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	<title>ciencia en Cuba archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>ciencia en Cuba archivos - TV Yumurí</title>
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	<item>
		<title>Antonio Recasens Garrido: un matancero en la historia de la odontología cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 13:27:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
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		<category><![CDATA[odontología cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El matancero Antonio Recasens Garrido dejó una huella imperecedera en la historia de la odontología...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-recasens-matancero-en-la-historia-de-la-odontologia-cubana/">Antonio Recasens Garrido: un matancero en la historia de la odontología cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><strong>El matancero Antonio Recasens Garrido dejó una huella imperecedera en la historia de la odontología cubana.</strong></p></blockquote>
<p>En el seno de una familia matancera de arraigados ideales independentistas, vio la luz Antonio Ambrosio del Rosario Recasens Garrido, el 20 de marzo de 1879. El padre y su hermano Jaime, fueron dentistas. Este último se graduó en esa especialidad en 1893 y muy joven se incorporó al Ejército Libertador. Enfermó durante la guerra y murió a pocas semanas de concluida esta. Llegó a alcanzar los grados de capitán.</p>
<p>Antonio Recasens Garrido se graduó como Cirujano Dentista, en la Universidad de La Habana, el 2 de julio de 1899. Comenzó a ejercer esa profesión en su ciudad natal. La historia recoge que su gabinete dental funcionó en al menos cuatro lugares: Gelabert 71 en 1902, Milanés 79 en 1913, Milanés 81 en 1918 y Tirry 75 en 1923.</p>
<p><strong>La obra de un profesional</strong></p>
<figure id="attachment_103237" aria-describedby="caption-attachment-103237" style="width: 272px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-electro-dental-de-Antonio-Recasens-en-Tirry-75.bmp"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-103237 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-electro-dental-de-Antonio-Recasens-en-Tirry-75-300x234.jpg" alt="" width="272" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-electro-dental-de-Antonio-Recasens-en-Tirry-75-300x234.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-electro-dental-de-Antonio-Recasens-en-Tirry-75-150x117.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-electro-dental-de-Antonio-Recasens-en-Tirry-75.bmp 557w" sizes="(max-width: 272px) 100vw, 272px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103237" class="wp-caption-text">Gabinete electro-dental de Antonio Recasens en Tirry 75.</figcaption></figure>
<p>Desde los inicios de su labor como odontólogo, Antonio Recasens Garrido se destacó por su dedicación al trabajo y la búsqueda de soluciones a las problemáticas sociales de la época. Se empeñó, por ejemplo, en elevar el nivel científico del gremio de odontólogos de la ciudad. Por este motivo, fundó en 1907 la Sociedad Dental de Matanzas.</p>
<p>Entre sus esfuerzos sobresalió la creación en Matanzas, el 24 de noviembre de 1918, de un Dispensario Dental para Niños Pobres. Este, que se inspiró en el Dispensario de Niños Pobres creado en 1894 por el Cuerpo de Bomberos del Comercio de Matanzas, fue el primero del país. En poco tiempo la feliz iniciativa se extendió a otras ciudades cubanas. Acerca de la significación de este acontecimiento, la revista <em>Cuba Odontológica</em> expresó:</p>
<blockquote><p>“Significa ese dispensario un trascendental avance hacia el noble ideal de crear una juventud saludable, capacitada para asumir con empeño decidido y acertado los destinos de la Patria. Es, pues, la labor del culto compañero Recasens de gran valor material y moral, y sus esfuerzos serán, en el mañana, los valiosos constructores de la mejor obra: la salud de miles de ciudadanos”.</p></blockquote>
<p>En junio de 1920 Antonio Recasens Garrido viajó a Estados Unidos, donde permaneció varios meses. Realizó esa estancia con la intención de estudiar las experiencias de la atención odontológica en niños. Al regresar, elevó un informe a la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, que se publicó en varios números de la revista <em>Cuba Odontológica</em>. En esa oportunidad defendió ideas como las siguientes:</p>
<blockquote><p>“La higiene pública de la boca es, desde hace quince años, un asunto de verdadero interés nacional, y su importancia, que ha sido ya reconocida generalmente, ha merecido la atención de todos los países civilizados”.</p>
<p>“No es trabajo fácil hacer comprender a personas profanas, estas teorías, pero el método para lograrlo es asunto resuelto. La educación del niño, el concurso de los profesores, la propaganda constante de los higienistas, y el ejemplo, serían suficientes para lograr que en nuestro país mejorase la salud pública”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_103236" aria-describedby="caption-attachment-103236" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oficina-dental-del-doctor-Antonio-Recansens-en-1920.-Archivo-del-autor.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-103236 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oficina-dental-del-doctor-Antonio-Recansens-en-1920.-Archivo-del-autor-300x196.jpg" alt="" width="300" height="196" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oficina-dental-del-doctor-Antonio-Recansens-en-1920.-Archivo-del-autor-300x196.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oficina-dental-del-doctor-Antonio-Recansens-en-1920.-Archivo-del-autor-150x98.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oficina-dental-del-doctor-Antonio-Recansens-en-1920.-Archivo-del-autor.bmp 680w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103236" class="wp-caption-text">Oficina dental del doctor Antonio Recasens en 1920. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Antonio Recasens Garrido se trasladó a La Habana en 1924, ciudad donde vivió el resto de sus días. Allí, su gabinete dental radicó en la calle Neptuno 25 altos en 1930. Dos años después se encontraba en Neptuno número 70.  Desde ese momento se vinculó de forma estrecha en la Sociedad Odontológica de Cuba, ámbito en el que sobresalió de forma brillante.</p>
<p>Fue en esta asociación científica que Antonio Recasens Garrido propuso, el 6 de febrero de 1925, la celebración en Cuba del Día de la Odontología Latinoamericana. La feliz idea fue acogida con beneplácito y se celebró, por vez primera, el 3 de octubre de 1929. Fueron organizadas variadas actividades, como concursos, tributos a relevantes odontólogos ya fallecidos, recorridos por lugares históricos y programas de radio para promover la higiene de la boca.</p>
<p>En reconocimiento a su labor, en 1927 Antonio Recasens Garrido fue nombrado Asesor Dental de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia. Un año después, en mayo de 1928, participó en la creación de un dispensario dental en la ciudad de Santa Clara, similar al que había creado en Matanzas. Pudo ver, con satisfacción, cómo su propuesta se iba extendiendo por todo el país.</p>
<figure id="attachment_103235" aria-describedby="caption-attachment-103235" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-doctor-Antonio-Recasens-haciendo-entrega-de-la-presidencia-de-la-Asociacion-Odontologica-Nacional-al-doctor-Ulises-Odio.-Archivo-del-autor.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-103235 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-doctor-Antonio-Recasens-haciendo-entrega-de-la-presidencia-de-la-Asociacion-Odontologica-Nacional-al-doctor-Ulises-Odio.-Archivo-del-autor-300x194.jpg" alt="" width="300" height="194" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-doctor-Antonio-Recasens-haciendo-entrega-de-la-presidencia-de-la-Asociacion-Odontologica-Nacional-al-doctor-Ulises-Odio.-Archivo-del-autor-300x194.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-doctor-Antonio-Recasens-haciendo-entrega-de-la-presidencia-de-la-Asociacion-Odontologica-Nacional-al-doctor-Ulises-Odio.-Archivo-del-autor-150x97.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-doctor-Antonio-Recasens-haciendo-entrega-de-la-presidencia-de-la-Asociacion-Odontologica-Nacional-al-doctor-Ulises-Odio.-Archivo-del-autor.bmp 510w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103235" class="wp-caption-text">El doctor Antonio Recasens haciendo entrega de la presidencia de la Asociación Odontológica Nacional al doctor Ulises Odio. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Asumió como vicepresidente de la Federación Dental de Cuba el 14 de octubre de 1930. En 1931 se le nombró vicepresidente de la Sociedad Odontológica de Cuba. A su vez, en 1933, fue electo presidente y director del Boletín de la Federación Odontológica de Cuba. Entre los aportes que hizo a esta asociación estuvo el establecimiento del Club Clínico de la Sociedad. Desempeñó esta responsabilidad hasta 1935.</p>
<p><strong>Quehacer científico</strong></p>
<p>Antonio Recasens Garrido fue ejemplo, además, por su quehacer científico. En 1912 participó en el Primer Congreso Odontológico Cubano. A partir de esta fecha siempre estuvo presente en los demás cónclaves de este tipo. También asistió a varias ediciones del Congreso Médico Nacional. En el quinto de estos eventos, realizado en 1920, presentó la ponencia “Importancia de los Dispensarios Dentales para niños y su funcionamiento”.</p>
<figure id="attachment_103241" aria-describedby="caption-attachment-103241" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1930.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103241 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1930.-Archivo-del-autor-300x135.jpg" alt="" width="300" height="135" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1930.-Archivo-del-autor-300x135.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1930.-Archivo-del-autor-150x68.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1930.-Archivo-del-autor.bmp 615w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103241" class="wp-caption-text">Anuncio de la consulta de Antonio Recasens en 1930. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Estuvo presente en el segundo y tercer Congreso Latinoamericano de Odontología, que se celebró en 1925. Publicó varios trabajos en la revista <em>Cuba Odontológica</em>, entre ellos “Sobre la acción de los antisépticos” (1926). La investigación que realizó sobre las causas de la muerte de Cristóbal Colón la dio a conocer con el título de “Historia de la Odontología”.</p>
<p>El 16 de marzo de 1927, en una sesión científica que celebró la Sociedad Dental de La Habana, leyó una conferencia acerca de “El tratamiento y prevención de las caries en los niños”. En Santa Clara, durante la Convención Dental que celebró la Federación Dental de Cuba los días 26 y 27 de mayo de 1928, expuso la ponencia “La Ortodoncia en Cuba”. Ese mismo año, en el VII Congreso Médico Nacional, presentó el trabajo “La higiene oral”, con el doctor Andrés Weber como coautor. Sobre “Los higienistas dentales y su colaboración a la salud del niño”, disertó en la Sección de Higiene del Quinto Congreso Panamericano del Niño, celebrado en La Habana en 1928.</p>
<p>Además de lo reseñado, Antonio Recasens Garrido se preocupó por la ética profesional de sus colegas y propuso unas “Doce reglas para ser un perfecto dentista”. También escribió el reglamento del Club de Higienistas Escolares, con 15 capítulos. Propuso la creación de un cuerpo de higienistas dentales, que generó un intenso debate científico en el gremio de los odontólogos. Sobre este tema escribió el doctor C. W. Barton, en la revista estadounidense <em>Oral Hygiene</em>, en 1927:</p>
<blockquote><p>“El Dr. Antonio Recasens, de Matanzas, ha concebido la idea de organizar la primera escuela de higienistas dentales en Cuba. Para recopilar información sobre la formación de los higienistas dentales en Estados Unidos, visitó las escuelas de ese país y regresó a su tierra natal con aún mayor entusiasmo, pero lamentablemente también con una idea equivocada de las funciones que se les permite ejercer en Cuba”.</p>
<p>“El doctor llegó a la conclusión de que «las clínicas dentales y las escuelas de higienistas dentales están tan íntimamente relacionadas que las primeras no pueden existir sin las segundas». Parece existir en la mente del autor bastante confusión respecto al estatus exacto de un «higienista» y un «enfermero», ya que solo este último, como «enfermero a domicilio», estaría en condiciones de visitar a las madres de los escolares con el fin de ofrecerles odontología para sus hijos e hijas”.</p>
<p>“El plan de estudios de un año que el Dr. Recasens ha sugerido para los higienistas dentales comprende anatomía, fisiología, histología, bacteriología, higiene, patología bucal, especialmente de las mandíbulas y los dientes, y nociones sobre odontología operatoria. La parte práctica del plan de estudios comienza con la forma adecuada de atender a los pacientes, tanto pequeños como mayores, ajustar el sillón, etc., realizar un inventario de la boca del paciente y otras tareas menores que requieren un conocimiento experto adquirido con años de práctica odontológica”.</p>
<p>“En la práctica, los planes del Dr. Recasens, de llevarse a cabo, no harían sino crear una mujer del tipo de una oficinista con aires de grandeza, con los conocimientos justos para convertirla en una persona muy peligrosa. La confusión de ideas que existen en la mente del autor sobre qué es realmente una higienista dental y qué podría ser ha dado lugar a un largo debate en la Sociedad Odontológica de Cuba, y es de esperar que sus planes sean revisados ​​y corregidos antes de que se implementen”.</p></blockquote>
<p>Una de las obras más conocidas de Antonio Recasens Garrido fue el “Himno al cepillo de dientes”. Se dio a conocer por vez primera en el Teatro Sauto, de Matanzas, durante el Cuarto Concurso de Higiene Dental, celebrado el 15 de marzo de 1925. Se publicó en 1929 con música del relevante compositor Aniceto Díaz. La letra, escrita por Recasens, decía:</p>
<blockquote><p>“Nuestras bocas limpias</p>
<p>se conservan frescas</p>
<p>limpiémosla así.</p>
<p>Siempre al levantarnos</p>
<p>usando el cepillo</p>
<p>con mucho cuidado</p>
<p>hacemos así.</p>
<p>Las bocas bonitas</p>
<p>cuando no se limpian</p>
<p>no inspiran amor</p>
<p>sino repulsión.</p>
<p>Después que comemos</p>
<p>usando el cepillo</p>
<p>doy masaje y froto</p>
<p>mis encías de rosa.</p>
<p>Juremos por Cuba</p>
<p>que siempre tendremos</p>
<p>tan bellos dientes</p>
<p>como esta bandera”.</p></blockquote>
<p>Antonio Recasens Garrido escribió varias historias infantiles, dirigidas a la promoción de la salud bucal. La más conocida fue <em>La historia de Carlitos a imitación de la historia de Tim</em>, que se publicó como folleto en 1930. Este cuento se incluyó en la ponencia “Vulgarización de los conocimientos científicos dentales”, leído por su autor en la Sección Odontológica del VI Congreso Médico Nacional, el 15 de diciembre de 1925.</p>
<figure id="attachment_103242" aria-describedby="caption-attachment-103242" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1932.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103242 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1932.-Archivo-del-autor-300x165.jpg" alt="" width="300" height="165" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1932.-Archivo-del-autor-300x165.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1932.-Archivo-del-autor-150x82.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-consulta-de-Antonio-Recasens-en-1932.-Archivo-del-autor.bmp 561w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103242" class="wp-caption-text">Anuncio de la consulta de Antonio Recasens en 1932. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otras de sus historietas fueron “El globero”, acerca de un vendedor de globos, que los inflaba con la boca para venderlos a los niños. Su objetivo era prevenir la tuberculosis, sífilis y otras enfermedades bucales trasmitidas mediante la saliva. “La abuelita”, formó parte del trabajo “Métodos para divulgar la Ortodoncia”, expuesto por Recasens durante la Segunda Comisión Dental, efectuada en Camagüey, los días 10 al 12 de mayo de 1929.</p>
<p>También fue autor de varios folletos de divulgación, editados por el Instituto Nacional de Ortodoncia. Uno de ellos trató sobre la perfección de líneas-belleza y corrección de irregularidades de los dientes. Se conoce que al morir estaba escribiendo sobre la historia de la Odontología en Cuba.</p>
<p><strong>Labor social</strong></p>
<p>Además de su obra profesional y su quehacer científico, Antonio Recasens Garrido se destacó por una intensa labor social. Esta comenzó con una destacada participación en instituciones culturales matanceras. Miembro del Liceo de Matanzas, fue uno de sus vocales desde 1912 y al año siguiente fue electo director del mismo. Gracias a su iniciativa, esta institución comenzó el 6 de noviembre de 1918 una serie de conferencias, en las que participaron destacados intelectuales matanceros y cubanos.</p>
<figure id="attachment_103238" aria-describedby="caption-attachment-103238" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Recasens-con-un-grupo-de-Boy-scuts-matanceros.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103238 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Recasens-con-un-grupo-de-Boy-scuts-matanceros.-Archivo-del-autor-300x158.jpg" alt="" width="300" height="158" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Recasens-con-un-grupo-de-Boy-scuts-matanceros.-Archivo-del-autor-300x158.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Recasens-con-un-grupo-de-Boy-scuts-matanceros.-Archivo-del-autor-150x79.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Recasens-con-un-grupo-de-Boy-scuts-matanceros.-Archivo-del-autor.bmp 691w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103238" class="wp-caption-text">Antonio Recasens con un grupo de Boy scuts matanceros. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Por comisión del doctor Manuel Alfonso Seijas, Comisario de los Boys Scout en Cuba, Antonio Recasens Garrido procedió a establecer ese cuerpo en Matanzas. El 5 de octubre de 1914 se creó el Comité Provisional, que quedó conformado de forma definitiva el 23 del propio mes. Recasens resultó electo Comisario Provincial de la organización. También en 1914, estuvo entre los fundadores de la Asociación Cívica Cubana y formó parte su directiva como vocal.</p>
<p>Antonio Recasens Garrido desempeñó el cargo de presidente del Club Rotario de Matanzas entre 1921 y 1922, primero de forma interina y después por elección. Además, fue vocal de la agrupación creada en 1916 en apoyo al Club de Béisbol Bellamar, de Matanzas.</p>
<p><strong>Recuento</strong></p>
<figure id="attachment_103239" aria-describedby="caption-attachment-103239" style="width: 188px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103239 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Conrado-Massaguer-233x300.jpg" alt="" width="188" height="242" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Conrado-Massaguer-233x300.jpg 233w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Conrado-Massaguer-117x150.jpg 117w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Conrado-Massaguer.jpg 382w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /><figcaption id="caption-attachment-103239" class="wp-caption-text">Antonio Recasens. Caricatura de Conrado Massaguer. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Antonio Recasens Garrido fue un alto exponente de la ciencia de la Odontología en Cuba. Tras su muerte, ocurrida en La Habana el 28 de marzo de 1942, su amplia biblioteca fue donada a la biblioteca de la Escuela de Cirugía Dental de la Universidad de La Habana, hoy Facultad de Odontología de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. En 1953 la Sociedad Odontológica Infantil de Cuba acordó rendir tributo a la memoria del doctor Antonio Recasens Garrido.</p>
<p>En Matanzas, aún puede hacerse más por conocer la obra de Antonio Recasens Garrido. Varios investigadores del territorio han rescatado aspectos relevantes de su vida y obra. Bien pudiera la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, de no existir, establecer un premio con su nombre dirigido a los estudiantes de la carrera de Estomatología. Sería un digno y oportuno reconocimiento a uno de los odontólogos más sobresalientes de la historia de Cuba.</p>
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		<title>Juan Tirry y Lacy, un gobernador ilustrado en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 12:40:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Conde Mopox]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Tirry y Lacy]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Tirry y Lacy, quien se destacó por un pensamiento científico ilustrado, fue el primer...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Tirry y Lacy, quien se destacó por un pensamiento científico ilustrado, fue el primer gobernador político y militar de Matanzas.</strong></p>
<p>En el año 1760, en el Puerto de Santa María, Andalucía, España, nació Juan Bautista Tirry y Lacy. Dedicado a la carrera de las armas, estudió en la Escuela de Guardiamarinas. Participó en los combates de Gibraltar y Argel. En 1772 viajó a San Petersburgo junto a su tío, el mariscal de campo <a href="https://www.effectivegatecpm.com/cwkdd5nx?key=2dfd2b0f07a92f148fae906b77f6532a" target="_blank" rel="noopener">Francisco Antonio Lacy y White</a> (1731-1792), conde de Lacy, ministro plenipotenciario de España en Rusia. Al culminar la misión en 1774, el embajador solicitó el grado de capitán de fragata para su sobrino, lo cual le fue concedido.</p>
<p>Al graduarse se le destinó a Cuba, a donde arribó en 1778. Al momento de la llegada de Juan Tirry y Lacy, en Cuba se materializaba, en todo su esplendor, el pensamiento y la acción de la élite ilustrada criolla. Personalidades de la talla de Francisco de Arango y Parreño, José Agustín Caballero y Tomás Romay, exponían, cada cual en su ámbito, las necesidades y aspiraciones de la emergente burguesía isleña. Los propósitos a alcanzar se vieron fortalecidos con la llegada a Cuba, en 1800, del Obispo Juan José Díaz de Espada en 1802. Por los antecedentes familiares y sus propias ideas, Juan Tirry y Lacy se incorporó rápidamente a este movimiento.</p>
