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	<title>Antonio Angulo y Heredia archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>Antonio Angulo y Heredia archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>Seis biografías cubanas de José de la Luz y Caballero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Jul 2025 13:25:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Angulo y Heredia]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Bachiller y Morales]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
		<category><![CDATA[José de la Luz y Caballero]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Sanguily]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde 1862 han sido varias las biografías dedicadas a resaltar el legado ético, patriótico y...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/seis-biografias-cubanas-de-jose-de-la-luz-y-caballero/">Seis biografías cubanas de José de la Luz y Caballero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Desde 1862 han sido varias las biografías dedicadas a resaltar el legado ético, patriótico y educativo de José de la Luz y Caballero.</strong></p>
<p>La muerte de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a> el 22 de junio de 1862 fue un acontecimiento que impactó más allá de Cuba. Esto llevó, incluso, a que las autoridades coloniales, en un gesto inédito, le rindieran honores oficiales. En el 225 aniversario de su natalicio, nació el 11 de julio de 1800, vale la pena una mirada a las principales biografías cubanas que se le dedicaron en el siglo XIX.</p>
<p><strong>Bachiller</strong></p>
<p>La primera biografía de José de la Luz y Caballero la escribió el bibliógrafo e historiador <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Bachiller_y_Morales">Antonio Bachiller y Morales</a> (1812-1889). Llevó como título “Don José de la Luz y Caballero”. Se publicó por vez primera en <em>El Continental</em>, Nueva York, en noviembre de 1862. Fue reproducida en el periódico habanero <em>El Siglo</em> el día 4 de diciembre de 1862. También apareció en los <em>Anales y Memorias de la Real Junta de Fomento y de la Real Sociedad Económica de La Habana</em>, dentro del tomo VII correspondiente a ese año. Además, formó parte de la “Galería de hombres útiles”, que Bachiller dio a conocer en el tercer tomo de <em>Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública de la Isla de Cuba</em>, libro que, no obstante, tiene como fecha de publicación 1861.</p>
<figure id="attachment_87269" aria-describedby="caption-attachment-87269" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bachiller.bmp"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-87269 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bachiller-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bachiller-300x235.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bachiller-150x118.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bachiller.bmp 520w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87269" class="wp-caption-text">Inicio de la biografía publicada por Antonio Bachiller y Morales en <em>La América</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sin embargo, esta biografía se hizo más conocida cuando se insertó en las páginas de la revista española <em>La América</em>, el 27 de noviembre de 1862, dentro de la sección “Biografía”. El objetivo era dar a conocer en España la figura del ilustre fallecido. Al respecto dijo <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> de Bachiller: “Luz muere. Y él cuenta a los españoles quién era Luz, ¡que todo lo era!”. Se ha sugerido que fue publicado en forma de libro como <em>Biografía del Sr. D. José de la Luz y Caballero</em>, pero esto no está demostrado.</p>
<p>Este fue el retrato que hizo Bachiller de Luz:</p>
<blockquote><p>“Era de mediana estatura, de blanco y rosado rostro, de desarrollada musculatura, de rasgados ojos árabes, de rizada, negra y cuidada cabellera, de ancha frente, en que brillaba la inteligencia, gran jinete y hábil en la natación; y fue luego el anciano respetable cuyos matizados cabellos, cuya frente surcada por el sufrimiento, cuya palabra de vida nos representaron al filósofo, al hombre bueno que aconseja y dirige las generaciones que vienen, y a quienes da el eterno adiós de quien se va”.</p></blockquote>
<p>En otra imagen, reflejó con emoción lo que significaba la palabra del Maestro:</p>
<blockquote><p>“Su elocuencia era un manantial de ideas, en que permitía el trato íntimo, el grato desorden de las materias sobre que se trataba: olvidaba sus dolores cuando lo rodeaban sus amigos y sus discípulos y nadie, nadie le oyó una vez descompuesto, un pensamiento indigno. Ciencia, orden, virtud y paz eran los sentimientos de aquellas reuniones en que siempre se aprendía algo y en donde el espíritu encontraba fuerza y estimulo. ¿Quién podrá olvidar los discursos con que terminaba Luz sus exámenes generales anualmente? ¿Quién no conservará viva en la memoria aquella voz llena de cristiana unción clara, vibrante de vida y de entusiasmo cuando ya la muerte se anunciaba en la organización física? ¿Quién no se sentía mejorado en espíritu y verdad cuando salía de esas solemnes reuniones de la familia patria?”.</p></blockquote>
<p><strong>Angulo y Heredia</strong></p>
<p>“Don José de la Luz y Caballero. Recuerdos y propósitos de uno de sus discípulos”, se publicó por <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Angulo_y_Heredia">Antonio Angulo y Heredia</a>, también en la revista <em>La América</em>, el 12 de febrero de 1863. No fue una biografía, sino más bien una evocación del maestro, además del medio que encontró su autor para darse a conocer al público español. Comenzó el artículo con esta frase:</p>
<blockquote><p>“España no conoce todavía bien al sabio y virtuoso cubano que ha muerto en la Habana hace siete meses, cuyos funerales fueron objeto de significativas y extraordinarias demostraciones de respeto y amor por parte de los habitantes de aquella capital…”.</p></blockquote>
<p>Más adelante insistió:</p>
