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	<title>historia de la ciencia archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>historia de la ciencia archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>La obra de Nicasio Silverio Armas, profesor y médico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 18:21:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la física en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Nicasio Silverio Armas]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Profesor universitario y médico, Nicasio Silverio Armas nació en Macuriges, Matanzas, hace 166 años.</strong></p>
<p>Nacido en Macuriges, hoy Pedro Betancourt, en 1860, Nicasio Silverio Armas, vivió desde muy joven en Marianao. Recibió en 1879 el título de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. El 18 de diciembre de 1883 hizo el último ejercicio para graduarse como Licenciado en Medicina en la Universidad de La Habana. Meses después, el 23 de octubre de 1884, cumplió con ese requisito en opción al grado de Doctor en Ciencias Físico-Químicas. La tesis que presentó fue <em>Unidades eléctricas y magnéticas</em> (1884), que llegó a publicar como libro.</p>
<p><strong>Un profesor en La Habana</strong></p>
<p>El inicio de Nicasio Silverio Armas en la docencia fue como catedrático de Agricultura en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas desde el 13 de septiembre de 1883. El 23 de julio del 1884 se aprobó el programa de Agricultura que elaboró para impartir esa asignatura. Ese mismo año se presentó a los exámenes de oposición para cubrir una cátedra en la Universidad de La Habana.</p>
<p>Se le nombró como catedrático auxiliar interino en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana el 24 de enero de 1885, según decreto del gobierno. Fue designado para desempeñar la cátedra de Química Orgánica el 10 de febrero de 1885. Impartió las asignaturas Química General y Análisis Químico. De su labor profesoral en esta etapa quedaron como evidencias los folletos <em>Programa de Química general</em> (1886) y <em>Lecciones de Química general, explicadas en la Universidad de la Habana</em> (1888).</p>
<p>En 1890 Nicasio Silverio Armas formó parte de la comisión de exámenes de la universidad habanera que funcionó en Puerto Rico. Se desempeñó como vicesecretario de la Facultad de Ciencias desde el 1 de agosto de 1885 y desde el día 20 del propio mes y año como secretario. En 1916 asumió la secretaría del decanato de la Facultad de Ciencias y Letras.</p>
<p>Nicasio Silverio Armas también fue catedrático, en propiedad, de la Escuela de Agricultura de La Habana, desde el 25 de abril de 1885. Al mismo tiempo, fungió como secretario de este centro a partir del 1 de agosto de 1885. El 6 de noviembre de 1886 fue nombrado socio de honor de la Academia Elemental de Ciencias y Letras de La Habana. Además, fue socio numerario de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Habana, desde el 28 de noviembre de 1886. Ingresó como miembro corresponsal de la Sociedad Química de París, el 7 de diciembre de 1893.</p>
<p>Al ponerse en vigor en 1899 el llamado Plan Lanuza, Nicasio Silverio Armas, que había sido nombrado catedrático de Ampliación de Física el 28 de abril de 1898, asumió las asignaturas de Física, Física Superior, Física industrial, Hidrostática, Mediciones eléctricas, Electricidad aplicada y Meteorología. El 18 de septiembre de 1900, en virtud del Plan Varona, se le nombró Profesor Auxiliar y jefe del Gabinete de Física de la Escuela de Ciencias de la Universidad de La Habana.</p>
<p>De acuerdo con el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Boris_Altshuler">José Altshuler</a>, en 1923 el joven <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_F._Gran">Manuel F. Gran</a> sustituyó, con carácter interino, a Nicasio Silverio Armas como profesor de Física Superior. Además, plantea que esto fue un reclamo de los estudiantes, ante la incompetencia de Silverio. No obstante, el 10 de diciembre de 1923, según el decreto presidencial número 1911, fue nombrado</p>
<blockquote><p>“…Profesor Titular de la Cátedra ‘D’ (Física General, un curso y Física Superior, dos cursos), de la Escuela de Ciencias, de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de la Habana…”.</p></blockquote>
<p>Más allá de que 1923 marcó un año importante en la Cuba de entonces, en particular por lo relativo a la Reforma Universitaria, los avances de la física marcaron el final de Nicasio Silverio Armas como profesor de esa ciencia. Era una época de nuevas teorías y atrevidos descubrimientos, que dejaron atrás todas las concepciones en las que él se había formado y que impartió por más de dos décadas. Todo parece indicar que desde 1924 se consagró sólo a su labor como médico en Marianao.</p>
<p>Entre las publicaciones que realizó Manuel Silverio Armas, vinculadas a la química y la física, se han citado “La sacarina de Fahlberg” y “El Germanio”, en <em>El Eco de Cuba</em>. También fue autor de “Síntesis de las piedras preciosas”, en la R<em>evista Enciclopédica</em> y de “Densidad de los vapores; procedimiento moderno de Meyer”, en <em>La Enciclopedia</em>. Sobre “Atomicidad o valencia de los átomos” publicó en la <em>Revista de Estudiantes</em>.</p>
<p><strong>Un médico en Marianao</strong></p>
<p>Desde el 6 de marzo de 1890 Nicasio Silvero Armas trabajó como médico del hospital de San Francisco de Paula. Durante años se mantuvo en la asistencia, a pesar de su desempeño como profesor universitario. Lo hizo, sobre todo, en Marianao, por aquello época un pueblo en expansión, que no formaba parte administrativa de la ciudad de La Habana como sucedió después.</p>
<p>A Nicasio Silverio Armas le corresponde, quizás, el mérito de haber reportado por primera vez en Cuba casos de meningitis cerebro espinal epidémica. Así lo hizo en un artículo que insertó en la revista <em>Archivos de la Policlínica</em>, en abril de 1899. Se trató de 25 casos observados por él y otros colegas en Marianao, con cinco defunciones, que atribuyó a contagios originados en los campamentos militares estadounidenses. Como no se verificó la confirmación bacteriológica, esto se ha puesto en duda. Además, integró el grupo de médicos cubanos que trabajó junto a la comisión estadounidense que investigó sobre fiebre amarilla en Mariano y el Campamento de Columbia en 1900.</p>
<figure id="attachment_103398" aria-describedby="caption-attachment-103398" style="width: 256px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-la-muerte-de-Nicasio-Silverio-en-el-Diario-de-la-Marina.-Archivo-del-autor.bmp"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-103398 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-la-muerte-de-Nicasio-Silverio-en-el-Diario-de-la-Marina.-Archivo-del-autor-256x300.jpg" alt="" width="256" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-la-muerte-de-Nicasio-Silverio-en-el-Diario-de-la-Marina.-Archivo-del-autor-256x300.jpg 256w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-la-muerte-de-Nicasio-Silverio-en-el-Diario-de-la-Marina.-Archivo-del-autor-128x150.jpg 128w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-la-muerte-de-Nicasio-Silverio-en-el-Diario-de-la-Marina.-Archivo-del-autor.bmp 491w" sizes="(max-width: 256px) 100vw, 256px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103398" class="wp-caption-text">Noticia de la muerte de Nicasio Silverio en el <em>Diario de la Marina</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Varios trabajos de Nicasio Silverio Armas sobre medicina, se dieron a conocer en la <em>Revista de Ciencias Médicas</em> entre 1888 y 1894. Estos fueron “Malaria perniciosa bronco-pulmonar infantil”, “Reactivo inalterable”, “Tratamiento de la espermatorrea por la antipirina”, “Efectos anormales de la antipirina”, “Bromohidrosis parcial”, “Fiebre de borras. Casos clínicos” y “Lengua geográfica y boquera”. En 1892 publicó en <em>La Abeja Médica</em> los reportes “Carta abierta sobre las fiebres reinantes” y “Correspondencia sobre las fiebres reinantes”. En el Sexto Congreso Médico Latinoamericano, desarrollado en 1922, presentó un trabajo sobre “Historia de las aguas minero-medicinales de Cuba y su importancia terapéutica”.</p>
<p>Además de trabajar como médico en Marianao, Nicasio Silverio Armas fue por varios años presidente de la Junta de Educación de ese municipio. En la prensa hay evidencias de la intensa labor que desplegó en esa función. Se destacó por su participación en actos y actividades escolares, así como su celo en el apoyo a los maestros de las escuelas públicas.</p>
<p>Manuel Silverio Armas murió el 3 de abril de 1926, después de una operación en la Clínica Núñez-Bustamente. En el <em>Diario de Marina</em> se dio la noticia y se destacó que era</p>
<blockquote><p>“…muy querido en Mariano, donde durante muchos años ejerció la profesión de médico, siendo su muerte sentidísima por todos los vecinos”.</p></blockquote>
<p>Meses después, el mismo periódico volvió a recordar al</p>
<blockquote><p>“…bueno y muy querido doctor Nicasio Silverio, cuya muerte, ocurrida recientemente, fue sentidísima”, (…) “…cuya memoria se conservará como un santo culto en hogares innumerables de Mariano”. (ALH)</p></blockquote>
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		<title>Leonardo García Fox, médico, profesor y poeta cardenense</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 13:27:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Cárdenas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Leonardo García Fox]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El intelectual cardenense Leonardo García Fox sobresalió como médico, profesor universitario y poeta. En la...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/leonardo-garcia-fox/">Leonardo García Fox, médico, profesor y poeta cardenense</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El intelectual cardenense Leonardo García Fox sobresalió como médico, profesor universitario y poeta.</strong></p>
<p>En la bella Perla del Norte, en la ciudad matancera de Cárdenas, nació Leonardo García Fox, el 8 de marzo de 1892. Su padre fue el historiador Leonardo García Chávez.</p>
<p><strong>El médico</strong></p>
<p>Leonardo García Chávez se graduó en 1915 como Doctor en Medicina y Cirugía, en la Universidad de La Habana. Todo parece indicar que comenzó a trabajar como médico en la provincia de Las Villas. En 1920 se adscribió al V Congreso Médico Nacional, como delegado por Aguada de Pasajeros. La estancia en esta provincia duró hasta 1924, cuando se radicó en La Habana.</p>
<figure id="attachment_103250" aria-describedby="caption-attachment-103250" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class="wp-image-103250 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-25-de-septiembre-de-1925-300x259.jpg" alt="" width="300" height="259" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-25-de-septiembre-de-1925-300x259.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-25-de-septiembre-de-1925-150x129.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-25-de-septiembre-de-1925.bmp 496w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-103250" class="wp-caption-text">Noticia en el Diario de la Marina, 25 de septiembre de 1925. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 25 de septiembre de 1925 Leonardo García Fox participó en un homenaje que la Academia de Ciencias de La Habana tributó al fisiólogo y endocrinólogo francés Marcel Eugenio Gley, profesor de la Facultad de Medicina de París. En ese acto el doctor Francisco Solano Ramos dio lectura al trabajo “Papel del agua en el mantenimiento del equilibrio ácido-básico de la sangre”, del cual García Fox fue coautor. Ambos defendieron una nueva teoría acerca de la acidosis y un novedoso proceder para su tratamiento.</p>
<p>Integró, en 1927, el cuerpo médico de la Sociedad Hijas de Galicia, como encargado de realizar los análisis clínicos a los pacientes. Cuatro años después estaba al frente del laboratorio clínico existente en el Sanatorio Concepción Arenal, perteneciente a la misma sociedad.</p>
<p>En 1933 Leonardo García Fox estaba al frente del Departamento de Laboratorio en el consultorio del doctor Abelardo Labrador. Este se encontraba situado en la calle Ángeles, número 8. En este centro se realizaban “…todas clases de análisis e investigaciones”. En la mañana, de 8 a 12, las consultan eran gratis.</p>
<p>Como resultado de sus experiencias como laboratorista clínico, Leonardo García Fox publicó el libro <em>Diccionario semiológico de interpretación de análisis clínicos</em>, que tuvo una segunda edición en 1941. En esa oportunidad formó el volumen treinta de la colección “Biblioteca del médico práctico”. De acuerdo con un anuncio, esta obra</p>
<blockquote><p>“…escrita en forma de diccionario, es una guía para el médico práctico que le sirve para poder solucionar rápidamente los casos clínicos que tengan alguna relación con la interpretación de los análisis clínicos y las pruebas funcionales”.</p></blockquote>
<p><strong>El profesor</strong></p>
<figure id="attachment_103248" aria-describedby="caption-attachment-103248" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-5-de-octubre-de-1916.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-103248 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-5-de-octubre-de-1916-300x252.jpg" alt="" width="300" height="252" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-5-de-octubre-de-1916-300x252.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-5-de-octubre-de-1916-150x126.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-5-de-octubre-de-1916.bmp 519w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103248" class="wp-caption-text">Noticia en el <em>Diario de la Marina</em>, 5 de octubre de 1916. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Además de su labor como médico en Las Villas, en esa provincia Leonardo García Fox se estrenó también como profesor. El 4 de octubre de 1916 culminó los ejercicios de oposición a la cátedra de Anatomía y Fisiología de la recién creada Escuela Normal de Santa Clara. Los realizó ante un tribunal que presidió Alfredo Miguel Aguayo, con Salvador de la Torre, Antonio de Gordon, Federico Horstman y Diego Tamayo como miembros. El tribunal lo propuso por unanimidad y destacó que sus “…brillantes ejercicios merecieron especiales felicitaciones”. Días después fue nombrado catedrático oficialmente, por decreto del presidente de la República.</p>
<p>Ocho años después, en 1924, Leonardo García Fox se presentó como aspirante a la plaza de Profesor Auxiliar de la Cátedra de Fisiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, la cual obtuvo. En 1929 asumió, de forma temporal e interina, la plaza de Profesor Titular, en sustitución del doctor Emilio Fiterre tras el fallecimiento de este. El 24 de mayo de 1930 realizó los ejercicios de oposición para cubrir esa vacante.</p>
<figure id="attachment_103262" aria-describedby="caption-attachment-103262" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103262 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-copia-2-1-300x176.png" alt="" width="300" height="176" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-copia-2-1-300x176.png 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-copia-2-1-150x88.png 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/content-copia-2-1.png 613w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-103262" class="wp-caption-text">Anuncio del libro Diccionario semiológico de interpretación de análisis clínicos. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Meses más tarde, en septiembre del propio año, viajó al extranjero en comisión de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia. El objetivo era visitar “…instituciones hospitalarias de los Estados Unidos, Canadá y América Latina”.</p>
<p>Dentro de su labor docente en la Universidad de La Habana, hay que destacar la digna actitud que mantuvo Leonardo García Fox en contra de la dictadura de Gerardo Machado. Formó parte de los profesores que, en 1930, se adhirieron al manifiesto que el Directorio Estudiantil Universitario lanzó al país. Así lo dio a conocer el <em>Diario de la Marina</em> el 14 de diciembre de 1930. Integró el Comité Pro Abisinia, creado en solidaridad con este país tras la agresión del fascismo italiano en 1935.</p>
<p>Buena parte de su desempeño como profesor universitario quedó recogido en el libro <em>Lecciones de fisiología. Resumen de las explicaciones dadas en la cátedra de esta asignatura</em> (1935). Con este texto realizó una destacada contribución a la enseñanza de esa ciencia en el ámbito cubano.</p>
<figure id="attachment_103247" aria-describedby="caption-attachment-103247" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103247 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-1933-300x167.jpg" alt="" width="300" height="167" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-1933-300x167.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-1933-150x83.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-en-Diario-de-la-Marina-1933.bmp 522w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-103247" class="wp-caption-text">Anuncio en Diario de la Marina, 1933. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Formó parte, en 1936, de la comisión de Gabinetes y Laboratorios de la Escuela de Medicina, creada por el Comisionado Universitario. También fue miembro de los tribunales para la incorporación de títulos. Estas acciones se enmarcaron en el proceso de reorganización del alto centro de estudios llevado a cabo en esos años.</p>
<p>Al crearse en 1941 el Consejo Nacional de Educación y Cultura, en cumplimiento de lo dispuesto por la nueva Constitución de la República, Leonardo García Fox fue uno de sus integrantes. Lo hizo en representación de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana.</p>
<p>Estuvo entre los fundadores, en 1925, de la Asociación de Amigos de la Escuela de Medicina. Integró el Club de Profesionales de Cuba. Formó parte de la Sociedad Malacológica Carlos de la Torre. Esta asociación informó, en 1947, que Leonardo García Fox realizó ese año un viaje a los Estados Unidos, donde visitó varios de los museos de Historia Natural existentes en ese país.</p>
<p><strong>El poeta</strong></p>
<p>Leonardo García Fox integró la generación de poetas matanceros que comenzó a destacarse en la segunda década del siglo XX. Según el escritor Andrés de Piedra-Bueno, la suya fue una “…poesía transida de paisaje…”. Se plantea que fue autor de un poemario que tituló “Calle contigua”, el cual parece que no publicó. Su libro de poesías más conocido fue <em>Reflejos en el agua</em> (1937).</p>
<p>En 1939 la revista argentina <em>Claridad</em> publicó un comentario crítico acerca de esta obra, donde se afirmó:</p>
