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	<title>Luis Ernesto Martínez González, autor en TV Yumurí</title>
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	<title>Luis Ernesto Martínez González, autor en TV Yumurí</title>
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		<title>Libros en José Martí (XXXVII): Diccionario biográfico americano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 20:43:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[libros en José Martí]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1875 y 1882 José Martí mencionó, en tres ocasiones, un diccionario biográfico de hombres...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/libros-en-jose-marti-xxxvii-diccionario-biografico-americano/">Libros en José Martí (XXXVII): Diccionario biográfico americano</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1875 y 1882 José Martí mencionó, en tres ocasiones, un diccionario biográfico de hombres y cosas de América.</strong></p>
<p>La primera referencia martiana al <em>Diccionario biográfico</em> de José Domingo Cortés apareció en unos de los boletines que escribió para la <em>Revista Universal</em>, de México, el 28 de agosto de 1875. En esta oportunidad  <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> escribió:</p>
<blockquote><p>“No ha dado espacio a sus tareas Cortés desde que comenzó en ellas en París: colecciona y da a luz cuanto de bueno se ha publicado en las repúblicas sudamericanas, y hoy mismo fatiga las prensas con un lujoso <em>Diccionario biográfico histórico de hombres y cosas de América</em>, que tendrá de seguro en los países meridionales hermanos, la aceptación que es ya usanza que allí tenga todo lo que hace José Domingo Cortés”.</p></blockquote>
<p>Un año después, el 2 de agosto de 1876, volvió a escribir sobre este libro en el mismo periódico:</p>
<blockquote><p>“Ya se ha publicado en París la erudita y patriótica obra del americano José Domingo Cortés, una de cuyas páginas, la importante de Juárez, tuvimos el placer de anticipar en la <em>Revista </em>mucho tiempo hace. Éxito, de seguro lo tendrá el <em>Diccionario</em>, porque es obra nueva y adornará y servirá mucho en toda biblioteca. En cuanto a fidelidad de las noticias y elección de los personajes, deseamos que Cortés haya tenido más acierto que el que presidió a su obra, tan bella en tipografía cuanto desgraciada como colección, sobre <em>Poetisas americanas</em>”.</p></blockquote>
<p>Por último, el 17 de febrero de 1882, en las páginas de<em> La Opinión Nacional</em>, de Caracas, hizo la siguiente crítica del contenido de este libro:</p>
<blockquote><p>“Cosa semejante es el <em>Diccionario Biográfico </em>de José Domingo Cortés, que con ser una obra meritoria, porque ha reunido por primera vez a nuestros hombres notables, trueca a veces sus sexos, y hace de un actor una actriz, solo porque lleva nombre de mujer; y pone en el Perú la cuna de los que la tuvieron en la falda del Ávila; y como pidió a hombres notables de cada país las biografías de sus compatriotas que aparecen en el libro como obra de Cortés, ha puesto en su obra todas las rencillas políticas o envidias personales que harían callar a biógrafos los méritos de sus rivales, o enaltecer fuera de medida los de sus paniaguados. Decimos que no está de buenas la literatura americana”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_112025" aria-describedby="caption-attachment-112025" style="width: 193px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-29.bmp"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-112025 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-29-193x300.jpg" alt="" width="193" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-29-193x300.jpg 193w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-29-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-29.bmp 304w" sizes="(max-width: 193px) 100vw, 193px" /></a><figcaption id="caption-attachment-112025" class="wp-caption-text">Portada del libro. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>El libro</strong></p>
<p>Los datos de portada de este libro son los siguientes:</p>
<p><em>Diccionario biográfico americano. </em>Este volumen contiene los nombres, con los datos biográficos i enumeración de las obras de todas las personas que se han ilustrado en las letras, las armas, las ciencias, las artes, en el continente americano. Por José Domingo Cortés. Adicto a la Legación de Chile en Béljica, Caballero de la Órden de la Rosa del Brasil, ExDirector Jeneral de las Bibliotecas Públicas de Bolivia, Miembro Corresponsal de la Exposición Internacional de Chile en Francia. Paris. Tipografía Lahure. 9, calle de Fleurus, 9. 1875.</p>
<p>Tuvo una segunda edición en 1876. La biografía de <a href="https://www.ecured.cu/Benito_Ju%C3%A1rez">Benito Juárez</a> que José Martí mencionó aparece en las páginas 257-259.</p>
<p><strong>El autor</strong></p>
<figure id="attachment_112024" aria-describedby="caption-attachment-112024" style="width: 148px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-112024 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/articles-312537_thumbnail-243x300.jpg" alt="" width="148" height="183" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/articles-312537_thumbnail-243x300.jpg 243w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/articles-312537_thumbnail-122x150.jpg 122w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/articles-312537_thumbnail.jpg 271w" sizes="(max-width: 148px) 100vw, 148px" /><figcaption id="caption-attachment-112024" class="wp-caption-text">José Domingo Cortés. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>José Domingo Cortés (1839-1884) fue un escritor y periodista chileno. Publicó antologías, historias y obras biográficas de tema americano, entre ellas, <em>Inspiraciones patrióticas de la América republicana</em> (1864), <em>Galería de hombres célebres de Bolivia</em> (1869), <em>Parnaso peruano</em> (1871), <em>Biografía americana, o Galería de poetas célebres</em> (1871), <em>Parnaso argentino</em> (1873) y<em> América poética </em>(1875), entre otras.</p>
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		<title>Antonio Guiteras Font: maestro y director del Colegio La Empresa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 17:15:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Guiteras Font]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Educación en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[La Empresa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Personalidad de la educación cubana, la obra de Antonio Guiteras Font está unida al Colegio...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/guiteras/">Antonio Guiteras Font: maestro y director del Colegio La Empresa</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Personalidad de la educación cubana, la obra de Antonio Guiteras Font está unida al Colegio La Empresa. </strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Guiteras_Font">Antonio Guiteras Font</a> es el menos conocido de una trilogía de hermanos matanceros que dio prestigio a Matanzas y a Cuba. Las obras que publicaron <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Jos%C3%A9_Guiteras_Font">Pedro José</a> (1814-1890) y <a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Guiteras_Font">Eusebio Guiteras Font</a> (1823-1893), los hicieron famosos. Esto, quizás, ha opacado la significación de su otro hermano, alguien que se consagró a educar. Como dijo <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>: a escribir en el alma de los hombres.</p>
<p><strong>La calle Río </strong></p>
<p>En la casa número 9, de la conocida calle Río, nació Antonio Guiteras Font el 20 de junio de 1819. Estudió los primeros grados en la escuela de Ambrosio José González, primer educador de renombre que tuvo Matanzas. En este centro fue condiscípulo de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Jacinto_Milan%C3%A9s">José Jacinto Milanés</a>. Después matriculó en el Colegio San Cristóbal de Carraguao, donde fue discípulo aventajado de José de la Luz y Caballero. Inició los estudios de derecho en la Universidad de La Habana en 1841, los que concluyó en Madrid. Aunque se graduó, nunca ejerció como abogado.</p>
<p>Al finalizar los estudios universitarios, viajó con su hermano Eusebio por varios países de Europa y el Oriente. El objetivo de ese periplo era conocer los sistemas educacionales más avanzados, con vistas a fundar un centro educativo en su ciudad natal. Ambos visitaron Grecia, Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Holanda y Egipto. Acerca de este recorrido Eusebio Guiteras publicó la crónica “Relación de un viaje a Grecia”, donde expresó:</p>
<blockquote><p>“Es un placer muy grande, a los veinte años, oír el murmullo de las fuentes de la Alhambra, sentir el movimiento universal de Paris, sentarse sobre las ruinas de Roma, subir al Vesubio, pasearse bajo las bóvedas de los orgullosos palacios de Venecia. Nada de esto, sin embargo, satisface cuando se tiene en perspectiva un viaje a Oriente. Así es que con el aliento de quien da principio a su viaje, llegamos a Trieste hacia la mitad de agosto de 1844, en busca de los vapores de levante”.</p></blockquote>
<p>De regreso a Cuba, Antonio Guiteras Font volvió a Matanzas y contrajo nupcias con Teresa Gener Puñales, madre de sus 13 hijos. Entre ellos estuvo <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Ram%C3%B3n_Guiteras_Gener">José Ramón Guiteras Gener</a>, quien, ansioso por incorporarse a la lucha por la independencia de su patria, viajó a Cuba como expedicionario en 1870, fue apresado por los españoles, condenado a muerte y fusilado. Otro de sus hijos, Calixto, fue el padre el conocido revolucionario cubano <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Guiteras_Holmes">Antonio Guiteras Holmes</a>.</p>
<figure id="attachment_111805" aria-describedby="caption-attachment-111805" style="width: 183px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class="wp-image-111805 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Guiteras-Font-183x300.png" alt="" width="183" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Guiteras-Font-183x300.png 183w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Guiteras-Font-92x150.png 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antonio-Guiteras-Font.png 336w" sizes="(max-width: 183px) 100vw, 183px" /><figcaption id="caption-attachment-111805" class="wp-caption-text">Foto más conocida de Antonio Guiteras Font. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Una vez establecido definitivamente en Matanzas, Antonio Guiteras Font impartió clases en el Colegio de Santa Teresa de Jesús. En este estudiaban niñas y era dirigido por Pío Campuzano. Se destacó desde entonces por sus cualidades como maestro, que enseguida fueron reconocidas por sus coterráneos. Sobre esa base, su hermano Eusebio lo recomendó para integrar el claustro del Colegio La Empresa.</p>
<p>Fue de la mano de su hermano Eusebio, nuevo director nombrado en 1850, que Antonio Guiteras Font llegó al Colegio La Empresa, centro que también radicó en la calle Río, pero en el número 40. Eusebio confió en la dedicación y las habilidades pedagógicas que poseía. No se equivocó y el nuevo profesor superó con creces las expectativas iniciales. En esta institución educativa su nombre se insertó para siempre en la historia de la educación cubana.</p>
<p>Fue tal su dedicación a La Empresa, que Antonio Guiteras Font asumió en 1852 la dirección de ese colegio en sustitución de su hermano. Ocupó el cargo por 17 años, hasta 1869. Fue, por tanto, bajo su conducción que ocurrió el período de más fama y brillantez pedagógica de la célebre escuela. Esto sólo lo pudo interrumpir el inicio de la Guerra de los Diez Años y la clausura de La Empresa, por las autoridades españolas, en octubre de 1869.</p>
