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	<title>historia de la medicina archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>historia de la medicina archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>Armando Carnot cien años después (I): el hombre de ciencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2026 21:06:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Armando Carnot]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 20 de septiembre de 2026 se cumplieron cien años de la muerte del doctor...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/armando-carnot-cien-anos-despues-i-el-hombre-de-ciencia/">Armando Carnot cien años después (I): el hombre de ciencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El 20 de septiembre de 2026 se cumplieron cien años de la muerte del doctor Armando Carnot Veulens.</strong></p>
<p>Armando Carnot recibió la primera educación el Colegio El Siglo, en Matanzas. Estudió en la Universidad de la Habana, donde recibió un premio con el tema “Histología natural de la boca”. Se graduó del doctor en cirugía dental en 1905 y de doctor en medicina y cirugía el 24 de junio de 1907. Se desempeñó en el cargo de alumno interno y dentista del hospital número uno de la Habana, después Hospital Calixto García. Posteriormente, fue médico interno del Hospital Civil de Matanzas y ayudante del Dr. Julio Ortiz Coffigny. También fue inspector de sanidad en toda la república.</p>
<p>Se desempeñó como catedrático de calistenia en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. En abril de 1914 reemplazó al doctor Antonio Font Cuesta como médico titular de la Asociación de Estibadores de Matanzas. Fue electo alcalde de Matanzas en 1916, cargo que ocupó hasta 1921. Fue conocido como el “médico de los pobres” por su compromiso y dedicación hacia las capas más desfavorecidas de la sociedad matancera.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="zQxsCDGiZs"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/armando-carnot-medico-pobres/">Armando Carnot, el Médico de los pobres</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Armando Carnot, el Médico de los pobres» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/armando-carnot-medico-pobres/embed/#?secret=d7MU92rJHw#?secret=zQxsCDGiZs" data-secret="zQxsCDGiZs" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Primeros trabajos</strong></p>
<p>El primer artículo científico de Armando Carnot que ha sido localizado es “Método de Bier”, que se publicó en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> en 1909. El objetivo de este trabajo, fechado el 30 de mayo de 1909, era dar a conocer dos casos de tratamiento mediante la “hiperemia artificial”, en los que había alcanzado un “buen éxito”. Al comenzar, aclaró en qué consistía ese proceder médico:</p>
<blockquote><p>“La hiperemia artificial, provocada ya por «ligadura elástica de un miembro», la aspiración por medio de ventosas o la «acción del aire sobre calentado» es de gran éxito en el tratamiento de enfermedades inflamatorias. Constituyendo ese tratamiento el llamado método de Bier, en honor al célebre cirujano de Bonn, profesor Ag. Bier, que ha publicado notables trabajos sobre la hiperemia y su acción terapéutica”.</p></blockquote>
<p>En el primer caso que presentó, Armando Carnot señaló que se trataba de un paciente de Matanzas, de 19 años de edad, cuyos antecedentes hereditarios y personales no guardaban relación con su padecimiento. Describe la enfermedad como una gran inflamación en la articulación del codo, provocada por una caída, que le afectaba hasta el tercio medio del brazo y el antebrazo.</p>
<p>Acerca del tratamiento expresó que le colocó una venda elástica, la cual enrolló en el tercio superior del brazo, de forma tal que hiciera “…una compresión lo suficientemente enérgica para interrumpir la circulación de retorno…”. Esta venda se aplicó durante tres horas durante quince días consecutivos. Tras este período, habían desaparecido los trastornos físicos y funcionales de la región afectada. Según Carnot, el resultado fue “verdaderamente maravilloso”, pues la rodilla afectada se encontraba en igualdad de condiciones física y funcionales que su homóloga.</p>
<p>El segundo caso descrito poseía reuma como antecedente. La dolencia consistía en una inflamación de la rodilla izquierda, que ningún remedio había podido mejorar. El tratamiento consistió en colocar una venda elástica por 25 días en el tercio superior del muslo según lo aconsejado por Bier: “en el sitio más lejano de la lesión”. Destacó, además, que en ambos casos y en otros que había tratado de forma similar:</p>
<blockquote><p>“…pasado quince minutos después de la aplicación de la venda cesaban los dolores y se facilitaban los movimientos articulares. Notándose también rápido impulso a la curación pasados los cinco primeros días”.</p></blockquote>
<p>Por último, resaltó la exitosa aplicación del método de Bier en Matanzas:</p>
<blockquote><p>“Aquí en esta ciudad, un compañero para nosotros muy querido, el doctor Julio Ortiz, director y cirujano del Hospital Civil, ha empleado también con éxito el tratamiento de Bier en algunas afecciones inflamatorias”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_116499" aria-describedby="caption-attachment-116499" style="width: 227px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-116499 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Armando-Carnot-227x300.jpg" alt="" width="227" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Armando-Carnot-227x300.jpg 227w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Armando-Carnot-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Armando-Carnot.jpg 329w" sizes="(max-width: 227px) 100vw, 227px" /><figcaption id="caption-attachment-116499" class="wp-caption-text">Caricatura de Armando Carnot en la revista <em>Médica</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro trabajo científico de Armando Carnot fue “Un caso de embarazo extrauterino” (1911), también publicado en la <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em>. En esta oportunidad, aclaró que no diría “…nada nuevo de embarazo ectópico…”. Sólo expondría las particularidades del caso de una mujer de 64 años de edad, que tuvo un feto “…sepultado en el abdomen durante 12 años”. Se trataba de una mujer negra de Limonar, Matanzas.</p>
<p>Sobre los antecedentes hereditarios, expresó que no eran relevantes. En los antecedentes personales expuso lo relativo a la vida menstrual de la paciente. Después, describió los trastornos que está sufrió tras la menopausia, en especial un episodio de 1898, durante el cual pensó que estaba embarazada. Además, consignó que había tenido dos partos normales.</p>
<p>Añadió Armando Carnot que la paciente ingresó en el Hospital Civil de Matanzas el 30 de agosto de 1910, debido a un absceso en el abdomen. Tras el diagnóstico de un flegmón abdominal, fue operada por el doctor Julio Ortiz Coffigny, aunque Carnot también participó en la operación. En el transcurso del proceder quirúrgico se detectó un “…cuerpo duro en la cavidad abdominal…”, que fue extraído meses después, el 8 de octubre. Se trataba, curiosamente, de</p>
<blockquote><p>“…las partes óseas de un feto de 7 meses, implantadas entre el peritoneo y la masa intestinal, cubierta esta de una fuerte membrana como sirviendo esta de fondo a la «sepultura feto-abdominal»”.</p></blockquote>
<p><strong>En Matanzas</strong></p>
<p>Tuvieron que pasar varios años para que Armando Carnot volviera a publicar un artículo científico. O, al menos, no se ha localizado otro entre 1912 y 1923. En esto quizás influyó su dedicación por entero a la política, pues se desempeñó como alcalde de Matanzas entre 1916 y 1921. Aunque algunas fuentes señalan que también publicó el trabajo “Prophylaxie de la tuberculose” (1910), no ha sido hallado. Es posible que se trate de un comentario bibliográfico sobre el libro del mismo título, publicado en 1907 por el médico francés Pierre Jousset.</p>
<figure id="attachment_116497" aria-describedby="caption-attachment-116497" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-116497 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20260928_104202-300x185.jpg" alt="" width="300" height="185" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20260928_104202-300x185.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20260928_104202-150x92.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20260928_104202.jpg 356w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-116497" class="wp-caption-text">Esquema que Armando Carnot publicó en el artículo “Monstruo doble parasitario tipo heteradelfo”. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fue en la revista matancera <em>Médica</em> que Armando Carnot publicó otros artículos científicos. El primero fue “Monstruo doble parasitario tipo heteradelfo” (1924). En este trabajo, el médico matancero presentó un caso de malformación congénita ocurrido en Matanzas. Se trató de un feto doble fusionado o parasitario, que nació en esa ciudad del 30 de noviembre de 1930.</p>
<p>Relató Carnot el arduo trabajo de parto que hubo de realizar para poder facilitar la salida del cuerpo fetal, que era una niña y nació viva. Destacó entonces las principales conclusiones del caso. Primero, que se debía comprobar los dobles focos de los latidos cardíacos antes de asegurar que se trataba de un embarazo gemelar. Además, que siempre se debía esperar por la expulsión natural del feto, antes de cualquier intervención “cruenta”. Y, por último, que se debía pedir permiso a los familiares para sacar fotografías, pues estas “…dicen mucho más que lo que hacen mis humildes observaciones”.</p>
<p>A este escrito le siguió otro, también de 1924, que tituló “Una operación en el Hospital Civil. Así se da una clínica en Matanzas”. En él, Armand Carnot describió una operación realizada en el Hospital Civil de Matanzas por el doctor Julio Ortiz Coffigny, quien fue, sin lugar a dudas, una personalidad que influyó mucho en su vida. Al inicio, Carnot destaca que él había estado ese día, en la mañana, atendiendo enfermos en Santoyo, lugar próximo al Pan de Matanzas.</p>
<p>La operación quirúrgica que realizó Julio Ortiz fue una histerectomía vaginal por prolapso uterino. Los auxiliares fueron el doctor Luis Tapia y el propio Carnot. La descripción es precisa:</p>
<blockquote><p>“Previa anestesia clorofórmica dada por el internista, el joven e inteligente galeno Dr. López Luis, el Dr. Ortiz traza su corte en la pared vaginal anterior, toma en sus manos el prolapso, lo lleva hacia arriba, separa la pared vaginal posterior, dos pinzas de ligamento ancho en el lado derecho, dos en el izquierdo, dos tijeretazos en cada lado y terminada la operación, total «diez minutos» sin ningún accidente ni operatorio. La enferma no pierde ni una gota de sangre”.</p></blockquote>
<p>A continuación, Armando Carnot recordó una conferencia que impartió el médico mexicano Ernesto S. Rojas, el 16 de noviembre de 1923, en la Asociación Médica Franco-Mexicana. Esta disertación se publicó en la revista <em>Archivos Médicos Hispano Americanos</em>, en abril de 1924. Destacó Carnot el modo en que Rojas describió una operación en la Clínica Ginecológica del Hospital Broca, en Paría, Francia.</p>
<p>La conferencia, que se tituló “Así se da una Clínica en París”, presentó una operación de histerectomía abdominal por fibroma. Carnot presentó, paso por paso, todo el proceder quirúrgico, con lo cual demostró que lo realizado por el doctor Ortiz Coffigny en Matanzas, era lo mismo que se hacía en París. Con esto, demostró amor por su tierra natal y su convicción de que la medicina matancera estaba al mismo nivel que la europea. Por esta razón concluyó:</p>
<blockquote><p>“Doce minutos han bastado para realizar toda la operación y como nosotros hemos visto hacer también operaciones por fibromas, de la manera antes indicada, y aunque no hemos tenido suerte de pasar por Paría, posemos exclamar, parangoneando la frase del ilustre colega mexicano, cuando asistamos a una intervención en nuestro Hospital o lugar análogo y esta se realice de una manera irreprochable: «Así se da una Clínica en París»”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_116498" aria-describedby="caption-attachment-116498" style="width: 279px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-116498 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/581524588_919772344067226_6504114933448953211_n-279x300.jpg" alt="" width="279" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/581524588_919772344067226_6504114933448953211_n-279x300.jpg 279w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/581524588_919772344067226_6504114933448953211_n-140x150.jpg 140w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/581524588_919772344067226_6504114933448953211_n.jpg 352w" sizes="auto, (max-width: 279px) 100vw, 279px" /><figcaption id="caption-attachment-116498" class="wp-caption-text">Caja de inyecciones de bismutado de quina. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El último artículo científico de Armando Carnot que se ha localizado es “Úlcera gástrica sifilítica. Casos tratados con el yodo bismutado de quina” (1925), también aparecido en <em>Médica</em>. Aquí, presentó dos casos tratados por él, en los que obtuvo éxito. Para desarrollar el tratamiento tuvo en cuenta, primero, el criterio de autores extranjeros y cubanos, que habían escrito acerca de la sífilis gástrica o avariosis gástrica.</p>
<p>Reconoce que es una afección rara y propone tratarla con inyecciones de yodo bismutado de quinina Fraise. Describió con precisión cada uno de los casos, con aplicación exhaustiva del método clínico. Este lo combinó, en el primero, con pruebas radiológicas y con una reacción Wasserman, prueba de anticuerpos para la sífilis desarrollada en 1906. En el segundo, no pudo realizar la prueba de laboratorio, pero igual el tratamiento fue efectivo.</p>
<p>La conclusión de este trabajo destacó la intención de Armando Carnot por garantizar un diagnóstico adecuado, como condición para la cura del paciente:</p>
<blockquote><p>“Así como el examen del quimismo gástrico, la misma radiografía o radioscopía hechas por verdaderos expertos no nos permiten a veces precisar o diferenciar la naturaleza de una afección del estómago y hay que recurrir al serodiagnóstico, ¿por qué no se ha de exigir que en TODOS LOS GÁSTRICOS, antes de instituir un tratamiento, se haga una reacción Wasserman?”.</p></blockquote>
<p>Armando Carnot Veulens fue, además de todo lo que ya se conoce, un hombre de ciencia. Aunque su bibliografía no fue extensa, los trabajos que publicó dan fe de una aplicación consecuente del método científico. También demuestran un sólido dominio del método clínico y de los adelantos de la medicina. Son, además, un reconocimiento del nivel de la medicina matancera, que sobresalía por el rigor y la dedicación de sus profesionales. Por estas razones, Armando Carnot también debe ser recordado, cien años después de su muerte.</p>
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		<title>Labor científica y patriótica del Colegio Médico de Cárdenas</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/historia/labor-cientifica-patriotica-colegio-medico-cardenas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2026 15:30:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Colegio Médico de Cárdenas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante su existencia, el Colegio Médico de Cárdenas realizó una labor meritoria y ejemplar. En...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante su existencia, el Colegio Médico de Cárdenas realizó una labor meritoria y ejemplar.</strong></p>
<p>En 1926 se fundó el Colegio Médico de Cárdenas. Aunque nació como consecuencia de la creación, un año antes, de la Federación Médica de Cuba, tenía prestigiosos antecedentes. Entre ellos, sobre todo, el establecimiento, el 7 de enero de 1882, del Centro Médico Farmacéutico de Cárdenas, primero que existió en Cuba. Entre las personalidades destacadas de este período estuvieron Dionisio José Sáez, Francisco Barrinat, Alejandro Neyra Rangel y, sobre todo, Fernando Méndez Capote. La institución publicó sus <em>Estatutos</em> en 1884.</p>
<p><strong>Inicios</strong></p>
<p>El 19 de diciembre de 1925, los médicos cardenenses se reunieron en una asamblea. El objetivo era crear un Colegio Médico, adscrito a la Federación Médica de Cuba. Ese día se aprobó el reglamento y el 27 de enero de 1926, fecha fundacional, se conformó la directiva. Esta estuvo conformada por el doctor Enrique Sáez Bringuier como presidente y el doctor Francisco Oti y de la Fé.</p>
<p>El secretario electo fue el doctor Ramiro Pérez Maribona, quien tuvo como vicesecretario al doctor Ramón Amador. Como tesorero se escogió a doctor Juan de Rojas, con el vicetesorero doctor Francisco Cabral. El delegado ante el Colegio Médico Provincial sería el doctor Alejandro Neyra Rangel, mientras que el representante ante su similar nacional fue el doctor Luis Ros Pochet. Por último, el abogado consultor fue Gustavo Pérez Maribona.</p>
<p><strong>Labor de mérito</strong></p>
<p>Durante su existencia el Colegio Médico de Cárdenas dio múltiples muestras de desarrollar, además de la labor científica, actividades de carácter patriótico, político y social. En 1926 el doctor Enrique Sáez dirigió, a nombre del Colegio Médico de Cárdenas, una carta al dictador español Primo de Rivera, en solicitud de la libertad del médico Gregorio Marañon, quien había sido detenido.</p>
<figure id="attachment_116205" aria-describedby="caption-attachment-116205" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-116205 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1926-1-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1926-1-300x235.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1926-1-150x118.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1926-1.bmp 398w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-116205" class="wp-caption-text">Noticia en el Diario de la Marina, 9 de julio de 1926. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El Colegio Médico de Cárdenas tuvo una activa participación en las discusiones y análisis que se efectuaban en la Federación Médica de Cuba. Por ejemplo, en la sesión de febrero de 1927, el Comité Ejecutivo de esta asociación, dio a conocer varios temas solicitados por los colegas cardenenses. Uno fue que se dejara sin efecto una circular que envió el supervisor de drogas heroicas, según la cual se debía consignar el diagnóstico de la enfermedad padecida por las personas a quienes se les recetaban con frecuencia esos medicamentos.</p>