<p>El joven militar contrajo matrimonio en La Habana, ciudad donde nacieron sus hijos. Fue ascendido en 1815 como coronel agregado al escuadrón de Dragones de América, que se encontraba destacado fijo en La Habana. Heredó el título de Marqués de la Cañada en 1824, siendo el cuarto con ese título nobiliario. Fue alcalde de La Habana del 1 de enero de 1825 al 1 de enero de 1826, cargo que volvió a ocupar en 1830. Terminó su carrera militar como Brigadier de Caballería del Real Cuerpo de Ingenieros. Fue Caballero de las Órdenes de Santiago y San Hermenegildo.</p>
<figure id="attachment_101374" aria-describedby="caption-attachment-101374" style="width: 248px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101374 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry.bmp 387w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101374" class="wp-caption-text">Antiguo blasón de los Tirry. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Redactó, en 1798, un plan para el establecimiento de una lotería en La Habana. Presentado al gobierno en Madrid, se proponía recaudar entre 700 u 800 mil reales anuales. También elaboró una memoria sobre el cultivo del tabaco en la isla de Cuba. Formó parte de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana. Junto a José Agustín Ferrety, a propuesta de la Junta de Caminos de Hierro de La Habana, confeccionó un informe favorable al ferrocarril, que fue vital para la introducción de ese adelanto tecnológico en Cuba en 1837.</p>
<p>Juan Tirry y Lacy inició su etapa de gobernador político y militar de Matanzas el 31 de diciembre de 1815. Algunas fuentes plantean que fue “…propietario de grandes ingenios…” en territorio yumurino, dato que no aparece en el erudito libro <em>El azúcar en Matanzas y sus dueños en La Habana</em> (2007), de Alberto Perret Ballester. También ocupó el cargo de subdelegado de la Real Hacienda y de la Renta de Tabacos. En esta condición fue autor en 1817 de una «Estadística de Matanzas y los cinco partidos de su jurisdicción», que se publicó en las <em>Memorias de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana</em>.</p>
<p>Durante la etapa en que fue la primera autoridad política y militar en territorio yumurino, Juan Tirry y Lacy contribuyó al mejoramiento de la ciudad, que aún estaba muy lejos del esplendor que alcanzó después. Fue protector de la primera enseñanza, al patrocinar escuelas públicas gratuitas y premios para los mejores estudiantes. Colaboró de forma estrecha con personalidades de la talla del catalán Tomás Gener y el educador Ambrosio José González.</p>
<p>Hijo de la Ilustración, Juan Tirry y Lacy murió en La Habana el 23 de febrero de 1839. Una de las calles más importantes de Matanzas lo recuerda.</p>
<p><strong>Un informe célebre</strong></p>
<figure id="attachment_101375" aria-describedby="caption-attachment-101375" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101375 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-300x282.jpg" alt="" width="300" height="282" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-300x282.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-150x141.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-24x24.jpg 24w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17.bmp 464w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101375" class="wp-caption-text">Inicio del informe de Juan Tirry y Lacy sobre Isla de Pinos en el tercer tomo del libro <em>Continuación del almacén de frutos literarios, o Semanario de obras inéditas</em> (1818).</figcaption></figure>
<p>En 1797 arribó a Cuba la comisión presidida por el Conde de Mopox y de Jaruco, creada por el gobierno español para el estudio de los recursos naturales cubanos, en particular la agricultura comercial. Uno de los miembros de esta célebre expedición era Juan Tirry y Lacy, a quien, por sus conocimientos como militar, se le dio el encargo de reconocer la Isla de Pinos. Debido a su competencia y experiencia el éxito de la empresa estaba garantizado.</p>
<p>El fin inicial de su misión era “…examinar si los pinos de que está poblada y los betunes (resinas) que estos producen podrían ser útiles a los bajeles de la Armada”. Además, debía determinar las condiciones existentes para la futura explotación económica del territorio y el establecimiento de poblaciones permanentes y seguras. Sin embargo, por su interés en las características de la casi desconocida isla, el resultado fue mucho más allá.</p>
<p>La estancia de Juan Tirry y Lacy en la Isla de Pinos se prolongó por dos meses, en condiciones no muy favorables. Los resultados de su labor los expuso en una extensa memoria que dirigió al Capitán General de Cuba, Conde de Santa Clara, fechada el 13 de diciembre de 1797. La “Descripción de la Isla de Pinos por el Capitán de Fragata de la Marina Real Armada Don Juan Tirry y Lacy”, apareció en el tercer tomo de <em>Continuación del almacén de frutos literarios, o Semanario de obras inéditas</em> (1818).</p>
<p>También se publicó dentro de las <em>Memorias de la Real Sociedad Patriótica de la Habana</em> en 1838. El título verdadero de esta exposición oficial fue:</p>
<blockquote><p>“Descripción de la isla de Pinos, hecha por el capitán de fragata de la marina Real don Juan Tirry y Laci, comisionado para examinar si los pinos de que está poblada, y los betunes que estos producen, podían ser útiles para el uso de los bajeles de la armada; exornada con varias noticias sobre sus producciones, situación de sus costas, y ventajas que pueden prometer”.</p></blockquote>
<p>El informe rendido por Juan Tirry y Lacy, que dividió en 19 capítulos, estableció la situación geográfica de la Isla de Pinos. También describió sus costas y la figura de su conjunto. Explicó las características físicas de sus accidentes geográficos, así como el origen, dirección y curso de sus ríos. Además, valoró la calidad de los suelos y producciones naturales, el clima y las aguas. Desde el punto de vista económico, resaltó las ventajas de actividades como la explotación de canteras, la saca de maderas, la siembra de tabaco y la pesca de carey.</p>
<p>El informe de Juan Tirry y Lacy estuvo acompañado por un plano detallado de la Isla de Pinos. Acerca de la extensión del territorio expresó:</p>
<blockquote><p>“Según el terreno que he visto, las noticias que he adquirido, las observaciones que he ejecutado, y la figura del plan, resulta tener toda la isla de Pinos 180 leguas cuadradas planas o superficiales, y 76 de circunferencia, costeándola por sus orillas”.</p></blockquote>
<p>En este informe, Juan Tirry y Lacy describió con detalles las visitas y recorridos que realizó. Expuso con claridad y admiración, las cosas que pudo observar personalmente. Esto lo hizo, tanto en lo natural como en la vida de los seres humanos que allí vivían. Sobre las condiciones higiénicas y de la salubridad destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“No se hallarán muchos parajes en que las aguas y aires sean más benéficos, y propios para la conservación de la vida que los de esta isla: es un hecho incontestable que hasta ahora no ha habido ningún sujeto agravado de aquellas enfermedades habituales, caracterizadas de incurables en otros países, que después de una corta residencia no haya sentido alivio, y al cabo de cierto tiempo el restablecimiento completo, que le ha prolongado la vida a beneficio de los aires y aguas, que son el médico y botica con que la naturaleza ha privilegiado a esta tierra”.</p></blockquote>
<p>En cuanto a la escasa población, Juan Tirry y Lacy reconoció que era un problema al cual el gobierno debía prestar la mayor atención. Presentó incluso un censo de los habitantes que residían en Isla de Pinos, a partir de los siguientes números:</p>
<blockquote><p>“Las 76 personas consideradas por sus sexos y edades, se componen de 36 hombres blancos, 18 mujeres de la misma clase, igual número de negros y cuatro negras; y hecha la división con atención al estado político de cada uno, resultan 60 libres y 16 esclavos”.</p></blockquote>
<p>Sobre estas personas, en un verdadero ejercicio de investigación etnográfica, Juan Tirry y Lacy expuso sus costumbres, actividades económicas, alimentos principales, entre otros aspectos de la vida cotidiana que llevaban, la cual consideró “…en la miseria…”. En la parte dedicada a las maderas que producía la Isla, en particular los pinos, llamó la atención sobre el inadecuado manejo de su cultivo y propuso medidas para corregir esa situación. Esta quizás fue una las primeras ocasiones en que se le dedicó atención a este asunto en un documento oficial al gobierno colonial cubano.</p>
<p>Al concluir el informe, que elaboró con celo exquisito, Juan Tirry y Lacy destacó:</p>
<blockquote><p>“He hecho una descripción exacta, y he dicho cuanto me parece producir la Isla de Pinos: conozco no están tratados los asuntos con la extensión de que son susceptibles; pero como mi objeto principal era solo el de pinos y betunes, todos los demás ramos los he mirado como accesorios, y he dado una idea corta, pero suficiente para que de ellos se haga el uso que convenga”.</p>
<p>“¡Ojalá que a mis deseos correspondiesen mis medios de animar la agricultura y el comercio de aquella Isla, para dar nuevo fomento a la riqueza nacional y al poder del soberano!”.</p></blockquote>
<p>Tuvieron que pasar varios años para que el gobierno español mostrara verdadero interés en fomentar poblaciones y diversas actividades económicas en la Isla de Pinos. Mientras tanto, el informe de Juan Tirry y Lacy ha sido considerado un modelo en su género y su autor un pionero en la exploración y conocimiento de la geografía cubana.</p>
<p>De acuerdo con el historiador español Jacobo de la Pezuela, el</p>
<blockquote><p>“…razonado y extenso informe geográfico de Tirry demostró al gobierno que era aquella isla susceptible de siembras de buen tabaco, fertilísima en pastos y maderas, abundante en piedras de construcción, y de un clima benigno y saludable”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_101385" aria-describedby="caption-attachment-101385" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101385 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-300x226.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n.jpg 576w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-101385" class="wp-caption-text">Carta Topográfico-Geográfica de la Isla de Pinos, levantada por el ingeniero capitán Alejo Helvecio Lanier en 1860. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>El botánico matancero Antonio Ponce de León y su obra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 02:34:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Ponce de León]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la botánica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El botánico matancero Antonio Ponce de León fue un destacado estudioso y defensor de la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El botánico matancero Antonio Ponce de León fue un destacado estudioso y defensor de la flora cubana.</strong></p>
<p>En la finca Ponce, en Guamacaro, Matanzas, nació Antonio Ponce de León y Aymé el 23 de enero de 1887. Los primeros estudios los cursó en Cárdenas y culminó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. Desde 1907 se vinculó al Jardín Botánico de la Universidad de La Habana como ayudante. Se graduó de Doctor en Ciencias Naturales en esta institución en 1908. La tesis de grado que defendió se tituló <em>Estudio comparativo de las principales clasificaciones botánicas</em>. También fue estudiante de Farmacia y Arquitectura, carrera de la que se graduó en 1909.</p>
<p>Trabajó en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, la Granja Escuela de Santa Clara, de la que fue director. Después pasó al Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, que también dirigió, y más tarde al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Obtuvo en 1934 la plaza de profesor de Botánica General, Fitografía y Herborización en la Universidad de La Habana. Años después fue nombrado director del Jardín Botánico de esta institución. También impartió clases de Botánica Topográfica y Complementos de Fitología.</p>
<p>En 1913 se le designó corresponsal del Instituto Internacional de Agricultura de Roma. Las ramas que atendió fueron botánica agrícola, química y física vegetal, y selección de plantas. Fue director de la Sección de Botánica de la Sociedad Cubana de Historia Natural <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> y en sus <em>Memorias</em> dio a conocer varios trabajos. Participó en la fundación de la Sociedad Cubana de Botánica el 14 de julio de 1944, de la que fue director y secretario general, así como editor de su publicación, la <em>Revista Cubana de Botánica</em>. Antonio Ponce de León falleció en La Habana, el 22 de febrero de 1961.</p>
<p><strong>Obra</strong></p>
<p>La obra de Antonio Ponce de León se caracterizó, sobre todo, por la defensa de la riqueza forestal cubana y la promoción del cuidado y protección de la flora nacional. Esto lo realizó, principalmente, mediante su labor en la Sociedad Cubana de Botánica. Hay que destacar que, en el acto de fundación de esta asociación científica, realizado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, pronunció la conferencia <em>En defensa de la flora de Cuba</em>, en la que promovió ideas relativas al patrimonio botánico cubano que aún mantienen total vigencia.</p>
<p>Esta sociedad desarrolló una amplia actividad hasta 1961, en la que Antonio Ponce de León siempre fue protagonista. Entre sus empeños y resultados más relevantes deben mencionarse la instauración del Día del Árbol, la elección y divulgación de la mariposa blanca como Flor Nacional, la publicación de la <em>Revista de la Sociedad Cubana de Botánica</em>, así como la creación de grupos de amantes de la botánica, entre ellos el Grupo Sauvalle, dedicado a la promoción de la repoblación forestal. Por su ardua labor fue aceptada como miembro institucional de la International Association for Plant Taxonomy. En la actualidad, la Sociedad Cubana de Botánica desarrolla varios proyectos de conservación inspirados en las ideas defendidas por botánicos cubanos como Ponce de León y muchos más.</p>
<p>Las investigaciones de sistemática vegetal que realizó Antonio Ponce de León estuvieron dirigidas al estudio de las familias de las plantas Cicadáceas y Zamiáceas. Acerca de taxonomía y nomenclatura publicó los trabajos “Apuntes sobre la taxonomía de las Gymnospermae” (1944), “La denominación científica de los zapotes” (1945), “La denominación científica de la yamagua” (1951) y “Nociones de botánica sistemática. VII. División Psilophyta” (1952), entre otros. Participó en los congresos botánicos internacionales de Estocolmo y París. En este último evento presentó ideas para la revisión del Código de Nomenclatura Botánica. Muchas de sus propuestas fueron aceptadas y todavía se encuentran en uso. Fue autor de varias claves dicotómicas.</p>
<p>Entre las obras más destacadas de Antonio Ponce de León estuvo la serie de artículos de divulgación científica que tituló “Joyas de la Flora Cubana”. Esta se mantuvo en la <em>Revista Cubana de Botánica</em> entre 1944 y 1960. Además del artículo inicial, donde explicó los fines de esos escritos, en 1944 dedicó espacio al roble blanco y el sabicú o jigüe. Al año siguiente, 1945, hizo mención a los pinos de Cuba, el cedro, la majagua o demajagua, el dagame, el júcaro y el almácigo. Acerca de la caoba, la ceiba, el júcaro, la jatía, el mamey amarillo, el yamaquey y el copey, escribió en 1946.</p>
<p>Otras plantas valiosas de la flora cubana sobre las que llamó la atención, en 1947, fueron el corojo, el algarrobo del país, el maguey de costa y la baría. Tras una interrupción de diez años, en 1957 publicó un trabajo sobre la palma de la sierra. En 1958 lo hizo sobre la palma cana, la espatelia y la ninfa cubana. Otros artículos los dedicó en 1959 al flamboyant azul y la yagruma. El último trató sobre la yaba, en 1960. Fueron un total de 27 valiosos trabajos de divulgación científica, en los sobresalió el amor por la naturaleza y el reconocimiento de los valores de la flora cubana.</p>
<figure id="attachment_101289" aria-describedby="caption-attachment-101289" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101289 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16-300x179.jpg" alt="" width="300" height="179" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16-300x179.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16-150x90.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16.bmp 741w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101289" class="wp-caption-text">Inicio del artículo donde Antonio Ponce de León aclaró la mención que hizo José Martí a la oruga en un conocido poema. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Uno de los primeros textos científicos de Antonio Ponce de León fue “Algo sobre el arbolado de las carreteras” (1909). A este importante tema dio continuidad años después con “Árboles de la flora de Cuba más apropiados para calles y paseos” (1945). En cuanto a botánica económica fue muy elogiado su “Informe sobre la existencia y alteración de la variedad del tabaco en Cuba” (1910). Otros trabajos suyos que deben mencionarse son “Un hermoso árbol de Australia en Camagüey” (1945), “Origen y evolución de la flora de Cuba” (1955) y “El cerezo de las Antillas (Malpighia punicifolia L.)” (1955). Sobre la protección de los bosques cubanos escribió “La Sociedad Cubana de Botánica y la dasonomía”. (1955).</p>
<p>Antonio Ponce de León reseñó varias exploraciones científicas en las que participó. Fue el caso de “Una excursión geobotánica llevada a cabo por los alumnos de la Universidad de La Habana” (1945) y “La excursión a Trinidad” (1945). En el caso de su provincia natal escribió “Una excursión a Matanzas llevada a cabo por la Sociedad Cubana de Botánica el día 23 de marzo de 1946” (1946) y Una excursión a Cárdenas” (1948). Además, hay que destacar “Excursiones a Viñales” (1946) y “Una excursión a Cienfuegos” (1948). A la vida y obra del destacado botánico José Silvestre Sauget rindió homenaje con “El Hermano León” (1946), “Elogio del Hermano León” (1951) y “La botánica en Cuba y el Hermano León” (1957).</p>
<p>Antonio Ponce de León dedicó varios trabajos a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, en los que puso de manifiesto el interés del Apóstol por la botánica como ciencia y por la flora cubana en particular. Entre ellos estuvo “Martí, gran admirador de la flora cubana”, trabajo leído en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 19 de mayo de 1945, que apareció en las revistas <em>Universidad de La Habana </em>(1945), <em>Revista de Agricultura y Ganadería</em> (1946) y <em>La Escuela Nueva</em> (1953), además de ser editado como folleto en 1947 y 1952. En 1953 se editó como “Martí, gran adorador de la flora cubana”.</p>
<p>También publicó “Martí, incomparable intérprete de las bellezas naturales. Los conocimientos botánicos de Martí”, conferencia pronunciada en la Universidad de La Habana, el 19 de mayo de 1947, que fue publicada por la Sociedad Cubana de Botánica en 1953 con motivo del centenario del Apóstol. Además, dio a conocer “La oruga que nombró Martí”, artículo publicado en <em>Patria</em> (1950) y <em>Revista de la Biblioteca Nacional </em>(1951).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="0Nmtc9H8Ga"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-ponce-de-leon-botanico-matancero-precursor-de-los-bosques-martianos/">Antonio Ponce de León: botánico matancero precursor de los bosques martianos</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Antonio Ponce de León: botánico matancero precursor de los bosques martianos» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-ponce-de-leon-botanico-matancero-precursor-de-los-bosques-martianos/embed/#?secret=Xqp8IMJy3I#?secret=0Nmtc9H8Ga" data-secret="0Nmtc9H8Ga" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-botanico-matancero-antonio-ponce-de-leon-y-su-obra/">El botánico matancero Antonio Ponce de León y su obra</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Tranquilino Sandalio de Noda: nuestro científico autodidacta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Sep 2025 18:49:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Tranquilino Sandalio de Noda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El legado del investigador cubano Tranquilino Sandalio de Noda, además de una sólida obra científica,...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/tranquilino-sandalio-de-noda-nuestro-cientifico-autodidacta/">Tranquilino Sandalio de Noda: nuestro científico autodidacta</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El legado del investigador cubano Tranquilino Sandalio de Noda, además de una sólida obra científica, consistió en demostrar el valor del aprendizaje autodidacta.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Tranquilino_Sandalio_de_Noda">Tranquilino Sandalio de Noda</a> fue una figura cumbre la ciencia cubana. No obstante, sus aportes se han perdido en el tiempo. Sus obras, valiosas todas, quedaron inéditas y su famosa modestia, unida a su pobreza y la indiferencia de sus contemporáneos, influyeron en que se perdieran definitivamente. Acerca de la significación de este investigador en el desarrollo científico cubano escribió el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_L%C3%B3pez_S%C3%A1nchez">José López Sánchez</a>:</p>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Desiderio_Herrera">Desiderio Herrera Cabrera</a>, Tranquilino Sandalio de Noda y <a href="https://www.ecured.cu/Esteban_Pichardo">Esteban Pichardo Tapia</a> son los tres grandes científicos de este período. Tienen en común muchos caracteres, ninguno realizó estudios oficiales de las ciencias que cultivaron (&#8230;). Se hicieron a sí mismos, venciendo obstáculos enormes”.</p></blockquote>
<p>Sobre estas figuras destacó, además:</p>