<figure id="attachment_111806" aria-describedby="caption-attachment-111806" style="width: 217px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111806 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30758463825-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30758463825-217x300.jpg 217w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30758463825-108x150.jpg 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30758463825.jpg 252w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /><figcaption id="caption-attachment-111806" class="wp-caption-text">Portada de uno de los programas impartidos en el Colegio La Empresa. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los libros que publicó estuvieron vinculados a la labor docente que realizó en La Empresa. Fue el caso de <em>Nueva gramática castellana. Dividida en tres partes</em> (1856) y <em>Gramática castellana, adaptada a la capacidad de los niños tiernos en el segundo y tercer año de esta enseñanza, dispuesta para servir de texto en la tercera y cuarta clase del colegio La Empresa</em> (1859; con otras tres ediciones). También fue autor de <em>Rudimentos de gramática castellana</em> (1859, reeditado en 1863) y de <em>Rudimentos de gramática castellana, adaptados a la capacidad de los niños tiernos en el primer año de esta enseñanza, dispuestos para servir de texto en la segunda clase del colegio La Empresa</em> (1867-1868).</p>
<p>Acosado por las autoridades a causa de su militancia independentista, Antonio Guiteras Font debió emigrar para salvar su vida y la de su extensa familia. Se radicó en Barcelona, donde continuó escribiendo y terminó la que muchos consideran su obra mayor: una traducción de la <em>Eneida</em> de <a href="https://www.ecured.cu/Virgilio">Virgilio</a>, en la cual trabajó por varias décadas. Murió, hace 125 años, el 17 de agosto de 1901, en el pueblo de San Hilario Sacalm, Cataluña, cerca de los Pirineos.</p>
<p>Con la muerte de Antonio Guiteras Font, terminó una estirpe de hermanos que dio gloria a Matanzas y a Cuba. En la prensa española se publicó la siguiente nota:</p>
<blockquote><p>“En 17 de agosto último falleció en San Hilario Sacalm a la edad de 88 años, D. Antonio Guiteras. Nació en la Habana, siendo sus padres oriundos de Canet de Mar (provincia de Barcelona). Fue director del Colegio La Empresa que en Cuba alcanzó gran nombradía y escribió una traducción de la Eneida. Era autor además de varios trabajos literarios y de erudición”.</p></blockquote>
<p>Años después, <a href="https://www.ecured.cu/Lola_Mar%C3%ADa_Ximeno_Cruz">Dolores María de Ximeno</a> lo recordó, estrechamente unido a su amado colegio, de la siguiente forma:</p>
<blockquote><p>“En el magnífico colegio a que tantas veces he hecho referencia y bajo la dirección de hombres escogidos durante el período de casi treinta años que de vida tuvo el plantel, sobresale en el lapsus de unos diez y ocho, la sabia dirección de don Antonio Guiteras y puede decirse que asume él toda la gloria, gloria como la de don José de la Luz, única, y de ellos solos”.</p>
<p>“Allí formóse el carácter, el cultivado intelecto de cubanos que en todo tiempo honraron a su patria, ya como intelectuales ilustres, ya como sencillos padres de familia adelantados y cultos, que en todos quedó fijo indeleble sello”.</p>
<p>“Vasto el campo de los conocimientos preparaba sólidamente las orientaciones, que es cosa que desde la más tierna edad despunta con la vida el inicio de la vocación, y por eso de la sencilla lección de Historia surgieron guerreros, héroes y mártires…”.</p></blockquote>
<p>Uno de sus discípulos, el después destacado pedagogo <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Vald%C3%A9s_Rodr%C3%ADguez">Manuel Valdés Rodríguez</a>, evocó su ejemplo:</p>
<blockquote><p>“Recuerdo con viva impresión el rostro y la actitud de Guiteras, emblema de un respeto que nadie osaba atentar. Alto, algún tanto escaso de carnes, la pulcritud de su traje era digna de su sencillez en el vestir. La expresión de su rostro era casi fría, sin que nada lograra perturbarla. Esta expresión de severidad fue la característica de los grandes maestros de la época”.</p>
<p>“La compostura, regularidad y temperamento severo e inflexible de Guiteras, no fue discutida ni por discípulos ni por maestros, porque, no sólo tuvo el talento de atraerse los mejores ingenios de su época, sino que hizo de su famoso colegio un verdadero seminario de maestros. En este sentido, fue padre de una brillantísima porción de jóvenes talentosos, capaces para acometer las más generosas tentativas…”.</p>
<p>“Era evidente que el lucro no podía ser la aspiración de Guiteras. Por su desinterés y su ideal que no desmentía, fue verdadero sacerdote. Todo lo abandonaba para ser sangre, alma y vida de su privilegiado colegio”.</p></blockquote>
<p><strong>Tres anécdotas del maestro</strong></p>
<p>En su libro de memorias, Dolores María de Ximeno, recordó la impresión que causaban los estudiantes de Antonio Guiteras Font en La Habana:</p>
<blockquote><p>“Su intelectualidad era mucha, sosteniendo parte la brillante exposición de ella, don Antonio Guiteras en el afamado colegio La Empresa, cuando concurría con sus discípulos a la capital a los exámenes anuales del Instituto, llenándose aquel centro de admiradores, al sugestivo reclamo de «Ahí están los de La Empresa, ahí están los de Matanzas», que decir quería inusitado lucimiento, éxitos especiales”.</p></blockquote>
<p>Sobre la rectitud que lo animaba en su labor, en una ocasión se recordó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“En otra ocasión un profesor imponía merecida penitencia al hijo mayor del gobernador de Matanzas, que por aquella época era nada menos que un brigadier del ejército español, con todas las prerrogativas de un virrey de las Indias. Llegó la hora de la comida en el palacio de la Plaza de Armas y la señora del Gobernador mandó un recado para que el niño fuera a comer, a lo que, aunque en forma muy cortés, se negó Don Antonio. Molesta y temerosa la madre de que el hijo no comiera o la hora acostumbrada, hizo intervenir al esposo, y este mandó o un ayudante con nueva petición que fue, como la anterior, denegada. Entonces el Gobernador dirigió una comunicación al Director, participándole que, habiendo determinado quitar al niño del Colegio, esperaba que lo dejase salir, acompañado por el mensajero; pero, con gran extrañeza del padre. Don Antonio contestóle que sentía la determinación y que le enviaría a su hijo tan pronto como hubiese cumplido la penitencia. El Brigadier no insistió y su hijo cumplió como otro escolar cualquiera los preceptos seguidos en el colegio. Dejó de mandarlo algún tiempo; pero, sugestionado por la severidad de Don Antonio y, sobre todo, por lo enseñanza que allí se impartía, volvió a inscribirlo como alumno del plantel”.</p></blockquote>
<p>Otra anécdota destacó su carácter estoico y sentido de la responsabilidad:</p>
<blockquote><p>“Finalizaba un mes y Don Antonio, sentido en su pequeño escritorio, a lo izquierda de aquel alto reloj (cuyas horas y medias esperábamos con impaciencia de escolar) llenaba en persona los estados que periódicamente remitía a los padres de sus educandos. Entra con gran precipitación un vecino de su vivienda particular o un criado de la casa y le dice: —«Acaba de caer un escaparate en la casa de usted, aplastando a uno de sus hijos». —«¿Ha muerto el niño?» —«Sí, señor». Don Antonio levanta la pluma y con voz firma dice a su interlocutor: —«Bien, avise a casa que cuando distribuya las clases iré». Pocos minutos después, la campana del del reloj anuncia la hora de salida. Don Antonio, como siempre, da lectura a la lista de penitenciados, llama pausadamente clase por clase y, una vez que ha cumplido con su deber, entra en la dirección y comunica a varios profesores allí reunidos la desgracia que le abruma, y, sin descomponerse, con su andar rítmico habitual, toma su sombrero y se encamina o su conturbada casa. Hora y media después, y conteniendo las explosiones de su dolor, vuelve al Colegio a cumplir con su ministerio de director”. (ALH)</p></blockquote>
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		<title>Libros en José Martí (XXXVI): Bosquejo histórico de las revoluciones en Centroamérica</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/libros-en-jose-marti-xxxvi-bosquejo-historico-de-las-revoluciones-en-centroamerica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 17:32:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Marurae]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[libros en José Martí]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1878 José Martí valoró críticamente un libro sobre la historia de Guatemala. El folleto...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1878 José Martí valoró críticamente un libro sobre la historia de Guatemala.</strong></p>
<p>El folleto <em>Guatemala</em> (1878), que <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> publicó en México, es un referente acerca de la naturaleza, la historia, la política y la sociedad de ese país centroamericano. En sus páginas el Apóstol escribió acerca del libro <em>Bosquejo histórico de las revoluciones en Centroamérica</em>. Sus palabras fueron las siguientes:</p>
<blockquote><p>“Marure se llama el historiador de las revoluciones en Centro América, valioso libro que el Gobierno reimprime ahora y que alcanza hasta el año 1852.</p>
<p>La ira de partido persiguió al muerto hasta su obra, y la última parte de esta, por muy notable tenida, desapareció sin ser vista de nadie. Costaba entonces trabajo por allí ser liberal, y liberal fue el libro de Marure.</p>
<p>Muy niño yo, admiraba ya en La Habana la concisión de estilo, corte enérgico de frase, mesurado pensamiento de un letrado guatemalteco, para quien no era cosa nueva oír decir que escribía a modo del egregio prosista Jovellanos.</p>
<p>Rebusqué luego para hacer unos cuantos versos dramáticos sobre el día patriótico, la librería nutrida del señor don Mariano Padilla, americanista religioso, minucioso bibliófilo, coleccionador inteligente, y hube ocasión de asombro con leer los más humildes papeles públicos que, por los años 15, y 19, y 21, y 25 y 30, veían con animación hoy olvidada, la curiosa luz. Brío en la idea, sensatez en el deseo, pureza y sobriedad; sobriedad sobre todo, en la dicción. Aquellos escritores, periodistas, algunos de ellos principiantes, escribían como diestros académicos.</p>
<p>Leí entonces a Marure y mi celebración creció de punto. Ni quiso ser Tácito, ni había para qué serlo, que no hay más repugnantes cosas, que sentimientos e indignaciones postizos; pero salvas algunas explicables vivezas de partido, conserva la larga obra el tono histórico sin hinchazón fastuosa, sin familiaridad censurable. Habla no como quien lucha sino como quien observa:—y ese ha de ser el tono de la historia. Ella es un examen y un juicio, no una propaganda ni una excitación.</p>
<p>Era en aquel tiempo muy corriente en Guatemala leer los libros que en Francia prepararon con Holbach y D’Alembert, y cumplieron con Desmoulins y Dantón, el más hondo trastorno que recuerdan aterrados los siglos. Amén de este contagio de giros, inevitable cuando se lee, como Marure debió leer, mucho francés, bien puede aquel estilo, reposado y serio, servir de útil modelo a los que quieran en literatura hallar una manera, que, sin dejar de ser caliente, responda por su templanza a las severas exigencias del criterio. Hay corte antiguo en la obra celebrada de Marure”.</p></blockquote>
<p>Otro momento en que José Martí mencionó este libro fue en uno de sus cuadernos, donde apuntó:</p>
<blockquote><p>“Y como tal como sucede con el 2° tomo de la <em>Historia de las Revoluciones de Centro América</em> por Marure que pereció, o a manos de su autor, que se arrepintió de haberla escrito en el sentido liberal que por entonces lo animaba, o, como se cree en Guatemala, por la familia, señaladamente católica, a instancias del clero,—es fijo que este libro fue voluntariamente perdido, o por enemigos personales de Quesada, lo cual no lo explicaba bastante, o por avisados españoles que comprendían cuán importante era que quedaran envueltos en el agrandador misterio los sucesos de la conquista,—y no se hiciera vulnerable la dominación española por aquellas mismas artes y hendiduras por las que ella se había entrado”.</p></blockquote>
<p>En el mismo folleto de 1878, José Martí planteó que a Guatemala “…la historió Marure…”. En una carta de 1877 se refirió a “…la palabra ciceroniana de Marure…”.</p>
<p><strong>El libro</strong></p>