<blockquote><p>“…España está muy lejos todavía de conocer y apreciar exacta y debidamente el elevado y distinguido carácter moral del sabio cubano, así como de comprender la bienhechora influencia de su modesta, pero fecunda vida sobre su patria, que aun llora su pérdida irreparable y deberá llorar la siempre desconsolada”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87270" aria-describedby="caption-attachment-87270" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Angulo-y-Heredia.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-87270 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Angulo-y-Heredia-300x243.jpg" alt="" width="300" height="243" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Angulo-y-Heredia-300x243.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Angulo-y-Heredia-150x121.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Angulo-y-Heredia.bmp 405w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87270" class="wp-caption-text">Inicio del texto publicado por Antonio Angulo y Heredia en <em>La América</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Declaró entonces Antonio Angulo y Heredia la intención de escribir una biografía de su maestro, donde aspiraba a ofrecer</p>
<blockquote><p>“…un fiel retrato de ese eminente carácter moral e intelectual, tres veces excelente y bello, que presenta a mis ojos su noble figura, ya como hombre de alma fuerte y bien templada, al par que tierna y de virtud a toda prueba, ya como educador inteligente y amoroso, que daba y ha legado los tesoros más preciosos de su elevado espíritu a la juventud de su patria, ya en fin, como pensador profundo, original e independiente, que lo fue, sin duda alguna, D. José de la Luz y Caballero”.</p></blockquote>
<p>Para Antonio Angulo y Heredia, quien fue discípulo predilecto de Luz, el maestro “…conservó, sin embargo, hasta en los últimos años de su vida, que llegó a los confines de la vejez, la más hermosa y amable genialidad y vivacidad del espíritu”. Por esta razón, se confesó admirador de “…la memoria, para mí sagrada e inviolable, del venerado maestro a quien debo la educación de mi espíritu, del más sabio y el más virtuoso entre todos los cubanos, D. José de la Luz y Caballero”.</p>
<p><strong>Mantilla</strong></p>
<p>“Don José de la Luz y Caballero”, fue el título de la biografía escrita por el pedagogo cubano Luis Felipe Mantilla (1833‑1878). Este reconocido educador impartió clases en reconocidos colegios cubanos y fue profesor de lengua y literatura española en la Universidad de Nueva York. Publicó en esta ciudad textos muy populares, como <em>Libro de lectura</em> (1865-1867), <em>Cartilla de física para niños</em> (1874), <em>Manual de historia natural</em> (1874) y <em>Elementos de fisiología e higiene para las escuelas</em> (1874). La biografía de Luz aportada por Mantilla apareció en la revista <em>Frank Leslie. Ilustración Americana</em>, que se editaba en Nueva York, los días 15, 22, y 29 de mayo de 1867.</p>
<figure id="attachment_87271" aria-describedby="caption-attachment-87271" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-87271 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-Mantilla-300x283.jpg" alt="" width="300" height="283" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-Mantilla-300x283.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-Mantilla-150x142.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-Mantilla.bmp 519w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-87271" class="wp-caption-text">Inicio de la biografía publicada por Luis Felipe Mantilla en la revista <em>Frank Leslie. Ilustración Americana</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Luis Felipe Mantilla consideró a José de la Luz y Caballero como el “…hombre más grande que ha producido Cuba”. Lo describió de esta forma:</p>
<blockquote><p>“Era Don José de la Luz de estatura mediana, algo cargado de espaldas, resultado de sus vigilias sobre los libros: su frente espaciosa revelaba el asiento de una privilegiada inteligencia, y su cabeza bien podía servir de modelo para la estatua de un sabio de la antigüedad. Sus ojos vivos y refulgentes que solía contraer para ver más de cerca al desconocido, volvían súbito a brillar en las extensas órbitas, convidando al par de una sonrisa llena de bondad, a un franco y cordial acceso. Tenía el andar apresurado de quien conoce el valor del tiempo, y por ello también tenía el hábito de consultar muchas veces el reloj de bolsillo que siempre le acompañaba. Su traje era de extremada pulcritud y siempre del mismo color”.</p></blockquote>
<p>Sobre el influjo que ejercía sobre quienes le rodeaban, agregó:</p>
<blockquote><p>“Poseía nuestro Don Pepe el don de la conversación, don que a pocos es concedido y tal vez a nadie con menos prodigalidad que a los sabios. Ayudaba a hacerla más agradable una voz dulce y simpática que jamás perdía su melodía por prolongado que fuese su ejercicio. Era muy fecundo en chistes y donaires y poseía extraordinaria facultad para expresar en términos vulgares grandes ideas y profundos pensamientos”.</p></blockquote>
<p><strong>Rodríguez</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ignacio_Rodr%C3%ADguez_Hern%C3%A1ndez">José Ignacio Rodríguez Hernández</a> (1831‑1907) fue profesor de ciencias naturales en la Escuela General Preparatoria de la Universidad de La Habana, en el Colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero, y en el Colegio San Pablo. Publicó un <em>Curso elemental de química</em> (1856), <em>La química para todos. Cartas a María. Lecciones de química popular</em> (1859) y <em>Vida del Presbítero <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela</a></em> (1878). Es conocido en la historia de Cuba como defensor de la anexión del país a los Estados Unidos.</p>
<p>Este escritor publicó <em>Vida de Don José de la Luz y Caballero</em> (1874), que tuvo una segunda edición en 1878. En el “Prólogo”, hizo constar que trataba de</p>
<blockquote><p>“…presentar ante los ojos de los lectores en un conjunto armónico, aunque más o menos incompleto, los rasgos más notables de la vida, y las virtudes grandes, del hombre santo y sabio, cuya figura domina como una bendición sobre la historia de Cuba en este siglo…”.</p></blockquote>
<p>El texto fue amplio, más de 300 páginas, y con un amplio uso de fuentes documentales. Sin embargo, desató una polémica que traspasó la época de su publicación. Sobre todo, lo relativo a la filiación filosófica de Luz y Caballero y lo relativo a la influencia de que ejerció sobre la generación de revolucionarios que en ese mismo momento peleaba en los campos cubanos por la libertad.</p>
