>Dos meses después se expresó en <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“Ya están concluidos y colocándose en el sitio que han de ocupar, los estantes para el Museo que la Sección de Ciencias Físicas y Naturales de nuestro Liceo ha organizado para ese instituto. Falta sólo que los numerosos y desprendidos amantes del saber que existen en esta ciudad envíen para enriquecerlo algunas de las curiosidades que poseen y que serán recibidas con agrado por la Sección que promueve tan útil mejora”.</p></blockquote>
<p><strong>Un proyecto hecho realidad</strong></p>
<p>El 24 de julio de 1866 se comenzaron a publicar, en <em>Aurora del Yumurí</em>, las listas de donativos para el Museo de Historia Natural. Se señaló, además, que esto se hacía con “&#8230;gran contentamiento de los amantes del saber, que echaban de menos en una ciudad tan culta como la nuestra un Museo que mostrara a propios y extraños las riquezas del reino vegetal y animal de la isla”, exhortando a que “&#8230;el público se anime y continúe contribuyendo con sus regalos para tan importante institución”.</p>
<p>Ese mismo día se informó que Manuel Febles había sido nombrado conservador del mismo, cargo que ocupó hasta el 9 de octubre, cuando se aceptó su renuncia. Para sustituirlo de forma interina fue nombrado Joaquín Barnet, en espera de que Francisco Ruiz pudiera asumir esa responsabilidad.</p>
<p>El apoyo al Museo de Historia Natural creado en el Liceo por la Sección de Ciencias fue masivo. Al respecto se planteó en <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“Ya se va animando el público –y hace bien- a remitir regalos más o menos valiosos, pero siempre bien recibidos, al museo que con una constancia laudable está formando la Sección de Ciencias del Liceo. Dios quiera que el entusiasmo se sostenga, cosa rara entre nosotros, y que Matanzas pueda envanecerse en breve, de contar con un museo, digno de su cultura, fundado con donativos particulares&#8230;”.</p></blockquote>
<p>En el mes de octubre de 1866, cuando ya el Museo de Historia Natural era una realidad, Sebastián A. de Morales se vio obligado a publicar la siguiente aclaración:</p>
<blockquote><p>“Se dice por algunos que la Sección de Ciencias ha proporcionado al Liceo un gasto de dos mil pesos con el establecimiento del Museo. La Sección se ve en el caso de protestar contra semejante aserto&#8230;”. Agregó que “&#8230;la Tesorería del Liceo ha pagado hasta la fecha una suma que no asciende a ciento treinta y seis pesos, y esto en el espacio de cuatro meses que lleva de instalado dicho departamento, honra del Liceo de Matanzas y de su Sección de Ciencias”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80039" aria-describedby="caption-attachment-80039" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80039 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x246.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor-150x123.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor.jpg 498w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80039" class="wp-caption-text">“Museo”, nota publicada por Sebastián A. de Morales en la revista El Liceo, el 15 de octubre de 1866. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el artículo “Museo del Liceo”, publicado en la revista <em>El Liceo</em>, Sebastián A. de Morales expuso con claridad los objetivos trazados. Primeramente, dio las gracias</p>
<blockquote><p>“&#8230;al pueblo de Matanzas por la generosa protección que viene dispensando al Museo de Historia Natural que hemos fundado en uno de los mejores departamentos de este Instituto”.</p></blockquote>
<p>Después lo calificó de “&#8230;utilísima empresa, que andando el tiempo vendrá a ser honra y orgullo de la progresista Yucayo”.</p>
<p>Acerca de su fin social, declaró que “&#8230;ha de aspirar, y aspira ya, a ser no el modesto receptáculo de espécimen naturales del Liceo, sino el templo del saber, dedicado al pueblo de Matanzas, en cuyo seno arda puro y perenne el fuego sagrado de la ciencia&#8230;”, en el cual “&#8230;el curioso y el naturalista pueden ya venir a estudiar nuestra flora y nuestra fauna&#8230;” Destacó que debía considerarse una institución “&#8230;no solo del Liceo, sino de Matanzas toda”.</p>
<figure id="attachment_80038" aria-describedby="caption-attachment-80038" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80038 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x279.jpg" alt="" width="300" height="279" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x279.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor-150x140.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor.jpg 510w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80038" class="wp-caption-text">Primera parte del artículo “Museo del Liceo”, publicado por Sebastián A. de Morales en la revista El Liceo, el 15 de septiembre de 1866. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Las palabras finales de Morales, estuvieron dirigidas a la burguesía matancera, que no había demostrado su apoyo a la creación del Museo. Las mismas permiten comprender cómo la Sección se sostuvo gracias al tesón y la perseverancia de sus miembros:</p>