<p>Aunque en la edición crítica de las <em>Obras completas</em> de José Martí se planteó que este libro fue editado por vez primera en 1847, la realidad es que salió a la luz diez años antes. Estos son sus datos de portada:</p>
<blockquote><p><em>Bosquejo histórico de las revoluciones de Centro-América, desde 1811 hasta 1834</em>, Escrito, por Alejandro Marure, Catedrático de Historia y Geografía en la N. Academia de Estudios del Estado de Guatemala, y uno de los comisionados por el G. S., Dr. Mariano Gálvez, para la formación del Atlas del mismo Estado, de que forma parte esta obra. Tomo primero. Año de 1837. Guatemala: Imprenta de la N. Academia de Estudios.</p></blockquote>
<p>Es muy probable que José Martí lo haya conocido en esta edición:</p>
<blockquote><p><em>Bosquejo histórico de las revoluciones de Centro-América. Desde 1811 hasta 1834</em>, Escrito por Alejandro Marure, Catedrático de Historia y Geografía en la N. Academia de Estudios del Estado de Guatemala, y uno de los comisionados por el J. S., Dr. Mariano Gálvez, para la formación del Atlas del mismo Estado, de que forma parte esta obra. Tomo primero. Año de 1837. Guatemala, Tipografía de “El Progreso”:—Octava Calle Poniente. núm. 11. 1877.</p>
<p><em>Bosquejo histórico de las revoluciones de Centro-América.</em> Escrito por Alejandro Marure, Catedrático de Historia y Geografía en la N. Academia de Estudios del Estado de Guatemala, y uno de los comisionados por el J. S., Dr. Mariano Gálvez, para la formación del Atlas del mismo Estado, de que forma parte esta obra. Tomo segundo. Guatemala. Tipografía de “El Progreso”—Octava calle poniente. núm. 11. 1878.</p></blockquote>
<figure id="attachment_111790" aria-describedby="caption-attachment-111790" style="width: 197px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-8.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111790 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-8-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-8-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-8-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-8.bmp 288w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /></a><figcaption id="caption-attachment-111790" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo en la edición de 1877. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>El autor</strong></p>
<figure id="attachment_111789" aria-describedby="caption-attachment-111789" style="width: 240px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111789 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/24-Alejandro-Roman-Marure-Villavicencio-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/24-Alejandro-Roman-Marure-Villavicencio-240x300.jpg 240w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/24-Alejandro-Roman-Marure-Villavicencio-120x150.jpg 120w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/24-Alejandro-Roman-Marure-Villavicencio.jpg 410w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /><figcaption id="caption-attachment-111789" class="wp-caption-text">Alejandro Marure. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Alejandro_Marure">Alejandro Román Marure Villavicencio</a> (1806-1851) fue un abogado e historiador guatemalteco. Se graduó como abogado en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo. Como político se desempeñó como diputado de la Asamblea Nacional. Ejerció como catedrático de Historia, Geografía y Derecho Internacional. Fue catedrático de Historia Universal, primero del país, en la Nueva Academia de Ciencias y Estudios del Estado de Guatemala. Después de 1840 impartió clases de Derecho natural y de gentes en la Pontificia Universidad de San Carlos.</p>
<p>Su obra como historiador sobresalió por su defensa del credo político liberal y el enfrentamiento s los conservadores. En su biblioteca personal atesoró libros y documentos de gran valor para la historia de su país. Otras obras suyas fueron: <em>Observaciones sobre la intervención que ha tenido el ex presidente de Centro-américa, General Francisco Morazán en los negocios políticos de Guatemala, durante las convulsiones que ha sufrido este estado de mediados de 837 hasta enero de 839</em> (1839), <em>Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842</em> (1844) y <em>Memoria histórica sobre el Canal de Nicaragua</em> (1845).</p>
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		<title>El guacamayo rojo y una lección ética de Raúl Ruiz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2026 13:46:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Soto]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Ruiz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace cuarenta años el historiador Raúl Ruiz publicó un artículo que fue una lección de...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace cuarenta años el historiador Raúl Ruiz publicó un artículo que fue una lección de ética profesional.</strong></p>
<p>El 15 de agosto de 1986 la revista <em>Bohemia</em> dio a conocer un artículo que llevada la firma del doctor Enrique Soto Ramírez y el profesor <a href="https://www.ecured.cu/Ra%C3%BAl_Ruben_Ruiz_Rodr%C3%ADguez">Raúl Ruiz Rodríguez</a>, con fotos del artista matancero Ramón Pacheco. Apareció en la sección Panorama de la ciencia y la técnica, a cargo de H. Núñez Lemus. Su titulo fue “La lección del guacamayo rojo” y el tema que trató, sin dejar de abordar lo histórico, tuvo que ver con la protección de la naturaleza.</p>
<p><strong>Boceto de Raúl</strong></p>
<p>Aunque nació en Buenavista, Villa Clara, Raúl Ruiz Rodríguez (1941-2004) siempre estuvo unido a Matanzas, ciudad donde vivió desde niño. Se formó como maestro primario en la Escuela Normal y después como Licenciado en Historia en el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello. Impartió docencia en distintos niveles educacionales, hasta que en 1981 comenzó a trabajar en el Museo Provincial Palacio de Junco.</p>
<figure id="attachment_111679" aria-describedby="caption-attachment-111679" style="width: 188px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111679 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Raulruiz-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Raulruiz-188x300.jpg 188w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Raulruiz-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Raulruiz.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /><figcaption id="caption-attachment-111679" class="wp-caption-text">Raúl Ruiz. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En esta institución fue director del Departamento de Investigaciones y especialista principal. Desempeñó el cargo de Historiador de la Ciudad entre 1995 y 1997. Formó parte del consejo científico de la Dirección Provincial de Cultura, y de sus similares en la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y la Oficina de Asuntos Históricos del Comité Provincial del Partido. Integró el Comité Nacional de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), asociación de la cual fue su primer presidente provincial.</p>
<p>También fue miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), de la Sociedad Cultural José Martí y de la Filial Provincial de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología. Participó en numerosos proyectos y grupos de investigación relacionados, sobre todo, con la historia local y cultural matancera.</p>
<p>Entre los libros que publicó aparecen <em>El Instituto de Matanzas. Centro de tradición revolucionaria</em> (1981) y <em>Las cifras del tiempo. Cronología histórica de Matanzas, 1494-1867</em> (2006), entre otros. Fueron varios los que dio a conocer en solitario o en colaboración con otros autores. Como historiador se caracterizó por la rigurosidad, el trabajo con las fuentes primarias y la ética como investigador. Un ejemplo lo fue el artículo “La lección del guacamayo rojo”.</p>
<p><strong>Génesis de un artículo</strong></p>
<p>Acerca de cómo nació “La lección del guacamayo rojo”, nos contó el doctor Enrique Soto Ramírez:</p>
<blockquote><p>“Un día, Raúl me dejó en un recado en el Pedagógico, que en aquel entonces radicaba en la calle Medio. Él ya trabajaba en el Museo Palacio de Junco y quería verme. Voy al museo y allí conversamos. Me enseñó un ejemplar de guacamayo que allí se conserva y me preguntó si pertenecía al guacamayo cubano, especie extinta desde el siglo XIX”.</p></blockquote>
<blockquote><p>“Nada más verlo le expliqué que no era un guacamayo cubano, sino otra especie, el <em>Ara macao</em>, que existe en América del Sur y otros lugares. Después tuvimos varios encuentros más, en los que conversé con mi gran amigo Raúl acerca del guacamayo cubano, sus características, y otras aves cubanas. Él siempre prestaba mucha atención y me hacía preguntas muy inteligentes relacionadas con la fauna de Cuba y su protección”.</p>
<p>“Se profundizó, por supuesto, en las causas de la extinción del guacamayo cubano. También debatimos acerca de las características de esta especie y sus semejanzas y diferencias con su similar de la América continental. No faltó la referencia a investigadores cubanos que estudiaron esta especie, como Juan C. Gundlach. Raúl siempre me agradeció la información que le brindé, pero todo quedó en el motivo de la conversación: el ejemplar existente en el museo no era un guacamayo cubano”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_111680" aria-describedby="caption-attachment-111680" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111680 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Premio-Oficina-del-Conservador-5-300x225.jpeg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Premio-Oficina-del-Conservador-5-300x225.jpeg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Premio-Oficina-del-Conservador-5-150x113.jpeg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Premio-Oficina-del-Conservador-5.jpeg 400w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-111680" class="wp-caption-text">Enrique Soto al recibir, en 2026, la primera edición del Premio Daniel Dall’Aglio, por la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Raúl Ruiz acudió a Enrique Soto en busca de información, no sólo por su condición de profesor de biología. Lo hizo en virtud de los amplios conocimientos que este ya poseía, avalado por múltiples investigaciones, acerca de la fauna cubana, en particular las aves.</p>
<p><strong>El artículo</strong></p>
<p>“La lección del guacamayo rojo” recogió buena parte de estas conversaciones entre Raúl Ruiz y Enrique Soto. En el breve resumen que lo acompañó se lee:</p>
<blockquote><p>“Los autores del presente artículo ofrecen el estudio de una valiosa pieza conservada en el Museo Provincial de Matanzas. Se trata de un ejemplar disecado de guacamayo rojo (Ara macao), probablemente el único de esta especie que haya llegado a nuestro país”.</p></blockquote>
<p>La parte introductoria planteó:</p>
<blockquote><p>“El Museo Provincial Palacio de Junco. de Matanzas, cuenta entre sus colecciones con un excelente ejemplar disecado de guacamayo rojo, una pieza, si no única en Cuba, si muy rara. El Ara o guacamayo es un género de aves prensoras, de la familia de las psittacidae, con el pico muy grande, lateralmente comprimido, la mandíbula superior en forma de gancho fuerte y largo, con los lados de la cara alrededor de cada ojo desnudos o con escasas plumas suma mente pequeñas y dispuestas en series”.</p>
<p>“Las alas de los guacamayos son largas, puntiagudas, con la segunda y tercera rémiges mayores que las demás; la cola más larga que las alas, escalonadas, con las dos rectrices del medio muy prolongadas”.</p>
<p>“Este género comprende unas 18 especies de la región zoo-geográfica neotrópica, y especialmente de las subregiones brasileña, mexicana y antillana. Entre ellas están los mayores papagayos conocidos”.</p>