<figure id="attachment_87272" aria-describedby="caption-attachment-87272" style="width: 166px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Jose-I.-Rodriguez.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87272 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Jose-I.-Rodriguez-166x300.jpg" alt="" width="166" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Jose-I.-Rodriguez-166x300.jpg 166w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Jose-I.-Rodriguez-83x150.jpg 83w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Jose-I.-Rodriguez.bmp 370w" sizes="auto, (max-width: 166px) 100vw, 166px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87272" class="wp-caption-text">Portada de libro escrito por José I. Rodríguez. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Acerca de la influencia ejercida por José de la Luz y Caballero, destacó José Ignacio Rodríguez que, por ser “…un varón tan esclarecido y benemérito como Don José de la Luz, tenía necesariamente que ser inmensa”. Además, agregó:</p>
<blockquote><p>“Un hombre de esta especie tenía necesariamente que ejercer una influencia ilimitada. Puede decirse sin empacho, que ningún otro hombre en la isla de Cuba ha disfrutado nunca de mayor grado de popularidad”.</p></blockquote>
<p>En relación con los últimos días de vida de José de la Luz y Caballero, escribió:</p>
<blockquote><p>“Tres días antes de su muerte se le veía sentado todavía en el salón de su biblioteca, recibiendo visitas, conversando con amigos y discípulos, con gran tranquilidad e indiferencia, aunque con perfecta conciencia de que su fin se aproximaba. Cuando recordamos haberlo visto de este modo, hablando de la muerte inmediata como pudiera haber hablado de un viaje de placer, que estuviese a punto de emprender, se nos representa en la imaginación el cuadro noble del filósofo de Atenas, empleando las últimas horas de su vida en conversación con sus discípulos. Lo mismo que Sócrates en la víspera de su fallecimiento, hablaba el Señor Luz con sus hijos espirituales y con sus amigos, sobre moral, sobre literatura, sobre ciencias, sobre los temas todos, que fueron siempre el habitual asunto de su conversación y sus estudios”.</p></blockquote>
<p><strong>Sanguily</strong></p>
<p>A modo de respuesta a la biografía escrita por José Ignacio Rodríguez, fue publicado en La Habana el libro <em>José de la Luz y Caballero. Estudio crítico</em> (1890), del reconocido crítico, escritor y combatiente mambí <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Sanguily">Manuel Sanguily Garritte</a> (1948-1925). Una primera versión había salido en 1885 dentro de las páginas de la <em>Revista Cubana</em>. Sanguily fue  alumno del Colegio El Salvador y mantuvo, en su corta edad, una relación afectuosa con el maestro.</p>
<p>La primera oración del libro es esencial para entender su contenido “José de la Luz y Caballero fue un hombre insigne a quien sus contemporáneos respetaron y amaron sinceramente y cuya memoria se venera en la isla de Cuba”. Lo describió después con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“…se me aparece, entre tiernos recuerdos de la infancia y llenando toda aquella época de mi vida, con los resplandores de una majestad risueña y paternal. Endeble de cuerpo, sencillo y pulquérrimo en el vestir, en el andar pausado, absorto a menudo en hondas reflexiones, mirando siempre con dulces y hermosos ojos negros, el rostro surcado de arrugas, la frente alta y luminosa circuida como por un halo celeste, de indecible melancolía, rodeado continuamente de amigos respetuosos, de jóvenes y niños contentos, surge, en el fondo oscuro de colonia, como una dulce aparición, como un buen genio tutelar”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87273" aria-describedby="caption-attachment-87273" style="width: 200px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Manuel-Sanguily.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87273 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Manuel-Sanguily-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Manuel-Sanguily-200x300.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Manuel-Sanguily-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Manuel-Sanguily.bmp 351w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87273" class="wp-caption-text">Portada de la biografía escrita por Manuel Sanguily. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Manuel Sanguily ofreció en este libro una visión muy personal de su maestro, pero con un acierto biográfico indiscutible. Sobre todo, la parte VII, relativa a la labor de Luz en el Colegio El Salvador, en la que recordó una de las más célebres y conocidas frases del Maestro:</p>
<blockquote><p>“…le veo a él también, de pie, vacilante, pero luminoso de inspiración, echada hacia atrás la cabeza, levantadas entrambas manos a lo alto, en la majestuosa actitud de un profeta bíblico; y ahora mismo resuena en mi oído y vivirá por siempre en mi corazón, la soberbia frase final, que es un Evangelio entero, que era sin duda la condenación más terminante de la afrentosa realidad, de aquel modo de ser, —de la colonia y de la esclavitud: «Antes quisiera, no digo yo que se desplomaran las instituciones de los hombres—reyes y emperadores,— los astros mismos del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento de la justicia, ese sol del mundo moral». El siglo actual, seguramente, no ha oído palabras mejores, ni más hermosas, ni más elocuentes…”.</p></blockquote>
<p><strong>Piñeyro</strong></p>
<p>Otro de los discípulos predilectos que escribió sobre el gran maestro fue el escritor <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Pi%C3%B1eyro">Enrique Piñeyro Barry</a> (1839-1911). El ensayo “José de la Luz y Caballero”, fue uno de los capítulos del libro <em>Hombres y glorias de América</em> (1903). Aunque publicado en los inicios del siglo XX, por su esencia puede considerarse una biografía deudora de las que se han reseñado anteriormente. La importancia que Piñeyro le otorgó al biografiado quedó clara desde el primer renglón:</p>