<p>Otro tema fue la mención al estudio que realizaba el Colegio Médico de Cárdenas para “…suprimir en esa población toda Asociación de mutualismo médico…”. Aunque se reconoció el valor de esta propuesta, se tomó el acuerdo de una comisión a esa ciudad antes de que entrara en vigor. Además, se hizo constar que</p>
<blockquote><p>“…en dicho proyecto debe tenerse en cuenta el interés de las clases menesterosas. La Federación, en tal caso, haría garantizar la actuación de los médicos en Cárdenas”.</p></blockquote>
<p>Un mes más tarde, el <em>Diario de la Marina</em> dio a conocer que el Comité Ejecutivo de la Federación Médica de Cuba había debatido el proyecto elaborado por el Colegio Médico de Cárdenas. Este estaba dirigido a lograr</p>
<blockquote><p>“…la supresión de las delegaciones de todas las sociedades benéficas, la supresión del servicio médico a domicilio y las consultas en los gabinetes médicos por parte del Centro de la Colonia Española de Cárdenas, así como también la implantación de la «iguala médica», de acuerdo con una reglamentación especial”.</p></blockquote>
<p>La noticia, añadió lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Después de una larga deliberación se acordó aprobar en principio el proyecto del Colegio Médico de Cárdenas y hacer sobre el mismo algunas sugerencias, a fin de armonizarlo con el interés de la clase médica en general”.</p></blockquote>
<p>El 16 de diciembre de 1928, en la sesión inicial de la asamblea efectuada en Matanzas por la Federación Médica de Cuba, el doctor Enrique Sáez propuso que</p>
<blockquote><p>“…los nombres de los médicos que murieron en la guerra de Independencia, figuren en un cuadro de honor que se colocará en los edificios públicos”.</p></blockquote>
<p>El 10 de noviembre de 1929 el <em>Diario de la Marina</em> informó:</p>
<blockquote><p>“… el próximo día 17 tendrá efecto en Cárdenas un solemne acto consistente en el develamiento de un valioso cuadro con los nombres de los médicos muertos en campaña, laborando por la independencia de Cuba, a cuyo acto han sido invitadas las colectividades científicas y las altas autoridades de la República”.</p></blockquote>
<p>En la edición de ese día 17, el periódico habanero destacó:</p>
<blockquote><p>“En el Colegio Médico de Cárdenas tendrá efecto hoy el develamiento de un cuadro histórico en memoria de los médicos cubanos muertos durante la revolución. Además, se inaugurará el servicio do Rayos-X en el Hospital Civil. A estos actos concurrirán los doctores Fernández, Rodríguez Barahona, Branly y otros profesionales habaneros”.</p></blockquote>
<p>Entre las actividades científicas que desarrolló el Congreso Médico de Cárdenas hay que destacar la impartición de conferencias sobre temas médicos, como “El cáncer”, por el doctor Alfredo Domínguez Roldán y “El parasitismo intestinal”, por el doctor Francisco M. Fernández. En 1930, con motivo de la inauguración del departamento de electricidad médica, en la Colonia Española, se impartió una conferencia sobre radiografía en cáncer y úlceras del estómago, por el doctor Manuel Viamonte, catedrático de radiología de la Universidad de La Habana.</p>
<p>Un miembro del Colegio Médico de Cárdenas, el doctor Félix Burés Molina, ganó en 1943 el premio «Aballí». Este galeno fue, además, representante de la asociación en el Congreso Mundial de Medicina, que se celebró en 1947, en Nueva York. Otro de sus méritos fue construir La Casa Social del Médico y establecer el Certificado Médico Obligatorio. Además, fue anfitrión de la XXXVI Asamblea Médica Nacional, realizada en diciembre de 1952 en Varadero.</p>
<figure id="attachment_116203" aria-describedby="caption-attachment-116203" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Miembros-del-Colegio-Medico-de-Cardenas-en-1957.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-116203 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Miembros-del-Colegio-Medico-de-Cardenas-en-1957-300x204.jpg" alt="" width="300" height="204" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Miembros-del-Colegio-Medico-de-Cardenas-en-1957-300x204.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Miembros-del-Colegio-Medico-de-Cardenas-en-1957-150x102.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Miembros-del-Colegio-Medico-de-Cardenas-en-1957.bmp 578w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-116203" class="wp-caption-text">Miembros del Colegio Médico de Cárdenas en 1957. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Una asamblea</strong></p>
<p>El Colegio Médico de Cárdenas, por su labor científica y patriótica, acumuló sobrados méritos ante los profesionales cubanos de la medicina. Por esta razón la Federación Médica de Cuba decidió, en 1934, realizar su décimocuarta reunión anual en la ciudad matancera. Así lo expuso el <em>Diario de la Marina</em> el 23 de diciembre:</p>
<blockquote><p>“La Décimacuarta Asamblea Nacional de la Federación Médica, de Cuba ha de ser, según los informes que obran en poder del Ejecutivo de dicho organismo, una de las más importantes celebradas hasta la fecha. Dicha asamblea ha de tener lugar, como hemos enunciado, en la ciudad de Cárdenas, durante los días 28, 29 y 30 de los corrientes y a la que se calcula han de asistir más de doscientos cincuenta profesionales médicos de toda la República, representando a los Colegios de todos los términos municipales”.</p>
<p>“El Teatro Martí, de la referida ciudad de Cárdenas, ha de ser la Sede de las sesiones, que comenzarán a las nueve y media de la noche del día 28”.</p>
<p>“En esta ocasión el Ejecutivo de la Federación Médica de Cuba no ha olvidado ningún detalle para la mejor organización de los actos que han de celebrarse. A ese efecto, desde las 8 a. m. del viernes día 28, se constituirá en la clínica «Cárdenas», calle Céspedes 362, un buró de información que tendrá a su car- orientar e informar a los delegados sobre los alojamientos, precios, etc”.</p>
<p>“Los delegados a la 14ª. Asamblea Nacional han sido provistos de una tarjeta de identificación, contraseñada y marcada, así como el distintivo que han de llevar en la solapa del saco, demostrativo de la pujanza de la clase médica federada de Cuba”.</p>
<p>“El Colegio Médico de Cárdenas ofrecerá a los delegados un banquete, así como otros festejos en su honor; habiendo convenido que cada delegado pueda gastar durante la celebración de la asamblea unos cinco pesos con alojamiento, desayuno, almuerzo y comida”.</p></blockquote>
<p>Días después, el 29 de diciembre de 1934, el <em>Diario de la Marina</em> informó sobre el inicio de la “gran Asamblea” de la Federación Médica en Cárdenas:</p>
<blockquote><p>“En el teatro Martí de esta localidad, y con asistencia de las delegaciones de 88 Colegios Médicos, ha iniciado sus labores la Asamblea Nacional de la Federación Médica de Cuba, en representación de tres mil federados”.</p>
<p>“Presidieron los doctores Octavio Montoro y Juan de Rojas, el Alcalde de Cárdenas señor Julio Gaunaurd, demás miembros del Comité Ejecutivo.”.</p>
<p>“El doctor Jonas Galán pide se rinda un homenaje a la memoria del doctor José Luis Borges, muerto durante la última huelga médica, y la asamblea se pone en pie”.</p>
<p>“El Presidente del Colegio Médico de Cárdenas leyó unas cuartillas saludando a los asambleístas”.</p>
<p>“El doctor Montoro da cuenta de que va cumplir un acuerdo unánime del Comité Ejecutivo, entregando una medalla de oro al Alcalde de Cárdenas señor Julio Gaunaurd, por las facilidades que ha dado para la celebración de la Asamblea y por haber puesto el nombre de José Luis Borges a una de las salas de la Casa de Socorros”.</p>
<p>“Seguidamente, entre una ovación de los 300 delegados presentes, hace entrega al señor Gaunaurd de dicha medalla, en cuyo reverso dice: «Testimonio de gratitud de la Federación Médica al buen Alcalde revolucionario. 1934»”.</p></blockquote>
<p>Al día siguiente, 31 de diciembre, ofreció nuevas informaciones sobre los aspectos discutidos por la Federación Médica en Cárdenas:</p>
<blockquote><p>“Desde la noche anterior, en el local del Colegio Médico de Cárdenas se están recibiendo telegramas de todos los Términos de la República, suscritos por los médicos que por distintas causas no han podido asistir a las sesiones de la asamblea, los que consignan sus deseos del mayor éxito de los problemas que se están debatiendo para beneficio de la clase profesional médica cubana”.</p></blockquote>
<p>Entre las mociones debatidas en este día estuvo la que presentaron los doctores Julio Aristegui Villamil y Omar E. de la Vega, del Colegio Médico de Cárdenas, sobre “Sueldo mínimum a los médicos municipales”. Tras discutirse, se fijó en 75 pesos el salario mínimo de estos profesionales en toda la República.</p>
<p>Otras actividades realizadas en el marco de la Asamblea, fueron un almuerzo en el restaurant San Carlos para los médicos graduados en 1922 y un banquete, ofrecido por el Colegio Médico de Cárdenas a los 350 delegados, en el hotel La Dominica. Al día siguiente viajaron a Varadero.</p>
<p>Otra moción discutida, a propuesta del Colegio Médico de Cárdenas, fue declarar el 20 de enero día de duelo de la clase médica, por cumplirse aniversario de la muerte del doctor José Elías Borges. También la asociación cardenense propuso la creación de salas hospitalarias para médicos. Ambas fueron aprobadas por unanimidad.</p>
<p>Por último, el 1 de enero de 1935, se dieron a conocer en el <em>Diario de la Marina</em>, los últimos detalles de la Asamblea que realizó en Cárdenas la Federación Médica de Cuba. Entre los acuerdos tomados estuvo dar las gracias al Colegio Médico de Cárdenas por las atenciones que tuvo para con los excursionistas y también a la prensa local de la ciudad.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/historia/labor-cientifica-patriotica-colegio-medico-cardenas/">Labor científica y patriótica del Colegio Médico de Cárdenas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Matanzas y el Primer Congreso Médico Nacional</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Oct 2026 14:20:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Primer Congreso Médico Nacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1905 se celebró el Primer Congreso Médico Nacional y Matanzas tuvo una presencia relevante...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/matanzas-primer-congreso-medico-nacional/">Matanzas y el Primer Congreso Médico Nacional</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1905 se celebró el Primer Congreso Médico Nacional y Matanzas tuvo una presencia relevante en sus sesiones.</strong></p>
<p>Desde 1904 comenzó a organizarse la celebración del Primer Congreso Médico Nacional. No era el primer evento de este tipo realizado en el país, pues en 1890 sesionó el Primer Congreso Médico Regional de la Isla de Cuba, pero si el primero efectuado después de la proclamación de la República en 1901. Es por esta razón que se le llamó “nacional”. En los días previos a su inauguración estaban inscritos 750 profesionales de las ciencias médicas y afines.</p>
<p>En este importante encuentro científico, además de que participaron destacados médicos matanceros, la ciudad de Matanzas tuvo una presencia singular. Como parte del Primer Congreso Médico Nacional se planificó una visita a la Atenas de Cuba. Esta fue la actividad de cierre del evento.</p>
<p><strong>Organización</strong></p>
<figure id="attachment_115961" aria-describedby="caption-attachment-115961" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-115961 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-sesion-del-Congreso-Medico-Nacional-en-la-Academia-de-Ciencias.-Archivo-del-autor-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-sesion-del-Congreso-Medico-Nacional-en-la-Academia-de-Ciencias.-Archivo-del-autor-300x235.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-sesion-del-Congreso-Medico-Nacional-en-la-Academia-de-Ciencias.-Archivo-del-autor-150x118.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-sesion-del-Congreso-Medico-Nacional-en-la-Academia-de-Ciencias.-Archivo-del-autor.jpg 305w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-115961" class="wp-caption-text">Una sesión del Congreso Médico Nacional en la Academia de Ciencias. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La presidencia del Primer Congreso Médico Nacional de Cuba recayó en el doctor Joaquín Albarrán. Como primer vicepresidente se escogió al doctor Juan Guiteras, matancero, y como secretario al doctor José A. Presno. El tesorero fue el doctor Antonio González Curquejo. Para primer vicesecretario fue electo el doctor Alberto Díaz Albertini y como su segundo el matancero doctor Jorge L. Dehogues.</p>
<p>El 27 de diciembre de 1904 el Comité Ejecutivo del Congreso designó los temas fundamentales a tratar y quiénes serían los encargados de exponerlos. Estos fueron:</p>
<blockquote><p>Profilaxis de la fiebre amarilla en Cuba, por Antonio Díaz Albertini, Juan Guiteras (matancero) y Emilio Martínez.</p>
<p>Etiología y profilaxis del paludismo en Cuba por Isidoro Agostini (Santiago de Cuba), Arístides Agramonte y Tomás Coronado (matancero).</p>
<p>Parasitología en Cuba, por Mario Lebredo, J. H. de Pazos (San Antonio de los Baños) y Leonel Plasencia (matancero).</p>
<p>La lucha antituberculosa en Cuba, por Joaquín Jacobsen, Luis Ortega y Luis Perna de Salomó (Cienfuegos).</p>
<p>Estadística sanitaria de Cuba, por Manuel Delfín, Vicente La Guardia y Jorge Le-Roy.</p>
<p>Hidrología médica de Cuba, por Plácido Biosca, José M. Pardiñas (Madruga) y Alfredo Martínez.</p></blockquote>
<p>Ese mismo día se nombró a los siguientes presidentes de honor del Congreso:</p>
<blockquote><p>Dr. Enrique López, “como iniciador de los Congresos Médicos de Cuba”.</p>
<p>Dr. Francisco de Zayas, matancero que presidió el Congreso Médico Regional de 1890.</p>
<p>Dr. Juan Santos Fernández, matancero que presidía la Academia de Ciencias y representaba también a la prensa médica.</p>
<p>Dr. Gabriel Casuso, matancero que en ese momento era decano de la Facultad de Medicina.</p></blockquote>
<p>Los doctores Antonio M. Rubio, Francisco Cabrera Saavedra, Félix de Vera, Florentino Roura y Urbano Guimerá, eran los representantes del Cuerpo Médico de las provincias de Pinar del Río, Habana, Matanzas, Camagüey y Santiago de Cuba, respectivamente.</p>
<p>Meses antes de la inauguración, la revista <em>Archivos de la Policlínica</em> expresó que confiaba en los resultados del evento:</p>
<blockquote><p>“Puede predecirse un éxito para el próximo Congreso Médico que ha de reunirse en la Habana en mayo. El apoyo creciente que estas fiestas de la inteligencia han tenido en Cuba desde que se inauguraron en 1890, prueban que nuestra cultura está a la altura de ese empeño. De esperar es, que no sólo quede el recuerdo de una reunión de médicos, sino que sus resultados científicos sean útiles en la práctica diaria de la medicina”.</p></blockquote>
<p>La sesión solemne de apertura del Congreso se realizó el sábado 20 de mayo de 1905, en el paraninfo de la Academia de Ciencias, a las ocho y media de la noche. Las sesiones científicas se desarrollaron los días 21, 22 y 23, en el mismo lugar. Según el Reglamento del Congreso, se trabajó dos sesiones diarias, de dos horas de duración cada una: de 8 a 10 de la mañana y de 3 a 5 de la tarde.</p>
<p>El programa contempló varias actividades alternativas. Estas fueron un baile en el Ateneo de La Habana la noche del 20. El 21, a las 11.00 am, se realizó una recepción y lunch en la Quinta Covadonga, del Centro Asturiano. Ese mismo día visitaron varios hospitales habaneros y en la noche disfrutaron de una función de opereta italiana en el Teatro Nacional, regalo del Ayuntamiento de la Habana a los congresistas.</p>
<p>Para el día 22 se reservó una recepción y lunch en la Quinta La Purísima Concepción, de la Asociación de Dependientes. Tres horas más tarde, sobre las 2.30 pm los delegados fueron a saludar al presidente de la República en el Palacio Presidencial. El día cerro con una velada literario-musical en el Teatro Nacional. Al día siguiente, 23 de mayo, fueron recibidos en la Quinta La Benéfica, del Centro Gallego. Tras la clausura del Congreso asistieron a una velada literario-musical, ofrecida por la Asociación Médica de Socorros Mutuos de la Isla de Cuba en el Ateneo de la Habana. El miércoles 24 de mayo se realizó una visita a Matanzas, actividad que dio cierre al evento.</p>
<p><strong>La excursión a Matanzas</strong></p>
<p>El viaje a Matanzas se realizó el miércoles 24 de mayo de 1904. Consejo Provincial de la Habana acordó sufragar los gastos esta visita a la capital yumurina.  La crónica que publicó el <em>Diario de la Marina</em> recogió los detalles de la excursión:</p>
<blockquote><p>“Congreso Médico Nacional. Excursión a Matanzas. La serie brillante de fiestas que se han realizado con motivo del Congreso Médico, ha sido cerrada ayer, en Matanzas, con broche de oro. ¡Qué horas tan gratas pasamos en la hermosa ciudad los excursionistas! Cuánto agasajo y cuánto cumplimiento el de aquella cultísima sociedad”.</p>
<p>“A las ocho de la mañana llenaba el andén de Villanueva, una muchedumbre de Congresistas y de sus familiares, que se disponían a invadir el tren formado por nueve vagones, que había de conducirnos hasta Matanzas. Habría allí aproximadamente, unas seiscientas personas, estando perfectamente representado el elemento femenino. La belleza y la elegancia habanera, parecían haberse dado cita en Villanueva”.</p>
<p>“Al fin partió el tren y rápidas transcurrieron las horas, en medio de la mayor alegría. Llegamos a Matanzas, a las once menos cuarto de la mañana. En el paradero nos esperaba una comisión de médicos presidida por el doctor Félix de Vera, presidente del Congreso por la provincia de Matanzas. Las autoridades y una comisión de señoritas matanceras, nos aguardaban en la altura de Monserrate, sitio donde teníamos que dirigirnos los excursionistas para almorzar. Hicimos el viaje a la loma, desde el paradero, en coches, volantas y ómnibus, y ya en ese sitio comenzó verdaderamente la fiesta en medio del entusiasmo que producían las perspectivas admirables que se gozan desde la loma del Monserrate y los aires criollos que tocaba la música de los Bomberos de Matanzas”.</p>