<p>“Los guacamayos, denominados en general aras o araras, tienen todos el plumaje de colores vivos (verde, rojo, azul); viven aislados o apareados en los bosques de las subregiones antes citadas. Son aves tranquilas, se mueven poco, aunque vuelan bastante bien. Su «voz» es áspera y desagradable; anidan en los agujeros de los árboles. Pueden vivir en cautiverio y llegan a «hablar», aunque con más dificultad que los loros y las cotorras”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_111681" aria-describedby="caption-attachment-111681" style="width: 136px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111681 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara-macao2-200x300.png" alt="" width="136" height="204" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara-macao2-200x300.png 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara-macao2-100x150.png 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara-macao2.png 288w" sizes="auto, (max-width: 136px) 100vw, 136px" /><figcaption id="caption-attachment-111681" class="wp-caption-text">Guacamayo americano (<em>Ara macao</em>). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Le siguió un acápite que se tituló “Una pieza de museo”, donde se lee esta primera parte:</p>
<blockquote><p>“La especie <em>Ara macao</em>, conocida también como aracanga o guacamayo rojo, habita en los bosques de Mexico, America Central, Bolivia, las regiones orientales del Ecuador y Peru; se alimenta de frutas, nueces y semillas. En el pasado vivía cerca de las poblaciones, pero actual mente se ha retirado al interior de la selva”.</p>
<p>“El Ara macao puede llegar a medir hasta un metro, del pico a la cola, y esta alcanza hasta 50 centímetros. En su plumaje predomina el rojo, acompañado del azul, el anaranjado, el verde, el amarillo y el negro”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_111682" aria-describedby="caption-attachment-111682" style="width: 149px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111682 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara_tricolor-248x300.jpg" alt="" width="149" height="180" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara_tricolor-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara_tricolor-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ara_tricolor.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 149px) 100vw, 149px" /><figcaption id="caption-attachment-111682" class="wp-caption-text">Guacamayo cubano (<em>Ara tricolor</em>). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después se informó al lector la historia de la pieza existente en el Museo. Se defendió como hipótesis que perteneció a la colección particular de Francisco Jimeno, reconocido coleccionista matancero del siglo XIX. Esto posibilitó entonces abordar lo relativo a la historia de “El Museo Jimeno-La Torre”, que existió en el Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad. Se destacó, en este caso, la riqueza de sus fondos y el proceso que siguió hasta su desaparición en la década de los años 60.</p>
<p>El último epígrafe de “La lección del guacamayo rojo” se denominó “Protección de la naturaleza”. Su contenido fue el siguiente:</p>
<blockquote><p>“El hermoso espectáculo de los guacamayos posados en los árboles, de sus plumas brillando al sol y de sus colas desplegadas, no podrá jamás volver a ser apreciado en Cuba. La única especie existente en el país, el <em>Ara tricolor</em>, se extinguió a fines del siglo pasado. Las autoridades coloniales con su indolencia y desidia contribuyeron a ello”.</p>
<p>“Cada año, durante casi tres siglos, los guacamayos cubanos fueron enviados a Europa, como exóticos regalos. La deforestación de nuestros bosques, además, aceleró el proceso de extinción de la especie. La lección no debemos desaprovecharla las actuales generaciones”.</p>
<p>“De las 22 especies endémicas de aves cubanas, a más del <em>Ara tricolor</em>, el gavilán caguarero (<em>Chondrohierax Wilsoni</em>), prácticamente extinguido, las otras están amenazadas. De la familia Psittacidaee aún quedan en Cuba dos especies: la <em>Amazona leucocephala leucocephala</em>, conocida vulgarmente como cotorra; y <em>Aratinga euops</em>, conocida como catey. Su protección se hace más que necesaria, a fin de que no corran la desdichada suerte de nuestro guacamayo”.</p>
<p>“A partir de 1959, a la preocupación de las autoridades revolucionarias ha venido a sumarse una legislación efectiva para la protección de la flora y la fauna nacionales. La Ley No. 33 de la Asamblea Nacional del Poder Popular y otras disposiciones, prescriben la política general que se debe seguir”.</p>
<p>“Pero más que las leyes, será la preocupación de cada ciudadano la que resulte decisiva. En esta dirección mancomunan esfuerzos padres y maestros, instituciones, órganos de prensa, organizaciones políticas y de masas”.</p></blockquote>
<p><strong>Siempre Raúl</strong></p>
<p>En la conversación con el profesor Enrique Soto siempre salieron a relucir los valores que animaron a su amigo Raúl Ruiz. Destacó en la entrevista su modestia, la forma en que hacía cada pregunta, el modo de indagar en el tema ambiental, que no era, evidentemente, de los que trataba en su labor como investigador. Acerca de cómo finalizó esta historia nos contó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Meses después de aquellos encuentros en el museo, un día, alguien me dice: «Soto, ha salido un escrito tuyo en <em>Bohemia</em>». Al localizar el ejemplar veo que Raúl, me había colocado de primer autor del artículo. Por supuesto que desde ese día lo admiré más. Al considerar la importancia de la información que le brindé, de nuestras animadas conversaciones y del peso del tema ambiental en la publicación, mi amigo Raúl, sin decirme nada, nos dejó una lección de ética profesional inolvidable”.</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-guacamayo-rojo-y-una-leccion-etica-de-raul-ruiz/">El guacamayo rojo y una lección ética de Raúl Ruiz</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Libros en José Martí (XXXV): La Sociologie</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2026 14:47:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[libros en José Martí]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En uno de sus cuadernos de apuntes, José Martí analizó un célebre libro sobre sociología....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En uno de sus cuadernos de apuntes, José Martí analizó un célebre libro sobre sociología.</strong></p>
<p>En el “Cuadernos de apuntes, 18”, del tomo 21 de las <em>Obras completas</em> de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, edición de 1975, puede leerse este análisis sobre un libro de sociología:</p>
<blockquote><p>“Esta es tal vez la clave del error sociológico: tomar como inferior una raza porque se la ve (porque está) en uno de los grados inferiores de su desarrollo.</p>
<p>Por ejemplo, esto que dice Letourneau, en <em>La Sociologie</em>: «Ce qui est plus certain, c’est que les couleurs vives, surtout le rouge, sont trés recherchées par nombre de races humaines inferieures.»¾</p>
<p>El niño por ejemplo, ama el rojo, y todos los colores vivos. Yo, de niño, adoré el morado, que aborrezco hoy, Candita, ayer, se ceñía al talle una cinta amarilla resplandeciente. Sólo los niños de prematura gravedad y tristeza, y de anormal aunque ventajoso desenvolvimiento, desaman los colores intensos. Pero el hecho es que el mismo individuo de una raza,¾el mismo niño,¾que en la niñez ama el rojo, va poco a poco desamándolo, o entibiando su preferencia, y llega en la edad madura a usarlo y estimarlo en su relación natural, y con posición lógica, con los demás colores.¾Debe decirse, pues, por ser lo comprobado, no que «las razas inferiores aman el rojo», sino que «las razas, en su estado inferior, aman el rojo»¾Y así se va, por la ciencia verdadera, a la equidad humana: mientras que lo otro es ir, por la ciencia superficial, a la justificación de la desigualdad, que en el gobierno de los hombres es la de la tiranía”.</p></blockquote>
<p><strong>El libro</strong></p>
<blockquote><p><a href="https://archive.org/details/lasociologiedap01letogoog"><em>La sociologie d’après l’ethnographie</em></a>. Par le Docteur Charles Letourneau. Paris, G. Reinwald, Libraire-Éditeur. Rue des Saints-Pèrez, 15. 1884. (Bibliothèque des Sciences Contemporaines)</p></blockquote>
<p>La frase citada por José Martí aparece en el siguiente párrafo:</p>
<blockquote><p>“Ce qui est plus certain, c’est que les couleurs vives, surtout le rouge, sont très recherchées par nombre de races humaines infé­rieures. Le Néo Calédonien a la passion du rouge; il admire tout ce qui est de cette couleur (2) et la prodigue pour embellir les poteaux de ses cabanes, ses sculptures, ses statuettes, etc. (3). Même amour du rouge en Polynésie. A la Nouvelle-Zélande, il suffisait de peindre un objet en rouge, pour qu’il devînt «<em>ta­bou</em>» (4). Les plumes rouges avaient une extrême valeur aux Marquises, à Taïti, à Tongatabou (Marchand, Porter, Cook). A Taïti, les chefs même offraient leur femme au capitaine Cook en échange de ces précieuses plumos. On pourrait accumuler bien des faits de ce genre; contentons-nous de rappeler que, chez les Grecs, la pourpre était une couleur royale; que, dans toute la ca­tholicité, elle revêt les cardinaux; enfin que, dans divers pays de l’Europe, le rouge est la couleur dominante dans les uniformes militaires et dans nombre de costumes populaires.</p>
<p>La conclusion de ce qui précède se formule d’elle-même. L’homme, d’intelligence peu développée encore, a des sens délicats, en ce qui concerne les exigences de la vie sauvage ; mais chez lui, la portion mentale de la sensibilité est rudimentaire. Il sent vive­ment et aime les impressions fortes, mais il est mal habile à no­ter, comparer, classer les sensations, à saisir les fines nuances. En résumé, sous ce rapport, comme sous bien d’autres, sa vie de conscience rappelle celle de nos enfants. En étudiant la phase rudimentaire du sens esthétique, nous rencontrerons bien d’au­tres analogies du même genre”. (Las notas remiten a: (2) Cook, <em>Hist. univ. des voyages, </em>vol. VIII, 429;  (3) De Rochas, <em>Nouvelle-Calédonie, </em>183, y  (4) Tylor, <em>New-Zealand and the Sew Zealanders, </em>95) (Livre II. De la vie sensitive dans l’humanité. Chapitre V. De la délicatesse des sens, pp.68-69)</p></blockquote>
<p>Este libro formó el tomo VI de la Bibliothèque des Sciences Contemporaines. José Martí escribió Le Tourneau, pero este apellido como Letourneau en la portada de este libro y en la bibliografía consultada.</p>
<figure id="attachment_111610" aria-describedby="caption-attachment-111610" style="width: 192px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-7.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111610 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-7-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-7-192x300.jpg 192w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-7-96x150.jpg 96w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-7.bmp 287w" sizes="auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px" /></a><figcaption id="caption-attachment-111610" class="wp-caption-text">Portada del libro. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>El autor</strong></p>
<figure id="attachment_111609" aria-describedby="caption-attachment-111609" style="width: 167px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111609 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Charles_Letourneau_anthropologue-224x300.jpg" alt="" width="167" height="224" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Charles_Letourneau_anthropologue-224x300.jpg 224w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Charles_Letourneau_anthropologue-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Charles_Letourneau_anthropologue.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 167px) 100vw, 167px" /><figcaption id="caption-attachment-111609" class="wp-caption-text">Charles Jean Marie Letourneau. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Charles Jean Marie Letourneau (1831-1902) fue un antropólogo y sociólogo francés. Ingresó en la Sociedad Antropológica de París en 1865. En 1887 ocupó el cargo de secretario de esta institución, el cual desempeñó hasta su muerte. Publicó una amplia obra, en la que se destacan <em>La physiologie des passions</em> (1868), <em>La biologie</em> (1877), <em>Physiologie des passions</em> (1878), <em>Science et matérialisme</em> (1879), <em>La sociologie d’après l’ethnographie</em> (1880), <em>Questions de sociologie et d’ethnographie</em> (1882), <em>L’Évolution de la morale, leçons professées pendant l’hiver de 1885-1886</em> (1887), <em>L’évolution du mariage et de la famille </em>(1888), <em>L’évolution littéraire dans les diverses races humaines</em> (1894), <em>La guerre dans les diverses races humaines</em> (1895), <em>L’évolution de l’esclavage dans les diverses races humaines </em>(1897), <em>L’évolution de l’éducation dans les diverses races humaines </em>(1898), <em>L’évolution religieuse dans les diverses races humaines </em>(1898), <em>La psychologie ethnique</em> (1901) y <em>La condition de la femme dans les diverses races et civilisations</em> (1903).</p>