<blockquote><p>“Se engañaría quien juzgase por el título este libro de poemas de Leonardo García Fox. No; no es poesía de imaginación. No es la poesía que Debussy o Chopin dejaban que sus manos y su espíritu tejieran sobre el teclado mientras con templaban una fuente o escuchaban caer la lluvia lenta, monótonamente. La de <em>Reflejos en el agua</em>, de García Fox, es más bien una poesía reflexiva, filosofante, tierna. Sus motivos son a veces los niños; observándolos traza cuadros breves y pueriles, pero hondos de ternura. O los episodios históricos, como esas impresiones de México a través del recuerdo de la figura prócer y legendaria de Cortés. Algunas descripciones de La Habana vieja son también brochazos vigorosos y admirables, así como las del campo cubano. Hay, además, en el libro algunas evocaciones felices del Imperio de los Incas”.</p></blockquote>
<p>A su vez, la revista <em>El Español</em>, publicó el 22 de mayo de 1943, la siguiente valoración acerca del poeta cardenense:</p>
<blockquote><p>“Leonardo García Fox, habanero, es un excelentísimo poeta, que, a través de su libro <em>Reflejos en el agua</em>, se desborda en ilusiones sobre motivos de la Conquista: México, Tabasco, Panuco, Tenoctilán-Tehuantepec, Leyendas peruanas, La Achirana del Inca, Palla-Huarcuna y siglo XVI, son evocaciones de nuestro Imperio en Indias. De sus versos, que iluminan los más bellos motivos, surgen:</p>
<p>«Cual gérmenes sutiles, las épicas hazañas de ilustres capitanes…»</p>
<p>que</p>
<p>«…dejando las tercas contiendas con el moro,</p>
<p>sueñan con el hallazgo de pródiga aventura</p>
<p>que los nimbe de gloria y los vista de oro».</p>
<p>Queda dicho: García Fox es una recia voz hispana, un magnífico poeta”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103265" aria-describedby="caption-attachment-103265" style="width: 203px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103265 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Screenshot_20260405-194127_Gallery-copia-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Screenshot_20260405-194127_Gallery-copia-203x300.jpg 203w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Screenshot_20260405-194127_Gallery-copia-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Screenshot_20260405-194127_Gallery-copia.jpg 356w" sizes="auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px" /><figcaption id="caption-attachment-103265" class="wp-caption-text">Portada del libro Reflejos en el agua. Cortesía del historiador Ernesto Aramís Álvarez Blanco.</figcaption></figure>
<p>También se conoce que Leonardo García Fox escribió la novela “Agonía en el claro de luna”, que quedó inédita. Escribió, con Antonio Castells, una obra de teatro que se tituló “Moreno Claro”, que se estrenó en el Teatro Martí con música de Gonzalo Roig. En 1935 participó en la primera edición del concurso literario convocado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, con un volumen de “Poemas”.</p>
<p>También se plantea que colaboró en las revistas cardenenses <em>Muecas</em> y <em>Cárdenas Artística</em>. En el número de febrero de 1935 de la revista <em>Universidad de La Habana</em>, que se dedicó a México, fue autor del artículo “Gentileza, Maltrata y Cuernavaca”. Participó en diversas actividades culturales en el Círculo de Bellas Artes de La Habana.</p>
<p><strong>Últimos años</strong></p>
<figure id="attachment_103251" aria-describedby="caption-attachment-103251" style="width: 196px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103251 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md244322864-196x300.jpg" alt="" width="196" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md244322864-196x300.jpg 196w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md244322864-98x150.jpg 98w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md244322864.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 196px) 100vw, 196px" /><figcaption id="caption-attachment-103251" class="wp-caption-text">Portada del libro Poemas del exilio (1966). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tras el triunfo de la Revolución en 1959, la Universidad de La Habana sufrió radicales transformaciones en su vida académica, docente y administrativa. Varias de ellas involucraron de forma directa a la Escuela de Medicina, donde Leonardo García Fox era profesor desde 1924. Inconforme con estos cambios, renunció a su cátedra y viajó con su familia a los Estados Unidos.</p>
<p>Radicado en Miami, allí continuó con su labor asistencial. En 1963, según noticia que publicó el <em>Diario de las Américas</em> el 5 de octubre, era un de los médicos cubanos que laboraba en la clínica del Centro Hispano-Católico, de esa ciudad. Publicó, en 1966, en una edición limitada, el volumen <em>Poemas del exilio</em>.</p>
<p>Según destacó el investigador Argilio Rodríguez, en su inédito <em>Diccionario de la literatura cardenense</em>, Leonardo García Fox falleció en esa ciudad estadounidense en el año 1979. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/leonardo-garcia-fox/">Leonardo García Fox, médico, profesor y poeta cardenense</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Los cazadores de microbios: cien años de un libro fascinante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 13:56:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Los cazadores de microbios]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Pasteur]]></category>
		<category><![CDATA[Paul de Kruif]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2026 se cumplen cien años de la publicación de Los cazadores de microbios, un...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-cazadores-de-microbios-cien-anos-de-un-libro-fascinante/">Los cazadores de microbios: cien años de un libro fascinante</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 2026 se cumplen cien años de la publicación de <em>Los cazadores de microbios</em>, un libro que aún fascina.</strong></p>
<figure id="attachment_102560" aria-describedby="caption-attachment-102560" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102560 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1-300x234.jpg" alt="" width="300" height="234" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1-300x234.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1-150x117.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102560" class="wp-caption-text">Paul de Kruif. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hace un siglo el estadounidense Paul de Kruif (1890-1971) dejó una huella indeleble en la historia de la ciencia. En la biografía de este médico se destaca que fue graduado en la Universidad de Michigan, donde impartió clases de bacteriología. Sirvió en la sanidad militar durante la primera guerra mundial y después trabajó en el Instituto Rockefeller. Más tarde, se destacó en la Comisión de Investigación de la Parálisis Infantil.</p>
<p>Dedicado en cuerpo y alma a la bacteriología, Paul de Kruif conoció los esfuerzos y hazañas de los científicos que, a lo largo del tiempo, había conformado el objeto de esa ciencia. Pensó entonces en reunir información para escribir un texto que les rindiera homenaje. Lo dio a conocer en 1926 y su título, desde entonces, ha sido sinónimo de un libro fascinante: <em>Los cazadores de microbios</em>.</p>
<p><strong>Contenido</strong></p>
<p>Los capítulos que conforman el contenido de <em>Los cazadores de microbios</em> fueron los siguientes:</p>
<ol>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/%C3%81ntoni_van_Leeuwenhoek">Antonio Van Leeuwenhoek</a>. El primer cazador de microbios”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/L%C3%A1zaro_Spallanzani#:~:text=Fue%20un%20fisi%C3%B3logo%20y%20naturalista,posteriores%20investigaciones%20de%20Louis%20Pasteur.">Lazzaro Spallanzani</a>. Los microbios nacen de microbios”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Louis_Pasteur#:~:text=Louis%20Pasteur%20(Borgo%C3%B1a%2C%2027%20de,la%20Microbiolog%C3%ADa%20y%20la%20qu%C3%ADmica.">Luis Pasteur</a>. ¡Los microbios son un peligro!”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Robert_Koch#:~:text=Cient%C3%ADfico%20alem%C3%A1n.,de%20la%20microbiolog%C3%ADa%20m%C3%A9dica%20moderna.">Roberto Koch</a>. La lucha contra la muerte”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“Luis Pasteur. Y el perro rabioso”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Pierre_Paul_Emile_Roux#:~:text=M%C3%A9dico%20y%20bacteri%C3%B3logo%20franc%C3%A9s.,Fue%20cofundador%20del%20Instituto%20Pasteur.">Roux</a> y Behring. Contra la difteria”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Elie_Metchnikoff">Elías Metchnikoff</a>. Los diligentes fagocitos”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Theobald_Smith#:~:text=Theobald%20Smith%20pat%C3%B3logo%20estadounidense%20cuyos,otras%20enfermedades%20transmitidas%20por%20insectos.">Teobaldo Smith</a>. Las garrapatas y la fiebre de Texas”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“Bruce. La pista de la mosca tse-tsé”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“Ross contra Grassi. El paludismo”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Walter_Reed">Walter Reed</a>. ¡En interés de la ciencia y por la humanidad!”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Paul_Ehrlich#:~:text=Eminente%20m%C3%A9dico%2C%20ser%C3%B3logo%20y%20farmac%C3%B3logo,del%20Premio%20Nobel%20en%201908.">Pablo Ehrlich</a>. La bala mágica”.</p></blockquote>
</li>
</ol>
<figure id="attachment_102561" aria-describedby="caption-attachment-102561" style="width: 182px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102561 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor-182x300.png" alt="" width="182" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor-182x300.png 182w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor-91x150.png 91w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor.png 299w" sizes="auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px" /><figcaption id="caption-attachment-102561" class="wp-caption-text"><em>Microbe Hunters</em>, portada de la primera edición en inglés de <em>Los cazadores de microbios</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Concebido en forma cronológica, aunque no de forma estricta, mencionó, en sus desvelos y aportes, la vida de 13 grandes investigadores que, cada uno en su época, realizaron descubrimientos importantes relacionados con el invisible mundo de los microorganismos.</p>
<p>El primer capítulo, que Paul de Kruif dedicó a la figura de Antonio Van Leeuwenhoek, iniciador de la historia de los cazadores de microbios, comenzó con el siguiente párrafo:</p>
<blockquote><p>“Hace doscientos cincuenta años que un tal Leeuwenhoek fue el primero en asomarse a un mundo nuevo, poblado de millares de especies diferentes de seres pequeñísimos, ya feroces y aún mortíferos, ya útiles, solícitos y hasta indispensables para muchos ramos de la industria, que enriquece al hombre; un mundo cuyo conocimiento es, en definitiva, más importante para el verdadero bienestar de la estirpe humana que cualquier continente o archipiélago que aquel holandés hubiera podido descubrir”.</p></blockquote>
<p>Con una prosa fácil, que sin desdeñar el lenguaje científico se apoyó en palabras comunes, lo cual fue parte de su éxito, Paul de Kruif presentó cada una de las figuras que incluyó en el libro. Al tratar acerca de Lázaro Spallanzani, condensó en un párrafo el aporte trascendental que hizo a la ciencia universal:</p>
<blockquote><p>“Fue un día grande para Spallanzani, y aunque él mismo no se diese cuenta de ello, fue también un gran día para el mundo… (…) …había preservado a la ciencia de la caza de los microbios, en sus albores entonces, de extraviarse en ilusiones infantiles, que habrían sido causa de que los hombres de ciencia rehusasen considerar la bacteriología como una ciencia auténtica”.</p></blockquote>
<p>Fue el turno entonces del primero de los dos capítulos que el autor de <em>Los cazadores de microbios</em> dedicó a Luis Pasteur, el más grande bacteriólogo de todos los tiempos. Con gran maestría, Paul de Kruif narró el proceso de formación de este célebre investigador, los desafíos a los que hizo frente y los triunfos científicos que alcanzó. En el último párrafo señaló con acierto la continuidad que tuvo su esfuerzo:</p>
<blockquote><p>“Abandonemos a Pasteur por el momento, aunque se encuentre en los umbrales de sus experimentos más sensacionales y sus disputas más divertidas, para dedicar un capítulo a Roberto Koch, que va aprendiendo a hacer cosas importantes, maravillosas y fantásticas, con esos microbios que durante tantos años habían venido siendo súbditos del reino de Luis Pasteur”.</p></blockquote>
<p>Todos los momentos trascendentales de la vida científica de Koch fueron recreados en <em>Los cazadores de microbios</em>. Decepciones, persistencias y, finalmente, los triunfos que alcanzó. Con esa prosa atrayente que recorre todo el libro, Paul de Kruiff destacó la significación del progenitor del célebre bacilo:</p>
<blockquote><p>“En ningún escrito de Koch hemos encontrado prueba alguna de que él se considerara un gran descubridor; jamás parece haberse dado cuenta de que dirigía una de las batallas más hermosas y más espeluznantes de las sostenidas por el hombre contra la Naturaleza cruel; aquel hombrecillo de barba desordenada no tenía madera de actor, como sí la tenía Pasteur. Pero, en cambio, promovió una lucha dramática con los mensajeros de la muerte”.</p></blockquote>
<p>El épico combate científico contra la rabia se narró en el capítulo “Luis Pasteur. Y el perro rabioso”. Fue el segundo que se dedicó a esta gran personalidad de la ciencia francesa y universal. No hay dudas de que sus esfuerzos fueron merecedores de la atención que brindó Paul de Krif al padre de la bacteriología. Acerca de esta nueva etapa de la vida de Pasteur, comentó:</p>
<blockquote><p>“…el descubrimiento accidental de la vacuna que libraba del cólera a las gallinas fue el comienzo de los seis años más atareados de su existencia, años de tremendas discusiones, de triunfos inesperados y de desengaños terribles, durante los cuales derrochó la energía y la actividad que corresponden a la vida de cien hombres medios”.</p></blockquote>
<p>La batalla contra la difteria, terrible enfermedad contagiosa que afectaba las vías respiratorias superiores, también fue descrita en <em>Los cazadores de microbios</em>. Para ello, Paul de Kruif tuvo en cuenta el ejemplo de los protagonistas de esa historia: Emilio Roux y Emilio Behring, a los que sumó a Federico Loeffler. Las últimas palabras del capítulo es un hermoso y vigente alegato en favor de la vacunación como conquista de la ciencia:</p>
<blockquote><p>“Si los padres y las madres se convencen y permiten que sus hijos sufran tres pequeños pinchazos nada peligrosos de una aguja hipodérmica, caben entonces las mayores esperanzas de que en lo sucesivo no será ya la difteria tan asesina como ha venido siéndolo durante generaciones enteras. Y por este triunfo la Humanidad tendrá que quedar agradecida a aquellas primeras y toscas investigaciones de Loeffler, de Roux y de Behring”.</p></blockquote>
<p>Al ruso Elías Metchnikof se dedicó el siguiente capítulo de <em>Los cazadores de microbios</em>. Importante figura de la ciencia mundial, hizo aportes relevantes al conocimiento del sistema inmunitario de los seres humanos. La vida de este sabio, llena de tropiezos y contradicciones, fue expuesta de forma magistral, siempre con un sentido positivo y esperanzador. La confianza en la ciencia y sus caminos, como en todo el libro, cobró protagonismo una vez más.</p>
<p>Junto a la errada teoría de Metchnikof sobre cómo eliminar la causa del envejecimiento, sobresalió su dedicación a combatir las enfermedades bacterianas. Acerca del camino que abrió este científico, comentó Paul de Kruif hace cien años:</p>
<blockquote><p>“Sus experimentos fueron extraños, fantásticamente interesantes muchas veces, pero muy artificiales, de suerte que no pudieron conducir al descubrimiento de las verdaderas causas de la inmunidad. Pensaríamos que el cerebro de Metchnikoff, capaz, al parecer, de abarcar todos los conocimientos, habría discurrido sutiles experimentos para encontrar la razón de por qué un niño puede estar en un medio tuberculoso y no contraer nunca esta enfermedad, y, en cambio, muere de tuberculosis a los veinte años una muchacha que ha hecho vida higiénica. En esto reside el enigma de la inmunidad, que sigue siendo enigma hasta el día de hoy”.</p></blockquote>
<p>Sobre la enconada lucha contra la fiebre de Texas también se escribió en <em>Los cazadores de microbios</em>. Así entusiasmó a sus lectores el autor de este fascinante libro, cuando los invitó a conocer esa faceta de la bacteriología:</p>
<blockquote><p>“Teobaldo Smith fue un hombre que dio poderoso impulso a la Humanidad; fue el primer capitán de los bacteriólogos norteamericanos y continúa siéndolo. Siguiendo las indicaciones de unos ingenuos ganaderos, asomó la nariz por una esquina y descubrió cosas sorprendentes. Esta historia contiene el relato de lo que vio Smith y de lo que encontraron los investigadores que le sucedieron”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la trascendencia del aporte de este investigador, destacó Paul de Kruif:</p>
<blockquote><p>“…descubrió el primero, entre todos los cazadores de microbios, el camino seguido por un asesino invisible para pasar de un animal a otro”.</p></blockquote>
<p>Las aventuras de David Bruce en África y sus investigaciones acerca de la mosca tse-tsé, responsable de una enfermedad que atacaba el ganado en ese continente y de la célebre enfermedad del sueño, también tuvieron su espacio en <em>Los cazadores de microbios</em>. Se demostró, con múltiples anécdotas y hechos, la dedicación de este científico a la investigación y cómo coronó sus esfuerzos con el éxito.</p>
<p>Para Paul de Kruif, Bruce fue un</p>
<blockquote><p>“…hombre modesto, desprovisto de toda vanidad pueril que le hiciera creer en la superioridad de sus teorías sobre los hechos escuetos… (…) …un experimentador en extremo inteligente, aunque sus teorías pecasen un tanto de simplistas, y si bien tenía una fe ciega en sus trabajos, poseía al mismo tiempo la tenacidad suficiente para salir de los atolladeros en que le metían su simplismo y su afición a las hazañas llamativas…”.</p></blockquote>
<p>Ronald Ross, Battista Grassi y sus investigaciones acerca del paludismo, también fueron protagonistas en <em>Los cazadores de microbios</em>. Sus polémicas interminables, los caminos diferentes que siguieron y los puntos que tuvieron en común, aún sin quererlo, fueron expuestos con acierto y vivacidad. La conclusión es una lección a considerar por los estudiosos de la historia de la ciencia:</p>
<blockquote><p>“El único consuelo que se deriva de este altercado científico, aparte de las vidas humanas salvadas, es el convencimiento de que los cazadores de microbios son hombres como los demás, y no pecheras rellenas o bueyes sagrados, como quieren hacernos creer algunos historiadores”.</p></blockquote>
<p>“¡En interés de la ciencia y por la humanidad!”, fue el subtítulo del penúltimo capítulo de <em>Los cazadores de microbios</em>. Paul de Kruif lo dedicó al médico estadounidense Walter Reed. Más que la vida de esta personalidad, el capítulo refiere una versión de su trabajo al frente de la comisión que comprobó la teoría del cubano Carlos J. Finlay acerca del mosquito como agente trasmisor de la fiebre amarilla. No escondió el autor la admiración que sentía por el jefe de esa famosa comisión:</p>