<blockquote><p>“Ningún nombre llegó a tener en la isla de Cuba, antes del período de guerras libertadoras que comienza en 1868, tan gloriosa resonancia, de un extremo al otro del país, como el de José de la Luz…”.</p></blockquote>
<p>Repasó entonces Piñeyro los acontecimientos más relevantes de la vida de José de la Luz y Caballero, en especial aquellos que marcaron su formación. Destacó los vinculados a la labor educativa de su ilustre maestro, así como los elevados ejemplos de integridad moral que dio durante su vida. Esto le permitió considerarlo “…el apóstol de la verdad y la justicia en aquella pobre tierra víctima de tanta mentira y tanta iniquidad…”, pues “Lo verdaderamente admirable en José de la Luz era el conjunto de sus cualidades morales…”.</p>
<p>Sobre las características de la personalidad de José de la Luz y Caballero, que lo hacían tan atrayente, destacó que</p>
<blockquote><p>“…contaba con dos elementos poderosos: su genio de educador por una parte, y por la otra el prestigio de su carácter, su influencia personal, la aureola que a los ojos de todos, grandes y pequeños, le creaba esa tan feliz combinación de un saber extraordinario con la más ardiente y previsora caridad”.</p></blockquote>
<p>Agregó a esto, que lo definía la bondad: “…para mí Luz más que un escritor, que un filósofo, que el jefe de un gran colegio, fue un prodigio de bondad y abnegación, un ser completo, seductor, lleno de mansedumbre y rectitud, como acaso ningún otro he conocido jamás”. Reconoció que nunca vio “…en aquel noble espíritu un instante de desaliento, un rasgo de cólera, una palabra descompuesta, una queja de amor propio herido”.</p>
<figure id="attachment_87274" aria-describedby="caption-attachment-87274" style="width: 191px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Pinayro.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87274 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Pinayro-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Pinayro-191x300.jpg 191w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Pinayro-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Libro-de-Pinayro.bmp 429w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87274" class="wp-caption-text">Portada del libro donde aparece la biografía escrita por Enrique Piñeiro. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobrecoge, el modo en que recordó Enrique Piñeyro a José de la Luz y Caballero, más de cuarenta años después de su muerte:</p>
<blockquote><p>“…el débil y modesto anciano que en ese momento desaparecía, tocando apenas los umbrales de la ancianidad, después de haber vivido sin más hogar ni más familia que el grupo de alumnos y profesores de un instituto privado de educación, casi del todo sin necesidades, como un anacoreta, más estrictamente que ninguno sometido a las reglas austeras de la casa, durmiendo en un catre abierto todas la noches, entre dos estantes, en un rincón del aposento donde se apiñaban los volúmenes de su rica biblioteca”.</p></blockquote>
<p>Estas fueron, las principales biografías de José de la Luz y Caballero publicadas en el siglo XIX. Las escribieron hombres que había estado cerca del ilustre educador. En todas está la marcada influencia del maestro que deja una huella imborrable. Permiten conformar, no obstante algunos desencuentros y polémicas, la imagen del hombre que fue la encarnación de patriotismo cubano en una época difícil de nuestra historia.</p>
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		<title>Los discípulos matanceros de José de la Luz y Caballero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jun 2025 12:30:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Angulo y Heredia]]></category>
		<category><![CDATA[Colegio El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús Benigno Gálvez]]></category>
		<category><![CDATA[José de la Luz y Caballero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los matanceros Jesús Benigno Gálvez y Antonio Angulo y Heredia estuvieron entre los discípulos predilectos...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-discipulos-matanceros-de-jose-de-la-luz-y-caballero/">Los discípulos matanceros de José de la Luz y Caballero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los matanceros Jesús Benigno Gálvez y Antonio Angulo y Heredia estuvieron entre los discípulos predilectos de José de la Luz y Caballero en el Colegio El Salvador.</strong></p>
<p>El 27 de marzo de 1848 <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a> fundó su propio colegio, al que llamó El Salvador. Se estableció en el barrio del Cerro hasta 1850, fecha en que fue clausurado debido a la epidemia de cólera morbo asiático que azotó al país. En medio del profundo sufrimiento por la muerte de su hija debido a esta enfermedad, Luz reabrió el colegio en 1853, esta vez en la casa de Teniente Rey No. 39, hoy 257. Aquí funcionó hasta 1858 cuando volvió al Cerro.</p>
<figure id="attachment_85872" aria-describedby="caption-attachment-85872" style="width: 225px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85872 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-de-Teniente-Rey-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-de-Teniente-Rey-225x300.jpg 225w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-de-Teniente-Rey-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-de-Teniente-Rey.bmp 360w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-85872" class="wp-caption-text">Fachada del Colegio El Salvador en la calle Teniente Rey. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>De acuerdo con <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Sanguily">Manuel Sanguily</a>:</p>
<blockquote><p>“Los niños y los jóvenes de toda la isla—de Camagüey, de las Villas, de Orienta, de Güines, de Matanzas,—venían a educarse allí y allí vivían: traían sin saberlo, de los cuatro puntos del horizonte, aspiraciones generosas y enérgicas, y animados de ese espíritu deducían las consecuencias análogas que en sí misma contenía en potencia, la enseñanza moral, viril y elevada, de José de la Luz Caballero”.</p></blockquote>
