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	<title>Liceo de Matanzas archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>Liceo de Matanzas archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>La ciencia en los Juegos Florales del Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 19:58:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Juegos Florales]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los Juegos Florales realizados por el Liceo Artístico y Literario de Matanzas también fueron un...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los Juegos Florales realizados por el Liceo Artístico y Literario de Matanzas también fueron un espacio para promover la ciencia y el conocimiento.</strong></p>
<p>El Liceo Artístico y Literario de Matanzas se fundó en 1859 y se inauguró de forma solemne el 17 de febrero de 1860. En los <em>Estatutos </em>(1860), se planteó que entre los objetivos de la institución estaba “Promover certámenes públicos de literatura y bellas artes”. Lo mismo hizo el <em>Reglamento del Liceo Artístico y Literario de Matanzas</em> (1861), donde se estableció que los Juegos Florales se celebrarían anualmente, “Con el fin de estimular la juventud a las tareas científicas, artísticas y literarias…”.</p>
<p><strong>Los primeros Juegos Florales</strong></p>
<p>La convocatoria inicial para efectuar un certamen público en el Liceo de Matanzas se dio a conocer el 8 de septiembre de 1860. El mismo debía realizarse en noviembre del año siguiente. Estos Juegos Florales se clausuraron con toda pompa el 9 de noviembre de 1861 con una grandiosa ceremonia de premiación. En ella estuvo presente Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien repartió los lauros a los galardonados.</p>
<figure id="attachment_93284" aria-describedby="caption-attachment-93284" style="width: 130px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Convocatoria-a-los-primeros-Juegos-Florales-del-Liceo-de-Matanzas-1.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-93284 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Convocatoria-a-los-primeros-Juegos-Florales-del-Liceo-de-Matanzas-1-130x300.jpg" alt="" width="130" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Convocatoria-a-los-primeros-Juegos-Florales-del-Liceo-de-Matanzas-1-130x300.jpg 130w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Convocatoria-a-los-primeros-Juegos-Florales-del-Liceo-de-Matanzas-1-445x1024.jpg 445w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Convocatoria-a-los-primeros-Juegos-Florales-del-Liceo-de-Matanzas-1-65x150.jpg 65w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Convocatoria-a-los-primeros-Juegos-Florales-del-Liceo-de-Matanzas-1.bmp 547w" sizes="(max-width: 130px) 100vw, 130px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93284" class="wp-caption-text">Convocatoria a los primeros Juegos Florales del Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre los temas científicos puestos en concurso estuvo: “Si la isla de Cuba es, como se dice, rica e ilustrada, cuáles son las pruebas; y si no las hay, resultando de su investigación su pobreza y atraso, cuáles son las causas y los remedios”. Otro planteó: “Si se verificase la fusión de los caminos de hierro de la Habana con los de Matanzas y Cárdenas ¿cuáles serían las ventajas o perjuicios que reportarían estos dos últimos puertos?”.</p>
<p>Por último, también se debía considerar la siguiente propuesta: “Si el cultivo de la caña es considerado en esta isla el ramo de la agricultura que mayores utilidades ofrece, y en Europa se venden a igual precio el mascabado y el algodón, qué cambios experimentaría la clase pobre del país, dedicándose a la siembra del algodonero, y que ventajas reportarían del cultivo de ese arbusto el comercio de Cuba y de toda la nación?”.</p>
<p>Con la medalla de oro se alzó Domingo del Monte Portillo, autor de un ensayo acerca de la fusión de los ferrocarriles de La Habana y Matanzas. Un trabajo sobre la riqueza e ilustración de Cuba alcanzó el segundo premio, escrito por Sixto de Guereca. Se presentó otro sobre el primer tema propuesto, que fue descalificado y uno sobre el tercero, que trató sobre el cultivo del algodón en Cuba, considerado poco relevante. No hay referencias sobre sus autores. El jurado que evaluó las memorias presentadas estuvo compuesto por Manuel del Portillo y Jorge de la Calle. El trabajo premiado se publicó en la memoria <a href="https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=chi.087791218&amp;seq=7"><em>Juegos Florales del año 1861</em></a> (1861).</p>
<p>Otros Juegos Florales se efectuaron el 5 de abril de 1863, sin que haya trascendido nada de ciencia. Uno de los premios entregados en esta ocasión fue una “Elegía a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>”, de Casimiro del Monte. También se proyectaron los de 1864, pero no se efectuaron. Entre los temas propuestos estuvieron: “La educación de la mujer en Cuba y medios para perfeccionarla” y “Ventajas de la física”.</p>
<p><strong>Presencia de la Sección de Ciencias</strong></p>
<p>Una vez que se fundó la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas en el Liceo de Matanzas, el 2 de noviembre de 1864, la presencia de la ciencia en los Juegos Florales se hizo sistemática.</p>
<p>El primer evento de este tipo en que participó la Sección de Ciencias fueron los de 1865. El 21 de enero de ese año se eligieron los temas científicos que concursarían, aprobándose los siguientes: “De los medios para establecer un ingenio modelo y de las ventajas que proporcionaría al país su establecimiento” y “¿Cuál de los métodos zootécnicos conocidos es preferible para el mejoramiento de la raza pecuaria?”.</p>
<p>Además, se aprobó el titulado: “Redactar un compendio de historia de la Isla, que puede ser útil como obra de texto para las escuelas y colegios”. Por último, también se incluyó: “¿La educación física en Cuba está en armonía con la educación intelectual? Si no lo está, ¿cuáles medios deben ponerse en práctica para conseguir esa armonía?”</p>
<p>Para valorar los trabajos presentados se conformó una comisión integrada por Sebastián A. de Morales, Manuel Presas y Joaquín Barnet. Las memorias premiadas se dieron a conocer en octubre y los autores galardonados se presentaron públicamente el 4 de noviembre. Estos fueron, <a href="https://www.ecured.cu/Idelfonso_Estrada_y_Zenea">Idelfonso Estrada Zenea</a>, que obtuvo medalla de plata y el habanero Andrés C. Vázquez, que alcanzó un accésit, ambos con memorias sobre el último tema.</p>
<p>El autor del “compendio de historia de la Isla”, recibió un premio especial a propuesta del jurado. Debe tratarse de <a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Blanchet_Bitt%C3%B3n">Emilio Blanchet</a>, quien al año siguiente publicó en Matanzas un <em>Compendio de historia de Cuba</em> (1866). No se recibieron trabajos sobre los otros temas. En la clausura de estos Juegos Florales, Manuel Presas pronunció un discurso.</p>
<p>Otros Juegos Florales se celebraron en 1866. El jurado encargado de evaluar los trabajos científicos fue electo por la Sección de Ciencias y la Junta Directiva del Liceo el 2 de octubre de 1866. Lo integraron José M. Casal y Sebastián A. de Morales en economía política y pedagogía, y Manuel Presas, Joaquín Barnet y Esteban Llorach en ciencias. El 4 de noviembre se presentó la memoria premiada: “Estado de la educación de las niñas, causas que se oponen a que los colegios destinados a ellas produzcan todos los efectos apetecibles, y averiguar los remedios”.</p>
<p>Los temas puestos a concurso en la edición de 1867, se escogieron el 30 de enero de ese año. En economía fue propuesta la presentación de memorias sobre: “Conveniencia de separar el trabajo agrícola del fabril en nuestra industria azucarera; medios más expeditivos de llevar a cabo esta innovación, y resumen de las ventajas que esta pueda aportar a la agricultura y el comercio de esta isla”, “¿Cuál de los cultivos existentes en Cuba puede y debe preponderar sobre los otros?” y “Analizar los inconvenientes de nuestra servidumbre doméstica y proponer los medios de mejorarla”.</p>
<p>En el caso de la historia natural, las temáticas versaron sobre la fauna cubana: “¿A qué especie de mamífero debe referirse el animal llamado ‘perro mudo’ por los descubridores e historiadores primitivos de América?” e “Historia natural de las especies de jutías de la isla de Cuba”. Hay que destacar que la cuestión relativa al llamado “perro mudo”, se solucionó más de un siglo después. Lo hizo el destacado paleontólogo cubano Oscar Arredondo en “El perro mudo y su errónea identificación por Andrés Poey en 1851” (1982).</p>
<p>El resto de los temas estaban relacionados con investigaciones realizadas por la Sección de Ciencias. En química: “Análisis y aplicaciones de las gomas, resinas y gomo-resinas de las principales especies vegetales de la Isla de Cuba”. En física: “Siendo indudable que la luz artificial fatiga la vista de los que con ella trabajan leyendo o escribiendo en este clima, dar una explicación satisfactoria de las causas, y exponer el medio de remediar este mal”. Por último, en medicina debía profundizarse en: “Influencia de la vacuna sobre la economía humana considerada como profiláctica de la viruela, y medios más seguros de obtenerla, conservarla y propagarla”. Este último tema fue un reflejo de la destacada labor de la Sección durante la epidemia de viruelas de inicios de ese año.</p>
<p>Al parecer no se presentó ningún trabajo, o si se hizo no resultó premiado. Incluso, la fecha de entrega, fijada inicialmente para el 4 de septiembre, se extendió por un mes por la poca cantidad de concursantes. Los jurados de estos Juegos Florales estuvieron conformados por Sebastián A. de Morales y Manuel Presas en historia natural; Joaquín Barnet y Agustín Pinto en química y física, y por Domingo Cartaya y Manuel M. Carrerá en medicina. La parte pública se efectuó el 4 de noviembre de 1867, conjugando, como siempre, lo artístico con lo científico. Fueron clausurados por Domingo Cartaya, en ese momento director del Liceo.</p>
<p>El 17 de febrero de 1868 se escogieron los temas para los Juegos Florales de ese año. Fueron, en historia natural: “Flora fanerogámica de una localidad cualquiera de esta isla”; en física: “Un tratado elemental de física”; en química: “Un tratado elemental de química adecuado a las necesidades del país, y en particular a las agrícolas”; y en medicina: “Memoria sobre traqueotomía en casos de croup”. En historia natural se designó como jurados a Sebastián A de Morales y Manuel Presas, en física Manuel Carrerá y Ramón M. Estévez, en química José López Benavides y Joaquín Barnet, y en medicina Esteban Llorach y Agustín Pinto. Se presentaron un total de 14 trabajos y fueron premiados tres, pero no se conocen sus títulos.</p>
<p><strong>El final</strong></p>
<p>Estos fueron los últimos Juegos Florales realizados por el Liceo Artístico y Literario de Matanzas, en los que participó la Sección de Ciencias. En los primeros meses de 1869 se clausuró el Liceo por las autoridades. Había comenzado la Guerra de los Diez Años y no eran tiempos para debates científicos y certámenes literarios.</p>
<p>En la clausura, realizada el 4 de noviembre, era evidente la decadencia que envolvía al Liceo de Matanzas. Así lo expresó su presidente, Domingo Cartaya, en su discurso de clausura:</p>
<blockquote><p>“Tal parece, Señores, que la época angustiosa que venimos atravesando hace ya algún tiempo, ha extendido su influencia sobre nuestros Juegos Florales; y que la misma atmósfera pesada que ha gravitado sobre nuestras cabezas, ha descargado su peso, si no sobre nuestra inteligencia, a lo menos sobre nuestro entusiasmo. El espíritu, eminentemente sensible, se recoge y concentra en ciertos días, y aunque acaso madure entonces más frutos en silencio, los esconde sin duda y aguarda tiempos mejores para darlos a luz”.</p></blockquote>
<p>Después de 1878 se reintentó refundar la Sección de Ciencias, pero esto no sucedió. El Liceo de Matanzas, después de 1881, celebró algunos Juegos Florales, pero en ellos no hubo presencia de la ciencia.</p>
<p>En la historia de los Juegos Florales que celebró el Liceo de Matanzas hasta 1868, la ciencia tuvo un lugar destacado. Esta fue una faceta más de la actividad realizada por la Sección de Ciencias que ha trascendido en el tiempo. (ALH)</p>
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		<title>El Liceo de Matanzas y la llegada a Cuba del cable telegráfico submarino en 1867</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Oct 2025 12:44:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[cable telegráfico submarino]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 3 de octubre de 1867 se celebró, en el Liceo de Matanzas, una fiesta...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El 3 de octubre de 1867 se celebró, en el Liceo de Matanzas, una fiesta por la llegada a Cuba del cable telegráfico submarino.</strong></p>
<figure id="attachment_91147" aria-describedby="caption-attachment-91147" style="width: 222px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Samuel-Morse.bmp"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-91147 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Samuel-Morse-263x300.jpg" alt="" width="222" height="254" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Samuel-Morse-263x300.jpg 263w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Samuel-Morse-131x150.jpg 131w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Samuel-Morse.bmp 389w" sizes="(max-width: 222px) 100vw, 222px" /></a><figcaption id="caption-attachment-91147" class="wp-caption-text">Samuel Morse. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 6 de enero de 1833, el inventor estadounidense Samuel Morse realizó la primera demostración pública del telégrafo que había inventado. Este consistió en la utilización de un sistema de señales electromagnéticas, el célebre “código Morse”, como medio de comunicación. Hacia 1838 logró, con la ayuda del profesor Leonard Gale y el asistente Alfred Vail, que el mensaje generado de esta firma recorriera largas distancias. El 1 de enero de 1847, Morse y Vail inauguraron la primera línea telegráfica de Estados Unidos entre Washington y Baltimore, que utilizó el sistema de telegrafía que habían creado. En 1851 este sistema fue adoptado en Europa, lo que demostró su aceptación mundial.</p>
<p>Desde que comenzó a conocerse y aceptarse el invento de Morse, se pensó en comunicar áreas alejadas geográficamente mediante cables submarinos. Con ese objetivo el empresario estadounidense Cyrus West Field creó la empresa The Atlantic Telegraph Company en 1855, la cual llevó a cabo el primer tendido de cable telegráfico a través del océano Atlántico en 1858 de forma exitosa, entre Irlanda y Terranova. Meses después se averió y no fue hasta 1866 que se estableció un segundo y definitivo cable, que estuvo en funcionamiento casi cien años.</p>
<figure id="attachment_91148" aria-describedby="caption-attachment-91148" style="width: 236px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cyrus-Filed.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-91148 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cyrus-Filed-236x300.jpg" alt="" width="236" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cyrus-Filed-236x300.jpg 236w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cyrus-Filed-118x150.jpg 118w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cyrus-Filed.bmp 283w" sizes="(max-width: 236px) 100vw, 236px" /></a><figcaption id="caption-attachment-91148" class="wp-caption-text">Cyrus Field. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1865 los empresarios James A. Scrymser y Alfred Pell, Jr. constituyeron la International Ocean Telegraph Co. Esta empresa se encargó de conectar Estados Unidos, mediante un cable telegráfico submarino, con Cuba y, más tarde, con otras zonas de América. El cable que se instaló entre Cuba y Estados Unidos lo fabricó la empresa inglesa India Rubber, Gutta Percha and Telegraph Works Co. Se consideró una maravilla tecnológica, pues estaba hecho de cobre, alquitrán, cáñamo, hierro galvanizado, yute y un aislamiento especial procedente de Malasia. El vapor Narva lo transportó desde Inglaterra y lo instaló en el mar. En esa faena fue asistido por los vapores estadounidenses El Tahoma y Fountain, así como por el buque de guerra español Francisco de Asís.</p>