<blockquote><p>“Es verdad que Walter Reed tenía ciertas capacidades, pero no era precisamente un cazador de microbios; era, sí, un soldado excelente; había servido durante más de catorce años en las llanuras del oeste y en las montañas; había sido un ángel osado que volaba en medio de las tempestades de nieve para acudir a la cabecera de los enfermos; había esquivado los convites a vaciar botellas de cerveza en compañía de los oficiales, y había resistido a las seducciones de las noches de diversión dedicadas al póker. Tenía una fuerte personalidad moral; era amable, pero era preciso ser un genio para sacar de su madriguera al microbio de la fiebre amarilla”.</p></blockquote>
<p>El trabajo de la comisión presidida por Reed en Cuba fue descrito con detalles, con la debida exaltación al sacrificio de Jesse Lazear, aunque ignorando la figura mártir de la enfermera Clara Maas. Por otra parte, Paul de Kruif fue sumamente injusto con la figura de Carlos J. Finlay. Esto provocó la protesta de los médicos cubanos al momento de ser publicado en 1926, pero eso será tema de otra reseña.</p>
<p>El último capítulo de <em>Los cazadores de microbios</em>, el número 12, presentó a Paul Erlich. Este investigador, empeñado en crear una medicina que eliminara todos los parásitos microbianos, fue el padre de la llamada “bala mágica”. En 1926 aún no habían sido descubiertos los antibióticos, pero Paul de Kruif confió en que así sucedería y, entonces, Erlich tendría la razón:</p>
<blockquote><p>“Tan seguro como que el sol ha de seguir a la aurora de mañana, es que han de venir otros cazadores de microbios que moldeen balas mágicas más seguras y más innocuas que barran para siempre los microbios más malignos de los que hemos hablado en este libro. Acordémonos de Pablo Ehrlich, que fue quien desbrozó el camino…”.</p></blockquote>
<p><strong>Valor de una obra</strong></p>
<p>Casi al final de su libro, Paul de Kruif confesó:</p>
<blockquote><p>“…nos apasionan los cazadores de microbios, desde Antonio Leeuwenhoek hasta Pablo Ehrlich, y no especialmente por los descubrimientos que hicieron, ni por los beneficios que reportaron a la Humanidad, no; nos entusiasman por la clase de hombres que son, y decimos que son, porque en nuestra memoria vive cada uno de ellos y seguirá viviendo hasta que nuestro cerebro deje de recordar”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_102559" aria-describedby="caption-attachment-102559" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102559 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881-210x300.jpg 210w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881.jpg 341w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /><figcaption id="caption-attachment-102559" class="wp-caption-text">Portada de una de las ediciones de <em>Los cazadores de microbios</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Esta fue, sin duda, una de las contribuciones de <em>Los cazadores de microbios</em>: presentar a los hombres que forjaron la ciencia de la bacteriología como los seres humanos, imperfectos y tenaces, que fueron. Es la historia de sus alegrías y aportes, pero también de sus fracasos y tristezas. Quizás por esta razón, no obstante los avances científicos del último siglo, es un libro que nunca ha envejecido, que se lee con admiración y asombro.</p>
<p>Como pocas veces en la historia de la ciencia, <em>Los cazadores de microbios</em> es un verdadero <em>best sellers</em>. Ha sido traducido a más de veinte idiomas, posee numerosas ediciones en todos los formatos, es una garantía de éxito editorial. Lectura obligada para todo investigador, más allá de si se dedica a las ciencias biológicas o a la medicina, es una exaltación del espíritu humano en su incesante búsqueda de la verdad.</p>
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		<item>
		<title>El testimonio de Juan Norberto Casanova sobre Enriqueta Faber</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/testimonio-casanova-enriqueta-faber/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 02:50:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Enriqueta Faber]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Norberto Casanova]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El médico español Juan Norberto Casanova publicó en 1865 un testimonio médico sobre el célebre...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>El médico español Juan Norberto Casanova publicó en 1865 un testimonio médico sobre el célebre caso de Enriqueta Faber.</strong></p>
<p>En 1865 el médico español Juan Norberto Casanova publicó en Londres el libro<em> Physiology and Medical Jurisprudence: a contribution to the prospective reformation of several erroneous doctrines in relation to human reproduction</em>. Esta fue su última obra y en ella recogió múltiples experiencias médicas, relacionadas, sobre todo, con la medicina legal en su aplicación a la reproducción humana.</p>
<p><strong>Un médico del mundo</strong></p>
<p>Juan Norberto Canavova nació en Pontevedra, Galicia, en 1801. Muy joven viajó a Cuba donde se graduó de bachiller en medicina en la Universidad de La Habana. Hacia 1826 estaba radicado en Santiago de Cuba y al año siguiente en Matanzas. En esta ciudad desarrolló una ardua labor en la aplicación de la vacuna contra la viruela, en coordinación con el célebre médico cubano <a href="https://www.google.com/goto?url=CAEScAE7q4ylKQoDSW2J862Y9EqL-xpbFHZtlHgcdtvQcPtvO8RDGI3e1D5RcA5AuuRQQtZ11gQA5MJhLjAxGxVkt0hO5QaPTEoULl4BQ0DtkWzASekooCq3PaUcYxQcnpGJo47oOoR-RObqVpoQct-G9Sg=">Tomás Romay</a>. Poco después volvió a España y alcanzó el título de doctor en medicina y cirugía en el Real Colegio de Medicina y Cirugía de Cádiz.</p>
<p>A partir de 1830 Juan Norberto Casanova inició un periplo alrededor del mundo, que lo llevó a conocer diferentes países y culturas. Primero viajó a Asia y fue médico en islas Mauricio, Filipinas y la India. En todos esos lugares dejó huellas de su quehacer científico, con varios trabajos investigativos y la participación en asociaciones que agrupaban a los médicos allí radicados. Se trasladó a Europa en 1835 y obtuvo el grado de doctor en medicina en la Universidad de París.</p>
<p>Poco dado a establecerse de forma definitiva en algún lugar, en 1836 Juan Norberto Casanova estaba en Chile. En este país también se distinguió como médico y profesor de mineralogía. Tras la estancia chilena, visitó Estados Unidos, donde se convirtió en seguidor de la medicina homeopática. Pasó después a Perú, donde logró que se le reconociera su titulación como médico en 1844. También introdujo varios inventos en ese país, como el telégrafo de Morse, y fue empresario del algodón.</p>
<figure id="attachment_102224" aria-describedby="caption-attachment-102224" style="width: 188px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102224 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor-188x300.jpg 188w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor.bmp 385w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /></a><figcaption id="caption-attachment-102224" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Physiology and Medical Jurisprudence&#8230;</em>, de Juan Norberto Casanova, Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tras los varios años que pasó en América, Juan Norberto Casanova volvió a Europa. En 1851 estaba en Madrid, donde fue suscriptor de la revista de la Sociedad Hahnemanniana Matritense. Después se trasladó a Londres y, con el objetivo de mejorar la salud de su esposa, permaneció un tiempo en la colonia de El Cabo, en África del Sur. Allí se empeñó en divulgar los principios y métodos de la medicina homeopática.</p>
<p>Al regresar a Inglaterra, vivió en las islas de Guernsey y Man, y también en Southport, Lancashire. Durante varios inviernos pasó temporadas en localidades del sur de Francia. Aprovechó estas estancias para estudiar el clima de cada zona y las características de las aguas medicinales que se encontraban en ellas. También profundizó en su uso terapéutico y el impacto sobre la salud de los enfermos, sobre lo cual dio a conocer varios trabajos. Establecido finalmente en Brighton, tras una agitada vida que dedicó a la ciencia, Juan Norberto Casanova falleció en 1871.</p>
<p>En su obra se destacan tres libros. El primero, <em>General observations respecting cholera-morbus</em> (1834), lo dedicó a Tomás Romay. Dio a conocer su experiencia como empresario peruano en <em>Ensayo económico-político sobre el porvenir de la industria algodonera fabril del Perú y demostración de las ventajas que puede tener a su favor sobre la de los Estados Unidos de Norte-América, mediante la debida protección del gobierno a la cual es acreedora</em> (1849). Por último, publicó <em>Physiology and Medical Jurisprudence: a contribution to the prospective reformation of several erroneous doctrines in relation to human reproduction</em> (1865).</p>
<p><strong>Enriqueta Faber</strong></p>
<p>En este último libro, Juan Norberto Casanova insertó su testimonio médico en relación con el caso de <a href="https://www.google.com/goto?url=CAESuAEBO6uMpaHi8cW6T4l--x_YjPPkMu5GyiQ37dKq_VfppMf3F5D6TxZ0-hgcvk2W3LK34ovirTZxU7knklfGsUPsL-_zkqVmSrWN97FYckri3zh4CNyL6-uW_a6OY096DSrfx0G6YdcRFXeOA6Mu3SHgMZMLXQPgFhS15l45nMDf-Ed517xQ-SnF1-oYvBQv1qfwQH24AcAYmHlpK8unbiJefsylGJGuSdp6w1A7L9mY2J9YJM-F4_YF">Enriqueta Faber</a>. Conocida como la célebre “médico mujer”, la vida de Faber ha rozado la leyenda. Se conoce que, al morir su esposo, se disfrazó de hombre para estudiar medicina. Alcanzado ese título, estuvo en el ejército de Napoleón y después estuvo en prisión. Llegó a Cuba sobre 1818 y al año siguiente contrajo matrimonio en Baracoa con Juana de León Hernández, residente en ese lugar.</p>
<figure id="attachment_102223" aria-describedby="caption-attachment-102223" style="width: 199px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102223 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n-199x300.jpg 199w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n.jpg 335w" sizes="auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px" /><figcaption id="caption-attachment-102223" class="wp-caption-text">Estatua dedicada a Enriqueta Faber en La Habana, obra de los artistas José Villa Soberón y Gabriel Raúl Cisneros. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después de haber obtenido las autorizaciones legales para ejercer como médico, en 1823 Juana de León interpuso una denuncia contra Faber por ser en realidad una mujer disfrazada de hombre. Se le sometió entonces a un proceso legal y, tras el examen médico, se le declaró oficialmente mujer. Se le condenó a diez años de prisión, sus bienes fueron confiscados y debió pagar daños y perjuicios a la engañada esposa. Tras cumplir la sentencia, que fue reducida a cuatro años, se determinó su destierro a la ciudad de Nueva Orleáns.</p>
<p>Más tarde, de acuerdo con algunos autores y evidencias, ingresó en la orden religiosa de las Hijas de la Caridad. Sin embargo, como otros aspectos de su agitada y singular vida, esto no ha sido comprobado documentalmente. Así sucede con muchos aspectos de la vida de Enriqueta Faber, que ha sido motivo de múltiples acercamientos históricos y también de numerosas historias de ficción.</p>
<p>Pueden mencionarse las novelas <em>Enriqueta Faber: ensayo de novela histórica</em> (1894), de Andrés Clemente Vázquez; <em>Don Enriquito</em> (1895) y <em>Un casamiento misterioso (Musiú Enriquito)</em> (1897), ambas de Francisco Calcagno. Más recientemente se publicó <em>Mujer en traje de batalla</em> (2001), de Antonio Benítez Rojo. De Julio C. González Pagés es el <em>Por andar vestida de hombre</em> (2012) y de James J. Pancrazio <em>Enriqueta Faber: travestismo, documentos e historia</em> (2008), que aportan gran cantidad de información a los interesados. Incluso, el dramaturgo José Ramón Brene le dedicó a Faber la obra de teatro <em>Escándalo en la trapa</em> (2008). En 2018 se filmó la película <em>Insumisas</em>, que también abordó esta historia.</p>
<p><strong>El testimonio de Casanova</strong></p>
<p>En el capítulo número 13 de la obra, Juan Norberto Casanova se refirió a diferentes casos de “Reproducción anormal”. Este se dedicó, según su autor, a:</p>
<blockquote><p>“Describir los fenómenos naturales en la reproducción de nuestra especie, conocidos como Lusus Naturæ y Hermafroditismo; y mostrar las producciones espurias que participan de la organización irracional, resultantes de la gratificación antinatural del apetito sexual, como las monstruosidades derivadas de la bestialidad, es el objetivo del presente capítulo”.</p></blockquote>
<p>Entre los trastornos mencionados Casanova prestó especial atención al hermafroditismo. En la época en que se publicó <em>Physiology and Medical Jurisprudence…</em> existían muchos tabúes y mitos sobre ese tema, aunque hay que destacar que Casanova lo trató con criterio científico y respeto. Esta condición ha sido muy estudiada y discutida. Hoy se define que la persona hermafrodita es aquella que posee tejido testicular y ovárico en sus gónadas, lo cual origina anomalías somáticas que le dan la apariencia de reunir ambos sexos.</p>
<p>Al respecto expuso Casanova en este libro:</p>
<blockquote><p>“Los lusus naturæ son aquellos trastornos o rarezas de la naturaleza que muestran una conformación deformada o antinatural de cualquier parte del cuerpo que no pertenece a ningún otro tipo o especie animal, excepto al ser humano. Tal deficiencia, u órganos supernumerarios, y ambigüedad de sexo llamada hermafroditismo, se distinguen de esas producciones espurias llamadas monstruos en esto: que estos últimos participan de algún tipo de ser irracional, mientras que los primeros no”.</p>
<p>“Los hermafroditas son aquellos individuos de nuestra especie cuyos órganos genitales parecen ser una mezcla de los de ambos sexos. Existen numerosos relatos de casos de este tipo registrados en obras de literatura médica, así como muchos especímenes y modelos conservados en diversos museos anatómicos de Europa y América, que confirman la existencia de este tipo de lusus naturae. La parte médico-legal, en lo que respecta al matrimonio o la herencia, debe resolverse mediante el examen de las partes, constituidas de la siguiente manera:</p></blockquote>
<blockquote><p>1. Hermafroditismo masculino: cuando el hombre muestra signos de sexo femenino, siendo sus características las de un varón.</p></blockquote>
<blockquote><p>2. Hermafroditismo femenino: cuando la mujer presenta apariencias o partes que se asemejan a las del sexo masculino, siendo sus características las de una mujer”.</p></blockquote>
<p>Al mencionar los tipos de hermafrodistismo, comentó además que</p>
<blockquote><p>“El hermafroditismo neutro se da cuando el hombre o la mujer poseen una conformación en sus órganos genitales que dificulta la determinación de sus características o sexo. Este tipo de hermafroditas se denomina epiceno, ya que es común a ambos sexos y es el que presenta mayor dificultad para determinar su característica o propiedad sexual predominante”.</p></blockquote>
<p>Relató entonces Juan Norberto Casanova la experiencia que vivió como uno de los médicos que examinó a Enriqueta Faber. Así dijo al respecto:</p>
<blockquote><p>“Durante mi estancia en Cuba, conocí a una persona de esta última clase, cuya historia relataré en pocas palabras, pues es extraordinaria. Madame Henriquette Faber, nacida en Suiza, viuda del señor Faber, cirujano del ejército francés durante la época de Napoleón I, se vistió con ropa de hombre poco después de perder a su marido y se marchó a la isla de Cuba. Aprobó sus exámenes de cirujana por la junta médica de La Habana y se estableció en la ciudad de Baracoa como médica general, donde pronto desarrolló una extensa práctica, demostrando gran habilidad en su profesión y generosidad con los pobres. Tras residir allí durante algunos años, contrajo matrimonio con otra mujer (a quien siempre se hacía pasar por hombre). La unión matrimonial se llevó a cabo, y ella le reveló confidencialmente a su compañera su verdadero sexo, ante lo cual esta hizo un solemne juramento de secreto. Vivieron felices juntas durante un tiempo, hasta que Madame Faber se vio obligada a ausentarse de su casa por motivos de trabajo durante un breve periodo. Durante su ausencia, su compañera enfermó gravemente y, según los preceptos de su religión (era católica), se vio obligada a confesarse, revelando así su secreto al sacerdote. Aquel indigno ministro de la iglesia, en contra de los sagrados deberes de sus votos eclesiásticos, denunció el caso ante el magistrado, quien inmediatamente emitió una orden de arresto contra el supuesto esposo, Madame Faber. Pronto fue arrestada y juzgada; el matrimonio, por supuesto, fue anulado; sus bienes, confiscados; y condenada a vivir en un convento el resto de su vida”.</p>
<p>“Mientras estuvo en prisión, asistí al examen médico realizado por los médicos designados para tal fin, mediante el cual se determinó que ella era de ambos sexos en todos los aspectos; pero la decisión de los examinadores fue que pertenecía al sexo femenino. Este célebre caso tuvo lugar en el año 1822-1823”.</p></blockquote>
<p>Tras finalizar este testimonio, Casanova agregó la siguiente información en una nota al pie:</p>
<blockquote><p>“El clítoris con forma de pene solo se observó tres veces entre miles de prostitutas examinadas por Duchatelet. «Prostituta en la ciudad de París», citado por el Dr. Casper, l. c, página 252, nota al pie. Yo mismo he visto tres en distintos países, además del de Madame Faber. Uno de ellos, muy recientemente (junio de 1863), en una joven de catorce años, internada en un colegio de Inglaterra, que lo utilizaba en concubinato con otras chicas del mismo internado, y fue expulsada por ello. Propuse amputarle el órgano, pero no conseguí el consentimiento de sus padres, aunque ella estaba dispuesta a someterse a la operación”.</p></blockquote>
<p>Para los temas y debates relacionados con Enriqueta Faber este testimonio es interesante. Según Casanova, Faber era hermafrodita y fue difícil determinar su sexo real. Añadió, además, que poseía una hipertrofia del clítoris, o clitoromegalia, que le hacía parecer un pene. Por último, expuso una versión de la relación entre Faber y su esposa, que no coincide totalmente con la que aparece en los escritos acerca de esta célebre historia. Corresponde a los historiadores seguir indagando en búsqueda de la verdad. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/testimonio-casanova-enriqueta-faber/">El testimonio de Juan Norberto Casanova sobre Enriqueta Faber</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Los generales médicos del Ejército Libertador de Cuba en 1895</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2026 14:28:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Ejército Libertador]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[medicina cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante la Guerra de Independencia varios médicos cubanos alcanzaron el grado de general en el...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante la Guerra de Independencia varios médicos cubanos alcanzaron el grado de general en el Ejército Libertador.</strong></p>
