A los 18 años, para Mabelys Crespo Rodríguez, nada parece imposible. Estar en silla de ruedas deviene desafío para esta joven matancera que realiza su última prueba de ingreso a la Educación Superior.

A los 18 años, para Mabelys Crespo Rodríguez, nada parece imposible. Estar en silla de ruedas deviene desafío para esta joven matancera que realiza su última prueba de ingreso a la Educación Superior.
«En mi niñez no me percataba tanto de mi discapacidad porque mis familiares y amigos se encargaron de hacerme más fácil la vida. Hoy agradezco mucho la posibilidad que la Universidad nos da a las personas con discapacidad de que con solamente aprobar las pruebas de ingreso nos otorgan la carrera, pero eso se ve empañado cuando quieres optar por una carrera y debido a barreras arquitectónicas no puedes. En mi caso quisiera estudiar Lengua Inglesa con segunda lengua extranjera, que se estudia en la sede Juan Marinello de la Universidad de Matanzas; pero los laboratorios para las prácticas de esa especialidad están en un cuarto piso. En el futuro me gustaría que se pensara que exista un mobiliario adecuado y se diseñen espacios de acceso para las personas con discapacidad, esto nos facilitaría la estancia en la escuela».
Sus ojos resguardados por espejuelos, revisan cuidadosamente cada respuesta. Luce concentrada y tranquila, muchas horas de estudio así lo aseguran.

Desde los 9 años pertenece al proyecto País Petit dirigido por la escritora Loreley Rebull, por eso siente una gran a afición por la lectura y especialmente por la narración oral.
“ Pienso que mi ingreso al proyecto País Petit marcó mi integración a la sociedad. Antes era una niña tímida que no tenía muchos amigos y me avergonzaban muchísimas cosas. Desde que integro el proyecto mi vida dio un giro, descubrí una pasión, una manera de vida, algo que disfruto y mis relaciones sociales mejoraron muchísimo. Mi profesora Loreley Rebull, no solamente nos da calases de narración oral sino que nos prepara para la vida. Ella resulta una persona de la que yo me he nutrido muchísimo y quien me ha inspirado cada día a superarme. País Petit es una bendición para mi».

Con la máxima de que una barrera arquitectónica no puede limitar los sueños de una persona, Mabelys, se visualiza siendo útil a la sociedad.
«Me ilusiona mucho pensar en una vida totalmente integrada a la sociedad, ser una persona útil que aporte desde su situación al desarrollo. A pesar de barreras arquitectónicas, puertas estrechas, lograr ser una profesional ese es mi principal sueño. También vinculada a la narración oral».
Sin dudas resulta su historia un ejemplo de superación. A los que como ella se encuentran en situación de discapacidad les envía un mensaje.

«Una vez que fui consciente de mi enfermedad entendí que no podía quedarme estática sobre este sillón. Todos tenemos un objetivo en la vida y el mío es narrar, cuando lo hago nunca pienso impresionar sino inspirar. Si superamos las dificultades incitamos a otras personas a que superen sus miedos. Uno se puede sentir decaído a veces pero debemos entender que mientras más difícil sea el camino mayor será la satisfacción».
Su familia constituye un importante apoyo.

«Mi familia ha sido el soporte principal para mi. Sin ellos no hubiera conseguido nada de lo que he hecho. En especial mi madre que me respalda siempre y ajusta sus horarios a mis necesidades. Ellos nunca me han limitado, siempre me han impulsado a confiar más en mi misma y que poco a poco me desarrolle».
Esta joven matancera agradece sobremanera a la grandeza del servicio de salud cubano.
“Mi bienestar físico hoy se lo debo a todos los médicos que me han atendido a lo largo de mi vida. Aunque tengamos recursos limitados no nos detenemos y tenemos como prioridad la salud y el bienestar de las personas y por eso creo que soy muy afortunada”.
Mabelys alcanza cada una de las metas que se proponga. Bien sabe ella de empeño y dedicación. La triparesia espástica, enfermedad que afecta la movilidad de sus extremidades, se minimiza ante su sonrisa y ansias de superación.
TV Yumurí Su imagen más cercana