<p>Fueron numerosos los matanceros que se educaron en El Salvador, entre ellos Jesús Benigno Gálvez y <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Angulo_y_Heredia">Antonio Angulo y Heredia</a>. En la semblanza que dedicó a <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Pi%C3%B1eyro">Enrique Piñeyro</a> en el libro <em>Cromitos cubanos</em> (1892), <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_de_la_Cruz">Manuel de la Cruz</a> escribió:</p>
<blockquote><p>“Cuenta la tradición que el Maestro prefería entre todos a Antonio Angulo y Heredia, a Jesús Benigno Gálvez y a Enrique Piñeyro, conservando en su predilección el orden en que van enumerados”.</p></blockquote>
<p><strong>Jesús Benigno Gálvez</strong></p>
<p>Nacido el 5 de mayo de 1838, Jesús Benigno Gálvez y Alfonso, perteneció a una familia que dejó huella en la historia de Cuba. Uno de sus hermanos, José María, fue el presidente del Partido Liberal Autonomista durante los veinte años de existencia de esa agrupación política. Otro, Federico, fue cirujano eminente y fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.</p>
<figure id="attachment_85871" aria-describedby="caption-attachment-85871" style="width: 238px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85871 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jesus-Benigno-Galvez-Alfonso-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jesus-Benigno-Galvez-Alfonso-238x300.jpg 238w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jesus-Benigno-Galvez-Alfonso-119x150.jpg 119w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jesus-Benigno-Galvez-Alfonso.jpg 510w" sizes="auto, (max-width: 238px) 100vw, 238px" /><figcaption id="caption-attachment-85871" class="wp-caption-text">Jesús Benigno Gálvez, por Jiménez Armengol. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Jesús Benigno Gálvez estudió en El Salvador, donde también fue profesor, y después se graduó de Licenciado en Ciencias en la Universidad de La Habana. El 9 de diciembre de 1863 alcanzó el grado de Doctor en Derecho Civil y Canónico, en la misma institución. La tesis que defendió fue <em>Causas del atraso del derecho penal relativamente al civil hasta el siglo XVIII</em> (1864). En 1866 fue director de la revista <em>El Liceo de La Habana</em>.</p>
<figure id="attachment_85876" aria-describedby="caption-attachment-85876" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-Curso-de-Geometria-Cuba-y-America-1904.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85876 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-Curso-de-Geometria-Cuba-y-America-1904-300x179.jpg" alt="" width="300" height="179" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-Curso-de-Geometria-Cuba-y-America-1904-300x179.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-Curso-de-Geometria-Cuba-y-America-1904-150x90.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-Curso-de-Geometria-Cuba-y-America-1904.bmp 306w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85876" class="wp-caption-text">Anuncio del libro <em>Curso de Geometría</em>, revista <em>Cuba y América</em>, 1904. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Estuvo, junto a su esposa, entre los espectadores de los sucesos del Teatro Villanueva el 22 de enero de 1869. Emigró a los Estados Unidos durante la Guerra de los Diez Años para evitar ser encarcelado por infidencia. Allí publicó <em>Diálogo entre Serrano y Dulce, sobre la cuestión de Cuba</em> (1869), reeditado en 1905. Escribió un <em>Curso de geometría</em> (1904), que publicó su hija diez años después de su fallecimiento, ocurrido en La Habana el 3 de diciembre de 1894.</p>
<figure id="attachment_85880" aria-describedby="caption-attachment-85880" style="width: 248px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-Galvez-Diario-de-la-Marina.-3-de-diciembre-de-1893.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85880 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-Galvez-Diario-de-la-Marina.-3-de-diciembre-de-1893-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-Galvez-Diario-de-la-Marina.-3-de-diciembre-de-1893-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-Galvez-Diario-de-la-Marina.-3-de-diciembre-de-1893-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-Galvez-Diario-de-la-Marina.-3-de-diciembre-de-1893.bmp 516w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85880" class="wp-caption-text">Necrología por la muerte de Jesús B. Gálvez, <em>Diario de la Marina</em>, 3 de diciembre de 1893. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1928, José Manuel Carbonell publicó una carta que José de la Luz y Caballero le escribió a Jesús Benigno Gálvez, fechada el 20 de abril de 1862. En ella le llamó “Jesús queridísimo”, se reconoció como su “padre espiritual” y que pronto tendría “…el gusto de abrazarte”. Al menos en cuatro ocasiones, Jesús Benigno Gálvez pronunció discursos en el día final de los exámenes, como fue costumbre en el Colegio El Salvador. El de 1860 fue incluido por José Manuel Carbonell en uno de los tomos de <em>La oratoria en Cuba</em> (1928), el de 1861 apareció en el segundo tomo la <em>Revista Habanera</em>. Los de 1862 y 1863 se publicaron junto a los leídos por otros profesores.</p>
<figure id="attachment_85877" aria-describedby="caption-attachment-85877" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-D-de-la-M-17-de-mayo-de-1905.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85877 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-D-de-la-M-17-de-mayo-de-1905-300x211.jpg" alt="" width="300" height="211" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-D-de-la-M-17-de-mayo-de-1905-300x211.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-D-de-la-M-17-de-mayo-de-1905-150x105.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-D-de-la-M-17-de-mayo-de-1905.bmp 522w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85877" class="wp-caption-text">Anuncio del libro <em>Curso de Geometría</em>, <em>Diario de la Marina</em>, 17 de mayo de 1905. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Todo parece indicar que Jesús Benigno Gálvez nunca escribió acerca de su maestro, ni sobre las estrechas relaciones de afecto que mantuvieron en el Colegio El Salvador. Así lo reconoció Manuel de la Cruz, al señalar que</p>
