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	<title>antropología archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>El doctor Ercilio Vento y el bautismo del Escalpelo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Karel Ricardo Roque]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2026 21:27:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el corazón de Matanzas existe un hombre cuya existencia es un puente entre el...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/ciencia/el-doctor-ercilio-vento-y-el-bautismo-del-escalpelo/">El doctor Ercilio Vento y el bautismo del Escalpelo</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En el corazón de <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2025/08/14/matanzas-la-ciudad-que-le-falta-al-mundo/">Matanzas</a> existe un hombre cuya existencia es un puente entre el pasado y el presente. Ercilio Vento Canosa camina por la ciudad como un guardián de memorias. Como viajero en el tiempo lee los pergaminos y descifra los secretos de cada libro. Su mirada combina la curiosidad de un niño y la serenidad de un sabio.</p>
<p>A quienes le atraen los laberintos de curiosidades, la Historia y la antropología, la presencia de Ercilio Vento Canosa resulta un regalo para el intelecto. El Doctor en Medicina transita por la Atenas de Cuba con la serenidad de quien hace de la urbe un territorio de alma y pensamiento. Nace un 17 de octubre de 1947, y desde entonces su vida teje un vínculo íntimo con el pulso de la tierra que lo ve nacer.</p>
<p>Amante de los idiomas, de la medicina y del arte, Ercilio deviene un explorador de mundos, un alquimista que transforma el conocimiento en disciplina. Su voz tiene la cadencia de un río que arrastra recuerdos y descubrimientos. En cada gesto construye la ciudad misma como luz en la penumbra. Este es el testimonio de un hombre que hace de la vida un laboratorio del alma y lienzo.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-101672 alignright" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-nino.jpg" alt="" width="558" height="386" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-nino.jpg 851w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-nino-300x208.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-nino-150x104.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-nino-768x532.jpg 768w" sizes="(max-width: 558px) 100vw, 558px" /></p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>El niño de los ojos inquietos</strong></span></h2>
<p>Desde la infancia, Ercilio fue un espíritu insaciable a la luz del conocimiento. Hijo único, sus padres, aunque apenas instruidos en la escuela primaria, poseían la insaciable curiosidad de quienes devoran libros como respiran. Ellos lo condujeron por los territorios densos y solemnes de la literatura, por mapas y misterios de las civilizaciones antiguas.</p>
<p>Los relatos infantiles demoraron en llegar a su vida. Antes de ellos, su imaginación fue conquistada por los egipcios, los mayas, los aztecas; por pirámides que se elevaban hacia el cielo. Allí, en ese mundo de voces y sombras, se sentaron los cimientos de su cultura, un armazón intelectual que su padre, con destellos de fantasía, adornaba con narraciones que flotaban entre la historia y la invención.</p>
<p>Su padre, Ercilio Lorenzo Vento Pichardo, personificaba un caballero a la antigua, a un hombre cuya presencia declaraba elegancia. Vestía para imprimir respeto y dignidad en el aire mismo que lo rodeaba, pero su grandeza residía en la cortesía de cada gesto y en la bondad. Su madre, por el contrario, era un faro de valentía. Cada proyecto de su hijo recibía su aprobación como si fuera una promesa del mundo que debía cumplirse. Participante activa de la clandestinidad. Su temple se imprimió en Ercilio con la fuerza de un hierro en el yunque, y con ello le enseñó que la integridad y la audacia dependen del corazón.</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-101673 alignleft" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-2.jpg" alt="" width="165" height="211" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-2.jpg 515w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-2-235x300.jpg 235w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-2-118x150.jpg 118w" sizes="(max-width: 165px) 100vw, 165px" /></p>
<p>“Desde 1952, mi familia se sumerge en la lucha contra la tiranía. Tenía cinco años y aún así comprendo con lucidez la magnitud de aquel conflicto. Fui depositario sin correr peligro, de secretos y documentos que no podían existir en papel: memorizaba versos y noticias clandestinas que luego eran consumidos por el fuego. Mi memoria se convirtió en un santuario de información prohibida; cada hoja aprendida era un acto de resistencia, cada documento memorizado un pequeño acto de inmortalidad”. Vento Canosa también recuerda que la cocina de su casa guardaba un secreto: una mesa con un compartimento diminuto, construida por su tío, que se abría a mundos invisibles, donde se escondían los papeles que debían sobrevivir al olvido.</p>
<audio class="wp-audio-shortcode" id="audio-101659-1" preload="none" style="width: 100%;" controls="controls"><source type="audio/mpeg" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-web1.mp3?_=1" /><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-web1.mp3">https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-web1.mp3</a></audio>
<p>Este rigor de la infancia cultivó en él un amor insaciable por la lectura. “Hoy, mi promedio anual de lectura es de cincuenta libros; no por capricho, sino una necesidad vital. Si llego a cuarenta un descontento silencioso me perturba”. Para Ercilio, leer no es solo un placer; es un rito, un acto de supervivencia intelectual, un modo de ordenar el caos del mundo en las páginas que puede sostener entre sus manos.</p>
<figure id="attachment_101667" aria-describedby="caption-attachment-101667" style="width: 498px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-101667" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto_mejorada.png" alt="" width="498" height="252" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto_mejorada.png 790w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto_mejorada-300x152.png 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto_mejorada-150x76.png 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/foto_mejorada-768x389.png 768w" sizes="(max-width: 498px) 100vw, 498px" /><figcaption id="caption-attachment-101667" class="wp-caption-text">Foto tomada de Internet</figcaption></figure>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>El bautismo del escalpelo</strong></span></h2>
<p>Desde muy joven, la medicina se presenta ante Ercilio como un llamado inevitable. Nadie le impulsa; sus inclinaciones surgen con la claridad de un amanecer. La vocación se manifiesta con la misma intensidad con que un río encuentra su cauce: natural, ineludible, vital. “Aunque admito que mi madre siempre quiso que yo fuera médico”, nos cuenta. Su infancia y adolescencia laten felices, incluso con las privaciones habituales de un cubano de su época. Por suerte del destino sus padres le acompañan durante sesenta años, sostienen su crecimiento y le ayudan a desplegar su curiosidad sin obstáculos.</p>