<p>“La mayor democracia imperó en el acto, en el que ni siquiera hubo, con muy buen acuerdo, brindis. Los congresistas y sus familias se distribuyeron en hermoso desorden y solamente se reservó una mesa central para la Directiva del Congreso y para las autoridades de Matanzas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_115960" aria-describedby="caption-attachment-115960" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-115960 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Comite-Ejecutivo-del-Congreso-junto-a-Domingo-Lecuona-gobernador-de-Matanzas-en-el-Casino-ESpanol.-Archivo-del-autor-300x190.jpg" alt="" width="300" height="190" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Comite-Ejecutivo-del-Congreso-junto-a-Domingo-Lecuona-gobernador-de-Matanzas-en-el-Casino-ESpanol.-Archivo-del-autor-300x190.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Comite-Ejecutivo-del-Congreso-junto-a-Domingo-Lecuona-gobernador-de-Matanzas-en-el-Casino-ESpanol.-Archivo-del-autor-150x95.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Comite-Ejecutivo-del-Congreso-junto-a-Domingo-Lecuona-gobernador-de-Matanzas-en-el-Casino-ESpanol.-Archivo-del-autor.jpg 315w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-115960" class="wp-caption-text">El Comité Ejecutivo del Congreso junto a Domingo Lecuona, gobernador de Matanzas, en el Casino Español. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<blockquote><p>“El Gobernador de la Provincia ocupaba el centro, teniendo a su derecha al presidente del Congreso, Dr. Albarrán, al Dr. Félix de Vera, delegado del Comité Ejecutivo para organizar la fiesta y al presidente de la Colonia Española; a su izquierda se sentaron el Dr. Presno, secretario del Congreso, el alcalde de Matanzas y el presidente del Consejo Provincial”.</p>
<p>“El almuerzo a la criolla, servido por la casa del Sr. Zabala, mereció los honores de la desaparición en el estómago de los excursionistas. Este señor mereció plácemes de la concurrencia”.</p>
<p>“El final del almuerzo y como varias bellas señoritas manifestaran su deseo de bailar, el Presidente de la Colonia Española brindó los salones del Casino y en el acto fue aceptado el ofrecimiento. A los acordes de una orquesta comenzó el baile, tan pronto como descendieron del Monserrate los excursionistas. Al final, el presidente del Casino Español obsequió con champagne a la Directiva del Congreso Médico y a las autoridades de Matanzas”.</p>
<p>“El Gobernador, Sr. Lecuona, brindó por el Congreso Médico, porque en lo porvenir obtengan tanto éxito como el actual los Congresos Médicos de Cuba. El Dr. Albarrán, por Matanzas, y el Dr. Presno por el Dr. Vera, manifestando que la única víctima del Congreso había sido este señor, a quien él había retenido en Matanzas, impidiéndole asistir a las sesiones del Congreso, para organizar aquella fiesta en Matanzas que dejaba en el ánimo de todos, recuerdos tan imborrables. El Dr. Félix de Vera, dio las gracias por aquellos elogios tan sentidos y el Sr. Presidente de la Colonia Española agradeció en levantadas frases la visita que al Casino habían hecho los Congresistas”.</p>
<p>“Acercábanse las cuatro de la tarde, hora señalada para el regreso a la capital y la concurrencia comenzó a abandonar los salones del Casino para dirigirse en coches al paradero. El Gobernador ofreció su coche al Dr. Albarrán y el alcalde el suyo al Dr. Presno. Demoróse un poco la salida, porque constantemente iban llegando rezagados que estaban paseando por la población. A las 4 1/2 abandonábamos Matanzas, llevándonos de su breve estancia en ella, tan gratos recuerdos”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_115962" aria-describedby="caption-attachment-115962" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-115962 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-vista-del-almuerzo-en-Monserrate.-Archivo-del-autor-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-vista-del-almuerzo-en-Monserrate.-Archivo-del-autor-300x222.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-vista-del-almuerzo-en-Monserrate.-Archivo-del-autor-150x111.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-vista-del-almuerzo-en-Monserrate.-Archivo-del-autor.jpg 325w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-115962" class="wp-caption-text">Una vista del almuerzo en Monserrate. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Matanceros en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 17:21:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina en Matanza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuatro insignes médicos matanceros son recordados en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Cuatro insignes médicos matanceros son recordados en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.</strong></p>
<p>La historia de la ciencia en Matanzas es un tema de investigación apasionante. Indagar en los hechos, personalidades y lugares que la distinguen permite descubrir, asiduamente, nuevas aristas a tener en cuenta. Una de ellas es valorar el nivel de reconocimiento, tanto nacional como internacional, que han tenido las mujeres y hombres de ciencia hijos de la provincia yumurina.</p>
<p>Así sucede al leer el artículo “El Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana”, que publicó la <em>Revista Habanera de Ciencias Médicas</em>, en su cuarto número del año 2013. Las autoras de este texto, Gabriela Alonso Bermúdez y Migdalia Torres Pérez, reflejan con profundidad la estrecha relación entre ciencia, medicina y patrimonio.</p>
<p><strong>Un Aula Magna</strong></p>
<figure id="attachment_115816" aria-describedby="caption-attachment-115816" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-115816 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-general-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-general-300x201.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-general-150x100.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-general.bmp 596w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-115816" class="wp-caption-text">Vista general del Aula Magna. Tomado de <em>Revista Habanera de Ciencias Médicas</em> (2013).</figcaption></figure>
<p>El Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana se creó en el año 2002, con motivo de una visita que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz realizó a la institución. El motivo era el aniversario 40 de la fundación del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón. Esta Aula Magna se ubica en el segundo piso del edificio construido, entre 1946 y 1958, como Colegio Sagrado Corazón, en Playa, La Habana.</p>
<p>A lo largo del tiempo el inmueble del Aula Magna ha sufrido cambios constructivos. Tiene forma rectangular y en la entrada aparece, en ambas puertas, el símbolo del Sagrado Corazón. Posee cuatro salidas laterales con amplios ventanales. Las paredes poseen decoraciones con maderas preciosas. Los pisos son de mármol de color rosado. En correspondencia con su función inicial se pueden apreciar en ella amplios y hermosos vitrales con alegorías religiosas.</p>
<figure id="attachment_115818" aria-describedby="caption-attachment-115818" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mesa-presidencial.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-115818 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mesa-presidencial-300x223.jpg" alt="" width="300" height="223" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mesa-presidencial-300x223.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mesa-presidencial-150x112.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mesa-presidencial.bmp 609w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-115818" class="wp-caption-text">Mesa Presidencial en el Aula Magna. Tomado de <em>Revista Habanera de Ciencias Médicas</em> (2013).</figcaption></figure>
<p>En el Aula Magna están ubicadas 430 butacas de madera tapizadas en color rojo. La mesa presidencial es una réplica de la mesa del Aula Magna de la Universidad de La Habana. Al fondo de la presidencia y a ambos lados de la mampara central, se ubican banderas de naciones latinoamericanas, donde está situado el escudo nacional.</p>
<p>Presiden el amplio salón la imagen de Ernesto «Che» Guevara a la izquierda. En el centro, una reproducción del óleo que el pintor cubano Manuel Mesa dedicó al fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, el 27 de noviembre de 1871. A la derecha está Carlos Juan Finlay. En las paredes de ambos lados, los intercolumnios estaban decorados originalmente con escenas del Vía Crucis. Estas fueron sustituidas por retratos de destacadas personalidades de la historia de la medicina cubana.</p>
<p><strong>Los matanceros</strong></p>
<p>Entre las personalidades que se recuerdan en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana se cuentan cuatro matanceros. Ellos son:</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Federico_Sotolongo_Guerra">Federico Sotolongo Guerra</a> (1905-1997), médico que se destacó por sus investigaciones sobre parasitología y como luchador social. Se graduó en 1928, tras lo cual comenzó a ejercer como instructor de Clínica Médica. Participó en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes en 1923. Se le considera el primer médico que ingresó en el Partido Comunista de Cuba. Trabajó en la Quinta Covadonga, en el Centro Balear y en el Centro Benéfico Jurídico.</p>
<p>Fue profesor universitario y fundador en 1937 del Instituto de Medicina Tropical. Tuvo una activa vida política y social como miembro del Partido Socialista Popular. Tras el triunfo de la Revolución intensificó su labor investigativa y docente. Dirigió, entre 1964 y 1978, el Instituto de Medicina Tropical. También fue director de la <em>Revista Cubana de Medicina Tropical</em>. Recibió múltiples reconocimientos por su extensa obra como médico.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="jQ0CXf7jez"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-obra-del-medico-federico-sotolongo-guerra/">Vida y obra del médico Federico Sotolongo Guerra</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Vida y obra del médico Federico Sotolongo Guerra» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-obra-del-medico-federico-sotolongo-guerra/embed/#?secret=Us46Rf6zcx#?secret=jQ0CXf7jez" data-secret="jQ0CXf7jez" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Luis_D%C3%ADaz_Soto">Luis Díaz Soto</a> (1905-1958), médico internacionalista, que sobresalió por su compromiso social y revolucionario. Se graduó como médico en 1905 y después trabajó en el Instituto Clínico de La Habana. Clínica Fortún-Souza y la Casa de Socorro de La Habana. Tuvo un papel destacado en la defensa de las reivindicaciones del gremio médico cubano. Fue fundador del Ala Izquierda Médica dentro de la Federación Médica de Cuba y se destacó en la huelga médica de 1934.</p>
<p>Participó de forma relevante como médico en la Guerra Civil-Española. Sobresalió como militante del Partido Comunista y el Partido Socialista Popular. Realizó una esmerada labor social y asistencial en el Centro Benéfico Jurídico de Trabajadores de Cuba, institución médica dedicada a la atención de obreros y campesinos. Falleció a los 53 años, víctima de una enfermedad cardíaca.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ZBuzMmzQVI"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/medicina-internacionalismo-y-compromiso-social-en-luis-diaz-soto/">Medicina, internacionalismo y compromiso social en Luis Díaz Soto</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Medicina, internacionalismo y compromiso social en Luis Díaz Soto» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/medicina-internacionalismo-y-compromiso-social-en-luis-diaz-soto/embed/#?secret=sGVqZYLSWz#?secret=ZBuzMmzQVI" data-secret="ZBuzMmzQVI" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Hern%C3%A1ndez">Eusebio Hernández Pérez</a> (1853-1934), médico y general mambí, considerado una personalidad de la ginecología en Cuba. Muy joven colaboró con los alzamientos mambises en Jagüey Grande. Inició la carrera de medicina en la Universidad Central de Madrid en 1874, pero se graduó años después, en 1887. Defensor de la independencia de Cuba, participó en varios planes conspirativos. Desembarcó en Cuba en 1896, estuvo en varios combates y desempeñó cargos en el gobierno de la República en Armas.</p>
<p>Durante la República se dedicó a su labor como médico y profesor, pero sobresalió por su defensa de las luchas estudiantiles y sociales. Fue electo en 1926 miembro de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana y de la Sociedad Obstétrica de Francia. En 1928 recibió la Orden Carlos Manuel de Céspedes y se le tributó un homenaje nacional.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="qLpxCWThsz"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eusebio-hernandez-perez-medico-general/">Eusebio Hernández Pérez, médico y general</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Eusebio Hernández Pérez, médico y general» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eusebio-hernandez-perez-medico-general/embed/#?secret=i0glx2SqQJ#?secret=qLpxCWThsz" data-secret="qLpxCWThsz" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Mu%C3%B1oz_Monroy">Mario Muñoz Monroy</a> (1912-1953), médico matancero que participó en el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Comenzó a estudiar medicina, en la Universidad de La Habana, en el curso 1934–1935. Debido a la inestabilidad política de a época, se graduó en 1942. Ejerció en Colón, ciudad donde había nacido. Se integró al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). Estuvo entre los que se opusieron al golpe de estado del 10 de marzo de 1952.</p>
<figure id="attachment_115822" aria-describedby="caption-attachment-115822" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-115822 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-300x225.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Vista.bmp 537w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-115822" class="wp-caption-text">Vista de la ubicación de los retratos de personalidades médicas en el Aula Magna. Tomado de <em>Revista Habanera de Ciencias Médicas</em> (2013).</figcaption></figure>
<p>Se destacó como aficionado de las radiocomunicaciones. Tuvo como misión principal en el asalto al Moncada prestar atención médica a los heridos en el combate. Por esta razón formó parte del grupo encargado de tomar el Hospital Civil General Saturnino Lora. Detenido tras el fracaso de la acción, fue asesinado por la espalda. Ese mismo día cumplía 41 años de edad.</p>
<p>El Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana rinde tributo a relevantes personalidades de la medicina en Cuba. De esta forma se reconoce la contribución realizada, tanto en el campo médico propiamente, como en la esfera social. Entre ellos están, para orgullo de los matanceros, cuatro relevantes médicos nacidos en esta tierra nuestra.</p>
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		<title>José Francisco Rodríguez Pérez, un médico cardenense en el Instituto Finlay</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 15:51:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto Finlay]]></category>
		<category><![CDATA[José Francisco Rodríguez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El cardenense José Francisco Rodríguez Pérez se destacó como médico y directivo en el Instituto...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El cardenense José Francisco Rodríguez Pérez se destacó como médico y directivo en el Instituto Finlay.</strong></p>
<p>El Instituto Finlay fue una institución médica cubana que se fundó por el Decreto Presidencial No. 1521 de 16 de enero de 1927, durante el gobierno de Gerardo Machado. Se concibió en homenaje a <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_J._Finlay">Carlos J. Finlay</a>, para dar continuidad a los esfuerzos de la escuela de salubristas cubanos, entre los cuales había figurado los ya fallecidos doctores <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Barnet_Roque_de_Escobar">Enrique Barnet</a>. Estuvo adscrito a la Secretaría de Sanidad y Beneficencia y desde 1940 al Ministerio de Salubridad y Asistencia Social. Según una publicación oficial de 1943:</p>
<blockquote><p>“El Instituto Finlay tiene a su cargo el Hospital de Infecciosos «Las Animas», con obligación de atender a todos los enfermos que le son remitidos por el Ministerio de Salubridad y Asistencia Social. Cuenta este organismo, con una Sección de Biblioteca, Prensa y Publicaciones Científicas; un Museo y la Escuela Sanitaria Nacional. Las labores principales del Instituto Finlay están encaminadas a realizar estudios de investigaciones científicas”.</p></blockquote>
<p>Entre los médicos matanceros que laboraron en esta institución estuvo el cardenense José Francisco Rodríguez Pérez, quien se destacó como médico y directivo.</p>
<p><strong>La vida de un médico</strong></p>
<p>Nacido en Cárdenas el 4 de octubre de 1902, José Francisco Rodríguez, asistió a la primera y la segunda enseñanza en las Escuelas Pías de esta ciudad. En 1920 se graduó como Bachiller en Letras y Ciencias en el Instituto de Matanzas. Desde esos años, sobresalió por su dedicación al estudio y una inteligencia excepcional. De eso dan fe las brillantes notas y los premios que obtuvo.</p>
<p>Comenzó la carrera de medicina en la Universidad de La Habana, que cursó de forma brillante, y se graduó en 1926. Durante esa etapa se le designó, por concurso, alumno interno del Hospital «Nuestra Señora de las Mercedes» (1924-1925) y del Hospital «General Calixto García» (1925-1926). Fue alumno ayudante de la Cátedra de Patología Experimental entre 1925 y 1926.</p>
<p>José Francisco Rodríguez comenzó a trabajar como interno del Sanatorio Covadonga, perteneciente al Centro Asturiano de la Habana, donde permaneció hasta 1930. También se desempeñó, de 1927 a 1928, como ayudante de la Cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales de la Facultad de Medicina. Tuvo una destacada participación en la huelga médica de 1932.</p>