<p>Tras el inicio de la Guerra de Independencia el 24 de febrero de 1895, numerosos profesionales se incorporaron al Ejército Libertador. Fue, para todos sin excepción, el momento de postergar sueños y aspiraciones personales. Esa fue su respuesta incondicional ante el llamado de la Patria. La mayoría eran médicos, muchos de ellos jóvenes y algunos incluso con una sólida y consolidada carrera como galenos. En esta reseña se hace referencia a los que alcanzaron el grado de general en la contienda final por la libertad de Cuba.</p>
<p><strong>Mayor General Pedro Estanislao Betancourt Dávalos (1858-1933)</strong></p>
<figure id="attachment_101545" aria-describedby="caption-attachment-101545" style="width: 208px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101545 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos-208x300.png" alt="" width="208" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos-208x300.png 208w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos-104x150.png 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos.png 339w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-101545" class="wp-caption-text">Pedro Betancourt Dávalos. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Matancero. Único médico que alcanzó el grado de Mayor General en la Guerra de Independencia. Estuvo entre los organizadores del levantamiento del 24 de febrero en la provincia de Matanzas. Fue hecho prisionero días después y deportado a España, de donde logró escapar para viajar a Nueva York. Tras varios intentos, llegó a Cuba en 1896. Máximo Gómez lo designó para la provincia de Matanzas, donde organizó y comandó la Brigada Oeste. Dirigió varios combates y ataques a poblados. También fue jefe de la Brigada Norte y la Primera División del Quinto Cuerpo. Siempre realizó acciones de tipo exclusivamente militar.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Betancourt">Pedro Betancourt</a> representó a Matanzas en la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. Su ascenso a Mayor General ocurrió el 15 de agosto de 1898. Fue miembro de la Asamblea Constituyente de 1901 y gobernador de la provincia de Matanzas durante la primera ocupación militar norteamericana. También fue senador, secretario de Agricultura, Comercio y Trabajo en el gobierno Alfredo Zayas, y presidente del Consejo Nacional de Veteranos de la Independencia. Al morir era un activo opositor a la dictadura de Gerardo Machado.</p>
<p><strong>General de Brigada Joaquín Castillo Duany (1858-1902)</strong></p>
<figure id="attachment_101546" aria-describedby="caption-attachment-101546" style="width: 200px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101546 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany-200x300.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany.bmp 373w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101546" class="wp-caption-text">Joaquín Castillo Duany. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hijo de la ciudad de Santiago de Cuba. Sirvió como médico en la Marina de Guerra de Estados Unidos y con este cuerpo participó en una expedición científica en el Ártico. Conspiró en favor de la independencia antes de 1895 y se alzó en armas tras el 24 de febrero. Estuvo a las órdenes de José Maceo y Antonio Maceo, quien lo nombró jefe de Sanidad del Primer Cuerpo. Fue delegado a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú y subsecretario de Hacienda del Consejo de Gobierno. Se le nombró jefe de Sanidad de la columna invasora.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Joaqu%C3%ADn_Castillo_Duany">Joaquín Castillo Duany</a> viajó a Santo Domingo en 1896 y después a Estados Unidos. Nombrado subdelegado general en ese país, cooperó con el Departamento de Expediciones. Condujo hacia Cuba, como jefe de mar, varias expediciones armadas hasta 1898. Regresó definitivamente a Cuba con más de 300 expedicionarios en el vapor Florida. Se le ascendió a General de Brigada el 24 de noviembre de 1895. Fue elegido delegado por Oriente a la Asamblea Constituyente de 1901, pero renunció a su escaño por enfermedad. Murió poco después en París, Francia.</p>
<p><strong>General de Brigada Federico Augusto Incháustegui Cabrera (1838-1895)</strong></p>
<figure id="attachment_101547" aria-describedby="caption-attachment-101547" style="width: 186px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101547 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Augusto-Inchaustegui-Cabrera.jpg" alt="" width="186" height="250" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Augusto-Inchaustegui-Cabrera.jpg 186w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Augusto-Inchaustegui-Cabrera-112x150.jpg 112w" sizes="auto, (max-width: 186px) 100vw, 186px" /><figcaption id="caption-attachment-101547" class="wp-caption-text">Federico Incháustegui Cabrera. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Habanero, participó en la Guerra de los Diez Años, donde alcanzó el grado de coronel. Incorporado al Ejército Libertador en 1895, fue nombrado jefe del Cuerpo de Sanidad, pero no pudo asumir el cargo debido a su mal estado de salud. <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Inch%C3%A1ustegui">Federico Incháustegui Cabrera</a> fue el médico de más edad que alcanzó el grado de general en la Guerra del 95. Se le ascendió a General de Brigada, de forma póstuma, tras su muerte por enfermedad en Dos Bocas de Tana, Manzanillo, el 7 de septiembre de 1895.</p>
<p><strong>General de Brigada Eugenio Sánchez Agramonte (1865-1933)</strong></p>
<figure id="attachment_101548" aria-describedby="caption-attachment-101548" style="width: 207px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101548 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte-207x300.jpg 207w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte-104x150.jpg 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte.jpg 407w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /><figcaption id="caption-attachment-101548" class="wp-caption-text">Eugenio Sánchez Agramonte. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nacido en la ciudad de Puerto Príncipe, Camagüey, <a href="https://www.ecured.cu/Eugenio_S%C3%A1nchez">Eugenio Sánchez Agramonte</a> formó parte de una familia de altos méritos patrióticos. Se incorporó a las fuerzas de Máximo Gómez en 1895. Laboró como médico del Cuartel General del General en Jefe y en la jefatura del Tercer Cuerpo. A fines de 1895 se le nombró jefe superior de Sanidad Militar. Fue autor del primer proyecto de Ley Orgánica de Sanidad Militar, que aprobó el Consejo de Gobierno. Acompañó a la columna invasora hasta Pinar del Río y regresó después a Oriente, con la misión de organizar el servicio de sanidad y los hospitales de sangre creados en cada localidad. En 1896 elaboró un nuevo proyecto de ley que también fue aprobado. Fue autor del “Reglamento de Exenciones para declarar la inutilidad física de los individuos del Ejército Libertador” (1897) y del “Reglamento de la Sanidad Militar del Ejército Libertador” (1898).</p>
<p>En 1897 viajó a Nueva York y fue sustituido interinamente en el cargo. Durante su estancia en Estados Unidos trabajó en la organización de una expedición armada a Puerto Rico. Al regresar a Cuba en 1898, asumió nuevamente como jefe superior de Sanidad. Alcanzó el grado de General de Brigada el 4 de diciembre de 1895. Integró la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. Durante la República fue director de la Casa de Beneficencia, senador por Camagüey, presidente del Senado y secretario de Agricultura, Industria y Comercio durante el segundo gobierno de Mario García Menocal.</p>
<p><strong>General de Brigada Eugenio Molinet Amorós (1865-1959)</strong></p>
<figure id="attachment_101549" aria-describedby="caption-attachment-101549" style="width: 224px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101549 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet-224x300.jpg 224w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet.bmp 283w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101549" class="wp-caption-text">Eugenio Molinet Amorós. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nació en Guáimaro, Camagüey. Alzado en armas, se incorporó al Cuartel General de Máximo Gómez, quien lo designó médico de su Estado Mayor. Prestó servicios en el Regimiento de Caballería Agramonte. A fines de 1895 se le nombró jefe de Sanidad del Tercer Cuerpo. Entre 1897 y 1898 sustituyó, de forma interina, a Eugenio Sánchez Agramonte como jefe del Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador. Después fue jefe de Sanidad del Departamento Oriental y, al mismo tiempo, segundo jefe del Cuerpo de Sanidad, cargo que asumió en propiedad en octubre de 1898. Estuvo presente en varios combates y resultó herido en tres ocasiones.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Eugenio_Molinet">Eugenio Molinet Amorós</a> se destacó como autor de un plan sanitario que controló la propagación de la viruela entre los mambises. Escribió la “Cartilla Instructiva de Sanidad Militar” (1897). El Consejo de Gobierno lo ascendió a General de Brigada el 21 de diciembre de 1897. Con la República fue profesor de Anatomía en la Universidad de La Habana y director de Higiene de la Secretaría de Sanidad. Estuvo activo en la política y fue admirador de Gerardo Machado, de cuyo gobierno fue ministro.</p>
<p><strong>General de Brigada Juan Bruno Zayas Alfonso (1867-1896)</strong></p>
<figure id="attachment_101550" aria-describedby="caption-attachment-101550" style="width: 213px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101550 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso-213x300.jpg 213w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso-106x150.jpg 106w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso.bmp 324w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101550" class="wp-caption-text">Juan Bruno Zayas Alfonso. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nacido en La Habana, en el seno de una familia ilustre, salió a la manigua mambisa en 1895 desde Vega Alta, Las Villas. Con el grado de teniente coronel, de inmediato dirigió un regimiento y varios combates. Fue únicamente jefe militar, pues no realizó labores como médico de forma permanente ni formó parte de la Sanidad Militar. Combatió a las órdenes de los generales Manuel Suárez, Serafín Sánchez, Máximo Gómez y Antonio Maceo. Se le ascendió a coronel y se incorporó a la columna invasora, con la que participó, de forma heroica, en varios combates. Entró en Mantua al frente de la vanguardia de la columna el 22 de enero de 1896.</p>
<p>Tras la invasión, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Bruno_Zayas">Juan Bruno Zayas Alfonso</a> sobresalió en la campaña de Pinar del Río y también en La Habana, Matanzas y Las Villas. Fue ascendido a General de Brigada por el Consejo de Gobierno el 9 de abril de 1896, lo cual fue aprobado al siguiente día. Fue el general más joven del Ejército Libertador. Perseguido por los españoles, cayó en combate en la finca La Jaima, en Güiro de Boñigal, Quivicán. Fue el único de los médicos, con el grado militar de general, que murió en combate en la Guerra del 95.</p>
<p><strong>General de Brigada Eusebio Hernández Pérez (1853-1933)</strong></p>
<p>Matancero nacido en la ciudad de Colón. Muy joven estuvo implicado en la Guerra de los Diez Años. Conspiró durante los preparativos de la Guerra Chiquita y tuvo una participación muy activa en el Plan Gómez-Maceo (1884-1886). Al iniciarse la guerra en 1895 viajó a Nueva York. Tras un intento fallido, llegó a Cuba en la expedición del vapor Bermuda, dirigida por Calixto García en 1896. Con el grado de teniente coronel, peleó junto a José Maceo y Mayía Rodríguez. Formó parte del gobierno de la República en Armas como subsecretario del Exterior.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Hern%C3%A1ndez#:~:text=Eusebio%20Hern%C3%A1ndez%20P%C3%A9rez%20(Col%C3%B3n%2C%2018,por%20la%20independencia%20de%20Cuba.">Eusebio Hernández Pérez</a> participó en varios combates como miembro del Estado Mayor del General en Jefe Máximo Gómez y en el ataque a Las Tunas y Guisa, junto a Calixto García. Viajó a Estados Unidos en 1898 para restablecer su salud. El 24 de agosto de 1898 fue ascendido a General de Brigada. Regresó a Cuba en 1899, acompañando el cadáver de Calixto García. Fue candidato a la vicepresidencia de la República en las primeras elecciones republicanas de 1901. Estuvo activo en la política desde esa fecha, sin descuidar el ejercicio de su profesión. Fue catedrático en la Universidad de La Habana, académico de la historia y un ginecólogo de talla mundial.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="BQP9x5MGJ3"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eusebio-hernandez-perez-medico-general/">Eusebio Hernández Pérez, médico y general</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Eusebio Hernández Pérez, médico y general» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eusebio-hernandez-perez-medico-general/embed/#?secret=kQYfvtnFcH#?secret=BQP9x5MGJ3" data-secret="BQP9x5MGJ3" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>General de Brigada Daniel Gispert García (1871-1964)</strong></p>
<figure id="attachment_101551" aria-describedby="caption-attachment-101551" style="width: 223px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101551 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert-223x300.jpg 223w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert.bmp 324w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101551" class="wp-caption-text">Daniel Gispert García. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Oriundo de San Antonio de los Baños, La Habana. Se alzó en la finca Guajén, en Vueltas, Las Villas, en 1895, fecha en que se incorporó al Ejército Libertador. Participó en varios combates. Fue jefe de Sanidad del Cuarto Cuerpo, en Las Villas. Participó en la invasión a Occidente. En 1896 ocupó el cargo de médico de la Inspección General del Ejército Libertador, bajo las órdenes de Serafín Sánchez. En octubre de 1897 se le nombró médico del Consejo de Gobierno del presidente Bartolomé Masó, cargo con el que terminó la guerra. Fue ascendido a General de Brigada el 24 de agosto de 1898. En 1899, la Comisión Ejecutiva de la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana lo nombró jefe superior del Cuerpo de Sanidad. En esa responsabilidad le correspondió gestionar el licenciamiento de los miembros de esa instancia.</p>
<p>Tras la guerra, <a href="https://www.ecured.cu/Daniel_Gispert">Daniel Gispert García</a> ocupó varios cargos relacionados con su profesión. Se destacaron los de presidente de la Junta Superior de Sanidad y secretario de Sanidad y Beneficencia durante el gobierno de Gerardo Machado. Además, fue maestro de escuela y catedrático del Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río. Al morir, era el último general mambí que aún vivía.</p>
<p><strong>General de Brigada Manuel Francisco Alfonso Seijas (1868-1924)</strong></p>
<p>Matancero de nacimiento, entró a las filas del Ejército Libertador en 1895, tras haber dirigido un alzamiento en su provincia. Con el grado de comandante, atendió a los heridos de la columna invasora ingresados en los hospitales de sangre de la ciénaga de Zapata. Después estuvo destacado en Remedios, bajo las órdenes de Quintín Bandera. Se le nombró jefe de Sanidad de la primera división del Quinto Cuerpo, en Matanzas, que dirigía José Lacret Morlot.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Francisco_Alfonso_Ceijas">Manuel Francisco Alfonso Seijas</a> participó en la Asamblea Constituyente de La Yaya en 1897. Viajó a Estados Unidos en 1898 y regresó meses después. Terminó la guerra como subinspector del Sexto Cuerpo, en Pinar el Río. Alcanzó el grado de General de Brigada el 24 de agosto de 1898. Ejerció como médico en la República y desempeñó varios cargos y responsabilidades.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="z0cLvqdIKe"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-alfonso-seijas-general-matancero/">Manuel Alfonso Seijas, médico y general matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Manuel Alfonso Seijas, médico y general matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-alfonso-seijas-general-matancero/embed/#?secret=Qh7GOmpa4y#?secret=z0cLvqdIKe" data-secret="z0cLvqdIKe" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>General de Brigada Hugo Roberts Fernández (1868-1948)</strong></p>
<figure id="attachment_101552" aria-describedby="caption-attachment-101552" style="width: 177px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101552 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez-195x300.jpg" alt="" width="177" height="272" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez-195x300.jpg 195w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez.bmp 368w" sizes="auto, (max-width: 177px) 100vw, 177px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101552" class="wp-caption-text">Hugo Roberts Fernández. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nacido en Trinidad, Las Villas, se incorporó al Ejército Libertador en 1895. Fue médico del Estado Mayor de Antonio Maceo. Participó en la invasión a Occidente y estuvo presente en más de cien combates. Fue ascendido a coronel en 1896. Ocupó el cargo de jefe de Sanidad del Sexto Cuerpo, en Pinar del Río, y en 1898 se le nombró subdirector de Sanidad del Departamento Occidental. El Consejo de Gobierno lo ascendió a General de Brigada el 26 de noviembre de 1898.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Hugo_Roberts">Hugo Roberts Fernández</a> integró la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana, de la cual fue segundo vicepresidente y primer vicepresidente. Ocupó en 1902 el puesto de médico del puerto de La Habana y, más tarde, el cargo de jefe de la Sanidad Marítima. En 1903 se le eligió miembro de la Junta Superior de Sanidad. Fue, además, jefe de Sanidad Militar de la Guardia Rural, de la Policía Nacional y de sus Servicios Médicos. Presidió la Cruz Roja de Cuba.</p>
<p><strong>General de Brigada Porfirio Valiente del Monte (1867-1900)</strong></p>
<figure id="attachment_101553" aria-describedby="caption-attachment-101553" style="width: 212px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101553 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte-212x300.jpg" alt="" width="212" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte-212x300.jpg 212w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte-106x150.jpg 106w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte.bmp 274w" sizes="auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px" /><figcaption id="caption-attachment-101553" class="wp-caption-text">Porfirio Valiente del Monte. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hijo de la heroica ciudad de Santiago de Cuba, ingresó al Ejército Libertador en 1895. En esa fecha llegó a Baracoa como expedicionario del vapor León. Se le incorporó, como médico, al Cuartel General del Primer Cuerpo. Estuvo junto a José Maceo el día de su muerte en el combate de Loma del Gato. Desempeñó el cargo de jefe de Sanidad del Segundo Cuerpo. Atendió a los heridos del ataque y toma de Las Tunas, que dirigió Calixto García.</p>