<blockquote><p>“Jesús Benigno Gálvez, dotado de facultades más vigorosas y mejor templadas que las de Angulo y Heredia, hizo voto de obscuridad y se envolvió en el manto del silencio”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85879" aria-describedby="caption-attachment-85879" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85879 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuba-y-America-1905-300x175.png" alt="" width="300" height="175" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuba-y-America-1905-300x175.png 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuba-y-America-1905-150x87.png 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cuba-y-America-1905.png 422w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-85879" class="wp-caption-text">Nota sobre el libro D<em>iálogo entre Serrano y Dulce, sobre la cuestión de Cuba</em>, revista <em>Cuba y América</em>, 1905. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Antonio Angulo y Heredia</strong></p>
<p>Matanzas fue la cuna de Antonio Angulo y Heredia, el 4 de agosto de 1837. Procedía de una ilustre familia y se educó en el afamado Colegio La Empresa, de los hermanos Guiteras. Después ingresó en el Colegio El Salvador. Realizó un breve viaje por Alemania en 1860, donde conoció la vida y obra del filósofo Karl Christian Friedrich <em>Krause.</em></p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8beQIeodo5"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-angulo-heredia-matancero-krausismo/">Antonio Angulo y Heredia: la filosofía en Cuba</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Antonio Angulo y Heredia: la filosofía en Cuba» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-angulo-heredia-matancero-krausismo/embed/#?secret=iEu1mX6u7F#?secret=8beQIeodo5" data-secret="8beQIeodo5" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Dos años después se estableció en España y en 1863 se graduó de abogado en Madrid.<em> Se dedicó a estudiar y defender la filosofía krausista, así como la adaptación de sus ideas al ámbito español por Julián Sanz del Río. </em>En 1864 fundó la <em>Revista Hispano Americana</em>. Desde las páginas de esta publicación fundamentó la necesidad de reformas para Cuba y Puerto Rico.</p>
<figure id="attachment_85875" aria-describedby="caption-attachment-85875" style="width: 175px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85875 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Angulo-y-Heredia.png" alt="" width="175" height="265" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Angulo-y-Heredia.png 175w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Angulo-y-Heredia-99x150.png 99w" sizes="auto, (max-width: 175px) 100vw, 175px" /><figcaption id="caption-attachment-85875" class="wp-caption-text">Antonio Angulo y Heredia. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el Ateneo de Madrid, Antonio Angulo y Heredia ofreció unas célebres lecciones sobre literatura alemana y las figuras de Goethe y Schiller. En ellas sostuvo la influencia del krausismo en el pensamiento filosófico de Luz y Caballero, lo cual desató una polémica que aún está latente. Fiel a la obra del maestro Luz, lo defendió en 1863 ante las calumnias del periódico católico madrileño <em>El Pensamiento Español</em>.</p>
<p>Antonio Angulo y Heredia publicó los libros <em>Goethe y Schiller. Su vida, sus obras y su influencia en Alemania</em> (1863), <em>El Pensamiento Español, periódico neocatólico de Madrid, y la instrucción pública en la Isla de Cuba</em> (1863) y <em>Estudios sobre los Estados Unidos de América. La democracia y el self-governement</em> (1865). Dio a conocer la traducción <em>París en América</em>, de Eduardo Laboulaye (1867). Falleció en Valladolid, España, el 5 de septiembre de 1875, a los 38 años.</p>
<p>Llegó a establecer una relación cercana y entrañable con su maestro José de la Luz y Caballero. Luz consideró a Antonio Angulo y Heredia su discípulo más aventajado y lo amó como a un hijo. Angulo, por su parte, llegó a sentir una verdadera veneración por su maestro. En <em>Cromitos cubanos</em>, Manuel de la Cruz escribió:</p>
<blockquote><p>“Angulo y Heredia fue una inteligencia precoz que muy temprano llegó a la atrofia y poco después a la muerte mental que sepultó en vida el numen de Milanés; era, además, hombre de sensibilidad enfermiza, a lo que quizás pueda atribuirse principalmente el tierno afecto que Luz le profesaba; sobre todo en las amargas postrimerías de su vida. Sumiso imitador de Luz, lo copia literalmente en sus defectos literarios, en los vicios de su estilo y en la aridez de la exposición; la sincera modestia de Luz es en él rebuscada afectación de humildad; las amplificaciones elocuentes y fecundas, monótonas redundancias. Angulo y Heredia, el más amado, fue el discípulo infiel, el que más daño pudo causar a la memoria de Luz, si la posteridad, con su crítica y su fervor, no hubiese realizado su reivindicación, exaltando y magnificando sus merecimientos como pensador filosófico. En una conferencia famosa que pronunció en el Ateneo de Madrid, convierte a Luz de monarca en vasallo y asienta la sacrílega mentira de incluirlo entre los devotos de la Metafísica alemana”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85881" aria-describedby="caption-attachment-85881" style="width: 226px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85881 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250424_200111-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250424_200111-226x300.jpg 226w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250424_200111-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250424_200111.jpg 340w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /><figcaption id="caption-attachment-85881" class="wp-caption-text">Tarja situada en la fachada del Colegio El Salvador en la calle Teniente Rey. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Más de un siglo después, la supuesta “infidelidad” de Antonio Angulo y Heredia ha sido puesta en duda por más de un estudioso. Fueron varios los factores que incidieron en esa apreciación de Manuel de la Cruz. Lo que si está fuera de duda, es que para José de la Luz este matancero fue el discípulo más amado. No por gusto fue el primero que pudo sustituir al maestro en uno de sus discursos anuales. Según Manuel Sanguily:</p>