<p>Tras estos hechos, fue fundador de la Clínica de la Asociación de Damas de la Covadonga. En este centro médico fue jefe de Internos (1932-1934) y médico cardiólogo hasta su fallecimiento. Integró varias sociedades científicas nacionales y extranjeras, viajó por distintos países en misiones oficiales. Fue secretario de redacción de la <em>Revista de Medicina y Cirugía de la Habana</em>. Se desempeñó como vicepresidente del consejo de dirección del Dispensario de Higiene Escolar, secretario de la Comisión de Enfermedades Infecciosas, vicesecretario de la Sociedad de Higiene y Medicina Tropical. Formó parte de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y de la Sociedad Cubana de Cardiología.</p>
<p><strong>En el Instituto Finlay</strong></p>
<p>Tras la reorganización a que fue sometido el Instituto Finlay en 1934, el doctor José Francisco Rodríguez pasó a trabajar a esta institución. En ella fue director de la Sección de Prensa y Publicaciones Científicas, Biblioteca y Museo, cargo que ocupó por varios años. Formó parte de su Consejo Técnico y fue secretario de la Comisión de Enfermedades Infecciosas del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social. También ocupó la responsabilidad de subdirector del Hospital Las Animas, institución que formaba parte del Instituto Finlay.</p>
<figure id="attachment_113187" aria-describedby="caption-attachment-113187" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-113187 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Dibujo3-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Dibujo3-300x225.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Dibujo3-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Dibujo3.jpg 384w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-113187" class="wp-caption-text">Entrada del Hospital Las Animas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La mayor parte de la obra escrita que publicó José Francisco Rodríguez se vinculó a su labor en el Instituto Finlay. Colaboró en revistas científicas como <em>Vida Nueva</em>, <em>Revista Médica Cubana</em>, <em>Asclepios</em>, <em>Revista de Medicina y Cirugía de La Habana</em>, <em>Médica</em>, <em>Crónica Médico Quirúrgica</em>, <em>Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de la Habana</em>, <em>Boletín de Sanidad y Beneficencia</em>, <em>Boletín de la Asociación de Damas de la Covadonga</em>, <em>Salubridad y Asistencia Social</em>, <em>Revista de Medicina Tropical y Parasitología</em>, <em>Medicina de Hoy</em>, <em>Niños</em>, <em>Horizontes Médicos</em>, entre otras.</p>
<p>Trabajos de su autoría fueron reproducidos en <em>The Journal of the American Medical Association</em>, de los Estados Unidos, y las española <em>Revista Médica Latina</em> y <em>La Clínica</em>. También en <em>Revista Médica Hondureña</em>, <em>Síntesis Médica</em>, de Argentina y <em>Archivos del Hospital Rosales</em>, de El Salvador.</p>
<p>Publicó, entre 1940 y 1941, varios artículos científicos en la revista <em>Carteles</em>, dirigidos a la divulgación de aspectos relacionados con la situación sanitaria de la población cubana, en particular los niños y los campesinos. Entre ellos sobresalen “La erradicación de la gripe por la medicina preventiva”, “La difteria, azote de la niñez”, “El paludismo tragedia de nuestros campos”, “Nuevas rutas en el tratamiento del paludismo”, “La parálisis infantil”, “El tétanos temible y artero”, “Los peligros de la fiebre ondulante”, “La fiebre tifoidea implacable del hombre” y “La viruela siempre en acecho”.</p>
<p>Estos trabajos destacan el compromiso social de José Francisco Rodríguez y sus esfuerzos por elevar la salud del pueblo cubano. Un ejemplo es “El parasitismo intestinal mina a la población cubana”, que apareció en <em>Carteles</em> el 17 de agosto de 1941. A modo de denuncia, escribió en este caso:</p>
<blockquote><p>“La frecuencia del parasitismo intestinal por vermes o gusanos en nuestro medio es alarmante, especialmente en las poblaciones rurales”. (…) “Conocida la importancia fundamental que representan las materias fecales como fuente de contaminación del parasitismo intestinal, no ha de sorprender la gran generalización del parasitismo en la República, con caracteres de manifiesta gravedad en las zonas rurales, extensas comarcas donde nuestros campesinos viven sin las menores condiciones de higiene”.</p></blockquote>
<p>En relación con este mal, José Francisco Rodríguez mencionó los parásitos más comunes en Cuba y sus modos de infestación a partir de los ciclos de vida de cada especie. Además, esbozó las principales medidas a tener en cuenta para evitar esa dolencia. De modo general destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Frente a un problema de tanta gravedad, es preciso que todos pongamos nuestro grano de arena para luchar contra el parasitismo con todos los elementos que podamos movilizar; pero para obtener éxito en esta lucha se hace necesario poseer un conocimiento claro sobre los medios a nuestra disposición, lo que quiere decir que debemos conocer en todos sus aspectos los métodos de controlar y dominar definitivamente un mal que perturba de manera tan profunda el saludable desarrollo de nuestro pueblo”.</p></blockquote>
<p><strong>La injusta muerte </strong></p>
<p>José Francisco Rodríguez falleció en La Habana, víctima de un infarto cardíaco, el 4 de septiembre de 1958. Le faltaba un mes para cumplir 56 años. Fue una gran injusticia de la vida, porque al momento de ocurrir ese hecho, estaba inmerso en la preparación de la boda de su única hija. Incluso, ya habían sido repartidas las invitaciones.</p>
<p>Uno de sus colegas, el Dr. Guillermo Lage, describió la serenidad con que José Francisco Rodríguez afrontó su propia muerte:</p>
<blockquote><p>“A las cuatro de la tarde (…), tras un ligero dolor al que restó importancia, hubo de manifestar un cuadro que él mismo diagnosticó clínica y electrocardiográficamente. El último diagnóstico de nuestro eminente cardiólogo se confirmó: desgraciadamente lo hizo en su propio corazón. Con entereza de alma y con elevado espíritu cristiano, antes de las 24 horas de evolución pronosticó Rodríguez Pérez el curso de su enfermedad, y su próximo desenlace, al darse cuenta del edema pulmonar que pocas horas después, junto a su esposa y a su hija, sus amores, segaba el 5 de septiembre la vida de nuestro inolvidable amigo”.</p></blockquote>
<p>Además, sobre su colega inolvidable, agregó:</p>
<blockquote><p>“En lo cimero de una vida intelectual y física, cuando nada hacía presagiarla, la muerte le sorprende en el umbral de su felicidad paternal. Dotado de atrayente personalidad, de inteligencia clara y cultivada; trabajador infatigable; amante como pocos de su familia y de los suyos; amigo fiel y médico devoto, ha dejado José F. Rodríguez Pérez entre los que fuimos sus compañeros y entre cuantos le trataron, un recuerdo amable, afectuoso, indeleble de su hombría de bien. La vida sencilla de Rodríguez Pérez, y su muerte, fue la vida y la muerte de un médico&#8230;”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_113186" aria-describedby="caption-attachment-113186" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-113186 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-1-300x229.jpg" alt="" width="300" height="229" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-1-300x229.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-1-150x114.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-1.bmp 578w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-113186" class="wp-caption-text">Esquela mortuoria de José F. Rodríguez Pérez que publicó el <em>Diario de la Marina</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Juan Bruno Zayas Jiménez: la muerte de un médico y el luto de una ciudad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jul 2026 13:07:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Bruno Zayas Jiménez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1885 falleció en La Habana el matancero Juan Bruno Zayas Jiménez, una de las...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1885 falleció en La Habana el matancero Juan Bruno Zayas Jiménez, una de las grandes personalidades de la medicina cubana.</strong></p>
<p>El 15 de octubre de 1825 nació en Cimarrones, antiguo nombre del actual poblado de Carlos Rojas, quien sería uno de los médicos cubanos más célebres de su tiempo: <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Bruno_Zayas_Jim%C3%A9nez">Juan Bruno Zayas Jiménez</a>. Sus hermanos, el maestro José María, y Francisco, también médico y además agrónomo relevante, también hicieron historia en la ciencia cubana. A ellos hay que agregar a su sobrino de igual nombre:<a href="https://www.ecured.cu/Juan_Bruno_Zayas"> Juan Bruno Zayas Alfonso</a>, uno de los generales más jóvenes del Ejército Libertador en la guerra del 95, quien cayó heroicamente en combate contra el colonialismo español.</p>
<p><strong>El padre de los pobres</strong></p>
<p>Juan Bruno Zayas Jiménez realizó estudios en el Colegio San Cristóbal de Carraguao, donde fue discípulo de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>. Se graduó como bachiller en ciencias en la Universidad de la Habana en 1844, de bachiller en medicina y cirugía en 1851 y de licenciado en medicina y cirugía el 9 de marzo de 1853. Se le conoció por sus acciones filantrópicas a favor de la educación.</p>
<p>Fue miembro fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana el 19 de mayo de 1861 y nombrado miembro honorario el 14 de junio de 1868. En esta institución patrocinó el “Premio Zayas” y colaboró en sus <em>Anales</em>. Los trabajos que publicó en esta revista científica fueron “Anomalía dental” (1865), “Discurso con motivo del fallecimiento del Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_Zambrana_Vald%C3%A9s">Ramón Zambrana</a>” (1866), “Neurosis uterina; observaciones” (1867) y “Discurso acerca de la fiebre amarilla” (1886).</p>
<p>Como fiel amante de la enseñanza, Juan Bruno Zayas Jiménez estableció el Gabinete de Física y Química del célebre Colegio Zapata. Creó un premio escolar que debía entregar todos los años la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Ocupó el cargo de vocal de la junta facultativa de la sección de Ciencias del Nuevo Liceo de la Habana y fue socio de mérito de la Sociedad del Pilar. Incursionó en la política e integró la Junta Central del Partido Liberal Autonomista. Además, fue diputación provincial de la Habana por esta misma agrupación. Fundó, en el Cerro, el colegio Los Ángeles, que sostuvo de su peculio.</p>
<p>La labor de Juan Bruno Zayas Jiménez como médico en La Habana se caracterizó por la abnegación y el desinterés. Fueron famosos los casos que atendió con singular acierto y, sobre todo, la benevolencia con que siempre atendió a los más necesitados. Por ese desempeño profesional se ganó el sobrenombre de “padre de los pobres”. En elogio a Zayas, la poetisa <a href="https://www.ecured.cu/Rosa_Kr%C3%BCger_y_del_Busto">Rosa Kruger</a> escribió en 1877 el poema “El buen doctor”:</p>
<blockquote><p>   “Con frente donde graba su pureza</p>
<p>el alma, y su esplendor el pensamiento,</p>
<p>la risa blanda, y plácido el acento,</p>
<p>tal es el buen doctor.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   No hay quien al verle, cuando marcha al paso</p>
<p>el tostado alazán de su carroza,</p>
<p>que no exclame, doncel, anciano o moza:</p>
<p>¡Bendito es del Señor!</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Las frentes se doblegan con respeto</p>
<p>saludando al cruzar, el varón justo</p>
<p>que se refleja en su semblante augusto</p>
<p>serena majestad.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Cuando penetra en el recinto humilde</p>
<p>de una pobre y pacífica vivienda,</p>
<p>donde amenaza levantar su tienda</p>
<p>la tétrica orfandad,</p>
<p>de la esposa rodeado y de los hijos</p>
<p>la mano afable estrecha al artesano</p>
<p>que juzga que un arcángel soberano</p>
<p>le manda Dios en él.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   ¿Quién osará pintar el regocijo</p>
<p>que reina en d hogar el bello día,</p>
<p>cuando lánguido el padre todavía</p>
<p>deja el lecho cruel?</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   ¿Quién podrá describir el dulce lloro</p>
<p>que baña los extáticos semblantes</p>
<p>viendo al padre con pasos vacilantes</p>
<p>dirigirse al umbral?</p>
<p>donde aparece la querida imagen</p>
<p>del venerado salvador, que esconde</p>
<p>fugitiva una lágrima, y responde</p>
<p>inclinando la faz.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Amante de la ciencia, se doblega</p>
<p>sobre los libros su cabeza cana;</p>
<p>como en los años de su edad temprana</p>
<p>medita con ardor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y estudia la natura: ama el gorjeo,</p>
<p>dulce idioma de cándida avecilla,</p>
<p>y su dulce mirada alegre brilla</p>
<p>contemplando una flor.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   ¡Cuántas veces, así, con blando paso,</p>
<p>Del límpido Almendar por la ribera,</p>
<p>en tarde de risueña primavera</p>
<p>he visto al buen doctor!”.</p></blockquote>
<p><strong>Una ciudad de luto</strong></p>
<p>La muerte de Juan Bruno Zayas Jiménez, el 5 de julio de 1885, a los 59 años, fue un acontecimiento que provocó un sentido pesar en la sociedad habanera de la época. Dos días después, el <em>Diario de la Marina</em> informó a sus lectores:</p>
<blockquote><p>“Desgraciadamente, la enfermedad que venía experimentando el respetable y acreditado Dr. Juan Bruno Zayas ha tenido un triste desenlace, falleciendo en la noche del sábado, en Guanabacoa, en la casa morada del Sr. D. Pedro Fernández de Castro, cuya familia se consagró con el mayor interés a la asistencia médica del enfermo. El cadáver fue embalsamado por los doctores Sres. La Guardia, Jacobsen y Machado (D. Pantaleón) y trasladado luego a su casa, Reina 24, donde se encuentra expuesto en capilla ardiente hasta mañana martes, a las cuatro de la tarde, en que se efectuará el entierro”.</p></blockquote>
<p>Dos días después, el mismo periódico, informó acerca del sepelio del distinguido galeno:</p>
<blockquote><p>“Efectuóse en la tarde de ayer, martes, el [entierro] del cadáver del Dr. D. Juan Bruno Zayas. Los generosos y caritativos sentimientos que animaban al difunto le habían granjeado grandes simpatías y general aprecio, que ha podido evidenciarse en el sentimiento que produjo su pérdida en todas las clases de la sociedad y en las demostraciones de duelo al cadáver, desde que fue expuesto en capilla ardiente en su casa morada, Calzada de la Reina, hasta que quedaron depositados los restos en el Cementerio de Colón. Una numerosa concurrencia acompañó al cadáver hasta el Cementerio, llevando multitud de coronas. Descanse en paz”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_110644" aria-describedby="caption-attachment-110644" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Capilla-ardiente.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-110644 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Capilla-ardiente-300x207.jpg" alt="" width="300" height="207" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Capilla-ardiente-300x207.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Capilla-ardiente-150x104.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Capilla-ardiente.bmp 702w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-110644" class="wp-caption-text">Una vista de la capilla ardiente en el velorio de Juan Bruno Zayas Jiménez, según la revista <em>La Ilustración Cubana</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El diario <em>El País</em>, vocero de los autonomistas, insertó en sus páginas un artículo necrológico donde se exaltó la obra de Juan Bruno Zayas Jiménez. Vale destacar lo planteado en estos párrafos:</p>
<blockquote><p>“La desgracia que temíamos se ha consumado. El hombre de mérito relevante por sus virtudes públicas y privadas, tanto como por sus envidiables talentos y vasta instrucción, en quien todas las miras estaban fijas, ha sucumbido a una terrible enfermedad, rápida en su terminación y traidora en su desenvolvimiento. El vacío que deja Zayas en la sociedad habanera, es inmenso”.</p>
<p>“«Los años habían pasado tristemente sobre él. En edad poco avanzada, parecía rendido bajo el peso de una verdadera ancianidad. El trabajo asiduo, perseverante, heroico, había quebrantado aquella naturaleza vigorosa; las meditaciones blanquearon prematuramente sus cabellos; los cuidados inseparables de toda alma buena y honrada, habían doblegado su cuerpo. Pero como siempre sucede en casos tales, un resplandor de belleza íntima y de eterna juventud moral, trasfiguraba aquella fisonomía. Y cuando Zayas pasaba, una voz unánime, en que se unía el elogio del rico a la bendición del pobre, el saludo del anciano a la gozosa exclamación del niño, resonaba más que como un tributo vulgar a sus virtudes, como la declaración incontestada de su superioridad”.</p>
<p>“Como médico y como hombre no obedeció jamás a otras inspiraciones. En posesión de una inmensa popularidad como profesor, a su consulta acudía constantemente un número extraordinario de enfermos.—Zayas tenía para todos, no sólo las fórmulas del facultativo, sino la caridad inextinguible del filántropo. Los pobres sabían que a cualquier hora eran recibidos con amor y curados con tanta escrupulosidad como si pudieran recompensar ampliamente sus desvelos. Y muchas veces sucedía que infelices víctimas de las fatalidades sociales, en quienes la penetrante mirada de aquel hombre experimentado descubría los estragos de la miseria y del dolor moral preparando o ensanchando el camino a las enfermedades, recibían calladamente, por medio de inocentes y candorosos subterfugios y sin que lo advirtiesen, recursos eficaces que aseguraban la curación, que alegraban los tristes hogares, levantaban las almas con esa emoción consoladora que inspira siempre el beneficio dispensado discreta y noblemente, por corazones sencillos que saben hacer el bien sin amargarlo con una mezquina ostentación”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_110643" aria-describedby="caption-attachment-110643" style="width: 205px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-numero-que-la-revista-La-Ilustracion-Cubana-dedico-a-la-muerte-de-Juan-Bruno-Zayas-Jimenez.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-110643 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-numero-que-la-revista-La-Ilustracion-Cubana-dedico-a-la-muerte-de-Juan-Bruno-Zayas-Jimenez.-Archivo-del-autor-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-numero-que-la-revista-La-Ilustracion-Cubana-dedico-a-la-muerte-de-Juan-Bruno-Zayas-Jimenez.-Archivo-del-autor-205x300.jpg 205w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-numero-que-la-revista-La-Ilustracion-Cubana-dedico-a-la-muerte-de-Juan-Bruno-Zayas-Jimenez.-Archivo-del-autor-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-numero-que-la-revista-La-Ilustracion-Cubana-dedico-a-la-muerte-de-Juan-Bruno-Zayas-Jimenez.-Archivo-del-autor.bmp 303w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /></a><figcaption id="caption-attachment-110643" class="wp-caption-text">Portada del número que la revista <em>La Ilustración Cubana</em> dedicó a la muerte de Juan Bruno Zayas Jiménez. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre los homenajes que recibió Juan Bruno Zayas Jiménez estuvo el que celebró en su honor la Sociedad del Pilar el 13 de julio. La oración fúnebre la pronunció Aniceto Valdivia, director de la Sección de Literatura. Después se recitaron poesías y se ejecutaron piezas clásicas de violín y piano. El 1 de agosto la Sociedad La Caridad del Cerro le dedicó una velada de honor a Juan Bruno Zayas Jiménez. En ella, junto a la parte musical, donde interpretó dos piezas el gran pianista <a href="https://www.ecured.cu/Hubert_de_Blanck">Hubert de Blanck</a>, se destacó el elogio leído por <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Montoro">Rafael Montoro</a>. El escritor Aniceto Valdivia dio lectura al poema “El buen doctor”, la poesía escrita en honor de Zayas por Rosa Kruger.</p>