<blockquote><p>“Los tres mueren pobres. Vivieron estrechamente, teniendo que trabajar para subsistir y luchar contra el medio hostil circundante. Son probos y científicamente generosos. En las circunstancias de su época, con los medios a su alcance, en el ambiente social en que se desenvolvían y en el que libraban la lucha por integrar y dar matiz propio a los elementos culturales cubanos, significaron un movimiento de avanzada”.</p></blockquote>
<h1><strong>Paréntesis biográfico</strong></h1>
<p>Tranquilino Sandalio de Noda y Martínez nació en el cafetal Waterloo, Artemisa, el 3 de septiembre de 1803. Es reconocido en la historia cubana por su cultura enciclopédica, de insólita formación autodidacta. A los 12 años obtuvo por suficiencia el título de agrimensor, al trazar los planos de varias fincas de Pinar del Río. Tres años después ya traducía del inglés y a los 19 fue nombrado Socio de Mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana, en premio a su memoria “Causas de las alteraciones de las cosechas de café”.</p>
<p>Dominó varios idiomas y dialectos. En 1839 culminó un diccionario siboney y otro de vocablos africanos, en 1840 una gramática griega y en 1848 un importante trabajo sobre la lengua castellana, todos inéditos. También se destacó como traductor de varios idiomas. Redactó numerosos trabajos históricos, entre los que sobresalieron los dedicados a su terruño pinareño, sobre todo sus <em>Apuntes históricos sobre los guajiros de Vueltabajo</em>. Colaboró en el <em>Diccionario geográfico cubano</em> y preparó un <em>Proyecto de división política y judicial de la isla de Cuba</em>.</p>
<p>En 1831 Tranquilino Sandalio de Noda descubrió los peces ciegos en la cueva del Cajío, dándolos a conocer en carta memorable a <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>. Comenzó en 1838 sus artículos “Cartas a Silvia”, donde trató temas relacionados con la geología, la flora y la fauna cubanas. Como agrimensor escribió <em>Hatos y corrales de Cuba</em> (1841), entre otras obras. También proyectó caminos y trazó poblaciones, sobre todo en su amado Vueltabajo. Dio a conocer los baños termales de San Diego y abrió sus vías de acceso. Reconoció la costa sur occidental de Cuba, después de lo cual propuso el mejoramiento de varios embarcaderos y la línea de vapores.</p>
<figure id="attachment_89715" aria-describedby="caption-attachment-89715" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-en-1837.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89715 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-en-1837.-Archivo-del-autor-300x184.jpg" alt="" width="300" height="184" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-en-1837.-Archivo-del-autor-300x184.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-en-1837.-Archivo-del-autor-150x92.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-en-1837.-Archivo-del-autor-768x470.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-en-1837.-Archivo-del-autor.bmp 782w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89715" class="wp-caption-text">Inicio de un escrito publicado por Tranquilino S. de Noda en 1837. Archivo del autor. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Realizó un estudio topo e hidrográfico de San Antonio de los Baños. Experimentó y puso en práctica, según aparece en la “Memoria para combatir la hormiga bibijagua”, una novedosa combinación de métodos de control químico y biológico para esta plaga. Desarrolló un censo de San Juan y Martínez, calificado como un modelo para los trabajos de su género. Escribió una <em>Memoria sobre el tabaco en la isla de Cuba</em>, considerado muy completo para su época, con el objetivo de mejorar este cultivo.</p>
<p>Tranquilino Sandalio de Noda fue, además, maestro de instrucción primaria y defensor entusiasta de la transformación científica de la agricultura cubana. En toda su labor sobresalió su énfasis en la promoción del mejoramiento cultural y material de su tierra natal. Murió en San Antonio de los Baños el 23 de mayo de 1866.</p>
<p>Entre los estudios acerca de este científico, hay que mencionar “Tranquilino Sandalio de Noda”, escrito por <a href="https://www.ecured.cu/Mario_S%C3%A1nchez_Roig">Mario Sánchez Roig</a> y publicado en el volumen <em>Figuras cubanas de la investigación </em>científica (1942). “Brega y sabiduría de Noda”, de Octavio R. Costa, que apareció en <em>Rumor de historia</em> (1950). También la conferencia <em>Traquilino Sandalio de Noda en el 170 aniversario de su natalicio</em> (1980), por Rafael Martínez Viera. En estudio más integral sobre su vida y obra es el libro <em>Tranquilino Sandalio de Noda, el sabio vueltabajero</em> (2009), escrito por Pedro L. Hernández, Gerardo Ortega y Jorge F. Ramírez.</p>
<h2>Noda en sus contemporáneos</h2>
<p>Con respecto al saber y la laboriosidad de Tranquilino Sandalio de Noda, escribió el célebre agrónomo cubano José M. Dau, quien fuera su único maestro por breve tiempo: “Estaba familiarizado con todas las ciencias”. También destacó que</p>
<blockquote><p>“Su inteligencia era tal, (&#8230;), que se bastaba a sí propio para penetrar en el santuario de la ciencia, y con cortas lecciones se abrió el camino para marchar por sí solo: y harto aprovechó ese camino porque no hemos conocido hombre de más variada y profunda erudición”.</p></blockquote>
<p>Para el eminente geógrafo Esteban Pichardo, la cabeza de Tranquilino Sandalio de Noda “…era un almacén ambulante de conocimientos, retenidos por una memoria incomparable”. Por su parte, el destacado naturalista Felipe Poey escribió:</p>
<blockquote><p>“¿Quién dio educación al hombre de Las Cañas? ¿No fue usted mismo el que se mandó a la escuela? ¿O abrió usted una escuela para sí mismo? Esas son las mejores escuelas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_89713" aria-describedby="caption-attachment-89713" style="width: 170px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-biografia-de-Noda-publicada-en-Matanzas-en-1891-por-Francisco-Calcagno.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89713 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-biografia-de-Noda-publicada-en-Matanzas-en-1891-por-Francisco-Calcagno.-Archivo-del-autor-170x300.jpg" alt="" width="170" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-biografia-de-Noda-publicada-en-Matanzas-en-1891-por-Francisco-Calcagno.-Archivo-del-autor-170x300.jpg 170w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-biografia-de-Noda-publicada-en-Matanzas-en-1891-por-Francisco-Calcagno.-Archivo-del-autor-85x150.jpg 85w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-biografia-de-Noda-publicada-en-Matanzas-en-1891-por-Francisco-Calcagno.-Archivo-del-autor.bmp 378w" sizes="auto, (max-width: 170px) 100vw, 170px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89713" class="wp-caption-text">Portada de la biografía de Noda publicada en Matanzas en 1891 por Francisco Calcagno. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Según el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Calcagno">Francisco Calcagno</a>, quien publicó en Matanzas una biografía de Tranquilino Sandalio de Noda, este “Jamás asistió a escuela alguna ni tuvo maestro designado&#8230;”, por lo cual “&#8230;desde muy temprano se vio abandonado a su propia inteligencia&#8230;”, a pesar de lo cual después pudo “&#8230;brillar en cualquier ramo de los conocimientos humanos&#8230;”.  Lo consideró “&#8230;una de las inteligencias más fecundas que ha producido nuestro país&#8230;”, puesto que</p>
<blockquote><p>“&#8230;sin más recursos para estudiar que los que le suministraba su perseverancia; mas como esta nunca le abandonó, pronto pudo, gracias a la gran memoria de que estaba dotado, adelantar y adquirir los vastos conocimientos que le adornaron”.</p></blockquote>
<p>En relación con otros aspectos de su vida, planteó Calcagno:</p>
<blockquote><p>“Más que enseñar, Noda quería aprender y estudiaba intensamente: su biblioteca, careciendo de todo lujo, era una de las más completas de toda la Isla. Su vida fue una continua y silenciosa ocupación: ora en su estudio meditando sobre volúmenes carcomidos, ora, nuevo Rousseau, recorriendo los campos para herborizar y disecar pájaros, ya respirando los miasmas deletéreos de las ciénagas, satisfecho si podía sorprender algún nuevo secreto a la Naturaleza o añadir un conocimiento más a los muchos que poseía; ora en las cavernas recogiendo curiosidades, y tratando, por medio del anteojo de las ciencias, de lanzar una mirada escudriñadora a través del denso velo que cubre la historia de la Isla más allá del descubrimiento.”, para resumir con esta frase: “Noda estudió mientras vivió…”.</p></blockquote>
<h2>Noda en José Martí</h2>
<p>En la obra de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> pueden leerse los elogios que dedicó a figuras que sobresalieron por sus conocimientos científicos y humanísticos, adquiridos de manera autodidacta. Uno de ellos fue Tranquilino Sandalio de Noda. En todas las referencias acerca de esta figura, el Apóstol elogió especialmente sus cualidades autodidactas.</p>
<p>Al valorar en 1889 la labor científica de <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Bachiller_y_Morales">Antonio Bachiller y Morales</a>, reconoció que había sido “&#8230;alma de la Sociedad Económica, que de nadie tiene más trabajos, ni de aquel mismo pasmoso Noda, en sus Memorias injustamente olvidadas.” Al referirse a una de las polémicas en que participó, añadió que “Ya vence al sabio más laborioso de Cuba, a Noda, en la polémica sobre la lengua de los isleños aborígenes, que de seguro no es maya, como Noda cree, sino más de Haití y de Cumaná, que de los imperios donde ya sabían de marinos y de negros.” Véase cómo José Martí identificó a Tranquilino Sandalio de Noda con dos cualidades a las que siempre concedió gran importancia: el saber y la laboriosidad.</p>
<p>Al escribir en 1892 sobre la protesta de los estudiantes de la Universidad de La Habana por la supresión del doctorado, José Martí exclamó orgulloso: “¡aunque la tierra que da Nodas, puede pasar sin doctores!”. El ejemplo de Noda sirvió al Apóstol, en esta referencia, para destacar su amor por Cuba y su confianza en los cubanos, de quienes siempre elogió su capacidad para las ciencias y las artes, por encima incluso de la injusta metrópoli española. Al comentar también en 1892, sobre “<a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gualberto_G%C3%B3mez">Juan Gualberto Gómez</a> en la Sociedad de Amigos del País”, elogió esta institución,</p>
<blockquote><p>“&#8230;cuyo hijo más ilustre, a no haber tenido en su seno al inefable <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz</a>, al padre amoroso del alma cubana, habría sido un hijo de los campos, un titulado de la naturaleza, Tranquilino Sandalio de Noda”.</p></blockquote>
<p>El origen social de Tranquilino Sandalio de Noda, su condición de campesino y de estudioso y amante de la naturaleza, son otras de las razones que utilizó Martí para elogiar su figura ante sus compatriotas.</p>
<figure id="attachment_89714" aria-describedby="caption-attachment-89714" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-y-Jose-Maria-de-la-Torre-en-1847.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89714 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-y-Jose-Maria-de-la-Torre-en-1847-300x185.jpg" alt="" width="300" height="185" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-y-Jose-Maria-de-la-Torre-en-1847-300x185.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-y-Jose-Maria-de-la-Torre-en-1847-150x93.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-un-escrito-publicado-por-Tranquilino-S.-de-Noda-y-Jose-Maria-de-la-Torre-en-1847.bmp 680w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89714" class="wp-caption-text">Inicio de un escrito publicado por Tranquilino S. de Noda y José María de la Torre en 1847. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Una última referencia aparece en sus <em>Fragmentos</em>: “&#8230;y como hombres de soluciones prácticas, n/. Noda; n/. Cisneros; n/. Conde de P. D.”. La sabiduría de Tranquilino Sandalio de Noda, puesta en función de los problemas de su patria, trajo consigo la aplicación de soluciones prácticas con el objetivo de contribuir al bienestar de los cubanos y al engrandecimiento de la patria. Por esto lo puso al nivel de personalidades como <a href="https://www.ecured.cu/Gaspar_Betancourt_Cisneros">Gaspar Betancourt Cisneros</a>, el Lugareño, y Francisco de Frías, <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Fr%C3%ADas_y_Jacott">Conde de Pozos Dulces</a>. Para José Martí esta fue una de las condiciones más valiosas de su saber y una de sus cualidades como científico dedicado al bienestar de su pueblo.</p>
<p>El propio Tranquilino Sandalio de Noda reconoció en una ocasión que</p>
<blockquote><p>“Esta ha sido mi vida entera; luchar contra todo lo que me rodea, para poder estudiar, aun para saber leer, cuanto más para observar”.</p></blockquote>
<p>En esto radicó su grandeza. No trascendió a la posteridad casi ninguna de sus obras, que quizás habrían sido clásicas para la historiografía, la lingüística o las ciencias naturales cubanas, ni pudo legar a su patria un descubrimiento resonante o un invento útil, pero aportó al futuro lo más importante: su ejemplo personal. Tranquilino Sandalio de Noda demostró que su pueblo era capaz de hacer ciencia con pocos recursos e incluso sin tener ninguno. Se labró a sí mismo un saber que supo invertir en beneficio de los que le rodeaban. Puso en alto las capacidades de los cubanos para vivir en libertad, sin depender de ningún otro país. Por todo ello fue elogiado y admirado.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/tranquilino-sandalio-de-noda-nuestro-cientifico-autodidacta/">Tranquilino Sandalio de Noda: nuestro científico autodidacta</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Fermín Cervera: los descubrimientos de un ornitólogo en el sur de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Aug 2025 15:09:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[aves cubanas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciénaga de Zapata]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Fermín Cervera]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1922 y 1927 el naturalista español Fermín Cervera exploró la ciénaga de Zapata y...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1922 y 1927 el naturalista español </strong><strong>Fermín Cervera exploró la ciénaga de Zapata y fue protagonista de los descubrimientos más sorprendentes en la historia de la zoología en Cuba.</strong></p>
<p>Durante el siglo XIX, las aves cubanas fueron ampliamente estudiadas. Personalidades como <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón de la Sagra</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Lembeye_Lartaud">Juan Lembeye</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>, publicaron libros clásicos sobre el tema. Parecía poco probable que quedara alguna especie endémica por descubrir. Sin embargo, entre 1922 y 1926, el español Fermín Cervera encontró tres nuevas aves cubanas desconocidas para la ciencia. Todo sucedió al sur de Matanzas, en la ciénaga de Zapata.</p>
<p><strong>Cervera y Cuba</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Ferm%C3%ADn_Zan%C3%B3n_Cervera">Fermín Zanón Cervera</a> llegó a Cuba en 1895. Formaba parte de los jóvenes reclutados para servir en la guerra contra los mambises cubanos. Tenía 20 años, pues había nacido en 1875 en el pueblo de Godelleta, cerca de Valencia, España. Interesado por las ciencias naturales, la naturaleza cubana lo cautivó para siempre. Regresó a su patria tras el fin de la contienda en 1898. Después ingresó en la Guardia Civil, donde sirvió hasta 1904.</p>
<figure id="attachment_89328" aria-describedby="caption-attachment-89328" style="width: 198px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89328 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fermin-Zanon-Cervera-198x300.jpg" alt="" width="198" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fermin-Zanon-Cervera-198x300.jpg 198w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fermin-Zanon-Cervera-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fermin-Zanon-Cervera.jpg 305w" sizes="auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px" /><figcaption id="caption-attachment-89328" class="wp-caption-text">Fermín Zanón Cervera. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Viajó entonces a México y se radicó en Veracruz, donde vivió varios años y trabajó en el cultivo y secado de café. En 1918 obtuvo un empleo en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, una de las instituciones más prestigiosas de la ciencia cubana en aquella época. Comenzó como auxiliar de laboratorio del Departamento de Entomología Económica y Patología Vegetal. También fue conservador del museo y llegó a conformar una importante colección entomológica. Además, hizo trabajos para la sección de Sanidad Vegetal de la Secretaría de Agricultura, Comercio y Trabajo.</p>
<p>En la Estación Experimental Agronómica, Fermín Cervera conoció al doctor <a href="https://www.ecured.cu/Thomas_Barbour">Thomas Barbour</a>, destacado zoólogo estadounidense. Barbour era director del Museo de Zoología de la Universidad de Harvard y en ese momento realizaba investigaciones sobre la fauna cubana. También Cervera mantuvo estrechas relaciones con el investigador cubano doctor <a href="https://www.ecured.cu/Mario_S%C3%A1nchez_Roig">Mario Sánchez Roig</a>, quien lo comisionó en 1922 para que realizara una colecta de aves en Santo Tomás, localidad de la ciénaga de Zapata. Fue el instante preciso en que Fermín Cervera entró en la historia de la ciencia cubana.</p>
<p><strong>El descubrimiento</strong></p>
<p>En septiembre de 1950, en el <em>Boletín de Historia Natural de la Sociedad Felipe Poey</em>, se publicó el trabajo “El descubrimiento de la ferminia”, escrito por Fermín Cervera en 1927. Gracias a este testimonio es posible saber los detalles de ese suceso, lo cual permite aclarar varios errores repetidos durante años. Sobre la intención del viaje a la ciénaga de Zapata y quién lo patrocinó, expresó Fermín Cervera:</p>
<blockquote><p>“Por indicación y deseos del Dr. Mario Sánchez Roig, y aún más a gusto mío, fui el día 12 de Agosto del año 1922, a Santo Tomás, donde existe un corte de madera, a conseguirle aves para su colección”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_89329" aria-describedby="caption-attachment-89329" style="width: 691px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89329 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio.bmp" alt="" width="691" height="367" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio.bmp 691w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-300x159.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-150x80.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 691px) 100vw, 691px" /></a><figcaption id="caption-attachment-89329" class="wp-caption-text">Inicio del artículo de Fermín Cervera escrito en 1927 y publicado en 1950. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tres días después, el 15 de agosto, con las chalanas en que viajaba cargada de carbón y leña, Fermín Cervera supo de la existencia de un ave desconocida:</p>
<blockquote><p>“…percibí el hermoso canto de un ave que noté diferente a las hasta entonces conocidas en esta Isla. Salté de la chalana en donde iba, y con agua hasta la cintura y el rifle de salón, me dirigí hacia el músico, que no cesaba en su armonioso canto. Lo encontré como inmóvil, posado en un árbol a unos 2 1/2 metros de altura; pude acercarme a él a menos de 2 metros y no note la menor sorpresa a mi presencia, pues continuaba cantando, lo mate y en el acto lo reconocí como especie nueva, al menos para la fauna cubana”.</p>
<p>“Siguiendo el curso en una extensión de 8 a 4 kilómetros, oí cantar 3 individuos más, pues tuve que resignarme a mis deseos de obtenerlos, porque no podía quedarme allí abandonado”.</p></blockquote>
<p>Continuó Fermín Cervera con su relato:</p>
<blockquote><p>“Ya aquí en la Habana, monté el ejemplar y lo entregué al Dr. Sánchez a la vez que le comunicaba por correspondencia el sorprendente hallazgo al Dr. Thomas Barbour, del Agassiz Museum de la Universidad de Harvard…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_89330" aria-describedby="caption-attachment-89330" style="width: 270px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89330 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-113.jpg" alt="" width="270" height="186" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-113.jpg 270w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-113-150x103.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px" /><figcaption id="caption-attachment-89330" class="wp-caption-text">Foto de la ferminia. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En febrero de 1926, sigue contando Fermín Cervera, mostró el ejemplar de ave al doctor Barbour “…para su comparación y clasificación en el Museo de Harvard”. La nueva especie recibió de Thomas Barbour el nombre científico de <em>Ferminia ceverai</em>, con lo cual se rindió homenaje a su descubridor. Entonces el zoólogo estadounidense le encargó volver a la ciénaga de Zapata para capturar más ejemplares:</p>
<blockquote><p>“En Septiembre del año pasado pude ir allá y en los días 7, 8, 9 y 10 obtuve 7 individuos que por cierto estaban mal emplumados a causa de la muda; de ellos 5 mandé a dicho Dr. y 2 entregué aquí al Sr. Armando Parajón, que los conserva en su buena colección de aves en el Vedado. De entre los 5, escogió el Dr. Barbour, uno como tipo, y honrándome grandemente tuvo a bien el dedicármelo genérica y específicamente, por cuyo motivo no acierto a exponerle mi agradecimiento”.</p></blockquote>
<p>De acuerdo a lo planteado por Fermín Cervera, la ferminia fue descubierta el 15 de agosto de 1922 y clasificada por Thomas Babour en 1926. Esta es la razón por la cual se plantea que esta nueva especie de ave cubana se descubrió en este último año, cuando realmente sucedió cuatro años antes. Sin embargo, hay más aspectos que deben ser aclarados. Según el testimonio de Cervera, en 1927 volvió a Santo Tomás:</p>