<p>Al concluir la guerra, <a href="https://www.ecured.cu/Porfirio_Valiente_del_Monte#:~:text=Trayectoria%20revolucionaria,-Ingresa%20en%20el&amp;text=Acompa%C3%B1aba%20al%20Mayor%20General%20Jos%C3%A9,Calixto%20Garc%C3%ADa%2C%20en%20varios%20combates.">Porfirio Valiente del Monte</a> era médico primero del Cuartel General del Departamento Oriental. Fue ascendido a General de Brigada el 26 de noviembre de 1898. Formó parte de la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana, de la que fungió como secretario. Al fallecer era alcalde de Santiago de Cuba.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-generales-medicos-del-ejercito-libertador-de-cuba-en-1895/">Los generales médicos del Ejército Libertador de Cuba en 1895</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Bibliografía cubana, la obra monumental de Carlos Manuel Trelles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Feb 2026 13:21:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[bibliografía cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos M. Trelles]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1911 y 1917 el bibliógrafo matancero Carlos Manuel Trelles publicó los 10 tomos de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/bibliografia-cubana-obra-carlos-manuel-trelles/">Bibliografía cubana, la obra monumental de Carlos Manuel Trelles</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1911 y 1917 el bibliógrafo matancero Carlos Manuel Trelles publicó los 10 tomos de <em>Bibliografía cubana</em>, la obra cumbre de su vida.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles#:~:text=Naci%C3%B3%20en%20la%20Ciudad%20de,importancia%20sobre%20Historia%20y%20Medicina.">Carlos M. Trelles Govín</a> (1866-1951) fue un destacado bibliógrafo e historiador cubano nacido en Matanzas. Dentro de sus aportes, que fueron varios, sobresalió la <em>Bibliografía cubana</em> (1911-1917), monumental recopilación bibliográfica que fue su obra cumbre.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="QaK02bmBTB"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/">Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/embed/#?secret=aXTOQ7MhFT#?secret=QaK02bmBTB" data-secret="QaK02bmBTB" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>El antecedente</strong></p>
<p>Antes de iniciar la publicación de <em>Bibliografía cubana</em>, Carlos M. Trelles dio a conocer su primera gran obra bibliográfica: <em>Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII. Seguido de unos apuntes para la bibliografía dominicana y portorriqueña</em> (1907). En la introducción de ese volumen informó que formaba parte “…de la obra que hace años vengo preparando, intitulada <em>Bibliografía Cubana desde 1492 a nuestros días</em>…”. Añadió que el costo de la impresión le había impedido publicarla.</p>
<p>En este <em>Ensayo de bibliografía cubana…</em> Carlos M. Trelles incluyó 850 títulos de libros, folletos y manuscritos. Añadió, además, varias noticias históricas sobre la historia y la cultura cubanas, al destacar aspectos que no habían sido señalados por autores anteriores. Casi al finalizar destacó lo que consideró lo más relevante:</p>
<blockquote><p>“Confío en que esta obra habrá de dar origen a nuevos estudios que vendrán á arrojar más luz en nuestro apenas conocido pasado. Espero que los numerosos libros escritos sobre nuestro país y cuya existencia va a conocerse ahora entre nosotros por medio de este <em>Ensayo</em>, serán consultados y aprovechados en breve por los amantes de nuestra historia, que no está escrita sino a medias. Mucho nos queda aún por investigar…”.</p></blockquote>
<p>Hay que recordar que esta no fue la primera obra bibliográfica de este prolífico autor matancero. Este mérito lo tuvo <em>Bibliografía de la segunda Guerra de Independencia y de la Hispano-Yankee</em> (1902). Tanto esta, como el <em>Ensayo de bibliografía cubana…</em>, fueron anticipos de la obra cumbre de Trelles, la <em>Bibliografía cubana</em>.</p>
<p><strong>Una obra gigantesca</strong></p>
<p>El primer tomo de <em>Bibliografía cubana del siglo XIX</em> vio la luz en 1911. Carlos M. Trelles lo dedicó a su amigo <a href="https://www.ecured.cu/Nicol%C3%A1s_Heredia">Nicolás Heredia</a>, fallecido en 1901, quien había sido su compañero en el Comité Revolucionario de Matanzas. En el prólogo, Trelles reconoció que se trataba de una continuación del libro <em>Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII</em> (1907). Señaló que formaba parte del proyecto de <em>Bibliografía cubana desde 1492 a nuestros días</em>,</p>
<blockquote><p>“…obra a la cual he dedicado diez años de vida, consagrados a investigaciones incesantes; y en cuya preparación no me ha inspirado más propósito que el de servir en la paz a mi querida Cuba…”.</p></blockquote>
<p>No tuvo reparos en criticar Carlos M. Trelles la falta de apoyo oficial para publicar su libro. Ni <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Estrada_Palma">Tomás Estrada Palma</a>, ni el interventor <a href="https://www.ecured.cu/Charles_Magoon#:~:text=Charles%20Edward%20Magoon.,durante%20la%20segunda%20ocupaci%C3%B3n%20estadounidense.">Charles Magoon</a>, ni <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Miguel_G%C3%B3mez">José Miguel Gómez</a>, se dignaron a darle apoyo financiero para la impresión. Así lo destacó al decir:</p>
<blockquote><p>“Tuve la cándida creencia de que, siendo mi patria ya libre, y teniendo la obra un carácter nacional, e inspirándose en la idea de elevar el prestigio intelectual de Cuba ante el mundo entero, encontraría favorable acogida en las altas esferas gubernamentales. Pero me he equivocado totalmente. A los tres Gobiernos que ha tenido Cuba Libre se la he ofrecido sin condiciones, ni remuneración alguna para mí, que solo he aspirado a que fuera impresa a expensas del Estado”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_100213" aria-describedby="caption-attachment-100213" style="width: 221px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-M.-Trelles-en-1902.-Archivo-del-autor-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-100213 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-M.-Trelles-en-1902.-Archivo-del-autor-1-221x300.jpg" alt="" width="221" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-M.-Trelles-en-1902.-Archivo-del-autor-1-221x300.jpg 221w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-M.-Trelles-en-1902.-Archivo-del-autor-1-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-M.-Trelles-en-1902.-Archivo-del-autor-1.bmp 395w" sizes="auto, (max-width: 221px) 100vw, 221px" /></a><figcaption id="caption-attachment-100213" class="wp-caption-text">Carlos M. Trelles en 1902. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Este primer tomo de <em>Bibliografía cubana</em>, que abarcó los años 1800-1825, incluyó un total de 2 mil títulos, tanto de libros y folletos impresos en Cuba como en otros países, siempre que tuvieran relación con nuestro país. También comprendió obras publicadas por cubanos en cualquier parte del mundo, así como el índice general y de autores y obras anónimas. Esta fue la tónica principal de cada uno de los tomos siguientes.</p>
<p>Contó, además, con varios apéndices: “Relación de los primeros libros y folletos publicados en las ciudades y pueblos de Cuba, “Relación de los primeros periódicos publicados en las ciudades y pueblos de Cuba”, “Bibliografía de la bibliografía cubana”, “Estadística de la prensa de Cuba”, “Tamaño de los libros” y “Opiniones emitidas acerca del Ensayo de bibliografía cubana de los siglos 17 y 18”.</p>
<p>Los siguientes tomos de <em>Bibliografía cubana</em> tuvieron las siguientes características:</p>
<p>Tomo 2. Se publicó en 1912. (1826-1940). Incluyó 1800 libros y folletos. Estuvo dedicado al Mayor General <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Betancourt">Pedro E. Betancourt</a>. Entre los apéndices aparecieron “Adiciones”, “El primer folleto cubano” y “Relación de los escritores cubanos de los siglos XVII y XVIII”. Además, una “Relación de periódicos publicados en Cuba en el siglo XX, por Francisco Llaca, y “Noticias curiosas referentes a escritores de los siglos XVII y XVIII”, por <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_P%C3%A9rez_Beato#:~:text=Trabaj%C3%B3%20durante%20varios%20a%C3%B1os%20como,la%20provincia%20de%20La%20Habana.">Manuel Pérez Beato</a>.</p>
<p>Tomo 3. Se publicó en 1912. (1841-1855). Contó con 2800 asientos de libros y folletos. Se dedicó al Consejo Provincial de Matanzas, instancia de gobierno que acordó en su momento costear la obra. Los anexos en esta oportunidad fueron “Adiciones”, “Notas biográficas” y “Varias estadísticas”.</p>
<p>Tomo 4. Se publicó en 1913. (1856-1868). Abarcó un total de 3 300 títulos de libros y folletos. Estuvo dedicado a Domingo Lecuona Madan, exgobernador de Matanzas, quien prestó un decidido a apoyo a la publicación de la obra de Trelles. Entre los apéndices, además de los tradicionales “Adiciones” y  “Notas biográficas”, se incluyeron ,“Notas sobre imprentas”, “Las bibliotecas públicas de Matanzas” y el clásico trabajo “La imprenta en Matanzas”, por Francisco Jimeno.</p>
<p>Tomo 5. Se publicó en 1913. (1869-1878). En sus páginas se presentaron los datos de 2550 libros y folletos. Al inicio se transcribieron dos cartas de <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Montoro">Rafael Montoro</a> al autor, así como las opiniones de los escritores Miguel Garmendía y <a href="https://www.ecured.cu/Arturo_de_Carricarte">Arturo R. de Carricarte</a>. Como apéndice están “Adiciones”, Notas biográficas” y “Apéndice a la relación de los primeros libros y folletos publicados en las ciudades y pueblos de Cuba”.</p>
<figure id="attachment_100214" aria-describedby="caption-attachment-100214" style="width: 189px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-100214 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-Manuel-Trelles-Govin-189x300.png" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-Manuel-Trelles-Govin-189x300.png 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-Manuel-Trelles-Govin-94x150.png 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Carlos-Manuel-Trelles-Govin.png 341w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /><figcaption id="caption-attachment-100214" class="wp-caption-text">Carlos M. Trelles. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tomo 6. Se publicó en 1914. (1879-1885). Un total de 3300 libros y folletos aparecen mencionados. Carlos M. Trelles lo dedicó al Presbítero Juan Álvarez, por su interés en que se “conozca y aprecie la literatura cubana”. Los apéndices fueron “Adiciones”, “Notas biográficas” y “Apéndice a la Relación de los primeros libros y folletos publicados en las ciudades y pueblos de Cuba”.</p>
<p>Tomo 7. Se publicó en 1914. (1886-1893). Según su autor, este tomo describió “…más de 3 300 libros y folletos”. Además de “Adiciones”, “Notas biográficas” y “Apéndice a la relación de los primeros libros y folletos publicados en las ciudades y pueblos de Cuba”, contó con un apéndice que se tituló “La primera novela cubana”.</p>
<p>Tomo 8. Se publicó en 1915. (1894-1899). Este volumen, último que se dedicó al siglo XIX, aportó 3600 títulos de libros y folletos. Contó con varios anexos “Adiciones”, “Notas biográficas”, “Juicios” y “Alfabetos”. Además, se incluyó una propuesta de “Ensayo de biblioteca cubana del siglo XIX”, con 3000 libros “…de los más notables publicados en cada una de las ramas del saber humano”.</p>
<p>Acerca de la publicación de esta serie de ocho tomos, Carlos M. Trelles comentó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Cinco años ha emprendí la publicación de la Bibliografía cubana del siglo XIX y aunque siempre creí que la empresa era superior a mis fuerzas y que nunca llegaría a ver realizado mi bello ideal de darla a luz totalmente, he podido, al fin, al terminar la impresión del voluminoso tomo octavo, dar cima a la vastísima labor, quedando por tanto satisfecho de haber prestado a mi país, este modesto servicio”.</p></blockquote>
<p>Al finalizar el prólogo Carlos M. Trelles hizo mención a los diez volúmenes de Bibliografía cubana que había publicado. En la cifra incluyó la <em>Bibliografía de la segunda Guerra de Independencia y de la Hispano-Yankee</em> (1902) y <em>Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII </em>(1907). En todos los casos, los tomos de <em>Bibliografía cubana del siglo XIX</em> se editaron en Matanzas por la Imprenta de Quirós y Estrada, con tiradas de 200 ejemplares.</p>
<p><strong>Los últimos tomos</strong></p>
<p>La continuidad de <em>Bibliografía cubana del siglo XIX</em> se materializó en los dos tomos de <em>Bibliografía cubana del siglo XX</em>. El primero, impreso en 1916, se enmarcó entre los años 1900 y 1916, con la descripción de 3800 libros y folletos. También recogió “Juicios emitidos sobre la Bibliografía cubana”. El segundo, que se editó en 1917, comprendió igual lapso de tiempo, con 4700 libros y folletos mencionados.</p>
<p>Una vez cumplido el propósito que se había trazado, Carlos M. Trelles escribió:</p>
<blockquote><p>“Al finalizar esta obra, que ha embargado una parte considerable de mi vida, queda mi espíritu satisfecho y espero con tranquilidad el momento, no muy lejano, en que me toque penetrar en el oscuro abismo del no ser; pues ya tengo la convicción de haber prestado a mi amada patria un modesto servicio, con lo cual he realizado mi más ardiente aspiración”.</p></blockquote>
<p>Afortunadamente para la cultura cubana, esa profecía no se cumplió y Carlos M. Trelles continuó varias décadas más trabajando y aportando a su patria. Sobre todo, con volúmenes que dieron continuidad a la <em>Bibliografía cubana</em>. Fue el caso de <em>Biblioteca científica cubana</em>, en dos tomos (1918-1919), <em>Biblioteca geográfica cubana</em> (1920) y <em>Estudio de la bibliografía cubana sobre la Doctrina de Monroe</em> (1922).</p>
<p><a href="https://www.tvyumuri.cu/tvyumuri/la-biblioteca-cientifica-cubana-de-carlos-m-trelles/">https://www.tvyumuri.cu/tvyumuri/la-biblioteca-cientifica-cubana-de-carlos-m-trelles/</a></p>
<p>La obra cumbre de Carlos M. Trelles, <em>Bibliografía cubana</em>, no fue perfecta. El propio Trelles destacó este aspecto en 1907:</p>
<blockquote><p>“…no creo que mi obra sea completa, ni menos, perfecta; pues en esta clase de investigaciones se presentan frecuentemente problemas muy obscuros y difíciles de resolver, y datos incompletos que lo inducen a uno a sufrir equivocaciones; por lo cual no es raro tener que rectificar errores, en que caen todos los bibliógrafos del mundo, así los más notables como los más humildes”.</p></blockquote>
<p>Nada de esto disminuye el mérito de <em>Bibliografía cubana</em>, que quizás sea una de las empresas más gigantescas asumidas por un autor cubano. Fue, además, el más grande y ambicioso proyecto editorial que se haya publicado en Matanzas en toda su historia. Aseguró, a su autor, un lugar y un nombre en la historia de la cultura cubana. Se cumplió así el vaticinio del cronista <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Nicol%C3%A1s_Aramburu">Joaquín N. Aramburo</a>, quien escribió en 1907:</p>
<blockquote><p>“Cuando la bibliografía cubana desde 1492 hasta el presente, se publique, el erudito matancero habrá levantado en honor de su patria monumento soberbio, más durable que esos de granito y pórfido, que la vanidad erige en loor de héroes, precisamente para salvarlos del desamor y la ingratitud de los contemporáneos”. (ALH)</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/bibliografia-cubana-obra-carlos-manuel-trelles/">Bibliografía cubana, la obra monumental de Carlos Manuel Trelles</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>La obra ejemplar del médico Adolfo Valhuerdi Cardeñas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2026 13:22:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Valhuerdi]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El doctor Adolfo Valhuerdi Cardeñas ejerció como médico en territorio matancero por más de cuarenta...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El doctor Adolfo Valhuerdi Cardeñas ejerció como médico en territorio matancero por más de cuarenta años.</strong></p>
<p>En la historia de la medicina matancera hay varios apellidos ilustres, que reflejan una tradición familiar que sobresale por la profesionalidad y el conocimiento. Son muy conocidos los Font, Pancorbo y Carnot, entre otros. Uno de los más relevantes es el apellido Valhuerdi.</p>
<p><strong>Médico ejemplar</strong></p>
<p>En el pueblo de San Antonio de Cabezas, Matanzas, nació Adolfo Francisco Manuel de la Caridad Valhuerdi Cardeñas, el 29 de enero de 1853. Estudió en el Colegio San Anacleto, en La Habana, que dirigía el destacado educador Rafael Sixto Casado. Por sus resultados sobresalientes recibió como premio, en varias oportunidades, la medalla dorada. También alcanzó premios por su aplicación.</p>
<figure id="attachment_99231" aria-describedby="caption-attachment-99231" style="width: 263px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99231 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1-263x300.jpg" alt="" width="263" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1-263x300.jpg 263w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1-132x150.jpg 132w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1.jpg 474w" sizes="auto, (max-width: 263px) 100vw, 263px" /><figcaption id="caption-attachment-99231" class="wp-caption-text">Adolfo Valhuerdi, al centro, con sus condiscípulos Alfonso Reyes y Arturo Fajardo, al graduarse en 1879. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Inició estudios de medicina en 1872 en la Universidad de La Habana, donde se graduó de Licenciado en Medicina y Cirugía el 18 de junio de 1879. Al mismo tiempo que cursó la carrera de medicina, Adolfo Valhuerdi impartió clases en el Colegio Casa de Educación en La Habana. Este centro era dirigido por José Hernández Mederos y el también médico matancero Tomás Agustín Plasencia. Aquí, coincidió con José Martí, que formó parte del claustro docente de esta institución.</p>
<figure id="attachment_99233" aria-describedby="caption-attachment-99233" style="width: 214px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99233 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor-227x300.jpg" alt="" width="214" height="282" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor-227x300.jpg 227w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor.bmp 404w" sizes="auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px" /></a><figcaption id="caption-attachment-99233" class="wp-caption-text">Portada del libro publicado por Adolfo Valhuerdi en 1887. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>De regreso a Matanzas, Adolfo Valhuerdi trabajó como médico en Guamacaro, Limonar, donde fue profesor de medicina en 1882 y secretario de la Junta Local de Sanidad en 1883. Ejerció además en Sabanilla del Encomendador, donde llegó a ser concejal por el Partido Liberal Autonomista, y después en Matanzas. Recibió formación en medicina homeopática en Nueva York durante algún tiempo. En 1901 se le nombró médico municipal auxiliar en Matanzas.</p>