<p>Desde Barcelona, la revista <em>La Ilustración Cubana</em> le dedicó a Juan Bruno Zayas el número correspondiente al mes de octubre de 1885. Fue su retrato el que encabezó la portada de ese ejemplar. Además, se insertó un grabado de la capilla ardiente donde se expuso su cadáver en La Habana y otro con la reproducción de la “escena de dolor” que protagonizó una mujer del pueblo. También se publicaron los artículos “D. Juan Bruno Zayas. Apuntes biográficos”, “Homenajes tributados al doctor Zayas” y “El entierro del doctor Zayas”.</p>
<p>Dos poesías, “El buen doctor”, y “A la sentida muerte del ilustre patricio Juan Bruno Zayas. Elegía”, de Ramón Vélez Herrera, fueron incluidas en este homenaje de la prensa. Este último poema dice:</p>
<blockquote><p>   “¡Otro más! ¡Otro más! ¡Dios de clemencia!</p>
<p>Ayer cayó en la eternidad Cortina</p>
<p>y Zayas hoy&#8230; ¡El genio de la ciencia,</p>
<p>ante la muerte su cabeza inclina!</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Ayer como la palma se elevaba</p>
<p>con rostro firme y majestad austera,</p>
<p>y en su pálida frente reflejaba</p>
<p>de alma romana la virtud severa.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Héroe fue del deber, buscó la gloria</p>
<p>marchando por la senda del progreso,</p>
<p>y al ceñirse el laurel de la victoria</p>
<p>bajó al sepulcro con su nombre ileso.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Vástago de una raza esclarecida</p>
<p>que ilustraron guerreros y poetas,</p>
<p>plantó su tienda, y afrontó la vida</p>
<p>con el nombre inmortal de dos atletas.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Su ídolo fue la humanidad: su historia,</p>
<p>el bien del pueblo; ¿no escucháis el grito</p>
<p>que llega, y glorifica su memoria,</p>
<p>al seno del Eterno, al infinito?</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Esa apoteosis popular no engaña,</p>
<p>hija del corazón, la fe la enciende,</p>
<p>y hasta el cadáver con su aliento baña</p>
<p>de un balsámico aroma que trasciende.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Y ¡se apaga esa lumbre refulgente</p>
<p>que tan vívidos rayos esparcía!</p>
<p>Y ¡se seca. Señor, la rica fuente</p>
<p>que tantas esperanzas prometía!</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   ¿Por qué tanto rigor? ¿Por qué tu mano</p>
<p>de nuestro altar los ídolos derrumba?&#8230;.</p>
<p>¡Y guardas inflexible el hondo arcano</p>
<p>que encierra los misterios de la tumba!&#8230;..</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   ¡Nacer para morir! Es ley forzosa,</p>
<p>quizá en la cuna un ángel invisible</p>
<p>casi nos muestra la pesada losa</p>
<p>de tu poder, ¡Eternidad terrible!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¡No mueres, Zayas, no! perenne vives,</p>
<p>son imperecederas tus acciones,</p>
<p>y al través de los tiempos sobrevives</p>
<p>en la historia, en leyendas y oraciones.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   Y, tú, perla del mar, Cuba querida,</p>
<p>reclinada en tu tálamo de duelo,</p>
<p>bañada en llanto, y de ciprés ceñida</p>
<p>alza contrita tu plegaria al cielo.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>   No ostentes, no, la virginal corona</p>
<p>que tus mágicas formas embellece,</p>
<p>y el himno eterno de dolor entona</p>
<p>ante el genio inmortal que desparece”.</p></blockquote>
<p><strong>El homenaje del pueblo</strong></p>
<p>Al describir el entierro de Juan Bruno Zayas Jiménez, <em>La Ilustración Cubana</em> destacó el homenaje popular que recibió:</p>
<blockquote><p>“La Calzada de la Reina, materialmente cubierta de un gentío inmenso, sólo daba lugar al féretro que al salir de la casa mortuoria ya iba lleno de ramos de flores y coronas; y después de aquella parte del acompañamiento que hemos citado, seguía en número considerable gran parte del pueblo de la Habana, recibiendo el sarcófago, al pasar por la Calzada de la Reina esquina a Lealtad, una lluvia de flores y de hojas impresas con sentidos versos, que fueron arrojadas de los balcones y azoteas más inmediatas”.</p></blockquote>
<p>Al describir la lámina “Una escena de dolor, ante el cadáver del doctor D. Juan Bruno Zayas”, el redactor de <em>La Ilustración Cubana</em>, quizás sin saberlo, escribió el mejor homenaje que podía recibir el ilustre médico fallecido:</p>
<blockquote><p>“La afligida mujer que se ve arrodillada ante el féretro, por largos años ella, su marido y sus hijos no tuvieron otro médico que el <em>padre de los pobres</em>, el Dr. Zayas, quien en muchas ocasiones les salvó de las más graves enfermedades, les asistió generosamente y socorrió de su peculio. Esa madre de familia ha acudido solícita a rendir tributo de dolor al que fue su bienhechor y postrada ante el féretro eleva al cielo sus más fervientes oraciones, sólo interrumpidas por ahogados sollozos. Muchos cuadros como este, que ha sido copiado del natural, lo ha presenciado la Habana entera en la casa mortuoria del Dr. D. Juan Bruno Zayas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_110645" aria-describedby="caption-attachment-110645" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-escena-de-dolor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-110645 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-escena-de-dolor-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-escena-de-dolor-300x225.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-escena-de-dolor-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-escena-de-dolor.bmp 607w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-110645" class="wp-caption-text">Escena de dolor protagonizada por una mujer en el velorio de Juan Bruno Zayas Jiménez, según la revista <em>La Ilustración Cubana</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-bruno-zayas-jimenez-la-muerte-de-un-medico-y-el-luto-de-una-ciudad/">Juan Bruno Zayas Jiménez: la muerte de un médico y el luto de una ciudad</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>César Rodríguez Expósito: periodista, dramaturgo e historiador de la medicina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 19:46:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos J. Finlay]]></category>
		<category><![CDATA[César Rodríguez Expósito]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> César Rodríguez Expósito fue un escritor cubano que sobresalió en múltiples facetas intelectuales. En Rodas,...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/cesar-rodriguez-exposito-periodista-dramaturgo-e-historiador-de-la-medicina/">César Rodríguez Expósito: periodista, dramaturgo e historiador de la medicina</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> César Rodríguez Expósito fue un escritor cubano que sobresalió en múltiples facetas intelectuales.</strong></p>
<p>En Rodas, poblado que hoy pertenece a la provincia de Cienfuegos, nació <a href="https://www.ecured.cu/C%C3%A9sar_Rodr%C3%ADguez_Exp%C3%B3sito#:~:text=(1904%2D1972)Personalidad%20multifac%C3%A9tica,su%20extraordinaria%20laboriosidad%20y%20dedicaci%C3%B3n.">César Rodríguez Expósito</a> el 10 de julio de 1904. Estudió en La Habana, donde se asentó su familia siendo él muy pequeño. Esta ciudad sería el contexto fundamental donde desarrolló su desempeño profesional, que abarcó diferentes facetas, hasta su fallecimiento el 12 de junio de 1972.</p>
<p><strong>El periodista</strong></p>
<p>César Rodríguez Expósito comenzó como periodista en 1923, con apenas 19 años, actividad que jamás abandonó. Formó parte de la Asociación de Repórters de La Habana, asociación profesional de la cual llegó a ser presidente. A partir de esta labor se vinculó a la política y se presentó como candidato, por el Partido Popular Cubano, en varios procesos electorales, aunque nunca alcanzó el éxito.</p>
<figure id="attachment_107924" aria-describedby="caption-attachment-107924" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107924 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-como-candidato-en-1930.-Archivo-del-autor-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-como-candidato-en-1930.-Archivo-del-autor-300x169.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-como-candidato-en-1930.-Archivo-del-autor-150x84.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-como-candidato-en-1930.-Archivo-del-autor.bmp 705w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-107924" class="wp-caption-text">César Rodríguez Expósito como candidato en 1930. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se le otorgó el Premio Varona en 1945. Fue miembro del Colegio Nacional de Periodistas y la Institución Hispano Cubana de Cultura. Trabajó como redactor o colaborador de los periódicos <em>Cuba</em>, <em>Libertad</em>, <em>El Día</em>, <em>La Lucha</em>, <em>La Noche</em>, <em>El Imparcial</em>, <em>Heraldo de Cuba</em>, <em>Diario de la Marina</em>, <em>Excelsior</em>, <em>El País</em> e <em>Información</em>. En <em>Avance</em> mantuvo por varios años una sección, que llamó “Entre libros”, dedicada a comentarios bibliográficos.</p>
<p>Parte de sus textos los recogió en <em>Entre libros. (Apuntes bibliográficos)</em> (1944) y <em>Apuntes bibliográficos. Entre libros</em> (1947). En este último texto, apuntó:</p>
<blockquote><p>“La compilación de nuestros comentarios debidamente indizados, aspira a servir de orientación y guía a los lectores acerca de la producción bibliográfica cubana de los últimos tiempos”. (&#8230;) “Nuestro afán y nuestros desinteresados objetivos nacionalistas son sencillamente los de servir, como agentes vivos y devotos, a la grande empresa de impulsar las letras cubanas, dándolas a conocer”.</p></blockquote>
<p>Fue un ardoroso defensor del libro cubano y de la lectura. Propuso la realización de la Feria Nacional del Libro en Cuba. En 1945 sostuvo:</p>
<blockquote><p>“El libro como el periódico es base y cimiento del progreso y del saber; es forjador de pueblos; es lábaro de libertad. Por los libros, como por los periódicos los pueblos han formado su propia conciencia, han sabido reclamar sus derechos conculcados. El libro es pan nuestro de cada día, como lo es la hoja impresa que nos comunica con el mundo entero. Ambos medios de difusión merecen por tanto el respeto de la humanidad”.</p></blockquote>
<p>Por el artículo “La II Feria Nacional del Libro”, recibió en 1945 el Primer Premio del Concurso Nacional Periodístico, organizado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, con motivo de la Feria Nacional del Libro. Al año siguiente alcanzó el Tercer Premio del Concurso Nacional Periodístico de la VII Feria del Libro. Propuso, en 1947, la celebración del Día del Libro Cubano. Al respecto ofreció varios argumentos:</p>
<blockquote><p>“…debe ser creado, como una necesidad sentida para honrar tanto al escritor que lo produce, al editor que lo confecciona y, que sea un motivo más para desarrollar una intensa propaganda en favor de nuestra bibliografía la que debemos cooperar todos: Estado, autores, editores y libreros, para que el número de lectores aumente cada año, así como inculcar en la gran masa de la población, que un día del año, adquiera un libro —cualquiera—, y lo obsequien a un familiar, a un amigo o lo donen a una biblioteca pública o algún centro benéfico o alguna escuela&#8230;”.</p>
<p>“El «Día del Libro Cubano» debe ser una realidad. Aquí lanzamos la idea para que sea acogida y auspiciada por los centros de intelectuales, para que cristalice por el entusiasmo de todos y redunde en los beneficios que pueda recibir el libro cubano y, por tanto, el escritor”.</p></blockquote>
<p><strong>En el teatro cubano</strong></p>
<p>Como dramaturgo, César Rodríguez Expósito escribió numerosas obras, en las que abordó problemáticas sociales y criticó costumbres y males de la época. Entre ellas estuvieron “Los muertos viven”, “Los que tienen la culpa”, “Huyendo de la verdad”, “La moral del divorcio” y “Multitudes”, así como los monodramas “Luz en la sombra”, “La querida”, “Yo lo maté” y “Fusilamiento”. Con “Adulterio ocasional” y “Violación” ganó mención honorífica en el concurso del Ministerio de Educación en 1938 y 1943, respectivamente. Llegó a publicar <em>Humano antes que moral. El poder del sexo. Comedias</em> (1934) y <em>La superproducción humana. Comedia</em> (1937).</p>
<figure id="attachment_107925" aria-describedby="caption-attachment-107925" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-en-1940-mientras-impartia-una-conferencia.-en-el-Circulo-de-Amigos-de-la-Qultura-Francesa.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107925 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-en-1940-mientras-impartia-una-conferencia.-en-el-Circulo-de-Amigos-de-la-Qultura-Francesa.-Archivo-del-autor-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-en-1940-mientras-impartia-una-conferencia.-en-el-Circulo-de-Amigos-de-la-Qultura-Francesa.-Archivo-del-autor-300x222.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-en-1940-mientras-impartia-una-conferencia.-en-el-Circulo-de-Amigos-de-la-Qultura-Francesa.-Archivo-del-autor-150x111.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-en-1940-mientras-impartia-una-conferencia.-en-el-Circulo-de-Amigos-de-la-Qultura-Francesa.-Archivo-del-autor.bmp 557w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-107925" class="wp-caption-text">César Rodríguez Expósito en 1940, mientras impartía una conferencia. en el Círculo de Amigos de la Cultura Francesa. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En su momento se le consideró un autor exitoso. Incluso, se le eligió como presidente de la Sociedad de Autores Cubanos. Obras suyas fueron representadas por diferentes compañías teatrales, como la Guerrero-Mendoza, Eugenia Zúffolo, Soriano Biosca-Guillermo de Mancha y Socorrito González-Tino Rodríguez. Otras fueron divulgadas por la radio y en los “Miércoles de teatro cubano”, por el Departamento de Cultura del municipio de La Habana.</p>
<p>Críticos como Eduardo Héctor Alonso, Armando Maribona, Natividad González Freire y Héctor de Saavedra, elogiaron sus dramas y comedias. Este último, a propósito de la obra <em>Humano antes que moral</em>, señaló:</p>
<blockquote><p>“…el gran mérito que encuentro a este cuadro de nuestra vida cotidiana es la naturalidad con que se presenta, sin violencia ni exageración…”. (…) Hay en la obra un acabado estudio de los caracteres, de nuestra idiosincrasia y del medio donde se desenvuelve. Concluye como debía finalizar para que respondiera a esa psicología que se analiza y cuyo corolario es el que deduce la inteligencia del espectador”.</p></blockquote>
<p>Otros d ellos libros que publicó César Rodríguez Expósito fueron <em>Granos de arena. Ensayos</em> (1943), <em>Hatuey. El primer libertador de Cuba. Apunte biográfico</em> (1944) y <em>Los mejores libros cubanos de 1900 a 1950. (Encuesta)</em> (1952).</p>
<p><strong>Historiador de la medicina</strong></p>
<p>Aunque César Rodríguez Expósito se destacó como periodista y dramaturgo, se le recuerda, sobre todo, en su faceta como historiador de la medicina. Integró la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina, donde se desempeñó como secretario de su junta directiva. Al crearse en 1951 la Oficina del Historiador del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, se le designó para asumir su dirección. Una de las primeras acciones que ejecutó fue fundar los <em>Cuadernos de Historia Sanitaria</em>, publicación encargada de reflejar la labor de investigación y de recopilación de información sobre el desarrollo histórico de la salud pública en el país.</p>
<figure id="attachment_107926" aria-describedby="caption-attachment-107926" style="width: 203px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107926 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito.jpg" alt="" width="203" height="284" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito.jpg 203w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cesar-Rodriguez-Exposito-107x150.jpg 107w" sizes="auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px" /><figcaption id="caption-attachment-107926" class="wp-caption-text">César Rodríguez Expósito. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Buena parte de la obra historiográfica de César Rodríguez Expósito quedó recogida en estos cuadernos. Fue el caso de <em>Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Nicol%C3%A1s_D%C3%A1valos_Betancourt#:~:text=Juan%20Nicol%C3%A1s%20D%C3%A1valos%20Bentancourt.,el%20t%C3%A9tanos%2C%20la%20fiebre%20tifoidea.">Juan N. Dávalos</a>: el sabio que sueña con las bacterias</em> (1967), <em>Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Oscar_Amoedo_Valdez#:~:text=Oscar%20Amoedo%20Valdez%20(Matanzas%2C%2010,pionero%20en%20la%20odontolog%C3%ADa%20cubana.">Oscar Amoedo y Valdés</a> (Una figura de la odontología universal)</em> (1969) y <em>Papeles del Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras Gener</a></em> (1962). También fue autor de <em>Cincuentenario de la muerte del Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Albarr%C3%A1n">Joaquín Albarrán</a></em> (1962), <em>La primera Secretaría de Sanidad del mundo se creó en Cuba</em> (1964), <em>Bicentenario de <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Romay_y_Chac%C3%B3n">Tomás Romay</a></em> (1964) y <em>Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_N%C3%BA%C3%B1ez_de_Villavicencio">Enrique Núñez y Palomino</a> (En el cincuentenario de su muerte)</em> (1968). Además, aportó un valioso <em>Índice de médicos, farmacéuticos, dentistas y estudiantes en la Guerra de los Diez Años</em> (1968).</p>