<p>La vocación por la medicina se manifestó en Ercilio como un llamado temprano, casi profético. “Yo tenía apenas trece años cuando, como si el destino me condujera, supe de una autopsia que se iba a realizar en el cementerio y pedí estar presente”. La incredulidad se extiende a su alrededor: nadie espera que un niño, delgado y menudo como una pluma, solicite contemplar la muerte de cerca.</p>
<p>El doctor Alfredo Triolet, médico forense del municipio, se resiste y duda que un cuerpo en descomposición sea contemplado sin horror por un niño. Pero Ercilio, con la firmeza de un navegante que enfrenta mares bravos, replica: «No me da miedo, está difunto; ni asco, porque no habré de comerlo». Y así, con bata y guantes, se acerca al cadáver de un individuo ahogado en la bahía, un cuerpo putrefacto. Fue entonces, en la morgue del cementerio, cuando el doctor le ofrece un puesto como ayudante, y Ercilio acepta con la naturalidad de quien se siente en casa frente al umbral de lo desconocido.</p>
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<p>El mundo que se abre ante él era otro, vasto e inabarcable. Los atractivos comunes de la infancia, jugar a las bolas, empinar papalotes, se disuelven frente a la majestuosidad silenciosa de la ciencia y la anatomía. Allí, entre bisturíes y cadáveres, el joven Ercilio descubrió su vocación, un fuego que consume su vida y la convierte en un instrumento de conocimiento. Allí recibe el bautismo del escalpelo.</p>
<figure id="attachment_101668" aria-describedby="caption-attachment-101668" style="width: 605px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101668" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-vento-1.jpg" alt="" width="605" height="456" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-vento-1.jpg 652w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-vento-1-300x226.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-vento-1-150x113.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 605px) 100vw, 605px" /><figcaption id="caption-attachment-101668" class="wp-caption-text">Foto tomada de Internet</figcaption></figure>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>Hallazgos que traspasan el tiempo</strong></span></h2>
<p>Con los años, aquel niño desafia la incredulidad de los adultos y se transforma en un profesional de renombre, con cerca de doscientas investigaciones a cuestas. Entre ellas, destaca el descubrimiento de la sífilis precolombina en las Antillas, un hallazgo tan fortuito como extraordinario. Era el 17 de marzo de 1969, bajo un aguacero que empapaba hasta los huesos. Refugiado en una cavidad de la orilla oriental del <a href="https://www.visitarcuba.org/rio-canimar-matanzas">Canímar</a>, enciende una fogata improvisada y, entre las sombras danzantes de la llama, encuentra restos humanos que revelan la presencia de la treponematosis, el agente productor de la sífilis.</p>
<p>El silencio se convierte en su aliado: no puede hacer público aquel descubrimiento hasta el 1990, tras veintiún años de espera. “El doctor Rivero de la Calle me había advertido sobre la rigurosidad y elitismo del mundo de la paleopatología, donde una declaración prematura puede condenar a la incredulidad y al olvido”. Así, el secreto se vuelve un acto de disciplina, una lección temprana en paciencia y responsabilidad científica.</p>
<p>Otro de sus trabajos emblemáticos fue la preservación del cuerpo momificado de Josefa Ponce de León, un testimonio tangible del pasado revela a su biblioteca en un santuario. Allí, dentro de un contenedor diseñado por su padre, la momia permanece protegida de curiosidades insensatas y del tiempo. Para Ercilio, Josefa nunca fue objeto de morbo, sino un rescate histórico de valor incalculable. “Yo siempre lo vi desde el punto de vista del rescate, incluso es la única momia que existe en Cuba y su estudio tiene repercusión”, nos aclara Vento Canosa. Su labor trasciende fronteras. Él integra grupos internacionales de investigación de momias en España y con frecuencia publica estudios en Alemania y España, consolidando un acto local en patrimonio global.</p>
<h2 style="text-align: left;"><strong><span style="color: #000080;">El santuario de los objetos</span></strong></h2>
<figure id="attachment_101664" aria-describedby="caption-attachment-101664" style="width: 427px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101664 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio.jpg" alt="" width="427" height="285" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio.jpg 427w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-300x200.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-150x100.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 427px) 100vw, 427px" /><figcaption id="caption-attachment-101664" class="wp-caption-text">Foto tomada de Internet</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La casa de Ercilio Vento reluce como un cosmos donde conviven la historia, la ciencia y la pasión. Su biblioteca, con más de seis mil ejemplares, se despliega como un templo del conocimiento. En casa se encuentran los libros hasta en los rincones más insólitos, incluso en el baño, siguiendo la costumbre de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hemingway.htm">Ernest Hemingway</a>. Cada volumen es un amigo silencioso, un testigo que lo acompaña en la búsqueda de saberes y enigmas.</p>
<p>No menos apasionado eleva su amor por el modelismo naval. “Yo soy modelista naval, tengo una colección de barcos”, asegura. Los buques en miniatura reposan en vitrinas a su alrededor como relicarios, fieles guardianes de una belleza ordenada y precisa. Cada objeto, cada página, cada herramienta late entre los fragmentos de su propio universo, un reflejo de la eterna bondad de preservar la historia con la devoción de un sacerdote ante el altar del pasado.</p>
<p>El empedernido investigador no comparte sus tesoros con facilidad. Cada libro de su biblioteca, cada herramienta, cada objeto que acumula con el paso de los años constituye una pieza de su trayectoria, un testigo silencioso de una historia por contar. “Jamás presto un libro; ni siquiera lo considero. Que no me los pidan porque no los voy a prestar. Ni tampoco presto herramientas, ni la motorina”, y lo dice con sana tranquilidad. “Es que soy muy celoso, extremadamente cuidadoso”, aclara el doctor.</p>
<p>En sus textos las páginas permanecen intactas: nunca las subraya, dobla las hojas; nunca permite un roce que no sea suyo. La devoción con que cuida sus libros se asemeja a un ritual: los protege con el desvelo de quien guarda la eternidad en sus manos, consciente de que cada ejemplar contiene mundos enteros que podrían perderse con un simple descuido.</p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>El arte como respiración</strong></span></h2>