<blockquote><p>“Desde que una enfermedad en la lengua le impidió cumplir lo que él llamaba su «deuda de palabra» con el público, quedó establecida la práctica de que en su nombre lo hicieran sus discípulos. El primero que llamó para sustituirle fue Antonio Angulo y Heredia: al año siguientes fueron Jesús B. Gálvez y Enrique Piñeyro”.</p></blockquote>
<p>El día 16 de diciembre de 1857 fue la ocasión en que Antonio Angulo y Heredia sustituyó a Luz en su habitual discurso del último día de los exámenes públicos en El Salvador. Antes de dar la palabra a su amado discípulo, el egregio maestro expresó con dificultad:</p>
<blockquote><p>“Hablo, Señores, para decir que no puedo hablar. Es el caso que sobre mis habituales achaques, he tenido uno que me ha atacado el uso de la palabra.  En estas circunstancias, deseando hablar, porque ¿quién no ha de desearlo, cuando están tantos pendientes de su palabra? convencido de que no podría hacerlo con la extensión que deseaba sin gran perjuicio de mi salud, y no queriendo por otra parte defraudar al público de esta deuda anual de la palabra que por costumbre tengo contraída, llamé a uno de mis discípulos, comuniquéle mis ideas, vacié en el suyo los sentimientos de mi pecho, y lo encargué de desenvolverlos en un discurso destinado a leerse en este acto. Redactólo en efecto, y habiéndose transfundido mi espíritu en el suyo, debo decir en justicia que es mía la materia, suya la forma, y el espíritu de los dos”.</p>
<p>“Confieso, Señores, que después de escrito, me pareció en el primer momento demasiado severo, que nunca la palabra hablada, fugaz y pasajera, aparece tan dura, como la misma palabra consignada y perpetuada por la escritura. <em>Litera scripta manet</em>, dijeron los antiguos. Sin embargo, considerando que así como se arrepentía el salmista de hablar palabras inútiles, podría arrepentirme después de no decir las útiles y provechosas, aunque severas, me decidí a que se leyera tal cual se concibió y escribió, pensando que si los jóvenes se mueven por el amor de la gloria, y el bello sexo por el sentimiento, a los viejos no debe impulsamos otro móvil que el amor santo del deber. Ahora solo resta que el discípulo por mí escogido desempeñe la parte que le toca, en la tarea que con él he dividido”.</p></blockquote>
<p>Tras la palabra del maestro, Antonio Angulo y Heredia, quien seguramente estaba visiblemente emocionado, dijo:</p>
<blockquote><p>“No tengo la vana pretensión, señores, de presentaros un discurso digno por sus formas del ilustrado auditorio a que se dirige: no hago más que cumplir un deber sagrado del discípulo agradecido para con el amado maestro. Si encontráis en mis palabras defectos e incorrecciones de estilo, atribuidos a mi ignorancia e insuficiencia: si halláis en ellas por el contrario provechosas verdades, ideas y sentimientos apreciables, sabed que son los del venerable maestro de la juventud cubana, que por mi boca os habla en los términos siguientes…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85883" aria-describedby="caption-attachment-85883" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Obituario-Angulo-y-Heredia-La-Correspondencia-de-Espana-15-de-septiembre-de-1875.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85883 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Obituario-Angulo-y-Heredia-La-Correspondencia-de-Espana-15-de-septiembre-de-1875-300x247.jpg" alt="" width="300" height="247" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Obituario-Angulo-y-Heredia-La-Correspondencia-de-Espana-15-de-septiembre-de-1875-300x247.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Obituario-Angulo-y-Heredia-La-Correspondencia-de-Espana-15-de-septiembre-de-1875-150x124.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Obituario-Angulo-y-Heredia-La-Correspondencia-de-Espana-15-de-septiembre-de-1875.bmp 540w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85883" class="wp-caption-text">Obituario Angulo y Heredia, <em>La Correspondencia de España</em>, 15 de septiembre de 1875. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El discursó que leyó Antonio Angulo y Heredia apareció incluido en el tercer tomo de las <em>Obras</em> de José de la Luz y Caballero. La más reciente edición es la que hizo la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, de la Universidad de La Habana, en 2001. Sobre este hecho agregó José Ignacio Rodríguez, uno de los biógrafos de Luz:</p>
<blockquote><p>“Este discípulo favorecido por el cariño del Señor Luz y de cuantos tuvieron la fortuna de conocerlo, fue el joven Don Antonio Ángulo y Heredia, de quien ya en otra ocasión hemos tenido que lamentar la pérdida. El discurso que pronunció en esta solemnidad se publicó después en forma de cuaderno, en octavo, circuló con profusión, y fue muy aplaudido. Era realmente una completa transfusión del espíritu del maestro en las palabras de su discípulo”.</p></blockquote>
<p>Otro aspecto a destacar es que, en el testamento que redactó como prueba de su última voluntad, José de la Luz y Caballero legó y donó “…una obra de mi biblioteca, como prueba especial de cariño&#8230;”, a varios amigos, grandes personalidades de la historia de Cuba: José Antonio Saco, José Antonio Echeverría, Gaspar Betancourt Cisneros y Nicolás José Gutiérrez. Además de ellos, incluyó a uno sólo de sus discípulos y este fue Antonio Angulo y Heredia.</p>
<p>Tras la muerte de Luz, Antonio Angulo y Heredia publicó en la revista La América, de Madrid, el artículo “Don José de la Luz y Caballero. Recuerdos y propósitos de uno de sus discípulos”, donde destacó sus cualidades como pensador y maestro. El libro <em>Goethe y Schiller. Su vida, sus obras y su influencia en Alemania</em> (1863), Antonio Angulo y Heredia lo dedicó: “A la memoria inmortal y veneranda del sabio filósofo y educador cubano, Don José de la Luz y Caballero”. En este texto lo llamó “…mi venerable y amadísimo maestro…” y “…mi inolvidable maestro…”.</p>