<figure id="attachment_91149" aria-describedby="caption-attachment-91149" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-91149 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1867-Landing_s-300x195.jpg" alt="" width="300" height="195" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1867-Landing_s-300x195.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1867-Landing_s-150x97.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1867-Landing_s.jpg 550w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-91149" class="wp-caption-text">«El cable cubano: desembarcando el extremo costero en South Beach, cerca de Fort Taylor, Cayo Hueso». Dibujo del Dr. J. B. Holder publicado en el Harper&#8217;s Weekly, el 7 de septiembre de 1867. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 3 de agosto de 1867 comenzó la instalación submarina con el desembarco del extremo costero del cable en Cayo Hueso. Al día siguiente, el Narva tendió el cable al sur de Cayo Sand. Después, zarpó hacia La Habana y atracó en la otra orilla el 5 de agosto, colocando el extremo del cable en La Chorrera. Al día siguiente, el Narva navegó hacia el norte, rumbo a Cayo Hueso, desenrollando el cable a una velocidad aproximada de 5,5 km/h para conectar con el extremo costero de Cayo Hueso. Problemas meteorológicos y de navegación retrasaron la conexión del cable cubano con el extremo de Cayo Sand hasta el 18 de agosto de 1867.</p>
<p>El 21 de agosto de 1867 se estableció el primer contacto a través de este cable telegráfico submarino, entre el alcalde de Cayo Hueso y Joaquín del Manzano, Capitán General de Cuba. La comunicación con el mundo exterior estaba disponible y un telegrama costaba, aproximadamente, $3,50 por cada 10 palabras. En la instalación del cable telegráfico submarino entre Cuba y Cayo Hueso había participado el español José Pérez Moris. Al parecer, fue él quien trasmitió el mensaje del general Manzano. Pérez Moris había estado radicado en Bemba (Jovellanos) y Cárdenas, donde ejerció el periodismo.</p>
<p><strong>Una fiesta de ciencia</strong></p>
<p>La Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas se fundó en 1864. Esta institución, primera de carácter científico que existió en la ciudad, no permaneció ajena a los acontecimientos relevantes de la ciencia y la técnica en Cuba y el mundo. Un ejemplo fue la unión de la isla con el mundo a través del cable telegráfico submarino, importante avance tecnológico para la época.</p>
<p>En agosto de 1867 el periódico <em>Aurora del Yumurí</em>, dio a conocer que la institución tenía entre sus proyectos festejar el acontecimiento. Así lo reflejó el día 9 de ese mes:</p>
<blockquote><p>“Liceo. Tiempo hace que estamos oyendo decir que este Instituto piensa celebrar el establecimiento del cable submarino de la Chorrera a Cayo Hueso, con una función en que tomen parte todas las secciones; pero nada hemos sabido aun oficialmente. Ocúrresenos pues, preguntar a la galante Junta Directiva lo que haya de cierto sobre el particular, y como la respuesta, según creemos, no se hará esperar, proto podremos salir de la duda, sacando de ella al mismo tiempo a nuestras bellas suscritoras que así lo desean con ansia”.</p></blockquote>
<p>Días después, el 30 del propio mes, este mismo órgano de prensa volvió a dar información a sus lectores sobre el particular. Así lo planteó:</p>
<blockquote><p>“Liceo. Sabemos de un modo positivo que la Junta Directiva de esta Instituto ayudada por las mesas de las secciones está haciendo preparativos para la función que como hemos dicho en otras veces se efectuará en celebración del feliz establecimiento del <em>cable submarino</em>. Esta función, en la que hará grandes novedades, pues en ella tomarán parte no sólo las secciones lírica y literaria, sino que también la científica, tendrá efecto, según parece, a principios del entrante mes. En ella se iluminará el salón con luz eléctrica, a cuyo efecto se encuentra entre nosotros el Doctor Bablot, que ha venido a ponerse de acuerdo con el Sr. Director de la Sección de Ciencias para combinar el modo y forma de establecer aquel alumbrado, que realzará las gracias de nuestras hermosas y dará al elegante salón del Liceo un aspecto verdaderamente espléndido. Pronto y con más datos, volveremos a ocuparnos de este asunto sobre el que se halla fija la atención de <em>ellas</em> y <em>ellos</em> que desean la ocasión de divertirse a fuer de jóvenes”.</p></blockquote>
<p>Al día siguiente, 1 de septiembre de 1867, en <em>Aurora del Yumurí</em> se insistió sobre el esperado festejo:</p>
<blockquote><p>“La función del Cable se efectuará todo el mes próximo y como dijimos ayer se hacen para ella grandes preparativos, en los que se ha de emplear algún tiempo, pues la Directiva quiere echa el resto y hacer que dicha función sea digna del objeto que la motiva. Cuando sepamos a punto fijo el día en que ha de verificarse, lo comunicaremos a nuestros lectores”.</p></blockquote>
<p>Tras los intensos preparativos de la fiesta en el Liceo, el 12 de septiembre, la <em>Aurora del Yumurí</em> publicó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Se nos dice que el Liceo está combinando una magnífica función para celebrar nuestra comunicación telegráfica con Europa. Según parece, el salón estará iluminado con luz eléctrica esa noche, y adornado de un modo completamente nuevo, por el artista mexicano Sr. Ortiz. Consistirá la fiesta en algunos experimentos de Física, lectura de dos discursos alusivos al gran acontecimiento que se celebra, y baile. A su tiempo volveremos a ocuparnos de esta función, que será indudablemente una de las más notables que haya ofrecido el Liceo. No sabemos si el Casino dedicará una función al mismo objeto; es de esperar que no se quede rezagado”.</p></blockquote>
<p>Una semana después, ya estaba casi decidida la fecha y el contenido del festejo. Así lo volvió a destacar la <em>Aurora del Yumurí</em> el 20 de septiembre:</p>
<blockquote><p>“El Liceo se anima: después de la bonita función verificada el viernes, está preparando para el lunes «la de Cable», de la cual hemos hablado en diferentes ocasiones, y que según sabemos constará de una minuciosa explicación de los principios científicos que sirven de fundamento a la comunicación submarina, y de la construcción del cable y su manera de funcionar, hecha por un individuo de la Sección de Ciencias…”.</p></blockquote>
<p>Al día siguiente, en una comunicación oficial firmada por Mariano Lima, secretario general del Liceo de Matanzas, se dio a conocer la esperada fecha:</p>
<blockquote><p>“El lunes 23 del corriente tendrá efecto la función extraordinaria dispuesta para celebrar la instalación del cable submarino que une esta Isla con el resto del mundo civilizado”.</p></blockquote>
<p>Como complemento de la información, una “Gacetilla” del propio día 21 de septiembre, añadió:</p>
<blockquote><p>“Al hablar hoy de la función que debe tener efecto el lunes en esa sociedad, olvidamos decir que se harían en ella algunos experimentos físicos de electricidad, por el Dr. Bablot, que también está encargado de colocar la luz eléctrica de iluminará el salón…”.</p></blockquote>
<p>Sin embargo, un acontecimiento inesperado hizo cambiar los planes. El 24 de septiembre de 1867 falleció Joaquín del Manzano, Capitán General de Cuba. Esto motivó la suspensión de la función que debía tener lugar en la noche de ese mismo día. Se acordó entonces por la Junta Directiva del Liceo decidir una nueva fecha más adelante. Así lo hizo saber el 1 de octubre, mediante una comunicación oficial que la <em>Aurora de Yumurí</em> publicó al día siguiente. En ella se dio a conocer que se realizaría el jueves 3 de octubre. Se aclaró, además, que no se suspendería “…por mal tiempo”.</p>
<p>El 3 de octubre de 1867 fue el día en que se festejó, en el Liceo de Matanzas, la llegada a Cuba del cable telegráfico submarino. No obstante, Carlos M. Trelles y Adolfo Dollero, en sus respectivos bosquejos históricos del Liceo, sostienen erróneamente que la celebración tuvo lugar el 14 de septiembre de 1868. Como se ha visto, esta fecha nunca figuró en los planes dispuestos por la Junta Directiva de la institución.</p>
<figure id="attachment_91151" aria-describedby="caption-attachment-91151" style="width: 187px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-91151 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-2-187x300.png" alt="" width="187" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-2-187x300.png 187w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-2-94x150.png 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-2.png 340w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-91151" class="wp-caption-text">Sebastián Alfredo de Morales y González, director de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El acto, celebrado en la noche, comenzó con un discurso de Sebastián A. de Morales, director de la Sección de Ciencias, leído por Domingo Cartaya, vocal de la misma Sección, con “…voz clara y acentuación correcta…”. Según la reseña ofrecida por la <em>Aurora del Yumurí</em>, que lo calificó de “precioso discurso”, este “&#8230;ocupó el primero la tribuna situada a la derecha del espectador, sobre el cual brillaba en letras primorosas, el nombre de Morse”. El contenido del discurso de Morales fue el siguiente:</p>
<blockquote><p>“Celebramos hoy uno de los más importantes acontecimientos de nuestra época; tal ves los tiempos venideros realizarán más grandes empresas, porque el espíritu humano, llevado incesantemente en alas del progreso, va empujado por la mano de la Providencia en pos de su perfeccionamiento; empero esta empresa, que viene a dar su nombre a un siglo, logra consumar la fraternidad de los pueblos, iniciada por Jesucristo”.</p>
<p>“El pensamiento cruza rápido y centelleante por entre las férvidas olas del océano, a través de las borrascas y de las tempestades: nada puede detenerlo; los espacios se han reducido y las distancias no existen sino para patentizar a los pueblos que el espíritu humano es como Dios mismo, infinito y poderoso. Cuba pertenece ya a la gran comunidad del mundo físico y moral, y el hombre queda hermando de hecho con el hombre. Regocijémonos, pues, y glorifiquemos este siglo, que ha dado palabras a los vientos y a las olas del mar”.</p>
<p>“Un inmenso cerebro, animado por el espíritu divino de la electricidad conquistada, se levanta de entre los abismos procelosos del infinito océano, y vive eterno como el tiempo, arrojando ideas. Gigante sublime, como el Adamástor de Camoens, levantase y pasea por entre los inconmensurables espacios de ese lago azul que ciñe el orbe de la tierra, convocando a los hombres al gran festín de la felicidad”.</p>
<p>“Felices los que han realizado esta unión! Feliz nuestra generación que vive en época tan gloriosa para disfrutar los destellos de la civilización que, haciendo tributaria de sí el espíritu y la materia de mundo, la pone a disposición del santo progreso de la humanidad. ¿Quién habrá que no desee llamarse hijo del siglo que dio vida a Cyrus Field, y que ha visto consumar la unión de Cuba al mundo?”.</p>
<p>“Matanzas, ciudad de entusiasmo y progreso, es la primera que en nuestra patria saluda espléndidamente tan fausto acontecimiento: cábele ese honor en la historia de su existencia cívica, y el regocijo que hoy se mira brillar en el rostro de todos sus hijos, patentiza que esta noche maca una hora más de esperanza realizada. Con la frente erguida, mas nunca humillada, alcemos a la Providencia nuestros más dignos votos porque esta era se prolongue en el libro de nuestra existencia”.</p></blockquote>
<p>Después de dar lectura al discurso de Morales, Domingo Cartaya ocupó de nuevo la tribuna y dio a conocer dos “partes telegráficos”, que fueron aplaudidos “…con calor…”. El primero dirigido por la Sección de Ciencias a Juan N. Nenninger, vicepresidente de la Compañía Telegráfica Internacional:</p>
<blockquote><p>“La Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas celebra hoy la realización del Cable, y saluda a la Compañía Telegráfica que ha logrado unir a Cuba con el resto del mundo”.</p></blockquote>
<p>El otro telegrama, llegado en ese mismo momento, contenía la respuesta de Neninnger:</p>
<blockquote><p> “La Compañía de Telégrafos Internacional Económica, corresponde agradecida a las felicitaciones de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas y eleva votos al cielo a que la rápida comunicación recientemente establecida en el resto del mundo, constituya uno de los medios que han de coronar los loables esfuerzos del Liceo, por estimular el amor a las ciencias en bien de Matanzas y el resto de esta preciosa parte de América”.</p></blockquote>
<p>Se desarrolló después la parte literaria del acto, con la lectura de poemas por varios miembros de la Sección de Literatura del Liceo. A seguidas, según la descripción que publicó la <em>Aurora del Yumurí</em>, Lorenzo de Bablot, miembro corresponsal de la Sección de Ciencias,</p>
<blockquote><p>“Hizo varios ejercicios de física experimental, demostrando en el primero el gran poder de la electricidad que hasta los minerales funde. Para efectuarlo expuso como premisa de su teoría su poder sobre el diamante, demostrando después por convicción obvia, y deducción lógica, el poder destructor del fluido en cuestión sobre los metales. En segundo lugar, demostró la atracción portentosa por medio del electromagnetismo comunicado a dos ramas de hierro, suspendidas las cuales, atrajeron y sostuvieron una multitud de clavos y después el peso de un quintal de hierro, exponiendo últimamente que aún podía verificarlo con otros esos más considerables. El tercer ejercicio se redujo a hacernos ver el paso de la electricidad a través de una redoma llenade agua, en medio de la cual notamos todos que la luz eléctrica aumentaba de intensidad en lugar de disminuir. Y, por último, explicó el mecanismo de telégrafos de cuadrantes…”.</p></blockquote>
<p>La fiesta por la llegada a Cuba del cable telegráfico submarino que realizó la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas el 3 de octubre de 1867, fue un hecho excepcional. Muy pocas veces en la historia de Cuba se celebró el arribo al país de un avance tecnológico. El hecho demostró el espíritu innovador de aquellos hombres, abiertos a la asimilación creadora de los inventos creados por el genio humano.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/cultura/el-liceo-de-matanzas-y-la-llegada-a-cuba-del-cable-telegrafico-submarino-en-1867/">El Liceo de Matanzas y la llegada a Cuba del cable telegráfico submarino en 1867</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>El Anuario de la Sección de Ciencias: una revista científica matancera en 1866</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Aug 2025 13:55:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel J. Presas]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián A. de Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La primera revista científica matancera: el Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-anuario-de-la-seccion-de-ciencias-una-revista-cientifica-matancera-en-1866/">El Anuario de la Sección de Ciencias: una revista científica matancera en 1866</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La primera revista científica matancera: el <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, se publicó en 1866.</strong></p>