<blockquote><p>“En el corriente año 1927, de nuevo el Dr. Barbour, deseoso de que fuese por más ejemplares, cumplí su encargo y desde el 25 de Febrero al 4 de Marzo (8 días), obtuve varios individuos, todos machos perfectamente emplumados, uno de los cuales presento aquí como muestra. De los individuos obtenidos hasta ahora, sólo he podido lograr 1 hembra que iba acompañada del macho”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_89331" aria-describedby="caption-attachment-89331" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89331 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/900-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/900-300x225.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/900-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/900.jpg 450w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-89331" class="wp-caption-text">Ejemplar de cabrerito de la Ciénaga. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Anotó además Cervera el descubrimiento, en esta oportunidad, de otras dos especies de aves endémicas. Se trató del cabrerito de la ciénaga y de la gallinuela de Santo Tomás:</p>
<blockquote><p>“En este viaje, aún me cupo mayor satisfacción, pues el día 27 descubrí dos especies más de aves: un Rálido y un Tanágrido, descubrimiento tanto más importante cuanto que fueron hechos en la Ciénaga de Zapata, región explorada por el Dr. Don Juan Gundlach Redverg, príncipe de la Ornitología Cubana; y cuando desde hace muchos años no se descubría ninguna especie nueva de esta rama en Cuba”.</p></blockquote>
<p>El cabrerito de la ciénaga (<em>Torreornis inexpectata</em>) fue descrito por Barbour y Peters en el propio año 1927. El nuevo género Torreornis fue un homenaje al sabio matancero <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre y Huerta</a>. Existen dos subespecies en Guantánamo y Ciego de Ávila, descubiertas décadas después. Por su parte, la gallinuela de Santo Tomás, también descrita por Barbour y Peters, recibió el nombre <em>Cyanolimnas cerverai</em>. Esta última ave se considera en peligro crítico de extinción. Ambas, junto a la ferminia, forman parte de patrimonio natural matancero.</p>
<figure id="attachment_89332" aria-describedby="caption-attachment-89332" style="width: 200px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-89332 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20120119212946-darianna.jpg" alt="" width="200" height="150" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20120119212946-darianna.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20120119212946-darianna-150x113.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /><figcaption id="caption-attachment-89332" class="wp-caption-text">Único ejemplar de gallinuela de Santo Tomás que se conserva en Cuba, en el Museo Felipe Poey de la Universidad de La Habana. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Continuó el testimonio de Fermín Cervera con la descripción de su descubrimiento estrella, la ferminia:</p>
<blockquote><p>“La nueva especie de que se trata, Ferminia cerverai, rarísima vez se la observa sino por su canto siguiendo el sonido de su melodiosa voz y si cesa en su canción, es casi tiempo perdido el buscarla, pues solamente maté un individuo que silenciosamente se me apareció de cerca, y como las hembras no emiten sonido fuerte, sino más bien una especie de charla entre ellos, es difícil verla. No he podido anotar sus costumbres, porque de esperar a observarlas, me hubiera expuesto a no tener ningún ejemplar. Pude ver cierto individuo que con vuelo rápido y preciso, aunque corto, se posó cerca de mí y al instante saltó nuevamente desapareciendo. Canta en todas las épocas del año; así he podido observarlo en Febrero, Marzo, Agosto y Septiembre y cuando más a menudo lo repite, es desde el amanecer hasta las 10 de la mañana. Su piel es muy fuerte”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la localización geográfica de la ferminia, destacó:</p>
<blockquote><p>“Aun cuando no he pisado otros parajes de la Ciénaga de Zapata, supongo que hasta el presente, habita solamente allí, en una corta extensión localizada, pues de encontrarse en otros lugares, seguramente no hubiera pasado inadvertida por Gundlach y otros Ornitólogos; y el Sr. <a href="https://www.ecured.cu/Stephen_Cole_Bruner">S. C. Bruner</a>, también versado en esta Rama, manifestome haber pasado por allí hace algunos años y no lo advirtió”.</p></blockquote>
<p>Por último, Fermín Cervera aclaró la intención de su testimonio acerca de descubrimiento de estas aves:</p>
<blockquote><p>“He presentado estas notas, por invitación de mis distinguidos amigos, los Dres. Carlos de la Torre y Huerta y Gonzalo M. Fortún, el primero Prof. Titular de la escuela de Ciencias y ex-Rector de la Universidad y el segundo Director de la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, Presidente y Secretario respectivamente de la Sociedad Felipe Poey, y también por el socio de la misma Sr. S.C. Bruner, quienes me brindan y acogen gustosos cualesquiera de mis humildes colaboraciones , sin yo pertenecer a dicha Institución, por cuyo favor les quedo agradecidísimo”.</p></blockquote>
<p><strong>Regreso a España </strong></p>
<p>De acuerdo con las fuentes consultadas, Fermín Cervera volvió a España en el propio año 1927. Continuó su interés por las ciencias naturales, pero también se inició en la política y llegó a ser alcalde de Godelleta, su pueblo natal. Falleció en 1944. Se cuenta que antes de morir liberó las aves que tenía en su casa. También se dice que su esposa vendió la colección de aves cubanas disecadas que aún conservaba.</p>
<p>Fermín Cervera protagonizó, sin proponérselo, las excursiones científicas más fructíferas que recibió la ciénaga de Zapata. Pasó a la historia como un hombre modesto, a quien premiaron la perseverancia y el destino. Su nombre ha quedado unido para siempre a Matanzas y a la ciencia cubana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/fermin-cervera-los-descubrimientos-de-un-ornitologo-en-el-sur-de-matanzas/">Fermín Cervera: los descubrimientos de un ornitólogo en el sur de Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Los artículos científicos de Félix Varela en el periódico El Habanero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jul 2025 18:45:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[El Habanero]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Varela Morales]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[la física en Cuba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1824 y 1826 el presbítero y patriota cubano Félix Varela Morales publicó el periódico...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-articulos-cientificos-de-felix-varela-en-el-periodico-el-habanero/">Los artículos científicos de Félix Varela en el periódico El Habanero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1824 y 1826 el presbítero y patriota cubano Félix Varela Morales publicó el periódico <em>El Habanero</em>. Junto al sólido contenido político que expuso, también tuvo cabida la ciencia.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela Morales</a> (1788-1853) fue una figura principal en la conformación del pensamiento cubano, tanto en su vertiente política como científica. Es conocido el protagonismo que tuvo en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde consolidó un bien ganado prestigio como educador y reformador de la enseñanza escolástica. Entre 1822 y 1823 participó en las Cortes españolas. La actitud que mantuvo en ese cónclave le costó no volver jamás a Cuba. Exiliado en los Estados Unidos, allí ejerció con ejemplaridad su sacerdocio.</p>
<figure id="attachment_86944" aria-describedby="caption-attachment-86944" style="width: 186px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86944 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-El-Habanero-186x300.jpg" alt="" width="186" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-El-Habanero-186x300.jpg 186w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-El-Habanero-93x150.jpg 93w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-El-Habanero.jpg 284w" sizes="auto, (max-width: 186px) 100vw, 186px" /><figcaption id="caption-attachment-86944" class="wp-caption-text">Portada del primer número de El Habanero</figcaption></figure>
<p><strong>El Habanero</strong></p>
<p>En los Estados Unidos, Félix Varela Morales hizo patente su pensamiento independentista, al defender que Cuba debía ser libre de España. Para defender estas ideas fundó un periódico, al que llamó <em>El Habanero</em>, que tuvo siete números entre 1824 y 1826. Aunque el subtítulo de la nueva publicación decía “Papel político, científico y literario”, tuvo un predominio casi total de lo político. Debido a esto se promulgó una Real Orden, el 11 de junio de 1824, prohibiendo su circulación en los dominios españoles.</p>
<p>El primer número de <em>El Habanero</em>, se imprimió en Filadelfia, en la casa de los señores Stanley y Bringhurt. De los nueve artículos de este primer número, cuatro tuvieron carácter científico. Los dos números siguientes se imprimieron en el mismo establecimiento de Filadelfia. En el tercer número apareció otro trabajo vinculado a la ciencia. El cuarto se editó en Nueva York, por la Imprenta Francesa, Española e Italiana. Estos cuatro números fueron del año 1824. El quinto y el sexto, lo fueron por la imprenta de Juan Gray y Brunce en 1825. Los primeros seis números conformaron el tomo I de <em>El Habanero</em>. El séptimo número fue el primero del tomo II y se editó en la misma imprenta de Juan Gray, en 1826. Los trabajos aparecidos en este último número fueron reeditados por vez primera en 2018. Ninguno tuvo relación con la ciencia.</p>
<p>Para el historiador Eduardo Torres Cuevas, “…<em>El Habanero</em> es solo un eslabón dentro de la producción intelectual de Félix Varela”. Para este investigador y biógrafo de Félix Varela, la aparición de este periódico</p>
<blockquote><p>“…no es producto de las circunstancias; estas solamente crearon las condiciones para que Varela explicitara las ideas que con relación al destino de Cuba ya tenía formadas con anterioridad. En su patria o en España, la censura no permitía la expresión directa de esas ideas. Pero ahora, fuera del alcance de las autoridades españolas, Varela puede expresarse sin limitaciones”.</p></blockquote>
<p><strong>Los artículos científicos</strong></p>
<p>El primero de los artículos científicos publicados en <em>El Habanero</em>, que inició la sección “Ciencias naturales”, fue “Temperatura del agua del mar a considerables profundidades”. Consistió en la presentación del trabajo “<a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/pdf/10.1098/rstl.1823.0021">On the Temperature at Considerable Depths of the Caribbean Sea</a>”, publicado en 1823 por Edward Sabine, en la <em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em>.</p>
<figure id="attachment_86950" aria-describedby="caption-attachment-86950" style="width: 216px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Philosophical-Transactions-of-the-Royal-Society-of-London-1823.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86950 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Philosophical-Transactions-of-the-Royal-Society-of-London-1823-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Philosophical-Transactions-of-the-Royal-Society-of-London-1823-216x300.jpg 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Philosophical-Transactions-of-the-Royal-Society-of-London-1823-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Philosophical-Transactions-of-the-Royal-Society-of-London-1823.bmp 471w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86950" class="wp-caption-text">Portada de Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 1823. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Su título en español, cuya traducción literal del inglés es “Sobre la temperatura en profundidades considerables del mar Caribe”, fue modificado por Félix Varela. También el pensador cubano hizo adaptaciones al texto, para informar de los resultados obtenidos por Sabine en la medición de la temperatura del agua en el paso entre el Gran Caimán y el cabo de San Antonio, en Cuba. Señaló, además, una idea que no está en el artículo original:</p>
<blockquote><p>“…esto puede conducir al conocimiento del estado interior de nuestro Globo, dando valor o desvaneciendo la opinión del calor central, sostenida por Buffon y otros físicos y naturalistas”.</p></blockquote>
<p>Después, paso a paso, Félix Varela extractó las ideas fundamentales del informe enviado por Sabine al destacado científico inglés Humphry Davy (1778-1829), en ese momento presidente de la Royal Society. Puede decirse que el cubano sometió a un análisis crítico los resultados obtenidos, así como los procedimientos utilizados. Por esta razón, concluyó:</p>
<blockquote><p>“Es de esperar que ulteriores observaciones presenten un número de datos suficientes para discurrir con exactitud sobre esta materia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_86945" aria-describedby="caption-attachment-86945" style="width: 194px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Edward-Sabine.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86945 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Edward-Sabine-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Edward-Sabine-194x300.jpg 194w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Edward-Sabine-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Edward-Sabine.bmp 280w" sizes="auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86945" class="wp-caption-text">Edward Sabine. Fuente: Wikipedia.</figcaption></figure>
<p>Edward Sabine (1788-1883) fue el autor de “On the Temperature at Considerable Depths of the Caribbean Sea”. Este astrónomo, geofísico, botánico, ornitólogo y explorador irlandés, sobresalió por su intención de establecer un sistema de observatorios magnéticos en diversas partes del mundo. También investigó en ornitología, las temperaturas del océano, la corriente del Golfo, la medición barométrica de la altura, la determinación de los arcos del meridiano, el transporte de rocas de los glaciares, los volcanes de las islas de Hawái y cuestiones relacionadas con la meteorología.</p>
<p>El artículo científico que apareció a continuación en este primer número de <em>El Habanero</em>, se tituló “Acción del magnetismo sobre el titanio”. También se publicó en <a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/pdf/10.1098/rspl.1815.0219"><em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em></a> en 1823. Sin embargo, es muy posible que Félix Varela lo haya conocido por la nota que apareció en <a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/pdf/10.1098/rstl.1823.0028"><em>Abstracts of the Papers Printed in the Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em></a>. El título en inglés fue “On the Apparent Magnetism of Metallic Titanium”, que traducido de forma literal es “Sobre el magnetismo aparente del titanio metálico”. Fue escrito por William Hyde Wollaston (1776-1828), físico y químico británico. Entre sus aportes se reconoce que trabajó en el perfeccionamiento de la pila inventada por Alessandro Volta y que descubrió los metales rodio y paladio.</p>
<figure id="attachment_86946" aria-describedby="caption-attachment-86946" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-sobre-el-magnetismo-del-titanio.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86946 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-sobre-el-magnetismo-del-titanio-300x191.jpg" alt="" width="300" height="191" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-sobre-el-magnetismo-del-titanio-300x191.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-sobre-el-magnetismo-del-titanio-150x96.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-sobre-el-magnetismo-del-titanio.bmp 658w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86946" class="wp-caption-text">Nota original de Wollaston sobre el magnetismo del titanio. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En este caso el artículo es muy corto, pues se trató, como bien señaló Félix Varela, de una “…especie de retractación de una memoria que leyó [su autor] en la Real Sociedad de Londres en 19 de junio de 1823”. Sin embargo, no es una transcripción lo que se publicó en <em>El Habanero</em>, sino un análisis de su contenido, donde el cubano incorporó ideas propias para exponer el resultado alcanzado por Wollaston. De igual forma, reelaboró la redacción para exponer con claridad el resultado del experimento de Wollaston.</p>
<figure id="attachment_86947" aria-describedby="caption-attachment-86947" style="width: 237px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86947 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/William-Hyde-Wollaston-237x300.jpg" alt="" width="237" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/William-Hyde-Wollaston-237x300.jpg 237w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/William-Hyde-Wollaston-119x150.jpg 119w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/William-Hyde-Wollaston.jpg 356w" sizes="auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px" /><figcaption id="caption-attachment-86947" class="wp-caption-text">William Hyde Wollaston. Fuente: Wikipedia.</figcaption></figure>
<p>“Propagación del sonido” se tituló el tercer artículo científico que Félix Varela incorporó en el primer número de <em>El Habanero</em>. Tomó como referente un amplio trabajo publicado en las <a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/pdf/10.1098/rstl.1823.0013"><em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em></a>, en 1823. Además, se publicó una nota en <a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/pdf/10.1098/rspl.1815.0206"><em>Abstracts of the Papers Printed in the Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em></a>. El título original es “Experiments for Ascertaining the Velocity of Sound, at Madras in the East Indies”, que puede traducirse al español como “Experimentos para determinar la velocidad del sonido en Madrás, Indias Orientales”, el cual Varela sintetizó.</p>
<figure id="attachment_86948" aria-describedby="caption-attachment-86948" style="width: 233px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86948 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Goldingham-1-233x300.jpg" alt="" width="233" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Goldingham-1-233x300.jpg 233w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Goldingham-1-116x150.jpg 116w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Goldingham-1.jpg 400w" sizes="auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px" /><figcaption id="caption-attachment-86948" class="wp-caption-text">John Goldingham. Fuente: Wikipedia.</figcaption></figure>
<p>El modo en que comenzó la presentación de este trabajo en <em>El Habanero</em>, no deja dudas del modo en que reelaboró el contenido expuesto por Goldingnan. Esto demuestra la autoría de Félix Varela:</p>
<blockquote><p>“Una de las materias que han presentado en la física fenómenos más particulares es la propagación de los sonidos. En diversas épocas se han hecho observaciones acerca de ella, y muchas veces se ha deducido sólo por el cálculo. Mr. Goldingnan acaba de hacer en Madrás los últimos experimentos que tenemos sobre este particular”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_86949" aria-describedby="caption-attachment-86949" style="width: 268px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tablas.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86949 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tablas-268x300.jpg" alt="" width="268" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tablas-268x300.jpg 268w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tablas-134x150.jpg 134w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tablas.bmp 571w" sizes="auto, (max-width: 268px) 100vw, 268px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86949" class="wp-caption-text">Tablas que Félix Varela insertó, traducidas al español, en El Habanero. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Seguidamente, en dos párrafos, Félix Varela expuso de forma muy general los detalles del experimento realizado por el físico y astrónomo John Goldingham (1767-1849), quien fuera el primer astrónomo oficial del Observatorio de Madrás, India. En el artículo original hay varias tablas que recogen los datos de los experimentos realizados. Dos de ellas fueron reproducidas por Varela en <em>El Habanero</em>: la que recoge la velocidad del sonido según varios físicos destacados y la que trae la velocidad media de cada mes según las observaciones de Goldingham en Madrás.</p>