<figure id="attachment_85882" aria-describedby="caption-attachment-85882" style="width: 190px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85882 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-190x300.jpg 190w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro.bmp 440w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85882" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>El Pensamiento Español, periódico neocatólico de Madrid, y la instrucción pública en la Isla de Cuba</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otra de sus obras, <em>El Pensamiento Español, periódico neocatólico de Madrid, y la instrucción pública en la Isla de Cuba</em> (1863), fue concebida en defensa de Luz y Caballero. Ante ofensas publicadas contra su maestro, la respuesta fue digna y sentida. En un momento exclamó Antonio Angulo y Heredia:</p>
<blockquote><p>“Yo también fui discípulo de ese maestro; yo también fui una de las obras en que el grande artista educador se empeñó con más amoroso esmero en realizar de una manera viva, su bello ideal de la virtud y de la ciencia. ¡Pero cuán lejos está, señores, la imperfecta obra de corresponder siquiera en parte al bello ideal concebido por el sabio maestro, el inspirado artista! Quiera Dios que el espíritu divino del inmortal maestro, bendiga amoroso desde el cielo los constantes esfuerzos de su humilde discípulo para que este pueda siquiera dar un paso durante su peregrinación sobre la tierra hacia el bello ideal de perfección religiosa moral e intelectual que dejó esculpido en lo más íntimo de mi pecho, el virtuoso filósofo cubano D. José de la Luz y Caballero”.</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-discipulos-matanceros-de-jose-de-la-luz-y-caballero/">Los discípulos matanceros de José de la Luz y Caballero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Antonio Angulo y Heredia: la filosofía en Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Sep 2024 11:33:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En la historia de la filosofía en Cuba, el matancero Antonio Angulo y Heredia tiene un lugar destacado como defensor de la influencia del krausismo en las ideas cubanas.</strong></p>
<p>Matanzas fue la cuna donde nació <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Angulo_y_Heredia">Antonio Angulo y Heredia</a>, el 4 de agosto de 1837. Procedía de una ilustre familia. Su padre, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Miguel_Angulo">José Miguel Angulo y Heredia</a>, fue un intelectual y político que sobresalió como abanderado del reformismo. Su madre, María Ignacia Heredia y Heredia, era hermana del conocido poeta <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Heredia">José María</a>.</p>
<p>Se educó en el afamado Colegio La Empresa, de los hermanos Guiteras. Allí, en esa fragua de espíritus, comenzó a destacarse por su inteligencia natural. También estudió en el colegio habanero El Plantel.</p>
<p>Después ingresó en el Colegio El Salvador, dirigido por <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>, con quien llegó a establecer una relación entrañable. Luz lo consideró su discípulo más aventajado y lo amó como a un hijo. Angulo, por su parte, llegó a sentir una verdadera veneración por su maestro.</p>
<p>El 16 de diciembre de 1858 sustituyó a Luz, quien se encontraba enfermo, en la lectura del tradicional discurso al finalizar los exámenes generales. Antes de empezar a leer, expresó estas palabras de homenaje: “Si encontráis en mis palabras defectos e incorrecciones de estilo, atribuidlos a mi ignorancia e insuficiencia: si halláis en ellas por el contrario provechosas verdades, ideas y sentimientos apreciables, sabed que son los del venerable maestro de la juventud cubana, que por mi boca os habla…”.</p>
<p>Realizó un breve viaje por Alemania en 1860. En este país conoció la vida y obra del filósofo <a href="https://www.ecured.cu/Karl_Christian_Friedrich_Krause">Karl Christian Friedrich Krause</a><em>.</em> Dos años después se estableció en España y en 1863 se graduó de abogado en Madrid. Se dedicó entonces a estudiar y defender la filosofía krausista, así como la adaptación de sus ideas al ámbito español por <a href="https://www.ecured.cu/Juli%C3%A1n_Sanz_del_R%C3%ADo">Julián Sanz del Río</a>.</p>
<p>Para Angulo, algunas ideas del krausismo como la tolerancia académica y la libertad de cátedra, en oposición al dogmatismo, debían ser tomadas en cuenta, pues se correspondían con los postulados del liberalismo. Además, consideró muy positiva la laicidad que propugnaba, así como la creencia en un dios ajeno a reglamentaciones de ningún tipo.</p>
<p>En 1863 publicó en la revista <em>Revista Ibérica de Ciencias, Política, Literatura, Artes e Instrucción Pública</em>, varias “Cartas de un joven cubano dirigidas a D. Jesús B. Gálvez y dedicadas a la juventud de Cuba y España, sobre el movimiento científico y literario de esta última y las principales naciones de Europa”. Estas cartas también aparecieron en el periódico matancero <em>Aurora del Yumurí</em>.</p>
<p>En 1864 fundó la <em>Revista Hispano Americana</em>. Desde las páginas de esta publicación, en la cual estaba encargado de redactar la crónica política, defendió la necesidad de reformas para Cuba y Puerto Rico. Además, publicó las conferencias que impartió en el Ateneo de Madrid sobre los Estados Unidos de América, que después dio a conocer en forma de libro.</p>
<p>En el Ateneo de Madrid ofreció unas célebres lecciones sobre literatura alemana y las figuras de <a href="https://www.ecured.cu/Goethe">Goethe</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Friedrich_von_Schiller">Schiller</a>. En ellas sostuvo la influencia del krausismo en el pensamiento filosófico de Luz y Caballero, lo cual desató una polémica que aún está latente. Fiel a la obra del maestro Luz, lo defendió en 1863 ante las calumnias del periódico católico madrileño <em>El Pensamiento Español</em>.</p>
<p>Publicó los libros <em>Goethe y Schiller. Su vida, sus obras y su influencia en Alemania</em> (1863), <em>El Pensamiento Español, periódico neocatólico de Madrid, y la instrucción pública en la Isla de Cuba</em> (1863) y <em>Estudios sobre los Estados Unidos de América. La democracia y el self-governement</em> (1865). Dio a conocer la traducción <em>París en América</em>, de <a href="https://www.ecured.cu/Eduardo_Laboulaye">Eduardo Laboulaye</a> (1867).</p>
<p>Antonio Angulo y Heredia falleció en Valladolid, España, el 5 de septiembre de 1875, a los 38 años. A pesar de su juventud, se había ganado un puesto relevante en la historia de la filosofía en Cuba. (ALH)</p>
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