A sus 26 años, Yaiselín González Moreno se desempeña como agente del orden público de la policía motorizada perteneciente la Unidad de Tránsito de Matanzas. Veterinaria de profesión, Yaiselín siempre sintió afinidad hacia la labor que hoy desempeña.
“Yo lo que estudié fue veterinaria; pero me llamaba la atención ser policía. Veía a las mujeres con sus uniformes, tan serias y eso quizás me motivó a querer convertirme en una de ellas. Fueron haciendo las captaciones para ingresar al Ministerio del Interior y me inscribí. Estaba apta para entrar a las filas y vine para acá para Matanzas a pasar el curso”.
Ella ingresó a las filas del Ministerio del Interior hace 4 años. Desde entonces se vinculó a la labor de la Policía Nacional Revolucionaria y luego a la especialidad de tránsito.
“Estamos encargados de velar por la integridad física de nuestros dirigentes, la tranquilidad ciudadana, la prevención de los accidentes del tránsito y la detección de ilegalidades”.
Los ojos de Yaiselín, santiaguera de nacimiento, amenazan con llanto ante la pregunta de cuán difícil es vivir tan lejos de su familia, a la cual visita solo 2 veces al año.
“Es muy difícil estar lejos de mi casa, en una provincia tan distante; pero estoy comprometida con la Revolución. Este fue el trabajo que elegí y me encanta lo que hago. Tengo la disposición de asumir todas las tareas que se me asignen, creo que esa debe ser la premisa de un joven de estos tiempos. Voy a estar aquí para lo que la Patria me necesite”.

Ella enfrenta a diario el reto de imponer orden en la vía pública para lo cual ser mujer no resulta un impedimento.
“En mi trabajo diario en la vía he sido objeto de halagos, rara vez de ofensas. Mi uniforme y mi carácter imponen bastante. Siempre trato bien a las personas y me dirijo a ellas con respeto por muy seria que sea la infracción cometida. Ser mujer no ha limitado para nada mi trabajo, todo lo contrario, lo asumo con seriedad y en todo momento recibo el apoyo de mis compañeros”.
Yaiselín confiesa que los accidentes resultan las situaciones con las que nunca quisiera lidiar.
“Quisiera hacer un llamado a todos los conductores para que tengan mayor cuidado en la vía y presten más atención mientras manejan para así evitar la ocurrencia de lamentables accidentes”.
La primer suboficial acomoda su pelo, se coloca el casco, sube a su moto con número 423 y sale a la vía dispuesta a demostrar que el orden público también tiene rostro de mujer.
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