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	Comentarios en: De bulla en bulla	</title>
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		<title>
		Por: Aurora López Herrera		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Aurora López Herrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Sep 2023 14:08:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://www.tvyumuri.cu/matanzas/de-bulla-en-bulla/#comment-5265&quot;&gt;Juan Carlos Subiaut Suárez&lt;/a&gt;.

Gracias por tu aporte siempre oportuno y por tu demostrada amistad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/de-bulla-en-bulla/#comment-5265">Juan Carlos Subiaut Suárez</a>.</p>
<p>Gracias por tu aporte siempre oportuno y por tu demostrada amistad.</p>
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		Por: Juan Carlos Subiaut Suárez		</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/de-bulla-en-bulla/#comment-5265</link>

		<dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Subiaut Suárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Sep 2023 13:47:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Estimada Aurora. Muy en línea con su artículo.
He oído que último miércoles de cada mes de abril mundialmente se conmemora el Día internacional de la concientización sobre el ruido. En todo el mundo se realizan actividades para conocer las consecuencias de la sobreexposición al bullicio y promover actitudes responsables. Hace poco se puso en nuestra Gaceta una Resolución para la protección ante el acoso y otras acciones descriminantes. Pero, el atentado sonoro, sigue sin penalizarse, las únicas legislaciones al respecto se siguen ignorando impunemente e incluso, algunas como las estridentes discotecas sin insonorización alguna y en medio de barrios poblados las disfrazan como &quot;actividades culturales&quot; en beneficio de la comunidad.
Dicen además que las ciudades son cada vez más escandalosas. El tránsito (no sólo las motos a las que les han suprimido los silenciadores, ahora las motorinas con altovocinas de ruido reguetonero), las industrias, los eventos de ocio multitudinarios, los trabajos de construcción, incluso los vendedores ambulantes (pregonan a viva voz y a cualquier hora desde cualquier pedacito de oro hasta una muela de elefante jurásico), todo genera algarabía. Estamos sometidos a gran cantidad de estorbos sonoros, al punto de ser casi imposible encontrar tranquilidad durante el día, y esto nos afecta. También es un tema cultural. Muchos individuos no saben hablar si no es a gritos. 
Un entorno con ruido constante no solo altera el sueño, también causa trastornos psicológicos, cardiovasculares, y del sistema inmunológico, así como afecta la memoria, y dificulta el aprendizaje. Esta condición puede ser adquirida a cualquier edad, y los expertos en psicología afirman que, al mismo tiempo, suele sumir en la soledad, el aislamiento y la frustración.
Y no sigo, que me está pasando frente a la casa un vendedor en bicitaxi con altoparlante y grabación, que casi sienpre coincide (cosas del realismo del planeta Cuba) con el apagón de turno.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estimada Aurora. Muy en línea con su artículo.<br />
He oído que último miércoles de cada mes de abril mundialmente se conmemora el Día internacional de la concientización sobre el ruido. En todo el mundo se realizan actividades para conocer las consecuencias de la sobreexposición al bullicio y promover actitudes responsables. Hace poco se puso en nuestra Gaceta una Resolución para la protección ante el acoso y otras acciones descriminantes. Pero, el atentado sonoro, sigue sin penalizarse, las únicas legislaciones al respecto se siguen ignorando impunemente e incluso, algunas como las estridentes discotecas sin insonorización alguna y en medio de barrios poblados las disfrazan como «actividades culturales» en beneficio de la comunidad.<br />
Dicen además que las ciudades son cada vez más escandalosas. El tránsito (no sólo las motos a las que les han suprimido los silenciadores, ahora las motorinas con altovocinas de ruido reguetonero), las industrias, los eventos de ocio multitudinarios, los trabajos de construcción, incluso los vendedores ambulantes (pregonan a viva voz y a cualquier hora desde cualquier pedacito de oro hasta una muela de elefante jurásico), todo genera algarabía. Estamos sometidos a gran cantidad de estorbos sonoros, al punto de ser casi imposible encontrar tranquilidad durante el día, y esto nos afecta. También es un tema cultural. Muchos individuos no saben hablar si no es a gritos.<br />
Un entorno con ruido constante no solo altera el sueño, también causa trastornos psicológicos, cardiovasculares, y del sistema inmunológico, así como afecta la memoria, y dificulta el aprendizaje. Esta condición puede ser adquirida a cualquier edad, y los expertos en psicología afirman que, al mismo tiempo, suele sumir en la soledad, el aislamiento y la frustración.<br />
Y no sigo, que me está pasando frente a la casa un vendedor en bicitaxi con altoparlante y grabación, que casi sienpre coincide (cosas del realismo del planeta Cuba) con el apagón de turno.</p>
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