<p>El 2 de noviembre de 1864 se fundó la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas. Esta fue la primera institución científica del territorio matancero. En 1866 sacó a la luz su propio órgano de prensa: el <em><a href="https://archive.org/details/anuariodelasecc00natugoog">Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</a>. </em>En esta revista divulgó sus actividades y los resultados de las investigaciones que realizaban.</p>
<p>Los fundadores de la Sección de Ciencias fueron personalidades insignes de la ciencia matancera. El director fue <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián Alfredo de Morales</a>, médico, botánico y eterno luchador por la independencia de Cuba. <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel Jacinto Presas</a>, naturalista, médico y secretario de la Sección, fue el primero en escribir una historia de la ciencia cubana y un mártir de la medicina, al ofrendar su vida con 29 años contagiado al curar enfermos de difteria. Otra figura ilustre fue el químico Joaquín Barnet, también mártir de la ciencia, pues murió víctima de una explosión mientras realizaba un experimento. Por último, sobresalió el erudito Francisco Jimeno, naturalista, historiador e ilustre coleccionista.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="wvyihhB5n6"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/a-160-anos-de-la-seccion-de-ciencias-del-liceo-de-matanzas/">A 160 años de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«A 160 años de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/a-160-anos-de-la-seccion-de-ciencias-del-liceo-de-matanzas/embed/#?secret=aK1LLCuJtC#?secret=wvyihhB5n6" data-secret="wvyihhB5n6" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Surge una revista</strong></p>
<p>Según lo estableció en su reglamento, en 1866 la institución publicó su propio órgano de prensa, el <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, en un primer y único tomo de 274 páginas. Sobre el origen de los artículos que lo conformarían, Joaquín Barnet escribió que se había</p>
<blockquote><p>“…establecido que sus socios lean mensualmente un trabajo original sobre cualquier punto o cuestión interesante bajo algún concepto, cuyos trabajos reunidos a fin de año se imprimirán en un volumen, el cual formará periódicamente un Anuario&#8230;”.</p></blockquote>
<p>Este importante acontecimiento encontró eco en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em>, donde se adelantó, el 15 de diciembre de 1865, que:</p>
<blockquote><p>“Con este título se publicará en enero del año próximo una obra que, según noticias fidedignas contendrá importantes capítulos, debidos a la pluma de los Sres. Poey, Morales, Vilaró, Arango, López Benavides, Presas y otros. El precio de la suscripción, 2 pesos 1 real, es bien módico si se compara con muchas obras inútiles que valen mucho más y de cuyo contenido no se saca ningún provecho. El libro que intenta publicar la Sección de Ciencias dará una idea de que entre nosotros hay hombres que se ocupan de trabajar en el adelanto de sus conciudadanos. No dudamos que la obra ideada por el Dr. Morales obtenga una crecida suscripción, pues sin esos antecedentes positivos no se lanzarían a publicarla, temerosos de un fracaso económico”.</p></blockquote>
<p>Sin embargo, no vio la luz en enero por diversas causas, sobre todo económicas. A fin de mes se informó que</p>
<blockquote><p>“&#8230;la entusiasta Sección de Ciencias prepara la publicación de un Anuario en que dará cuenta de todos sus trabajos”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_88380" aria-describedby="caption-attachment-88380" style="width: 201px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88380 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9-201x300.jpg" alt="" width="201" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9-201x300.jpg 201w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-9.bmp 408w" sizes="auto, (max-width: 201px) 100vw, 201px" /></a><figcaption id="caption-attachment-88380" class="wp-caption-text">Portada del Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La salida del primer número de la revista se produjo finalmente en mayo de 1866, según informó la <em>Aurora del Yumurí</em> el día 10 de ese mes:</p>
<blockquote><p>“Ya está completamente concluida la impresión del Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas, de la que es director nuestro amigo y colaborador D. Sebastián A. de Morales, y en breve se repartirá a los señores suscriptores ese interesante tomo, perfectamente impreso en excelente papel y nuevos tipos. El Anuario es un libro digno de figurar en la biblioteca de toda persona ilustrada, y estamos seguros que obtendrá por su indisputable mérito la aceptación más favorable. Los concienzudos trabajos que contiene, debidos a los ilustrados Sres. Poey, Morales, Arango, Gundlach, Riera, Presas, Barnet, López Benavides y Vilaró y Díaz le hacen una obra de mucho mérito; y los amantes del saber, los que se enorgullecen con la instalación en el Liceo de la Sección científica, deben apresurarse a poseer el libro de los trabajos verificados por ella en el año que acaba de transcurrir. El precio del Anuario, excesivamente módico atendido al magnífico papel en que se halla impreso y el número de páginas que contiene, es sólo $2.12 1/2 Cts., y se hallará de venta en el Liceo y demás lugares de costumbre”.</p></blockquote>
<p><strong>Los objetivos</strong></p>
<p>Se inició el <em>Anuario de la Sección de Ciencias</em> con un “Prólogo”, escrito por Sebastián A. de Morales, al que siguió una nota de la redacción sobre la publicación de dos trabajos en sus páginas. Después apareció el “Informe de los trabajos verificados por la Sección desde su instalación hasta 30 de diciembre de 1865”, por Manuel J. Presas. Esta parte “oficial” concluyó con la relación de todos los socios facultativos, corresponsales y agregados de la Sección, así como con la información de los miembros de las mesas facultativas (directivas) de los años 1864, 1865 y 1866.</p>
<p>Como parte del prólogo, escribió Sebastián A. de Morales:</p>
<blockquote><p>“No es <em>un libro más</em> el que ahora publicamos, es sí un libro científico en cuyas páginas hay algo que aprender, pues que para esto lo damos a la prensa pública, deseosos de manifestar que la «Sección de ciencias del Liceo de Matanzas» quiere cooperar al progreso intelectual de esta sociedad que felizmente se agita hoy en medio de las aspiraciones más nobles que la encaminan a realizar su feliz y deseada evolución. La ciencia es una necesidad de la civilización del espíritu humano, ella inicia los adelantos purificando las doctrinas, pues bajo el manto augusto de la sabiduría caben todos los hombres y todos los pueblos. Nosotros nos hemos reunido para construir, no para destruir: nuestros esfuerzos todos se dirigen a crear para la patria una era de adelanto, a la manera que en otros países lo han hecho asociaciones análogas a esta que tenemos el honor de dirigir”.</p></blockquote>
<p>Después de dedicar largo espacio a defender la ciencia y la divulgación de los conocimientos científicos, concluyó con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“No es nuestro ánimo presentar en este libro un completo tratado de la Naturaleza, sino más bien una muestra de los trabajos fructíferos que nuestra Sección ha verificado durante el corto período de su existencia. Mucho hemos tenido que eliminar para no hacer más costosa y dilatada la obra, y para no sobrecargar con mayores gastos los intereses de nuestro querido Liceo, que tan generosa y espontáneamente ha acogido esta publicación, aunque por otro lado estamos seguros de que la suscrición cubrirá muy luego el total importe de la impresión”.</p>
<p>“Si el público tuviese la bondad de recibir con agrado este primer esfuerzo nuestro, manifestaremos nuestra gratitud ofreciéndole el año venidero los trabajos de esta Sección, que serán más interesantes por el nuevo giro que esperamos darle con la ampliación de nuestro reglamento especial, con la instalación del Museo, y con la ingresión de nuevos adeptos de los que cultivan las ciencias físicas y naturales”.</p></blockquote>
<p>Por su parte, en el informe leído por Manuel J. Presas, se destacó que la idea de publicar el <em>Anuario</em> había sido del director de la Sección. Así lo expresó:</p>
<blockquote><p>“…para que quedase consignado que hemos trabajado, el Sr. Morales concibió el proyecto de publicar un Anuario. Esta idea, acogida de todos con fervor y que llevaremos adelante si logramos arbitrar los elementos pecuniarios que demanda, será la mejor prueba que podremos dar de los deseos que nos animan”.</p></blockquote>
<p><strong>Contenido de ciencia</strong></p>
<p>Tras esta primera parte, el Anuario de la Sección de Ciencias publicó 18 artículos científicos. Estos estuvieron divididos en ocho partes: Cosmografía, Meteorología, Física, Química, Mineralogía, Biología, Botánica y Zoología. Todos eran el resultado del quehacer científico investigativo de sus autores.</p>
<p>En Cosmografía se incluyó el “Informe sobre el reloj cosmográfico de Garrell”, escrito por Joaquín Barnet. A su vez, la sección correspondiente a Meteorología dio a conocer “Un fenómeno meteórico del Mar Rojo”, donde Sebastián A. de Morales describió un suceso que contempló durante su viaje por aquella región. Le continuó el “Extracto de las observaciones físico-meteorológicas practicadas en el Instituto de Segunda Enseñanza y Estudios de Aplicación de Santiago de Cuba durante el año de 1865”, realizadas por Benito José Riera. Lo acompañó, además, de unas “Notas” y de una tabla con las “Temperaturas mensuales extremas, observadas en Santiago de Cuba durante el año de 1865”.</p>
<figure id="attachment_88382" aria-describedby="caption-attachment-88382" style="width: 187px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88382 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1-187x300.png" alt="" width="187" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1-187x300.png 187w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1-94x150.png 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-1.png 340w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-88382" class="wp-caption-text">Sebastián A. de Morales (1818-1900), director de la Sección de Ciencias y de su Anuario. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Lo relativo a Física incluyó otra experiencia vivida por Sebastián A. de Morales, que se tituló “Fenómeno dióptrico del desierto de Suez (espejismo o mirage)”. José López Benavides fue autor, en la parte dedicada a Química, de un “Tratado de análisis calitativo por la vía húmeda”, mientras que, en Mineralogía, Joaquín Barnet dio a conocer “Análisis de un cuarzo jaspe de la mina Santa María de Begoña”, informe que había siso debatido antes por la Sección. Uno de los trabajos más reconocidos de <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>, “Sistematización biológica”, se publicó en la sección Biología. Lo relativo a Botánica incluyó cuatro artículos. Tres fueron escritos por Sebastián A. de Morales: “Monografía de las ampelídeas de Cuba”, “Coloración y olor de las hojas y las flores de los vegetales” y “Seiba”. De Manuel J. Presas se publicó “Metamorfosis vegetal. Una rosa verde”.</p>
<p>Zoología, la parte más representada en el <em>Anuario</em>, con siete trabajos, se inició con “Apuntes zoológicos”, por <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Vilar%C3%B3_D%C3%ADaz">Juan Vilaró</a>, texto dirigido a los estudiantes de la Universidad de La Habana. Le siguió “Chimaera monstrosa”, donde Felipe Poey dio a conocer el descubrimiento de esta especie en la bahía de Matanzas. Sobre la “Recolección de moluscos”, trató <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Arango_Molina">Rafael Arango</a>. Un curioso fenómeno fue descrito por <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a> en “Separación y restitución del rabo de los moluscos y prolongada vitalidad de la parte separada”. “Mariposas” y “Notas malacológicas”, fueron los trabajos incluidos por Manuel J. Presas. Por último, en “Euryale asperum Lamark”, Sebastián A. de Morales trató sobre este raro equinodermo.</p>
<p><strong>En la historia</strong></p>
<p>Aunque en 1867 se hicieron esfuerzos para editar un segundo tomo del <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, no fue posible. Este primer y único ejemplar del <em>Anuario</em> quedó como la evidencia más palpable de la existencia de la institución matancera. Como revista, formó parte de la Sección Española durante la Exposición Universal de París en 1867.</p>
<p>Para el historiador Ricardo V. Rousset fue “…uno de los trabajos más notables que se han publicado en la Isla…”. El bibliógrafo <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Carlos M. Trelles</a>, quien consideró que poseía un “prólogo notable», la elogió como una de las mejores publicaciones científicas de su tiempo. En las páginas del <em>Anuario</em>, primera revista científica matancera, quedó recogido lo fundamental de aquel esfuerzo realizado por hombres que, a despecho de las condiciones de la época, fundaron la ciencia en la Atenas de Cuba.</p>
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		<title>Los homenajes de Matanzas y los matanceros a Joaquín Albarrán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 14:06:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Albarrán]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[TVYumuri]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El urólogo Joaquín Albarrán fue una gran personalidad de la medicina cubana y mundial que...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El urólogo Joaquín Albarrán fue una gran personalidad de la medicina cubana y mundial que puso en alto el nombre de su patria.</strong></p>
<p>Nacido en Sagua la Grande el 9 de mayo de 1860, <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Albarr%C3%A1n">Joaquín María Albarrán Domínguez</a> se trasladó con su familia a España en 1869. Estudió medicina en Barcelona, donde se graduó de licenciado en 1877, y en Madrid, ciudad en la que se hizo doctor en Medicina en 1878. Al año siguiente se radicó en París, donde realizó toda su labor científica y asistencial. En los inicios se dedicó a la microbiología y la anatomía patológica, pero fue en la urología donde realizó importantes contribuciones.</p>
<p>Fue el primer español que impartió clases de cirugía en Francia y que asumió una cátedra, la de enfermedades de las vías urinarias, en la Universidad de París. Tuvo grandes méritos como urólogo. Realizó en Francia, por vez primera, una prostactecmía radical perineal y una nefrostomia planificada. Inventó un instrumento para el ajuste del cistoscopio durante la caterización del uréter, conocido como “uña de Albarrán”. Presidió en 1908 el primer congreso internacional que se dedicó a la urología.</p>
