Confieso que aún me resulta inquietante cruzar la línea roja. Allí se saltan todas las alarmas. Siento un corrientazo que me recorre la espalda y mi corazón bombea con prisa. Entonces mis pasos ya no se sienten tan seguros y el cerebro pone cuidado al enviar el estímulo para ejecutarlos. Todo pasa en apenas cuestiones … Sigue leyendo Cruzar la línea roja
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