<figure id="attachment_86951" aria-describedby="caption-attachment-86951" style="width: 182px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86951 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-American-Journal-of-Science-and-Arts-1824-182x300.png" alt="" width="182" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-American-Journal-of-Science-and-Arts-1824-182x300.png 182w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-American-Journal-of-Science-and-Arts-1824-91x150.png 91w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-American-Journal-of-Science-and-Arts-1824.png 452w" sizes="auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px" /><figcaption id="caption-attachment-86951" class="wp-caption-text">Portada del American Journal of Science and Arts, 1824. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A este trabajo le siguió, en el primer número de <em>El Habanero</em>, el que Félix Varela tituló “Fenómeno observado por el profesor Silliman en el Chryoforo de Wollaston”. Esta vez se trató del comentario y la presentación del contenido de un texto publicado previamente en <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/90/The_American_journal_of_science_and_arts_%28IA_americanjournalo71824newh%29.pdf"><em>American Journal of Science and Arts</em></a>, bajo el título de «Cryophorus of Dr. Wollaston”, el 1 de enero de 1824. Su autor fue el químico y profesor estadounidense Benjamin Silliman (1779-1864), uno de los primeros miembros de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_86952" aria-describedby="caption-attachment-86952" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-articulo-sobre-Crioforo.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86952 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-articulo-sobre-Crioforo-300x128.jpg" alt="" width="300" height="128" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-articulo-sobre-Crioforo-300x128.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-articulo-sobre-Crioforo-150x64.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-articulo-sobre-Crioforo-768x327.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-articulo-sobre-Crioforo.bmp 780w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86952" class="wp-caption-text">Inicio del artículo original sobre sobre el crióforo de Wollaston. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El crióforo fue un invento de William Hyde Wollaston. Lo dio a conocer en el artículo “<a href="https://royalsocietypublishing.org/doi/pdf/10.1098/rspl.1800.0263">On a Method of Freexing at a distance</a>”  (1813), en <em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em>. Consiste en un recipiente de vidrio que contiene agua líquida y vapor de agua, utilizado para demostrar la congelación rápida por evaporación. Posee un bulbo en un extremo conectado a un tubo del mismo material. Cuando se manipula el agua líquida en el extremo bulboso y se sumerge el otro extremo en una mezcla congelante (como nitrógeno líquido), la presión del gas disminuye a medida que se enfría. El agua líquida comienza a evaporarse, produciendo más vapor de agua. Esto provoca que el agua se enfríe rápidamente hasta su punto de congelación y se solidifique de repente. Se le considera un precursor del tubo de calor moderno.</p>
<figure id="attachment_86953" aria-describedby="caption-attachment-86953" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-del-primer-Crioforo.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86953 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-del-primer-Crioforo.bmp" alt="" width="300" height="83" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-del-primer-Crioforo.bmp 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-del-primer-Crioforo-150x42.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86953" class="wp-caption-text">Imagen original del primer crióforo de Wollaston. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los comentarios realizados por Félix Varela al trabajo de Silliman demuestran la importancia que concedió a la física y, además, sus cualidades como divulgador de la ciencia. Al inicio de este artículo señaló:</p>
<blockquote><p>“Diariamente se presentan al físico nuevos fenómenos, o por lo menos nuevos resultados de los fenómenos conocidos que le ejercitan en varias investigaciones, y le indican lo que debe evitar en el uso de los instrumentos. Ninguno es tan sencillo ni de una teoría más clara que el Chryophoro de Wollaston, y sin embargo un fenómeno inesperado llama la atención del acreditado profesor Silliman y le ha sugerido una precaución que debe tomarse al construir este instrumento”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_86954" aria-describedby="caption-attachment-86954" style="width: 138px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Version-del-crioforo-en-el-libro-Elements-of-Chemistry-1830-volumen-I-de-Benjamin-Silliman.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86954 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Version-del-crioforo-en-el-libro-Elements-of-Chemistry-1830-volumen-I-de-Benjamin-Silliman-138x300.jpg" alt="" width="138" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Version-del-crioforo-en-el-libro-Elements-of-Chemistry-1830-volumen-I-de-Benjamin-Silliman-138x300.jpg 138w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Version-del-crioforo-en-el-libro-Elements-of-Chemistry-1830-volumen-I-de-Benjamin-Silliman-69x150.jpg 69w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Version-del-crioforo-en-el-libro-Elements-of-Chemistry-1830-volumen-I-de-Benjamin-Silliman.bmp 175w" sizes="auto, (max-width: 138px) 100vw, 138px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86954" class="wp-caption-text">Versión del crióforo de Wollaston en el libro Elements of Chemistry (1830), volumen I, de Benjamin Silliman. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después presentó las consideraciones del investigador estadounidense sobre un accidente que sufrió el crióforo que utilizaba en un experimento. Destacó la causa de la explosión de uno de los globos del aparato, señalada por Silliman, y la solución a tener en cuenta para evitarla. A continuación, expuso su propia propuesta, demostrativa de la lógica del pensamiento científico vareliano:</p>
<blockquote><p>“Mas es preciso confesar que el Chryophoro construido de la manera ordinaria, esto es: con globos de cristal hechos al soplo, siempre estará expuesto a un accidente semejante, cuando la congelación se haga tan rápidamente como en el caso ocurrido a Silliman, pues usó la mezcla frigorífica más fuerte, esto es: la nieve mezclada con ácido nítrico. He dicho que siempre estará expuesto porque siendo estos globos necesariamente muy delgados bastará a veces la dilatación lateral del hielo para reventarlos, aunque esto no sea fácil, y de todas maneras es interesante la precaución que indica el citado profesor. Acaso convendría dar la forma cilíndrica al recipiente que contiene el agua, pudiendo en este caso ser algo más grueso el cristal”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_86955" aria-describedby="caption-attachment-86955" style="width: 220px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Benjamin-Silliman.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86955 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Benjamin-Silliman-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Benjamin-Silliman-220x300.jpg 220w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Benjamin-Silliman-110x150.jpg 110w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Benjamin-Silliman.bmp 346w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86955" class="wp-caption-text">Benjamín Silliman. Fuente: Wikipedia.</figcaption></figure>
<p>El quinto y último artículo científico que Félix Varela publicó en las páginas de <em>El Habanero</em>, fue “Noticias de una máquina inventada para medir con la corredera lo que anda un buque”. Se insertó en el tercer número, que vio la luz en 1825. En este caso el contenido comentado por el cubano fue tomado del <em>Journal of Science and the Arts</em> y era muy anterior a los ya mencionados, pues se dio a conocer en 1817.</p>
<p>El título original es “Description of a new Machine to measure a Ship&#8217;s Way by the Log-line”, que puede traducirse al español como «Descripción de una nueva máquina para medir la distancia de un barco por la línea de registro”. El autor fue John Frederick Newman (1783-1860), asistente de la Royal Institution. Es recordado como fabricante de instrumentos matemáticos, ópticos y náuticos, utilizados en meteorología, que fueron adquiridos por estaciones de observación de todo el Imperio Británico.</p>
<figure id="attachment_86956" aria-describedby="caption-attachment-86956" style="width: 164px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86956 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-Journal-of-Science-and-the-Arts-1817-164x300.png" alt="" width="164" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-Journal-of-Science-and-the-Arts-1817-164x300.png 164w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-Journal-of-Science-and-the-Arts-1817-82x150.png 82w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-Journal-of-Science-and-the-Arts-1817.png 381w" sizes="auto, (max-width: 164px) 100vw, 164px" /><figcaption id="caption-attachment-86956" class="wp-caption-text">Portada del Journal of Science and the Arts, 1817. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En este caso, Félix Varela hizo la traducción de lo planteado por Newman en los tres últimos párrafos de su trabajo. No obstante, dejó plasmado desde el inicio que estaba exponiendo la opinión del inventor inglés:</p>
<blockquote><p>“La pequeña máquina que yo he inventado, dice el autor, y que tiene la decidida aprobación de muchos marinos, parece poseer todos los requisitos necesarios para el objeto a que se aplica”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_86957" aria-describedby="caption-attachment-86957" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquema-de-la-maquina-inventada-por-John-Frederick-Newman.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86957 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquema-de-la-maquina-inventada-por-John-Frederick-Newman-300x215.jpg" alt="" width="300" height="215" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquema-de-la-maquina-inventada-por-John-Frederick-Newman-300x215.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquema-de-la-maquina-inventada-por-John-Frederick-Newman-150x107.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquema-de-la-maquina-inventada-por-John-Frederick-Newman.bmp 574w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86957" class="wp-caption-text">Esquema de la máquina inventada por John Frederick Newman. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los artículos científicos publicados por Félix Varela en <em>El Habanero</em> forman parte inseparable de su obra y expresan con claridad los aspectos esenciales de su pensamiento científico. Fueron el resultado de la consulta, lectura y estudio de reconocidas revistas científicas de la época: <em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em>, <em>Abstracts of the Papers Printed in the Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em>, <em>American Journal of Science and Arts</em> y <em>Journal of Science and the Arts</em>.</p>
<p>Reflejan la condición de Félix Varela como divulgador de la ciencia de su tiempo, de las innovaciones que iba produciendo el talento humano. Expresan cómo concibió la liberación política de la patria cubana estrechamente unida a la liberación del pensamiento, a lo cual contribuían los avances de la ciencia.</p>
<p><strong>En la historiografía</strong></p>
<p>Los artículos científicos de Félix Varela en <em>El Habanero</em> forman una parte muy poco estudiada de su obra. No los mencionó Manuel F. Gran en su precursor trabajo “Félix Varela y la ciencia” (1945), que apareció en el Cuaderno de Historia Habanera número 27. Este recogió la tercera parte de <em>Vida y pensamiento de Félix Varela</em>, homenaje tributado por la Oficina del Historia de la Ciudad de La Habana al preclaro sacerdote. En el análisis realizado por Eduardo Torres-Cuevas sobre <em>El Habanero</em>, en el libro <em>Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y con-ciencia cubanas</em> (1995, reeditado en 1997, 2002 y 2015), no hay mención a ellos.</p>
<figure id="attachment_86958" aria-describedby="caption-attachment-86958" style="width: 203px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86958 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-edicion-de-1962-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-edicion-de-1962-203x300.jpg 203w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-edicion-de-1962-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-edicion-de-1962.jpg 390w" sizes="auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px" /><figcaption id="caption-attachment-86958" class="wp-caption-text">Portada de la edición de El Habanero de 1962. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Estos artículos varelianos fueron incluidos en las primeras ediciones realizadas de los números primero al sexto de <em>El Habanero</em>. Aparecen en los volúmenes que formaron parte de la Biblioteca de Autores Cubanos, editados por la Universidad de La Habana en 1945 y 1962. También en los que editó la Editorial Revista Ideal, de Miami, en 1974 y 1981. Sin embargo, fueron excluidos de la edición de <em>Obras</em> (2018), volumen II, de la Biblioteca de Clásicos Cubanos, compilada y anotada por Eduardo Torres-Cuevas, Jorge Ibarra Cuesta y Mercedes García Rodríguez. Las razones para tomar esa decisión no fueron declaradas, a pesar de sostener que “Esta edición se efectúa sobre la base de los números originales”.</p>
<figure id="attachment_86959" aria-describedby="caption-attachment-86959" style="width: 251px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-en-libro-de-J.-I.-Rodriguez.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86959 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-en-libro-de-J.-I.-Rodriguez-251x300.jpg" alt="" width="251" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-en-libro-de-J.-I.-Rodriguez-251x300.jpg 251w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-en-libro-de-J.-I.-Rodriguez-126x150.jpg 126w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Imagen-en-libro-de-J.-I.-Rodriguez.bmp 457w" sizes="auto, (max-width: 251px) 100vw, 251px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86959" class="wp-caption-text">Imagen de Félix Varela Morales en el libro Vida del presbítero don Félix Varela (1878), José Ignacio Rodríguez. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>No obstante, esta ausencia no podrá disminuir el mérito de Félix Varela Morales como divulgador de la ciencia y estudioso de la física. Varios estudios han hecho énfasis en esta parte esencial de su obra, como “<a href="https://espaciolaical.net/faceta-cientifica-en-el-padre-felix-varela/#google_vignette">Faceta científica en el padre Félix Varela</a>”, de Esperanza Burón. También “<a href="https://espaciolaical.net/wp-content/uploads/2016/09/0573.pdf">La dimensión científica en Félix Varela</a>”, escrito por Diego Alamino, y “<a href="https://pdfs.semanticscholar.org/a501/de872ec0ec6329275800dcafd3f89a8a7152.pdf">La ciencia moderna en Cuba a principios del siglo XIX: las fuentes de la Física de Félix Varela</a>”, de Libertad Díaz, entre otros. Aunque, como ya se señaló, los artículos científicos que publicó en <em>El Habanero</em> han sido poco abordados, forman inseparable parte del legado de ciencia y conciencia que Félix Varela hizo a Cuba, su patria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-articulos-cientificos-de-felix-varela-en-el-periodico-el-habanero/">Los artículos científicos de Félix Varela en el periódico El Habanero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>El estadista colonial, una biografía matancera de Francisco de Arango y Parreño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 May 2025 14:49:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[biografía]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco de Arango y Parreño]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco José Ponte Domínguez]]></category>
		<category><![CDATA[historiografía cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1937 el historiador matancero Francisco José Ponte Domínguez publicó una biografía de Francisco de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-estadista-colonial-una-biografia-matancera-de-francisco-de-arango-y-parreno/">El estadista colonial, una biografía matancera de Francisco de Arango y Parreño</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1937 el historiador matancero Francisco José Ponte Domínguez publicó una biografía de Francisco de Arango y Parreño.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Francisco_de_Arango_y_Parre%C3%B1o">Francisco de Arango y Parreño</a> fue hijo ilustre de La Habana, ciudad donde nació el 22 de mayo de 1765, y falleció, el 21 de marzo de 1837. En 1936 la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana convocó un certamen para premiar el mejor estudio económico-político acerca de Francisco de Arango Parreño, en conmemoración del primer centenario de su muerte. El premio lo alcanzó <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Jos%C3%A9_Ponte_Dom%C3%ADnguez">Francisco J. Ponte Domínguez</a> con la obra <em>Arango Parreño, estadista colonial cubano</em>. El jurado lo integraron <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_Ortiz">Fernando Ortiz</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Raimundo_de_Castro_Bachiller">Raimundo de Castro Bachiller</a> y Luciano R. Martínez.</p>
<figure id="attachment_84402" aria-describedby="caption-attachment-84402" style="width: 195px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1937.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84402 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1937-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1937-195x300.jpg 195w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1937-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1937.bmp 414w" sizes="auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84402" class="wp-caption-text">Francisco José Ponte Domínguez en 1937. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Francisco J. Ponte Domínguez (1906-¿?), fue abogado, historiador, escritor y profesor universitario. Se graduó de bachiller en el Instituto de Matanzas y en la Universidad de la Habana se doctoró en Derecho Civil, Derecho Público y Filosofía y Letras. Se desempeñó como juez municipal de Matanzas (1931) y abogado de la Audiencia de Matanzas (1933) y La Habana (1934). Fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la Sociedad Geográfica de Cuba, del Instituto de Previsión y Reformas Sociales y de la Academia de la Historia de Cuba.</p>
<p>En la “Nota preliminar” que insertó al inicio del libro sobre Arango y Parreño, Francisco J. Ponte Domínguez declaró:</p>
<blockquote><p>“…acudo a la justa histórica convocada por la benemérita y secular sociedad, animado de idéntico interés patriótico, para destacar ahora la personalidad del cubano representativo de dos épocas en el desenvolvimiento político de la Nación, las comprendidas de 1762 a 1808 y desde esta última fecha hasta 1837”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la significación que tendría la biografía que había escrito, añadió:</p>
<blockquote><p>“Un libro enjuiciando al gran hombre de Estado cubano no sólo significa un aporte más perdurable, sino que permite ponderar más ampliamente toda la propaganda, lenta pero fecunda, desarrollada por los criollos que aceptaron cooperar bajo el régimen metropolítico español a base de una mayor liberalidad y por prudencia histórica”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_84409" aria-describedby="caption-attachment-84409" style="width: 204px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84409 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/primera-edicion-204x300.jpg" alt="" width="204" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/primera-edicion-204x300.jpg 204w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/primera-edicion-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/primera-edicion.jpg 337w" sizes="auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px" /><figcaption id="caption-attachment-84409" class="wp-caption-text">Portada de la primera edición del libro Arango Parreño, estadista colonial cubano. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Visión de un estadista</strong></p>
<p>El libro <em>Arango Parreño, estadista colonial cubano</em>, está dividido en tres libros o capítulos. Se inicia con “El precursor” y su autor lo conformó con doce epígrafes. Estos son “La familia Arango en la sociedad habanera”, “El futuro estadista”, “El patriota cubano en Madrid” y “El comercio de negros”. Le siguieron “1790”, “La ruina de Haití”, “El «Discurso sobre la agricultura de La Habana»” y “Triunfos en la Corte”. Por último, aparecen “Señalados honores”, “Viaje de investigación”, “El Real Consulado” y “Cuba en 1795”.</p>
<p>Integran el segundo libro, que se tituló “El estadista colonial”, otros doce epígrafes. Se trata de “Programa de acción pública”, “El Síndico”, “Guerras de España” y “Fomento agrícola”. Continúa con “La cuestión social”, “El «amigo del país»”, “Misión diplomática” y “Alférez Real”. Termina con “La Factoría de Tabacos”, “Los sucesos de 1808”, “La libertad de comercio” y “Exoneración de la sindicatura”.</p>
<p>Un tercer libro, “El consejero patricio”, es el último del volumen. En este caso trae once epígrafes. Los primeros son “El principio asimilista”, “Intento abolicionista” y “Consejero de Indias”. A continuación, están “Diputado a Cortes”, “Reformas sustanciales”, “En La Habana” e “Ideas de independencia”. Finaliza con los titulados “Comisiones especiales”, “Su testamento político”, “Altas jerarquías” y “Últimos deberes ciudadanos”.</p>
<figure id="attachment_84411" aria-describedby="caption-attachment-84411" style="width: 217px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84411 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-1.bmp" alt="" width="217" height="240" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-1.bmp 217w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-1-136x150.jpg 136w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84411" class="wp-caption-text">Noticia sobre el premio obtenido por Francisco José Ponte Domínguez, Diario de la Marina, 10 de febrero de 1937. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En esta biografía, Francisco José Ponte Domínguez, realizó un acercamiento a Francisco de Arango y Parreño como estadista, pues asumió que todos sus empeños siguieron como norma la visión de un verdadero jefe de estado. Tuvo en cuenta, además, la contradicción que emanaba de haber desarrollado esas labores en un medio signado por el férreo dominio colonial sobre Cuba, hostil por completo a los intereses de la clase social que representó. Consideró que, entre todas las obras de Arango, fue el <em>Discurso sobre la Agricultura de La Habana y medios de fomentarla</em>, el</p>
<blockquote><p>“…que haría perdurable su nombre como estadista colonial en nuestra historia política”.</p></blockquote>
<p>Valoró que, de forma contraria a los deseos de Arango, los resultados de sus esfuerzos en favor de la economía cubana fueron un peldaño en el camino hacia el autogobierno. Así lo reflejó al plantear que</p>