<figure id="attachment_85609" aria-describedby="caption-attachment-85609" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-25-de-julio-de-1890.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85609 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-25-de-julio-de-1890-300x86.jpg" alt="" width="300" height="86" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-25-de-julio-de-1890-300x86.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-25-de-julio-de-1890-150x43.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-25-de-julio-de-1890.bmp 511w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85609" class="wp-caption-text">Noticia sobre Joaquín Albarrán, Diario de la Marina, 25 de julio de 1890. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Su apellido tiene amplia presencia en la urología actual. Una enfermedad es conocida como síndrome “Albarrán-Ormond”. Se denominó “túbulos de Albarrán” a unas estructuras de la próstata y “signo de Albarrán” a una evidencia de cáncer en la pelvis del riñón. Existe la “prueba de Albarrán”, que relaciona el volumen y la concentración de la orina eliminada con la pérdida de tejido renal. También la “enfermedad de Albarrán” o colibaciluria, así como la “operación de Albarrán”, en la que se realiza una resección de la pelvis renal dilatada. Existe el “uretrótomo de Albarrán”, utilizado para realizar cortes a ciegas en las intervenciones quirúrgicas.</p>
<p>Entre sus publicaciones estuvieron <em>Les reins des urinaires</em> (1889). Con Felix Guyon publicó <em>Anatomie et physiologie pathologique de la rétention de l’urine</em> (1890), quien prologó su libro <em>Les Tumeurs de la vessie</em> (1892). Fue autor, junto a L. Imbert, de <em>Les Tumeurs du rein</em> (1903). También dio a conocer <em>Exploration des fonctions rénales</em> (1905) y <em>Médecine opératoire des voies urinaires</em> (1909), su obra mayor.</p>
<p>Fue galardonado con el Premio Goddard y el Premio Tremblay. Recibió en 1907 la Orden de la Legión de Honor de Francia. Se le nominó, en 1912, año en que murió de forma prematura el 17 de junio, para el Premio Nobel de Medicina.</p>
<p><strong>Un viaje a Cuba</strong></p>
<p>Desde finales de julio de 1890 comenzó la divulgación de noticias referidas al próximo viaje de Joaquín Albarrán a Cuba. Así lo informó un periódico de Sagua la Grande, en primicia que replicó el <em>Diario de la Marina</em> el 25 de julio. Semanas después, el 24 de agosto, el mismo periódico, dio a conocer que se esperaba su llegada del 5 al 10 de septiembre.</p>
<figure id="attachment_85610" aria-describedby="caption-attachment-85610" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-24-de-agosto-de-1890.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85610 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-24-de-agosto-de-1890-300x150.jpg" alt="" width="300" height="150" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-24-de-agosto-de-1890-300x150.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-24-de-agosto-de-1890-150x75.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D-de-la-M-24-de-agosto-de-1890.bmp 527w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85610" class="wp-caption-text">Noticia sobre Joaquín Albarrán, Diario de la Marina, 24 de agosto de 1890. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Ya en Cuba, el día 9 la prensa médica de La Habana realizó un banquete en honor de Joaquín Albarrán, en el Salón Chaix, del Vedado. Entre los discursos pronunciados esa noche estuvieron los de dos matanceros allí presentes: el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Santos_Fern%C3%A1ndez_Hern%C3%A1ndez">Juan Santos Fernández</a>, director de la <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em>, y el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Gabriel_Casuso_Roque">Gabriel Casuso</a>, que dirigía la revista <em>El Progreso Médico</em>. De acuerdo al reporte publicado en el <em>Diario de la Marina</em>, el primero manifestó su</p>
<blockquote><p>“…admiración y respeto para el compatriota ilustre, que en lejanas tierras, ha conquistado un puesto prominente al lado de lo hombres que marchas al frente de la moderna civilización”.</p></blockquote>
<p>Por su parte, Casuso</p>
<blockquote><p>“…saludó también en el Dr. Albarrán a un futuro profesor de la Escuela de Medicina de París; explicó lo que significan y valen sus triunfos; la opinión respetabilísima de Grancher en honor del joven cubano…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85611" aria-describedby="caption-attachment-85611" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-9-de-septiembre-de-1890.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85611 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-9-de-septiembre-de-1890-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-9-de-septiembre-de-1890-300x199.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-9-de-septiembre-de-1890-150x100.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-9-de-septiembre-de-1890.bmp 533w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85611" class="wp-caption-text">Noticia sobre Joaquín Albarrán, Diario de la Marina, 9 de septiembre de 1890. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Desde entonces los homenajes recibidos por Joaquín Albarrán fueron constantes. Tras una estancia de varios días con su familia en Sagua la Grande, se trasladó hacia Cienfuegos el día 29 de septiembre. Fue recibido en la estación de trenes por numerosas personas y por el Cuerpo Médico. Esa noche se le dedicó un banquete en el Hotel Unión y se hospedó en la casa del médico matancero Octavio Ortiz Coffigny.</p>
<p>El 7 de octubre la Real Sociedad Económica de Amigos del País le nombró Socio de Mérito. En Santa Clara se le obsequió un banquete en el Hotel Central el día 21. La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales fue escenario de una conferencia que impartió la noche del 29. El tema fue “Perinefritis, anatomía, patología, patogenia y tratamiento”. En la reseña de este acto se consignó que había demostrado</p>
<blockquote><p>“…su extenso saber y la seguridad con que domina y posee la materia tratada, e indicando aspectos y observaciones enteramente nuevas”.</p>
<p>“El concurso oyó con religioso silencio al docto disertante, aplaudiéndolo con calor, después de que hubo terminado su discurso, discerniéndole la Academia, por unanimidad de votos, el título de Académico de Mérito”.</p>
<p>“Profundamente conmovido y en la forma más modesta, el Sr. Albarrán dio las gracias a la corporación por la señalada honra que le había dispensado”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85612" aria-describedby="caption-attachment-85612" style="width: 180px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-29-de-octubre-de-1890.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85612 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-29-de-octubre-de-1890-180x300.jpg" alt="" width="180" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-29-de-octubre-de-1890-180x300.jpg 180w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-29-de-octubre-de-1890-90x150.jpg 90w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-D.-de-la-M.-29-de-octubre-de-1890.bmp 427w" sizes="auto, (max-width: 180px) 100vw, 180px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85612" class="wp-caption-text">Información de la Academia de Ciencias sobre conferencia de Joaquín Albarrán, Diario de la Marina, 29 de octubre de 1890. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 7 de noviembre Joaquín Albarrán salió hacia Tampa, Estados Unidos, en el vapor Olivette, en viaje de regreso a Francia. Habían sido dos intensos meses de merecidos homenajes y agasajos.</p>
<p><strong>En 1890</strong></p>
<p>Entre los homenajes que recibió Joaquín Albarán en este viaje a Cuba estuvo, además de los aludidos, el tributado por el Liceo de Matanzas el 13 de octubre de 1890. En la <em>Memoria</em> correspondiente a las actividades realizadas por la institución ese año, se mencionó “…la recepción en honor del ilustre médico Sr. D. Joaquín Albarrán…”.</p>
<p>En ese momento el presidente del Liceo de Matanzas era el médico José Elías Jiménez. La vicepresidencia estaba ocupada también por otro galeno, Eduardo Díaz, mientras que entre los vocales sobresalía el célebre médico y benefactor Domingo L. Madan. Según el historiador Adolfo Dollero</p>
<blockquote><p>“…el Liceo hizo al ilustre médico de Sagua Joaquín Albarrán una solemne recepción a la que acudieron distinguidas personalidades científicas de la Habana”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85613" aria-describedby="caption-attachment-85613" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85613 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-300x259.jpg" alt="" width="300" height="259" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-300x259.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-1024x883.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-150x129.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-768x663.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-1536x1325.jpg 1536w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-2048x1767.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-85613" class="wp-caption-text">Noticia sobre Joaquín Albarrán, Aurora del Yumurí, 16 de octubre de 1890. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tres días después, el 16 de octubre, en el diario <em>Aurora del Yumurí</em> se comentó acerca de la conferencia que dictó Joaquín Albarrán en la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. De acuerdo a esta reseña, el joven médico</p>
<blockquote><p>“…subió a la tribuna entre calurosos aplausos que demostraban la ansiedad que tenía el público de oírle…”. (…) Después de breve palabras de gratitud por el honor que le dispensaban dándole la palabra en esa sesión, pronunció una bellísima conferencia sobre los microrganismos del cáncer. Sus palabras despertaron la curiosidad en los oyentes, llevando el ánimo de todos la convicción de que se trataba de una enfermedad infecciosa…”.</p></blockquote>
<p><strong>En 1906</strong></p>
<p>Dieciséis años más tarde, en 1906, Matanzas tuvo otro motivo para rendir homenaje a Joaquín Albarrán, el médico que había puesto el alto el nombre de su patria. Sucedió al haber sido nombrado, por voto unánime del claustro de profesores de la Facultad de Medicina de París, para sustituir Jean Casimir Félix Guyon (1831-1920), su profesor y mayor referente profesional. De esta forma asumió la cátedra de Clínica de las enfermedades de las vías urinarias del Hospital Necker, de la cual tomó posesión el 14 de noviembre.</p>
<p>Con motivo de este hecho, el Cuerpo Médico de Matanzas le envió una carta de felicitación a Joaquín Albarrán. Con fecha 16 de julio de 1916, en la misma se expresó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Doctor señor Joaquín Albarán</p>
<p>Paris.</p>
<p>Señor:</p>
<p>Los médicos de Matanzas, vuestros compatriotas y admiradores del talento excepcional con que os dotó la Naturaleza, para honra de nuestra naciente República y contento de todos los cubanos, os felicitan cordialmente por la justicia con que ha procedido el Claustro de la Escuela de Medicina de París, confiriendo el puesto que desempañaba el sabio profesor Guyón, al modestísimo y ya ilustre Joaquín Albarrán”.</p></blockquote>
<p>Esta carta se publicó en el <em>Diario de la Marina</em>, el 20 de julio de 1906. La firmaron 25 médicos matanceros: Jorge Trelles, Federico Escoto, Félix de Vera, Julio Ortiz, Luis Díaz, Adolfo Valhuerdi, Juan F. Galup, Antonio Font, Luis Cuní, Pedro S. Quirós, Agustín Pinto, Manuel Zambrana, Eduardo Núñez, Justo Osorio, Gonzalo Roig, Leoncio Junco, Francisco Quesada, Justino F. Castro, Florencio Hernández, Vicente Tomás, Luis Tapia, Félix García, Filomeno Rodríguez, Adolfo Lecuona y Armando Estorino.</p>
<figure id="attachment_85614" aria-describedby="caption-attachment-85614" style="width: 157px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carta-20-de-julio-de-1906.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85614 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carta-20-de-julio-de-1906-157x300.jpg" alt="" width="157" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carta-20-de-julio-de-1906-157x300.jpg 157w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carta-20-de-julio-de-1906-78x150.jpg 78w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carta-20-de-julio-de-1906.bmp 299w" sizes="auto, (max-width: 157px) 100vw, 157px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85614" class="wp-caption-text">Carta de los médicos matanceros a Joaquín Albarrán, Diario de la Marina, 20 de julio de 1906. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre los firmantes aparecieron tres que eran socios del Liceo de Matanzas al momento del homenaje que esta institución le tributó a Joaquín Albarán en 1890. Estos fueron Antonio Font, Manuel Zambrana y Adolfo Lecuona.</p>
<p><strong>En 1911</strong></p>
<p>Cinco años después, el 1 de enero de 1911, se develó en su natal Sagua la Grande, un monumento a Joaquín Albarrán, erigido por suscripción popular. Correspondió a un matancero, el doctor Juan Santos Fernández, presidente de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, pronunciar el discurso central de ese acto de homenaje.</p>
<p>El matancero inició con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“Sagua, la envidiada cuna de Joaquín Albarrán, le levanta hoy un monumento, para perpetuar la memoria de sus triunfos conquistados en país extranjero; y la, república cubana, desde el honorable primer Magistrado, hasta el más humilde ciudadano, se han asociado de buen grado á tan noble empeño y patriótica idea”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85615" aria-describedby="caption-attachment-85615" style="width: 185px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85615 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-1-185x300.jpg" alt="" width="185" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-1-185x300.jpg 185w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-1-92x150.jpg 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-1.jpg 419w" sizes="auto, (max-width: 185px) 100vw, 185px" /><figcaption id="caption-attachment-85615" class="wp-caption-text">Monumento a Joaquín Albarrán erigido en Sagua la Grande en 1911. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Destacó el orgullo que sentía Cuba por los triunfos de Albarrán en Francia. Agregó consideraciones en relación con la situación de Cuba en se momento y terminó al decir:</p>
<blockquote><p>“¡La Ciencia! ¡Oh Albarrán! Esa deidad sublime, a quien ofreciste tus preces y ha correspondido dadivosamente a tu culto convirtiéndote en su más noble sacerdote; te ofrece ahora en mis labios trémulos de admiración, el testimonio de amor y respeto de sus constantes servidores, que son a la vez tus hermanos, de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, en la que, por suerte y honra nuestra, tienes un elevado puesto, desde los primeros triunfos en tu brillante apoteosis”.</p></blockquote>
<p><strong>En 1912</strong></p>
<p>Al fallecer Joaquín Albarrán, el 17 de enero de 1912, la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana se aprestó a rendirle póstumo homenaje. Un año después, en igual fecha de 1913, se celebró una sesión extraordinaria para conmemorar el primer aniversario de su fallecimiento. En este acto fue descubierto un retrato al óleo de Albarrán, obra del pintor <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Sulroca_Spencer">Federico Sulroca</a>, que se colocó en el salón de sesiones.</p>