<a href='https://www.tvyumuri.cu/ciencia/el-doctor-ercilio-vento-y-el-bautismo-del-escalpelo/attachment/pintura-1/'><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="213" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-1-300x213.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-1-300x213.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-1-1024x727.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-1-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-1-768x545.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-1.jpg 1027w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<a href='https://www.tvyumuri.cu/ciencia/el-doctor-ercilio-vento-y-el-bautismo-del-escalpelo/attachment/pintura-2/'><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="217" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-2-300x217.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-2-300x217.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-2-1024x741.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-2-150x109.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-2-768x556.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-2.jpg 1029w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<a href='https://www.tvyumuri.cu/ciencia/el-doctor-ercilio-vento-y-el-bautismo-del-escalpelo/attachment/pintura-3/'><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="216" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-3-300x216.jpg" class="attachment-medium size-medium" alt="" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-3-300x216.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-3-1024x737.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-3-150x108.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-3-768x553.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/pintura-3.jpg 1035w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>

<p>Pero Ercilio, además de médico, historiador y antropólogo, destaca como pintor, un creador de paisajes y silencios. Su vínculo con las artes plásticas a se remonta a la infancia más temprana. A los seis años, Manuel Rodolfo Tardo, director de la Escuela de Artes Plásticas de Matanzas, lo vio pintando en su casa y, admirado por la intensidad de aquel gesto infantil, lo invitó a unirse a la academia. Fue el inicio de un diálogo íntimo entre el color y la forma, entre la ilusión y la mano que dibuja.</p>
<p>Incluso antes, a los cinco años, había pintado un San Miguel en la pizarra de la escuela de monjas “La Virgen Milagrosa”, y recibió por ello su primera medalla. Desde entonces, la pintura se convierte en un refugio, un mundo propio donde puede abstraerse de todo lo demás. Hoy, paisajista por excelencia, se sumerge hasta dieciocho horas seguidas en su trabajo, envuelto en música italiana de los años sesenta, donde cada pincelada se balancea en un compás y cada color en un verso. El arte es, para él, respiración y pensamiento.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101678" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-4.jpg" alt="" width="819" height="565" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-4.jpg 819w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-4-300x207.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-4-150x103.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-4-768x530.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>Matanzas: La ciudad del alma</strong></span></h2>
<p>Su corazón y su vida están profundamente entrelazados con Matanzas. “No puedo imaginarme fuera de esta ciudad que me vio nacer y crecer; ni siquiera los viajes al extranjero quiebran ese vínculo”. En 2009, casi por azar, se convierte en Historiador de la Ciudad. “Tras un encuentro fortuito con Pedro Betancourt, entonces primer secretario del Partido: me dijo “¿Para dónde vas? Para una reunión, le dije. Ahí como por arte de magia me felicita y me comenta que seré el nuevo histriador de la ciudad. Y así, en un gesto casi improvisado, me confía la custodia de la memoria de Matanzas, un rol que asumo con humildad y pasión”.</p>
<p>Desde entonces, su vida se ha transformado en un acto constante de entrega: proteger el patrimonio, revitalizar la ciudad y transmitir la historia con la intensidad de quien vive la memoria como un acto de amor.</p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>Puertas al conocimiento universal</strong></span></h2>
<p>“A mi me encanta dar clases”. El aula es para Ercilio un escenario donde la historia, la ciencia y la literatura se entrelazan. Durante más de cincuenta años, cultiva una pedagogía basada en el diálogo, en la cercanía, en la amistad con sus estudiantes. No dicta lecciones, sino que abre puertas; no impone saberes, invita a recorrerlos.</p>
<p>La clase invertida, en su interpretación, es un encuentro de mentes que se confían mutuamente el conocimiento, un espacio donde la curiosidad combina hábito y reflexión. Cada estudiante le acompaña en un viaje, explora en los laberintos del pasado y del pensamiento, guiado por la voz y la mirada de quien ha hecho del saber un arte. “Me gusta que mis alumnos sean mis amigos, que se sientan cómodos en la clase, no presionados», dice el maestro.</p>
<p>Desde la infancia, Ercilio Vento siente la curiosidad insaciable por los idiomas. No espera a los maestros: aprende solo, como quien descubre un jardín secreto. Explora cada lengua como un territorio nuevo, un mapa del pensamiento humano. Hoy, su voz puede surcar varios idiomas, y cada uno de ellos es un instrumento que amplifica su percepción del mundo.</p>
<p>A veces, como un acróbata de la mente, estudia tres lenguas simultáneas. Para él, aprender idiomas es adquirir palabras, abrir ventanas y puertas a civilizaciones, a pensamientos que trascienden calendarios y los muros de la memoria.</p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>La antropología: una aventura</strong></span></h2>
<p>La medicina y la antropología convergen en su vida como ríos en un delta de saberes. Su pasión por la espeleología, inicia en 1963 y lo conduce a mundos subterráneos donde el tiempo parece detenerse. La arqueología y la antropología se manifiestan en cada estalactita, en cada hueso olvidado.</p>
<p>En cavernas y oscuridades, conoce a personas de talla internacional, desde asesores del FBI hasta expertos en antropología forense, quienes lo guían en la creación de su tesis sobre la paleopatología infecciosa aborigen de Cuba. Vento disfruta aquella tesis acto como un viaje intelectual en el que cada descubrimiento abre una ventana a mundos ocultos. Por supuesto, la etapa investigativa no estuvo exenta de espinas, de obstáculos propios de la rigurosidad científica, pero cada página escrita consolida su vocación y su amor por el conocimiento.</p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>El hombre enamorado y la familia como refugio</strong></span></h2>
<p>Tras el estudio y los laboratorios, Ercilio vive con intensidad el amor. Más que un sabio que conquista idiomas y descifra huesos antiguos; es un guardián de afectos, un viajero. Su vida demuestra que la erudición y el amor son ríos que corren paralelos.</p>
<p>Cuando habla de su hijo se emociona como navegante que descubre un puerto secreto tras una larga travesía. Su fruto, médico destacado en un hospital de la capital china, refleja los valores que le transmitió: perseverancia, disciplina y el arte de volar alto sin miedo a la vida. “Mi hijo es el hijo que siempre soñé tener”, confiesa Ercilio con un hilo de emoción.</p>