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		<title>La vida ejemplar del maestro Raúl Miranda Fernández</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2026 13:30:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Miranda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la historia de la educación matancera el maestro Raúl Miranda Fernández se destacó con...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En la historia de la educación matancera el maestro Raúl Miranda Fernández se destacó con luz propia.</strong></p>
<p>El 20 de febrero de 1947 la sociedad matancera se vistió de luto. Ese día falleció el destacado educador yumurino Raúl Edmundo Miranda Fernández. Dejaba tras de sí el ejemplo de una vida marcada por la ética y el amor a la profesión de maestro, con 48 años dedicados a la causa de la educación cubana.</p>
<p><strong>Vida y obra</strong></p>
<p>Nacido el 12 de agosto de 1875 en Ceiba Mocha, Matanzas, desde muy pequeño Raúl Miranda debió enfrentar las adversidades de la vida. Quedó huérfano a temprana edad y su familia se instaló entonces en casa de un tío, en Los Molinos, cerca de la capital provincial. Pasó después a la ciudad de Matanzas, a residir en casa de unos amigos cercanos, para poder garantizar su formación escolar.</p>
<p>Ingresó en 1886 en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, donde se graduó como “Bachiller de Honor” en 1891, como premio a su dedicación y a los premios especiales que alcanzó. La influencia que recibió en esta institución fue muy positiva, en particular de Claudio Dumás Franco, uno de sus profesores más destacados. Tiempo después, así lo recordó Raúl Miranda, su discípulo agradecido:</p>
<blockquote><p>“Don Claudio estructuró mi personalidad, moldeando mi inteligencia, formando mi carácter, creando en mi ser virtudes ejemplares: dignidad, lealtad, rectitud. Con este bagaje he ilustrado mi conciencia. Bagaje que recibí de aquel, mi maestro inolvidable”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_111603" aria-describedby="caption-attachment-111603" style="width: 226px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Claudio-Dumas-Franco-El-Figaro-ano-XIII-no.-36-37-y-38-16-10-de-octubre-de-de-1898-p.-465.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111603 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Claudio-Dumas-Franco-El-Figaro-ano-XIII-no.-36-37-y-38-16-10-de-octubre-de-de-1898-p.-465-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Claudio-Dumas-Franco-El-Figaro-ano-XIII-no.-36-37-y-38-16-10-de-octubre-de-de-1898-p.-465-226x300.jpg 226w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Claudio-Dumas-Franco-El-Figaro-ano-XIII-no.-36-37-y-38-16-10-de-octubre-de-de-1898-p.-465-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Claudio-Dumas-Franco-El-Figaro-ano-XIII-no.-36-37-y-38-16-10-de-octubre-de-de-1898-p.-465.bmp 246w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /></a><figcaption id="caption-attachment-111603" class="wp-caption-text">Claudio Dumás Franco. Foto de 1898. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Implicado en al apoyo a los mambises que peleaban por Cuba libre, Raúl Miranda fue deportado a Estados Unidos durante la guerra del 95. Trabajó en Tampa como lector de tabaquería y maestro. Regresó al terminar la contienda en 1898. Este primer encuentro con el arte de educar y el ejemplo de su maestro Claudio Dumás lo decidieron a dedicarse a la enseñanza, en un momento crucial para el país.</p>
<p>El 29 de diciembre de 1899 fue nombrado maestro en Colón. Para ese puesto fue recomendado por el general <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Betancourt">Pedro Betancourt</a>, gobernador provincial, y por el propio Dumás. Fundó con ese objeto una escuela pública, la número 1, a la que después puso por nombre José Martí. Esta fue una de las 24 nuevas instituciones educativas, de enseñanza primaria, que fundó el gobierno interventor en Colón.</p>
<p>Raúl Miranda tuvo una activa participación en el proceso de organización de la escuela publicada cubana que se llevó a cabo entre 1900 y los primeros años de la República. Formó parte de los tribunales encargados de evaluar y certificar a los nuevos maestros primarios. Impartió docencia en las Escuelas Normales de Verano implementadas en aquellos tiempos, que eran una forma de superar a los educadores. Fue, junto al conocido historiador y pedagogo <a href="https://www.ecured.cu/Pelayo_Villanueva">Pelayo Villanueva</a>, uno de los pilares de la educación colombina. Acerca de la maestría de Raúl Miranda como maestro, Villanueva expresó:</p>
<blockquote><p>“Cuando Raúl Miranda, muy sereno, ocupó la cátedra, jamás tuvo más atención y nunca, tampoco, nos pareció más dominador de la materia, ni tan hábil para desmenuzarla y hacerla asimilar por los oyentes, ni para resumirla al fin en una síntesis que todos comprendieran y aprendieran…”.</p></blockquote>
<p>En Colón, Raúl Miranda también fue periodista y sobresalió como orador, de fácil y elocuente dicción. Colaboró en el periódico <em>Paz y Libertad</em> y en la revista <em>La Nueva Senda</em>. También se plantea que publicó un folleto a propósito de la inauguración del Mausoleo a los Mártires de la Independencia. En 1902 fue electo vicesecretario de la Junta Local del Círculo de Hacendados y Agricultores en Colón.</p>
<p>De vuelta a Matanzas, Raúl Miranda afianzó su labor pedagógica y educativa. En 1904 recibió el nombramiento de Inspector Pedagógico de la provincia, que fue un reconocimiento a su desempeño como maestro. Desde esa función fue vital su trabaja en la organización de las Escuelas Normales de Verano, donde impartió, en 1906 las asignaturas de Historia y Geografía. Por esos años, la revista <em>La Instrucción Primaria</em> publicó tres informes que elaboró acerca de la situación, que abarcaron 1905 y 1906.</p>
<p>También por este período de su vida, Raúl Miranda se implicó en la política, como miembro del Partido Conservador. Fue consejero provincial, vicepresidente y presidente del Consejo Provincial, candidato en varias elecciones y gobernador interino en sustitución del gobernador Víctor de Armas. Escribió y publicó, en defensa de sus ideas, el libro <em>Siluetas de candidatos</em> (1910), donde reunió las biografías de los postulados matanceros a las elecciones de ese año por su agrupación política.</p>
<p>Además de este desempeño político, Raúl Miranda también tuvo una actividad social ejemplar. Presidió en 1917 la Asociación Cívica Cubana. Fue miembro destacado del Liceo de Matanzas y del Club de Leones. También fue masón y formó parte de la Peña Literaria de Matanzas.</p>
<p>Desengañado de la política, Raúl Miranda fundó en 1924 un colegio privado, que después pasó a llamarse Academia Consuelo Miranda. Era una escuela privada para niñas, quienes eran preparadas para ingresar en la Escuela Normal o en el Instituto de Segunda Enseñanza. Su directora fue la destacada educadora <a href="https://www.ecured.cu/Consuelo_Miranda_Miravet">Consuelo Miranda</a>, una de sus hijas. En este centro, Raúl Miranda impartió clases de Aritmética, Gramática, Geografía de Cuba y Universal, Educación Moral y Cívica e Historia de Cuba.</p>
<p>Una de sus alumnas en esa escuela, María Teresa Gómez Albuerne, lo recordó de esta forma:</p>
<blockquote><p>“La obra pedagógica de Miranda ejerció una influencia determinante en el proceso formativo de un grupo generacional en Matanzas. Sus enseñanzas se tradujeron, en muchos casos, en profesionales o simplemente individuos capaces de investigar de avanzar y hallar el conocimiento de sí mismos”.</p></blockquote>
<p>En 1932, Raúl Miranda pasó a residir a Camagüey donde, en compañía de su familia, abrió una escuela, que mantuvo el nombre de Colegio Consuelo Miranda. El 26 de agosto la prensa de la época informó:</p>
<blockquote><p>“En la calle de Finlay y López Recio, con museo propio, laboratorios, se ha instalado ese plantel que fue durante muchos años orgullo, el más legítimo, de esta ciudad de Matanzas. Dirige la escuela el doctor Raúl Miranda, padre de Consuelo y como ella, alta mentalidad, sapiencia, cultura e ilustración vastísima. Felicitamos a los camagüeyanos por esa nueva fuente cultural con que cuentan desde este instante”.</p></blockquote>
<p>Poco más de un año después, el 17 de diciembre de 1933, Raúl Miranda regresó a Matanzas:</p>
<blockquote><p>“Vuelve Miranda a Matanzas, porque no queriéndose separar de sus hijos y habiendo vuelto a formar parte del claustro de la Normal la doctora Consuelo Miranda de Artola, ha abandonado aquella hospitalaria tierra camagüeyana, donde se les estimó grandemente y se les tenía en gran valía. Del regreso de los Miranda a esta sociedad vamos todos a felicitarnos”.</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="4PqOd0NsmN"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-ejemplo-de-la-maestra-consuelo-miranda-miravet/">Vida y ejemplo de la maestra Consuelo Miranda Miravet</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Vida y ejemplo de la maestra Consuelo Miranda Miravet» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-ejemplo-de-la-maestra-consuelo-miranda-miravet/embed/#?secret=v4bTr8u5pw#?secret=4PqOd0NsmN" data-secret="4PqOd0NsmN" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Un libro simiente</strong></p>
<p>La publicación del libro <em>Alrededor de la escuela</em> (1909), por Raúl Miranda y Arturo Echemendía, fue un acontecimiento nacional. Se escribió en un momento crucial para la pedagogía cubana, necesitada de volver a sus raíces. Recogió el pensamiento de dos grandes personalidades y es, sin lugar a dudas, el libro más importante publicado en Matanzas sobre la ciencia de la educación. Desde las páginas del <em>Diario de la Marina</em>, Joaquín N. Aramburu destacó que, entre los libros reciente que trataban el tema educativo</p>
<blockquote><p>“…ninguno ha sido escrito en lenguaje más escogido, con mayor profundidad de observación y más altas finalidades filosóficas…”.</p></blockquote>
<p>Además, agregó</p>
<blockquote><p>“…al hablar de escuelas y estudiar la trascendental función sociológica de los métodos educativos, se ha de hacer en idioma como este que manejan Miranda y Echemendía, armonioso en forma, y altamente ennoblecedor en su esencia”.</p></blockquote>
<p>Repasar algunos de los criterios sostenidos en <em>Alrededor de la escuela</em>, permite profundizar en el pensamiento pedagógico de Raúl Miranda:</p>
<p>El poder de la educación:</p>
<blockquote><p>“La escuela no tiene que hacerlo todo, misión que, por otra parte, no podría hacer ella sola”.</p>
<p>“La educación es toda una, ya doméstica o pública; sus procedimientos deben ser congruentes y recíprocos, so pena de destruirse la una a la otra, o de debilitar su eficacia”.</p></blockquote>
<p>La enseñanza de la historia:</p>
<blockquote><p>“Así como los niños son capaces de comprender desde temprano los actos de heroísmo, son también capaces de sentir el deseo de imitarlos. El estímulo de este deseo es uno de los factores de la educación”.</p>
<p>“…su estudio es de capital importancia y no se concibe que se desatienda, sobre todo en las naciones en que —y la nuestra es una de ellas— el ideal es inseguro y la idea de la patria es todavía algo nuevo y podría ser quebrantada por el influjo constante de sangre extranjera”.</p></blockquote>
<p>La enseñanza de la lectura:</p>
<blockquote><p>“…en la enseñanza de la lectura desde los primeros grados debe dársele primordial atención a las ideas a fin de desterrar, por todos los medios posibles, la lectura simplemente mecánica que nada dice a la mente y que más que un ejercicio intelectual, es una gimnasia de los órganos que intervienen en la emisión de los sonidos articulados”.</p></blockquote>