<figure id="attachment_85616" aria-describedby="caption-attachment-85616" style="width: 186px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Retrato-de-1906.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85616 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Retrato-de-1906-186x300.jpg" alt="" width="186" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Retrato-de-1906-186x300.jpg 186w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Retrato-de-1906-93x150.jpg 93w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Retrato-de-1906.bmp 441w" sizes="auto, (max-width: 186px) 100vw, 186px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85616" class="wp-caption-text">Óleo de Joaquín Albarrán, obra de Federico Sulroca. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Para realizar el elogio de Joaquín Albarrán se designó al prestigioso médico matancero <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Barnet_Roque_de_Escobar">Enrique Barnet y Roque de Escobar</a>, quien había sido su condiscípulo y uno de sus grandes amigos. Acerca de su prematura muerte, destacó:</p>
<blockquote><p>“Nos abandonó cuando empezaba a entrar en el otoño de la vida, frisando apenas en los 52 años de edad; cuando en Europa se comienza realmente la carrera, cuando esperábamos los más sazonados frutos de su asombrosa sabiduría y de su infatigable actividad; cuando al extinguirse su juventud no había aún el tiempo recogido las rosas de sus mejillas, marchitadas ya por la enfermedad y la pesadumbre”.</p></blockquote>
<p>Abundó Barnet en datos sobre la vida de Joaquín Albarrán, su trayectoria estudiantil y los éxitos alcanzados en Francia. Mencionó las publicaciones que realizó y los principales aportes a la urología. También, lo reconoció, a pesar de haber sido siempre un médico francés, como una legítima gloria de Cuba y, en especial, de su terruño natal de Sagua la Grande. Concluyó su elogio con estos párrafos:</p>
<blockquote><p>“El sol de la patria lejana no calentará aquellos restos ni los perfumarán sus flores; pero si fuera dable a la pesquisa de los humanos buscar y recoger el espíritu que los agitaba en vida, no se encontraría seguramente la esencia divina en aquel sepulcro frío cubierto de nieve, sino bajo el monumento erigido con amor y ufanía en su pueblo natal para la glorificación de su inmortalidad, porque aún más allá de la muerte existen para el hombre ligaduras inquebrantables que lo atan y sujetan a la tierra en que nació mientras perdure su recuerdo”.</p>
<p>“Se ha ido antes que nosotros para la desconocida y silenciosa región de la que jamás vuelven los que se van; sólo quedan de él un poco de polvo para tributo de la tierra, un ejemplo elocuente de lo que pueden en el mundo el genio y la voluntad, un recuerdo imperecedero en el corazón de los que le amamos, un reguero de luz en su paso por la vida, una presea para la humanidad, un orgullo para Cuba!”.</p></blockquote>
<p>Joaquín Albarrán fue una gloria de la medicina cubana, considerado la principal figura de la urología en los años finales del siglo XIX y principios del XX. Se le consideró en vida un orgullo para Cuba y un testimonio viviente del talento de sus compatriotas. Recibió numerosos homenajes, entre ellos los que le tributaron Matanzas y los matanceros.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-homenajes-de-matanzas-y-los-matanceros-a-joaquin-albarran/">Los homenajes de Matanzas y los matanceros a Joaquín Albarrán</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Una ojeada científica a la revista Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jun 2025 22:29:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[divulgación científica]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 3 de junio de 1860 apareció el primer número de la revista Liceo de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/una-ojeada-cientifica-a-la-revista-liceo-de-matanzas/">Una ojeada científica a la revista Liceo de Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El 3 de junio de 1860 apareció el primer número de la revista Liceo de Matanzas, que prestó especial atención a la divulgación de la ciencia en territorio yumurino.</strong></p>
<p>El Liceo Artístico y Literario de Matanzas se fundó el 13 de febrero de 1859. La primera Junta Directiva, electa ese día, estuvo encabezada por José M. Angulo como presidente. El Liceo se inauguró con una solemne fiesta el 17 de febrero de 1860, a las siete de la noche. Al comenzar se pronunciaron discursos por el gobernador matancero y los principales dirigentes de la sociedad. Después se recitaron poesías, se ejecutaron piezas musicales y se representó <em>El Conde Alarcos</em>, de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Jacinto_Milan%C3%A9s">José Jacinto Milanés</a>. Muy famosas fueron las palabras de Rafael del Villar, quien llamó a Matanzas, por primera vez, como la Atenas de Cuba, sobrenombre que el tiempo y la tradición han consagrado.</p>
<p>Meses después, el 3 de junio de 1860, salió por primera vez la revista oficial de la sociedad, titulado <a href="https://www.google.com.cu/books/edition/Liceo_de_Matanzas/E18sAAAAYAAJ?hl=es&amp;gbpv=1&amp;dq=revista+Liceo+de+Matanzas&amp;pg=PT1&amp;printsec=frontcover"><em>Liceo de Matanzas</em></a>. Tenía una frecuencia quincenal y estaba bajo la dirección de <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Iturrondo">Francisco Iturrondo</a>, quien expresó en la nota editorial:</p>
<blockquote><p>“Este notable instituto marcha por una senda ornada de flores que muy pronto producirán los más opimos y saludables frutos. Aún no eran transcurridos dos meses desde su instalación, y ya las ciencias, las letras y las artes derramaban en sus espaciosos salones los fecundadores rayos de su luz civilizadora. Aún no cuenta cuatro meses de existencia y ya hace circular el primer número de un periódico que ilustrarán con los tesoros del genio los amantes de lo útil y lo bello”.</p></blockquote>
<p><strong>Los primeros años </strong></p>
<p>Además de Iturrondo, la nueva revista tuvo otros tres directores entre 1860 y 1861. Estos fueron <a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Blanchet_Bitt%C3%B3n">Emilio Blanchet</a>, Federico Milanés y Domingo del Monte y Portillo. Desde el mismo primer número la publicación dio cabida en sus páginas a varios artículos de carácter científico. Entre estos estuvieron “Educación”, por Juan N. Valiente y “Embriaguez”, por José M. Casal. También comenzó a publicar el “Diario de un viajero”, escrito por el botánico y patriota <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián A. de Morales</a>. En el segundo número fue reproducido el trabajo “Educación. Carta de un joven institutor sobre los placeres de la enseñanza”, de la autoría del fallecido poeta José Jacinto Milanés. Se publicó inicialmente en las <em>Memorias de la Real Sociedad Económica de La Habana</em>, en 1842.</p>
<figure id="attachment_85077" aria-describedby="caption-attachment-85077" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1860.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85077 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1860-300x286.jpg" alt="" width="300" height="286" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1860-300x286.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1860-150x143.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1860.bmp 473w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85077" class="wp-caption-text">Fragmento de la página inicial del primer número de la revista Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A partir de este momento la ciencia fue una constante en la revista Liceo de Matanzas. Lo demuestran los escritos que publicó, como “Arbolado en las ciudades”, por Francisco J. de la Cruz y “Educación de la mujer”, por Fernando Domínguez. Merecen ser destacados, además, “Una ojeada al valle de Yumurí”, de José Florencio López y “¿Quiénes fueron los pobladores de América?, por <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Javier_Clavijero">Francisco Javier Clavijero</a>. Otros fueron “Astronomía contemplativa”, escrito por Francisco C. Cuyás, así como “Excursión a las cuevas de Yumurí”, de Luis Gonzalo Acosta. Varios trabajos científicos se publicaron con pseudónimos o de forma anónima. Fue el caso de “Acueducto”, por G. de N, “Cálculos curiosos sobre la fisiología del hombre” y la traducción “El agua”, por A., entre otros.</p>
<p>En el número 9 de la revista Liceo de Matanzas, fechado el 30 de septiembre de 1860, se comenzó a publicar, en seis partes, la biografía del célebre científico francés Francisco Arago, escrita por J. M. Cayla. Valioso fue el trabajo “La estadística al alcance de todos”, firmado por el educador matancero <a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Guiteras_Font">Eusebio Guiteras</a>. De Gonzalo Peoli se publicó “Sobre la educación”, discurso pronunciado en los exámenes del Colegio El Salvador. Otro discurso leído en el mismo lugar, publicado en la revista, fue “De la importancia de la historia”, de Emilio Blanchet. De <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_Palma">Ramón de Palma</a> se incluyó la biografía “Cubanos ilustres. D. <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_de_Arango_y_Parre%C3%B1o">Francisco de Arango</a>”.</p>
<figure id="attachment_85078" aria-describedby="caption-attachment-85078" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-de-Matanzas-1861-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85078 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-de-Matanzas-1861-1-300x170.jpg" alt="" width="300" height="170" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-de-Matanzas-1861-1-300x170.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-de-Matanzas-1861-1-150x85.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-de-Matanzas-1861-1.bmp 623w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85078" class="wp-caption-text">Fragmento de la página inicial de un número de 1861 de la revista Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el segundo tomo de la revista <a href="https://www.google.com.cu/books/edition/Liceo_de_Matanzas/Kt4tAAAAYAAJ?hl=es&amp;gbpv=1&amp;dq=revista+Liceo+de+Matanzas+1861&amp;pg=PA93&amp;printsec=frontcover"><em>Liceo de Matanzas</em></a>, iniciado en 1861, también se publicaron artículos científicos. Además, contó con una sección titulada “Noticias de ciencias y artes”, donde recogió aspectos tomados de publicaciones extranjeras. Entre los escritos que aparecieron pueden mencionarse “El vidrio” y “Una ojeada por la Tierra”, ambos de Eusebio Guiteras. También “La meteorología”, de J. D. El médico Joaquín Bramon fue el autor de “El hombre considerado como causa en la limitación de la longevidad”. Acerca de “Las praderas de Cuba”, escribió Francisco Javier de la Cruz y Gonzalo Peoli sobre “Origen de nuestros conocimientos” y “Relación entre el alma y el cuerpo”. “La clave de las ciencias. Del Dr. Brewer”, del autor José del Monte, fue un análisis crítico de un libro sobre el conocimiento científico en los niños.</p>
<p><strong>Los años de gloria</strong></p>
<p>Tras los años iniciales de 1860 y 1861, vino un período de interrupción en la publicación de la revista. Volvió a editarse en marzo de 1864, esta vez bajo el nombre de <em>El Liceo</em>. Se mantuvo de forma inestable hasta 1868, con carácter mensual. Los directores en estos años fueron Luis Gonzalo Acosta (1864), Domingo del Monte y Portillo (1865-1866), Rafael Otero Castroverde (1866), Santiago de la Huerta Roque (1866), Emilio Blanchet Bitton (1866) y Sebastián A. de Morales (1868).</p>
<p>De esta etapa no han sido localizados números en las bibliotecas cubanas. Por esta razón, los datos son escasos. Según <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Carlos M. Trelles</a> esta época se inició en agosto, pero en el Archivo Histórico Provincial consta un documento que demuestra que se publicó su primer número el 10 de marzo de 1864. Además, en la <em>Aurora del Yumurí</em>, del 7 de septiembre de 1864 se publicó el resumen de su número 7, correspondiente al día 4 del propio mes. También Trelles planteó que tuvo sólo nueve números, pero en el número 10, del mes de diciembre, apareció el acta de fundación de la Sección de Ciencias.</p>
<figure id="attachment_85079" aria-describedby="caption-attachment-85079" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85079 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864-300x102.jpg" alt="" width="300" height="102" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864-300x102.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864-1024x348.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864-150x51.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864-768x261.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1864.bmp 1067w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85079" class="wp-caption-text">Fragmento de la página inicial de la revista El Liceo, del 2 de noviembre de 1864. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Uno de los autores que más artículos de ciencia publicó en 1864 fue Sebastián A. de Morales. A su pluma se debieron los trabajos “Fósforo”, “Seiba”, “Fenómeno físico” y “Un fenómeno meteórico del Mar Rojo”. A su vez, Manuel J. Presas dio a conocer “Mariposas” y “Metamorfosis vegetal”. Estos escritos contribuyeron a crear un ambiente favorable a la creación de la futura Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas, que se fundó el 2 de noviembre de ese año. Ese mismo día, los fundadores de la nueva institución, primera de carácter científico en territorio matancero, acordaron que los artículos para esta revista</p>
<blockquote><p>“&#8230;pusieran las ciencias al alcance de todas las inteligencias y que hicieran ameno su estudio”.</p></blockquote>
<p>Durante 1865 y 1866, <em>El Liceo</em> mantuvo sus salidas mensuales hasta fines de ese año. No se editó en 1867 y al hasta 1868 no se hicieron nuevas gestiones para su publicación, cuando se nombró a Sebastián A. de Morales como director e inició su sexta época en mayo. Apareció de forma quincenal hasta el número 5, en julio de 1868. Los trabajos científicos publicados en fueron aceptados favorablemente. En agosto de 1865 se citó en la <em>Aurora del Yumurí</em>, la opinión de una publicación habanera sobre los artículos de Morales y Presas:</p>
<blockquote><p>“En <em>El Liceo</em> hemos visto unos artículos sobre historia natural, firmados por dos distinguidos amantes de este bello ramo de los conocimientos humanos, que no vacilamos en recomendar a todos los que se sientan con afición a las ciencias que estudian los seres que pueblan y componen al mundo”. (…) “Este elogio es tanto más satisfactorio, cuanto que las personas que lo motivan han sabido, por su amor a las ciencias, hacerse dignas de él”.</p></blockquote>
<p>Dentro de las páginas de <em>El Liceo</em>, los socios de la Sección de Ciencias dieron a la publicidad los resultados de sus investigaciones y trabajos, con lo cual realizaron un inestimable servicio de divulgación científica. En septiembre de 1866, al hacerse cargo de la parte científica de la revista, Sebastián A. de Morales declaró que era su interés</p>
<blockquote><p>“&#8230;poner las ciencias al alcance de todos, y a este fin estarán encaminados nuestros escritos todos: así complaceremos al público todo, y cumpliremos nuestros más puros deseos de ser útiles a los que se dignen dispensarnos al honor de oír nuestra voz”.</p></blockquote>
<p>En total se han podido localizar referencias a 51 de estos artículos. De ellos 15 fueron publicados en 1865, al año siguiente la cifra se elevó a 22, mientras que en 1868 la cifra fue de 14. Los títulos se conocen gracias a los sumarios publicados en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em> desde 1864 hasta 1868. Existen varias referencias en el <em>Anuario</em> que publicó la Sección de Ciencias en 1866. Otros aparecen en un álbum de recortes que se conserva en la Biblioteca Provincial Gener y Del Monte.</p>