<p>“Le enseñé a volar, a perseguir sus sueños, a no dejarse vencer por nada ni por nadie. Y lo logró. Ahora brilla el hombre que admiro profundamente, no solo por sus logros, sino por la claridad con que identifica el camino hacia ellos”. La ternura se extiende hasta su nieto, un niño que ya desafía al tiempo y al idioma. “Mi pequeño ‘chinito’, como le llamo, habla inglés, español, coreano y mandarín”, dice con orgullo desbordante.</p>
<p>“Mi esposa es como una niña que me acompaña desde hace dos décadas. El eje de nuestro amor resulta la amistad, el respeto, la admiración y la certeza de un vínculo que desafía el tiempo. “El amor verdadero”, aclara, “requiere esas cosas: amistad y admiración, porque de ahí surge el respeto. Ella es bella, elegante, radiante. ¿Yo? El feo soy yo”, agrega con humor y esboza la sencillez de un hombre que aprende a medir la vida por el corazón y no a través del espejo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101679 alignright" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-5.jpg" alt="" width="384" height="492" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-5.jpg 454w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-5-234x300.jpg 234w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ercilio-5-117x150.jpg 117w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /></p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>Reconocimientos, placeres y aventuras</strong></span></h2>
<p>El Premio Nacional de Espeleología, no fue solo un galardón más: es el reconocimiento de un país entero, de sus colegas, de todos los espeleólogos que lo propusieron y lo eligieron como custodio de un legado subterráneo. Ercilio recuerda con respeto el momento en que asumió la presidencia de la Sociedad, tras la muerte de Antonio Núñez Jiménez: doce años de responsabilidad, de liderazgo y de amor por las cavernas y sus secretos. “Fue una tarea enorme”, confiesa, “pero lo asumí con la humildad de quien sabe que el conocimiento despierta el interés colectivo y el personal”.</p>
<p>A pesar de su inmensa erudición, Vento se regocija en los pequeños placeres de la vida: los espaguetis a la italiana, los camarones enchilados y el descanso tranquilo en la cama. Pero hay una regla inviolable: su amor no se comparte con la vulgaridad, y cada gesto de afecto se reserva para quienes lo merecen.</p>
<p>Al concluir este recorrido por su existencia, Ercilio Vento se revela como un arquitecto del tiempo, un hombre que aún construye su vida entre la ciencia, la historia y la pasión por el conocimiento. Cada descubrimiento médico, cada hallazgo arqueológico y cada trazo de su pincel son testigos de su curiosidad insaciable y de su vocación por iluminar los rincones olvidados del mundo.</p>
<p>Más allá de títulos, honores y reconocimientos, perdura su don de convertir el pasado en presente. La magia radica en hacer que los ecos de la historia resuenen en los espacios donde habita, y de ofrecer el fruto de sus saberes a quienes buscan comprender la vida.</p>
<p>Ercilio deja suspendida en el aire la certeza de que la grandeza humana se nutre de curiosidad, esfuerzo y afecto. Su vida se despliega en actos, en cantos escritos con la tinta de la pasión y la perseverancia; en la invitación a explorar, cada día, como un fragmento aún por descifrar.</p>
<p>Con la modestia de un maestro y la audacia de un explorador, nos recuerda que la verdadera riqueza no se acumula, sino que se comparte. Así, cada jornada constituye una página nueva en el libro que somos capaces de escribir, siempre con el coraje de aprender y de asombrarnos.</p>
<p>Cuando se le pregunta qué le falta por vivir, responde con la serenidad de quien recorre mundos, aprende lenguas y explora cavernas: “No sé… siempre es una aventura: una aventura, recalca”. Y, en efecto, cada día de su vida constituye un viaje a través de la ciencia, la historia, el arte y del corazón humano.</p>
<p><em>I Foto: Tomada de Internet</em></p>
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		<title>Explorando culturas: Día internacional de la Antropología</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Brian Alonso Hernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Feb 2026 02:39:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[antropología en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Poey]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Ortiz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tercer jueves del mes de febrero celebran en todo el mundo el Día Internacional...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El tercer jueves del mes de febrero celebran en todo el mundo el Día Internacional de la Antropología. La efeméride está dedicada a reconocer y compartir el fascinante mundo del estudio científico de la humanidadqq.</strong></p>
<p>La antropología abarca el estudio del comportamiento humano, la biología y la complejidad de las sociedades humanas. Analiza además el pasado y el presente para entender nuestro futuro.</p>
<p>En homenaje a la fecha , este jueves 19 de febrero, los dedicados a esta profesión buscan concientizar sobre la importancia de esta ciencia que arroja luz sobre los orígenes de los humanos y nuestra singularidad como especie. El Día Mundial de la Antropología fue establecido en 2015 para reflejar la universalidad de esta disciplina</p>
<p>En Cuba esta ciencia contó con grandes personalidades del mundo antropológico desde mitades del siglo XIX. Figuras como Felipe Poey Zamora y <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_Ortiz" target="_blank" rel="noopener">Fernando Ortiz, considerado el tercer descubridor de Cuba</a>, realizaron importantes contribuciones al estudio de las culturas afrodescendientes y a la confirmación de la identidad nacional.</p>
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		<title>Antenor Firmin, José Martí y un libro fundador</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Mar 2025 10:00:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Antenor Firmin]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia humana]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación racial]]></category>
		<category><![CDATA[igualdad racial]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1895 José Martí estudió el contenido del libro La igualdad de las razas humanas,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1895 José Martí estudió el contenido del libro <em>La igualdad de las razas humanas</em>, del haitiano Antenor Firmin.</strong></p>
<p>Entre 2000 y 2001 el historiador cubano Rolando Rodríguez localizó en el Archivo Central del Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid numerosos documentos que <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> llevaba consigo al caer en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895. Los nuevos hallazgos se dieron a conocer en un suplemento especial del periódico <em>Juventud Rebelde</em> en 2001. Ese mismo año se publicó <em>Martí: los documentos de Dos Ríos</em>, por la Editorial Sed de Belleza de Santa Clara. Con el título “Los documentos de Martí en Dos Ríos”, se incluyeron en la antología de la obra de este autor titulada <em>Los vientos huracanados de la historia</em> (2013), que dio a la luz la Editorial de Ciencias Sociales.</p>
