Las mujeres matanceras contribuyen a la confección de nasobucos como una de las tareas priorizadas en estos tiempos de la COVID-19. Su entrega y dedicación frente a las máquinas de coser permiten ayudar a preservar la vida de muchas personas.
Las máquinas no paran de coser. Las manos se mueven ágiles sobre la tela para confeccionar la mayor cantidad posible de nasobucos y con ello contribuir a la prevención de la COVID-19
Así laboran desde hace 15 días estas mujeres matanceras con el propósito de evitar el contagio por la COVID-19
Sus ejemplos se multiplican en la provincia de Matanzas como parte de las acciones de la federación de Mujeres cubana y su movimiento de mujeres creadoras.
Sin reparar en horarios ni días de la semana estas mujeres cosen miles de nasobucos sin costo alguno para entregar a la comunidad y a diferentes instituciones.
La tela, el hilo, la aguja y las manos mágicas de mujeres como Nancy, Milercys, Maritza, Enilda y Nitza se vuelven protagonistas por estos días.
El humanismo y la solidaridad le ganan espacio a la COVID-19 cuando se hace indispensable la cooperación de todos.
Esta noble labor ha permitido entregar cerca de 7 000 nasobucos en la provincia de Matanzas a difernetes sectores y grupos vulnerables para ayudar a la prevención de la COVID-19.
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