<figure id="attachment_85080" aria-describedby="caption-attachment-85080" style="width: 187px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85080 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-187x300.png" alt="" width="187" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-187x300.png 187w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales-94x150.png 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sebastian-A.-de-Morales.png 340w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-85080" class="wp-caption-text">Sebastián Alfredo de Morales (1818-1900), director de El Liceo en 1868. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre los trabajos que aparecieron en sus páginas sobresalen “The naturalist’s directory”, por Manuel Febles, acerca de la obra de igual título publicada en EE.UU. por F. W. Putnam, y “Clases y órdenes del reino animal”, por Sebastián A. de Morales, donde presentó el libro de Mr. H. Bronn, paleontólogo y profesor de la Universidad de Heidelberg, Alemania. Por su parte. Manuel J. Presas comentó extensamente el contenido de la obra de Joaquín F. de Aenlle sobre las aguas minerales y medicinales de Cuba, según una nota presentada en la Sección el 9 de octubre de 1866.</p>
<p>Otros de sus artículos fueron de interés para el público matancero. Vale citar algunos como: “La zarigüeya”, de Joaquín Barnet, en el cual expuso las características de este marsupial sudamericano a partir de un ejemplar vivo donado al Museo y la serie de artículos “La historia natural de Cuba en la Exposición de París”, en la cual Manuel Presas valoró las colecciones presentadas en este evento. De singular importancia fueron “Apuntes entomológicos”, por <a href="https://www.ecured.cu/Luis_Est%C3%A9vez_y_Romero">Luis Estévez</a>; “Ilusiones ópticas en el cementerio de la Habana”, por <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>; así como la traducción de “Hombres fósiles”, por Louis Büchner. Además, se publicaron otros de forma anónima: “Los nervios”, “Aguas potables” y “Conservación de frutos”.</p>
<p><strong>Los últimos años </strong></p>
<p>La clausura del Liceo de Matanzas en 1869, motivó que la revista fuese suspendida. Tras un lapso en que existió el Club de Matanzas, volvió a publicarse en 1882, esta vez como <a href="https://www.google.com.cu/books/edition/El_Liceo_de_Matanzas/OF4sAAAAYAAJ?hl=es&amp;gbpv=1&amp;dq=revista+Liceo+de+Matanzas&amp;pg=RA1-PA210&amp;printsec=frontcover"><em>El Liceo de Matanzas</em></a>. Apareció del 1 de agosto de 1882 al 15 de septiembre de 1883 y se consideró la continuación de <em>El Club de Matanzas</em>. Tuvo como directores a Miguel Alfredo Lavastida (1882-1883) y Domingo del Monte y Portillo (1883).</p>
<figure id="attachment_85081" aria-describedby="caption-attachment-85081" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1883.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85081 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1883-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1883-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1883-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Liceo-1883.bmp 601w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85081" class="wp-caption-text">Fragmento de la página inicial de un número de 1883 de la revista El Liceo de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>No fueron numerosos los artículos científicos que se dieron a conocer en esta oportunidad. Sobresalió el titulado “Los animales meteorologistas. Extractado de una obra alemana sobre la ciencia de los insectos”, así como “La hormiga agricultora”. Del incansable Francisco Jimeno, en la sección “Notas de mi cartapacio”, fueron publicados “Las esponjas” y “Las ratas, el ratón y el guayabito”, así como “La rosa de Jericó”. Además, apareció “Estudio sobre la locura de D. Quijote de la Mancha”, por Manuel J. Presas, que ya había sido publicado en la misma revista en 1866.</p>
<p>Seis años después de su cierre temporal en 1883, la revista <em>El Liceo de Matanzas</em> volvió a ser editada. Tuvo una vida muy corta en la que fue su última etapa: del 3 de febrero al 28 de abril de 1889. Fue dirigida esta vez por Guillermo Schweyer y A. L. Baró. La ciencia estuvo casi ausente. Sólo puede mencionarse la serie de trabajos sobre “Cubanos ilustres”, entre los cuales se incluyó a Felipe Poey, en el número del 17 de marzo de 1889. Hay que destacar que en la portada se incluyó un grabado de la figura de Poey, dibujado por Ramón Mella.</p>
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		<title>Las sesiones científicas públicas de 1868 en el Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 19:47:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1868 la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas realizó...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1868 la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas realizó varias sesiones científicas públicas. En ellas, puso la medicina al alcance de todos.</strong></p>
<p>La Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas, fundada el 2 de noviembre de 1864, tuvo un comienzo caracterizado por el estudio de las disciplinas que le daban nombre. La química, la mineralogía, la meteorología, la botánica y la zoología, fueron sus primeras preocupaciones. Sin embargo, desde sus inicios agrupó a varios médicos como Sebastián A. de Morales, José López Benavides y Juan F. Prieto.</p>
<p>La posterior incorporación de otros facultativos de la ciudad influyó en el aumento del interés por esta ciencia desde 1866 e incluso, determinó la creación de una Subsección de Medicina y Cirugía. Entre los médicos que formaron parte de la Sección, estuvieron Domingo y Pedro Cartaya, Manuel M. Carrerá, Diego Jiménez, Agustín Pinto y Esteban Llorach. También lo hicieron Evaristo C. Cálvez, Benito Solano y Manuel Zambrana.</p>
<p>En octubre de 1866 comenzó en Matanzas una epidemia de viruelas, de las más terribles que azotaron a Cuba en el pasado siglo. La Sección habilitó un Dispensario Vaccinal en el Liceo y nombró una Comisión de Vacunas formada por varios médicos, para suministrar de forma pública y gratuita ese medio preventivo. Este hecho influyó de forma significativa en la atención que la institución prestó a los temas de medicina.</p>
<p>Así se reflejó en los Juegos Florales celebrados por el Liceo en 1867 y 1868. En el primero de estos años, presente todavía la lucha contra la epidemia, se puso en competencia el tema: “Influencia de la vacuna sobre la economía humana considerada como profiláctica de la viruela, y medios más seguros de obtenerla, conservarla y propagarla”. Un año después se propuso: “Memoria sobre traqueotomía en casos de croup”. Al parecer no se recibieron trabajos sobre estos temas científicos.</p>
<h3><strong>La medicina al alcance de todos</strong></h3>
<p>Debido a la importancia de la salud para la sociedad matancera y del auge de las ciencias médicas, en 1868 la Sección de Ciencias comenzó a celebrar sesiones científicas públicas semanales. Se realizaron del 19 de abril al 19 de julio y en ellas la medicina ocupó un lugar priorizado, aunque no fue el único aspecto puesto en discusión. Se celebraron los domingos cerca del mediodía, en el local que la Sección poseía en la sede del Liceo o en el salón de actos de la institución. En algunas ocasiones las antecedían sesiones secretas sobre cuestiones de la vida interna de la Sección.</p>
<p>Los temas tratados pueden ser conocidos gracias a las reseñas publicadas en la <em>Aurora del Yumurí</em>, diario matancero que divulgó ampliamente las actividades de la Sección de Ciencias. Los resúmenes de las sesiones fueron redactados por Bernabé Maydagán, director de este periódico. Por los detalles recogidos pueden considerarse las actas de cada actividad. También se publicaron en el mismo periódico las citaciones para cada sesión, firmadas por Manuel J. Presas, secretario de la Sección de Ciencias.</p>
<p>En la primera de ellas, Manuel Zambrana presentó una memoria sobre el ‘Mal de Addison’, enfermedad endocrina cuyas causas eran desconocidas en aquellos años. Este trabajo siguió discutiéndose en las sesiones del 26 de abril, 3 y 10 de mayo. Todas las opiniones emitidas fueron resumidas por Domingo Cartaya, director de la Subsección de Medicina y Cirugía. Hay que resaltar que esta fue la primera vez que en Cuba se debatió sobre esta enfermedad.</p>
<figure id="attachment_82593" aria-describedby="caption-attachment-82593" style="width: 227px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82593 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1-227x300.jpg" alt="" width="227" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1-227x300.jpg 227w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1-114x150.jpg 114w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1.jpg 330w" sizes="auto, (max-width: 227px) 100vw, 227px" /><figcaption id="caption-attachment-82593" class="wp-caption-text">Thomas Addison (1793-1860), médico inglés que describió la enfermedad que lleva su nombre.</figcaption></figure>
<p>Sobre estas primeras discusiones, la <em>Aurora</em> del Yumurí resaltó que se había demostrado</p>
<blockquote><p>“&#8230;notable entusiasmo, pues a pesar de no ofrecer el tema interés palpitante y de referirse por otra parte a una enfermedad rara se ha extendido el debate y, agotado el campo de la medicina, se ha buscado fuera de él un arsenal de razones nuevas, y la botánica, la anatomía comparada, la embriogenia y la antropología concurrieron en auxilio de su hermana la hija de Hipócrates. Es de esperarse que cuando se discutan otros temas como los referentes al cólera, a la fiebre amarilla, a la disentería, etc., temas que tienen el interés de la ciencia y sobre todo el de la localidad, se promueva un debate más animado y de resultados más inmediatos”.</p></blockquote>
<p>También el 10 de mayo, Manuel M. Carrerá presentó una propuesta de “&#8230;nueva clasificación de los metaloides, superior en su concepto a las conocidas con los nombres de inglesa, francesa y alemana”. Sostuvo que estaba basada en “&#8230;las propiedades electropolares de los metaloides&#8230;” y en la “&#8230;comburencia (sic) o en la combustibilidad de dichos cuerpos”.  Se discutió el día 17 y Joaquín Barnet la resumió el 31 del propio mes. Sobre metalurgia se anunció el 24 de mayo de 1868 que Ramón M. Estévez presentaría un trabajo, pero esto no sucedió.</p>
<p>La epidemia de cólera que afectó a varios ingenios matanceros, motivó que Esteban Llorach presentara unas estadísticas sobre la enfermedad el 26 de mayo. Estas fueron debatidas y se valoró la marcha de esa dolencia y el modo de enfrentarla. Teniendo en cuenta la animación y vivacidad que caracterizaban estos debates y discusiones realizados bajo los auspicios de la Sección, la sociedad matancera se mostraba cada vez más interesada por los temas de medicina. Por esto, en la <em>Aurora</em> <em>del Yumurí </em>se propuso</p>
<blockquote><p>“&#8230;que los facultativos que discuten en el Liceo sobre medicina digan si las fiebres palúdeas que hace más de tres meses nos vienen afligiendo, se convertirán al fin en endémicas”.</p></blockquote>
<p>La discusión sobre el cólera continuó el 31 de mayo. Evaristo C. Cálvez presentó una memoria sobre varios casos de la enfermedad tratados por él. En el debate participó el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Cowley">Rafael A. Cowley</a>, catedrático de la Universidad de La Habana, miembro de la Real Academia y corresponsal de la entidad matancera, quien elogió a sus colegas</p>
<blockquote><p>“&#8230;por su conducta médica en la epidemia [de cólera] y por su entusiasmo en las discusiones que habían iniciado”.</p></blockquote>
<p>Sobre el tema del cólera y el paludismo, los doctores Agustín Pinto y Esteban Llorach hicieron valiosas reflexiones que provocaron nuevos debates. A propósito de lo cual se planteó en la <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“Creemos que la cuestión pendiente es una de las más importantes que pudieran discutirse y que de su estudio por parte de los Sres. miembros de la Sección puede brotar algo bueno y útil para la humanidad doliente. Estas y otras consideraciones nos mueven a consignar una vez más nuestra enhorabuena al modesto cuerpo que ha sabido despertar el adormido (sic) entusiasmo, llamar a su seno profesores distinguidos y excitar el interés del público ilustrado y de los profesores de La Habana, que ya han comenzado a concurrir a estas reuniones”.</p></blockquote>
<p>Los criterios sobre el cólera y el paludismo vertidos en las sesiones del 24 y el 31 de mayo, provocaron una polémica sobre el basurero de la ciudad en la <em>Aurora del Yumurí</em>. Esta se extendió desde el 8 al 23 de julio de 1868. Los defensores del basurero escribieron bajo los seudónimos de ‘Otro Imparcial’ y ‘El Empresario de la Basura’. Por otra parte, lo criticaron y abogaron por su eliminación y traslado ‘Un Imparcial’ y ‘Sres. XX’, quienes quizás eran miembros de la Sección de Ciencias. Esta polémica, que evidenció las condiciones higiénicas de la ciudad, fue un tanto a favor de la Sección de Ciencias y de sus esfuerzos en pro de la salud pública.</p>
<figure id="attachment_82598" aria-describedby="caption-attachment-82598" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82598 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1-300x268.jpg" alt="" width="300" height="268" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1-300x268.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1-150x134.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1.jpg 499w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-82598" class="wp-caption-text">Citación publicada en Aurora del Yumurí, el 15 de mayo de 1868. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los días 7 y 14 de junio continuaron las discusiones sobre el cólera y el paludismo. Participaron varios médicos, entre ellos Diego Jiménez, quien defendió que “&#8230;el verdadero fin de la medicina es la curación del mal”. Por su parte, Manuel Presas opinó</p>
<blockquote><p>“&#8230;que nunca podría esperarse un gran resultado de un tratamiento exclusivo y siempre igual, por cuanto el médico es llamado a curar individuos enfermos y no a combatir enfermedades”.</p></blockquote>
<p>El 21 de junio Benito Solano presentó un caso de fractura doble de pierna y señaló el procedimiento a seguir. A su vez, el también médico Vicente del Junco mostró varios dientes fósiles de un tiburón, encontrados en una cantera de Bemba (actual Jovellanos).</p>
<p>Al final de esta sesión, Manuel J. Presas presentó su “Memoria sobre cementerios”. Discutida en la Universidad de La Habana, fue aceptada por la Sección de Ciencias como su opinión oficial en la polémica sobre el nuevo camposanto matancero. Esta memoria se publicó en el diario habanero <em>El Siglo</em> en 1867 y no apareció en <em>Aurora del Yumurí</em>, a pesar de un anuncio incluido en la breve reseña sobre su discusión.</p>
<p>Las últimas sesiones científicas se celebraron los días 12 y 19 de julio. En la primera de ellas José López Benavides disertó sobre la cirrosis hepática, lo cual se discutió en la sesión siguiente. Se proyectó una sesión para el 2 de agosto, pero no existe constancia de que se haya efectuado.</p>
<p>La revista <em>El Liceo</em> también dio cobertura a las sesiones científicas de 1868. En mayo de publicó un resumen de las discusiones sobre el mal de Addison, elaborado por Domingo Cartaya. En el número 3, de inicios de junio, apareció la primera parte del resumen de química elaborado por el Joaquín Barnet A  finales de ese propio mes, en el número 4, se publicó la segunda parte de ese resumen y una reseña de las discusiones sobre el cólera. Estos datos se conocen gracias a los resúmenes publicados en <em>Aurora del Yumurí</em>, pues no se han localizado los números citados en ninguna biblioteca del país.</p>