<blockquote><p>“No obstante la fidelidad que el esclarecido habanero guardó siempre a la nación española, su obra de estadista engendró en los nativos de la Isla, sin él pretenderlo, un sentimiento patriótico que tendía al gobierno propio”.</p></blockquote>
<p>Otro aspecto a destacar, que no se ha valorado aún lo suficiente, fue la proyección internacional de la personalidad de Francisco de Arango y Parreño. Ponte Domínguez comentó el impacto que tuvo en varias regiones de Hispanoamérica y, sobre todo, en la propia España. Al respecto consideró que su renombre como estadista colonial</p>
<blockquote><p>“…no estuvo circunscrito a Cuba y a la Península, sino que trascendió también a los dominios españoles de América”.</p></blockquote>
<p>En esta biografía, que se inscribió en el movimiento renovador de los estudios históricos en Cuba, Ponte Domínguez señaló los dilemas que debió enfrentar Arango y Parreño. Refirió con detalle las formas que utilizó para superar los enfrentamientos, a veces no tan callados, con el poder colonial, que aspiraba a ver a Cuba como un feudo donde los vasallos no tenían derechos. Reconoció, no obstante, que Arango siempre se mantuvo fiel a la corona y, por tanto, a él era a</p>
<blockquote><p>“…quien debía España su mejor provincia; y Cuba, que era su Patria, le debía un nombre y una posición en el Mundo”.</p></blockquote>
<p>Acerca de esta biografía, opinó el jurado del Premio otorgado por la Sociedad Económica de Amigos del País en 1937:</p>
<blockquote><p>“El Tribunal deliberó ampliamente, llegando a la conclusión de que el trabajo de ajustaba a las condiciones fijadas en la convocatoria, y por el mérito de los juicios que en él se consignan, así como por el documentado estudio de la vida, época, ideas económicas y políticas de don Francisco de Arango, y por la expresión de la influencia que estas habían ejercido en el país, resultada acreedor al premio ofrecido por la Sociedad Económica en este caso, consistente en un diploma, doscientos pesos moneda oficial y cien ejemplares de la edición que de la obra premiada haga la sociedad”.</p></blockquote>
<p><strong>Notas sobre una biografía</strong></p>
<p><em>Arango Parreño, estadista colonial cubano </em>tuvo tres ediciones en el mismo año 1937<em>. </em>La primera con ese título y la segunda como <em>Arango Parreño. El estadista colonial</em>, en el volumen 4 de la colección “Biografías cubanas”, que publicó la Editorial Trópico. Al ser publicada, se le valoró de forma positiva. El historiador <a href="https://www.ecured.cu/Ramiro_Guerra_S%C3%A1nchez">Ramiro Guerra</a>, en el ensayo “Francisco de Arango y Parreño, habanero y patriota. Su posición en la historia de Cuba”, publicado como introducción a la <em>Obras</em> (1952) del pensador habanero, la recomendó con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“En cuanto a una biografía completa del gran patricio, refiero a los interesados en conocerla al libro citado en estas palabras preliminares del Señor Francisco Ponte Domínguez, <em>Arango Parreño. El estadista colonial</em>…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_84405" aria-describedby="caption-attachment-84405" style="width: 222px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84405 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Editorial-Tropico-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Editorial-Tropico-222x300.jpg 222w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Editorial-Tropico-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Editorial-Tropico.jpg 364w" sizes="auto, (max-width: 222px) 100vw, 222px" /><figcaption id="caption-attachment-84405" class="wp-caption-text">Portada de la edición realizada por la Editorial Trópico. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Un fragmento de esta biografía: “Arango y Parreño y la Factoría de Tabacos”, se publicó en el <em>Diario de la Marina</em>, el 28 de marzo de 1937. En numerosas ocasiones el título del libro es referenciado colocando la “y” entre los apellidos, lo cual es incorrecto. Aunque Ponte Domínguez nunca la utilizó, tampoco explicó las razones por las cuáles no lo hizo.</p>
<figure id="attachment_84406" aria-describedby="caption-attachment-84406" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fragmento.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84406 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fragmento-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fragmento-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fragmento-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fragmento.bmp 600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84406" class="wp-caption-text">Fragmento publicado en el Diario de la Marina, el 28 de marzo de 1937. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Francisco J. Ponte Domínguez publicó otros dos libros sobre esta personalidad de la historia de Cuba. Estos fueron <em>Don Francisco de Arango Parreño, el estadista precursor de Cuba</em> (1941) y <em>Don Francisco de Arango y Parreño, artífice del progreso colonial de Cuba</em> (1950). Este último recogió la conferencia dictada en la Sociedad Económica de Amigos del País de la Habana, el 9 de febrero de 1949, en un ciclo sobre «La Ilustración cubana». En la bibliografía pasiva sobre Arango, que aparece en el segundo tomo de sus <em>Obras</em> (2005), de la Colección de Clásicos Cubanos, estos otros libros no fueron incluidos.</p>
<figure id="attachment_84407" aria-describedby="caption-attachment-84407" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Entrega.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-84407 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Entrega-300x244.jpg" alt="" width="300" height="244" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Entrega-300x244.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Entrega-150x122.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Entrega.bmp 432w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-84407" class="wp-caption-text">Noticia sobre la entrega del Premio, en Diario de la Marina, 21 de marzo de 1937. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La biografía <em>Arango Parreño, estadista colonial cubano</em>, es, a casi 90 años de su publicación, la más completa de esta relevante figura de nuestra historia. Es fuente obligada de consulta y referencia acerca de la época en que vivió Arango y Parreño. Estos méritos se deben a su autor, que fue un matancero, el historiador Francisco J. Ponte Domínguez.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-estadista-colonial-una-biografia-matancera-de-francisco-de-arango-y-parreno/">El estadista colonial, una biografía matancera de Francisco de Arango y Parreño</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Carlos de la Torre y Huerta, el hijo de Matanzas que fue un sabio universal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 May 2025 16:47:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos de la Torre y Huerta]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos de la Torre y Huerta fue uno de los científicos cubanos más reconocidos internacionalmente....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Carlos de la Torre y Huerta fue uno de los científicos cubanos más reconocidos internacionalmente. El pasado 19 de febrero se cumplieron 75 años de su fallecimiento y hoy 15 de mayo es aniversario de su natalicio.</strong></p>
<p>El guía lo miraba con ojos incrédulos. No podía creerlo. ¿Cómo se atrevía aquel forastero a cuestionar la clasificación de esos caracoles de las Indias Occidentales? ¿Acaso no había sido revisada por autoridades de reconocido prestigio? Le llamaba la atención la forma en que se refería a esos animales. Tal parecía que hablaba de sus hijos o de un familiar muy cercano, con un cariño entrañable de enamorado. Lo dejó concluir la erudita explicación. No se debía interrumpir en el Museo Británico. Después dijo: “con todo respeto señor, además del director de este museo, sólo hay alguien en el mundo capaz de rectificar esos errores. Es cubano y se llama <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre y Huerta</a>”. El visitante no hizo caso. Sonrió y su imaginación voló a su infancia. A su niñez feliz en las márgenes del río San Juan, en Matanzas, en Cuba.</p>
<p><strong>A la orilla del San Juan</strong></p>
<p>En 1858 la ciudad de Matanzas, y el territorio circundante, estaban en la plenitud de su desarrollo económico y cultural. Ese año, el 15 de mayo, nació en la calle Río, Carlos de la Torre y Huerta. Las bondades del entorno natural influyeron en su futura dedicación a las ciencias naturales, como investigador y profesor, particularmente a la malacología. Existían amplias posibilidades para satisfacer la infantil curiosidad y dedicarse a la recolección de minerales, rocas, fósiles, plantas y animales. Décadas después, su nombre era titular en periódicos y revistas de todo el mundo.</p>
<figure id="attachment_83958" aria-describedby="caption-attachment-83958" style="width: 205px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83958 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0001-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0001-205x300.jpg 205w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0001-103x150.jpg 103w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0001.jpg 320w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /><figcaption id="caption-attachment-83958" class="wp-caption-text">Fachada de la casa donde nació Carlos de la Torre y Huerta en la calle Río, Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El núcleo familiar de Carlos de la Torre estaba conformado por su padre, Bernabé de la Torre Fernández, y su madre Rosa de la Huerta y Roque de Escobar, además de once hermanos. Su padre era maestro en el afamado Colegio La Empresa y fue una influencia determinante en su vida. Así lo expresó en 1921, al reconocer que había “Nacido en un ambiente saturado de enseñanza…”. Realizó los primeros estudios en importantes colegios matanceros, como el afamado Colegio La Empresa, y también en el Colegio Los Normales, fundado por su padre en 1869.</p>
<figure id="attachment_83959" aria-describedby="caption-attachment-83959" style="width: 170px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83959 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0002-170x300.jpg" alt="" width="170" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0002-170x300.jpg 170w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0002-85x150.jpg 85w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0002.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 170px) 100vw, 170px" /><figcaption id="caption-attachment-83959" class="wp-caption-text">Foto del niño Carlos de la Torre y Huerta. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, que fue clausurado por las autoridades en 1871. Entonces continuó estudiando en Los Normales, donde tuvo como maestros a Guillermo Gyssler y Gaspar Hernández, quienes le enseñaron el arte de la taxidermia y la conservación de animales. En este colegio se inició como profesor, aunque no de manera directa, pues fue como ayudante de su padre. En 1874 obtuvo el título de Bachiller en Artes, con notas de sobresaliente en todas las asignaturas y matriculó en la Universidad de La Habana.</p>
<figure id="attachment_83976" aria-describedby="caption-attachment-83976" style="width: 252px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83976 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ateneo-252x300.jpg" alt="" width="252" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ateneo-252x300.jpg 252w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ateneo-126x150.jpg 126w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ateneo.jpg 348w" sizes="auto, (max-width: 252px) 100vw, 252px" /><figcaption id="caption-attachment-83976" class="wp-caption-text">Invitación a la velada por el centenario de Carlos de la Torre y Huerta, celebrada por el Ateneo de Matanzas en 1958. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Dos años más tarde, Carlos de la Torre debió regresar a Matanzas enfermo de paludismo. Este hecho posibilitó su dedicación exclusiva como docente al Colegio San Carlos. Durante esta etapa de vinculó a la Sección de Ciencias del Club de Matanzas, de la que fue secretario. En la revista de esta institución publicó, en 1880, el artículo “Breve exposición del darwinismo”. Este trabajo, escrito cuando solo contaba 22 años, fue una temprana evidencia de su pensamiento científico y de la defensa del darwinismo como teoría biológica. En 1881 presentó en la Exposición Internacional de Matanzas la muestra “Colección completa de conchas de la isla de Cuba”, por la que obtuvo una medalla, primer galardón que recibió en su larga vida.</p>
<p><strong>Los maestros</strong></p>
<p>En su temprana juventud, Carlos de la Torre recibió el magisterio fecundo de dos figuras relevantes de las ciencias naturales cubanas: el célebre erudito matancero Francisco Jimeno y el reconocido investigador y pedagogo <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>. De la Torre comenzó a visitar a Jimeno en 1873, para recibir clases particulares. Esto le permitió consultar libros en su biblioteca y ejemplares naturales de su museo particular. Fue Jimeno quien lo motivó por el estudio de los caracoles, junto al malacólogo cubano <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Arango_Molina">Rafael Arango</a>. Jimeno, además, elaboró la carta de recomendación a Felipe Poey cuando matriculó medicina en la Universidad de La Habana en 1874.</p>
<figure id="attachment_83975" aria-describedby="caption-attachment-83975" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83975 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0004-300x125.jpg" alt="" width="300" height="125" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0004-300x125.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0004-150x63.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0004.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83975" class="wp-caption-text">Toma de posesión de Carlos de la Torre y Huerta como rector de la Universidad de La Habana. Vestido de negro el rector saliente, el también matancero Gabriel Casuso. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Desde ese año, Poey estableció una sólida relación afectiva con Carlos de la Torre. Le recomendó, incluso, la revisión de manuscritos sobre peces ciegos y la determinación de nuevas especies de moluscos. Las lecciones de Poey y los métodos que utilizaba, dejaron una profunda huella en el joven naturalista. Motivado, realizó los ejercicios para ayudante preparador de Física y Química y conservador del Museo de Historia Natural en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. En 1880 matriculó la carrera de Ciencias Naturales en la Universidad de La Habana, aleccionado por el ejemplo de su anciano maestro. La relación se profundizó al ingresar como profesor de la Universidad de La Habana. Con tal fin se presentó, en 1884, a los ejercicios de oposición a la cátedra de Anatomía Comparada, con el tema: “Anatomía comparada de la columna vertebral”. El tribunal estuvo presidido por Poey, quien declaró:</p>
<blockquote><p>“…he aprendido mucho durante la disertación, y al tener que hacerle observaciones por un deber reglamentario, me felicito de ello, porque me proporciona la ocasión de aprender más… (…) Estoy satisfecho y lo que es más convencido, porque he de advertir, que yo opinaba, antes de oírle, de una manera contraria… (…) felicito a la Universidad que puede contar en su seno a un profesor de tan altas dotes…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_83960" aria-describedby="caption-attachment-83960" style="width: 189px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83960 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190424_093652-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190424_093652-189x300.jpg 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190424_093652-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190424_093652.jpg 301w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /><figcaption id="caption-attachment-83960" class="wp-caption-text">Portada de la Revista Enciclopédica, fundada por Carlos de la Torre, que dedicó a su maestro Felipe Poey. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La estrecha relación maestro-discípulo establecida entre Poey y De la Torre, pudo evidenciarse nuevamente a propósito de la incorporación del joven matancero a la Real Academia de Ciencias de La Habana, el 12 mayo de 1889. Su discurso de ingreso trató sobre “Consideraciones anatómicas acerca de los manjuaríes”. Correspondió a su maestro Felipe Poey pronunciar el discurso de contestación, durante el cual declaró su admiración por el científico matancero:</p>
<blockquote><p>“Mucha satisfacción me ha causado ver de esta suerte rectificada por mi discípulo mi opinión particular y la del profesor <a href="https://www.ecured.cu/Louis_Agassiz">Agassiz</a>, en la determinación de seis huesos de la cabeza del Manjuarí. El acierto con que aplica a esta cuestión los conocimientos adquiridos en Filosofía Zoológica, lo ponen tan alto en mi concepto, que no temo ser tachado de adulación diciendo que se ha labrado a sí mismo una corona, donde el coro de los naturalistas inscriba su nombre. ¡Joven atleta, noble soldado de la ciencia, yo, humilde veterano te saludo, y de ti me despido. Sea tu vida larga; sean tus días prósperos; brilla con el astro que nos ilumina; calienta con tus rayos mi tumba fría!”.</p></blockquote>
<p><strong>El largo camino de la ciencia</strong></p>
<p>El 22 de septiembre de 1881, Carlos de la Torre obtuvo el título de Licenciado en Ciencias Naturales, por la Universidad de La Habana. Alcanzó, además, el premio extraordinario con Matrícula de Honor para realizar el doctorado en la Universidad Central de Madrid. Allí se graduó de Doctor en Ciencias Naturales el 6 de noviembre de 1883. El tema que presentó fue “Distribución geográfica de los moluscos terrestres de la Isla de Cuba en sus relaciones con las tierras vecinas”. Desde entonces, Carlos de la Torre sobresalió por su desempeño como profesor e investigador en ramas de las ciencias naturales, particularmente la malacología, la paleontología y la arqueología.</p>
<figure id="attachment_83974" aria-describedby="caption-attachment-83974" style="width: 125px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83974 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto-7.jpg" alt="" width="125" height="183" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto-7.jpg 125w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto-7-102x150.jpg 102w" sizes="auto, (max-width: 125px) 100vw, 125px" /><figcaption id="caption-attachment-83974" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta en 1927. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después de unos meses como catedrático en el Instituto de Segunda Enseñanza de Puerto Rico, donde publicó el libro <em>Programa de la asignatura de Historia Natural con principios de fisiología e higiene</em> (1884), se incorporó al claustro de la Universidad de Habana. Estuvo entre los fundadores y redactores de las revistas científicas <em>La </em><em>Enciclopedia</em> y <em>Revista Enciclopédica</em>, que vieron la luz en 1885. Realizó, en 1890, un viaje de exploración científica por Puerto Rico y zonas orientales de Cuba, comisionado por la Real Academia de Ciencias de La Habana. Al regresar, expuso los trabajos realizados ante la institución habanera.</p>
<p>En noviembre de 1895 se vio obligado a emigrar a Francia, debido a la situación política. Debido a su ausencia del país fue despojado de su cátedra universitaria el 25 noviembre de 1896. Aunque en 1898 los profesores exiliados fueron invitados a ocupar sus puestos por el gobierno autonómico, De la Torre se negó a ello y se mantuvo en el exilio, junto a los emigrados revolucionarios. Además de su permanencia en Francia, donde fue tutor de Pedro Estévez Abreu, hijo de los patriotas <a href="https://www.ecured.cu/Luis_Est%C3%A9vez_y_Romero">Luis Estévez</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Marta_Abreu">Marta Abreu</a>, viajó a Estados Unidos y México en 1897. En este último país impartió clases de ciencias en el Liceo Francés, Chihuahua. Una vez finalizada la guerra en 1898, regresó a Cuba en compañía de su familia. El 31 de diciembre fue reincorporado a su cátedra universitaria.</p>
<figure id="attachment_83966" aria-describedby="caption-attachment-83966" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83966 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190806_100539-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190806_100539-210x300.jpg 210w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190806_100539-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190806_100539.jpg 384w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /><figcaption id="caption-attachment-83966" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta en 1899. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En marzo de 1899, Carlos de la Torre estuvo entre las personalidades que fundaron el Partido Nacional Cubano, defensor de la independencia de Cuba. Sería nombrado alcalde de La Habana por esta agrupación política y electo miembro de la Cámara de Representantes en 1901. Se destacó en la oposición a la imposición a Cuba de la Enmienda Platt.  El 20 de mayo de 1902 ocupó su escaño como miembro de la Cámara de Representantes, cuerpo que presidió en 1904, en su tercera legislatura.</p>