<blockquote><p>“¿Faltarán, preguntamos, entre nosotros siquiera tres o cuatro ricos que se dediquen con sus posibles a proteger y fomentar más y más este Museo, así como sucede en otros países, en donde el amor al progreso y al adelanto de las útiles instituciones, enciende en el alma de los buenos ciudadanos la llama noble y purísima del bien procomunal? No creemos que falten, y esperamos que alguno se digne responder a nuestro llamamiento, para que su nombre sea dignamente pronunciado por los buenos patricios que en su seno encierra esta ciudad, que se esfuerza noblemente para conquistar el título de progresista”.</p></blockquote>
<p>Entre las donaciones para el Museo de Historia Natural, se recibieron animales vivos y disecados, plantas, fósiles, rocas y minerales, monedas, sellos de correos, libros, medallas y otros objetos, que le dieron un carácter polivalente. Los listados de donativos se publicaron en <em>Aurora del Yumurí</em> hasta 1868. Colaboraron 201 personas de todo el país, sobre todo matanceros, incluyendo mujeres y niños, para un total de 366 donaciones. La Junta Directiva del Liceo apoyó en todo momento los esfuerzos de la Sección y también hizo su contribución.</p>
<p>Dentro de los aportes recibidos merece destacarse la donación testamentaria hecha por el taxidermista habanero Juan A. Fabre en junio de 1866. También sobresalieron Rafael de Arango con 281 especies de insectos y Félix García Chávez con 23 ejemplares de aves disecadas. Lo mismo hizo Francisco de Entralgo con 124 ejemplares de plantas medicinales exóticas.</p>
<p>Otras donaciones relevantes fueron las de Plácido Gener, con una colección de 139 minerales, 30 rocas y 138 fósiles. También la de Sebastián A. de Morales, con 200 muestras de semillas y frutos duplicados de su herbario particular. Entre las mujeres se destacaron Inés L. Presas con 160 insectos y Catalina Rodríguez con 19 especies de moluscos cubanos microscópicos. Además, la Junta Directiva del Liceo compró una colección de 1000 muestras de minerales.</p>
<p>Lo más importante es que se logró un apoyo masivo a la convocatoria lanzada por la Sección de Ciencias. Realizaron donaciones destacadas personalidades de la sociedad matancera de la época, pero también niñas, niños y mujeres. Residentes en La Habana y en otros lugares del país también colaboraron.</p>
<p><strong>Un legado en la historia</strong></p>
<p>El ejemplo del Museo de Historia Natural fundado por el Liceo de Matanzas fue reconocido por sus contemporáneos. El sabio Felipe Poey expresó en 1866 que uno de los logros de la Sección de Ciencias era instaurar “&#8230;un Museo de Historia Natural y de curiosidades&#8230;”. En 1867 el Liceo de La Habana habanero intentó establecer uno similar, sobre lo cual se comentó en <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“&#8230;el Liceo de esta ciudad [de La Habana] trata de fundar un Museo de Historia Natural y Gabinete de Física y Química, por medio de donativos voluntarios, como ha logrado nuestro Liceo formar el rico museo que es hoy uno de sus motivos de orgullo. No dudamos que la sociedad hermana consiga su objeto&#8230;”.</p></blockquote>
<p>Días después, agregó:</p>
<blockquote><p>“El Museo de Historia Natural de nuestro Liceo podría ayudar al que se trata de fundar en la Habana, remitiéndole los ejemplares duplicados que posea”.</p></blockquote>
<p>En la reseña sobre Francisco Jimeno de su <em>Diccionario biográfico cubano</em>, Francisco Calcagno señaló erróneamente que: “De su rico Museo, honor de Matanzas, habla Poey en Repertorio&#8230;”. Casi un siglo después, el escritor Ricardo Vázquez Pérez, afirmó:</p>
<blockquote><p>“Seguramente que Don Felipe confundió los datos, ya que, efectivamente, aquella institución acordó fomentar un Museo de Historia Natural; pero según nuestras noticias nunca llegó a integrarse plenamente”.</p></blockquote>
<p>El Museo de Historia Natural, primero con carácter público fundado en la ciudad de Matanzas, desapareció al cerrar sus puertas el Liceo en 1869. Lamentablemente no se conoce el destino de las piezas que atesoró, que quizás pasaron a particulares o fueron confiscadas por el gobierno. Durante más de un siglo su creación fue ignorada por historiadores y estudiosos e incluso negada, desconociéndose su aporte a la tradición científica local. Recientemente, el investigador matancero Urbano Martínez Carmenate, en el libro <em>El coleccionismo en Matanzas. Del gabinete privado al museo público</em> (2010), valoró la significación de este museo dentro de la historia del coleccionismo matancero.</p>
<p>El Museo de Historia Natural, fundado por la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, fue una realidad y un orgullo para los matanceros. A pesar del poco tiempo que tuvo de existencia dejó un ejemplo a seguir como esfuerzo colectivo. Ocupa un lugar de privilegio en la historia de la ciudad.</p>
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