<p>Entre ellos se encontraban unas hojas de libreta rayada, donde se leían, anotadas “…de mano de Martí una cierta cantidad de citas y aforismos, copiados básicamente en francés, aunque hay algunos en alemán, español y latín”. El investigador Luis Toledo Sande identificó que provenían del libro <em>De l’égalité des races humaines</em>, del haitiano <a href="https://www.ecured.cu/Joseph_Ant%C3%A9nor_Firmin">Antenor Firmin</a>. Sobre ellos agregó: “Las citas de Firmin que Martí llevaba al morir, están en francés; pero no siempre son reproducciones textuales, sino más bien extractos para su uso personal: tienen cortes, incorporaciones y algún comentario o acotación del propio Martí”.</p>
<p>Además de su valor como parte de la papelería martiana, los apuntes acerca del libro <em>La igualdad de las razas humanas</em>, es una evidencia de la relación entre dos hombres que hicieron de la libertad de sus pueblos el sentido de sus vidas.</p>
<p><strong>U</strong><strong>n haitiano extraordinario</strong></p>
<p>Joseph-Anténor Firmin (1850-1911) fue un antropólogo, escritor, diplomático y político haitiano. Trabajó de maestro desde muy joven y ejerció como abogado. Se vinculó a la política de su país, fue ministro en varias ocasiones y candidato presidencial en 1902. Fundó <em>Le Messager du Nord</em>, publicación sobre política y literatura. Publicó <em>Haïti et la France</em> (1891), <em>Une Défense</em> (1892), <em>Diplomate et Diplomatie</em> (1898), <em>M. Roosevelt, Président des Etats-Unis et la République d&#8217;Haïti</em> (1905) y <em>Lettres de Saint-Thomas. </em><em>Études Sociologiques, Historiques Et Littéraires</em> (1910). Murió exiliado San Tomás, Islas Vírgenes.</p>
<figure id="attachment_80898" aria-describedby="caption-attachment-80898" style="width: 170px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80898 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joseph-Antenor_Firmin_1850-1911-170x300.jpg" alt="" width="170" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joseph-Antenor_Firmin_1850-1911-170x300.jpg 170w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joseph-Antenor_Firmin_1850-1911-85x150.jpg 85w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joseph-Antenor_Firmin_1850-1911.jpg 366w" sizes="auto, (max-width: 170px) 100vw, 170px" /><figcaption id="caption-attachment-80898" class="wp-caption-text">Antenor Firmin. Foto tomada de Internet.</figcaption></figure>
<p>Representó a su país en Venezuela, para la celebración del centenario de Simón Bolívar en 1883. De apasionado pensamiento liberador, fue partidario de la Confederación Antillana. Estuvo entre los promotores del Primer Congreso Panafricano, celebrado en 1900 en la ciudad de Londres. En 1909 fue ministro de Haití en La Habana.</p>
<p>Antenor Firmin arribó a Francia en 1884. Establecido en París, fue propuesto como miembro de la Sociedad Antropológica de París. En esta institución científica conoció las ideas prevalecientes de la antropología positivista, a la cual se adhirió. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de sus colegas, para Firmin esto fue un acicate para demostrar la igualdad de todos los seres humanos, más allá de reales o supuestas diferencias físicas e intelectuales.</p>
<p>José Martí y Antenor Firmin se conocieron en Cabo Haitiano en 1893, en ocasión de la visita que el Delegado del Partido Revolucionario Cubano realizó a esa ciudad. Sobre el encuentro entre ambos escribió el Apóstol a su amigo <a href="https://www.ecured.cu/Sotero_Figueroa_Hern%C3%A1ndez">Sotero Figueroa</a> el 9 de junio de 1893: “Ayer hablé de Vd. con un haitiano extraordinario, que por <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_Emeterio_Betances">Betances</a> y por <em>Patria</em> lo conocía; con Antenor Firmin”. Años después, Firmín rememoró este suceso en un artículo, donde calificó al cubano como “…el incomparable José Martí…” y señaló que habían experimentado “…una irresistible simpatía el uno por el otro”.</p>
<p><strong>Un libro fundador</strong></p>
<p>El más célebre y relevante libro de Antenor Firmin, <em>De l’égalité des races humaines (Anthropologie positivé)</em>, se publicó por vez primera en 1885. Ha tenido varias ediciones, en inglés y francés, desde la década de los años 60 hasta nuestros días. En Cuba se realizó, en 2013, una edición en español, con el título de <em>Igualdad de las razas humanas (Antropología positiva)</em>. Se inicia con valiosos estudios sobre Firmin y su libro, debidos a Jean Maxius Bernard y Luis Toledo Sande. Esto contribuyó a su conocimiento entre los cubanos. Es una impresión cuidada, aunque no incluyó todas las notas al pie del texto original.</p>
<figure id="attachment_80900" aria-describedby="caption-attachment-80900" style="width: 173px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80900 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/46a-lumiere-DvjM7-884x1536-1-173x300.jpg" alt="" width="173" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/46a-lumiere-DvjM7-884x1536-1-173x300.jpg 173w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/46a-lumiere-DvjM7-884x1536-1-86x150.jpg 86w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/46a-lumiere-DvjM7-884x1536-1.jpg 442w" sizes="auto, (max-width: 173px) 100vw, 173px" /><figcaption id="caption-attachment-80900" class="wp-caption-text">Portada del libro De l’égalité des races humaines (Anthropologie positivé) (1885). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Está dividido en veinte capítulos y desde el inicio quedó clara la intención de Firmin: ofrecer una respuesta a las ideas del francés <a href="https://www.ecured.cu/Joseph_Arthur_de_Gobineau">Joseph Arthur de Gobineau</a> (1816-1882). Este autor, en su obra <em>Essai sur l&#8217;inégalité des races humaines</em> (1853-1855), inauguró una era de racismo científico. Con ella, trató de fundamentar “científicamente” la discriminación racial y, por ende, la esclavitud, el despojo colonial y las guerras de conquista en África y Asia.</p>
<figure id="attachment_80901" aria-describedby="caption-attachment-80901" style="width: 161px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80901 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-161x300.jpg" alt="" width="161" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-161x300.jpg 161w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-551x1024.jpg 551w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-81x150.jpg 81w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-768x1428.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-826x1536.jpg 826w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9-1024x1903.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/uiuo.ark__13960_t4mk6885x-seq_9.jpg 1083w" sizes="auto, (max-width: 161px) 100vw, 161px" /><figcaption id="caption-attachment-80901" class="wp-caption-text">Portada del libro Essai sur l&#8217;inégalité des races humaines (1853-1855). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Uno de los aspectos más relevantes de <em>La igualdad de las razas humanas</em>, es que Firmin realizó una ingeniosa sustentación de su tesis en el darwinismo. Fue un claro índice de sagacidad intelectual, pues Gobineau era francés y miembro de una comunidad científica que se mantuvo firme muchos años en una tenaz oposición a las teorías evolucionistas, y particularmente al darwinismo. Esta es la razón por la cual abundan en el texto los elogios hacia Charles Darwin.</p>