<p>Dentro de la obra científica de Adolfo Valhuerdi sobresalió el reporte <em>Un caso de embarazo extrauterino</em> (1887), que se publicó en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> y después como libro. En el Primer Congreso Médico Nacional, celebrado en 1905, presentó una ponencia que tituló “Sarcomatosis primitiva difusa de la piel”. En el primero de estos trabajos, destacó el deber que “…la ciencia impone a todos los que cultivamos sus fértiles campos con verdadero amor y vocación decidida”.</p>
<p>Adolfo Valhuerdi estuvo entre los fundadores, en 1921, de la revista <em>Médica</em>. En torno a esta publicación se agruparon jóvenes médicos matanceros, como Mario E. Dihigo y Oscar Forest, entre otros. El doctor Valhuerdi y también Julio Ortiz Coffigny, los más veteranos, aportaron su largo tiempo de experiencia en el ejercicio de la medicina al entusiasta colectivo, que mantuvo por varios años la publicación con un alto nivel científico y estético.</p>
<p><strong>Una ciudad en duelo</strong></p>
<p>Entregado por entero a su profesión, Adolfo Valhuerdi falleció en Matanzas el 30 de julio de 1924, a los 71 años. Había sido atendido, de forma permanente y dedicada, por su médico de cabecera, el célebre médico yumurino Armando Carnot.</p>
<p>Su muerte fue un acontecimiento triste para la ciudad. Así lo reflejó Manolo Jarquín, corresponsal del <em>Diario de la Marina</em>, en la sección “Matanceras” del día siguiente:</p>
<blockquote><p>“Nombre sin tacha. De hombre sin mácula, de ciudadano ejemplarísimo, de modelo de caballeros y sinónimo de todas las virtudes. Así el médico que ha muerto. Un corazón como pocos, un alma abierta siempre a todas las bondades, una conciencia limpia y una ejecutoria sin igual. Inmaculado el doctor Adolfo Valhuerdi. En quien se aunaban en el consorcio más hermoso, más grande, cualidades, dotes y virtudes, que le reconocen todos. Fue un padre de familia excelente, fue un médico filántropo y desinteresado, desde el pedestal de su fama y su prestigio, fue como amigo, el más consecuente y el más leal de los hombres, y fue, también, como ciudadano, de los que honran la Patria, la prestigian y la enaltecen”.</p>
<p>“Su muerte, pues, es un duelo. Es un sudario de dolor que envuelve hoy a toda Matanzas, que enluta todos los hogares y aflige todos los pechos. Luchador incansable, Adolfo Valhuerdi ha muerto en plena lucha. No hace un mes aún, rendido por todas las fatigas, por todos los achaques y todos los dolores, abandonó la profesión, de la que hizo un culto, para tomar un descanso que él creyó sólo un paréntesis y que ha sido eterno. Trabajó hasta los últimos instantes de su vida. Y trabajó para los suyos, para esa familia que era su adoración, para este pueblo que era también su idolatría, para esta sociedad a la que todo lo dedicó”.</p>
<p>“Por eso, al divulgarse ayer la nueva del fallecimiento de Valhuerdi, a lo alto de la Cumbre, a la distante y elevada cuesta, acudieron el unísono, amigos, clientes y el ejército de agradecidos al que tanto bien hizo por los que tanto se sacrificó. Su cadáver, traído desde la quinta donde pasaba el verano a su residencia de la calle Independencia, fue seguido a pie por el pueblo, fue acompañado por centenares de amigos, de familiares, de admiradores”.</p>
<p>“De cuerpo presente en el que fue su santuario, el hogar de sus amores, ha convertido aquella casa en un jardín fragante. Las flores todas de la ciudad, cuanto hay en los jardines matanceros de bello y hermoso, están en la capilla ardiente de Valhuerdi. Como la última ofrenda, como el último homenaje”. (…) “Lleven estas líneas hasta la familia afligida del buen médico, del jefe sin tacha de los de ese nombre, del ejemplarísimo ciudadano que acaba de perder Matanzas, mi expresión muy sincera de condolencia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_99232" aria-describedby="caption-attachment-99232" style="width: 182px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99232 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor-182x300.jpg" alt="" width="182" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor-182x300.jpg 182w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor-91x150.jpg 91w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor.jpg 440w" sizes="auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px" /><figcaption id="caption-attachment-99232" class="wp-caption-text">Caricatura del doctor Adolfo Valhuerdi publicada en la revista <em>Médica</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-obra-ejemplar-del-medico-adolfo-valhuerdi-cardenas/">La obra ejemplar del médico Adolfo Valhuerdi Cardeñas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Cuba, Matanzas y el primer ministerio de sanidad del mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2026 11:40:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Primer ministerio de sanidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 28 de enero de 1909 se fundó en Cuba el primer ministerio de Sanidad...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El 28 de enero de 1909 se fundó en Cuba el primer ministerio de Sanidad del mundo, donde se destacaron varios matanceros.</strong></p>
<p>El 5 de noviembre de 1902, dos legisladores, los doctores José A. Malberty y Gonzalo García Vieta, presentaron en la Cámara de Representantes un proyecto de Ley para la creación de una Secretaría (ministerio) de Sanidad y Beneficencia en Cuba. Se aprobó el 28 de abril de 1903, pero la intención se vio trunca al ser rechazada la propuesta por el Senado. Uno de los argumentos utilizados en su contra fue que no existía en ningún lugar del mundo. Sin embargo, el empeño de los médicos más destacados del país y el éxito alcanzado en la sanidad pública, mantuvieron viva esa aspiración.</p>
<figure id="attachment_99159" aria-describedby="caption-attachment-99159" style="width: 197px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Duque-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99159 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Duque-1-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Duque-1-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Duque-1-98x150.jpg 98w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Duque-1.bmp 281w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /></a><figcaption id="caption-attachment-99159" class="wp-caption-text">Doctor Matías Duque, primer secretario de Sanidad en Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Durante la segunda ocupación militar estadounidense en Cuba, un matancero, el doctor Enrique Barnet defendió la idea ante las autoridades y logró que fuera aprobada por la llamada Comisión Consultiva. Por esta razón, ha sido denominado el “héroe silencioso” en el logro de esta victoria de la ciencia cubana. Al restaurarse la República en 1909, bajo la presidencia de José Miguel Gómez, comenzó a regir la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo. En ella se estableció, desde el 28 de enero, fecha en que se inauguró el nuevo gobierno cubano, la creación de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, denominación que cambió con el tiempo hasta el actual Ministerio de Salud Pública. El primer secretario fue el doctor Matías Duque.</p>
<p><strong>Los secretarios y ministros de salud de Cuba</strong></p>
<p>En Cuba han ocupado el cargo de secretarios o ministros de salud un total de 56 personas. Ha sido el único ministerio que siempre ha sido dirigido por especialistas formados en las principales ramas que atiende, o sea, médicos. Algunos de estos secretarios/ministros, al momento de serlo, estaban entre los principales médicos del país en su especialidad. Esta cualidad también lo distingue de otras ramas del gobierno cubano en todas las épocas. Fue el caso, por poner tres ejemplos, de Juan Guiteras, Emilio Martínez o Julio Martínez Páez.</p>
<p>Algunos secretarios/ministros ocuparon esa responsabilidad por pocas semanas. Otros por varios años. El que más tiempo lo ha sido fue Julio Teja Pérez, quien estuvo por diez años (1985-1995). La mayoría ejerció esa función avalados por una extensa obra científica, mientras que otros lo hicieron aupados por la política de la época en que vivieron. Hubo casos que fueron secretarios/ministros en más de una oportunidad, como José A. Presno y Carlos Salas Humara.</p>
<p>El listado de secretarios/ministros de sanidad en Cuba es el siguiente:</p>
<ol>
<li><a href="https://www.ecured.cu/Mat%C3%ADas_Duque_Perdomo#:~:text=Mat%C3%ADas%20Duque%20Perdomo%20San%20Antonio,de%20Salud%20P%C3%BAblica%20del%20mundo.">Matías Duque Perdomo</a> (1909-1910)</li>
<li>Manuel Varona Suárez (1910-1913)</li>
<li>Enrique Núñez Palomino (1913-1916)</li>
<li>Raimundo Menocal y García-Menocal (1916-1917)</li>
<li><a href="https://www.ecured.cu/Fernando_M%C3%A9ndez_Capote#:~:text=Fundador%20de%20la%20primera%20cl%C3%ADnica,miembro%20de%20la%20Brigada%20C%C3%A1rdenas.">Fernando Méndez Capote</a> (1917-1921)</li>
<li><a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras Gener</a> (1921-1922)</li>
<li>Arístides Agramonte Simoni (1922-1923)</li>
<li>Enrique M. Porto Castillo (1923-1925)</li>
<li>Daniel Gispert García (1925-1926)</li>
<li>Francisco M. Fernández Hernández (1926-1931)</li>
<li>Victoriano Rodríguez Barahona (1931-1932)</li>
<li>Miguel A. Céspedes (1932-1933)</li>
<li>Ángel E. Madan González (1933)</li>
<li>José A. Presno Bastioni (1933)</li>
<li>Ramón Grau San Martín (1933)</li>
<li>Carlos E. Finlay Shine (1933)</li>
<li>Santiago M. Verdeja Neyra (1933-1934)</li>
<li>Rafael Lorié Marín (1934-1935)</li>
<li>Aurelio Ituarte Gutiérrez (1935-1936)</li>
<li>Emilio Martínez Martínez (1936)</li>
<li>Manuel Mencía García (1936)</li>
<li>Zenón Zamora García (1936-1938)</li>
<li>Manuel Costales Latatú (1938-1939)</li>
<li>Juan de Moya Flamand (1939-1940)</li>
<li>Demetrio Despaigne y Grave de Peralta (1940-1941)</li>
<li>Sergio García Marruz (1941-1942)</li>
<li>Domingo F. Ramos Delgado (1942)</li>
<li>Gustavo A. Bock Jorge (1942)</li>
<li>Juan M. Portuondo Domenech (1942-1944)</li>
<li>Alberto Recio Forns (1944)</li>
<li>José A. Presno Bastioni (1944-1945)</li>
<li>Octavio Rivero Partagás (1945-1947)</li>
<li>José R. Andreu Martínez (1947)</li>
<li>Ramiro de la Riva Domínguez (1947-1948)</li>
<li>Alberto Oteiza Setién (1948-1949)</li>
<li>Carlos Ramírez Corría (1949-1950)</li>
<li>José A. Rubio Padilla (1950-1951)</li>
<li>José R. Andreu Martínez (1951-1952)</li>
<li>Enrique Saladrigas Zayas (1952-1953)</li>
<li>José E. Olivella Lastra (1953-1954)</li>
<li>Carlos Salas Humara (1954-1955)</li>
<li>Armando J. Coro de la Cruz (1955)</li>
<li>Alberto Recio Forns (1955-1956)</li>
<li>Carlos Salas Humara (1956-1958)</li>
<li>Octavio Montoro Saladrigas (1958)</li>
<li>Manuel Ampudia González (1958-1959)</li>
<li><a href="https://www.ecured.cu/Julio_Mart%C3%ADnez_P%C3%A1ez">Julio Martínez Páez</a> (1959)</li>
<li>Serafín Ruiz de Zárate (1959-1960)</li>
<li>José R. Machado Ventura (1960-1968)</li>
<li>Heliodoro Martínez Junco (1968-1972)</li>
<li>José A. Gutiérrez Muñiz (1972-1979)</li>
<li>Sergio del Valle Jiménez (1979-1985)</li>
<li>Julio Teja Pérez (1985-1995)</li>
<li>Carlos Dotres Martínez (1995-2002)</li>
<li>Damodar Peña Pentón (2002-2005)</li>
<li>José Ramón Balaguer Cabrera (2005-2010)</li>
<li>Roberto Morales Ojeda​ (2010-2018)</li>
<li>José Ángel Portal Miranda (2018-actualidad)</li>
</ol>
<p><strong>Matanceros</strong></p>
<p>Entre los secretarios/ministros de sanidad que han existido en Cuba sobresalen varios matanceros. El primero fue el cardenense Fernando Méndez Capote (1853-1947), quien fue un relevante ginecólogo. En su biografía se destacó su presencia entre los estudiantes condenados a presidio en 1871 y la fundación, en 1893 de la primera clínica especializada en ginecología de Cuba.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="urRkxfbyR2"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/destacados/fernando-mendez-capote-hijo-ilustre-de-cardenas/">Fernando Méndez Capote, hijo ilustre de Cárdenas</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Fernando Méndez Capote, hijo ilustre de Cárdenas» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/destacados/fernando-mendez-capote-hijo-ilustre-de-cardenas/embed/#?secret=OgnFX0GdzZ#?secret=urRkxfbyR2" data-secret="urRkxfbyR2" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Le sustituyó precisamente otro matancero, el doctor Juan Guiteras Gener (1852-1925). Guiteras fue un gran higienista, seguidor de las ideas de Carlos J. Finlay, así como un destacado patriota y defensor de la soberanía cubana. Al momento de ocupar el cargo se le consideraba el médico más célebre de Cuba. Presidió la Federación Médica Cuba al ser fundada en 1925.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="UbrIe3SSNp"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-guiteras-matancero-ilustre/">Juan Guiteras, matancero ilustre</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Juan Guiteras, matancero ilustre» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-guiteras-matancero-ilustre/embed/#?secret=iuUWtgbEef#?secret=UbrIe3SSNp" data-secret="UbrIe3SSNp" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<figure id="attachment_99206" aria-describedby="caption-attachment-99206" style="width: 112px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99206 size-thumbnail" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-M.-Fernandez-Hernandez-112x150.png" alt="" width="112" height="150" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-M.-Fernandez-Hernandez-112x150.png 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-M.-Fernandez-Hernandez.png 192w" sizes="auto, (max-width: 112px) 100vw, 112px" /><figcaption id="caption-attachment-99206" class="wp-caption-text">Francisco M. Fernández. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro matancero secretario/ministro de Sanidad en Cuba lo fue Francisco M. Fernández Hernández (1886-1937), destacado oftalmólogo y publicista médico. Se desempeñó durante el machadato, régimen al que estuvo vinculado políticamente.</p>
<figure id="attachment_99208" aria-describedby="caption-attachment-99208" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-Verdeja-en-1918.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99208 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-Verdeja-en-1918-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-Verdeja-en-1918-210x300.jpg 210w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-Verdeja-en-1918-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Santiago-Verdeja-en-1918.bmp 322w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /></a><figcaption id="caption-attachment-99208" class="wp-caption-text">Santiago Verdeja Neyra. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Bien cercano a la política también estuvo otro matancero que ocupó ese cargo: el cardenense Santiago Verdeja Neyra (1884-¿?). Graduado de médico en la Universidad de La Habana en 1908, se destacó como político del Partido Conservador. Llegó a ser presidente de la Cámara de Representantes y, además, ministro de Defensa durante la dictadura batistiana.</p>
<p>Además, se debe mencionar a Julio Martínez Páez (1908-2000), ortopédico de renombre nacido en el pueblo de Bolondrón. Fue, en el momento en que había ganado los grados de Comandante en la Sierra Maestra y era considerado uno de los más destacados ortopédicos del país, el primer ministro de salud de la Revolución en 1959.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="XJQAmnmy4U"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/cuba/julio-martinez-paez-medico-comandante-ministro/">Julio Martínez Páez, médico, comandante, ministro</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Julio Martínez Páez, médico, comandante, ministro» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/cuba/julio-martinez-paez-medico-comandante-ministro/embed/#?secret=OXex4tw3Vt#?secret=XJQAmnmy4U" data-secret="XJQAmnmy4U" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
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		<title>Los inicios de la tradición científica en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Jan 2026 14:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[tradición científica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Matanzas posee una tradición científica digna de ser recordada. El 2 de noviembre de 1864,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Matanzas posee una tradición científica digna de ser recordada.</strong></p>
<p>El 2 de noviembre de 1864, con la fundación de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas, surgió en este territorio la primera institución científica multidisciplinaria de su historia, la cual hizo grandes aportes al desarrollo de un pensamiento científico local. El pensamiento y el accionar científicos de sus miembros, bases del desarrollo científico actual de la provincia, forman parte indisoluble de la tradición científica local.</p>
<p>Uno de los aspectos que distinguió la traición científica en Matanzas fue el accionar práctico de sus hombres y mujeres de ciencia. No hicieron teorizaciones estériles, lo cual le permitió desarrollar acciones de inmediato beneficio público, tanto para la sociedad matancera como para el conocimiento de la naturaleza cubana. Desde el propio día de la fundación de la Sección de Ciencias su director, <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián A. de Morales</a>, tras proponer que no existiera el cargo honorífico de presidente, declaró la divisa principal de sus socios: <em>“&#8230;debemos desechar los puestos de honor y crear puestos de acción».</em></p>
<p>Acerca de esta cualidad de la nueva institución, afirmó el sabio habanero <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>:</p>
<blockquote><p><em>“No son lisonjeras esperanzas, ni halagadoras teorías las que nos presenta esta Sección; ella gira en el campo de la realidad, y lleva al terreno de los hechos, uno a uno y acertadamente, los asuntos de su programa.”</em>, reconociendo que <em>“&#8230;la Sección tiene grandes y nobles aspiraciones, y (&#8230;) procura el adelanto, utilizando todos sus recursos».</em></p></blockquote>
<p>Todas las actividades realizadas por la Sección de Ciencias demostraron el espíritu emprendedor y práctico de sus miembros. Así se manifestó, desde entonces, en la tradición científica que se forjó en el territorio de la actual provincia.</p>
<p>Muy avanzados fueron los criterios de <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel J. Presas</a>, fundador y secretario de la Sección de Ciencias, sobre el desarrollo científico. En este sentido proclamó en 1865: <em>“Las ciencias y las artes son las vías que nos han de conducir a la perfectibilidad indefinida que es la ley del género humano&#8230;”.</em> También expresó con claridad:</p>
<blockquote><p><em>“Las necesidades de las épocas traen los grandes inventos; el talento y el estudio los deslindan y presentan. No trato pues de oscurecer nombres ilustres, honra de los pueblos, trato solamente de probar que las épocas crean los hombres y que de las grandes necesidades nacen los grandes hechos».</em></p></blockquote>
