martes , 7 septiembre 2021

Alrededor de 300 millones de estudiantes sin clases en el mundo por Covid-19

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De acuerdo con cifras compiladas por la Unesco y reportadas en la red de redes, Internet, alrededor de 300 millones de estudiantes en el mundo se han quedado sin clases por efecto de las cuarentenas dictadas en diversos países afectados por el Covid-19.

La enfermedad  ha obligado a suspender clases en una magnitud sin precedentes, precisa el sitio web de la La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), cuya directora general, Audrey Azoulay, afirma: “Estamos trabajando con los países para asegurar que todos puedan continuar aprendiendo, especialmente los niños y jóvenes desfavorecidos, que suelen ser los más afectados por el cierre de escuelas”. Si bien los cierres temporales de escuelas como resultado de crisis sanitarias y de otro tipo no son, lamentablemente, algo nuevo, la escala mundial y la velocidad de la actual perturbación de la educación no tienen parangón y, si se prolongan, podrían llegar a amenazar el derecho a la educación”.

Hasta el 4 de marzo último, 22 países de tres continentes diferentes habían decretado el cierre de escuelas. Hace apenas dos semanas, China era el único país que había tomado esa medida. Y hoy esa cifra de naciones que han clausurado sus plantes temporalmente se ha incrementado, de acuerdo con reportes de prensa.

En respuesta a esa situación, la Unesco afirma que está apoyando la aplicación de programas de aprendizaje a distancia a gran escala y recomendando aplicaciones y plataformas educativas abiertas que las escuelas y los maestros pueden utilizar para llegar a los alumnos a distancia. La Organización está compartiendo las mejores prácticas para usar tecnologías móviles de bajo costo con fines de enseñanza y aprendizaje a fin de mitigar las perturbaciones que está experimentando la educación en esos países.

La fuente citada reconoce que el cierre de escuelas, incluso cuando es temporal, es problemático por numerosas razones. La más importante es la reducción del tiempo de instrucción, que repercute en los logros del aprendizaje. Cuando las escuelas cierran, el rendimiento educativo se ve afectado.

La interrupción de la escolaridad también da lugar a otras pérdidas más difíciles de medir, como las molestias para las familias y la disminución de la productividad económica, ya que los padres se esfuerzan por equilibrar las obligaciones laborales con el cuidado de los hijos.

Los cierres también agravan las desigualdades en materia de educación: las familias económicamente aventajadas suelen tener niveles de educación más altos y más recursos para colmar las lagunas de aprendizaje y ofrecer actividades de enriquecimiento a los niños que no pueden asistir a la escuela, concluye la nota de la Unesco. (TVY)(11/03/20).

 

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Acerca Roberto Pérez Betancourt

Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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