<figure id="attachment_80902" aria-describedby="caption-attachment-80902" style="width: 207px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80902 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gobineau_-comte-de-Joseph-Arthur-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gobineau_-comte-de-Joseph-Arthur-207x300.jpg 207w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gobineau_-comte-de-Joseph-Arthur-104x150.jpg 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gobineau_-comte-de-Joseph-Arthur.jpg 380w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /><figcaption id="caption-attachment-80902" class="wp-caption-text">Joseph Arthur de Gobineau. Imagen tomada de Wikipedia.</figcaption></figure>
<p>Más allá de la respuesta a los criterios de Gobineau, el libro de Firmin es una contundente respuesta al racismo de su tiempo y también al del nuestro. Es, en sí mismo, la demostración de que la inteligencia y la verdad científica no son patrimonio de ningún grupo humano. Ni mucho menos, patrimonio exclusivo de determinado color de la piel.</p>
<p>Debido a la riqueza emancipadora de su obra, pero sobre todo de este libro, la figura de Antenor Firmin ha sido objeto de valiosos estudios y análisis en las últimas décadas.</p>
<p><a href="https://youtu.be/kFq2O5zgw4Y?si=fR72Kcv0m4UQtEgZ">https://youtu.be/kFq2O5zgw4Y?si=fR72Kcv0m4UQtEgZ</a></p>
<p>Acerca del valor de la obra legada por Firmin a su patria y a Nuestra América, el escritor haitiano Delinois Martin Celestin señaló en 1945:</p>
<blockquote><p>“«Haití debe servir para la rehabilitación del África». Tal fue su sueño. Abogado de su raza, esa raza negra tan desacreditada y sin embargo tan llena de vigor y de posibilidades, puso al triunfo de su causa, su corazón y su cerebro. Estaba, decía, en su destino de escribir libros improvisados. Los improvisaba, sin duda, pero como escultor genial, los tallaba en la roca de la inmortalidad”.</p></blockquote>
<p><strong>Los apuntes martianos</strong></p>
<p>En el diario escrito por José Martí a su paso por Haití en 1895, hay referencias a momentos en los que adquirió, observó o pudo leer algunos libros, la mayoría quizás publicados en francés. Es probable uno de ellos fuera <em>La igualdad de las razas humanas</em>. El 2 de marzo de 1895 escribió: “…revuelvo libros viejos…”. Al día siguiente anotó una anécdota relacionada con “…el segundo prontuario científico de Paul Bert”. En la misma fecha volvió a referirse a textos franceses: “Hojeo libros viejos…”.</p>
<p>Más adelante, mencionó que había encontrado “…un montón de libros olvidados bajo una consola…”. El 6 de marzo, ya en Montecristi, llamaron su atención unos “…libros descuadernados&#8230;”. Lo mismo ocurrió un mes más tarde, al observar el camarote del capitán del vapor Nordstrand. Por último, en Cabo Haitiano, tuvo otra oportunidad de adquirir libros. Señaló que, para mitigar su soledad, le entregó al negro Tom:</p>
<blockquote><p>“Con un doblez de papel en que pido libros, para escoger, a la librería de la esquina, la librería haitiana, le doy un billete de dos pesos, a que lo guarde en rehenes, mientras escojo.—Y el librero, el caballero negro de Haití, me manda los libros, —y los dos pesos”.</p></blockquote>
<p>Fueron varias las oportunidades en que José Martí pudo haber interactuado con el libro <em>La igualdad de las razas humanas</em>, leerlo y realizar los apuntes mencionados. Es evidente que, ante la imposibilidad de poder llevar consigo el voluminoso texto de casi 700 páginas, acudió a una estrategia de aprendizaje que ponía en práctica desde hacía muchos años: resumió o copió textualmente los aspectos que consideró más interesantes y valiosos.</p>
<p>Entre los apuntes que hizo José Martí del libro <em>La igualdad de las razas humanas</em>, estuvieron dos frases del filósofo griego <a href="https://www.ecured.cu/Plat%C3%B3n">Platón</a> (427-347 ane). La primera es textual: “Que nul n&#8217;entre chez moi, s&#8217;il n&#8217;est géometrie”. Fue tomada por Firmin de la obra <em>Chiliades</em>, escrita por el erudito bizantino Jean Tzetzès (1110-1180). La segunda frase proviene del texto <em>Timeo</em>, del propio Platón: “La musique, la géometrie et l&#8217;astronomíe étaient les anses de la philosophie”.</p>
<p>Otra nota de José Martí resume un comentario añadido por Firmin a una idea del antropólogo francés Paul Topinard (1830-1911). Se relaciona con la influencia de la inteligencia en la intensidad de la acción nerviosa. También copió otras dos citas. Una es del poeta latino <a href="https://www.ecured.cu/Virgilio">Virgilio</a> (70-19 ane): “Mens agitat molem”, que puede traducirse como “Un pensamiento mueve montañas”. La segunda pertenece al médico y filósofo holandés Jacob Moleschott (1822-1893). Está escrita en alemán: “Ohne Phosphorus, kein gedanke”, o sea: “Sin fósforo, no hay pensamiento”. Es una de las frases más célebres de Moleschott en defensa del materialismo en la fisiología animal.</p>
<p>Otra frase copiada del libro de Firmin por José Martí fue anotada por un interés personal. Plantea la relación entre la fuerza moral y la voluntad humana ante los más duros obstáculos, de lo cual su propia vida fue ejemplo. También anotó una cita de <a href="https://www.ecured.cu/Alejandro_de_Humboldt">Alexander von Humboldt</a> (1769-1859), que apareció originalmente en su grandiosa obra <em>Cosmos</em>, sobre la clasificación de las razas humanas. Lo mismo hizo con un criterio del biólogo inglés <a href="https://www.ecured.cu/Thomas_Henry_Huxley">Thomas Huxley</a> (1825-1895) en torno a los grupos humanos de acuerdo al tipo de cabello.</p>
<p>En la libreta que acompañó a José Martí en 1895 también aparece un extenso párrafo, conformado a partir de varias partes del libro <em>La igualdad de las razas humanas. </em>Trata sobre las diferencias en el color de la piel de los seres humanos. Los primeros apuntes son casi textuales, mientras que el último es un abreviado resumen de la hipótesis defendida por Firmin para explicarlas. En otro, resumió planteamientos sobre la clasificación de las lenguas.</p>
<p>Acerca de las lenguas aglutinantes, apuntó el Apóstol una cita del arqueólogo y lingüista francés François Lenormant (1837-1883), que Firmin incluyó en el libro. También copió el criterio del autor haitiano sobre las lenguas de flexión y lo expresado por Lenormant en relación con el hausa, idioma del África Central. Transcribió, además, la conclusión final del resultado obtenido por Firmin al comparar el peso del cerebro en varios individuos de diferentes características físicas. Esto le permitió rebatir cualquier criterio de desigualdad.</p>