<p>Otras reflexiones muy valiosas se pueden encontrar en su pensamiento, compartidas por la mayoría de los miembros de la Sección. No escapó a su mirada la relación entre ciencia y desarrollo social:</p>
<blockquote><p><em>“¿Hasta cuándo el progreso llevará entre nosotros un paso retardado y penoso? ¿Cuándo veremos volar nuestros conocimientos, y sucederse con la misma rapidez, con la misma constancia que se suceden las olas que vienen a bañar nuestras playas? Será cuando una revolución económica y administrativa en la esfera del orden venga a destronar el monopolio, dar amplias concesiones al comercio, extender la enseñanza por los más apartados pueblos de la isla, y cruzarlas toda con las férreas redes que llevan la industria y el pensamiento por los ámbitos del mundo».</em></p></blockquote>
<p>En una ocasión posterior diría:</p>
<blockquote><p><em>“Hay en Francia una sociedad de hombres benéficos consagrados a recompensar todo lo que tienda a la protección de los animales domésticos. Esta sociedad da premios y medallas a los autores de obras destinadas al desarrollo de estas ideas, a los profesores de educación que infunden este sentimiento humanitario en el alma de sus alumnos, a los inventores de aparatos que alivien el trabajo y a los que prodiguen cuidados y buen trato a los animales. Basta que se pruebe con documentos suficientemente autorizados estas cualidades para que se adjudique un premio al individuo más merecedor de los que en cada una de las clases expuestas se presenten a solicitarlo. (&#8230;) ¿Cuándo tendremos una sociedad semejante</em>, <em>o cuando lograremos que los animales que nos ayudan a ganar la vida sean tratados como merecen? Cuando todo el pueblo sepa leer y reciba una sólida educación moral. ¿Y ese día llegará pronto? Tal vez».</em></p></blockquote>
<p>Manuel J. Presas también se refirió en esta época al deber de los escritores en la divulgación científica: <em>“Poner la ciencia al alcance de todos: he aquí un bello fin que nuestros escritores debían adoptar&#8230;».</em> Muchos años más tarde, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> clamaría por <em>“Poner la ciencia en lengua diaria: he ahí un gran bien que pocos hacen»</em>. Esta coincidencia expresa la continuidad y el humanismo de la tradición científica cubana y, dentro de ella, la matancera.</p>
<p>Sebastián A. de Morales defendió valiosas ideas sobre la agricultura cubana. En su serie de artículos «Cereales», expuso sobre la economía cubana:</p>
<blockquote><p><em>“Mucha industria interesante hay perdida en nuestro país; mucho tiempo mal empleado, y mucho sistema rutinario y empírico.”</em>, agregando su convicción: <em>“Estoy firmemente persuadido de que la isla de Cuba tiene necesidad de ser eminentemente agricultora, que éste es su más brillante porvenir de riqueza y de regeneración universal».</em></p></blockquote>
<p>Estas palabras mantienen su vigencia y están en consonancia con las ideas expresadas en aquella época por los defensores de la transformación científica de la agricultura cubana, como <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Fr%C3%ADas_y_Jacott">Francisco de Frías</a>, Conde de Pozos Dulces, y <a href="https://www.ecured.cu/%C3%81lvaro_Reynoso_Vald%C3%A9s#:~:text=%C3%81lvaro%20Reynoso%20Vald%C3%A9s%20(Alqu%C3%ADzar%2C%204,de%20la%20Agricultura%20Cient%C3%ADfica%20Cubana.">Álvaro Reynoso</a>. En esto también se reflejó la formación de una tradición científica matancera que llega a nuestros días.</p>
<p>En el prólogo al <em>Anuario de la Sección de Ciencias</em>, Morales destacó que la institución tenía como uno de sus objetivos <em>“&#8230;cooperar al progreso intelectual de esta sociedad&#8230;”</em>, con lo que expresó el interés de sus miembros por colocar el conocimiento científico al servicio del bien social, destacando sobre la institución que</p>
<blockquote><p><em>“Nosotros nos hemos reunido para construir, no para destruir: nuestros esfuerzos todos se dirigen a crear para la patria una era de adelanto&#8230;».</em></p></blockquote>
<p>Joaquín Barnet, al escribir también sobre el <em>Anuario</em>, planteó que este daría una idea <em>“&#8230;del adelanto de la institución, y reflejará a diversos puntos del orbe el estado de esfuerzos de la misma para contribuir al mejoramiento de la humanidad»</em>. De esta forma reflejó el sentimiento humanista que latía en el pensamiento de estos científicos fundadores. Barnet, años después, murió víctima de una explosión ocurrida mientras realizaba un experimento químico, convirtiéndose así en un mártir de la ciencia.</p>
<p>La relación entre ética, ciencia y sociedad fue una constante en los esfuerzos y el ideario de los miembros de la Sección de Ciencias y así ha continuado desde entonces. Al respecto diría el médico y químico José López Benavides:</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;si bien es cierto que nada hay más grande, ni más santo que la adquisición de los conocimientos científicos que nos abren las escondidas puertas de todos sus misterios, no es menos evidente que ella [la ciencia] nos impone obligaciones inmensas para con la sociedad en que vivimos y para con nosotros mismos».</em></p></blockquote>
<p>También Sebastián A. de Morales abordó como parte inseparable de esta ética, lo relacionado con las cualidades que debían poseer los científicos, las cuales cultivó ejemplarmente:</p>
<blockquote><p><em>“Nada se oculta a la investigación del hombre cuando le acompañan la perseverancia, la buena fe y el ansia del saber».</em></p></blockquote>
<p>Defendió que el hombre investigaba para</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;ennoblecer su cerebro, olimpo santificado de su inteligencia, con las divinas revelaciones de Linneo, de Cuvier, de Herchel, de Owen, de Darwin, de Newton, y de otros tantos sabios inspirados por Dios, a la manera del gran Moisés». </em></p></blockquote>
<p>Fiel a estas ideas, consideró la ciencia como</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;esa llama que iluminó los cerebros de Aristóteles, de Linneo, de Cuvier, de Geoffroy, de Blumembach, de Owen, de Darwin y de tantos otros ilustres apóstoles de la naturaleza».</em></p></blockquote>
<p>La ética científica presente en los miembros de la Sección de Ciencias fue ejemplarmente practicada por los que ejercieron la medicina, recordados todos como profesionales consagrados y sabios. En 1868 Manuel Presas afirmó que <em>“&#8230;el médico es llamado a curar individuos enfermos y no a combatir enfermedades».</em> A este criterio Presas le sería fiel hasta su muerte, que le sorprendió siendo aún muy joven, años después, cuando se dedicó en cuerpo y alma a curar enfermos de difteria.</p>
<p>Otro elemento importante fue que defendieron con fervor el carácter científico de la medicina. Al respecto apuntaría Manuel Presas en 1866:</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;los que niegan a la medicina el carácter científico&#8230; </em>[deberían] <em>&#8230;proclamar muy alto su error y batir palmas por las conquistas del talento&#8230;».</em></p></blockquote>
<p>Mientras que, al analizar un libro sobre las aguas medicinales de Cuba, reclamó de las autoridades la atención y el aprovechamiento de este recurso en beneficio de la población. Esto debía estar unido al estudio científico de sus características y propiedades. Todo esto serviría para que los médicos prestaran</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;el eminente servicio de combatir los errores ya establecidos; lo que vale tanto como descubrir una verdad.”</em>, de forma tal que <em>“&#8230;no permanezcan, como hasta aquí, en brazos del empirismo ciego y de las tradiciones populares, erróneas tan a menudo».</em></p></blockquote>
<p>Los miembros de la Sección de Ciencias fueron capaces también de asimilar las concepciones y teorías científicas más novedosas.  Desde 1865 conocían las ideas darwinistas, aunque no asumieron su defensa de forma abierta. Esto lo hizo <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre#:~:text=Carlos%20de%20la%20Torre%20y%20Huerta%20(Matanzas%2C%2015%20de%20mayo,de%20especies%20terrestres%20de%20moluscos.">Carlos de la Torre</a>, con 22 años, en 1880, cuando destacó la obra <em>El origen de las especies. </em>En este libro, según él, <a href="https://www.ecured.cu/Charles_Darwin#:~:text=Charles%20Robert%20Darwin%20Wedgwood%20(Shrewsbury,proceso%20denominado%20selecci%C3%B3n%20natural%C2%BB..">Carlos Darwin</a> concibió</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;las leyes de la selección natural y formula las bases de la teoría de la descendencia humana que acaba de echar por tierra el dogma de la creación momentánea del hombre&#8230;”</em></p></blockquote>
<p>Reconoció, además, que la misma</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;no solo respondía a todas las exigencias de la época, sino que formulaba otras nuevas y más interesantes cuestiones que han ocupado y ocupan la atención de las eminencias europeas y americanas».</em></p></blockquote>
<p>Más adelante, exaltó el darwinismo como una de las</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;verdades conquistadas por la ciencia a costa de grandes sacrificios, de profundos estudios y de una constante y detenida observación de la naturaleza.”</em>, por lo cual consideraba importante <em>“&#8230;contribuir, aunque en pequeño, a la propagación de tan atrevida como trascendental doctrina».</em></p></blockquote>
<p>También Joaquín Barnet demostró estar informado de las corrientes más avanzadas de la ciencia. En su tesis para el grado de doctor en farmacia defendió ideas opuestas al vitalismo y la generación espontánea:</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;donde quiera que se presenten condiciones propias para la existencia de los seres vivos, previa en nuestro concepto la presencia de gérmenes, los gérmenes producen seres&#8230;”.</em></p></blockquote>
<p>Hizo un análisis histórico del uso de la fermentación por el hombre para producir vino y del estudio de este fenómeno por los científicos de otras épocas. Demostró, además, un amplio conocimiento de las tesis defendidas por el gran científico francés <a href="https://www.ecured.cu/Louis_Pasteur#:~:text=Louis%20Pasteur%20(Borgo%C3%B1a%2C%2027%20de,la%20Microbiolog%C3%ADa%20y%20la%20qu%C3%ADmica.">Luis Pasteur</a>:</p>
<blockquote><p><em>“Esto es cuanto se ha dicho en estos últimos tiempos sobre la fermentación, fenómeno tan observado por los sabios de todos los siglos, y el cual ha coronado de inmarcesible lauro la frente del activo académico francés Mr. Pasteur; a él estaba reservado el estudio más metódico de la fermentación; para él se afanaron los alquimistas de todas las épocas; para él se perfeccionaron los microscopios, para que, cual nuevo Colón, descubriera un mundo nuevo, y como Moisés, escribiera el Génesis de la fermentación».</em></p></blockquote>
<p>La Sección de Sección enfrentó en 1867 la terrible epidemia de viruelas que azotó la ciudad. En esa oportunidad asumieron la defensa de una de las conquistas más valiosas de la ciencia: la vacunación. Al respecto opinó Manuel Zambrana, al referirse a</p>
<blockquote><p><em>“&#8230;las vociferaciones de la parte inculta del pueblo y de otros no muy cultos que no creen en la eficacia de la vacuna.”</em>, cuando agregó <em>“Nosotros debemos trabajar para llegar a desterrar esas preocupaciones populares que tanto mal causan en la marcha de las buenas medidas; pero teniendo muy presente que esa es una obra muy difícil, lenta; una obra que solo el tiempo, la justicia y el detenimiento reflexivo podrán consumar».</em></p></blockquote>
<p>El surgimiento de la tradición científica matancera se remonta a 1864, con la fundación de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas. Entre sus miembros están los fundadores de la ciencia en el territorio, con un gran sentido de universalidad y, al mismo tiempo, correspondencia con la realidad que les tocó vivir.</p>
<p>La admiración que sentían por nuestra patria, su naturaleza, flora y fauna, se demostró en numerosas ocasiones por la exaltación de sus bellezas naturales. Esto equivalía, en pleno régimen colonial, a fortalecer el patriotismo de los cubanos. Cultivar la ciencia en la Cuba colonial, a pesar de la indiferencia del gobierno, era forjar una tradición. A esto se unió el amor que sentían por Matanzas, que demostraron en sus esfuerzos por hacerla más culta y con un alto nivel científico. A ellos debemos agradecer el orgullo que sentimos hoy por la tradición científica matancera.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="fMxY1pEWVj"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/a-160-anos-de-la-seccion-de-ciencias-del-liceo-de-matanzas/">A 160 años de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«A 160 años de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/a-160-anos-de-la-seccion-de-ciencias-del-liceo-de-matanzas/embed/#?secret=uFcOpVGo9r#?secret=fMxY1pEWVj" data-secret="fMxY1pEWVj" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
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		<title>Recorrido científico por la calle Río</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Jan 2026 11:30:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel A. Aballí]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Echemendía]]></category>
		<category><![CDATA[Calle Río]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos de la Torre]]></category>
		<category><![CDATA[Clínica Tamargo]]></category>
		<category><![CDATA[Colegio La Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Colegio La Luz]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Guiteras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La calle Río, una de las arterias principales de la ciudad de Matanzas, encierra tesoros...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;"><strong>La calle Río, una de las arterias principales de la ciudad de Matanzas, encierra tesoros patrimoniales vinculados a la historia de la ciencia en el territorio.</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Conserva el primitivo nombre de Río, por su cercanía al San Juan, una de las vías fluviales de la ciudad. También se llamó O’Reilly y oficialmente es Tello Lamar, en homenaje a <a href="https://www.ecured.cu/Eleuterio_Tello_Lamar">Eleuterio Lamar Varela</a>, joven conspirador fusilado por los españoles en 1869. Existe desde la misma fundación de la ciudad en 1693. Es un espacio lleno de historia y tradición.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><b><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">La cuna de tres grandes hombres de ciencia</span></b></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">La calle Río, en la ciudad de Matanzas, sobresale, en primer lugar, por albergar las casas donde nacieron tres grandes personalidades de la ciencia cubana: el sabio naturalista <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a> y los eminentes médicos <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras</a> y <a href="https://www.ecured.cu/%C3%81ngel_Arturo_Aball%C3%AD">Ángel A. Aballí</a>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Nacido en la casa número 37 de la calle Río, Carlos de la Torre y Huerta fue el científico cubano más destacado en el campo de la malacología. Cursó estudios en los colegios La Empresa y Los Normales, de su ciudad natal, donde también recibió la influencia educativa del sabio coleccionista Francisco Jimeno. Alcanzó el grado de Licenciado en Ciencias en 1881, en La Universidad de La Habana. Después matriculó la carrera de Ciencias Naturales en Madrid, titulándose Doctor en 1883.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Fue catedrático de los Institutos de Segunda Enseñanza de San Juan, Puerto Rico, y de La Habana. En 1885 formó parte del claustro de la universidad habanera. Ingresó en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1889. Perteneció y obtuvo distinciones de más de 50 instituciones científicas cubanas y extranjeras. Participó en la dirección de una decena de medios científicos de prensa y publicó diferentes investigaciones en cientos de artículos y libros en Cuba y el extranjero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Estuvo entre los más destacados representantes del evolucionismo en Cuba. Desde la impartición de la asignatura Anatomía Comparada en la Universidad de La Habana, contribuyó a dar basamento científico a una concepción evolutiva del desarrollo de la naturaleza orgánica. En esta faceta se inscriben los resultados que alcanzó como paleontólogo: descubrió los restos del <i>Megalocnus rodens</i>, con lo cual probó la existencia de la Isla en el período Pleistoceno. Al hallar fósiles de <i>Ammonites</i> en Pinar del Río, confirmó la presencia en Cuba del período Jurásico.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Acosado por el régimen colonial, al estallar la Guerra del 95, se vio obligado a exiliarse en el exterior (Inglaterra, Francia y Estados Unidos) donde ayudó a la causa cubana. Por esta razón fue depuesto de su cargo de catedrático de la Universidad de La Habana y repuesto en 1898. </span><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Como pedagogo la labor de Carlos de la Torre y Huerta fue amplia. Propuso en 1899 un nuevo plan de estudios para las escuelas de Cuba. Dirigió la publicación, entre 1901 y 1904, de los diferentes tomos del <i>Manual o guía para los exámenes de maestros cubanos</i>, donde implementó una pedagogía genuinamente cubana. Dio a conocer varios libros de texto para las escuelas públicas cubanas sobre lectura, de primer a quinto grados, y de geografía de Cuba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Instaurada la República, ocupó varios cargos políticos. En 1921 fue designado Rector del más alto centro de estudios cubanos. Al fallecer, el 19 de febrero de 1950, era reconocido como la figura cumbre de la Zoología cubana. Una placa conmemorativa recuerda el lugar de su nacimiento en la calle Río de la ciudad de Matanzas.</span></p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="puZioqJucx"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-de-la-torre-y-huerta-el-hijo-de-matanzas-que-fue-un-sabio-universal/">Carlos de la Torre y Huerta, el hijo de Matanzas que fue un sabio universal</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Carlos de la Torre y Huerta, el hijo de Matanzas que fue un sabio universal» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-de-la-torre-y-huerta-el-hijo-de-matanzas-que-fue-un-sabio-universal/embed/#?secret=pVF375spjT#?secret=puZioqJucx" data-secret="puZioqJucx" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Juan Guiteras nació en Matanzas, en la casona de la calle Río número 43, el 4 de enero de 1852. </span><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Recibió las enseñanzas primaria y secundaria en el Colegio La Empresa, que dirigía uno de sus tíos.</span> <span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">En 1867 se graduó de bachiller en artes en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de La Habana y los terminó en la de Pennsylvania, Estados Unidos, donde se graduó en 1873. Revalidó su título de Doctor en Medicina en la Universidad de la Habana en 1901.