<h3><strong>Balance de un esfuerzo</strong></h3>
<p>Las sesiones científicas públicas de 1868 reflejaron el estado de la ciencia en la ciudad hasta esa fecha, sobre todo de la medicina. Fueron importantes los criterios de Sebastián A. de Morales sobre la función de las glándulas suprarrenales. También los de Manuel J. Presas sobre la relación de la medicina con otras ciencias, vertidos en la sesión del 3 de mayo al discutirse sobre el mal de Addison. Lo mismo puede decirse de las razones del Manuel M. Carrerá, para establecer su propuesta de clasificación química.  Se destacó la definición por Presas, el 7 de junio, del deber de los médicos, que demostró con su vida, pues murió a los 29 años después de contagiarse atendiendo enfermos de difteria.</p>
<figure id="attachment_82594" aria-describedby="caption-attachment-82594" style="width: 230px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82594 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison-230x300.jpg 230w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison-115x150.jpg 115w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison.bmp 406w" sizes="auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82594" class="wp-caption-text">Portada del libro donde Thomas Addison dio a conocer en 1855 la enfermedad que lleva su nombre. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Estas sesiones científicas han permanecido olvidadas, aunque no fueron desconocidas para la historiografía médica cubana. Carlos M. Trelles mencionó la memoria del Dr. Manuel Zambrana sobre el mal de Addison, que debatieron los socios de la Sección en sus primeras sesiones. El Dr. Manuel Villaverde destacó en 1945 que pocos años después de descrita la enfermedad por el médico inglés era conocida en Cuba.</p>
<p>Fueron otra evidencia significativa de la labor que desarrolló la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas. Aunque con el paso de los años el valor científico de los trabajos y criterios expuestos se ha modificado, la sinceridad y el espíritu que los alentó es un ejemplo de profesionalidad y amor a la ciencia. Es un capítulo de la historia de la medicina en Matanzas que merecer ser conocido.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/las-sesiones-cientificas-publicas-de-1868-en-el-liceo-de-matanzas/">Las sesiones científicas públicas de 1868 en el Liceo de Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Un Museo de Historia Natural en el Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Mar 2025 15:01:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Museo de Historia Natural]]></category>
		<category><![CDATA[museología]]></category>
		<category><![CDATA[museos en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La creación de un Museo de Historia Natural estuvo entre las realizaciones más significativas de...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La creación de un Museo de Historia Natural estuvo entre las realizaciones más significativas de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas.</strong></p>
<p>El proyecto más importante que tuvo la Sección de Ciencias, desde su fundación el 2 de noviembre de 1864, fue el establecimiento de un Museo de Historia Natural. Así quedó reflejado en el Artículo 30, Capítulo V, del <em>Reglamento de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas</em>, donde se planteó:</p>
<blockquote><p>“La Sección formará un Museo de Historia Natural, un Gabinete de Física, un Laboratorio de Química y un Observatorio meteorológico según lo vayan permitiendo los recursos de que pueda disponer”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80036" aria-describedby="caption-attachment-80036" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80036 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-300x103.jpg" alt="" width="300" height="103" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-300x103.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-150x51.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor-768x263.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-30-Capitulo-V-del-Reglamento-de-la-Seccion-de-Ciencias-Fisicas-Naturales-y-Matematicas-del-Liceo-Artistico-y-Literario-de-Matanzas-1866.-Archivo-del-autor.jpg 837w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80036" class="wp-caption-text">Artículo 30, Capítulo V, del Reglamento de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas (1866). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<blockquote><p>La Junta Directiva del Liceo de Matanzas estuvo de acuerdo con la idea y pidió la formación de una comisión. Esta estuvo integrada por Manuel Presas y Francisco Jimeno. Sin embargo, en diciembre de 1865 no se había“(&#8230;)podido llevar adelante tan laudable idea, porque la Directiva carecía de los medios pecuniarios suficientes a la preparación del local necesario para realizar el proyecto tantas veces iniciado(&#8230;)”.</p>
<p>Según expresó Manuel Presas en un informe de 1865, era necesario contar en la Sección de Ciencias con socios que ayudaran a “…crear un Museo de Historia Natural…”. También Sebastián A. de Morales, director de la Sección, reconoció que entre las metas para 1866 estaba “…la instalación del Museo…”, y dio a conocer que la directiva para ese año, había</p>
<p>“&#8230;ordenado su pronta instalación en uno de los locales más amplios del Liceo, costeando de los fondos generales de este el importe de los estantes y demás utensilios necesarios, según el plano y cómputo presentados por esta Sección&#8230;”.</p></blockquote>
<p>En enero de 1866 se informó en las páginas del diario <em>Aurora del Yumurí</em>, que la Sección de Ciencias, “&#8230;se ocupaba en los preparativos para la formación de un Museo, cuyos estantes encerrarán bien pronto una verdadera riqueza&#8230;”. El 9 de marzo de 1866 se acordó invitar a los socios de la Sección y del Liceo en general, para que remitieran donaciones, siempre especificando la localidad de donde procedían los objetos naturales y el nombre del donante. Debían enviarse al museo particular de Francisco Jimeno, en Conteras no.34.</p>
<p>Dos meses después se expresó en <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“Ya están concluidos y colocándose en el sitio que han de ocupar, los estantes para el Museo que la Sección de Ciencias Físicas y Naturales de nuestro Liceo ha organizado para ese instituto. Falta sólo que los numerosos y desprendidos amantes del saber que existen en esta ciudad envíen para enriquecerlo algunas de las curiosidades que poseen y que serán recibidas con agrado por la Sección que promueve tan útil mejora”.</p></blockquote>
<p><strong>Un proyecto hecho realidad</strong></p>
<p>El 24 de julio de 1866 se comenzaron a publicar, en <em>Aurora del Yumurí</em>, las listas de donativos para el Museo de Historia Natural. Se señaló, además, que esto se hacía con “&#8230;gran contentamiento de los amantes del saber, que echaban de menos en una ciudad tan culta como la nuestra un Museo que mostrara a propios y extraños las riquezas del reino vegetal y animal de la isla”, exhortando a que “&#8230;el público se anime y continúe contribuyendo con sus regalos para tan importante institución”.</p>
<p>Ese mismo día se informó que Manuel Febles había sido nombrado conservador del mismo, cargo que ocupó hasta el 9 de octubre, cuando se aceptó su renuncia. Para sustituirlo de forma interina fue nombrado Joaquín Barnet, en espera de que Francisco Ruiz pudiera asumir esa responsabilidad.</p>
<p>El apoyo al Museo de Historia Natural creado en el Liceo por la Sección de Ciencias fue masivo. Al respecto se planteó en <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“Ya se va animando el público –y hace bien- a remitir regalos más o menos valiosos, pero siempre bien recibidos, al museo que con una constancia laudable está formando la Sección de Ciencias del Liceo. Dios quiera que el entusiasmo se sostenga, cosa rara entre nosotros, y que Matanzas pueda envanecerse en breve, de contar con un museo, digno de su cultura, fundado con donativos particulares&#8230;”.</p></blockquote>
<p>En el mes de octubre de 1866, cuando ya el Museo de Historia Natural era una realidad, Sebastián A. de Morales se vio obligado a publicar la siguiente aclaración:</p>
<blockquote><p>“Se dice por algunos que la Sección de Ciencias ha proporcionado al Liceo un gasto de dos mil pesos con el establecimiento del Museo. La Sección se ve en el caso de protestar contra semejante aserto&#8230;”. Agregó que “&#8230;la Tesorería del Liceo ha pagado hasta la fecha una suma que no asciende a ciento treinta y seis pesos, y esto en el espacio de cuatro meses que lleva de instalado dicho departamento, honra del Liceo de Matanzas y de su Sección de Ciencias”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_80039" aria-describedby="caption-attachment-80039" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80039 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x246.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor-150x123.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-nota-publicada-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-octubre-de-1866.-Archivo-del-autor.jpg 498w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80039" class="wp-caption-text">“Museo”, nota publicada por Sebastián A. de Morales en la revista El Liceo, el 15 de octubre de 1866. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el artículo “Museo del Liceo”, publicado en la revista <em>El Liceo</em>, Sebastián A. de Morales expuso con claridad los objetivos trazados. Primeramente, dio las gracias</p>
<blockquote><p>“&#8230;al pueblo de Matanzas por la generosa protección que viene dispensando al Museo de Historia Natural que hemos fundado en uno de los mejores departamentos de este Instituto”.</p></blockquote>
<p>Después lo calificó de “&#8230;utilísima empresa, que andando el tiempo vendrá a ser honra y orgullo de la progresista Yucayo”.</p>
<p>Acerca de su fin social, declaró que “&#8230;ha de aspirar, y aspira ya, a ser no el modesto receptáculo de espécimen naturales del Liceo, sino el templo del saber, dedicado al pueblo de Matanzas, en cuyo seno arda puro y perenne el fuego sagrado de la ciencia&#8230;”, en el cual “&#8230;el curioso y el naturalista pueden ya venir a estudiar nuestra flora y nuestra fauna&#8230;” Destacó que debía considerarse una institución “&#8230;no solo del Liceo, sino de Matanzas toda”.</p>
<figure id="attachment_80038" aria-describedby="caption-attachment-80038" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80038 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x279.jpg" alt="" width="300" height="279" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor-300x279.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor-150x140.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-parte-del-articulo-Museo-del-Liceo-publicado-por-Sebastian-A.-de-Morales-en-la-revista-El-Liceo-el-15-de-septiembre-de-1866.-Archivo-del-autor.jpg 510w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-80038" class="wp-caption-text">Primera parte del artículo “Museo del Liceo”, publicado por Sebastián A. de Morales en la revista El Liceo, el 15 de septiembre de 1866. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Las palabras finales de Morales, estuvieron dirigidas a la burguesía matancera, que no había demostrado su apoyo a la creación del Museo. Las mismas permiten comprender cómo la Sección se sostuvo gracias al tesón y la perseverancia de sus miembros:</p>
<blockquote><p>“¿Faltarán, preguntamos, entre nosotros siquiera tres o cuatro ricos que se dediquen con sus posibles a proteger y fomentar más y más este Museo, así como sucede en otros países, en donde el amor al progreso y al adelanto de las útiles instituciones, enciende en el alma de los buenos ciudadanos la llama noble y purísima del bien procomunal? No creemos que falten, y esperamos que alguno se digne responder a nuestro llamamiento, para que su nombre sea dignamente pronunciado por los buenos patricios que en su seno encierra esta ciudad, que se esfuerza noblemente para conquistar el título de progresista”.</p></blockquote>
<p>Entre las donaciones para el Museo de Historia Natural, se recibieron animales vivos y disecados, plantas, fósiles, rocas y minerales, monedas, sellos de correos, libros, medallas y otros objetos, que le dieron un carácter polivalente. Los listados de donativos se publicaron en <em>Aurora del Yumurí</em> hasta 1868. Colaboraron 201 personas de todo el país, sobre todo matanceros, incluyendo mujeres y niños, para un total de 366 donaciones. La Junta Directiva del Liceo apoyó en todo momento los esfuerzos de la Sección y también hizo su contribución.</p>
<p>Dentro de los aportes recibidos merece destacarse la donación testamentaria hecha por el taxidermista habanero Juan A. Fabre en junio de 1866. También sobresalieron Rafael de Arango con 281 especies de insectos y Félix García Chávez con 23 ejemplares de aves disecadas. Lo mismo hizo Francisco de Entralgo con 124 ejemplares de plantas medicinales exóticas.</p>
<p>Otras donaciones relevantes fueron las de Plácido Gener, con una colección de 139 minerales, 30 rocas y 138 fósiles. También la de Sebastián A. de Morales, con 200 muestras de semillas y frutos duplicados de su herbario particular. Entre las mujeres se destacaron Inés L. Presas con 160 insectos y Catalina Rodríguez con 19 especies de moluscos cubanos microscópicos. Además, la Junta Directiva del Liceo compró una colección de 1000 muestras de minerales.</p>
<p>Lo más importante es que se logró un apoyo masivo a la convocatoria lanzada por la Sección de Ciencias. Realizaron donaciones destacadas personalidades de la sociedad matancera de la época, pero también niñas, niños y mujeres. Residentes en La Habana y en otros lugares del país también colaboraron.</p>
<p><strong>Un legado en la historia</strong></p>
<p>El ejemplo del Museo de Historia Natural fundado por el Liceo de Matanzas fue reconocido por sus contemporáneos. El sabio Felipe Poey expresó en 1866 que uno de los logros de la Sección de Ciencias era instaurar “&#8230;un Museo de Historia Natural y de curiosidades&#8230;”. En 1867 el Liceo de La Habana habanero intentó establecer uno similar, sobre lo cual se comentó en <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“&#8230;el Liceo de esta ciudad [de La Habana] trata de fundar un Museo de Historia Natural y Gabinete de Física y Química, por medio de donativos voluntarios, como ha logrado nuestro Liceo formar el rico museo que es hoy uno de sus motivos de orgullo. No dudamos que la sociedad hermana consiga su objeto&#8230;”.</p></blockquote>
<p>Días después, agregó:</p>
<blockquote><p>“El Museo de Historia Natural de nuestro Liceo podría ayudar al que se trata de fundar en la Habana, remitiéndole los ejemplares duplicados que posea”.</p></blockquote>
<p>En la reseña sobre Francisco Jimeno de su <em>Diccionario biográfico cubano</em>, Francisco Calcagno señaló erróneamente que: “De su rico Museo, honor de Matanzas, habla Poey en Repertorio&#8230;”. Casi un siglo después, el escritor Ricardo Vázquez Pérez, afirmó:</p>
<blockquote><p>“Seguramente que Don Felipe confundió los datos, ya que, efectivamente, aquella institución acordó fomentar un Museo de Historia Natural; pero según nuestras noticias nunca llegó a integrarse plenamente”.</p></blockquote>