<p>El ideal educativo:</p>
<blockquote><p>“Para que la educación sea un instrumento de progreso es menester que la inspire un ideal común, y no deseche ninguno de los resortes que unen sus piezas y que al unirlas hacen una obra armónica. Está visto que la nuestra no llena el primer requisito ni cumple la segunda condición. Hoy como ayer es una obra de retazos”.</p></blockquote>
<p>La enseñanza de la moral:</p>
<blockquote><p>“No es, en efecto, por medio de discursos y razonamientos que se forman hábitos virtuosos y como se dota a los niños de capacidad para discernir lo bueno de lo malo, sino por el ejemplo y la experiencia, que son las más abundantes fuentes”.</p>
<p>“El hogar; he aquí donde el ejemplo, maestro mudo de los niños, tiene su centro. Los hijos imitan a sus padres e inconscientemente reflejan sus vicios y virtudes”.</p></blockquote>
<p>La importancia del grado primero:</p>
<blockquote><p>“La cultura y la pericia pedagógica deben ser inherentes al maestro de primer grado (…) una enseñanza deficiente en el primer grado es causa de perjuicios irreparables… pero aún en el supuesto de que fueran reparables es más sabio evitarlos”.</p></blockquote>
<p><strong>Homenajes</strong></p>
<p>La muerte de Raúl Miranda fue muy lamentada. Se le dedicaron elogiosos artículos, poemas y homenajes. Fue la forma en que una ciudad mostró su agradecimiento al viejo y reconocido maestro. En el periódico matancero <em>El Republicano</em> se escribió:</p>
<blockquote><p>“Un educador meritísimo que nos abandona y deja obra que Matanzas sabe aquilatar, por su efectividad y frutos magníficos que la comunidad ja estado recibiendo durante varios lustros”.</p>
<p>“Hace más de dos décadas conocimos al profesor Miranda que había servido en el Inspectorado Escolar y continuó laborando en el Gobierno Provincial, siendo consejero, Gobernador ad-ínterin, etc., siempre afable y caballeroso para con todos los que a su cargo concurrían en busca de soluciones”.</p>
<p>“Entretanto, sus hijas comenzaban a iniciarse en el magisterio y la labor de estas competentes educadoras es bien conocida en la sociedad matancera”.</p>
<p>“El profesor Miranda dedicó varios años a la Academia que en la calle Milanés es pilastra de la docencia privada y hace meses abandonó el aula para atender la salud quebrantada por la labor de tantos años al servicio del noble apostolado”.</p>
<p>“La noticia de su deceso se conoció con gran rapidez en horas de la mañana de ayer y el sepelio ha sido una manifestación sentida de la sociedad matancera”.</p></blockquote>
<p>Desde el <em>Diario de la Marina</em>, el corresponsal matancero Manolo Jarquín también hizo sentir el pesar por la desaparición física de quien era gloria viviente del magisterio yumurino. Después de considerarlo uno “…de nuestros grandes prestigios educacionales”, agregó:</p>
<blockquote><p>“Excesivamente modesto, Raúl Miranda, (…) vivió alejado de los fastos y las vanidades, realizando su obra ciclópea, en la órbita de la sencillez y la humildad, sin querer sobresalir, como tantísimo derecho tenía, en los sectores del talento, la saliencia y la ilustración”.</p>
<p>“Replegado en su academia, después de sus decepciones políticas, nadie logró arrancarlo del altar de sus aulas, y sus indiscutibles triunfos pedagógicos, por su propia voluntad, no traspasaron los muros de su cenáculo”.</p>
<p>«Perfecto conocedor de la vida, experimentado ampliamente de las conveniencias sociales, Raúl Miranda gozaba para sí propio de su gigantesca obra, remiso a toda efímera divulgación y a los relumbrones de la popularidad”.</p>
<p>“Carácter de no comunes reciedumbres, era parco en sus juicios, y observaba en silencio cuanto florecía en torno suyo para no dar su laudo sino cuando convencíase del propio valer”.</p>
<p>“Conocimos a Raúl Miranda durante los años de su vida pública, de su actuación política —en el Ayuntamiento, en el Gobierno, en Obras Públicas— y de su trato guardamos amables recuerdos, sapientes enseñanzas, luminosos consejos”.</p>
<p>“Espíritu selecto, mente privilegiada, el educador insigne que acaba de perder la Atenas era poseedor de la más vasta cultura y la más amplia ilustración, así como de la más humana comprensión, no desdeñando en su inferioridad a los que estaban en planos por debajo de su encumbrada superioridad”.</p></blockquote>
<p>Raúl Miranda Fernández fue uno de los grandes educadores matanceros de todos los tiempos. Hoy su nombre está casi olvidado. Por tanto, es momento de recordar a este hombre, quien fuera un maestro ejemplar.</p>
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		<title>Domingo del Monte y su obra educacional</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/cuba/obra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2026 18:59:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo del Monte]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La obra de Domingo del Monte incluyó aportes a la educación cubana. Para José Martí,...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La obra de Domingo del Monte incluyó aportes a la educación cubana.</strong></p>
<p>Para <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, palabra mayor, fue “…el cubano más real y útil de su tiempo”. Nicolás Azcárate reconoció que “…su amor más vivo y palpitante, más apasionado y más tierno, era para Cuba…”. Por su parte, <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Bachiller_y_Morales">Antonio Bachiller y Morales</a> destacó “…su erudición, su entusiasmo y la influencia que ejerció…”. Uno de sus grandes amigos, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José Antonio Saco</a>, elogió la “…castiza y elegante prosa…” que le caracterizaba. Con tales cualidades, ese hombre debió dejar huellas perdurables de su vida. Así fue con <a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Del_Monte">Domingo del Monte</a>.</p>
<p><strong>Una vida útil</strong></p>
<p>Aunque la vida y el legado de Domingo del Monte y Aponte están unidos estrechamente a Cuba, en realidad nació en Maracaibo, Venezuela, el 4 de agosto de 1803. Llegó a La Habana a los siete años y, una vez cumplida la edad reglamentaria, ingresó en el Seminario de San Carlos y después en la Universidad de La Habana. Desde muy joven comenzó a colaborar con revistas y periódicos habaneros, lo que hizo muy popular su nombre.</p>
<p>Se graduó de Licenciado en Derecho Civil en 1827. En el bufete de Nicolás María de Escobedo se estrenó como abogado. Gracias al apoyo de Escobedo viajó por varios países de Europa y los Estados Unidos, lo que le permitió establecer amistad con varias personalidades relevantes. De regreso a La Habana fundó en 1829 la revista <em>La Moda o Recreo semanal del bello sexo</em>. Al año siguiente publicó, junto a Antonio Bachiller y Morales, el semanario <em>El Puntero Literario</em>.</p>
<p>Un acontecimiento importante en la vida de Domingo del Monte fue la entrada, en 1839, a la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana. En esta institución fue secretario de la Sección de Educación y promovió la creación de la Academia Cubana de Literatura. Colaboró, entre 1831 y 1834, en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>.</p>
<p>Se radicó por un tiempo en Matanzas, donde desarrolló una intensa labor literaria. Estableció una célebre tertulia y formó parte de la Diputación Patriótica, donde apoyó la creación de una biblioteca pública. En su honor la Biblioteca Provincial matancera lleva el nombre de Gener y Del Monte, que rinde también homenaje al célebre catalán Tomás Gener. De vuelta a La Habana, Domingo del Monte continuó escribiendo colaboraciones literarias e informes para la Sociedad Económica, que resumen buena parte de su ideario educativo. También defendió la promulgación de leyes especiales para Cuba.</p>
<p>Inmerso en los trajines abolicionistas, debió abandonar Cuba en 1842, viajó a Filadelfia y después se estableció en Francia. Fue implicado en la llamada Conspiración de la Escalera, pero no se presentó ante el Tribunal Militar y permaneció en París. Tiempo después se radicó en Madrid, donde se opuso a la propaganda anexionista. Acusado falsamente de anexionista por las autoridades, se le desterró de la capital, a la cual regresó en 1852. Allí murió al año siguiente, el 4 de noviembre de 1853. Sólo tenía 50 años.</p>
<p>El cadáver de Domingo del Monte se trasladó a La Habana en 1854. El 10 de abril de ese año, el Capitán General dictó una orden en la cual estipuló las condiciones de su sepelio:</p>
<p>“…que el cadáver sea enterrado con modestia y silencio con la asistencia de sólo la familia del difunto”.</p>
<p><strong>Escritos educativos</strong></p>
<figure id="attachment_111415" aria-describedby="caption-attachment-111415" style="width: 145px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-los-Escritos-de-Domingo-del-Monte-1929.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111415 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-los-Escritos-de-Domingo-del-Monte-1929-187x300.jpg" alt="" width="145" height="233" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-los-Escritos-de-Domingo-del-Monte-1929-187x300.jpg 187w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-los-Escritos-de-Domingo-del-Monte-1929-93x150.jpg 93w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-tomo-de-los-Escritos-de-Domingo-del-Monte-1929.bmp 258w" sizes="auto, (max-width: 145px) 100vw, 145px" /></a><figcaption id="caption-attachment-111415" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de los <em>Escritos de Domingo del Monte</em> (1929). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La obra más conocida de Domingo del Monte es <em>el Centón epistolario de Domingo del Monte</em> (1923-1957). Fue impreso, en siete tomos, por la Academia de la Historia de Cuba. Tuvo una nueva edición en 2002, esta vez en cuatro volúmenes, como parte de la Biblioteca de Clásicos Cubanos. El ensayo introductorio, la compilación y las notas fueron de la autoría de Sophie Andioc.</p>
<p>La Colección de Libros Cubanos, serie que dirigió Fernando Ortiz, publicó en 1929 dos tomos de los <em>Escritos de Domingo del Monte</em>. La introducción y las notas las redactó el escritor José A. Fernández de Castro. En el primero de esos volúmenes, apareció una sección que se dedicó a “Escritos políticos” y otra a “Informes y exposiciones pedagógicos”. Esta última continuó en el segundo tomo, junto a la parte que compiló los “Ensayos críticos y literarios”.</p>
<p>Los trabajos educativos de Domingo del Monte que allí se incluyeron son los siguientes:</p>
<blockquote><p>“Exposición de las tareas de la Comisión Permanente de Literatura, durante el año 1831”.</p>
<p>“Exposición de los trabajos en que se ha ocupado, el año de 1831, la Sección de Educación de la Real Sociedad Patriótica”.</p>
<p>“Informe sobre el estado actual de la enseñanza primaria en la Isla de Cuba en 1836, su costo y mejoras de que es susceptible”.</p>
<p>“Educación primaria en la Isla de Cuba”.</p>
<p>“Movimiento intelectual en Puerto Príncipe”.</p></blockquote>
<p>La esencia de estos escritos de Domingo del Monte basta para asegurarle un lugar en la historia de la educación cubana. Contienen, todos sin excepción, las preocupaciones legítimas de un ilustrado sobre el estado de la escuela en el país. Por esta razón sus propuestas son prácticas: creación de nuevas escuelas, formación de maestros, elevación del nivel de la enseñanza, entre otras.</p>
<p>Otras de las mejoras que propuso, para ser ejecutadas desde la Sección de Educación de la Sociedad Económica, fueron:</p>
<blockquote><p>“Celar para que se trate con suavidad a los niños en cada clase de escuelas, prohibiendo rigurosamente los azotes”.</p>
<p>“Publicar con encarecidos elogios en los periódicos los nombres de aquellas personas que hagan algún servicio a la causa de la educación”.</p>
<p>“Influir para que la educación tome un carácter práctico de aplicación inmediata a los usos de la vida”.</p>
<p>“Respetar y hacer respetar a los maestros de las primeras letras en lo que valen, por su digno ministerio”.</p></blockquote>
