martes , 19 octubre 2021
Arrancan JJOO 2020
Foto: La Vanguardia

Del cine, las olimpiadas y los samuráis

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El mundo japonés se me presentó, así de golpe, hace casi 60 años.

Por un lado descubría el cine samurai, con las emblemáticas películas El Bravo, del reconocido cineasta nipón Akira Kurosawa, y Haraquiri, de la mano rigurosa de Masaki Kobayashy. Ambos filmes recién estrenados en nuestras salas de cine ejercieron su impacto. Entre las historias de Yojimbo, el samurái errante y las del ronin que defendía el honor, conocí aspectos importantes del Japón feudal, por mí ignorados.

Del otro lado, los Juegos de la XVIII Olimpiada Tokio 1964, efectuados del 10 al 24 de octubre de ese año, sorprendían por su organización y despliegue de novedosas tecnologías.

Entre el mundo medieval y la floreciente modernidad me acerqué en breve tiempo a un segmento de la cultura milenaria del país asiático.

Pero el cine también me había brindado un sugestivo acercamiento a las distintas disciplinas deportivas, con la película italiana La gran Olimpiada, que recoge momentos singulares de Roma 1960. Un detalle fílmico guardaba especial significación para los cubanos: la participación del estelar velocista cubano Enrique Figuerola, ocupante del cuarto lugar en la electrizante carrera de los 100 metros planos, donde el atleta alemán Armin Hary detuvo los relojes en 10.0 segundos para imponer un nuevo récord olímpico.

Para Tokio 1964, mi acercamiento al deporte se había profundizado. Un año antes participé de los Primeros Juegos Deportivos Escolares, en atletismo, y el interés por toda manifestación deportiva crecía.

Pudiera parecer ocioso recordar que para aquella fecha, la transmisión televisiva de los eventos deportivos internacionales era muy limitada. Eran los tiempos que apenas accedíamos a unas pocas imágenes que se transmitían en el noticiero estelar de la televisión cubana.

Por eso cada noche, al regresar a casa desde la EIDE a la que pertenecía, me acercaba al televisor de los vecinos donde mis padres frecuentaban ver el noticiero. Luego de avanzar por las distintas eliminatorias, Figuerola regresaba a una final olímpica.

El día esperado, llegué con unos minutos de atraso. Ya habían transmitido el resultado. Recuerdo que sin demasiada alegría mi madre comentó: «El cubano ganó plata, hijo». Ella no conocía mucho de deportes. ¿Cuánto hubiéramos disfrutado el oro? Pero un segundo lugar en una competición olímpica era y seguirá siendo un resultado extraordinario.

Con los años Cuba llegó a convertirse en un digno rival. Memorables actuaciones llenarían de incontables párrafos este breve recordatorio. Las largas horas de transmisión, ahora posibles por el desarrollo de las comunicaciones y el esfuerzo de nuestras instituciones, estimulan la memoria ante el retorno de unos juegos olímpicos a la capital nipona.

De algún modo se crece la estirpe de los Yojimbo, ahora con katanas de nueva generación y en medio de una situación epidemiológica que pospuso por un año las competiciones. Por pura y meritoria voluntad ha podido reeditar los clásicos juegos.

Sean el amor y la solidaridad legítimos beneficiarios de la osadía.

TV Yumurí en Youtube

Acerca Angel Rodríguez Pérez

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