<figure id="attachment_83971" aria-describedby="caption-attachment-83971" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83971 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/p.8-300x158.jpg" alt="" width="300" height="158" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/p.8-300x158.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/p.8-150x79.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/p.8.jpg 393w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83971" class="wp-caption-text">Inicio de la serie de artículos «Reformas al plan de estudios», donde Carlos de la Torre y Huerta propuso un nuevo plan de estudios para las escuelas públicas cubanas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Vuelto a la patria, se sumó a los esfuerzos por establecer un sistema de escuelas públicas en Cuba. Con ese objetivo dio a conocer, en la revista <em>La Escuela Moderna</em>, la serie de artículos “Reformas al plan de estudios”. En 1899 integró la Junta de Educación de La Habana e impartió clases en la Institución Libre de Enseñanza. Un año más tarde asumió como catedrático en la Universidad de La Habana, de acuerdo al nuevo plan de estudios, y participó en la fundación de la Cátedra de Antropología. A partir de 1901 dirigió al grupo de autores del <em>Manual o guía para exámenes de los maestros cubanos</em>. Lo mismo hizo en 1902 con la publicación de los diferentes volúmenes de la Biblioteca del Maestro Cubano.</p>
<figure id="attachment_83968" aria-describedby="caption-attachment-83968" style="width: 216px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83968 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1942-Libro-quinto-de-lectura-216x300.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1942-Libro-quinto-de-lectura-216x300.jpg 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1942-Libro-quinto-de-lectura-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1942-Libro-quinto-de-lectura.jpg 322w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption id="caption-attachment-83968" class="wp-caption-text">Portada de uno de los libros de lectura publicados por Carlos de la Torre y Huerta. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Editó textos para la enseñanza, como <em>Principios de educación moral y cívica</em> (1902), de Rafael Montoro, y <em>Nociones de historia de Cuba</em> (1904), de Vidal Morales. En 1904 comenzó la impartición de conferencias de extensión universitaria en la Universidad de La Habana, que se extendieron hasta 1920, en las cuales trató temas relacionados con la enseñanza y los resultados de sus investigaciones. También inició la publicación de libros de texto para la escuela primaria, como: <em>Libro primero de lectura. Método fácil para enseñar a leer</em> (1904), <em>Tratado elemental de geografía de Cuba para uso de las escuelas</em> (1905), <em>Primeras lecciones de lenguaje arregladas para uso de las escuelas públicas de Cuba</em> (1907), <em>Libro segundo de lectura</em> (1922), <em>Libro tercero de lectura</em> (1923), <em>Libro cuarto de lectura</em> (1924) y <em>Libro quinto de lectura</em> (1928), que tuvieron varias ediciones.</p>
<figure id="attachment_83969" aria-describedby="caption-attachment-83969" style="width: 216px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83969 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sin-titulo-41-216x300.png" alt="" width="216" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sin-titulo-41-216x300.png 216w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sin-titulo-41-108x150.png 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Sin-titulo-41.png 259w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption id="caption-attachment-83969" class="wp-caption-text">Portada del libro de Geografía de Cuba publicado por Carlos de la Torre y Huerta junto al pedagogo Alfredo Miguel Aguayo. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Carlos de la Torre se convirtió, además, en una autoridad mundial en el estudio de los moluscos. Por toda esa intensa labor científica y pedagógica recibió numerosos reconocimientos. En 1910 la Academia de Ciencias le nombró Académico de Mérito. Dos años después la Universidad de Harvard, Estados Unidos, le otorgó el título de Doctor Honoris Causa, primer latinoamericano que lo recibió. En 1924 la Sociedad Económica de Amigos del País le premió con la condición de Socio de Mérito. Recibió en 1935 la Gran Cruz de <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_de_C%C3%A9spedes">Carlos Manuel de Céspedes</a>, la más alta distinción cubana. Fue exaltado como Profesor Emeritus de la Universidad de La Habana en 1938. Ese mismo año la Universidad Federico Schiller, de Jena, Alemania, le nombró Doctor Honoris Causa. Al año siguiente la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana le tributó un homenaje por sus 80 años.</p>
<figure id="attachment_83970" aria-describedby="caption-attachment-83970" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83970 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190825_120223-300x217.jpg" alt="" width="300" height="217" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190825_120223-300x217.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190825_120223-150x109.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190825_120223.jpg 450w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83970" class="wp-caption-text">Una de las fotos más conocidas de Carlos de la Torre y Huerta, junto al esqueleto reconstruido del Megalocnus rodens. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Dentro de las investigaciones que desarrolló Carlos de la Torre se destacó el hallazgo de fósiles de <em>Ammonites</em>, en Viñales, Pinar del Río, y la restauración del esqueleto del <em>Megalocnus rodens</em>. En 1910 el gobierno cubano lo autorizó para iniciar las gestiones ante España con vistas a publicar la <em>Ictiología cubana</em>, de Felipe Poey. Integró, en 1911, la comisión oficial encargada de recopilar los trabajos relacionados con la historia natural en Cuba. El 26 mayo de 1913 fundó la Sociedad de Historia Natural “Felipe Poey”, la cual presidió, dedicada al estudio y divulgación de las ciencias naturales. En 1918 formó parte de la comisión nombrada por la Facultad de Letras y Ciencias para estudiar el proyecto de ley de las Escuelas Normales. Como muestra de su polifacético quehacer, alcanzó en 1921 el título de Doctor en Farmacia y en 1922 el de Doctor en Medicina.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Drqi3GCJGd"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-de-la-torre-y-huerta-el-medico-desconocido/">Carlos de la Torre y Huerta: el médico desconocido</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Carlos de la Torre y Huerta: el médico desconocido» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-de-la-torre-y-huerta-el-medico-desconocido/embed/#?secret=8TX816yDSb#?secret=Drqi3GCJGd" data-secret="Drqi3GCJGd" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<figure id="attachment_83967" aria-describedby="caption-attachment-83967" style="width: 197px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83967 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1922-Foto-de-C-de-la-T-1-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1922-Foto-de-C-de-la-T-1-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1922-Foto-de-C-de-la-T-1-98x150.jpg 98w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1922-Foto-de-C-de-la-T-1.jpg 210w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /><figcaption id="caption-attachment-83967" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta en 1923. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fue nombrado Decano de la Facultad de Letras y Ciencias en 1920, y, al año siguiente, Rector de la Universidad de La Habana. Su toma de posesión, el 8 diciembre de 1921, fue apoteósica, debido al prestigio de que gozaba entre estudiantes y profesores. En ese acto expuso su plan de reforma universitaria. Acompañó a los estudiantes en los inicios de la reforma universitaria en 1923. Compartió con <a href="https://www.ecured.cu/Julio_Antonio_Mella">Julio A. Mella</a> varios momentos de aquel proceso, aunque por su edad, condición social, ideas políticas y compromisos institucionales, se vio superado por los acontecimientos y cuestionado en su rol de Rector por los enemigos de la reforma. Por estas razones, renunció al cargo el 22 de febrero del propio año. No obstante, siempre apoyó la justa causa de los estudiantes y, principalmente, la autonomía universitaria.</p>
<figure id="attachment_83961" aria-describedby="caption-attachment-83961" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83961 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/02_CTH_Profesores-y-alumnos-300x185.jpg" alt="" width="300" height="185" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/02_CTH_Profesores-y-alumnos-300x185.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/02_CTH_Profesores-y-alumnos-150x93.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/02_CTH_Profesores-y-alumnos.jpg 708w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83961" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta durante una visita a los estudiantes presos. En la fotos aparecen, entre otros, Raúl Roa, Carlos Prío y Pablo de la Torriente Brau. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Con más de 70 años se enfrentó a la dictadura de <a href="https://www.ecured.cu/Gerardo_Machado">Gerardo Machado</a>. En 1930 protestó contra el gobierno por la muerte de <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Trejo">Rafael Trejo</a> y el cierre de la Universidad y en 1931 participó en los funerales del estudiante Félix E. Alpízar, asesinado por el machadato. Por su actitud fue dictada orden de detención en su contra, modificada después por prisión domiciliaria. Temiendo por su vida, se exilió en Estados Unidos en 1932, lugar en el que fue electo presidente de la Junta Revolucionaria de Nueva York, que agrupaba a los elementos conservadores de la lucha antimachadista. Derrocado el tirano, el 12 de agosto de 1933, regresó a Cuba y se reincorporó a sus labores. En abril de 1934, fue designado presidente del Consejo de Estado por el gobierno de <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Mendieta">Carlos Mendieta</a>, cargo al cual renunció meses después.</p>
<figure id="attachment_83972" aria-describedby="caption-attachment-83972" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83972 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0005-300x206.jpg" alt="" width="300" height="206" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0005-300x206.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0005-150x103.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_0005.jpg 641w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83972" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta en el entierro del estudiante Félix Ernesto Alpízar. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Alejado de la política de manera definitiva, continuó sus actividades científicas. En 1935 impartió una conferencia a los maestros participantes en el Cursillo Pedagógico Nacional y se le nombró miembro técnico del Instituto Finlay y director de su Departamento de Biología. Dos años después pronunció un discurso en la inauguración del Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua, institución de la que fue nombrado director honorario en 1938. Fue, además, miembro fundador de la Academia de Estudios Pedagógicos en 1936, delegado a la Comisión Reorganizadora de la Segunda Enseñanza por la Facultad de Ciencias y Letras en 1938, y designado, por decreto presidencial, integrante del Consejo Nacional de Educación y Cultura, en 1940, última actividad oficial en la que estuvo involucrado.</p>
<figure id="attachment_83962" aria-describedby="caption-attachment-83962" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83962 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/03_CTyH_Conferencia-300x208.jpg" alt="" width="300" height="208" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/03_CTyH_Conferencia-300x208.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/03_CTyH_Conferencia-150x104.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/03_CTyH_Conferencia.jpg 485w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83962" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta dictando una conferencia con el uso de un cinematógrafo. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Durante su vida mantuvo un estrecho vínculo con diferentes instituciones y asociaciones científicas, como fue el caso de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas, la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, el Liceo de La Habana, el Nuevo Liceo y la Sociedad Económica de Amigos del País. Fue miembro de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, en cuya revista, <em>Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Física y Naturales de La Habana</em>, colaboró de forma sistemática a partir de 1886 y hasta 1941.</p>
<figure id="attachment_83964" aria-describedby="caption-attachment-83964" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83964 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/04_CTY1-300x239.jpg" alt="" width="300" height="239" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/04_CTY1-300x239.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/04_CTY1-150x119.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/04_CTY1.jpg 464w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83964" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta en una actividad educativa con niños. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A pesar de su avanzada edad, realizó en 1941 uno de sus últimos viajes científicos a Estados Unidos. Por esta década publicó varios trabajos sobre moluscos cubanos y laboró en la organización de sus colecciones, con las cuales fundó en 1944 el Museo de Historia Natural Carlos de la Torre y Huerta. En 1942 participó en la constitución de la Sociedad Malacológica “Carlos de la Torre”, creada por sus discípulos. Ese año pronunció en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, la conferencia “Los naturalistas matanceros”, en la que rememoró su infancia, los colegios donde estudió, así como la figura de Francisco Jimeno.</p>
<figure id="attachment_83965" aria-describedby="caption-attachment-83965" style="width: 197px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83965 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/11-07-80-c.-5-n.-1004-Fossils-del-Chorrillo-claustre-Guanabacoa.-Modest-Roca-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/11-07-80-c.-5-n.-1004-Fossils-del-Chorrillo-claustre-Guanabacoa.-Modest-Roca-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/11-07-80-c.-5-n.-1004-Fossils-del-Chorrillo-claustre-Guanabacoa.-Modest-Roca-98x150.jpg 98w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/11-07-80-c.-5-n.-1004-Fossils-del-Chorrillo-claustre-Guanabacoa.-Modest-Roca.jpg 279w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /><figcaption id="caption-attachment-83965" class="wp-caption-text">Carlos de la Torre y Huerta junto a un árbol fósil en el museo de las Escuelas Pías de Guanabacoa. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Un sabio universal</strong></p>
<p>Con la salud deteriorada y confinado en su hogar, Carlos de la Torre continuó el trabajo sin descanso hasta su deceso en La Habana, el 19 de febrero de 1950. Tenía 92 años y toda su vida la dedicó a la investigación científica, la enseñanza y al conocimiento. Había sido privilegiado por la naturaleza y esto le había posibilitado conocer a los grandes naturalistas cubanos del siglo XIX: Poey, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Gundlach</a>, Jimeno, Arango… Fue un puente de sabiduría y cubanidad entre ellos y la nueva hornada del siglo XX, los científicos que educó en el amor a la ciencia: Carlos G. Aguayo, <a href="https://www.ecured.cu/Isabel_P%C3%A9rez_Farfante">Isabel Pérez Farfante</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_%C3%81lvarez_Conde">José Álvarez Conde</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Ar%C3%ADstides_Est%C3%A9fano_Mestre_Hevia">Arístides Mestre</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Abelardo_Moreno_Bonilla">Abelardo Moreno</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_N%C3%BA%C3%B1ez_Jim%C3%A9nez">Antonio Núñez Jiménez</a> y otros más.</p>
<figure id="attachment_83973" aria-describedby="caption-attachment-83973" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-83973 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190715_093627-300x172.jpg" alt="" width="300" height="172" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190715_093627-300x172.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190715_093627-150x86.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG_20190715_093627.jpg 669w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-83973" class="wp-caption-text">Esquela mortuoria publicada pr la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana, con motivo de la muerte de Carlos de la Torre y Huerta. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Mucho antes de que finalizara su larga vida ya eran reconocidos sus relevantes méritos. Si siendo joven se le llamó el “sabio sin canas”, en su venerable ancianidad se le consideró un sabio, real y cotidiano. Fue, en su tiempo, el científico cubano y matancero más universal. Así lo reconoció el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Gerardo_Castellanos_Garc%C3%ADa">Gerardo Castellanos</a>:</p>
<blockquote><p>“Hizo devoción a las ciencias naturales, en la cátedra, en conferencias, en investigaciones. Su labor ha sido incansable y apasionada. La fecundidad de su obra es prodigiosa, casi sobrehumana. Es el único cubano actual que, por consenso nacional, con orgullosa unanimidad, se le da el título de <em>sabio</em>. Su sabiduría esplende por doquiera, en las Normales, en los Institutos, en colegios, en la Universidad, en los centros científicos, en congresos extranjeros, en artículos, conferencias, discursos, informes”.</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-de-la-torre-y-huerta-el-hijo-de-matanzas-que-fue-un-sabio-universal/">Carlos de la Torre y Huerta, el hijo de Matanzas que fue un sabio universal</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>La obra monumental de Ramón de la Sagra sobre la naturaleza cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Apr 2025 15:34:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Física Política y Natural de la Isla de Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón de la Sagra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El español Ramón de la Sagra legó a la historia una obra monumental sobre la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El español Ramón de la Sagra legó a la historia una obra monumental sobre la naturaleza cubana.</strong></p>
<p>Su nombre completo era <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón Dionisio José de la Sagra y Peris</a>. Había nacido en La Coruña, Galicia, el 8 de abril de 1798. Realizó estudios en la Escuela de Náutica del Consulado del Mar, en La Coruña. A partir de 1815 ingresó en el Real Colegio de Farmacia de San Carlos en la Universidad de Santiago de Compostela, donde estudió hasta 1818. También pasó cursos de Matemáticas Sublimes y de Medicina.</p>
<figure id="attachment_81846" aria-describedby="caption-attachment-81846" style="width: 246px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81846 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/sagra_ramon.jpg" alt="" width="246" height="287" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/sagra_ramon.jpg 246w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/sagra_ramon-129x150.jpg 129w" sizes="auto, (max-width: 246px) 100vw, 246px" /><figcaption id="caption-attachment-81846" class="wp-caption-text">Imagen más conocida de Ramón de la Sagra. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Desde muy joven se interesó por las Ciencias naturales y la Filosofía. Publicó artículos donde realizó análisis acerca de la obra del alemán <a href="https://www.ecured.cu/Immanuel_Kant">Inmanuel Kant</a>. Atrapado en los acontecimientos políticos españoles, contribuyó a fundar en Madrid el periódico <em>El Conservador</em>, en 1820, periódico ultraliberal a pesar de su denominación. En enero de 1821 Ramón de la Sagra llegó a Cuba por primera vez.</p>
<h3><strong>El hombre de ciencia</strong></h3>
<p>En esta estancia inicial viajó como empleado de la factoría de tabacos. El objetivo era introducir mejoras técnicas en la producción de rapé y picadura para cigarros. Viajó incluso a Matanzas, donde conoció a <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Gener_Bohigas">Tomás Gener</a> y otras personalidades de la ciudad. Semanas después volvió a España.</p>
<p>El 25 de junio de 1823, zarpó nuevamente para La Habana. Iba con el nombramiento de profesor de la Cátedra de Historia Natural. Desempeñó entonces la Cátedra de Botánica y fue admitido como miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País. En 1827 fue nombrado director del Jardín Botánico de La Habana.</p>
<p>La labor que desarrolló Ramón de la Sagra como profesor de botánica fue intensa. Llegó a tener más de 200 alumnos y con su labor logró destacar la importancia de esta ciencia para la agricultura cubana. El primer libro que publicó en Cuba fue <em>Principios fundamentales para servir de introducción a la Escuela- Botánica-agrícola del Jardín Botánico de la Habana</em> (1824).</p>
<figure id="attachment_81838" aria-describedby="caption-attachment-81838" style="width: 195px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-1824.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81838 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-1824-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-1824-195x300.jpg 195w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-1824-98x150.jpg 98w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-1824.bmp 469w" sizes="auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81838" class="wp-caption-text">Portada del primer libro publicado por La Sagra en Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el año 1827 prestó un gran servicio a la Ciencia cubana con la publicación de la revista <em>Anales de Ciencias, Agricultura, Comercio y Artes</em>. Esta fue la primera publicación periódica cubana especializada en temas de ciencias naturales y agricultura. En la presentación escrita por La Sagra se lee:</p>