<p>El Museo de Historia Natural, primero con carácter público fundado en la ciudad de Matanzas, desapareció al cerrar sus puertas el Liceo en 1869. Lamentablemente no se conoce el destino de las piezas que atesoró, que quizás pasaron a particulares o fueron confiscadas por el gobierno. Durante más de un siglo su creación fue ignorada por historiadores y estudiosos e incluso negada, desconociéndose su aporte a la tradición científica local. Recientemente, el investigador matancero Urbano Martínez Carmenate, en el libro <em>El coleccionismo en Matanzas. Del gabinete privado al museo público</em> (2010), valoró la significación de este museo dentro de la historia del coleccionismo matancero.</p>
<p>El Museo de Historia Natural, fundado por la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, fue una realidad y un orgullo para los matanceros. A pesar del poco tiempo que tuvo de existencia dejó un ejemplo a seguir como esfuerzo colectivo. Ocupa un lugar de privilegio en la historia de la ciudad.</p>
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		<item>
		<title>La zarigüeya: un marsupial americano en el Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Jan 2025 15:30:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Barnet]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[marsupial en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[zarigüeya en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1866 el Liceo de Matanzas exhibió una zarigüeya norteamericana: curioso animal del grupo de...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1866 el Liceo de Matanzas exhibió una zarigüeya norteamericana: curioso animal del grupo de los marsupiales que es propio de América.</strong></p>
<p>Los marsupiales son un grupo de mamíferos que poseen una característica peculiar. Al nacer aún no se ha completado su desarrollo embrionario, el cual continúa fuera del útero. Eso sucede en la bolsa ventral de la hembra, conocida como marsupio, donde están las glándulas mamarias que garantizan su alimentación.</p>
<p>Existen especies de marsupiales muy conocidas, como es el caso de los canguros y los koalas de Australia. En el caso de los marsupiales americanos sobresale la zarigüeya, con dos especies muy conocidas. Se trata de la zarigüeya común o sudamericana (<em>Didelphis marsupialis</em>) y la zarigüeya de Virginia o norteamericana (<em>Didelphis virginiana</em>).</p>
<h3>La zarigüeya norteamericana:</h3>
<p>Esta especie recibe varios nombres. Se le conoce, además, como tlacuache norteño, tlacuache de Virginia, zarigüeya americana, zarigüeya norteamericana, chuchas, tacuacín, tlacuache o mykure.</p>
<p>La distribución de la zarigüeya norteamericana abarca desde el sur de Canadá a Centro América. Es un animal de hábitos nocturnos y solitarios, del tamaño aproximado de un gato doméstico. La cola es prensil y posee pulgares oponibles en las patas traseras.</p>
<p>Pueden pesar hasta 2.8 kg los machos y 1.9 kg las hembras. El pelaje es de color gris, aunque puede tener variaciones. Se alimenta principalmente de insectos y frutas, aunque también consume pequeños vertebrados.</p>
<p>El período de gestación es de sólo 13 días. Entonces los recién nacidos pasan a la bolsa o marsupio y se adhieren a un pezón de la madre para alimentarse. Allí permanecen cerca de tres meses. Las hembras pueden tener de seis a nueve juveniles por cada camada.</p>
<p>Poseen hábitos nocturnos. Es conocido que la zarigüeya norteamericana, al sentirse amenazada, expulsa un fuerte olor y se hace el muerto. Generalmente son tranquilas y asustadizas. Afectada por la pérdida del hábitat natural, es común verla en los pueblos. En varios países, como México, existen programas de protección de esta especie.</p>
<p><strong>En el Liceo de Matanzas:</strong></p>
<p>Durante el año 1866 la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, creó un Museo de Historia Natural. Entre los ejemplares que allí se exhibieron estuvo una zarigüeya norteamericana viva. Sobre este ejemplar fue publicado el artículo “La zarigüeya”, en la revista <em>El Liceo de Matanzas</em>, por el químico y naturalista Joaquín Barnet.</p>
<p>En este texto de octubre de 1866, Barnet, conservador del Museo de Historia Natural del Liceo, expuso las características generales de los marsupiales. También comentó ampliamente sobre la zarigüeya norteamericana, las características anatómicas que poseía, hábitos y distribución geográfica.</p>
<p>En un momento señaló:</p>
<blockquote><p>“El Museo del Liceo ha adquirido un ejemplar, hembra joven que le fue cedido por el Sr. D. Francisco Ruiz, socio agregado de la Sección de Ciencias. La zarigüeya madre, conseguida en Nueva York por Ruiz, dio a luz estando ya cautiva, y será exhibida viva en el Museo en la noche de los Juegos Florales”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la clasificación taxonómica del ejemplar, añadió:</p>
<blockquote><p>“Los naturalistas colocan la Zarigüeya en el genero <em>Didelphys</em>, siendo la especie correspondiente al nombre vulgar que aquí damos la <em>Virginiana</em>, por encontrarse en este estado de la Unión americana”.</p></blockquote>
<p>Se desconoce qué pasó después con este ejemplar de zarigüeya norteamericana. Sin embargo, es interesante conocer que quizás haya sido el primer ejemplar de mamífero marsupial exhibido vivo en Matanzas. (LLOLL)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-zarigueya-un-marsupial-americano-en-el-liceo-de-matanzas/">La zarigüeya: un marsupial americano en el Liceo de Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>El Liceo de Matanzas en 1867: física, electricidad y luz eléctrica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jan 2025 18:28:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[electricidad en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[física]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Lorenzo de Bablot]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1867 el Liceo de Matanzas patrocinó varias funciones de física recreativa. En esa ocasión...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1867 el Liceo de Matanzas patrocinó varias funciones de física recreativa. En esa ocasión la Plaza de Armas fue iluminada, por vez primera, con luz eléctrica.</strong></p>
<p>El 25 de diciembre de 1866 se anunció en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em>, la celebración de funciones de Física recreativa en el Liceo Artístico y Literario de Matanzas. Serían impartidas por el doctor Lorenzo de Bablot, quien había ofrecido funciones similares en otras localidades cubanas. La noticia refirió:</p>
<blockquote><p>“Las personas que conozcan la física admirarán en el espectáculo que ofrece el Sr. Bablot, los últimos descubrimientos y aplicaciones de la electricidad, y los que ni siquiera hayan saludado la ciencia podrán adquirir ideas generales de ella por medio de dichas funciones, pues el Dr. Bablot acompaña sus experimentos con explicaciones claras y al alcance, por consiguiente, de todo el mundo”.</p></blockquote>
<p>Algunas fuentes aparece que Lorenzo de Bablot era de origen francés, pero todo parece indicar que nació en Cuba. Así se evidencia en documentos de la Universidad de Pennsylvania, donde alcanzó el grado de Doctor en Medicina en 1857. La tesis que defendió trató sobre la Fiebre amarilla.</p>
<p>Esta enfermedad fue el principal motivo que vinculó a al médico, cuyo nombre real era José Lorenzo Luis Bablot Valdés, con los científicos cubanos. En 1868 presentó en la Universidad de Pensilvania el ensayo “Una nueva teoría sobre la fiebre amarilla”. Las ideas de esta teoría las analizó en 1870 el  matancero <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Garc%C3%ADa_Lebredo">Joaquín García-Lebredo</a>, por encargo de la Real Academia de Ciencias.</p>
<p>No obstante, Lorenzo de Bablot no llegó a Matanzas como médico, sino como aficionado de la física y de una de sus aplicaciones: la electricidad.</p>
<p><strong>La Plaza de Armas iluminada:</strong></p>
<p>La primera función de Física recreativa impartida por Lorenzo de Bablot fue fijada para el 1 de enero de 1867. Sin embargo, no pudo hacerse debido a la lluvia, por lo que fue pospuesta para el sábado día 5. Esta vez tampoco pudo efectuarse y se aplazó hacia el martes 8.</p>
<p>Antes, el lunes 7 de enero de 1867, Bablot iluminó la Plaza de Armas con luz eléctrica. En las páginas de <em>Aurora del Yumurí</em> se describió lo sucedido esa noche:</p>
<blockquote><p>“Poco después de las ocho, la escena cambió para mejorar en parte; una viva luz eléctrica colocada en la azotea del Liceo por el Doctor Bablot, esparció de repente por toda la plaza esplendorosa claridad y se sostuvo encendida hasta la conclusión de la retreta”.</p>
<p>“Inútil nos parece decir que prestó un aspecto bellísimo a todos aquellos contornos, pues al herir las hojas de los árboles les daba un brillo particular, y al pasearse sobre los rostros de nuestras hermosas les prestaba nuevos atractivos”.</p></blockquote>
<p><strong>Funciones de física recreativa:</strong></p>
<p>Al día siguiente Bablot realizó la primera función de Física recreativa en el Liceo de Matanzas. La inició con explicaciones teóricas acerca de la electricidad. Después, ante una nutrida concurrencia, ejecutó varios experimentos con una bobina de Rhumkorff.</p>
<p>Estas bobinas llevaban el nombre de su creador, el alemán Heinrich Daniel Ruhmkorff (1803-1877). Constaban de un devanado primario y un devanado secundario, en los que se producía un alto voltaje. Se utilizaron para diversas aplicaciones de la electricidad, así como para dispositivos detonantes.</p>
<p>La segunda función de Física recreativa se desarrolló en el Liceo de Matanzas, el sábado 12 de enero. Así se reseñó en la prensa:</p>
<blockquote><p>“Después de varios y curiosos experimentos sobre la electricidad estática, dinámica y de inducción, el Dr. Bablot se ocupó algo del electro-magnetismo, cuyos efectos pudieron experimentar las damas, pues la corriente eléctrica estaba lo bastante debilitada para que pudiera sufrírsela sin gran sensación”.</p>
<p>“Vinieron enseguida numerosas y variadas vistas que un poderoso microscopio foto-eléctrico reflejaba en un telón semejante al que se usó para la fantasmagoría, que entretuvo agradablemente al público y puso término a la función”.</p></blockquote>
<p>El sábado 19 de enero se efectuó la tercera y última función de Física recreativa en el Liceo de Matanzas. En ella, Lorenzo de Bablot efectuó varios experimentos físicos y químicos, así como demostraciones de electromagnetismo.</p>
<blockquote><p>En reconocimiento al éxito de las actividades que realizó en Matanzas, Lorenzo de Bablot fue nombrado socio corresponsal de la Sección de Ciencias del Liceo. El 29 de enero de 1867, el periódico <em>Aurora del Yumurí</em> publicó una carta en la que el médico cubano-francés agradeció el apoyo recibido. En ella reconoció que el Liceo de Matanzas  estaba “…a la altura de su elevada misión de alentar y proteger decididamente las bellas artes y las ciencias”. (LLOLL)</p></blockquote>
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		<title>La Sección de Ciencias y la epidemia de viruelas de 1867</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Dec 2024 13:32:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la salud pública]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias]]></category>
		<category><![CDATA[vacunación]]></category>
		<category><![CDATA[viruelas]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1867 la Sección de Ciencias del Liceo Artístico y Literario de Matanzas lideró la lucha contra la epidemia de viruelas que azotó la ciudad. Fue un caso único en la historia de la ciencia cubana.</strong></p>
<p>En octubre de 1866 comenzó a manifestarse en Matanzas una epidemia de viruelas, que fue de las más terribles que azotaron Cuba. En poco más de tres meses, hasta diciembre de 1866 hubo 238 muertos.</p>
<p>El 29 de diciembre de 1866, la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas solicitó una licencia para crear una comisión encargada de suministrar la vacuna preventiva contra esa enfermedad. El permiso fue concedido rápidamente.</p>
<h3>La vacunación como respuesta:</h3>
<p>La Comisión de Vacunas quedó integrada por los médicos Manuel M. Carrerá, Domingo Cartaya y Diego Jiménez. A estos se unió después Agustín Pinto. Funcionarían en el Dispensario Vaccinal establecido en un local ocupado por la secretaría del Liceo. La comisión podía pasar a domicilio si se le solicitaba. La vacunación, pública y gratuita, comenzó el 8 de enero de 1867.</p>
<p>Paralelamente se tomaron otras medidas contra la enfermedad. Las escuelas públicas, cerradas desde octubre, fueron reabiertas con la condición de que alumnos y profesores debían estar vacunados. Así se acordó por las juntas de Instrucción Pública y Sanidad del 7 de enero de 1867, instituciones que apoyaron la lucha contra la epidemia liderada por la Sección de Ciencias.</p>
<p>A pesar de estos esfuerzos la epidemia no aminoró su destructor avance. Del 1 al 11 de enero se produjeron 70 fallecimientos. El 8 de enero el gobernador de Matanzas creó comisiones sanitarias por barrios, teniendo en cuenta la emergencia de la situación.</p>
<p>Para esa fecha el número de individuos que acudía al Dispensario Vaccinal aumentó. Para asumir esa masividad la Comisión de Vacunas creó tres departamentos. Uno para señoras y señoritas; otro para hombres blancos y un tercero para personas de color. También decidió administrar el virus diariamente de once a una. A su vez, fueron incorporados a su seno los médicos <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián A. de Morales</a>, Francisco Casals y <a href="https://www.ecured.cu/EcuRed:Enciclopedia_cubana">Manuel Presas</a>.</p>
<p>Debido a la afluencia de público la cantidad de vacunas en existencia fue agotándose.  Por este motivo, se recogían diariamente muestras en Matanzas y otras fueron enviadas desde La Habana para asegurar las provisiones, lo cual permitió continuar la vacunación. Hasta el 18 de enero de 1867 la cifra de muertos aumentó a 126.</p>
<p>Ante tanta tensión, la Sección de Ciencias utilizó las páginas de la <em>Aurora del Yumurí</em> para resaltar la importancia de la divulgación científica e influir en la opinión pública. Se publicaron los artículos “Viruela y vacuna”, traducido por Manuel M. Carrerá, y el titulado “Vacuna”, con el seudónimo D. R. También aparecieron los trabajos “Sobre la vacuna y la oportunidad de su inoculación”, de Domingo Cartaya y “Resumen histórico de la vacuna desde Jenner hasta nuestros días”, de Pablo Verdugo.</p>
<h3>Una victoria de la ciencia:</h3>
<p>Las estadísticas de esta meritoria labor se publicaron en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em> los días 12, 13, 15, 17, 18 y 23 de enero de 1867. El saldo final fue de 1254 personas vacunadas y revacunadas. En febrero de 1867 la epidemia había sido vencida. Esto fue resultado de la ardua labor de la Sección de Ciencias y su cuerpo de médicos.</p>
<p>Así lo reconoció un informe presentado en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. En este se elogió “&#8230;la abnegación de los profesores matanceros (…), creemos que a su perseverancia y al eficaz auxilio que recibieron del Liceo se debió el completo exterminio de la viruela en Matanzas”.</p>
<p>El esfuerzo realizado por la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas en el combate contra la viruela en 1867 fue ejemplar. Que haya sido liderado desde una institución cultural fue algo inédito en la historia de Cuba. (LLOLL)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/ciencia/la-seccion-de-ciencias-y-la-epidemia-de-viruelas-de-1867/">La Sección de Ciencias y la epidemia de viruelas de 1867</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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