<p>Domingo del Monte  defendió la creación de Casas de Corrección para adolescentes, como medo para evitar la delincuencia. También sostuvo la necesidad de Escuelas Normales, encargadas de formar a los maestros. Pidió establecer una Escuela de Artes y Oficios, así como impartir clases de primeras letras en cárceles, prisiones y cuarteles.</p>
<p>Como ejemplo de la esencia de su obra educativa, señaló:</p>
<blockquote><p>“Mientras no se filtre la enseñanza hasta el corazón de la masa popular, nada habremos hecho con tener aisladamente disertos abogados, hábiles oficinistas, amenos literatos y algunos que otro insigne matemático especulativo o naturalista consumado”.</p></blockquote>
<p><strong>Legado</strong></p>
<p>La obra educativa de Domingo del Monte ha sido poco estudiada. Cualquier búsqueda bibliográfica demuestra que es la parte menos conocida de su quehacer. Casi siempre se resalta, en los acercamientos a su legado, lo relativo a lo literario y lo político, y menos la parte sobre la contribución que realizó a la instrucción pública.</p>
<p>Fue la pedagoga Enma Pérez Téllez, en el libro <em>Historia de la pedagogía en Cuba</em> (1945), quien dio inicio al rescate de este aspecto de su obra. Lo hizo en el epígrafe “Domingo del Monte y sus ideas sobre educación”. Esto propició el conocimiento de esta faceta delmontina, aunque en realidad no ha tenido muchos continuadores.</p>
<p>Acerca de este aspecto de la vida intelectual de Domingo del Monte, Pérez Téllez escribió:</p>
<blockquote><p>“…se destaca en el campo de la pedagogía cubana como ferviente partidario de la causa de la extensión de la educación pública”. (ALH)</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/cuba/obra/">Domingo del Monte y su obra educacional</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Libros en José Martí (XXXIV): En Túnez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2026 18:57:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[libros en José Martí]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>José Martí hizo referencia, en 1882, a un libro francés dedicado a Túnez. El 10...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Martí hizo referencia, en 1882, a un libro francés dedicado a Túnez.</strong></p>
<p>El 10 de febrero de 1882, en la “Sección constante” del periódico <em>La Opinión Nacional</em>, de Caracas, José Martí escribió:</p>
<blockquote><p>“—Acaba de publicarse en Francia un libro notable, de M. Albert de La Berge, sobre la expedición francesa a Túnez. El libro compara la vasta región de Magreb, que se extiende al sur del Mediterráneo, de Tánger al golfo de Hammamet, a un gigante de piedra y tierra fecunda, cuya cabeza acariciase el Atlántico, y cuyos pies bañase el mar de Grecia. Junto al Atlántico tiene los picos nevados de Marruecos, y junto al Cabo Bon tiene las colinas tunecinas, sembradas de olivares y laureles. En ese golfo de Túnez estuvo Cartago la famosa, de la que no quedan hoy más que unas doce cisternas, arcos rotos y trozos de columnas. De Cartago dijo Gustave Flaubert, aquel cincelador del lenguaje, que era como galera anclada en la arena líbica. Alzábase en anfiteatro a lo largo de la costa, y vigilaba el angosto paso del Mar Mediterráneo entre África y Sicilia. Hoy viven en miseria aquellas costas llenas un tiempo de ricas factorías; y están abandonados junto a la capital de la Regencia los campos en que crecían antes la vid frondosa y el jugoso olivo, y de donde exportaba Italia la cosecha abundantísima de los trigales. No habría más que regar un poco aquella tierra entumecida, y como hecha a no producir, para volverle su primitiva fecundidad. Aún se hallan por el sur de Túnez ruinas de antiguas calzadas romanas, lo que muestra que Roma invadió de lleno la comarca de su odiada rival. Hoy vagan árabes nómades donde hubo magníficas ciudades, y están tan solitarios como los ricos valles del Medjerdah y el Sahel que se extienden al norte de la Tunicia. ¡Parece que un soplo helado ha detenido la vida en aquellas regiones fertilísimas! Los bosques han sido talados. Nadie cuida las riquezas naturales. Todo el libro va encaminado a demostrar cuán fácil y meritoria sería la tarea de Francia, si se diese al cultivo y aprovechamiento de esta hermosa región, perdida hoy para los hombres”.</p></blockquote>
<p><strong>El libro</strong></p>
<p>Los datos de portada de este texto son los siguientes:</p>
<blockquote><p><em>En Tunisie. </em><em>Récit de l’Expédition Française</em>. Voyage en Tunisie. Histoire. Par Albert de la Berge. Paris. Librairie de Firmin-Didot et C<sup>ie</sup>. 56, Rue Jacob, 56. 1881.</p></blockquote>
<p>Algunas de las frases de José Martí fueron tomadas de partes de este libro:</p>
<p>Donde se compara al Magreb con un gigante de piedra:</p>
<blockquote><p>“Les immenses solitudes du désert qui s’étend de l’Océan à Tripoli n’ont-elles point reçu dans leur lit les vagues de l’Atlantique et les ondes de la mer d’Ionie? La science confirmera peut-être plus tard ces séduisantes hypothèses de la fable et de la légende. Ce qui frappe lorsqu’on regarde ce dôme de roches et de verdure qui s’allonge en ligne droite de Tunis à Tanger, c’est l’unité de cette région qui semble un géant de pierre et de terre féconde dont la tête serait penchée sur l’Océan et dont les pieds baigneraient dans la mer de Grèce. La tête, ce sont les hauts pics neigeux du Maroc; les pieds, ce sont les collines de la Tunisie qui vont mourir au cap Bon sous un manteau d’oliviers et de lauriers roses”. (p.132)</p></blockquote>
<p>Acerca de las ruinas de Cartago:</p>
<blockquote><p>“Les ruines apparentes de la grande cité punique se composent de dix-huit grandes citernes, de quelques arcades et quelques fûts de colonnes”. (p.168)</p></blockquote>
<p>Acerca del estado de la agricultura:</p>
<blockquote><p>“Les forêts des massifs montagneux du centre et l’est, qui protégeaient les vallées contre les vents du sud et contre la sécheresse, ont été détruites par les incendies et par les troupeaux des tribus nomades. Il ne faudrait cependant qu’un demi-siècle d’un gouvernement éclairé et d’une administration honnête et prévoyante pour rendre à ce pays son ancienne richesse, au moins dans les districts du Sahel, de la côte nord et de la vallée de la Medjerdah, c’est-à-dire dans toutes les régions où il y a de la terre végétale, un peu d’eau et des populations à demeure fixe”. (p.265)</p></blockquote>
<figure id="attachment_111423" aria-describedby="caption-attachment-111423" style="width: 188px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111423 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/En_Tunisie___par_Albert_.La_Berge_bpt6k103413q_2-188x300.jpeg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/En_Tunisie___par_Albert_.La_Berge_bpt6k103413q_2-188x300.jpeg 188w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/En_Tunisie___par_Albert_.La_Berge_bpt6k103413q_2-94x150.jpeg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/En_Tunisie___par_Albert_.La_Berge_bpt6k103413q_2.jpeg 278w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /><figcaption id="caption-attachment-111423" class="wp-caption-text">Portada del libro. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>El autor</strong></p>
<p>Albert Raphaël Marchais de la Berge (1845-1894) fue un periodista y político francés. Estuvo entre los opositores del gobierno imperial de Napoleón III. Se desempeñó como diputado de la izquierda republicana por Loire, desde 1888 hasta 1889. Después fue senador desde 1891 hasta su muerte. (ALH)</p>
<figure id="attachment_111422" aria-describedby="caption-attachment-111422" style="width: 241px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111422 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/marchais_de_la_berge_albert1365r3_carre-241x300.jpg" alt="" width="241" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/marchais_de_la_berge_albert1365r3_carre-241x300.jpg 241w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/marchais_de_la_berge_albert1365r3_carre-120x150.jpg 120w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/marchais_de_la_berge_albert1365r3_carre.jpg 271w" sizes="auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px" /><figcaption id="caption-attachment-111422" class="wp-caption-text">Albert Raphaël Marchais de la Berge. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Emilio Roig de Leuchsenring, historiador de la ciencia cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Aug 2026 10:28:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Emilio Roig de Leuchsenring]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Cuba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dentro de la obra de Emilio Roig de Leuchsenring la historia de la ciencia cubana...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Dentro de la obra de Emilio Roig de Leuchsenring la historia de la ciencia cubana tuvo su espacio.</strong></p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Roig">Emilio Roig de Leuchsenring</a> nació en La Habana el 23 de agosto de 1889 y falleció en la misma ciudad el 8 de agosto de 1964. Desde joven se destacó periodista e investigador de temas históricos y políticos. El 1 de julio de 1935 fue nombrado Historiador de la Ciudad de La Habana y en 1938 se creó la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, la cual pasó a dirigir desde esa fecha y hasta su muerte.</p>
<p>Emilio Roig de Leuchsenring desarrolló una amplia labor dirigida a la educación patriótica del pueblo cubano. Defendió la tradición antimperialista en nuestra historia, para lo cual profundizó en el pensamiento de los grandes próceres, desde <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela</a> hasta <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Jos%C3%A9_Varona">Enrique José Varona</a>. Fue relevante su contribución a la defensa, conservación y restauración del patrimonio construido, como edificaciones y espacios públicos de valor artístico e histórico. Prestó especial atención al develamiento de monumentos y tarjas conmemorativas.</p>
<p>Entre sus aportes fundamentales estuvo la divulgación histórica. Para ello se apoyó en la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales y los Congresos Nacionales de Historia. Ambos espacios tuvieron una marcada intencionalidad educativa y cultural. Manifestó también una marcada preocupación por la enseñanza de la historia de Cuba, acerca de lo cual hizo valiosas recomendaciones. Fue un sistemático estudioso de José Martí, sobre quien escribió libros esclarecedores.</p>
<p>Buena parte de su obra y la de sus colaboradores apareció en los 75 números de los Cuadernos de Historia Habanera, colección que inició en 1935. Los volúmenes de la Colección Histórica Cubana y Americana se comenzaron a publicar, también gracias a su iniciativa, en 1938. Creó la Biblioteca Cubana y Americana Francisco González del Valle, así como el Museo de la Ciudad, entre otros muchos proyectos y empeños. Defendió la existencia de una escuela cubana en Cuba libre, alejada de los dogmas y defensora de un porvenir más justo para la humanidad.</p>
<p>Las contribuciones de Emilio Roig de Leuchsenring a la historiografía cubana fueron perdurables e imprescindibles. Sobresalió su aporte a la revalorización de la historia de Cuba, a despecho de ideas preconcebidas e impuestas por la tradición. Al respecto, sustentó que a ningún alzamiento en particular le correspondía el mérito de capitalizar la fecha del 24 de febrero de 1895. También sostuvo la continuidad histórica de las guerras de independencia y defendió que Cuba no debía su independencia a los Estados Unidos.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8Lrs4tsbP9"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-en-los-cuadernos-de-historia-habanera/">Ciencia en los Cuadernos de Historia Habanera</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Ciencia en los Cuadernos de Historia Habanera» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-en-los-cuadernos-de-historia-habanera/embed/#?secret=84fgMPyytA#?secret=8Lrs4tsbP9" data-secret="8Lrs4tsbP9" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>La historia de la ciencia en Roig</strong></p>
