martes , 19 octubre 2021

Siempre será Fidel

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«Fidel es mucho Fidel. Todos lo sabemos

                                                                     muy bien. Fidel es insustituible y el pueblo

                                                                     continuará su obra cuando ya no esté

                                                                     físicamente. Aunque siempre lo estarán

                                                                     sus ideas, que han hecho posible levantar

                                                                     el bastión de dignidad y justicia que nuestro

                                                                     país representa.»

                                                                                                       Raúl Castro Ruz

En enero de 1959, acudir a ver a Fidel, a su paso con la Caravana de la Victoria, fue una fiesta de pueblo. Hasta la Calzada de Tirry fui con mis padres y tras horas de espera, entrada la noche, alcanzamos a ver al héroe de la Sierra Maestra.

De su heroicidad y significación histórica, solo conocía por el hablar apasionado de los mayores, entre frases de agradecimiento y esperanza, combinadas con las inagotables consignas revolucionarias. Entonces pude asociar a los iluminados barbudos con aquellos que cada noche reunían sigilosamente a la familia en torno al pequeño radio de mi padrino, donde más de una vez escuché la voz intrépida de Violeta Casal anunciar una emisora Rebelde, desde un territorio libre de Cuba.

Después fue en el Goicuría, una mañana de abril, cuando vino para convertir en escuela lo que había sido un odioso cuartel. Allí, con mis compañeros de aula, maestros y miles de matanceros congregados, ovacionamos al líder al expresar, como una revelación de lo que sería el futuro de la Patria… ¡que se llenen esas aulas de niños!, ¡que se llenen esas aulas de libros!, ¡que se llenen esas aulas de maestros!

Luego se multiplicaron las ocasiones en que acudí junto al pueblo a ver y escuchar a Fidel.  Nadie quedaba en casa para asistir a las grandes concentraciones en la Plaza de la Revolución, o al tránsito del líder por la ciudad de los puentes, acompañado de mandatarios de países amigos. Asistí a las tres ocasiones en que Matanzas, obtuvo la sede del acto nacional por el 26 de Julio. En 1991 fui invitado a la tribuna, la memorable ocasión en que el heroico líder sudafricano Nelson Mandela asistió invitado por Fidel a la celebración en Matanzas del Día de la Rebeldía Nacional.

Con Fidel estuve en varios congresos y eventos. Guardo un recuerdo especial del IV Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, cuando de forma inusual, al concluir una de las sesiones de trabajo, bajó al plenario hasta las filas de la delegación matancera para precisar la celebración del cumplimiento de un compromiso productivo de los muchachos de la FEEM en el plan citrícola de Jagüey Grande.

Como delegado a varios congresos de la Central de Trabajadores de Cuba, admiré la forma especial con que Fidel establecía el diálogo con los participantes, para profundizar y hallar respuestas a los planteamientos e inquietudes que pudieran surgir en el debate, por agudos y complejos que aquellos fueran. Como símbolo memorable de su pensamiento y colofón del XVIII Congreso de la CTC, recuerdo su pronunciamiento del concepto Revolución, el Primero de Mayo de 2000 en la histórica Plaza de la Revolución.

Tribunas antimperialistas, Foros de Ciencia y Técnica y la inauguración del Museo a la Batalla de Ideas, son otras de las ocasiones en que la presencia del Líder Histórico de la Revolución Cubana dejó una huella imperecedera en este humilde cronista.

Consciente de la finita naturaleza material de los hombres, pero igualmente convencido de la grandeza del pensamiento de Fidel, la noche del 25 de noviembre, cuando Raúl dio a conocer su muerte, no pude evitar el estremecimiento profundo. Desperté a mi madre, y muy quedo, como en un susurro, le dije: Murió Fidel. Sin otra palabra, nos apretamos fuertemente las manos.

Sobre Fidel no aprendí hablar en pasado. A la altura de sus 95 años anuncia el porvenir. Así es y será. Siempre.

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Acerca Angel Rodríguez Pérez

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