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Después de 1873 desarrolló una intensa labor científica y asistencial. Fue médico interno y de visitas del Hospital de Filadelfia (1873-1879). En Frankfurt, Alemania, completó en 1889 su especialización en anatomía patológica y en el Instituto de Higiene de Berlín, en 1891, estudió los avances de la bacteriología, ciencia que experimentaba un gran desarrollo en ese momento. Se desempeñó como profesor en universidades de Estados Unidos. Como oficial médico del Marine Hospital Service realizó una notable labor y participó en la Guerra Hispano-cubano-americana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Perteneció a la Primera Comisión Americana para el Estudio de la Fiebre Amarilla en 1879 y durante muchos años fue infectólogo consultante de la Fundación Rockefeller. Fue Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana de 1905 a 1909. Ocupó en Cuba los más altos cargos sanitarios: presidente de la Comisión de Fiebre Amarilla, director del Hospital de Enfermedades Infecciosas Las Ánimas (1901-1909), director Nacional de Sanidad (1909-1921) y Secretario de Sanidad y Beneficencia (1921-1922).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Fundó y dirigió en La Habana la <i>Revista de Medicina Tropical</i> y la <i>Revista de Medicina Tropical e Higiene</i>. Perteneció a numerosas academias y sociedades científicas de América y Europa. En 1922 fue electo Académico de Mérito de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Su bibliografía sobre temas de medicina fue amplísima y abarcó, sobre todo, los relativos al parasitismo en las zonas tropicales. Fue un ferviente defensor de la obra de <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_J._Finlay">Carlos J. Finlay</a>. Al constituirse en 1925 la Federación Médica de Cuba fue electo por aclamación su primer presidente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Dos momentos de su vida ejemplifican su carácter de hombre íntegro. Primero su renuncia, en 1922, al cargo de Secretario de Sanidad y Beneficencia, con motivo de la injerencia estadounidense en los asuntos cubanos. Y en segundo lugar el hecho de que, al regresar a su ciudad natal ese mismo año, fundó una escuela cerca de su finca San Agustín, en Benavides, donde se dedicó a enseñar a leer y escribir a niños pobres de la zona y a brindar consultas médicas gratuitas a los pobladores. Aquí le sorprendió la muerte el 28 de octubre de 1925, a los 73 años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Legó a su patria y a Matanzas una obra científica y pedagógica muy valiosa, así como un ejemplo imperecedero de investigador y profesional de la medicina. En su honor la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas lleva su nombre y allí existe una cátedra dedicada al estudio de su obra.</span></p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="X72LSY6aQ7"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/destacados/apoteosis-y-gloria-de-juan-guiteras-gener-a-cien-anos-de-su-muerte/">Apoteosis y gloria de Juan Guiteras Gener a cien años de su muerte</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Apoteosis y gloria de Juan Guiteras Gener a cien años de su muerte» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/destacados/apoteosis-y-gloria-de-juan-guiteras-gener-a-cien-anos-de-su-muerte/embed/#?secret=L1kzsgZ2gC#?secret=X72LSY6aQ7" data-secret="X72LSY6aQ7" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Ángel Arturo Aballí Arellano, nació el jueves 30 de septiembre de 1880 en una amplia casona de la calle Río número 8. Estudió en la Universidad de La Habana, donde se graduó en 1901 como doctor en medicina. Por sus resultados docente recibió la primera beca de estudios que se le concedió a un estudiante cubano. Durante su viaje por Estados Unidos y Europa amplió sus conocimientos médicos. Regresó a Cuba en 1904 y dos años más tarde ocupó el puesto de jefe de clínica infantil de la Cátedra de Clínica Médica y posteriormente la obtuvo por oposición. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Elaboró planes y programas de estudio, incorporando a la enseñanza de la pediatría los métodos pedagógicos más avanzados. Creó en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes el primer servicio de clínica infantil en Cuba. También inauguró el Dispensario Antituberculoso para Niños Calmette, el Preventorio Grancher para Lactantes y una sala destinada a niños tuberculosos en el hospital La Esperanza. Fundó el Hospital Infantil Antituberculoso, después nombrado Hospital Materno Infantil Ángel Arturo Aballí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Ángel Arturo Aballí fue presidente de la Sociedad de Estudios Clínicos entre 1920 y 1924. Al crearse en 1923 la Cátedra de Patología y Clínica Infantil de la Universidad de La Habana fue nombrado profesor titular. En 1924 fungió como presidente del VI Congreso Médico y presidió la delegación cubana al VII Congreso Médico Latinoamericano, celebrado en México en 1925. Este año participó en la fundación de la Federación Médica de Cuba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Electo miembro honorario de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1926. Presidió el V Congreso Panamericano del Niño celebrado en La Habana en 1927. Fundó en 1928 la Sociedad Cubana de Pediatría, de la que fue el primer presidente. En 1936 fue designado decano de la escuela de medicina de la Universidad de La Habana y en 1946 se le confirió el diploma de miembro de honor de la Sociedad Cubana de Pediatría. Fue autor de una amplia bibliografía científica. Ángel Arturo Aballí falleció en La Habana el 22 de julio de 1952. </span></p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="hdHELpLVvc"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/angel-arturo-aballi-y-la-salud-de-la-infancia-cubana/">Ángel Arturo Aballí y la salud de la infancia cubana</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Ángel Arturo Aballí y la salud de la infancia cubana» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/angel-arturo-aballi-y-la-salud-de-la-infancia-cubana/embed/#?secret=rvkrV5pCmZ#?secret=hdHELpLVvc" data-secret="hdHELpLVvc" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><b><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Tres colegios</span></b></p>
<figure id="attachment_97133" aria-describedby="caption-attachment-97133" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97133 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Placa-que-recuerda-el-lugar-donde-radico-el-Colegio-La-Empresa.-Archivo-del-autor-300x140.jpg" alt="" width="300" height="140" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Placa-que-recuerda-el-lugar-donde-radico-el-Colegio-La-Empresa.-Archivo-del-autor-300x140.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Placa-que-recuerda-el-lugar-donde-radico-el-Colegio-La-Empresa.-Archivo-del-autor-150x70.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Placa-que-recuerda-el-lugar-donde-radico-el-Colegio-La-Empresa.-Archivo-del-autor.jpg 329w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97133" class="wp-caption-text">Placa que recuerda el lugar donde radicó el Colegio La Empresa. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Entre las instituciones de educación que funcionaron en la calle Río a lo largo de la historia, el más célebre es el </span><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Colegio La Empresa, que estuvo ubicado en el inmueble número 40. </span><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Se fundó el 15 de febrero de 1840 como una sociedad por acciones. El primer director fue el escritor José Antonio Echevarría y entre los primeros profesores estuvo <a href="https://www.ecured.cu/Cirilo_Villaverde">Cirilo Villaverde</a>. La Empresa tuvo gabinetes de Física y Química, así como un museo de Historia Natural. En sus aulas se enseñó latín, griego, francés, inglés y alemán. Además, Lógica, Metafísica, Ideología, Psicología, Moral y Derecho Natural. Se impartió esgrima, gimnástica, música y teneduría de libros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">El verdadero momento de gloria se sucedió al asumir la dirección Eusebio Guiteras Font, a quien sustituyó su hermano Antonio en 1852. La Empresa llegó a ser comparado con el Colegio El Salvador, de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>, y se le consideró el “…mejor de España y sus dominios”. Varios de sus profesores y estudiantes se incorporaron a la Guerra de los Diez Años, ya como conspiradores, combatientes o emigrados. El gobierno español lo clausuró en 1869, tras considerarlo “nido de víboras” </span><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Un ex alumno, el destacado pedagogo <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Vald%C3%A9s_Rodr%C3%ADguez">Manuel Valdés Rodríguez</a>, escribió en 1909:</span></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">“</span><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Funcionaba el colegio en la amplia casa número 40 de la calle del Río. y aquí, hasta después de 1868, ofreció anualmente sus brillantes exámenes, no cesando en el avance constante de sus ideas pedagógicas y en la ardua obra de modelar el carácter de la juventud”.</span></p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">En la calle Río, número 6, estuvo el Colegio La Luz, otra relevante institución educativa matancera. </span><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">De acuerdo con algunas fuentes, este centro se fundó por Eduardo Meireles Brito en 1899. Sin embargo, está documentado que fue en 1904 que la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes le autorizó la apertura de un colegio privado en Matanzas. En La Luz se impartió la primera enseñanza elemental y superior, así como la segunda enseñanza. Estaba adscrito al Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Fue una escuela que aplicó nuevas concepciones pedagógicas y didácticas en la formación de niños y jóvenes. Entre las innovaciones de este centro estuvo la utilización del cinematógrafo como medio de enseñanza. Fue de los primeros en aprovechar las ventajas de la coeducación, pues en sus aulas había estudiantes hembras y varones desde 1912. En 1914 se amplió con un departamento dedicado a señoritas y niñas. Eduardo Meireles fue director del Colegio hasta 1917. Después de esa fecha funcionaron dos instituciones de igual denominación, una en La Habana y otra en Matanzas. En ambos casos, los fundadores habían sido discípulos o colegas de Meireles, quienes se declararon continuadores de su obra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Sobre el Colegio La Luz, escribió el poeta <a href="https://www.ecured.cu/Agust%C3%ADn_Acosta_Bello">Agustín Acosta</a>:</span></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">“Recuerdo aquel famoso colegio matancero «La Luz», de cuyas aulas salió una generación brillantísima. Yo vivía enfrente. La voz del maestro se colaba por la ventana de mi balcón como un torrente de energía no exenta de dulzura para los discípulos. Aquella voz decía bellas cosas de patria, de hogar, de voluntad, de porvenir… Aquella voz no predicó en desierto. Inició una desconocida pedagogía propia: consintió que los discípulos le interrogaran, le opusieran sus dudas, sus reparos, sus ásperos descreimientos de muchachos. Y entonces, en el silencio amplio de la sala, la voz se hacía convincente, imperaba la lógica, el ejemplo tomaba cuerpo y vida… Y si los discípulos no aplaudían los razonamientos del maestro, era porque le dedicaban un aplauso más íntimo y más dulce: la sonrisa”.</span></p>
</blockquote>
<figure id="attachment_97134" aria-describedby="caption-attachment-97134" style="width: 205px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97134 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Logo-del-Colegio-Arturo-Echemendia-que-aun-se-conserva-en-la-fachada-de-la-actual-Escuela-Primaria-Quintin-Pino-Machado-249x300.jpg" alt="" width="205" height="247" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Logo-del-Colegio-Arturo-Echemendia-que-aun-se-conserva-en-la-fachada-de-la-actual-Escuela-Primaria-Quintin-Pino-Machado-249x300.jpg 249w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Logo-del-Colegio-Arturo-Echemendia-que-aun-se-conserva-en-la-fachada-de-la-actual-Escuela-Primaria-Quintin-Pino-Machado-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Logo-del-Colegio-Arturo-Echemendia-que-aun-se-conserva-en-la-fachada-de-la-actual-Escuela-Primaria-Quintin-Pino-Machado.jpg 367w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /><figcaption id="caption-attachment-97134" class="wp-caption-text">Logo del Colegio Arturo Echemendía que aún se conserva en la fachada de la actual Escuela Primaria Quintín Pino Machado. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">En la calle Río funcionó durante años el Colegio Arturo Echemendía. La génesis de esta institución educativa comenzó en el llamado Colegio o Academia de los Catedráticos, creado por los profesores del Instituto de Segunda Enseñanza que fueron cesanteados por el gobierno de Gerardo Machado. Primero se ubicó en la casona con el número 68 de la calle Manzano. Tiempo después ocupó el local de la casa natal de Carlos de la Torre en la calle Río. Se le consideró en su tiempo el mejor de la ciudad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">T</span><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">ras la muerte de su fundador en 1934, el ilustre educador matancero Arturo Echemendía, el Colegio de los Catedráticos recibió este nombre. Entre los profesores de este afamado colegio estuvieron <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_R._Russinyol_Carballo">José Russinyol</a> y José F. Wegener. Varios alumnos de esta escuela se destacaon después en diferentes ámbitos, tanto en Matanzas como en Cuba. Fue el caso, por ejemplo, del médico <a href="https://www.ecured.cu/Julio_Font_Ti%C3%B3">Julio Font</a> y del cardenal <a href="https://www.ecured.cu/Jaime_Ortega">Jaime Ortega</a>. Uno de ellos, <a href="https://www.ecured.cu/Cintio_Vitier">Cintio Vitier</a>, dejó sentidos testimonios sobre la influencia que recibió en este colegio:</span></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">“Matanzas fue un lugar privilegiado para la educación en esos años; desde luego, en ese sentido ya tenía una tradición, como la tenía también de cultura, de poesía en general; yo creo que los mejores maestros de Cuba estaban en ese momento en Matanzas. Fui alumno de una verdadera pléyade de educadores de primera línea, tuve esa suerte, por eso siempre he creído que la verdadera enseñanza que yo recibí fue la primaria y el comienzo de lo que entonces se llamaba Preparatoria, que fue lo que hice en esta Academia de Arturo Echemendía, hasta que ingresé en el Instituto. Ya después, a los catorce años, vine con mis padres a vivir a La Habana”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">“Arturo Echemendía, era gran amigo de mi padre. Hermano espiritual, debo decir más bien. Lo recuerdo siempre por encima de todos los profesores de aquel Colegio excepcional…”.</span></p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><b><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">La Clínica Tamargo</span></b><b></b></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span lang="ES-MX" style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Además, de las relevantes instituciones educativas ya mencionadas, en la calle Río radicó uno de los establecimientos médicos más famosos que han existido en Matanzas, la Clínica Tamargo. Esta se ubicó en una casona que llevaba el número 29.</span> <span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Esa casa fue en un inicio sede del Banco Español de la Isla de Cuba, que en aquella época tenía una sola planta. Ya en el siglo XX el médico Juan F. Tamargo adquirió el edificio e instaló junto al doctor Vicente Gómez la Clínica Gómez-Tamargo. Después de 1912 se le adicionó una segunda planta.</span></p>
<figure id="attachment_97135" aria-describedby="caption-attachment-97135" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97135 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Clinica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor-300x238.jpg" alt="" width="300" height="238" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Clinica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor-300x238.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Clinica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor-150x119.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/La-Clinica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor.jpg 658w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97135" class="wp-caption-text">La Clínica Gómez-Tamargo en 1912. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">Entre los aspectos más relevantes de la Clínica Gómez-Tamargo estuvo el laboratorio, dirigido por el doctor José A. Fernández Benítez, que contó con todos los recursos de la época. Uno de los médicos que trabajó en la Clínica Tamargo, como pasó a llamarse posteriormente, fue Mario E. Dihigo, quien la consideró “…amplia y bien instalada”. En 1912 la visitó el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Varela_Zequeira">José Varela Zequeira</a> y destacó que era una institución “…digna de ser imitada”.</span></p>
<figure id="attachment_97136" aria-describedby="caption-attachment-97136" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97136 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Rayos-X-de-la-Clnica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Rayos-X-de-la-Clnica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor-300x226.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Rayos-X-de-la-Clnica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Rayos-X-de-la-Clnica-Gomez-Tamargo-en-1912.-Archivo-del-autor.jpg 411w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97136" class="wp-caption-text">Gabinete de Rayos X de la Clínica Gómez-Tamargo en 1912. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">A inicios de los años 40 la Clínica Tamargo fue vendida a un grupo de médicos, quienes después fundaron el Centro Médico de Matanzas, para el que se construyó un moderno edificio en las Alturas de Simpson. Con remodelaciones y ampliaciones a lo largo del tiempo, allí radica el Hospital Pediátrico “Eliseo Noel Caamaño”. Hoy el hermoso edificio en el que radicó la Clínica Tamargo en la calle Río está en una completa ruina y bajo amenaza de desaparecer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-family: 'Verdana',sans-serif;">La calle Río, o Tello Lamar, en su largo devenir de siglos, ha sido testigo de importantes hechos de la historia de la ciencia en Matanzas. Ilustres personalidades nacieron en ella, célebres instituciones encontraron cobijo en sus imponentes casas. Es, en sí misma, ejemplo de la identidad que nos convoca cada día a conocer y cuidar lo que hemos sido, para seguir siendo quienes somos.</span></p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/recorrido-cientifico-por-la-calle-rio/">Recorrido científico por la calle Río</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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