<figure id="attachment_80904" aria-describedby="caption-attachment-80904" style="width: 190px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-80904 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250324_082233-1-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250324_082233-1-190x300.jpg 190w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250324_082233-1-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250324_082233-1.jpg 346w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /><figcaption id="caption-attachment-80904" class="wp-caption-text">Portada de la edición cubana de Igualdad de las razas humanas (2013). Biblioteca del autor.</figcaption></figure>
<p>La lectura martiana del libro <em>La igualdad de las razas humanas</em>, del intelectual haitiano Antenor Firmin, demuestra su interés por el conocimiento científico, sobre todo cuando era una base sólida para defender la igualdad humana. Los apuntes que realizó son evidencias que reafirman el empleo de la lectura, la toma de notas y la elaboración de resúmenes, como estrategias de aprendizaje. Incluso, como es el caso, en momentos de gran tensión, en los cuales nunca decayó su dedicación al estudio.</p>
<p>Para José Martí todo aporte a la defensa de la dignidad humana era digno de resaltar. Así seguramente lo pensó de este hermoso y militante libro, que demuestra la relación, en pensamiento y acción, de dos grandes de Nuestra América. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/cuba/antenor-firmin-jose-marti-libro-fundador-igualdad-razas-humanas/">Antenor Firmin, José Martí y un libro fundador</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Matanceros en la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2024 23:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos de la Torre]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La creación de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba fue un hecho trascendental...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/matanceros-en-la-sociedad-antropologica-de-la-isla-de-cuba/">Matanceros en la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La creación de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba fue un hecho trascendental para la ciencia cubana. Entre sus miembros brillaron varios matanceros.</strong></p>
<p>Fue fundada en La Habana el 7 de octubre de 1877, bajo los auspicios de la Sociedad Antropológica Española. El reconocido científico <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> fue su primer presidente. En el proceso para la creación de esta sociedad tuvo gran significación el médico matancero <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Santos_Fern%C3%A1ndez_Hern%C3%A1ndez">Juan S. Fernández</a>, quien fue electo vicepresidente en esa fecha y presidente en 1889.</p>
<p>Un total de 23 matanceros integraron la Sociedad. Entre ellos tres de los médicos fundadores en 1861 de la Real Academia de Ciencias: <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Calixto_Oxamendi">Juan C. Oxamendi</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Bruno_Zayas_Jim%C3%A9nez">Juan B. Zayas</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Federico_G%C3%A1lvez_y_Alfonso">Federico Gálvez</a>. Otros galenos yumurinos también estuvieron, como Francisco M. Fernández, Domingo L. Madan, José L. Yarini y el mencionado Juan S. Fernández.</p>
<p>También nacidos en Matanzas fueron los socios <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Cortina">José A. Cortina</a>, José M. Gálvez, <a href="https://www.ecured.cu/Eliseo_Giberga">Eliseo Giberga</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Gov%C3%ADn_y_Torres">Antonio Govín</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Ricardo_del_Monte_y_Roc%C3%ADo">Ricardo del Monte</a> y Carlos Saladrigas. Todos, al momento de su ingreso tenían una activa vida política en defensa del autonomismo.</p>
<p>Entre los naturalistas se destacaron Francisco Jimeno, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan C. Gundlach</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Torralbas_Manresa">José I. Torralbas</a> y Juan S. Michelena. Hay que mencionar además a Jesús B. Gálvez, abogado; Juan B. Jiménez y Julio Alfonso, agrónomos, y a los pedagogos <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_de_Zayas_y_Jim%C3%A9nez">José M. Zayas</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Vald%C3%A9s_Rodr%C3%ADguez">Manuel Valdés Rodríguez</a>.</p>
<p>Entre los momentos más significativos protagonizados por los matanceros sobresale la presentación en 1880 del trabajo “Período prehistórico cubano”, de Francisco Jimeno. También la disertación sobre “La aclimatación en sus relaciones con la colonización moderna”, expuesta en 1887 por Carlos de la Torre. Otros trabajos de este autor fueron “Antropología de las Antillas” (1885) y “Comparación entre las antigüedades cubanas y puerto-riqueñas” (1889).</p>
<p>Por su parte, José I. Torralbas, quien tuvo una activa participación en la Sociedad, disertó acerca de “Consideraciones sobre la reversión moral” en 1879. En 1885 presentó sus criterios en relación con “Desaparición de los seres superiores”. Al año siguiente explicó “Un estudio de los hábitos de la mano derecha” y en 1888 “Los grupos satos en las razas humanas”.</p>
<p>La Sociedad publicó desde 1879, en siete números, el <em>Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba</em>. En esta revista Juan S. Fernández dio a conocer “Trabajos preparatorios para la constitución de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. También un “Ensayo antropológico sobre las enfermedades de los ojos en las diversas razas que habitan en la isla de Cuba”.</p>
<p>Otro trabajo que apareció en esta publicación, escrito por un matancero, fue “Consideraciones sobre la antropología de la Oceanía”, de José I. Torralbas. Además, se dio a conocer “Patología ocular étnica”’, de José A. Cortina y la “Contestación” que a este artículo dio Juan S. Fernández.</p>
<p>Aunque sólo se conservan actas de sus sesiones hasta 1891, parece que la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba existió varios años más, hasta desaparecer a finales del siglo XIX. Con una destacada obra, hizo un aporte perdurable a la ciencia cubana. Varios matanceros fueron protagonistas en ese empeño.(LLOLL)</p>
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		<title>Un antropólogo matancero en expedición científica española</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Sep 2024 11:12:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[expedición científica]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Almagro de la Vega]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Comisión Científica del Pacífico (1862-1866) fue la última de las grandes expediciones transoceánicas organizadas...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La Comisión Científica del Pacífico (1862-1866) fue la última de las grandes expediciones transoceánicas organizadas por España en el siglo XIX. En ella el matancero Manuel Almagro de la Vega tuvo un papel relevante.</strong></p>