<p>Uno de los libros más conocidos de César Rodríguez Expósito fue <em>Médicos en la vida de Martí</em> (1955), que formó parte de los <em>Cuadernos de Historia Sanitaria</em>. Vinculado al mismo tema fue el discurso que leyó en la sesión solemne de su ingreso como académico de número, el 20 de diciembre de 1960, en la Academia de la Historia de Cuba. Se tituló <em>Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_Luis_Miranda_Torres">Ramón L. Miranda</a>, médico de Martí</em> (1962) y lo publicó como otro <em>Cuaderno</em> al año siguiente. También fue autor de la biografía <em>Dr. Juan Guiteras</em> (1947).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="vqdWFQwbMb"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/matanceros-cuadernos-historia-salud-publica/">Matanceros en los Cuadernos de Historia de la Salud Pública</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Matanceros en los Cuadernos de Historia de la Salud Pública» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/matanceros-cuadernos-historia-salud-publica/embed/#?secret=H775utzEuJ#?secret=vqdWFQwbMb" data-secret="vqdWFQwbMb" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>La verdadera pasión de César Rodríguez Expósito como historiador de la medicina cubana fue la defensa y reivindicación de la vida y obra de Carlos J. Finlay, ante los intentos de arrebatarle su condición de descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla. Comenzó con su primer libro acerca del tema <em>Finlay ante la historia</em> (1950) y sólo se detuvo con su muerte. Publicó los libros <em>Finlay</em> (1951, reeditado en 1962) y <em>Finlay en la historia de la medicina</em> (1954).</p>
<figure id="attachment_107927" aria-describedby="caption-attachment-107927" style="width: 205px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107927 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuaderno-15-1-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuaderno-15-1-205x300.jpg 205w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuaderno-15-1-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuaderno-15-1.jpg 276w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /><figcaption id="caption-attachment-107927" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Dr. Carlos J. Finlay y el «Hall of Fame» de Nueva York</em> (1959). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Esclareció aspectos desconocidos en <em>Fue Finlay y no Beauperthuy quien descubrió el mosquito como agente de transmisión de la fiebre amarilla</em> (1954). Conmemoró aniversarios destacados en <em>Centenario de la graduación del Dr. Carlos Finlay en el Jefferson Medical College</em> (1957). Puso en alto el nombre del médico cubano en eventos internacionales. Así lo demostró en <em>La obra y la gloria de Finlay reconocidas por el XIV Congreso Internacional de Historia de la Medicina</em> (1955), que escribió con Félix Hurtado y Horacio Abascal, y en <em>Permanencia de la doctrina de Finlay ante el XV Congreso Internacional de Historia de la Medicina</em> (1957), del que fue autor junto a Horacio Abascal. Lo mismo hizo en <em>Finlay por cuarta vez ante el Congreso Internacional de Historia de la Medicina</em> (1971), su última obra sobre el tema.</p>
<p>Además, de los mencionados, dio a conocer <em>Tratan de negar la obra y la gloria de Carlos J. Finlay dos libros de historia</em> (1958) y <em>Dr. Carlos J. Finlay y el </em><em>«</em><em>Hall of Fame</em><em>»</em> <em>de Nueva York</em> (1959). Además: <em>Finlay: polémica permanente</em> (1961), <em>Aniversarios culturales: Carlos J. Finlay</em> (1965), <em>Carlos J. Finlay (Síntesis biográfica)</em> (1965) y <em>Papeles de Finlay </em>(1965). A lo anterior hay que sumar innumerables artículos en revistas y periódicos de Cuba y otros países.</p>
<figure id="attachment_107922" aria-describedby="caption-attachment-107922" style="width: 387px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-sobre-Carlos-J.-Finlay-que-Cesar-Rodriguez-Exposito-publico-en-la-revista-Bohemia-en-1965.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107922 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-sobre-Carlos-J.-Finlay-que-Cesar-Rodriguez-Exposito-publico-en-la-revista-Bohemia-en-1965.-Archivo-del-autor-300x196.jpg" alt="" width="387" height="253" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-sobre-Carlos-J.-Finlay-que-Cesar-Rodriguez-Exposito-publico-en-la-revista-Bohemia-en-1965.-Archivo-del-autor-300x196.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-sobre-Carlos-J.-Finlay-que-Cesar-Rodriguez-Exposito-publico-en-la-revista-Bohemia-en-1965.-Archivo-del-autor-150x98.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Articulo-sobre-Carlos-J.-Finlay-que-Cesar-Rodriguez-Exposito-publico-en-la-revista-Bohemia-en-1965.-Archivo-del-autor.bmp 721w" sizes="auto, (max-width: 387px) 100vw, 387px" /></a><figcaption id="caption-attachment-107922" class="wp-caption-text">Artículo sobre Carlos J. Finlay que César Rodríguez Expósito publicó en la revista <em>Bohemia</em> en 1965. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Desde 1962 César Rodríguez Expósito fue vicedirector del Museo Histórico de las Ciencias Carlos J. Finlay, que fundó la Academia de Ciencias de Cuba, lugar donde trabajó hasta su fallecimiento. Como parte de su labor en esta institución compiló la obra <em>Bicentenario de Tomás Romay: 1764-1849</em> (1964) y las obras completas de Carlos J. Finlay (1966-1967).</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/cesar-rodriguez-exposito-periodista-dramaturgo-e-historiador-de-la-medicina/">César Rodríguez Expósito: periodista, dramaturgo e historiador de la medicina</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>La obra de Joaquín Pascual Gispert en la neuropediatría cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 18:12:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba. medicina en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Pascual Gispert]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El médico matancero Joaquín Pascual Gispert es considerado el padre de la neuropediatría en Cuba....</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/joaquin-pascual-gispert/">La obra de Joaquín Pascual Gispert en la neuropediatría cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El médico matancero Joaquín Pascual Gispert es considerado el padre de la neuropediatría en Cuba.</strong></p>
<p>En Colón, ciudad del centro de la provincia de Matanzas, nació <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Pascual_Gispert">Joaquín Pascual Gispert</a>. Esto ocurrió el 10 de abril de 1913. Aunque su padre era médico y fue director del hospital de Colón durante muchos años, lejos estaban de imaginar la significación que tendría Joaquín Pascual Gispert en la historia de la medicina cubana.</p>
<p>Muy joven trabajó como técnico azucarero. Una vez radicado en La Habana con su familia, comenzó a estudiar medicina. Posteriormente inició la carrera de medicina en la Universidad de La Habana. En ese período fue técnico de laboratorio clínico en el Hospital <a href="https://www.ecured.cu/Calixto_Garc%C3%ADa">Calixto García</a> y posteriormente en el Hospital Municipal de Infancia, que más tarde se llamó Hospital <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Borr%C3%A1s_Astorga">Pedro Borras Astorga</a>.</p>
<p><strong>Una vida de ciencia</strong></p>
<p>Como estudiante de medicina dio muestras siempre de un destacado afán investigativo. Publicó en 1936, junto médico <a href="https://www.ecured.cu/%C3%81ngel_Arturo_Aball%C3%AD">Ángel Arturo Aballí</a>, el estudio de un caso del Síndrome de West, enfermedad genética no diagnosticada en Cuba y muy rara a nivel mundial.</p>
<p>En julio de 1938, participó en una sesión de la Comisión Técnica del Hospital Municipal de Infancia. Junto a los doctores G. Cardelle y Ángel Arturo Aballí (hijo), fue autor de la ponencia “Icteros patológicos del recién nacido”. En ese momento, era estudiante interno de ese mismo centro asistencial, cargó que ostentó hasta su graduación en 1939.</p>
<p>En diciembre de ese año 1938, Joaquín Pascual Gispert alcanzó el segundo premio en un concurso nacional sobre la vida y obra de <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_J._Finlay">Carlos J. Finlay</a>. Había sido convocado por la Cátedra de Parasitología de la Universidad de La Habana. Por sus resultados académicos, en agosto de 1939 fue felicitado en una memoria leída en el acto que se realizó a propósito del cuarto aniversario del Hospital Municipal de Infancia de La Habana.</p>
<p>Una vez graduado, alcanzó una plaza de residente en el Hospital Calixto García. Sin embargo, por una situación familiar debió regresar a Colón y un año más tarde se instaló en la ciudad de Matanzas, donde ejerció como pediatra. Trabajó en el Hospital Provincial, donde introdujo los llamados “staff meeting” para la presentación y discusión de casos de forma colectiva.</p>
<figure id="attachment_104336" aria-describedby="caption-attachment-104336" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-copia.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-104336 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-copia-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-copia-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-copia-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-copia.bmp 693w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-104336" class="wp-caption-text">Foto del homenaje a Joaquín Pascual Gispert en el Hospital Provincial de Matanzas en 1959. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En la Atenas de Cuba, Joaquín Pascual Gispert tuvo una intensa actividad social y científica. Se adhirió en 1949 al Congreso Nacional de Paz y en 1950 al Consejo Mundial por la Paz. Al constituirse en Matanzas en 1949 el Comité por la Paz, Joaquín Pascual Gispert fue electo vicesecretario. Entre los miembros de este comité figuraban destacados intelectuales yumurinos, como Luis Rodríguez Rivero, su presidente; <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>, que fue uno de los vicepresidentes, y <a href="https://www.ecured.cu/Consuelo_Miranda_Miravet">Consuelo Miranda</a>, estuvo entre las vocales.</p>
<p>Durante este período se vinculó a los médicos de la ciudad, quienes desarrollaron una activa vida científica. Colaboró en la revista <em>Médica</em> con el artículo “Síndrome de Guillain-Barre tratado por ACTH. Caso clínico” (1953).</p>
<p>Luchador clandestino contra la dictadura de Fulgencio Batista, quedó cesante y así permaneció hasta el triunfo de la Revolución en 1959. Ese año, se le nombró director del Hospital Provincial, donde inició varios cambios administrativos y académicos. Entre ellos reabrió la escuela de Enfermería de Matanzas, clausurada por la dictadura. Durante los días de Playa Girón estuvo al frente de la atención médica.</p>
<p><strong>En la neuropediatría cubana</strong></p>
<p>Ante la solicitud del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, en 1961 se trasladó a La Habana, para incorporarse como profesor en la Universidad de La Habana. Durante la realización de las acciones previas a la Reforma Universitaria, Joaquín Pascual Gispert integró la Comisión de Docencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana.</p>
<p>En 1962 viajó a Checoslovaquia, Hungría y la URSS, para estudiar los planes de enseñanza de Pediatría y la organización de la atención médica de la niñez en esos países. Le acompañaron los médicos Olimpo Moreno, Ramón Consuegra, José Jordán, Eliseo Prado y Ramón Casanova. Al regresar participó en el panel que presentó los resultados del viaje por CMQ-TV, el 29 de noviembre de 1962.</p>
<p>Tuvo una destacada participación en el X Congreso Médico Nacional, que se desarrolló en febrero de 1963. Acerca de este evento expresó al diario <em>Noticias de Hoy</em>:</p>
<blockquote><p>“Los pediatras van a llevar al Congreso una exhibición (trabajo grafico ordena- do) sobre Cardiopatías congénitas, otra sobre nefrograma (estudio radiológico del riñón, empleando una novedosa técnica, nunca antes aplicada con niños), otra sobre alergia, etc”.</p>
<p>“Celebrarán mesas redondas sobre gastroenteritis, enfocando los aspectos epidemiológicos de esta enfermedad y por su parte, el Hospital Infantil tendrá a su cargo la organización de una Mesa Redonda sobre «hernias en el niño»”.</p>
<p>“Estamos muy contentos porque los internos y residentes del Hospital Infantil, han colaborado extraordinariamente, incluso en horas de la madrugada, recogiendo datos, etc. Desde aquí nuestro agradecimiento”.</p></blockquote>
<p>Joaquín Pascual Gispert participó en las mesas redondas sobre “Gastroenteritis”, “Hernia del niño” y “Trastornos convulsivos”, y, además, en la trató el tema “Realizaciones y objetivos de la Revolución en el campo de la tuberculosis”.</p>
<p>Fue nombrado director del Hospital Infantil Pedro Borrás y después del Hospital Infantil <a href="https://www.ecured.cu/William_Soler_Ledea">William Soler</a>, donde además desempeñó la responsabilidad de jefe del Departamento de Neurología. Fue el creador del servicio de Neuropediatría y abogó por desarrollar los medios diagnósticos necesarios para las enfermedades genéticas, en coordinación con el Centro Nacional de Investigaciones Científicas.</p>
<p>En 1964 la <em>Revista Cubana de Pediatría</em> publicó un trabajo de su autoría, donde destacó las principales líneas de trabajo de la institución. Vale destacar algunas de sus afirmaciones:</p>
<blockquote><p>“…el Hospital William Soler está dedicado con toda la fuerza que el momento requiere a la asistencia médica para lo cual ha ido ampliando sus servicios médicos, tanto de policlínico o consulta médica, como de especialidades médicas”.</p>
<p>“…ha dedicado y dedica una gran atención a nuestro mayor azote, la gastroenteritis, nuestra máxima preocupación y el interés de los médicos y personal general del Hospital es reducir la mortalidad hospitalaria en gastroenteritis. Esa es, porqué no decirlo, nuestra meta principal”.</p>
<p>“El otro aspecto al que el Hospital William Soler le dedica un grane esfuerzo es al aspecto de la docencia. Docencia del Residente, Interno, alumno de medicina y alumnas de enfermería pediátrica, que de paso es la primera escuela de su clase que se funda en Cuba”.</p>
<p>“El último aspecto al cual quiero referirme, es al de la investigación clínica. (…) Ya estamos más organizados y ya se está perfilando un plan de trabajo encaminado a producir más y de más alta calidad científica, viéndose ya algunos de esos trabajos”.</p>
<p>“Este Hospital, que tan hondo ha calado en el corazón del pueblo en tan poco tiempo, ha tenido en todo momento el apoyo más decidido y entusiasta del Ministerio de Salud Pública, que lo ha mirado, porqué no decirlo, con la simpatía y el cariño de las obras de la Revolución”.</p></blockquote>
<p>Varios trabajos científicos de Joaquín Pascual Gispert vieron la luz en la <em>Revista Cubana de Pediatría</em>. En 1964 publicó el artículo “Epilepsia motor menor”. En 1976 fue autor de “Preguntas y respuestas. Aspectos pediátricos de las epilepsias”, donde recogió las preguntas y repuestas realizadas por los internos y residentes de la especialidad de pediatría en el Hospital William Soler, durante un seminario que impartió acerca del tema. Sobre “Evaluación de la enseñanza de la pediatría por los alumnos. Ensayo en el Hospital William Soler”, publicó en 1981.</p>
<figure id="attachment_104337" aria-describedby="caption-attachment-104337" style="width: 292px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-104337 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22-292x300.jpg" alt="" width="292" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22-292x300.jpg 292w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22-146x150.jpg 146w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22-24x24.jpg 24w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22-48x48.jpg 48w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-22.bmp 682w" sizes="auto, (max-width: 292px) 100vw, 292px" /></a><figcaption id="caption-attachment-104337" class="wp-caption-text">Foto del Hospital William Soler y relación de sus directivos en 1964. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Más tarde, Joaquín Pascual Gispert se trasladó al Servicio de Neurología Pediátrica del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Además, mantuvo una consulta en el Hospital Pediátrico de Centro Habana y era neurólogo consultante del primer Servicio de Neurodesarrollo de Neonatos de Alto Riesgo, creado en el Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro. A fines de los años 80, pasó como profesor al Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, donde contribuyó a la formación de especialistas mediante un Diplomado en Neuropediatría.</p>
<p>Dentro de los aportes que realizó Joaquín Pascual Gispert, sobresalen los vinculados al diagnóstico y tratamiento de la epilepsia. También los referidos a los errores congénitos del metabolismo, retraso mental, defectología y autismo, así como la detección de enfermedades raras. Formó parte del equipo multidisciplinario que estudió en 1981 el primer caso diagnosticado en América de meningitis por el parásito <em>Angiostrongylus cantonensis</em>. Realizó más de 200 publicaciones científicas, en particular diversos textos para la enseñanza de la neuropediatría.</p>
<p>Ejemplo de médico dedicado a su especialidad, mantuvo su consulta a pesar de estar afectado de la visión. Recibió la Orden Carlos J. Finlay y la Medalla Manuel Fajardo. Recibió la condición de Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Joaquín Pascual Gispert falleció en La Habana el 15 de marzo de 2006.</p>
<p>La Sala de Neuropediatría del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez lleva su nombre. En su honor, la Sociedad Cubana de Neuropediatría creó el Premio Especial “Joaquín Pascual Gispert’’, que se otorgó por primera vez en 2013. (ALH)</p>