<blockquote><p>“La isla de Cuba, como pueblo agrícola y comercial y bajo el doble aspecto de su población y del estado de industria rural, debe pensar seriamente en su prosperidad futura…”.</p>
<p>“(…) el establecimiento de un periódico científico que, con el objeto arriba expresado, haga conocer los adelantos industriales de las demás naciones, ofreciendo al mismo tiempo los inmensos recursos de este país, para asegurar su prosperidad futura sobre bases inalterables”.</p></blockquote>
<p>Los <em>Anales de Ciencias, Agricultura, Comercio y Artes</em> se publicaron hasta 1830. En el último año en que se publicó, 1831, la revista pasó a llamarse <em>Anales de Agricultura e Industria Rural</em>.</p>
<figure id="attachment_81840" aria-describedby="caption-attachment-81840" style="width: 199px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81840 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anales-1-199x300.png" alt="" width="199" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anales-1-199x300.png 199w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anales-1-99x150.png 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anales-1.png 435w" sizes="auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px" /><figcaption id="caption-attachment-81840" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de los Anales de Ciencias, Agricultura, Comercio y Artes. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Ramón de la Sagra volvió a Cuba entre 1859 y 1860. Tras regresar a Europa continuó publicando libros y ensayos. Se le considera una figura destacada del pensamiento socialista utópico y defensor de reformas económicas y sociales en favor de la clase obrera. Falleció en Suiza, 23 de mayo de 1871.</p>
<p>La Sagra ocupa, además, un puesto importante en la historia de la meteorología cubana como iniciador de observaciones sistemáticas sobre el clima en La Habana. Sobre el tema publicó <em>Relación de los trabajos físicos y meteorológicos hechos por Don <a href="https://www.ecured.cu/Andr%C3%A9s_Poey_Aguirre">Andrés Poey</a></em> (1858).</p>
<p>Dentro de los libros que publicó en Cuba se destacan <em>Memoria sobre el bejuco del guaco</em> (1833) y <em>Memorias de la Institución Agrónoma de La Habana</em> (1834). Otro fue <em>Oración inaugural a la Cátedra de Mineralogía y Geología abierta en obsequio de la juventud habanera el día 18 de noviembre de 1826</em> (1826). Dio a conocer el <em>Manual de botánica médica e industrial para el uso de los habitantes de Cuba y demás Antillas de la Flora Médica de las Antillas que actualmente publica en París M.E. Descourtilz, con los nombres vulgares de las plantas de la Isla que carece la obra original</em> (1827).</p>
<p>Además, fue autor de <em>Historia económico-política y estadística de la isla de Cuba, o sea de sus progresos en la población, la agricultura, el comercio y las rentas</em> (1831). Durante el último viaje que hizo a Cuba publicó <em>El guano del Perú</em> (1860).</p>
<p>Fue protagonista de una célebre polémica con <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José Antonio Saco</a> en 1829, que tuvo como motivo las poesías de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Heredia">José María Heredia</a>. Sin embargo, la verdadera esencia fue su condición de defensor y representante del dominio colonial español sobre Cuba. El debate suscitado marcó por más de un siglo las valoraciones acerca del lugar de Ramón de la Sagra en la historia de la ciencia nacional. Sin embargo, el paso del tiempo y de las pasiones, han ido esclareciendo sus valiosos aportes al estudio de la naturaleza y la sociedad cubanas.</p>
<h3><strong>Una obra monumental</strong></h3>
<p>La obra <em>Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba</em> se publicó en París, Francia, entre 1838 y 1863. Fue un gigantesco y monumental intento de Ramón de la Sagra por sistematizar los estudios acerca de la naturaleza cubana, en especial la flora y la fauna del país. La Sagra fue, más bien, un compilador o editor, que se apoyó en relevantes científicos de la época, aunque también insertó valoraciones e indagaciones propias.</p>
<figure id="attachment_81837" aria-describedby="caption-attachment-81837" style="width: 213px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tomo-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81837 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tomo-1-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tomo-1-213x300.jpg 213w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tomo-1-106x150.jpg 106w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tomo-1.bmp 492w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81837" class="wp-caption-text">Portada de la edición española de la Historia física, política y natural de la isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se publicó en francés como <em>Histoire physique, politique et naturelle de l&#8217;île de Cuba</em>, pero también hubo una edición en español, que se consideró siempre muy rara. La obra se dividió en dos partes. La primera trató la “Historia física y política”. Abarcó los tomos siguientes:</p>
<ul>
<li>Tomo I. Introducción, geografía, clima, población, agricultura (1838).</li>
<li>Tomo II. Comercio marítimo, rentas y gastos, fuerza armada, apéndice (1842).</li>
</ul>
<p>Otros tres tomos se anexaron con posterioridad a esta parte de la obra , todos con estudios relacionados con la sociedad cubana:</p>
<p>Tomo XIII. <em>Suplemento a la sección económico-política, comprensivo de los datos relativos a la población, a la agricultura, al comercio y a las rentas públicas de la Isla de Cuba, desde el año 1842 inclusive</em> (1861).</p>
<p><em>Relación del último viaje del autor</em> (1861).</p>
<p><em>Cuba en 1860, o sea cuadro de sus adelantos en la población, la agricultura, el comercio y las rentas públicas. Suplemento a la primera parte de la Historia política y natural de la isla de Cuba</em> (1862). Este volumen tuvo una edición aumentada con el censo de población de 1861 (1863).</p>
<figure id="attachment_81788" aria-describedby="caption-attachment-81788" style="width: 240px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81788 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-240x300.jpg 240w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-120x150.jpg 120w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio.bmp 295w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81788" class="wp-caption-text">Anuncio sobre la obra de La Sagra. Boletín de Segovia, 19 de noviembre de 1844, p. 4. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La segunda parte se tituló “Historia natural”. Abarcó un total de diez tomos.</p>
<ul>
<li>Tomo III. <em>Mamíferos</em>. Introducción, por Ramón de la Sagra; Quirópteros, por F. L. P. Gervais; Aves, por A. D. d’Orbigny (1845).</li>
<li>Tomo IV. <em>Reptiles</em>, por M. J. T. Cocteau y G. Bibron; Peces, por A. Guichenot (1843).</li>
<li>Tomo V. <em>Moluscos</em>, por A. D. d’Orbigny (1845).</li>
<li>Tomo VI. <em>Foraminíferos</em>, por A. D. d’Orbigny (1840).</li>
<li>Tomo VII. Crustáceos, arácnidos e insectos, por F. E. Guerin-Méneville; Arácnidos, ápteros, himenópteros y lepidópteros, por Lefebre y H. Lucas; Coleópteros, por J. Duval; Neurópteros, por el barón Selys-Longchamps; Dípteros, por Briget (1856).</li>
<li>Tomo VIII. <em>Atlas de zoología</em>, con 146 láminas (1855).</li>
<li>Tomo IX. <em>Botánica</em>. Introducción. Flora cubana, por R. de la Sagra. Criptogamia o plantas celulares, por J. F. C. Montagne (1845).</li>
<li>Tomos X y XI. <em>Botánica</em>. Fanerogamia o plantas vasculares, por A. Richard (1845).</li>
<li>Tomo XII. <em>Atlas de botánica</em>, con 122 láminas (1850).</li>
</ul>
<p>De esta monumental obra han sido muy famosas las ilustraciones acerca de plantas y animales cubanos. Con las correspondientes a las aves, Ramón de la Sagra publicó en París el libro <em>Álbum de aves cubanas reunidas durante el viage de Dr. Ramón de la Sagra</em> (1842).</p>
<figure id="attachment_81841" aria-describedby="caption-attachment-81841" style="width: 204px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Album-aves.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81841 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Album-aves-204x300.jpg" alt="" width="204" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Album-aves-204x300.jpg 204w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Album-aves-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Album-aves.bmp 304w" sizes="auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81841" class="wp-caption-text">Portada del libro Álbum de aves cubanas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Todos los volúmenes de esta obra puede ser consultados en la <a href="https://bibdigital.rjb.csic.es/records/item/9651-historia-fisica-politica-y-natural-de-la-isla-de-cuba?offset=1">biblioteca digital del Jardín Botánico Real de Madrid</a></p>
<p>Las características peculiares de esta obra monumental fueron estudiadas al detalle por el bibliógrafo Jorge Aguayo, en el texto <a href="https://dloc.com/es/AA00090143/00001/images"><em>El extraño caso de la Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba</em></a> (1946).</p>
<h3><strong>Valoraciones</strong></h3>
<p>Desde la época en que vivió la obra de Ramón de la Sagra ha suscitado disímiles valoraciones. Muchas de ellas han estado marcadas por pasiones políticas, aunque también por hechos concretos. En lo que no han existido dudas es en sus sinceros esfuerzos por engrandecer a Cuba. Las opiniones acerca de la monumental obra <em>Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba</em> lo demuestran.</p>
<figure id="attachment_81843" aria-describedby="caption-attachment-81843" style="width: 207px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81843 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/histoirephysique00sagr_0_0001-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/histoirephysique00sagr_0_0001-207x300.jpg 207w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/histoirephysique00sagr_0_0001-103x150.jpg 103w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/histoirephysique00sagr_0_0001.jpg 330w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /><figcaption id="caption-attachment-81843" class="wp-caption-text">Portada de la edición francesa de la Historia Física, Política y Natural de la Isla de Cuba. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<blockquote><p>José Antonio Saco reconoció que era “(…) la más extensa y lujosa de cuantas se han publicado en castellano sobre la isla de Cuba”, aunque agregó</p>
<p>“Si bien me alegro de la publicación de esta obra, siento que casi toda sea fruto de plumas extranjeras; y lo siento, porque creo que a las nacionales hubiera cabido mas parte, si se las hubiese convidado. En Cuba misma no falta naturalista de bastante fuerza para escribir alguno de los ramos que componen esa obra: y al hacer esta alusión, bien claro es que me refiero al Catedrático de Zoología de la Universidad de la Habana, a mi condiscípulo y amigo Don <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>”.</p></blockquote>
<p>En el ensayo “La historia Natural en Cuba”, el matancero Manuel J. Presas expresó sobre Ramón de la Sagra y su obra monumental:</p>
<blockquote><p>“La Isla le es deudora de la magnífica obra titulada Historia física, política y natural de Cuba, que publicó en Paris a expensas del gobierno español, en 10 tomos en folio acompañados de láminas muy correctas, sobre todo las de Invertebrados, que son intachables. Sagra tiene el mérito de haber suministrado los primeros materiales, y confiado el texto a hombres de reconocida competencia. La obra española debe ser considerada como una traducción, y no completa, del texto francés que se imprimía con alguna anterioridad”.</p></blockquote>
<p>Para <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>, el tomo dedicado a las aves era “…excelente…”. De acuerdo con <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_%C3%81lvarez_Conde">José Álvarez Conde</a>,</p>
<blockquote><p>“(…) debe estimarse el esfuerzo más importante en los anales de las Ciencias Naturales cubanas, no sólo en el siglo XIX sino de todos los tiempos en nuestra patria”.</p></blockquote>
<p>El historiador <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_L%C3%B3pez_S%C3%A1nchez">José López Sánchez</a>, destacó que fue</p>
<blockquote><p>“(…) la más notable publicada n el siglo XIX y de valor no sólo para Cuba, sino para toda la ciencia universal, particularmente para las ciencias naturales. Es quizás la expresión más alta de colaboración científica al nivel de las relaciones internacionales de aquel período.”</p></blockquote>
<p>Por último añadió:</p>
<blockquote><p>“(…) podemos afirmar que fue una síntesis de lo más avanzado de la investigación científica cubana correlacionada con la ciencia mundial”.</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-obra-monumental-de-ramon-de-la-sagra-sobre-la-naturaleza-cubana/">La obra monumental de Ramón de la Sagra sobre la naturaleza cubana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Tomás Vicente Coronado: un hombre de ciencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jan 2025 19:19:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[paludismo]]></category>
		<category><![CDATA[Tomás Vicente Coronado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> Uno de los investigadores más destacados en la historia de la medicina cubana, Tomás Vicente...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/tomas-vicente-coronado-un-hombre-de-ciencia/">Tomás Vicente Coronado: un hombre de ciencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> Uno de los investigadores más destacados en la historia de la medicina cubana, Tomás Vicente Coronado, nació hace  170 años.<br />
</strong></p>
<p>La patria chica del matancero Tomás Vicente Coronado Interián fue Limonar, lugar donde nació el 22 de enero de 1855. Estudió en el Colegio La Empresa, fragua de tantas personalidades destacadas en la historia de Cuba y Matanzas. Allí conoció a Domingo L. Madan, a quien le unió gran amistad el resto de su vida.</p>
<h3>Una obra científica</h3>
<p>Tomás Vicente Coronado integró el grupo de investigadores agrupados en el Laboratorio Histo-Bacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica, fundado y dirigido por el también matancero <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Santos_Fern%C3%A1ndez_Hern%C3%A1ndez">Juan Santos Fernández</a>. En relación con las pesquisas que realizó, vinculadas a la bacteriología, se destacaron sus “Investigaciones sobre el carbunco en Cuba” (1893) y “Confirmación del microbio de la gripe en Cuba” (1896).</p>
<p>El 19 de mayo de 1899 pronunció en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, el discurso científico “Nuestros poderosos enemigos: los infinitamente pequeños”. Esta disertación le permitió valorar la importancia de los conocimientos acerca de los microbios como garantía de salud para todos los seres humanos. En el último párrafo señaló:</p>
<blockquote><p>“El día hermoso, y a mi juicio próximo ya, en que conociéndose las propiedades de todos los gérmenes patógenos—nuestros poderosos enemigos los infinitamente pequeños—podamos evitar sus funestas consecuencias, ese día será el más grande para la humanidad y el mayor de júbilo para los discípulos de <a href="https://www.ecured.cu/Louis_Pasteur">Pasteur</a>”.</p></blockquote>
<p>Alcanzó el título de Doctor en Farmacia en 1900 con la tesis “Los sueros en la isla de Cuba”. Ese mismo año también se doctoró en Ciencias, sección de las Ciencias Físicoquímicas. El tema que presentó fue “La química biológica en sus relaciones con la medicina”.</p>
<p>Como profesor titular de Higiene Pública y Medicina Legal en la Universidad de La Habana, impartió clases de Higiene desde 1900 hasta 1924. Fue, además, catedrático titular de Higiene, Legislación Sanitaria, Medicina Legal y Toxicología desde 1917. También dirigió el Laboratorio de Higiene de la Facultad de Medicina.</p>
<p>Participó de forma activa en la superación de los maestros cubanos durante los inicios de la República. Ofreció conferencias en las Escuelas de Verano y escribió el texto Higiene Escolar para los maestros, que obtuvo premio en la Exposición de San Luis, Estados Unidos, en 1904. Colaboró en la redacción del Manual o guía para los exámenes de maestros cubanos.</p>
<p>Electo miembro de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana el 13 de septiembre de 1896, pasó a la categoría de honorario el 14 de diciembre de 1923. En 1897 fue director de los <em>Anales</em> de esa institución. Por su destacada actividad perteneció además a la Asociación Farmacéutica de Cuba, que presidió en 1896. Fue vicepresidente de la Sociedad de Estudios Clínicos en 1899 y en junio de 1901 fue elegido presidente de la Asociación Médico-Farmacéutica de Cuba.</p>
<p>Asistió como delegado por Cuba y Puerto Rico al II Congreso Médico Panamericano, realizado en México en 1896. Con la ponencia “Unidad del paludismo” (1897), participó en el Congreso Médico de Moscú. Sus folletos sobre <em>Patología tropical e higiene</em> obtuvieron medalla de oro en la Exposición de Charleston de 1906. Entre los trabajos médico-legales que realizó, sobresalió el titulado “Aglutinación y disolución de los glóbulos rojos en las manchas de sangre” (1902).</p>
<p>Acerca de la fiebre amarilla publicó: “La fiebre amarilla en los cubanos” (1897), discurso para el ingreso a la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana. Otro de los trabajos suyos sobre esta enfermedad fue “¿Es factible confundir el tifus icterodes (fiebre amarilla) con los otros estados febriles?” (1905). En el libro <em>El Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_J._Finlay">Carlos J. Finlay</a> y su teoría. Dr. Carlos J. Finlay and his theory</em> (1902), realizó una fundamentada defensa del legado finlaísta. Dejó un libro inédito sobre los médicos cubanos del siglo XIX.</p>
<h3>El paludismo como tema de investigación</h3>
<p>Gran parte de la obra de Tomás Vicente Coronado se dedicó al estudio del paludismo o malaria. En la revista <em>Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana</em> dio a conocer los resultados de las investigaciones que realizó. Por ejemplo: “El microbio de la malaria” (1890), “Reproducción experimental del hematozoario de Laverán” (1892) y “Laveranea limnhemica; contribución al estudio de la etiología del paludismo” (1893).</p>
<p>Otros de los trabajos que publicó fueron “¿El paludismo es contagioso?” (1897) y “Comunicación oral sobre anopheles y transmisión del paludismo en la Habana” (1912). Además, “Tratamiento de las fiebres palúdicas sin quinina” (1888), “El paludismo y su tratamiento” (1889), “El microbio de la malaria” (1890) y “Del paludismo y el hematozoario de Laveran” (1891).</p>
<p>Dio a conocer los experimentos que realizó para estudiar la enfermedad en “Cuerpos de Laverán. Microbios del paludismo” (1889). Sobre el paludismo publicó además “Orquitis palúdicas” (1889), “El paludismo es contagioso” (1897) y “Etiología modernísima del paludismo” (1900). Se incluye el libro <em>Fiebres palúdicas durante el puerperio. Estudio clínico</em> (1895). Junto a Domingo L. Madan fue autor de “Contribución al estudio de las formas clínicas de las fiebres palúdeas observadas en Cuba” (1893). Con otro destacado médico matancero, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Nicol%C3%A1s_D%C3%A1valos_Betancourt">Juan N. Dávalos</a>, escribió “El suero, diagnóstico en la fiebre tifoidea” (1896).</p>
<p>El momento cumbre de estos esfuerzos fue la realización del primer diagnóstico certero de la presencia de paludismo en Cuba. Así lo reportó Coronado en el folleto <em>El microbio de la malaria y su evolución en la sangre de los intoxicados. Confirmación del descubrimiento de Mr. Laveran</em> (1890). Esto ocurrió diez años después de haber sido hallado por el investigador francés Charles Laverán y un año después de haber sido aceptado este descubrimiento por la Academia de Ciencias de París.</p>
<p>Al respecto expresó el eminente médico cubano <a href="https://www.ecured.cu/Diego_Tamayo_Figueredo">Diego Tamayo</a>:</p>
<blockquote><p>“Es el primer trabajo que en Cuba ha comprobado las observaciones del profesor Laverán, se ve en él competencia completa sobre el asunto, tanto bajo el punto de vista clínico, como del experimental, revela [&#8230;] el deseo de no admitir las afirmaciones ajenas sin hacerlas pasar por el crisol de la ratificación experimental y al proceder así, ha comprobado las afirmaciones generales de Laverán y ha rectificado algunas de sus apreciaciones, lo que da a esta memoria más carácter de originalidad”.</p></blockquote>
<p>Numerosas investigaciones que realizó fueron reconocidas por su originalidad y rigor científico. Entre ellas, <em>Determinaciones viscerales del paludismo</em> (1891), primer premio del certamen de la Prensa Médica. A las anteriores se agregan, “Remitentes palúdicas de larga duración” (1894), ensayo premiado por la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. A su vez, “Laveráneas linhémicas” (1895), obtuvo en Francia un premio otorgado por la Academia de Medicina de París.</p>
<p>También algunas de las realizadas con Domingo L. Madan, como “El paludismo como complicación (Estudio clínico)” (1891), mención honorífica en el certamen de la <em>Revista de Ciencias Médicas</em>. Además, “Determinaciones viscerales del paludismo” (1891), que alcanzó el primer premio en el concurso de la Prensa Médica de 1891. Igualmente, “Contribución al estudio de las formas clínicas de las fiebres palúdeas observadas en Cuba” (1893), mención honorífica en igual evento de 1893. Por último, el libro <em>Pirexias en la isla de Cuba</em> (1896), escrito por ambos, fue premiado ese año por la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.</p>
<p>Tras una fecunda vida como hombre de ciencia, Tomás Vicente Coronado falleció en La Habana el 23 de diciembre de 1928. (LLOLL)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/tomas-vicente-coronado-un-hombre-de-ciencia/">Tomás Vicente Coronado: un hombre de ciencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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