<p>Nacido en Matanzas el 8 de septiembre de 1834, Manuel Almagro de la Vega cursó estudios en el habanero Colegio de San Cristóbal. En 1849 ingresó en la Universidad de La Habana, donde obtuvo el grado de bachiller en ciencias en 1850. Allí inició la carrera de medicina y más tarde la continuó en Madrid hasta el año 1854, cuando se trasladó a París.</p>
<p>Entre 1858 y 1861 fungió como médico interno en varios hospitales civiles en Francia. Se le considera el primer cubano que alcanzó esa condición en los hospitales de París.</p>
<p>Su tesis doctoral, presentada en 1862, se tituló <em>Étude clinique et anatomo pathologique sur la persistence du canal artériel</em>. Regresó después a Madrid para legalizar el título de médico, lo que consiguió por Real Orden de 25 de mayo de ese mismo año.</p>
<p>También aprobó la oposición al cuerpo de Sanidad Militar como segundo ayudante médico al 2.º Batallón del Regimiento de Asturias. Pidió entonces incorporarse al ejército español en Cuba, con el empleo de primer ayudante supernumerario. Aunque optó  voluntariamente por este puesto, no llegó a ocuparlo.</p>
<p>La expedición</p>
<p>Durante la estancia en París, Almagro estuvo en contacto con la Sociedad Antropológica de Francia. Esto motivó su elección como miembro de la Comisión Científica del Pacífico (1862-1866), en la cual atendió lo relativo a etnología y antropología.</p>
<p>La Expedición tuvo la misión de adquirir especímenes con destino al Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico de Madrid. También debía recoger información, restos biológicos y evidencias culturales de los grupos humanos encontrados en el recorrido.</p>
<p>Almagro participó en el recorrido por tierra desde Montevideo a Valparaíso, y llegó a escalar los Andes. Fue uno de los primeros antropólogos profesionales que hicieron trabajo de campo en América del Sur. A su labor se deben las colecciones antropológicas y etnográficas que se conservan en el Museo de América y el Museo Nacional de Antropología, ambos en Madrid.</p>
<p>El itinerario incluyó Islas Canarias, Cabo Verde, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Panamá y California. Entre los resultados de la Expedición sobresalen, entre más de 82.000 ejemplares, las momias extraídas, junto con sus ajuares mortuorios, del yacimiento de Chiu-Chiu, Chile.</p>
<p>La memoria oficial del viaje, escrita por Almagro, fue publicada en Madrid en 1866. Se tituló <em>Breve descripción de los viajes hechos en América por la Comisión Científica enviada por el Gobierno de S. M. C. durante los años de 1862 a 1866. Acompañada de dos mapas y de la enumeración de las colecciones que forman la exposición pública</em>.</p>
<p>Al culminar la expedición Almagro regresó a Cuba, donde fue ascendido a primer ayudante médico del ejército. Después viajó a España para clasificar y ordenar las muestras coleccionadas. Más tarde fue destinado a Cuba como comisionado con el cargo de médico mayor supernumerario en recompensa por sus servicios.</p>
<p>En 1867 trabajó como médico ante la epidemia de cólera que azotó la isla y después pasó al Hospital Militar de San Ambrosio. En 1868 pidió la licencia del ejército, que le fue concedida en 1872.</p>
<p>Fue socio corresponsal de la Sociedad Antropológica de Francia, miembro de la Sociedad Imperial Zoológica de Francia y de la Sociedad Médica de Observación y la Sociedad Anatómica, ambas de París. También formó parte de la Academia Imperial de Medicina de Río de Janeiro.</p>
<p>Manuel Almagro de la Vega, considerado uno de los precursores de la antropología en Cuba, murió en La Habana el 23 de octubre de 1895. (ALH)</p>
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		<title>Arístides Mestre y la biología moderna en Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 03:36:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Arístides Mestre y Hevia]]></category>
		<category><![CDATA[Biología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[neurología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La obra de Arístides Mestre y Hevia consistió en un constante esfuerzo por estudiar y...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La obra de Arístides Mestre y Hevia consistió en un constante esfuerzo por estudiar y divulgar en Cuba los avances de la ciencia mundial. Así lo hizo, sobre todo, con la evolución, la genética y la neurología.</strong></p>
<p>El 28 de noviembre de 1865 nació en La Habana el destacado científico cubano <a href="https://www.ecured.cu/Ar%C3%ADstides_Est%C3%A9fano_Mestre_Hevia">Arístides Mestre y Hevia</a>. En la formación que recibió influyeron la obra de su padre, el médico <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Mestre_Dom%C3%ADnguez">Antonio Mestre</a>, y las enseñanzas del naturalista <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a>.</p>
<p>En 1887, Arístides, se graduó como Doctor en Ciencias Naturales en la Universidad de La Habana. En su tesis trató los colores en los animales y su relación con el ambiente y el sexo. Años después, en 1899, obtuvo el grado de Doctor en Medicina.</p>
<p>Como profesor de la Universidad de La Habana impartió varias asignaturas como Geología, Paleontología y Antropología, entre otras. Durante la guerra de 95 visitó Estados Unidos y varios países de Europa y América Latina. Al regresar a Cuba en 1990 ofreció un curso libre y gratuito sobre “Clínica de Patología Mental y enfermedades del Encéfalo”.</p>
<p>Se desempeñó como ayudante en el Jardín Botánico de La Habana. En 1904 obtuvo una plaza de catedrático auxiliar conservador en el Museo de Historia Natural de La Universidad de La Habana.</p>
<p>Realizó investigaciones con destacadas figuras como <a href="https://www.ecured.cu/Luis_Montan%C3%A9_Dard%C3%A9">Luis Montané</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>. Defendió la teoría darwinista de la evolución y propuso su enseñanza en la escuela cubana. Lo mismo hizo con la ciencia de la genética.</p>
<p>En 1920 asumió la dirección del Museo Antropológico de la Universidad de La Habana. Integró la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y la Sociedad de Historia Natural “Felipe Poey”. Publicó una amplia bibliografía científica en la Revista Médica Cubana y en la Revista de Letras y Ciencias, entre otras.</p>
<p>Dentro de sus libros se destacan: Elogio del doctor <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Torralbas_Manresa">José I. Torralbas</a> (1905), Los nidos de las aves y su filosofía (1908) y Curso de biología (instrucción general y trabajos prácticos) (1910). También dio a conocer Las ciencias zoológicas en nuestra universidad (1916), Las leyes de la herencia y la biología aplicada (1918), Sobre asistencia, tratamiento y educación de los niños anormales (1927) y Curso de antropología general (1929).</p>
<p>Arístides Mestre y Hevia falleció en La Habana el 5 de septiembre de 1952. Como naturalista, antropólogo y neurólogo, sus aportes a la ciencia cubana fueron perdurables.(LLOLL)</p>
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