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		<title>Ramón Emeterio Betances, un médico puertorriqueño en París</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 13:31:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto Rico]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón Emeterio Betances]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El patriota Ramón Emeterio Betances fue, además de un defensor de la independencia de Cuba...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/sin-categoria/ramon-emeterio-betances-un-medico-puertorriqueno-en-paris/">Ramón Emeterio Betances, un médico puertorriqueño en París</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El patriota Ramón Emeterio Betances fue, además de un defensor de la independencia de Cuba y Puerto Rico, un notable médico.</strong></p>
<p>En una oportunidad <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> escribió acerca de <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_Emeterio_Betances">Ramón Emeterio Betances</a>:</p>
<blockquote><p>“No hay en París de donde tanto bien en influencia moral, y en recursos materiales, podemos prometernos, más tenaz ni infatigable trabajador americano q. el Dr. Betances…”.</p></blockquote>
<p>Defensor de la independencia de Puerto Rico, su patria, y también de Cuba, Betances trabajó incansablemente toda su vida por el logro de ese objetivo. Al mismo tiempo, desarrolló una relevante labor científica como médico, que no debe ser olvidada.</p>
<p><strong>Medicina y ciencia</strong></p>
<p>Nacido en Cabo Rojo, Puerto Rico, el 8 de abril de 1827, y fallecido en Neuilly-sur-Seine, Altos del Sena, Francia, el 16 de septiembre de 1898, Ramón Emeterio Betances realizó los primeros estudios en su país natal. Tras graduarse de bachiller, se trasladó a Francia en 1848 y comenzó los estudios de medicina en la Facultad de París. En esta institución, verdadero centro científico de la ciencia médica mundial, recibió el influjo de destacados profesores y hombres de ciencia.</p>
<figure id="attachment_103777" aria-describedby="caption-attachment-103777" style="width: 220px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103777 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-1-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-1-220x300.jpg 220w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-1-110x150.jpg 110w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-1.bmp 499w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103777" class="wp-caption-text">Portada de la tesis de Betances en 1855. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Al llegar a Francia conoció las consecuencias de la revolución de 1848, acontecimiento que había sido sacudido el país. Lo que vivió le permitió consolidar aún más un pensamiento emancipador, que desde entonces sostuvo la necesidad de la independencia y la libertad para Puerto Rico. Durante el curso de su carrera universitaria trabajó como médico interno en la Escuela de los Hospitales de París.</p>
<p>El 8 de junio de 1855 presentó ante un tribunal la tesis exigida para alcanzar el doctorado en Medicina. Esta se tituló <em>Des causes de l’avortement</em> (1855) y en ella estudió las causas condicionantes del aborto. Además de la parte médica, en este trabajo Ramón Emeterio Betances dio tempranas muestras de sus preocupaciones por el impacto social de la medicina.</p>
<p>Al regresar a Puerto Rico el 9 abril de 1856, Ramón Emeterio Betances tuvo amplias posibilidades de poner en práctica lo aprendido en Francia. El país estaba sufriendo una fuerte epidemia de cólera y sólo existían cinco médicos para enfrentar la dura situación. Con ese objeto instaló y administró un hospital provisional en Mayagüez, que después se convirtió en el Hospital o Casa de Salud San Antonio y aún presta servicios como hospital municipal de la ciudad.</p>
<p>En ese propio año, logró revalidar su título francés ante la Real Subdelegación de Medicina, Cirugía y Farmacia en San Juan, dependiente de la Real Junta Superior de Medicina y Cirugía. Desde entonces desplegó una ardua labor asistencial, que sobresalió por dar prioridad a los más necesitados. Gracias a este desempeño se ganó los sobrenombres de “Médico de los pobres” y “Padre de los Pobres y de los Negros”.</p>
<p>Debido a sus ideas revolucionarias y abolicionistas, Ramón Emeterio Betances debió marchar nuevamente al destierro en 1859. Se estableció en París y allí comenzó a destacarse como médico. Aunque realizó breves viajes a América, el resto de su vida estuvo vinculado a Francia y allí desarrolló una amplia labor científica, que le dio fama y reconocimiento. Se destacó, sobre todo, en el estudio de enfermedades como la disentería, fiebre tifoidea, viruela, tétanos y neumonía.</p>
<figure id="attachment_103770" aria-describedby="caption-attachment-103770" style="width: 179px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1864-De-loscheotomie.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103770 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1864-De-loscheotomie-179x300.jpg" alt="" width="179" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1864-De-loscheotomie-179x300.jpg 179w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1864-De-loscheotomie-89x150.jpg 89w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1864-De-loscheotomie.bmp 416w" sizes="auto, (max-width: 179px) 100vw, 179px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103770" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>De l&#8217;Oschéotomie</em> (1864). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>También se vinculó a asociaciones científicas, como la Academia de Cirugía de País. Allí se presentó, el 28 de septiembre de 1864, el trabajo que tituló De <a href="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k74776j?rk=42918;4"><em>L’Ochéotomie</em></a> (1864), donde presentó tres casos en el tratamiento de la elefantiasis del escroto. Anteriormente, en 1862, Ramón Emeterio Betances fue el primer médico que utilizó el cloroformo como anestésico en una operación quirúrgica en Puerto Rico.</p>
<p>Sobresalió como divulgador de la ciencia médica. Por ejemplo, colaboró con la revista <em>El Americano</em>, que se editó en París a inicios de la década de 1870. Junto a los artículos en los que defendió la libertad de las Antillas, escribió para la sección “Revista científica”. En uno de ellos describió las complejas operaciones realizadas por los profesores Wecker y Snellen. Otro fue “Rehabilitación de una operación hecha en el siglo XVIII.—Su perfeccionamiento y su pronta vulgarización”.</p>
<p>Al mismo tiempo, colaboró con la <em>Gasette Hebdomadaire de Medicine et de Chirugie</em>, considerada la más importante revista francesa de medicina. Allí dio a conocer, en el número del 27 de junio de 1873, un trabajo que tituló “Entropion compliqué de pannus et de dacryocystite”, donde comentó sobre la “operación nueva de Snellen, verificada por el doctor Wecker”. Por esta época estableció su consultorio médico en el número 6 (bis) de la Rue de Châteaudun, cerca del Palais Garnier en París.</p>
<figure id="attachment_103779" aria-describedby="caption-attachment-103779" style="width: 202px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Uretrotomia.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103779 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Uretrotomia-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Uretrotomia-202x300.jpg 202w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Uretrotomia-101x150.jpg 101w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Uretrotomia.bmp 404w" sizes="auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103779" class="wp-caption-text">Portada del libro Uréthrotomie interne, à l&#8217;aide de l&#8217;uréthrotome à bout coupé (1887). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Una de las obras más conocidas de Ramón Emeterio Betances sobre medicina fue <a href="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k74774v?rk=64378;0"><em>Uréthrotomie interne, à l&#8217;aide de l&#8217;uréthrotome à bout coupé</em></a> (1887), trabajo que realizó en 1881. En él expuso un caso de estrechez uretral, derivada de una enfermedad venérea, que operó con éxito. Por estos años participó en investigaciones sobre las propiedades medicinales de varias especies de plantas. Hay fuentes que afirman que presidió en París una Sociedad de la Quinina.</p>
<p>Ramón Emeterio Betances divulgó las ventajas de los baños de azoe o agua carbonatada para la salud. Con ese objetivo publicó el folleto <a href="https://tolosana.univ-toulouse.fr/notice/111726166"><em>Etablissement médical des eaux azotées</em></a> (1889), en el que anunció la creación en París, en el número 94 de la rue Saint-Lazare, de un establecimiento de aguas medicinales, que consideró</p>
<blockquote><p>“…un potente agente terapéutico para enfermedades de las vías respiratorias, el estómago y el sistema genitourinario, tanto en hombres como en mujeres.”</p></blockquote>
<p>Al final de este folleto, expresó Betances:</p>
<blockquote><p>“Tenemos el honor de ofrecer un amplio campo de experimentación a investigadores sinceros, a hombres de práctica y ciencia, con la certeza de un resultado exitoso, y no dudamos de que los pacientes que acudan a seguir sus prescripciones en el establecimiento donde deberán permanecer bajo su supervisión, no tendrán más que elogios para la nueva adquisición científica de la profesión médica parisina”.</p></blockquote>
<p>En 1889, Ramón Emeterio Betances sostuvo un debate en la prensa francesa, con el médico italiano Giovanni Faralli, quien era miembro destacado de la Associazione Medica Italiana d&#8217;Idrologia e Climatologia y uno de los directores de la revista <em>L&#8217;Idrologia e la Climatologia Medica</em>. La polémica versó sobre</p>
<blockquote><p>“…los efectos curativos de las aguas azoadas, discusión que ha tenido en París gran resonancia y que ha terminado en terreno experimental con un éxito brillante para dichas aguas azoadas”.</p></blockquote>
<p>A propósito de esta discusión, el periódico español <em>El Papa-Moscas</em>, del 27 de octubre de 1889, abundó en otros detalles de lo que consideró “…un triunfo tan importante como decisivo para el porvenir de esta nueva medicación”. Acerca de lo sucedido planteó:</p>
<blockquote><p>“…han acudido dichos doctores al terreno experimental en el establecimiento de París, demostrando el doctor Betances al doctor Farrallí, de un modo concluyente, en una joven de 20 años, asmática desde los 10, la beneficiosa acción del agua y de las inhalaciones azoadas, con las cuales recobró la salud perdida. Esta polémica y su resultado han tenido en París gran resonancia entre las notabilidades médicas”.</p>
<p>“Y si el experimento resultó concluyente en una enferma crónica, fue aún más decisivo y brillante en las enfermedades catarrales agudas, y sobre todo en los catarros simples que, con dos inhalaciones de quince o veinte minutos, tomadas en los dos primeros días del catarro, y con medio o tres cuartos de litro de agua en cada sesión, no sólo se modifican, sino que abortan completamente, sin necesidad de emplear sudoríficos de ninguna clase, ni de guardar cama, permitiendo el individuo hacer su vida ordinaria”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103778" aria-describedby="caption-attachment-103778" style="width: 192px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-sobre-el-colera.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103778 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-sobre-el-colera-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-sobre-el-colera-192x300.jpg 192w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-sobre-el-colera-96x150.jpg 96w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-sobre-el-colera.bmp 373w" sizes="auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103778" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>El cólera, historia, medidas profilácticas, síntomas y tratamiento </em>(1890). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La obra médica más destacada de Ramón Emeterio Betances fue <em>El cólera, historia, medidas profilácticas, síntomas y tratamiento </em>(1890). En este libro recogió tres artículos que había publicado en 1884, a los que agregó un trabajo sobre el “Tratamiento del cólera”, escrito por el médico y profesor G. Hayem, sobre el cual hizo reflexiones críticas. En la introducción a este texto, fechada en París el 25 de septiembre de 1890, expresó:</p>
<blockquote><p>“Quedaré recompensado de mi trabajo si llega a ser de alguna utilidad en América; pues para la América sobre todo fue que se hizo esta publicación”.</p></blockquote>
<p>La revista francesa <em>Gazette Hebdomadaire de Médecine et de Chirurgie</em>, comentó en 1891 acerca de esta obra de Betances:</p>
<blockquote><p>“El autor comienza con un breve repaso de la historia de las cuatro principales epidemias que asolaron Europa en 1830, 1846, 1865 y 1884, de las cuales extrae algunas conclusiones sobre medidas preventivas y profilácticas. Dado que la enfermedad es endémica en la India y se propaga desde allí a Europa por tierra (Afganistán, Persia, Rusia) o por mar (Mar Rojo y Golfo Pérsico), es recomendable frenar la enfermedad en su fase inicial y prevenir su avance invasivo. Los síntomas incluyen un periodo prodrómico, un periodo algítido y un periodo de reacción. El primer periodo está ausente en los casos fulminantes. Cada uno de estos periodos requiere un tratamiento específico. De los tres métodos curativos para el cólera confirmado —contrairritante externo, medicamento interno y quirúrgico por acción directa sobre la sangre— la combinación de los dos primeros ha dado mejores resultados que el tercero”.</p></blockquote>
<p>La repercusión de este libro de Ramón Emeterio Betances, y en general de sus criterios acerca del cólera, se hizo evidente en la prensa europea, especialmente en la española. El 31 de julio de 1892, el periódico <em>La Lucha</em>, editado en Gerona, publicó la siguiente noticia:</p>
<blockquote><p>“El doctor Betances, el afamado médico español, ha dirigido una carta a la <em>Revista Médico Social</em> de Madrid, remitiendo el último Boletín de estadística municipal y demostrando con hechos, que la alarma producida por la existencia del cólera en París es infundada: siento no poderla reproducir, pero la conocida reputación del sabio Dr. Betances, en suficiente garantía para negar la existencia del cólera, como epidemia en París”.</p></blockquote>
<p>Estos elogios fueron resaltados por José Martí el 3 de septiembre de 1892, en la sección “En casa” del periódico <em>Patria</em>, donde escribió:</p>
<blockquote><p>“De nuestro Dr. Betances, no nos olvidamos un punto, porque él es el corazón de su país, con el que el de Cuba se hermana y abraza, y porque son pocos los hombres en quienes, como en él, el pensamiento va acompañado de la acción, la superioridad del desinterés, extraordinario y el mérito de la mansa modestia. Pero si de él nos pudiésemos olvidar, nos lo pondría ante los ojos el respeto con que a propósito de sus recientes declaraciones científicas sobre el cólera en París, dicen de Betances los diarios madrileños, que nos lo llaman eximio y tanto más;—y luego lo que dice <em>Lo Somatent</em>, diario regionalista catalán, que no parece ver pecado en que las colonias distantes soliciten de España la misma independencia que, por diversidad en la composición, defienden las provincias mismas que viven encajadas en la piel de toro nacional. Trata <em>Lo Somatent</em> con mucho cariño al «afamat metje». Y por acá queremos mucho, a fuer de que sufren como nosotros, a los catalanes liberales”.</p></blockquote>
<p>Aunque no se han encontrado, es posible que Ramón Emeterio Betances redactara una memoria sobre “El tratamiento de la tuberculosis” y trabajos sobre osteología. Así lo afirmó la revista francesa <em>L’Echo Polyglotte</em> el 20 de diciembre de 1891. También se comentó en esa publicación sobre las gestiones que realizó Betances para crear un hospital latinoamericano en París. No por gusto en 1891 el periódico español <em>El País</em>, donde publicó numerosos artículos médicos, resaltó que</p>
<blockquote><p>“Betances es una de las más importantes y conocidas personalidades que figuran al frente de la ciencia europea”.</p></blockquote>
<p>Se conoce que Ramón Emeterio Betances intentó fundar en París una revista científica que se llamaría <em>Geografía Médica</em>. Varios periódicos españoles se hicieron eco de esa intención. De acuerdo con el diario <em>La Lucha</em>, del 21 de agosto de 1892, y con el <em>Diario de Córdova</em> y <em>Crónica Meridional</em>, ambos el 25 de agosto de 1892, tendría como objetivo</p>
<blockquote><p>“…divulgar en América y en todos los pueblos latinos, los adelantos de la medicina y cirugía, las operaciones modernas en todas las enfermedades, los resultados de los nuevos procedimientos terapéuticos y, en una palabra, los resultados de todas las aplicaciones, según los casos y climas: en ella tendrán cabida todos los artículos que puedan enviar los médicos de cualquier país, insertándolos con sus firmas: será una publicidad que honrará al autor de la idea y que viene a resolver una necesidad que ha de dar en la práctica excelentes resultados… (…) …bien merece un aplauso el afamado doctor Betances, que ha tenido una idea, que he de ser de gran provecho para los médicos y los enfermos”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103775" aria-describedby="caption-attachment-103775" style="width: 222px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103775 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Emulsion-de-Scott-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Emulsion-de-Scott-222x300.jpg 222w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Emulsion-de-Scott-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Emulsion-de-Scott.bmp 502w" sizes="auto, (max-width: 222px) 100vw, 222px" /><figcaption id="caption-attachment-103775" class="wp-caption-text">Betances en un anuncio donde recomienda la Emulsión de Scott. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre 1895 y 1897 numerosos periódicos de Estados Unidos, América Latina y Europa publicaron un anuncio en el que Ramón Emeterio Betances, “…famoso médico de París…”, opinaba en favor de la Emulsión de Scott, célebre preparado a base de aceite de hígado de bacalao. Llama la atención que lo publicaron también periódicos españoles, en momentos en que Betances era el representante en Francia de los patriotas cubanos que luchaban por la independencia. Este dato habla por sí solo de la celebridad médica del patriota puertorriqueño.</p>