<p>Numerosos temas vinculados a la historia de la ciencia estuvieron presentes en el desempeño de Emilio Roig de Leuchsenring como historiador. Fueron varios los Cuadernos de Historia Habanera que dedicó a este tema. También organizó numerosos homenajes a personalidades de la ciencia cubana a lo largo de varios años.</p>
<p>Además de lo anterior, Roig también escribió sobre historia de la ciencia en Cuba. Lo hizo sobre todo sobre hechos acontecimientos y personalidades de la historia de la medicina. La mayoría de estos trabajos se compilaron en el volumen <em>Médicos y medicina en Cuba. Historia, biografía, costumbrismo</em> (1965), que editó la Academia de Ciencias de Cuba. La compilación fue realizada por el Museo Histórico de las Ciencias Carlos J. Finlay.</p>
<p>En el prólogo, puede leerse este elogio:</p>
<blockquote><p>“Rendir homenaje a Emilio Roig de Leuchsenring, que jamás aceptó ninguno, es cosa difícil; per únicamente podemos hacerlo de este modo: publicando un libro con sus trabajos relativos a la medicina y los médicos, entre los que figura, en primer término, su calurosa defensa de la obra de Finlay, la que sostuvo siempre contra la injusticia histórica y el intento de los norteamericanos de arrebatar al sabio cubano la gloria por su genial descubrimiento. Así, reunidos en forma permanente estos trabajos, que su autor esparció en periódicos, folletos y revistas, se conservarán para conocimiento del público actual y del futuro”.</p></blockquote>
<p>El libro tuvo una primera parte, que se tituló “Historia y biografía”. Los escritos incluidos en esta sección fueron: “Recuerdos de antaño: los primeros médicos, cirujanos y boticarios de La Habana” y “Medicina y médicos cubanos de nuestros días”. Ambos tratan sobre los orígenes de la medicina en La Habana y su actualidad en 1928. Le siguió “La primera mujer médico de Cuba, en 1819: <a href="https://www.ecured.cu/Enriqueta_Faber">Enriqueta Faber</a>”. En este caso fue un aporte al conocimiento de esta personalidad, que marcó una época en la historia de la medicina cubana.</p>
<figure id="attachment_111331" aria-describedby="caption-attachment-111331" style="width: 166px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111331 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30945370281-220x300.jpg" alt="" width="166" height="226" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30945370281-220x300.jpg 220w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30945370281-110x150.jpg 110w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/md30945370281.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 166px) 100vw, 166px" /><figcaption id="caption-attachment-111331" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Médicos y medicina en Cuba. Historia, biografía, costumbrismo</em> (1965). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La vida de uno de los médicos forjadores de la nacionalidad cubana se trató en “<a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Romay_y_Chac%C3%B3n">Tomás Romay</a> enaltecido por la escuela pública cubana”. Sobre el médico, poeta y patriota <a href="https://www.ecured.cu/Fern%C3%A1ndo_Vald%C3%A9s">Fernando Valdés Aguirre</a> disertó en “Recuerdos de antaño: la vida ejemplar de un profesor universitario de 1868”. En “Pequeñas biografías de grandes cubanos”, expuso la vida y obra del agrónomo <a href="https://www.ecured.cu/%C3%81lvaro_Reynoso_Vald%C3%A9s">Álvaro Reynoso</a> y de los médicos <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Albarr%C3%A1n">Joaquín Albarrán</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Gonz%C3%A1lez_Echeverr%C3%ADa">Manuel González Echevarría</a>.</p>
<p>Además de estos aportes biográficos, también se incluyeron en la compilación las biografías de los médicos <a href="https://www.ecured.cu/Nicol%C3%A1s_Guti%C3%A9rrez_Hern%C3%A1ndez">Nicolás José Gutiérrez</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Diego_Tamayo_Figueredo">Diego Tamayo</a> que Emilio Roig escribió. “<a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras y Gener</a>: uno de los higienistas más notables del mundo”, fue otro de los trabajos que pueden leerse en esta sección.</p>
<p>La segunda parte de <em>Médicos y medicina en Cuba</em>, que se tituló “Finlaísmo”, recopiló todos los trabajos de Emilio Roig de Leuchsenring sobre el genial médico cubano <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_J._Finlay">Carlos J. Finlay</a>. Estos fueron:</p>
<blockquote><p>“Por la justa gloria de Carlos J. Finlay”,</p>
<p>“Finlay, descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla”,</p>
<p>“Plena confirmación práctica en 1900 de las teorías de Finlay”,</p>
<p>“Reiteradamente la gloria de Finlay es negada o desconocida en los Estados Unidos”,</p>
<p>“Retrato de Finlay, donado por La Habana en 1939 al Museo de Historia Natural de New York, no figura aún en dicha institución”,</p>
<p>“La muerte del Dr. Francisco Domínguez Roldán, el máximo glorificador de Finlay”,</p>
<p>“Urgencia de una acción cubana oficial pro Finlay”,</p>
<p>“La gloria de Finlay reconocida y proclamada por toda la América, incluyendo los Estados Unidos, y por Europa”, y</p>
<p>“La ciudad de Nueva Orleans glorifica a Finlay y su inmortal descubrimiento”.</p></blockquote>
<p>Con estos trabajos, llenos de pasión y verdad histórica, Emilio Roig de Leuchsenring realizó aportes relevantes a la defensa del legado de Finlay en Cuba y fuera del país.</p>
<p>La tercera y última sección del libro <em>Médicos y medicina en Cuba</em>, se tituló “Costumbrismo”. En ella se recogieron artículos escritos sobre recuerdos, costumbres y tradiciones populares vinculadas a la medicina. Fue el caso de “Memorias de un enfermo”, “El médico de los muertos”, “La moda de las operaciones o las operaciones de modas”, “Las clínicas de modas” y “Modas, <em>Beauty Parlor</em>, cirugía estética”.</p>
<p>También pueden leerse “Esencia de Amansa Guapo”, “Medicamentos criollos amoroso-curanderiles”, “Del aceite de cucarachas al ungüento de ranas” y “Aplíquese un «perparo» y verá que bien le sienta”. Es muy conocido su escrito “El médico chino, la Virgen de Jiquiabo, el hombre Dios, Ñica la Milagrera y otros salvadores de la humanidad”.</p>
<p>Los últimos tres trabajos de Emilio Roig en este libro recogieron aspectos vinculados a las supersticiones populares. Se titularon “Cómo se curaban nuestros pobres abuelos”, “Triunfo lógico de curanderos y comadres vs médicos en nuestros campos” y “La anciana y la vieja, la madre casamentera, el calambuco, el músico aficionado, el médico antiguo y otros tipos criollos de antaño”.</p>
<p>En esto consistió, en apretada síntesis, la faena de Emilio Roig de Leuchsenring como historiador de la ciencia cubana. Fiel a su estilo, se destaca el apasionamiento y la defensa de la verdad histórica. En este aspecto, también fue un historiador íntegro y comprometido con Cuba, su patria. (ALH)</p>
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		<item>
		<title>Libros en José Martí (XXXIII): Botánica elemental</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/cuba/botanica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Aug 2026 20:14:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[libros en José Martí]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1884, junto a otros libros de ciencia, José Martí comentó un texto de botánica....</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1884, junto a otros libros de ciencia, José Martí comentó un texto de botánica.</strong></p>
<p>“Libros nuevos. <em>Conceptos y teorías de la física moderna. Estudios populares sobre los movimientos de la atmósfera. Evolución: índice de evidencia. Génesis Natural</em>” fue el largo título de un artículo escrito por José Martí. Lo publicó en la revista <em>La América</em>, que se editaba en Nueva York, en abril de 1884. Junto a estas obras, también comentó que</p>
<blockquote><p>“…ha publicado Jorge Macloskie una atrevida <em>Botánica Elemental</em>, en que cuenta las cosas de la ciencia de manera que atraen por su natural ropaje pintoresco, y no desanima al estudiador con su dialecto técnico:—la cosa importa, y no el nombre”.</p></blockquote>
<p><strong>El libro</strong></p>
<p>Los datos de este importante volumen, según su portada, son los siguientes:</p>
<blockquote><p><a href="https://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5QafRPX7c_7LSXBzMDeboStFaKZ3UjJrUSYr2zloCqDW6TrqKhoL530sAQ1mMV5H5NS2XhM-4i9btctIq_1USVHBZ_q94qNU2mytcl3KfflePLK9ClljdbhKDAUoR8GlMvtiyfZb38Kb8OJaOvsnOlln74csgoetI4Q87UmK3kYJynQPRTjr8MAOHeLg0RFpfFAoLEyVqIqGolVcA2MAJKVjZY-jqNDmp_vM7VGQpYXQxjdT5aMywbqPgOWWoaIPSuPogwElFiOxwXIt2ioRYVd0F9RUj0vnCeMel3YLJOAnw_Mwp-wk"><em>Elementary Botany, with Students’ Guide to the Examination and Description of Plants</em></a>. By George Macloskie, D.Sc, LL.D., Profesor of Natural History un the J. C. Green School of Science, Princeton, N. J., and Medallist of Queen’s and London Universities. New York, Henry Holt and Company, 1883.</p></blockquote>
<figure id="attachment_111322" aria-describedby="caption-attachment-111322" style="width: 183px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-6.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111322 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-6-183x300.jpg" alt="" width="183" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-6-183x300.jpg 183w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-6-92x150.jpg 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-6.bmp 337w" sizes="auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px" /></a><figcaption id="caption-attachment-111322" class="wp-caption-text">Portada del libro. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>José Martí conoció de su contenido por el resumen publicado en la revista <em>Popular Science Monthly</em>, donde se planteó:</p>
<blockquote><p>“Elementary Botany, with Student’s Guide to the Examination and Description of Plants. By George Macloskie, D. Sc, LL. D., Professor of Natural History in the J. C. Green School of Science, Princeton, N. J., and Medalist of Queen’s and London Universities. New York: Henry Holt &amp; Co. 1883.</p>
<p>Macloskie’s <em>Botany</em> is a marked departure from our cherished models of botanical text-books, and we confess that it has taken considerable time for us to get accustomed to its novelty. It is a wholly modern work, and conforms to the revolution of method that followed the translation of Sachs’s <em>Botany</em>, from the German. The body of the book, which is devoted to the general principles of the science, is unusually free from the technicalities of textbooks. The treatment is very fresh and interesting, and in his aim to supply a readable sketch of botany the author has well succeeded”. (“Literary notices”, <em>Popular Science Monthly</em>, vol. 24, abr. 1884, p.848)</p></blockquote>
<p><strong>El autor</strong></p>
<figure id="attachment_111321" aria-describedby="caption-attachment-111321" style="width: 114px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-111321" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/George_Macloskie-1-215x300.png" alt="" width="114" height="159" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/George_Macloskie-1-215x300.png 215w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/George_Macloskie-1-108x150.png 108w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/George_Macloskie-1.png 357w" sizes="auto, (max-width: 114px) 100vw, 114px" /><figcaption id="caption-attachment-111321" class="wp-caption-text">George Macloskie. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>George Macloskie (1834-1920) fue un destacado botánico irlandés. En 1858 culminó sus estudios de ciencias naturales en la Real Universidad de Belfast. Años después estudió teología y se desempeñó como pastor presbiteriano. Entre 1875 y 1906 fue profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Princeton, donde se destacó como botánico. La Real Universidad de Londres le otorgó un doctorado honorífico. Fue defensor del esperanto como idioma universal. Otro de sus libros fue <em>The mechanical conception of nature, being a paper read before the Victoria Institute</em> (1894). (ALH)</p>
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