<p><strong>Luchador por la libertad</strong></p>
<figure id="attachment_103772" aria-describedby="caption-attachment-103772" style="width: 185px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1876-Lesclavage-et-la-traite.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103772 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1876-Lesclavage-et-la-traite-185x300.jpg" alt="" width="185" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1876-Lesclavage-et-la-traite-185x300.jpg 185w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1876-Lesclavage-et-la-traite-92x150.jpg 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1876-Lesclavage-et-la-traite.bmp 392w" sizes="auto, (max-width: 185px) 100vw, 185px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103772" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>L&#8217;esclavage et la traite</em> (1876). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Ramón Emeterio Betances fue, además de un gran médico, un hombre polifacético. Escribió varias obras literarias e históricas en español y francés, así como traducciones. Fue autor, de <em>Les Deux Indiens, histoire de la conquête de Borinquen</em> (1857), que publicó con el pseudónimo de Louis Raymond. Tradujo, del original francés de <a href="https://www.ecured.cu/Eduardo_Laboulaye#:~:text=%C3%89douard%20de%20Laboulaye%20(Par%C3%ADs%2C%2018,de%20la%20Tercera%20Rep%C3%BAblica%20Francesa.">Édouard René de Laboulaye</a>, el libro <em>El Partido Liberal, su progreso y porvenir</em> (1869). Otros de sus escritos fueron <em>Un premio de Luis XIV</em> (1853), <em>Las cortesanas en París</em> (1853), <em>La Virgen de Borinquén</em> (1859), <em>La botijueja</em> (1863), traducción del original latino de Plauto; <em>Washington haitiano</em> (1871), ensayo sobre <a href="https://www.ecured.cu/Alexandre_Peti%C3%B3n">Alexandre Pétion</a>, y <em>Los viajes de Scaldado</em> (1890).</p>
<p>Fue un ardiente defensor de la identidad antillana y proyectó la unión de sus países en una confederación (Cuba, Santo Domingo, Haití y Puerto Rico). Uno de sus pseudónimos favoritos fue “Un Antillano”. También sobresalió por un abolicionismo consecuente, que demostró en todo momento. Tradujo al francés el folleto <em>L&#8217;esclavage et la traite à Cuba: question cubaine</em> (1876), un alegato contra la esclavitud.</p>
<p>En una carta suya que apareció en el libro <a href="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k61435859?rk=107296;4"><em>Les détracteurs de la race noire et de la république d’Haití réponses a M. Léo Quesnel</em></a> (1882), Ramón Emeterio Betances escribió estas palabras en defensa del pueblo haitiano:</p>
<blockquote><p>“…sorprende ver a escritores cuyos artículos se publican en revistas prestigiosas, involucrándose en críticas tan frívolas como injustas e insultantes, y nos indignaríamos ante sus insultos si no estuviéramos más bien inclinados a reírnos de su ignorancia”.</p>
<p>“El debate que apoyan Dévost y Janvier no habrá sido «estéril» si los periodistas preocupados por su reputación comienzan por estudiar los temas sobre los que quieren educar al público, y no confunden con historia las «acusaciones» de un caricaturista, las pesadillas de un enemigo o las triviales fantasías de reporteros ávidos de sensacionalismo”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103780" aria-describedby="caption-attachment-103780" style="width: 219px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-20.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103780 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-20-219x300.jpg" alt="" width="219" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-20-219x300.jpg 219w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-20-109x150.jpg 109w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-20.bmp 326w" sizes="auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103780" class="wp-caption-text">Ramón Emeterio Betances. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Independentista desde su juventud, fue el principal organizador del Grito de Lares en 1868 y varias veces intentó reiniciar la lucha armada contra España en Puerto Rico. Fue gran amigo de personalidades como <a href="https://www.ecured.cu/M%C3%A1ximo_G%C3%B3mez">Máximo Gómez</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Gregorio_Luper%C3%B3n">Gregorio Luperón</a>, José Martí y <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gualberto_G%C3%B3mez">Juan Gualberto Gómez</a>. En 1895 se le designó representante del Partido Revolucionado Cubano en París, y en 1896 el Consejo de Gobierno de la República de Cuba en Armas lo nombró su representante oficial en Francia. También trabajó en la Legación de Santo Domingo en Francia. En 1887 recibió la Legión de Honor, máxima distinción otorgada por el gobierno francés, la cual aceptó como un homenaje a Puerto Rico.</p>
<p>El cubano <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Pi%C3%B1eyro_y_Barry">Enrique Pineyro</a>, quien coincidió largo tiempo con Ramón Emeterio Betances en París, lo describió de esta forma:</p>
<blockquote><p>“Alto, moreno, con larga y poblada barba en que los hilos blancos y negros parecían estar en proporción igual; cabellera casi enteramente blanca, espesa, riza, despeinada, revuelta siempre; facciones correctas, ojos un tanto apagados por estar en parte cubiertos por párpados caídos, que le prestaban marcada expresión de dulzura meditabunda y melancólica. Había vivido constantemente engolfado en la política; su idea fija, constante, había sido desde la niñez la independencia de su isla natal, y mientras no pudiera por ella hacer más que una vaga propaganda en el extranjero, consagrábase a ayudar eficazmente a los cubanos en cuanto a su alcance estuviera, sacrificando su tiempo y su energía”.</p></blockquote>
<p>En la revista <em>L’Amérique</em> se le describió de esta forma:</p>
<blockquote><p>“Lo que más nos sorprendió al verle fue la belleza de su fisonomía: una de las fisonomías más nobles de pensador y hombre de Estado que sea dable ver. El perfil es más bien árabe que romano, lleno de energía y de orgullo. La tez, de un bello color atezado, tiene la apariencia del basalto. Una expresión de piedad generosa relampaguea en las pupilas serenas. La frente, ancha y cuadrada, indica la voluntad dentro de la inteligencia. Cabellos negros y encrespados orlean esa frente cual una venda de rizos, y una barba larga y plateada baja sobre el pecho y da a esa fisonomía severa el aspecto de una cabeza patriarcal. Y de toda ella se desprende algo dulce y poderoso—la bondad dentro de la inteligencia, la ternura dentro de la fuerza. Sí; esa es bien la cabeza de un hombre de estado, de un escritor, de un sacerdote de la Ciencia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103781" aria-describedby="caption-attachment-103781" style="width: 230px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-5.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103781 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-5-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-5-230x300.jpg 230w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-5-115x150.jpg 115w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-2-5.bmp 641w" sizes="auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103781" class="wp-caption-text">Portada del periódico El Tiempo, sobre la llegada de los restos de Betances a Puerto Rico. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La muerte de Ramón Emeterio Betances ocurrió en circunstancias muy dolorosas. Estaba sumido en la pobreza, con su esposa desquiciada mentalmente. A su dolor físico se sumó la pesadumbre por la ocupación militar de su patria por los Estados Unidos y la frustración de la independencia, su sueño de toda la vida. En sus últimos momentos clamó porque los independentistas cubanos no olvidaran la causa de Puerto Rico. La noticia de su fallecimiento tuvo repercusión mundial.</p>
<p>Por gestión de las cámaras legislativas de Puerto Rico, los restos de Ramón Emeterio Betances fueron traídos a su patria en 1920. Después de un recorrido que significó una apoteosis nacional, fueron depositados en el cementerio de Cabo Rojo, su pueblo natal. Décadas más tarde, fueron trasladados a un monumento en la plaza central del pueblo, que lleva el nombre de Betances. Allí existe un monumento con un busto obra del escultor italiano Diego Montano y cuatro tarjas en su honor, una de ellas en nombre de Cuba. En ella se lee:</p>
<blockquote><p>“El Pueblo Cubano ofrenda esta lápida de mármol al insigne varón Dr. Ramón Emeterio Betances, que en los tiempos amargos en que se luchaba en las maniguas por obtener la independencia y la soberanía, él fue nuestro representante oficial en la capital de Francia. Homenaje al defensor de la Confederación Antillana. Año 1927”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103776" aria-describedby="caption-attachment-103776" style="width: 226px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103776 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Betances_Bust-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Betances_Bust-226x300.jpg 226w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Betances_Bust-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Betances_Bust.jpg 400w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /><figcaption id="caption-attachment-103776" class="wp-caption-text">Monumento a Betances en su tumba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/sin-categoria/ramon-emeterio-betances-un-medico-puertorriqueno-en-paris/">Ramón Emeterio Betances, un médico puertorriqueño en París</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Manuel Alfonso Seijas, médico y general matancero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Feb 2026 19:01:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Alfonso Seijas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre los generales del Ejercito Libertador estuvo el médico matancero Manuel Alfonso Seijas. Según recoge...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-alfonso-seijas-general-matancero/">Manuel Alfonso Seijas, médico y general matancero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre los generales del Ejercito Libertador estuvo el médico matancero Manuel Alfonso Seijas.</strong></p>
<p>Según recoge la historia, <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Francisco_Alfonso_Ceijas">Manuel Francisco Alfonso Seijas</a> lideró un alzamiento mambí cerca de Bolondrón el 17 de junio de 1895. Aunque no ocurrió el 24 de febrero, fue el segundo hecho de este tipo que tuvo como protagonista un médico. El primero fue el que comandó el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_L%C3%A1zaro_Mart%C3%ADn_Marrero_Rodr%C3%ADguez">Martín Marrero</a> en Cienaguilla, Jagüey Grande, el día que comenzó la Guerra de Independencia.</p>
<p><strong>En la manigua</strong></p>
<p>Nacido el 20 de febrero de 1868, en el Ingenio María, situado en Corral Falso, hoy <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Betancourt">Pedro Betancourt</a>, Manuel Alfonso Seijas comenzó los estudios de medicina en la Universidad de La Habana en 1888. En esta institución se graduó de médico-cirujano y después inició su labor asistencial. La estancia en zonas rurales de la jurisdicción matancera le permitió establecer los lazos que hicieron posible el alzamiento mencionado.</p>
<figure id="attachment_101160" aria-describedby="caption-attachment-101160" style="width: 157px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101160 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Manuel-Alfonso-Seijas-en-1923.-Archivo-del-autor-157x300.jpg" alt="" width="157" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Manuel-Alfonso-Seijas-en-1923.-Archivo-del-autor-157x300.jpg 157w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Manuel-Alfonso-Seijas-en-1923.-Archivo-del-autor-78x150.jpg 78w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Manuel-Alfonso-Seijas-en-1923.-Archivo-del-autor.bmp 428w" sizes="auto, (max-width: 157px) 100vw, 157px" /><figcaption id="caption-attachment-101160" class="wp-caption-text">Manuel Alfonso Seijas en 1923. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se incorporó el 26 de noviembre de 1895 a la columna del coronel <a href="https://www.ecured.cu/Eduardo_Garc%C3%ADa_Vigoa">Eduardo García Vigoa</a>, en Matanzas, con el grado de comandante. Desde diciembre de ese propio año, tras la batalla de Mal Tiempo, asumió la atención a los heridos de las fuerzas invasoras mambisas que estaban ingresados en los hospitales de sangre creados en la ciénaga de Zapata. Más tarde fue ubicado a las órdenes del entonces general de brigada <a href="https://www.ecured.cu/Quint%C3%ADn_Bandera#:~:text=Jos%C3%A9%20Quintino%20Bandera%20Betancourt%20(Santiago,por%20sus%20cargas%20al%20machete.">Quintín Bandera</a>, en Remedios, Las Villas. El 24 de mayo de 1896 se le ascendió a teniente coronel y el 14 de septiembre del propio año a coronel.</p>
<p>Allí permaneció poco tiempo, pues se le nombró jefe de Sanidad de la Primera División del Quinto Cuerpo del Ejército Libertador, que abarcaba la provincia de Matanzas, bajo el mando del general de brigada <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Lacret_Morlot">José Lacret Morlot</a>. Participó en la batalla de Jicarita. Fue electo por esta jurisdicción como delegado a la Asamblea Constituyente de La Yaya en 1897. Terminadas las sesiones de este cónclave, asumió como jefe de Estado Mayor del propio Lacret en la Brigada de la Trocha.</p>
<p>El 24 de enero de 1898, Manuel Alfonso Seijas viajó a Estados Unidos acompañando a Lacret. Permanecieron cuatro meses en ese país, después de haber estado detenidos ocho días en Jamaica. Ambos regresaron a Cuba en la expedición del vapor Florida el 25 de mayo de 1898, que desembarcó por Banes, Oriente. Tras su llegada fue nombrado subinspector del Sexto Cuerpo del Ejército Libertador, en Pinar el Río. Desempeñaba esa responsabilidad al concluir la guerra. Recibió el grado de general de brigada el 24 de agosto de 1898 y se licenció el 1 de enero de 1899.</p>
<p><strong>En la República</strong></p>
<p>Una vez terminada la dominación española sobre Cuba, Manuel Alfonso Seijas asumió diversas responsabilidades administrativas y políticas. Todo esto sin dejar de ejercer su profesión como médico. Fue fundador del Partido Moderado en 1905 y tras la segunda ocupación estadounidense trató de organizar el Partido Progresista de la Joven Cuba. Esta agrupación, concebida como una alternativa a conservadores y liberales, estuvo llamada al fracaso desde sus inicios.</p>
<figure id="attachment_101161" aria-describedby="caption-attachment-101161" style="width: 244px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-nota-publicada-en-el-Diario-de-la-Marina-por-la-muerte-de-Manuel-Alfonso-Seijas.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101161 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-nota-publicada-en-el-Diario-de-la-Marina-por-la-muerte-de-Manuel-Alfonso-Seijas.-Archivo-del-autor-300x266.jpg" alt="" width="244" height="216" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-nota-publicada-en-el-Diario-de-la-Marina-por-la-muerte-de-Manuel-Alfonso-Seijas.-Archivo-del-autor-300x266.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-nota-publicada-en-el-Diario-de-la-Marina-por-la-muerte-de-Manuel-Alfonso-Seijas.-Archivo-del-autor-150x133.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-nota-publicada-en-el-Diario-de-la-Marina-por-la-muerte-de-Manuel-Alfonso-Seijas.-Archivo-del-autor.bmp 463w" sizes="auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101161" class="wp-caption-text">Inicio de la nota publicada en el <em>Diario de la Marina</em> por la muerte de Manuel Alfonso Seijas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tuvo una activa participación en la fundación de la Asociación Nacional de Veteranos de la Independencia. Lo mismo sucedió cuando estos lideraron un movimiento de protesta por la presencia de enemigos de la independencia en cargos públicos. Llegó a ocupar el cargo de vicepresidente del Consejo Nacional de Veteranos. Dirigió la Casa de Beneficencia y Maternidad. También se desempeñó como comisario de la organización infantil y juvenil Exploradores de Cuba (Boy Scouts).</p>
<p>En 1915 Manuel Alfonso Seijas redactó parte del libro <em>Cuba ante el mundo</em>, que se publicó a propósito de la Exposición Universal de San Francisco. Fue Inspector General de Prisiones Civiles hasta su fallecimiento en La Habana, el 30 de enero de 1924. A propósito de este hecho, en el <em>Diario de la Marina</em> del 1 de febrero de 1924, se publicó la siguiente nota:</p>
<blockquote><p>“En su domicilio del Vedado, junto a los que con él construyeron un hogar feliz y venturoso, acaba de fallecer víctima de cruel dolencia el General Manuel Alfonso, caballero de relevantes prendas personales y que por su cultura y bondad se captó el afecto y las simpatías de cuantos lo trataron”.</p>
<p>“A su honroso y alto grado de soldado de la guerra de independencia, unía el título de doctor en medicina; profesión en la que alcanzó merecidos triunfos por sus aptitudes y talentos”.</p>
<p>“Miembro prominente del Centro de Veteranos, Inspector General de Prisiones, Cárceles y Presidios, exdirector de la Casa de Beneficencia y Maternidad, el General Alfonso gozó siempre del respeto y la consideración de sus conciudadanos”.</p>
<p>“Al dar tan triste nueva, elevamos preces al Altísimo por el descanso eterno de su alma, enviando a sus familiares el testimonio de nuestra sentida condolencia”.</p></blockquote>
<p>Años antes, en el libro <em>Cultura cubana. La provincia de Matanzas y su evolución</em> (1919), su amigo, el italiano Adolfo Dollero, había escrito:</p>
<blockquote><p>“El Dr. Alfonso es todo un caballero, y no pertenece al grupo de patriotas usureros que piden a la patria un tipo de interés muy elevado por los servicios prestados: ha cumplido con su deber y no hace alarde de ello”. (ALH)</p></blockquote>
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